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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1986 Documentos de trabajo para la fundación de la Corriente Democrática del PRI.

Octubre 1º de 1986 y mayo 6 de 1987

 

Documento de trabajo Núm. I

Numerosos militantes del Partido Revolucionario Institucional hemos decidido emprender una acción coordinada en respuesta al llamado de su XII Asamblea General y de sus Consejos Nacionales de mayo y septiembre. Nos anima una convicción nacionalista y democrática, así como el firme propósito de contribuir a la solución de los grandes problemas nacionales en estos tiempos de crisis.

Nuestro propósito común es coadyuvar a que la transformación del país se realice con un sentido progresista, mediante el ejercicio de una resuelta acción política en favor del proyecto histórico constitucional, y la movilización de las fuerzas sociales que sustentan a nuestro partido.

Nos hemos reunido para evaluar situaciones y problemas a fin de contribuir al planteamiento de alternativas viables para el progreso nacional, capaces de salvaguardar nuestra independencia y soberanía, fortalecer la identidad nacional, promover la democratización integral de la sociedad e impulsar el desarrollo igualitario de los mexicanos.

Nos preocupan, sobre todo, las graves amenazas que se ciernen sobre la soberanía nacional y la profundidad y consistencia de las respuestas que seamos capaces de oponer.

Nos mueve el reclamo de una sociedad que acusa signos de desesperanza, consternada por la creciente sangría que representa la carga de la deuda externa y sus efectos sobre los niveles de vida; acosada por la inflación, el desempleo, el libertinaje de los precios, el deterioro constante del salario, la injusta remuneración al esfuerzo de los trabajadores del campo y de la ciudad.

Nos alarma la progresiva dependencia del exterior, las tendencias que conducen al desmantelamiento de la planta industrial, la desnacionalización de la economía y la descapitalización del país, así como las exorbitantes tasas de interés que ahogan el erario público, concentran el ingreso y desalientan los impulsos productivos al privilegiar la especulación.

Es grave la elevada abstención en los procesos electorales y la mengua de credibilidad en las instancias políticas, estimulada por el asedio de las fuerzas conservadoras y la injerencia extranjera.

Consideramos impostergable la definición de una nueva estrategia, adoptada democráticamente y concertada con los factores de la producción, que eleve y mejore las condiciones de existencia de las mayorías populares, fortalezca la economía nacional y aproveche en forma racional nuestros recursos.

El cambio que requerimos habrá de orientarse a la reconstrucción de las alianzas nacionales en las que se ha fundado el ejercicio de la soberanía, el progreso y la estabilidad del país. Promover esas transformaciones es tarea que corresponde a un partido histórico como el nuestro.

Sólo mediante la participación cada vez más intensa de los ciudadanos en la adopción de las decisiones fundamentales será posible fortalecer la independencia nacional, atender las demandas legítimas de todos los sectores, satisfacer las aspiraciones de libertad y justicia de los mexicanos, y encauzar la inconformidad social dentro del orden institucional.

Orientamos nuestros esfuerzos para que se abran plenamente los espacios políticos a la participación popular, se liquiden rutinas y sometimientos infecundos, se propicie la contribución creadora de las nuevas generaciones y se instalen escenarios más apropiados de convivencia social para el porvenir.

Trabajamos dentro de los amplios cauces de nuestro partido, identificado con las demandas y aspiraciones de sus bases. Deseamos contribuir con nuestra actividad política a la promoción de un vigoroso movimiento de renovación democrática.

Creemos necesario ampliar el debate y el análisis de los grandes problemas nacionales, con la participación de miembros y organizaciones del partido. También presentar en diferentes foros y ocasiones los proyectos e iniciativas que deriven de nuestros trabajos e intercambios, dirigidos hacia las siguientes cuestiones fundamentales:

Lineamientos políticos y programas para reafirmar la soberanía nacional frente a la intervención extranjera, corregir desviaciones, orientar patrióticamente el cambio y cerrar el paso a las actitudes entreguistas y al derrotismo.

Estrategias y propuestas de concertación que profundicen la orientación nacionalista y popular de nuestro desarrollo, fortalezcan la capacidad de todos los sectores y regiones en las tareas del futuro.

Proyectos de reforma política y de modificaciones a los procedimientos de trabajo del partido, que lo vigoricen mediante la participación más directa y permanente de las bases en las decisiones que las afectan, particularmente en la selección de candidatos a los cargos de elección popular en todos los niveles.

