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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1988 Acto de apoyo al Pacto de Solidaridad Económica

Miguel de la Madrid, Tepic, Nay.,6 de Mayo de 1988

Señor Gobernador de Nayarit;

Compatriotas nayaritas:

Es para mí muy estimulante haber oído en esta reunión de trabajo la voluntad de los distintos sectores sociales de Nayarit para cumplir con el Pacto de Solidaridad Económica, como lo han venido haciendo en su gran mayoría hasta la fecha. Los nayaritas, de esta manera, se han sumado a las demás entidades federativas, a través de su Comité de Seguimiento y Evaluación del Pacto han venido revisando, con periodicidad adecuada, cuál es la evolución de la economía, y sobre todo de los precios en estos últimos meses.

Es muy ilustrativa la gráfica que nos ha presentado al iniciarse esta reunión el señor Gobernador de Nayarit. Efectivamente, el Pacto ha logrado, a partir del mes de febrero, un descenso importante de la tasa inflacionaria que en diciembre y en enero pasados nos estaba acercando peligrosamente a la etapa de la hiperinflación. Yo también convengo con él, que de no haber los mexicanos acertado en formular esta estrategia antiinflacionaria, el ritmo de aumento de los precios hubiese sido maydr de lo que ya había llegado a alcanzar el último mes del año pasado y el primero del presente.

Tenemos, pues, ya el mes de febrero, el de marzo y el de abril con una baja sensible de la tasa de aumento de precios. Las cifras definitivas de precios durante el mes de abril las conoceremos la semana próxima ya en forma precisa, pero las estimaciones priliminares nos permiten prever que esta tasa de inflación de abril estará en alrededor del 3 por ciento, lo cual es un éxito del que debemos congratularnos todos los mexicanos.

También hay economistas que señalan que de seguirse aplicando el Pacto en los términos acordados para mayo, posiblemente veamos un descenso adicional en la inflación, que la situará ya en números cercanos al 2 por ciento.

Yo mismo creía, cuando habíamos firmado el Pacto en diciembre, que los resultados iban a ser más lentos y que cifras de inflación de aproximadamente el 2 por ciento las podríamos lograr hasta finales del año. Creo que lograrlas en el mes de mayo debe ser un motivo de gran satisfacción; pero no debe ser un argumento para que descuidemos la lucha contra la inflación, porque hemos visto en otros países que han aplicado programas de estabilización, si bien no iguales sino parecidos al nuestro, que después de haber logrado una baja en la tasa de inflación, al descuidar el esfuerzo han visto que la inflación ha vuelto a renacer e, inclusive, se ha disparado a niveles más altos que los anteriores. De esta manera, no podemos cantar victoria todavía, en cuanto a la lucha contra la inflación.

Yo he señalado en otras ocasiones que aún una tasa inflacionaria del 2 por ciento mensual es muy alta para la economía mexicana. Yo he señalado que sólo podremos decir que hemos abatido la inflación cuando ésta sea sustacialmente parecida a la de los paíse con los que comerciamos, principalmente con los Estados Unidos. Si esta tasa de inflación se ha situado alrededor del 3 o del 4 por ciento anual, la meta para abatir la inflación en México debe ser que nuestra economía sea capaz de tener una tasa inflacionaria no mayor del 5 por ciento anual a muy corto plazo.

Este no es un programa para dentro de cinco años, este es un programa que si seguimos como vamos es posible que se alcance el año próximo.

De esta manera, el país podría estar en mucho mejores condiciones para recuperar un crecimiento sano y sostenido.

También los mexicanos hemos aprendido de esta crisis que no vale la pena crecer 2, 3 ó 4 años a tasas muy altas, si luego se nos viene una racha de más años de bajo crecimiento o de estancamiento económico. Más vale una tasa de crecimiento congruente con la capacidad real de nuestra economía, en vez de tratar de forzar el paso, porque luego vienen los tropiezos y las recaídas.

El Gobierno que presido sabe, pues, que le toca durante los meses que nos quedan de responsabilidad seguir haciendo un esfuerzo firme, perseverante y disciplinado para bajar la inflación. Así lo seguiremos haciendo y cumpliremos las responsabilidades que nos corresponden. Seguiremos, en consecuencia, guardando la más estricta disciplina en materia presupuestal.

Hemos hecho muchos esfuerzos que ahora nos permiten tener superávit de operación. Esto lo logramos desde el año pasado al tener un superávit de más del 5 por ciento, comparando ingresos ordinarios con gastos ordinarios. Este año vamos a aumentar este superávit de operación a un poco más de 8 puntos.

También vamos a seguir racionalizando el tamaño y la cobertura del sector público, para fortalecer la rectoría del Estado. No puede haber un Estado fuerte, no puede haber un Estado que ejerza realmente su rectoría económica, si es un Estado estructuralmente deficitario. Sólo los demagogos afirman que se puede regir en la economía con más déficit y con empresas públicas ineficientes.

El Estado mexicano tendrá que ser fuerte porque necesitamos un país fuerte, pero no volveremos a incurrir en la tentación del populismo que ofrece la solución de los problemas con irresponsabilidad financiera y con malos manejos en las empresas del Estado.

