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1990 De la Participación al Compromiso. Desplegado de delegados a la XIV Asamblea Nacional del PRI.

Septiembre 14 de 1990

 

A los priístas; a los ciudadanos decididos a tomar partido por la justicia social y la democracia:

Los 9,587 delegados efectivos ante la XIV Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional celebrada los días I, 2 y 3 de septiembre de 1990, conscientes de nuestra responsabilidad frente a quienes nos eligieron y frente a la ciudadanía en general, comprometidos con el desarrollo democrático de México y empeñados en la lucha por la igualdad, la dignidad, las libertades y derechos de nuestros conciudadanos, acordamos reafirmar nuestro ideario, definirnos frente a los retos de la modernidad, reformar nuestras normas y organización interna, y fijar un nuevo programa político para avanzar en la lucha por la democracia y la justicia social.

Los priístas hemos decidido asumir, entre otros, los siguientes compromisos:

• Ratificar y revalorar la doctrina de la revolución mexicana y los ideales que animan la Constitución Política de 1917 como raíz y sustento del Partido Revolucionario Institucional.

• Consolidarnos como Partido Político Nacional, Popular y Democrático; integrado por ciudadanos libremente afiliados, por organizaciones voluntariamente adheridas y por sectores organizados para promover la participación del pueblo en la vida democrática.

• Comprometernos a competir leal y limpiamente por el sufragio popular, contribuir a integrar la representación nacional y hacer posible que el poder público dimane del pueblo y se instituya para beneficio de todos los mexicanos.

• Luchar por una justa distribución de los beneficios económicos, sociales y culturales y, prioritariamente, por la satisfacción de las necesidades de los que menos tienen, tomando al ser humano como principio, inspiración y fin de los esfuerzos por el desarrollo económico, político, social y cultural nacional.

• Afirmar la Soberanía Nacional sobre bases de independencia, autodeterminación e igualdad jurídica en las relaciones internacionales.

• Preservar la integridad política y territorial de México; contribuir activamente en la conformación de un orden político, económico, cultural y ecológico internacional justo en el que se garantice la vida y la convivencia de todos los pueblos.

• Desplegar la solidaridad internacional en apoyo a la renegociación de la deuda externa de los países en desarrollo y a la vigencia plena y absoluta de los derechos humanos, combatiendo toda forma de discriminación especialmente la que sufren los mexicanos que trabajan en el extranjero.

• Promover el ejercicio de las libertades democráticas en todos los órdenes de la vida nacional, propiciar un compromiso nacional para llevar a sus últimas consecuencias los principios de certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad y profesionalismo atribuidos a la función electoral y propugnar nuevos acuerdos para ampliar la vida democrática nacional.

• Hacer efectiva la vigencia y ensanchar la eficacia del Estado de Derecho, luchando por la protección efectiva de los derechos humanos y por la seguridad ciudadana.
• Avanzar en el desarrollo de nuevas formas de equilibrio y relaciones políticamente eficientes entre los poderes públicos y en nuevas correlaciones entre los gobiernos federal, estatal y municipal.

• Hacer del municipio el centro de la participación política y desarrollar nuevas formas de administración y programación democráticamente acordadas y ejecutadas.

• Reafirmar el régimen presidencial democrático con capacidad para promover grandes consensos, defender activamente la soberanía y asegurar un desarrollo equilibrado dentro del marco constitucional y en un renovado equilibrio entre los poderes.

• Contribuir, con lealtad a la nación, en la consolidación de un sistema de partidos que refleje y asegure la pluralidad política y su representación efectiva.

• Dotar al poder legislativo de nuevas y mejores formas de organización que permitan impulsar iniciativas, deliberar y acordar con oportunidad y que cuente con plena capacidad y aptitud para fiscalizar las acciones administrativas y presupuestarias.

• Modernizar los sistemas de procuración y administración de justicia a fin de asegurar su impartición imparcial, expedita, honorable, gratuita y accesible al ciudadano.

• Pugnar por un poder judicial profesional, eficiente, sujeto sólo a la ley, garante de los derechos y la seguridad jurídica de las personas.

• Combatir toda impunidad y participar en la formación de una cultura de la legalidad que cancele todo abuso y toda apelación a la violencia.

• Luchar por reformas estatales y por una estrategia de modernización económica en la que participen todas las fuerzas sociales y tenga como fines supremos el bienestar popular, la erradicación de la pobreza, la generación de empleos, la elevación del ingreso real de los trabajadores a partir de salarios remuneradores, incremente la productividad y mejore la competitividad internacional de nuestra economía.

• Concurrir a la construcción de las condiciones políticas, económicas, sociales y administrativas para la satisfacción de las necesidades básicas de la población a través de garantías a la alimentación popular, el derecho universal a la protección a la salud, una radical mejoría a la calidad educativa, un derecho a la ciudad que permita la reordenación urbana propiciando la solución al rezago de vivienda y sus servicios, y la atención a la nueva demanda individual y colectiva de las reivindicaciones ecologistas, en el marco de un Estado rector del desarrollo económico, promotor de la justicia social, de la equidad fiscal y del mejor empleo del gasto público; un Estado que, a través de la solidaridad social, organice la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Para impulsar las acciones que derivan de los compromisos anteriores, en el orden interno, los priístas hemos acordado:

• Profundizar la reforma interna del Partido y realizar aquellos cambios exigidos por la nueva normatividad electoral del país.

• Profundizar los métodos democráticos en los procesos de adopción de decisiones internas, a través de órganos colegiados representativos de los ciudadanos y las organizaciones sociales y de una amplia estructura territorial a partir de la vida partidista municipal, así como mediante nuevas bases de elección de dirigentes y de candidatos.

• Respetar e impulsar la carrera partidista, mediante el reconocimiento irrestricto de los méritos de la militancia y la capacidad.

• Garantizar la afiliación individual y voluntaria y la libre expresión y participación de grupos que reflejen sin taxativas la pluralidad y la diversidad internas del Partido, a partir del respeto a la autonomía de las organizaciones, así como renovar, con las modalidades prescritas en la ley, los pactos políticos con las organizaciones sociales vinculadas al Partido y concertar los nuevos entendimientos con las nuevas bases y movimientos sociales, dentro de una amplia estrategia de convergencia democrática y de alianzas para la representación y la reivindicación de sus intereses sociales.

• Configurar en todos sus rasgos el carácter competitivo del PRI como un Partido entre partidos, comprometido con una nueva cultura política y una nueva moralidad pública independiente en su financiamiento, con identidad propia y vocación de ejercicio del poder y de intermediación política, resuelto a ampliar su presencia y representatividad en todos los ámbitos de la sociedad.

A partir de estos grandes acuerdos y de una renovada acción política consecuente con el ideario democrático y social de nuestro Partido, los priístas de hoy luchamos por hacer de nuestra organización el Partido que impulse la modernización por la democracia hacia la justicia social, en la paz y en la estabilidad. Nuestro Partido lucha desde ahora por ser el Partido de los nuevos, extendidos y profundos entendimientos entre ciudadanos, grupos y organizaciones sociales.

El PRI se pronuncia por un México democrático y justo como clara opción de la soberanía popular y como sostén de la soberanía nacional.

¡EL PRI AVANZA A LA JUSTICIA SOCIAL POR LA DEMOCRACIA!

 

Fuente: Diario La Jornada, 14 de septiembre de 1990.