Estamos dispuestos a luchar porque el tránsito constitucional que se avecina asegure al titular del Ejecutivo las mejores condiciones políticas para defender la integridad y la unidad de la nación, con el concurso pleno de todas las fuerzas sociales.

En torno a estas convicciones se han establecido nuestras coincidencias. Sabemos que las comparten vastos sectores de nuestro partido y que podrían aportar nuevas vías para el diálogo y la convergencia de corrientes nacionalistas, populares y democráticas, robusteciendo así la unidad del país.

 

 

 

 

Mayo 6 de 1987

Documento de trabajo Núm. 2

Llamado a los compañeros del partido

Hemos avanzado en el propósito de estimular el resurgimiento de la conciencia nacionalista y democrática del país. Hoy somos más quienes estamos dispuestos a expresar abiertamente nuestras convicciones y a conjuntar voluntades.

La historia enseña que no basta señalar rumbos y divulgar ideas para promover eficazmente el cambio. Es necesario comprometerse en la acción política. Es indispensable reunir mayor fuerza para incidir, con sentido revolucionario, en el curso de los acontecimientos.

Las grandes jornadas, en las que el pueblo reconquista independencia y dignidad, son obra de las mayorías. Resultan del despertar del espíritu cívico y de la determinación colectiva de luchar, asumiendo las responsabilidades de la democracia.

Las voces aisladas y las advertencias lúcidas pueden indicar caminos, pero sólo la tarea de muchos, coincidente en el tiempo y concertada en los fines, confluye en la movilización de la sociedad y hace posibles las grandes victorias nacionales.

Las fuerzas contrarias no son débiles. Intereses externos y privilegios internos les dan cohesión. La despolitización de las masas y la concentración de la riqueza desvirtúan el modelo constitucional, generan inercias y determinan sometimientos que es necesario combatir.

México está gravitando, riesgosamente, en la órbita de una estrategia neocolonial. No por dictado inapelable de la geografía, sino por la agresividad del proyecto hegemónico y la carga de la servidumbre financiera, que condicionan la autonomía del Estado y hacen peligrar la estabilidad social y la independencia del país.

Nuestra lucha es por la vigencia de los principios de la Revolución Mexicana contenidos en los artículos fundamentales de la Constitución de 1917. Es por la cabal realización de los objetivos y programas que sustentan los Documentos Básicos de nuestro partido. Es por la recuperación del derecho de los mexicanos, de todos los mexicanos, a decidir su destino.

Nuestra lucha es por el rescate de la plena condición ciudadana, de la equidad social, la economía productiva, los recursos naturales, la identidad cultural y la alta jerarquía moral de la nación. Esos fueron los ideales de la Revolución Mexicana y son los objetivos que justifican la existencia de nuestro partido. Esas son las razones superiores de nuestra lealtad política y las bases posibles de un proyecto colectivo que salvaguarde la integridad del país y asegure la modernización del Estado conforme a la evolución de la sociedad.

Nuestra lucha es por el fortalecimiento del partido y la recuperación de su papel de vanguardia política. Es por la defensa de las instituciones revolucionarias y de la capacidad del pueblo para autodeterminarse. Es para evitar que siga acentuándose la subordinación del país a intereses ajenos.

Lo que ocurra en el seno del partido alcanzará a la sociedad en su conjunto y determinará las opciones de los mexicanos. Dos son las líneas centrales que deberían orientar su actividad: pugnar por el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores mayoritarios, mediante una reactivación económica de inspiración nacionalista y popular, e impulsar la democratización de los procedimientos de participación y de los mecanismos de decisión en el partido, como la vía más progresista para un desarrollo democrático. Nacionalismo y democracia son objetivos concurrentes de una misma lucha. Reiteramos la exigencia popular de que se hagan públicos los términos en los que se han contratado los créditos internacionales. Demandamos que se modifiquen sustancialmente las prioridades en la asignación de los recursos económicos y se supedite el pago de la deuda a la satisfacción de las necesidades del desarrollo. Es urgente y posible emprender una negociación política fundada en el interés de largo plazo de los actores involucrados, en vez de perpetuar renegociaciones que generen incertidumbre y hereden una creciente carga a las nuevas generaciones.

La recuperación de México demanda sustituir una economía inflacionaria, especulativa y antipopular por otra productiva y de amplio beneficio social. El régimen de salarios, utilidades y finanzas públicas requiere una revisión profunda por el método del consenso democrático. Habría ventajas legítimas para todos si se encara el desafío cardinal de la desigualdad y se establecen como ejes del desarrollo la expansión del mercado interno, el progreso social y cultural, la descentralización económica y la revitalización del federalismo.

