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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1939 Carta a Franklin D. Roosevelt. Albert Einstein.

Old Grove Road, Nassau Point, Peconic, Long Island. Agosto 2, 1939*

 

F. D. Roosevelt,
Presidente de los Estados Unidos.
Casa Blanca,
Washington D.C.

SEÑOR:
Algunos trabajos recientes de E. Fermi y L. Szilard, que he conocido en manuscrito, me conducen a esperar que el elemento uranio puede convertirse en una nueva e importante fuente de energía en el futuro inmediato. Algunos aspectos de la situación parecen exigir cautela y, de ser necesario, una rápida acción por parte de la Administración. Considero, entonces, que es mi deber llamar su atención sobre los siguientes hechos y recomendaciones.

En el curso de los pasados cuatro meses, gracias a los trabajos de Joliot en Francia, así como de Fermi y Szilard en los Estados Unidos, se pensaba que era posible crear una reacción en cadena en una gran masa de uranio, con lo que se generarían enormes cantidades de energía y muchos nuevos elementos semejantes al radio. Ahora parece casi seguro que esto se logre en el futuro cercano.

Este nuevo fenómeno podría también conducir a la construcción de bombas, y es posible pensar —aunque no con tanta certidumbre— que pueda construirse una nueva clase de bombas enormemente poderosas. Una sola bomba de esta clase, transportada por barco o hecha explotar en un puerto, bien podría destruir todo el puerto junto con algunos territorios aledaños. Sin embargo, tales bombas acaso sean demasiado pesadas para transportarse por el aire.

Los Estados Unidos sólo cuentan con yacimientos de uranio pobres y en cantidades limitadas. En Canadá y en la antigua Checoslovaquia hay mineral de buena calidad, mientras que los yacimientos más importantes de uranio se hallan en el Congo belga.

En vista de esta situación, es de suponer que usted considere necesario el contacto permanente entre la administración y el grupo de científicos que en los Estados Unidos estudia las reacciones en cadena. Una manera posible de lograr esto sería, acaso, que usted encomendara esta tarea a una persona de su entera confianza que pudiese prestar sus servicios de modo no oficial. Su tarea podría abarcar lo siguiente:

a)            Acercarse a los ministerios del gobierno, mantenerlos informados de los avances más recientes y hacer algunas sugerencias para la acción gubernamental, prestando la máxima atención al problema de asegurar el suministro de mineral de uranio a los Estados Unidos.

b)           Acelerar el trabajo experimental que en la actualidad está limitado a los presupuestos de los laboratorios de las universidades, suministrando los recursos por medio de sus contactos con las personas privadas que deseen hacer contribuciones a esta causa y, acaso, obteniendo también la cooperación de los laboratorios industriales que cuentan con el equipo necesario.

Entiendo que, en la actualidad, Alemania ha dejado de vender el uranio que procede de las minas de Checoslovaquia, de las que ya se ha apoderado. El hecho de que Alemania haya tomado semejante medida, acaso puede saberse en base a que el hijo del subsecretario de Estado, von Weizsäcker, está vinculado al Kaiser Wilhelm Institute, de Berlín, donde ahora se repiten ciertos trabajos con el uranio realizados antes en los Estados Unidos.
Suyo muy sinceramente
A. EINSTEIN.

* Con esta fecha fue publicada