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2000 El rector de la UNAM justifica la toma de CU por la policía y exige libertad para quien no haya cometido delitos.

Febrero 6 de 2000

Texto íntegro del mensaje  del rector de la UNAM

Esta mañana fui informado por el secretario de Gobernación, que la titular del juzgado segundo de distrito del Poder Judicial Federal en materia penal del Distrito Federal, ordenó al Ministerio Público de la Federación restituir a la Universidad Nacional Autónoma de México la posesión sobre sus instalaciones, planteles e inmuebles. Informé de ello a la Junta de Gobierno y le pedí a mis colaboradores más cercanos que se lo hicieran saber a las demás autoridades universitarias.

Entiendo el mandato judicial como la decisión proveniente del órgano que la Constitución General de la República señala para la aplicación del derecho, como la decisión que emana del estado de derecho.

Como rector, como universitario y como mexicano, lamento que las vías que los universitarios nos dimos para resolver el conflicto hayan sido insuficientes. Lamento profundamente que se haya tenido que llegar a este extremo.

Los universitarios luchamos para resolver este conflicto por nosotros mismos y lo hubiéramos logrado si se nos hubiera dejado hacerlo. Lo impidió la intervención de grupos ajenos a la institución y los diversos intereses que representan, que en su momento señalé con toda claridad.

A partir de la responsabilidad que asumí el pasado 19 de noviembre, siete meses después de haberse iniciado el conflicto, insistí en la necesidad de dialogar para solucionarlo y transformar a la universidad, sin más límite que el respeto al orden jurídico universitario y a la integridad académica de la institución.

Las denuncias que desde el mes de junio se presentaron ante la autoridad respectiva en relación con la comisión de presuntos delitos, han seguido los procedimientos y trámites que la ley señala. Como tantas veces se ha dicho, autonomía no es sinónimo de extraterritorialidad, sin embargo, todos los universitarios deben ser respetados cabalmente en sus derechos y en su integridad.

Le he pedido al abogado general de la universidad que se desista de inmediato de todas las querellas por delitos que se persiguen a petición de parte, que la universidad hubiese presentado en contra de cualquier miembro de nuestra comunidad desde el inicio del conflicto, y que se revise a partir de hoy mismo la situación legal de todos los universitarios privados de su libertad.

Exijo a las autoridades competentes la libertad inmediata e incondicional de todos los universitarios que pudieran haber sido detenidos sin haber cometido delito alguno; que todos los menores de edad sean remitidos de inmediato al Consejo Tutelar y reintegrados cuanto antes a sus núcleos familiares, y que aquellos detenidos por delitos que se persigan de oficio sean tratados con benevolencia y justicia, y se revisen minuciosamente los cargos de los que se les acusa.

Solicito asimismo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que vigile escrupulosamente sean respetadas las garantías de todos los detenidos, y que todos los trámites, procesos y procedimientos se ajusten a derecho y a los lineamientos señalados. En estos momentos tan difíciles reitero mi compromiso con la Universidad y con los universitarios.

Pondré todo mi esfuerzo en resarcir heridas y trabajar intensamente en estos propósitos con respecto a nuestras diversidades, alrededor de los principios universitarios que nos unen.