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1995 Programa de Apoyo Crediticio a los Estados y Municipios

4 de Mayo de 1995

El Primer Mandatario de la Nación encabezó la reunión en la que fue presentado el Programa de Apoyo Crediticio a los Estados y Municipios y en donde atestiguó la firma del convenio entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Asociación de Banqueros de México

En el acto, el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León pronunció unas palabras, mismas que a continuación se destacan:

Muy distinguidos señores Gobernadores
de los Estados de la Federación;

Señor Presidente de la Asociación
de Banqueros de México;

Señoras y señores:

Hace poco más de un mes anuncié en la ciudad de Guadalajara que las autoridades hacendarias trabajaban en un esquema de reestructuración de deudas de los estados de la república. Los gobiernos estatales han contraido estas deudas para concluir o poner en marcha importantes obras para el desarrollo económico y social de la república; sin embargo, a raíz de la elevación de las tasas de interés los gobiernos locales comenzaron a enfrentar problemas de liquidez cada vez más graves.

Hoy es muy satisfactorio compartir con ustedes el inicio de este Programa de Apoyo Crediticio a los Estados y Municipios, cuyo funcionamiento ha sido explicado en detalle por el Presidente de la Asociación de Banqueros.

Este Programa será particularmente útil para los estados que presentan los mayores problemas de liquidez en el pago del servicio de sus deudas con el sistema financiero. El acuerdo que se ha logrado con la banca comercial es, en primer lugar, justo y respetuoso: es justo, porque distribuye entre la Federación y los bancos los costos del Programa en beneficio de estados y municipios. El Gobierno Federal contribuye a la formación de los fideicomisos del Programa, absorbiendo el riesgo de variaciones en tasas de interés.

Por su parte, los bancos aceptan disminuir el margen de las tasas de interés para la reestructuración de las deudas y ampliar los plazos de pago.

El Acuerdo es respetuoso de la soberanía de los estados, pues serán sus gobiernos quienes de manera libre decidirán si se incorporan al Programa y elegirán las opciones del mismo, bajo las cuales trabajarán.

Las negociaciones y, en su caso, los acuerdos de reestructuración se llevarán a cabo individual y descentralizadamente entre cada gobierno estatal y cada uno de los bancos acreedores.

A la fecha, el Gobierno Federal ha llegado a acuerdos con varios gobiernos estatales para que en un marco de cooperación se comprometan acciones por ambas partes, para que este Programa sea parte de uno más amplio para lograr una eficiencia mayor en la Administración Pública de estados y municipios.

La Federación apoyará a aquellos estados que deseen iniciar la reestructuración de su deuda bajo este plan, para diseñar un programa de saneamiento financiero y los estados harán lo propio con los municipios y entidades paraestatales que participen en el acuerdo. Se busca que esta mejoría sea permanente.

El Programa de Apoyo Crediticio considera una redocumentación de las deudas en Unidades de Inversión o UDIs, como aquí se ha dicho, hasta por el 100 por ciento de las mismas, menos el monto de los prepagos que cada estado decida. Para realizar dichos prepagos se propondrá a los estados aprovechar los ingresos adicionales procedentes de las participaciones fiscales.

Se calcula que entre abril y diciembre estos ingresos serán equivalentes al 36 por ciento de los pasivos totales de estados y municipios con la banca múltiple al cierre de febrero.

Como un incentivo al ahorro público el Programa otorgará mayores beneficios a los estados, municipios y entidades paraestatales que realicen un mayor esfuerzo fiscal para pagar anticipadamente un porcentaje más alto de sus deudas, lo que aligerará la carga financiera que éstas representan.

Si bien los problemas financieros inmediatos de los gobiernos estatales se deben a la situación de las finanzas nacionales, otros se deben a la desproporción entre el monto de las deudas y la capacidad de pago. Este Programa responde al principio de corresponsabilidad, pues implica aportaciones significativas de las instituciones bancarias, del Gobierno Federal y de los gobiernos estatales y municipales.

Como parte de este gran esfuerzo de reestructuración de deudas y saneamiento de las finanzas de estados y municipios, me complace anunciar que el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos está ya listo para emprender un programa propio en apoyo de los estados para recuperar su capacidad de financiamiento de obras de interés social y económico. Se trata de un programa que también contempla la reestructuración de los pasivos que los estados y municipios tienen con BANOBRAS, así como de saneamiento de sus finanzas públicas, incluyendo la racionalización del gasto y la venta de bienes no estratégicos ni prioritarios.

