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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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2000 Discurso Ernesto Zedillo. Entra en vigor el Tratado con la Unión Europea.

 

Excelentísimos señores embajadores y señoras embajadoras de los países miembros de la Unión Europea en nuestro país; Muy apreciados empresarios de México y de la Unión Europea;

Señoras y señores: Me da mucho gusto tener esta oportunidad de celebrar con ustedes un hecho de la mayor importancia, un hecho histórico en las relaciones entre los países que integran la Unión Europea y México. El día de hoy entra en vigor el componente comercial del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea.

Quiero expresar, en nombre del pueblo y el Gobierno de México, nuestro más profundo agradecimiento a los Jefes de Estado y de Gobierno de las naciones que forman la Unión Europea, por el respaldo que en todo momento brindaron a la iniciativa de asociación con México.

Agradezco, asimismo, a los miembros de la Comisión Europea su participación en las distintas etapas de esta negociación.

Quiero profundamente, sinceramente, con un gran entusiasmo, expresar mi gratitud a los señores y las señoras embajadores de los países miembros de la Unión Europea en México que procuraron siempre contribuir activamente al avance de esas negociaciones.

Con gran gusto hago extensivo mi reconocimiento a los equipos negociadores de Europa y de México, así como a los señores empresarios y las organizaciones sociales que respaldaron las labores para lograr este Acuerdo.

Hago un reconocimiento muy especial a los miembros del Senado de nuestra República, a quienes se consultó de manera sistemática sobre cada etapa de la negociación.

En el Senado mexicano encontramos siempre una actitud abierta y constructiva, que mucho contribuyó a la aprobación legislativa, primero del Acuerdo Global, y después del Tratado de Libre Comercio que hoy se hace efectivo.

A todos ellos, a todos ustedes, gracias, muchas gracias nuevamente.

Con el Tratado de Libre Comercio entre nuestro país y la Unión Europea los mexicanos damos un paso más hacia el propósito de impulsar el libre comercio con todas las regiones del mundo.

Porque así lo demuestra nuestra experiencia, estamos convencidos de que el libre comercio es bueno para todos los países que participan en él, pues favorece el crecimiento de las economías, la generación de empleos y el mejoramiento de los ingresos de las familias.

Además de todas las razones positivas que existen para promover el libre comercio, el Tratado entre México y la Unión Europea tiene otro sólido fundamento, tiene otra muy poderosa razón: con ninguna otra región fuera del Continente Americano nos unen lazos históricos y culturales tan profundos como con Europa.

En Europa nacieron muchas de las raíces más vigorosas de nuestra lengua y nuestra cultura.

En particular, en este siglo, México se ha enriquecido con el talento, la creatividad y la capacidad emprendedora de hombres y mujeres provenientes de Europa, a quienes siempre hemos recibido con los brazos abiertos.

Europa, como ya lo mencionaba el señor embajador de Francia, empieza el siglo XXI hondamente transformada, unida y fortalecida en su capacidad de crecer, generar bienestar y profundizar sus vínculos con el mundo.

México también mira hacia el siglo XXI a partir de profundas transformaciones.

En lo económico, gracias al esfuerzo y la perseverancia de todos los mexicanos, estamos sentando las bases firmes de una economía sana, fuerte y capaz de crecer vigorosa y sostenidamente.

Como parte esencial de esta nueva solidez, México participa activamente en los mercados mundiales.

Con satisfacción podemos decir que México es el único país del mundo con acceso preferencial a los mercados más grandes del mundo: Norteamérica y Europa, a los mercados de nueve naciones hermanas de América Latina y a uno del Medio Oriente.

Hoy mismo, felizmente, también entra en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México e Israel. Esto lo estaríamos celebrando en esta misma ceremonia, quizás, si no fuese por muy respetables, apreciables razones de carácter religioso.

En unos meses más entrará en vigor el Tratado que apenas antier suscribimos con El Salvador, Guatemala y Honduras.

Me atrevo a decir que México tiene hoy un nuevo lugar en el mundo.

Un nuevo lugar desde el que hemos seguido y seguiremos construyendo puentes, como los puentes que mencionaba el embajador de Francia, hacia otros países y regiones de la tierra.

En lo político también México ha avanzado con convicción y firme decisión a una democracia plena y plural.

Nuestra democracia está fincada ahora en una clara división de poderes independientes y vigorosos, y en un federalismo renovado.

Nuestra democracia cuenta con un sistema electoral a la altura de los mejores del mundo, con leyes justas, instituciones autónomas y confiables, autoridades imparciales y profesionales, y procedimientos transparentes y participativos.

Nuestra democracia cuenta también con una ciudadanía celosa de sus libertades, orgullosa de su pluralidad, atenta a participar informada y razonadamente en los asuntos públicos.

Justamente mañana, 2 de julio, los mexicanos acudiremos a votar con libertad, con confianza y con entusiasmo tras la campaña política más competida de nuestra historia.

Estoy seguro de que mañana los mexicanos confirmaremos la vitalidad y la fuerza de nuestra democracia; los mexicanos celebramos la democracia porque es la única fuente de gobiernos legítimos y porque es el sistema político que mejor asegura la unidad nacional, respetando la libertad individual, la diversidad social y la pluralidad política.

En el México de hoy, el México orgulloso de su pasado, el México de hombres y mujeres libres y laboriosos que miran con confianza el futuro, el México democrático, el que se ha asociado, ahora, con la Unión Europea.

Con el marco jurídico, que hoy entra en vigor, estoy seguro de que nuestros vínculos sociales, culturales, políticos y productivos, tendrán un gran impulso.

De ahí que haga un atento llamado, a los hombres y mujeres de negocios, que nos acompañan en este día, para que con la visión de futuro, el talento y la creatividad que ya han demostrado muchas veces, aprovechen las nuevas oportunidades que hoy se abren.

Por todo esto, hoy, es un día de alegría y satisfacción para los mexicanos; hoy comienza, para México, una nueva época de amistad y cercanía con los pueblos de la Unión Europea. Este es el sentido profundo de celebrar la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea.

Agradezco, a todos ustedes, su presencia aquí y los invito a seguir trabajando por esta nueva época de amistad y oportunidades para México y la Unión Europea.

He notado que en sus mesas, muy cortésmente, en vez de una cerveza mexicana, hay una copa de vino europeo. Y yo propondría que aprovechemos esa copa de vino europeo para que brindemos por esta nueva etapa de la relación entre México y Europa, para que brindemos por el bienestar de los pueblos europeos y el pueblo mexicano.

Los Pinos, 1 de julio del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la comida que ofreció con motivo de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea, en el salón Adolfo López Mateos, de la residencia oficial de Los Pinos.