Home Page Image
 

Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 

Comentarios:
MePolMex@gmail.com

 
 
 
 


1988 Pacto de conciliación patriótica y legalidad electoral. Manuel J. Clouthier.

Agosto 15 de 1988

 

 

¡Por la nación y la justicia!
Pacto de conciliación patriótica y legalidad electoral

Con el propósito de compartir con el Presidente de la República algunas consideraciones acerca del pasado proceso electoral, le he solicitado en dos ocasiones una audiencia. No me ha contestado directamente.
No es mi deseo distraer al Presidente con la insistencia de una audiencia, de la preparación de su sexto y último informe de gobierno, que rendirá el próximo 1º de septiembre, pero creo que si escuchara nuestros puntos de vista sobre el conflicto electoral que vivimos, el país saldría ganando; él; por su parte, tendrá que afrontar el juicio de los ciudadanos y de la historia.
En virtud de que el Presidente no me concedió la oportunidad de hacerlo en privado, voy a dar a conocer públicamente lo que quería proponerle por medio de la carta que le envié con el título “Por la nación y la justicia”.

 

Sr. Lic. Miguel de la Madrid Hurtado
Presidente Constitucional de los
Estados Unidos Mexicanos
Presente:

MANUEL CLOUTHIER, candidato del Partido Acción Nacional a la presidencia de la República, comparece ante usted para respetuosamente exponer:

El proceso electoral en curso para renovar el Poder Ejecutivo Federal se encuentra gravemente cuestionado por la mayoría de los partidos y de los candidatos participantes, por la mayoría de los ciudadanos de la República y por la opinión pública mundial.

El cuestionamiento afecta las condiciones previas de la elección-padrón, nombramiento de funcionarios y abuso de los recursos públicos para la campaña del candidato oficial, la forma como se desarrolló la jornada comicial del 6 de julio, al punto que tres de los candidatos nos vimos precisados a presentar, personalmente, un llamado a la legalidad la tarde de ese mismo día ante el presidente de la Comisión Federal Electoral, y en mayor medida, los resultados que dicho organismo ha dado a conocer sobre la votación para la elección del presidente de los Estados Unidos Mexicanos, porque contienen verdaderas aberraciones quo no resisten un análisis serio.

La certeza de la población sobre los grandes vicios que afectan al proceso de la elección presidencial, ha quedado de manifiesto en la muestra-consulta directa que recientemente practicamos entre los ciudadanos del país, en la que dos millones de ellos demanda que se reponga el proceso de elección del titular del Poder Ejecutivo Federal.

Es posible que la elección presidencial realizada sin la transparencia debida y sin gozar de la credibilidad pública, pueda ser declarada como legal, pero no será considerada apegada a la justicia por la mayoría de los electores y provocará un definido y abierto repudio popular.
En síntesis, el presidente que surja de la consumación de este proceso, bajo estas condiciones, será considerado como un gobernante ilegítimo.

Señor Presidente:

Lo situación que describo constituye una crisis política dañina en grado sumo para la salud de la República y el buen nombre de México. Hago un llamado a su patriotismo y su responsabilidad como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para buscar fórmulas que permitan resolverla satisfactoriamente.

Su promesa de elecciones limpias, claras e inobjetables no se ha cumplido cabalmente.

Usted mejor que nadie sabe de los graves problemas que deberá enfrentar su sucesor en el ejercicio de la presidencia tan pronto como tome posesión.

Usted sabe que para conducir los destinos de la República y llevar a la nación mexicana a la resolución de sus retos, en medio de condiciones externas e internas extremadamente difíciles, el próximo presidente deberá contar con una extraordinaria capacidad de negociación, concertación y diálogo, a fin de integrar la voluntad y el trabajo de los diversos sectores sociales y agrupamientos políticos en la conquista de objetivos superiores comunes.

Tales atributos no pueden ser exclusivamente de índole personal, operan sólo sobre una base de probada e intachable legitimidad democrática de origen. Estamos a tiempo de encauzar constitucionalmente este conflicto político electoral y resolverlo con apego a la justicia.

Le solicito que convoque a todos los partidos políticos que contendieron en esta elección y a sus candidatos a la presidencia a concertar un Pacto de Conciliación Patriótica y Legalidad Electoral, con los siguientes propósitos y bajo las siguientes bases:

Propósitos:

Primero.- Salvaguardar el interés superior de la nación por encima de partidismos, protegiendo el orden constitucional y el Estado de Derecho.

Segundo. Fortalecer la legalida y la justicia electoral.
Tercero. Fortalecer la estabilidad política democrática del país, fincada en el respeto a los derechos políticos de todos los mexicanos.

Bases:

Buscar el consenso entre todas las fuerzas políticas del país para que:

1. Sus respectivas fracciones en la LIV Legislatura, al constituirse la Cámara de Diputados en el Colegio Electoral, emitan su voto declarando inválidas las elecciones presidenciales celebradas el 6 de julio.

2. Sus respectivas fracciones en la LIV Legislatura del Congreso de la Unión, conforme con lo establecido en el artículo 85 de la Constitución; procedan a nombrar un presidente interino que tome posesión el 1º de diciembre de 1988, y se convoque a nuevas elecciones presidenciales para el primer domingo de mayo de 1990, regidas por una nueva legislación que garantice elecciones libres, justas y transparentes.

El Pacto de Conciliación Patriótica y Legalidad Electoral, que respetuosamente propongo, conducirá el debate político que ahora nos ocupa por cauces civilizados, sin riesgo alguno para la estabilidad política del país.

Reparada la legalidad electoral y disipada toda, duda la legitimidad de quien asuma el Poder Ejecutivo Federal; el perfeccionamiento de nuestro régimen democrático servirá de cimiento seguro a una nueva etapa de desarrollo integral e independiente del país en forma justa, sana y sostenida, tal como lo demanda la sociedad mexicana.

Usted tiene la palabra.

Cuente usted con la buena fe, el profundo amor a México y la mejor disposición de quien esto suscribe, para que de esta crisis política nuestra nación salga más justa, libre, soberana, fuerte, digna y próspera, como estoy seguro de que también son sus deseos.

Atentamente

Ing. Manuel J. Clouthier

 

El Universal. Agosto 15 de 1988.