Los gobiernos que acuerden un convenio de reestructuración con BANOBRAS se comprometen a dedicar los recursos que reciban por la venta de dichos bienes a la amortización de su adeudo con este banco de desarrollo.

Como parte de estos acuerdos BANOBRAS prestará asesoría y asistencia técnica a los gobiernos locales para respaldar sus procesos de saneamiento financiero.

Asimismo, el banco está multiplicando sus acciones de apoyo a la modernización administrativa y evaluación de proyectos y prepara un programa para la formación de administradores municipales.

Conjuntamente con los gobiernos estatales, BANOBRAS ha preparado paquetes integrales de apoyo a los estados y municipios de la Federación. En este proceso BANOBRAS atenderá prioritariamente a las entidades federativas que presentan los problemas más agudos de liquidez.

Cada gobierno estatal negociará libremente el acuerdo que sea más adecuado a su situación particular. Este Programa utilizará también la redocumentación de pasivos en UDIs.

Resulta satisfactorio anunciar que en la próxima semana se firmará el primer acuerdo entre BANOBRAS y el gobierno del estado de Querétaro. De este modo, la banca múltiple y la de desarrollo actuarán de manera complementaria en respaldo de los estados y los municipios.

Estamos encontrando, uno a uno, los mecanismos y los procesos que nos permitan superar las dificultades económicas. Con las medidas que hoy se anuncian alejaremos los riesgos de quebranto de las haciendas estatales, que tendría una secuela de falta de atención a las políticas prioritarias para el desarrollo y el bienestar social.

Los programas anunciados demuestran que las instituciones bancarias mexicanas son sólidas y están firmemente respaldadas para responder, tanto a sus deudores como a los ahorradores. La banca mexicana tiene plena capacidad para encontrar, con realismo, soluciones a sus problemas de carteras que no están al corriente en el pago de su servicio.

Señores Gobernadores:

Esta ocasión es propicia para refrendar mi compromiso con la construcción de un nuevo federalismo, que es un asunto de la mayor importancia para la república.

Los más diversos grupos sociales de los estados y las autoridades, tanto estatales como municipales demandan una nueva relación entre la Federación, los estados y los municipios. A partir del primer día de mi gobierno, con hechos he demostrado mi firme compromiso con la recreación de nuestro federalismo para que sea más justo, más equitativo y más democrático.

Desde los primeros días de esta administración me comprometí a encabezar un gran esfuerzo jurídico, institucional y político para llevar a cabo una redistribución de recursos, de autoridad, de responsabilidades y decisiones entre el Gobierno Federal y los gobiernos estatales y municipales.

En decisiones específicas del gasto público relacionado con los Convenios de Desarrollo Social, en las tareas preliminares hacia los procesos de federalización de las Secretarías de Agricultura y Salud, mediante la reforma del Artículo 105 Constitucional y en la expedición de la respectiva Ley Reglamentaria y en la decisión de crear el Consejo Asesor Fiscal, mi gobierno ha dado pasos concretos para fortalecer el federalismo que, sin embargo, esos pasos habrán de ser seguidos de muchos otros hasta redefinir, sin debilitar, nuestro Pacto Federal.

En particular, un asunto que preocupa a las autoridades estatales y municipales es el de la cantidad de recursos que reciben en participaciones fiscales. Quiero expresarles que en el Consejo Asesor Fiscal se busca ya la forma de trascender la idea de la coordinación fiscal para transformarla en una verdadera y completa coordinación hacendaria que eleve los recursos de estados y municipios y les asegure una mayor autonomía y capacidad en sus decisiones de gasto.

Hoy el centralismo es un lastre para el desarrollo, que inhibe el despliegue de las energías sociales, económicas y políticas de los estados y de las regiones. Trabajaremos sin descanso para desterrar el centralismo en nuestro país.

La República cuenta con el Gobierno Federal, con los gobiernos estatales y municipales, así como con la voluntad participativa de los trabajadores, campesinos, obreros, empleados y empresarios para sentar las bases de un desarrollo más justo y más democrático. Tengo plena confianza de que cada uno en su esfera de acción sabremos estar a la altura de las exigencias sociales para dar a nuestro país una nueva etapa de progreso.

Unidos avanzaremos hacia un nuevo federalismo que asegure un desenvolvimiento equilibrado de todos los estados de la república.

Unidos avanzaremos hacia un nuevo federalismo que sea sustento de una nación mejor integrada por el potencial y el dinamismo de sus regiones.

Muchas gracias.