El neopopulismo en el fondo es profundamente reaccionario, porque es profundamente mentiroso y demagógico, y yo estoy seguro que el pueblo de México escogerá la solución revolucionaria y rechazará para siempre a los reaccionarios y a los demagogos.

Se nos ataca a veces porque nos hemos desprendido de empresas gubernamentales. Efectivamente, hemos liquidado algunas entidades públicas porque habían cumplido su propósito o porque ya no eran viables. Hemos vendido a los particulares tanto del sector privado como del sector social otras empresas que no son indispensables para la conducción efectiva de la rectoría económica del Estado. Pero lo que debemos subrayar y lo que vamos a informar con toda precisión en las próximas semanas y meses, es cómo hemos fortalecido lo que son la empresas vertebrales y fundamentales del Estado revolucionario mexicano.

Hemos querido tortalecer y sanear, y lo hemos logrado a Petróleos Mexicanos, a Comisón Federal de Electricidad, a Ferrocarriles Nacionales de México, a CONASUPO, al Seguro Social, a las empresas siderúrgicas y hemos iniciado un ambicioso programa de modernización de los servicios públicos que constitucionalmente corresponden al Gobierno de la República como son los correos y los telégrafos, en donde falta mucho por hacer, pero en donde hay un tramo de avance muy importante.

Hemos pues, fortalecido la rectoría del Estado mexicano desprendiéndonos de lo secundario, de lo accesorio; de lo que pueden manejar los particulares, para que el Estado mexicano pueda cumplir mejor con sus responsabilidades esenciales, para que pueda seguir haciendo la infraestructura que requiere el país en comunicaciones y transportes, en la infraestructura hidráulica que todavía tenemos que desarrollar, en la infraestructura portuaria y en aquellos rubros en donde no es posible que los particulares puedan asumir plenamente estas responsabilidades. Tenemos que fortalecer financieramente al Estado mexicano para que cumpla a cabalidad sus funciones naturales, la administración de justicia, la seguridad pública, el desarrollo social en general, en donde hemos logrado a pesar de las dificultades económicas avances muy importantes en materia de educación, en materia de salud, en materia de vivienda y en materia de ecología.

Esta es, pues, la concepción moderna y actualizada de la Revolución Mexicana, no la de los ingenuos que creen que podemos ser más revolucionarios mientras más burócratas tengamos o mientras más dinero perdamos en supuestos programas sociales ineficaces. Ese es el argumento de la reacción que trata de buscar soluciones en 1980, como alguna vez pudieron ser válidas hace medio siglo; eso es también, aun siendo una teoría neopopulista, una teoría profundamerte reaccionaria que no podemos aceptar los que creemos en la Revolución como el cambio constante, como la búsqueda de nuevas soluciones para nuevos problemas.

Vemos a seguir también realizando las reformas estructurales que han de capacitar a la sociedad mexicana para lograr un desarrollo más equitativo y más eficiente.

Hemos seguido poniendo en práctica la modernización de la política comercial y de protección industrial. Piensa el Gobierno de la República que tiene una clase empresarial moderna y eficiente que no necesita los grados de protección que requirió la industria mexicana en sus orígenes; que mantener los niveles de protección arancelaria a sus niveles anteriores sólo estaba produciendo ineficiencia y ganancias oligopólicas exageradas.

Por ello queremos una economía más competitiva, queremos una economía más diversificada donde surjan nuevos grupos empresariales. Los mexicanos no podemos aceptar que el país esté en manos de unos cuantos grupos de empresarios. Tenemos ya muchos empresarios en el país que tienen el pleno derecho a participar en el desarrollo futuro de la Nación.

Vamos a seguir también descentralizando la economía nacional, y éste es otro cambio estructural de la mayor importancia. Como ustedes aquí los nayaritas lo están haciendo. Como ustedes y otros muchos mexicanos en otras latitudes tienen pleno derecho a realizar: un desarrollo más equilibrado en lo geográfico nos dará un desarrollo más equilibrado en lo económico, más equilibrado en los social.

Quiero, pues, con esto, compatriotas nayaritas, señalar que el Gobierno de la República está decidido a continuar con este programa antiinflacionario que representa el Pacto de Solidaridad Económica, pero que lo hace no como un programa aislado de una estrategia económica general que ha seguido desde hace 5 años; que lo hemos seguido con firmeza, con perseverancia y por qué no decirlo con el apoyo y la comprensión de la mayoría de los mexicanos. Combate a la inflación y cambio estructural seguirán siendo compromisos que cumpliremos hacta el último día de la responsabilidad que nos confirió el pueblo mexicano.

A los trabajadores les agradezco particularmente su solidaridad, a los empresarios también les reconozco que en su gran mayoría han cumplido el Pacto, y los exhorto a que preparemos la próxima concertación del Pacto de Solidaridad Económica de tal manera que no por los éxitos evidentes que hemos alcanzado bajemos la guardia o rebajemos la disciplina. Mantengamos la prioridad antiinflacionaria, porque ésta es requisito indispensable para recuperar crecimiento sano, sostenido, eficiente y justo y porque también como aquí lo ha dicho una ama de casa en forma clara: la política antiinflacionaria, la política de abatimiento del crecimiento de los precios es lo que nos piden en nuestras casas, en nuestras familias y en la Nación.

Muchas gracias.