Seguiremos consultando con nuestros compañeros sobre grandes cuestiones nacionales, como el aprovechamiento de los recursos naturales y la limitación y regulación constitucional de la venta de materias primas estratégicas al extranjero, la transición energética, el rescate de la economía y la democracia ejidal es la dignificación de la sociedad rural, la promoción de las comunidades indígenas, la suficiencia alimentaria, la integración de la industria y el sistema de abastecimiento y comercialización.

Continuaremos también promoviendo el debate sobre la educación popular y la capacitación para el trabajo, la salud pública, la comunicación social, las culturas nacionales, la promoción del empleo productivo y de las aptitudes para la innovación científica y tecnológica, la desmedida concentración urbana, la marginación social y la protección del medio ambiente.

Todos esos problemas y otros muchos que se les asocian tienen solución si se utilizan cabalmente los recursos del país y no se dilapidan por la desorganización, la irracionalidad, la corrupción, la fuga de capitales y la entrega de nuestras riquezas presentes y futuras a los intereses neocoloniales.

Ello exige el renacimiento de la confianza nacional mediante la convivencia democrática entre los mexicanos. He ahí el objetivo inmediato de nuestros empeños y el reto primordial del país en la histórica coyuntura de 1988.

Ésta no será una sucesión presidencial como otras. El pueblo reclama transformaciones sustantivas y tiene tanto el derecho como los instrumentos políticos para conquistarlas.

Nuestro partido consagra métodos democráticos en la selección de todos sus candidatos. Hagamos que se observen con el respaldo mayoritario de las bases y de la opinión nacional. Todo a su tiempo. Nuestro partido debe abrir con la anticipación necesaria el proceso preelectoral, para que se manifiesten las preferencias, se discutan personalidades y programas, se registren precandidatos y se lleven a cabo las campañas internas de proselitismo que prevén los Estatutos.

Hasta ahora no existen propiamente precandidatos. Por el momento sólo se habla de "tapados", en listas diversas, cuyos nombres no han sido propuestos por la base del partido.

Insistir en procedimientos desacreditados tendría altos costos políticos, al propiciar la elevación del abstencionismo y afectar adversamente la legitimidad institucional. La preservación y el fortalecimiento de la autoridad presidencial, imprescindibles en un país acosado, habrán de lograrse por la aplicación consecuente de las normas constitucionales.

Una candidatura que surgiera del análisis y la discusión pública y que implicara compromisos políticos efectivos con la militancia y con sus organizaciones, sería el mejor legado que la dirigencia nacional pudiera hacer al país. La seguridad que otorga la democracia es hoy la única definición posible de la seguridad nacional.

La recuperación de los espacios democráticos es tarea de todos. Militemos con intensidad. Debemos ser más activos en el seno de nuestras organizaciones: solicitar foros de participación y si no existiesen, crearlos nosotros mismos; ejercitar nuestros derechos y exigir el respeto que merece nuestra actividad política. Afrontemos en la solidaridad obstáculos y acechanzas, sin caer en la provocación y defendiendo siempre la integridad de nuestros principios.

Hagamos llegar nuestro mensaje democrático a toda la República, para enriquecerlo con las opiniones de los compañeros. Que se nutra el debate ideológico con la suma de las convicciones y la armonización de las divergencias. Alentemos el análisis y la discusión de los asuntos locales, regionales y nacionales, planteando lo que a todos y cada uno preocupa e interesa. Multipliquemos y hagamos permanentes nuestros núcleos de actividad partidaria.
Que se abra un horizonte distinto en la vida del partido. Cumplamos plenamente nuestros deberes estatutarios. Que los delegados a las asambleas y convenciones concurran con el mandato auténtico de las bases. Que nadie vulnere nuestros derechos o los usurpe en beneficio de persona o de grupo alguno.

La razón nos asiste. Tenemos la decisión inquebrantable de seguir adelante. Confiamos en la reciedumbre de los jóvenes y las mujeres del partido y en la convicción revolucionaria de los trabajadores del campo y la ciudad.

Seamos en verdad solidarios con las demandas populares y las esperanzas nacionales. Mantengamos, en toda circunstancia, nuestra voluntad renovadora y nuestra intransigente lealtad a México. Por la democracia y la justicia social sin claudicaciones. Por el rescate de la dignidad ciudadana. Sigamos avanzando.
Chihuahua

Fuente: Jaime González Graf.- Las elecciones de 1988 y la crisis del sistema político. México. Instituto Mexicano de Estudios Políticos IMEP y Editorial Diana. 1989.