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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1980 Cuarto Informe de Gobierno. José López Portillo.

Septiembre 1º de 1980

 

Honorable Congreso de la Unión:

Pronto cumpliremos cuatro años de estar al frente de la máxima responsabilidad política de la República. Empezamos ya, a vivir la angustia de nuestra ansia de servir y el temor de no estarlo haciendo acorde con la esperanza que pudimos significar y el tiempo y la confianza que se nos concedió, conscientes, como lo estamos, de que nos medimos a nosotros mismos por nuestras intenciones y es lícito que los demás nos juzguen por nuestras realizaciones. El tiempo, que era el ámbito de nuestros propósitos, empieza a ser agravio para nuestras oportunidades.

Estoy dando cuenta, ahora, del cuarto de los seis años de responsabilidad del Régimen, que se concibió desde su inicio, como una secuencia planeada de tres bianualidades: restauración, consolidación, crecimiento acelerado.

En el primer momento lo importante era salvar la estructura productiva sin calificarla. Era la única que teníamos. A ella estaban vinculadas; las ordenaciones del empleo y las instituciones de justicia social que funcionan.

La primera etapa bianual, restauración de la economía, se cumplió a satisfacción, lográndose, además, una de las dos prioridades del plan original, la energética. Fue posible porque todos lo quisimos y con ello recobramos la confianza en nosotros mismos. De no haber sido así, no quiero imaginar el abismo en que estaríamos. Piénsese, tan sólo, en un México importador de petróleo. No quiero hacer un ejercicio apocalíptico para describirlo.

Así salimos de la crisis extrema, definida, ya lo hemos dicho, como recesión con inflación. Ya no hay recesión y la inflación a pesar de su huella corrosiva, ya no es la espiral salariosprecios. Vivimos los problemas del crecimiento y los desórdenes mundiales.

Sabíamos y lo dijimos, que era más fácil restaurar la economía que consolidar sus logros. Bastaron dos años de creer al 8 por ciento para que todo nos quedara chico y aparecieran las consecuencias limitantes y congestivas de la depresión de hace unos años. Los sectores y las regiones más dinámicos han respondido a las nuevas oportunidades; pero otros sectores y regiones todavía no han logrado romper trabas. Apreciamos en la realidad del país, vitalidad; pero no equilibrio. Hay muestras de avances y atrasos; por lo que se ha hecho y por lo que no se ha logrado.

Es la inflación su reflejo y saldo, complejo y heterogéneo, mezcla de factores subjetivos y objetivos, exteriores e internos, que ya se han expuesto con exceso. Lo importante no es, hoy, seguir explicándola, sino controlarla.

Respecto de sus causas externas poco podemos hacer; pero ese poco lo hemos hecho y es justo decirlo, como nadie.

México ha propuesto un nuevo Orden Económico y un Plan Mundial Energético para combatir las causas de la inflación: el desorden, la recesión, la explotación y el abuso. Además, ha predicado con el ejemplo, modesto si se quiere, pero representativo: el convenio con Venezuela para suministrar petróleo a Centroamérica y el Caribe.

Son las causas internas las que nos corresponde desinflar con voluntad de decidir y hacer.

Frente al último tercio de mi responsabilidad ante esta soberanía resumo convicciones y acción:

Aceleramos el Plan Global de congruencia entre nuestra filosofía política, el modelo de país que queremos y los objetivos que para ello nos hemos fijado.

Podemos hacer bien las cosas, si tomamos conciencia de que nuestro supuesto, como sociedad y Estado, es la Nación, y su fuerza, el grado de nuestra auténtica solidaridad.

Si nos olvidamos de esta verdad elemental nada funciona.

Estamos política y jurídicamente unidos, porque somos mexicanos y como mexicanos afrontamos juntos las contingencias; pero también el disfrute de los dones de una vida más segura y libre,a condición de set juntos con nosotros mismos, entre nosotros y con los demás. Si extremamos las divisiones en grupos o en nuestro egoísmo aprovechamos las ventajas del sistema explotándonos y robándonos,.o nos desentendemos de las necesidades de los demás, acabaremos con el supuesto de lamexicanidad y sus valores. Ni clases, ni gremios podrán sustituirla. Vendrían tiempos medievales. Todos contra todos, enfeudamiento y fanatismo. Terror y desorden.

El gran valor de nuestro sistema es la libertad que tiene el riesgo de ser libre. Admite la iniciativa individuala y sus derechos; pero si no armoniza con la necesidad social, conlleva a la injusticia y al privilegio. Y eso es lo que nos ha ocurrido en nuestra historia y se agrava con la inflación, que amenaza la seguridad. No olvidemos que libertad, justicia, seguridad, funcionan como una armónica. Si uno se desequilibra se pierde la armonía, viene el desconcierto.

Que no se pierda la libertad por soportar los excesos de los ricos: que no se pierda por enfrentar las reivindicaciones de los pobres.

Los sistemas políticos declinan cuando se vuelven incapaces de resolver sus contradicciones internas. Tenemos que conciliar libertad con necesidad. Poder con deber. Claro, es función del Estado en cuanto rector de la economía y gran corrector legal de las deformaciones. Pero no siempre basta. Hemos por ello acudido a la alianza con los sectores, que critican quienes ofrecen las soluciones dictatoriales y no aceptan los que abusan de la libertad. Hemos preferido persuadir, recomendar y señalar los resultados del diálogo y la razón, a incurrir en la coacción o el temor; a cancelar libertades, que es camino que sabemos cuándo empieza y nunca dónde termina. Hay caminos de respeto que debemos recorrer antes: buscar responsables y no culpables. Alianzas y no exterminios.

Fortalecemos cada vez más los programas que benefician a los marginados, mediante el sistema de coordinación COPLAMAR, que este año logró orientar, de los diversos sectores, más de 22 mil millones de pesos a los propósitos precisados en el cuerpo de este Informe. El próximo año se aumentarán sustancialmente. Es voluntad y acción de justicia social irreversible; causa final de la Revolución. Avanzaremos en el proceso de la Reforma Política. Por medio de un efectivo y mayor pluralismo, buscamos el ejercicio más responsable de la libertad; no sólo la dignidad del individuo, sino también la responsabilidad del Estado.

Es objetivo de las Reformas volver más transparentes y competidas las confrontaciones electorales. Pese a innecesarias disquisiciones acuciémicas, no hay razón para confundir el proceso interno que cada partido ha de seguir para la selección de sus candidatos, con el proceso electoral previsto por las leyes; como tampoco ha de suponerse el absurdo de que la democracia se reduce al propio proceso electoral. Es todo un estilo de vida.

En la Reforma Agraria, ni un paso atrás. En cambio, para hacerla avanzar, todos nuestros mejores y más consistentes esfuerzos.

Tiene fallas: corrijámoslas. La abruman vicios: exterminémoslos. Aprovechemos las experiencias para no repetir errores ni perpetuar injusticias. Pero no neguemos la raíz y la razón de nuestro movimiento social. No aceptamos que se nos convierta en pesadilla de malas conciencias; ni por los simuladores que temen a la ley, ni por los escépticos que eluden el análisis de la realidad y de la historia.

Rechazamos el prejuicio de que la eficiencia en el agro, exige la represión de las demandas de justicia. Nuestra Reforma Agraria no empieza hoy. Es un largo proceso que se inicia en el reparto de tierras —imperativo de justicia— y se eleva a la organización productiva —deber de eficiencia— sin la cual la justicia se nos entrampa.

Por la eficiencia, el reparto de tierras tiene que convertirse en reparto de ocupación, de producción,productividad y de ingresos. