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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1994 Discurso de Ernesto Zedillo en su toma de protesta como candidato a la presidencia de la república.

29 de marzo de 1994 

 

Fernando Ortíz Arana, presidente del CEN del PRI:

"Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, ¿protesta cumplir y hacer cumplir la declaración de principios, el Programa de Acción y los Estatutos que rigen la vida del Partido Revolucionario Institucional; su Plataforma Electoral y, en caso de que el voto popular lo favorezca, desempeñar con lealtad, con honradez y patriotismo el cargo de Presidente de la República para el que ha sido postulado?"

Ernesto Zedillo Ponce de León, con traje azul oscuro, corbata negra, responde con energía:

"Sí, protesto. Por Colosio, por el PRI, por México. "

Los presentes aplauden, mientras afuera las bases priístas que iban llegando de la zona conurbada ignoraban lo que estaba pasando adentro. Entonces, Ernesto Zedillo tomó las cuartillas donde tenía escritas las palabras que iba a dirigir a los priístas:

“Con el ánimo enlutado pero con mi entera determinación y con la más sincera humildad, asumo la grave responsabilidad que me confiere el Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido; la asumo con absoluta conciencia de que el mejor hombre para llevar al PRI a la victoria y al país a cumplir sus aspiraciones fue, en todo momento, Luís Donaldo Colosio.

Con él los mexicanos nos preparábamos para consolidar y entender la histórica obra de modernización que ha encabezado el presidente Carlos Salinas de Gortari.

Luís Donaldo Colosio había construido un liderazgo genuino en nuestro partido y su mensaje de esperanza calaba ya en todos los mexicanos, en todos los rincones de la patria. Luís Donaldo Colosio era un hombre de bien que se hizo al pulso de su esfuerzo, que formó una familia ejemplar y supo conquistar el respeto y el aprecio de sus compañeros de partido y de todos quienes lo conocimos.

Luís Donaldo Colosio representaba para México la certeza de un futuro como el que soñó, como el que soñamos con él; Luís Donaldo Colosio era el mejor hombre para México.
Asumo esta responsabilidad con el aliento de saber que los priístas no iniciaremos una campaña: la continuaremos; que los priístas contamos ya con un diagnóstico preciso de los problemas nacionales, elaborado con la lucidez y la visión de Luís Donaldo Colosio; que los priístas contamos ya con una oferta política que supera a cualquier otra en adhesión popular y propósitos compartidos.

Luís Donaldo prometió construir la mejor propuesta electoral y llevarla a la ciudadanía y Luís Donaldo cumplió su promesa. Ése es el generoso legado de Luís Donaldo Colosio. En él, los priístas y todos los mexicanos tenemos ya Principios Rectores, Plataforma Política, propuestas programáticas, lemas y objetivos. Honraremos ese legado que recibimos de lo que Luís Donaldo Colosio escuchó de nuestros compatriotas; de lo que Luís Donaldo Colosio recogió en su convivencia con los hombres, mujeres y niños de todo el país. Ese legado es lo que Luís Donaldo Colosio determinó como estrategia política, al cabo de oír las voces de los mexicanos y de comprometerse con esas voces.

Luís Donaldo Colosio siempre se comprometió por atender y responder al pueblo, y tenemos el deber de honrar sus convicciones; mantener desplegadas sus banderas y cumplir sus propósitos.

En esta hora, ante quienes compartieron los ideales y el trabajo de Luís Donaldo, ante los compañeros del Partido y ante todos los mexicanos:

Reafirmo mi convicción inequívoca de que el respeto a la Constitución de la República es nuestra mejor arma política.

Creo firmemente que en tanto la Constitución Política resume las luchas del pueblo mexicano, de ella emanan nuestros ideales compartidos.

Ella recoge los principios que permiten al Estado atender los problemas económicos, sociales y políticos, imprimiéndole a su solución los rasgos de nuestra identidad como nación.

La Constitución trasciende el sentido jurídico de sus preceptos, para convertirse en una expresión de nuestra historia. Por ello, creo que el respeto a la Constitución es una condición para preservar la soberanía a asegurar la convivencia libre y civilizada de una nación -como la nuestra- rica en su pluralidad.
Como mexicano y como priísta creo en la vigencia del Estado de Derecho como la suma del mandato popular. Por ello, todos debemos respetar sus instituciones, acatar sus instrumentos jurídicos y obedecer sus ordenamientos.

Justamente hace unos días, a unos pasos de aquí, Luís Donaldo Colosio invocaba el pensamiento de Benito Juárez; las lecciones de su obra, su gran pasión por México y la lucha por la soberanía nacional, su concepción de la Ley, como lo más sagrado: "Vivir en un Estado de Derecho es vivir con seguridad, es tener confianza y resolver nuestras divergencias en paz y con igualdad de derechos.

"La vigencia del Estado de Derecho sólo es posible si por sobre todas las cosas impera la justicia.

"Estado de Derecho e impartición de justicia son inseparables.

"La injusticia y la inseguridad vulneran el Estado de Derecho e inhiben la participación y el concurso de los ciudadanos. "

Por ello, uno mi voz al reclamo de mis compañeros de partido y a la demanda de la sociedad entera: exigimos que se esclarezca completamente el crimen que segó la vida de Luís Donaldo Colosio.

Éste es un paso indispensable para restablecer la seguridad pública que todo México merece y para restaurar la credibilidad social en la impartición de justicia.

Ésta es una exigencia humana, social, partidista y de salud de la República. Somos todos los mexicanos quienes exigimos justicia.

Ante mis compañeros del partido reafirmo hoy mi convicción priísta. El PRl ha sido siempre y seguirá siendo el partido de la soberanía y la independencia de México; el partido de las luchas históricas y de las causas populares de los mexicanos; el partido de la esperanza y de la confianza; el partido de la mayoría y del progreso.
            ....
Por eso el PRl eligió a Luís Donaldo Colosio como su candidato a la presidencia de la República.
En Luís Donaldo Colosio los priístas teníamos a un abanderado de nuestros ideales y aspiraciones, a un defensor de nuestros valores y principios, a un promotor de la equidad, el bienestar y la justicia.

Él era el abanderado de un partido que surgió de lo más ancho de la sociedad y de lo más hondo de nuestra historia; de un partido que ha contribuido decisivamente a edificar una nación fuerte y estable; de un partido que ha impulsado una modernización en los últimos años; de un partido comprometido a fondo con la democracia.

De un partido que sabe ganar su legitimidad y su mayoría, con la acción cotidiana, con la identificación popular, con el trabajo de todos.

El PRI hizo su candidato a Luís Donaldo Colosio, porque él representaba la consolidación de la estabilidad y la paz interna, el crecimiento económico y la multiplicación de oportunidades.

Gracias al impulso de Luís Donaldo Colosio, el PRl marcha hacia una nueva etapa en la transformación política de México; hacia un partido preparado plenamente para la competencia política, para luchar en la Ley, con gallardía y limpieza, por cada voto, por cada triunfo.

La gran obra de Luís Donaldo Colosio en el PRl siempre estuvo inspirada en su profunda convicción democrática.

Luís Donaldo impulsó la democracia en todas las esferas de la vida política.

En congruencia con ello, Luís Donaldo aspiraba a una elección indiscutiblemente democrática, a una normatividad que ampliara la autonomía y afianzara la imparcialidad en nuestros órganos electorales.

Por eso asumió el Acuerdo por la Paz, la Democracia y la Justicia; por eso animó la construcción de consensos con otros partidos, sin precedente en la historia política de nuestro país; por eso era el primero en buscar confiabilidad, certeza, regularidad y transparencia en los procesos electorales.

Luís Donaldo Colosio sabía que la edificación de la democracia es una tarea permanente, que debe comprometemos a todos.
La democracia entraña un esfuerzo continuo, orientado por el afán genuinamente compartido de avanzar siempre, de perfeccionar siempre, de luchar siempre por los valores más puros de la vida política, hasta que la vocación democrática de todos los mexicanos esté plenamente realizada.

Durante los pasados meses, Luís Donaldo Colosio recorrió el país, visitó comunidades, se acercó a las familias, hizo suyo el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas.

Ése es el México que penetró en su conciencia, el que guió su campaña y el que inspiró su programa. Ese México es el que lo llevaría a la victoria, porque allí supo Luís Donaldo Colosio identificarse con el trabajador que demanda empleo bien remunerado, capacitación y amplia seguridad social para su familia.

En ese México se identificó con el campesino empobrecido, que lucha porque su capacidad productiva lleve al campo a jugar un papel decisivo en el progreso del país.

En ese México Luís Donaldo Colosio atestiguó la cohesión e identidad milenaria de las comunidades indígenas, que exigen justicia a cambio de creer y participar en la nueva grandeza de su tierra.
           
En ese México Luís Donaldo Colosio ratificó su respeto por la igualdad de los derechos de la mujer mexicana y por el sitio que ella merece en la construcción del porvenir de la nación mexicana.

En ese México Luís Donaldo vio y comprendió a los jóvenes que reclaman una educación de calidad, que reclaman oportunidades para volcar su energía, su capacidad, su entusiasmo, su nobleza.

Para todos ellos Luís Donaldo representaba una esperanza verdadera, una esperanza de participación, esfuerzo y prosperidad.

Por eso es que con Luís Donaldo Colosio el PRI se afirmó como el partido de la mayoría. Y el partido de Luís Donaldo Colosio continuará siendo el de las mayorías, porque ofrece cambio con responsabilidad, rumbo para el progreso, bienestar con estabilidad.

El liderazgo de Luís Donaldo Colosio ha hecho que el PRI sea hoy el partido de la transformación democrática.

Luís Donaldo Colosio llamó a reformar el poder y los priístas lo vamos a cumplir. Fortaleceremos el equilibrio entre los Poderes de la Unión, enriqueciendo las atribuciones del Legislativo y enalteciendo las instancias encargadas de la impartición de justicia, a partir de principios de validez universal y de preceptos acordes con nuestros avances como nación.

Reformaremos el Poder fortaleciendo el Federalismo, como principio medular del Pacto Republicano y como reconocimiento a la libertad municipal y a la dignidad de cada comunidad, de cada individuo.

Llegaremos al final de este siglo con una economía fortalecida, en la que la estabilidad y el crecimiento estén sustentados en finanzas sanas, en la competitividad y en la modernización, con todo su cabal cometido que este avance económico deberá ser el bienestar familiar, una distribución más justa de la riqueza y muy señaladamente el ataque frontal a la pobreza, que afecta a muchos millones de mexicanos.

Construiremos un México en el que cada hombre y cada mujer podrán desarrollar sus aptitudes y destrezas; en donde obreros, campesinos, profesionistas, maestros, empleados, estudiantes, empresarios, compartan la esperanza y el aliento de sumar su esfuerzo para participar del progreso.

Compañeros del partido:

Los mexicanos vivimos una hora que demanda la unidad nacional. Es éste el sentimiento de todos. Hoy la tragedia ha enlutado nuestro instituto político. El dolor y el agravio es compartido por todo México.

A lo largo de nuestra historia, cada momento de prueba, cada exigencia del destino, sólo pudo ser superado por la unión de los mexicanos. Cuando no ocurrió así, el sufrimiento fue mayor para la patria.

Hoy debemos extraer de la tragedia una lección de unidad, de fortaleza en la diversidad, de nobleza en la contienda, de respeto fraternal y de civilidad política.
           
La unidad nacional nos hará avanzar con confianza en nosotros mismos, con rumbo claro, con la participación decidida de todos.

Así como los priístas siempre hemos llamado a la unidad nacional, hoy llamo a mis compañeros de partido a redoblar la unidad del PRI; continuemos la obra que emprendió Luís Donaldo Colosio, realizando las tareas, vigorizando nuestra organización, trabajando y participando con ahínco en todas las trincheras que nos ofrece nuestro partido.

Por ello como priísta, como colosista, convoco a los militantes del partido, a sus organizaciones, a sus dirigentes y a todos sus miembros, a cerrar filas en torno a los ideales, programas y acciones que nos legó Luís Donaldo Colosio.

Al aceptar la responsabilidad que me confieren mis compañeros de partido, me asiste la convicción de que cada mujer y cada hombre, cada militante joven o maduro, tienen un lugar y una tarea.

El PRI no es un partido excluyente, de ahí que congregue a las mayorías. Los priístas pueden tener la certeza de que nuestro partido -su partido- seguirá siendo el instituto político que dé cauce a sus aspiraciones, a su combatividad, a su afán de participación y de progreso.

Hoy todos los priístas tenemos una misión: llevar al triunfo electoral el Programa de Luís Donaldo Colosio; hacer realidad la promesa de ese porvenir de bienestar, equidad y justicia por el que ofreció su vida; cumplir con esfuerzo y entrega nuestra labor, nuestra responsabilidad.

Sé que en esta gran tarea que nos aguarda encontraré el respaldo y el trabajo de todos y cada uno de mis compañeros de partido. En ello amparo mi aceptación a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República.

¡Viva Colosio! ¡Viva el PRI! ¡Viva México!”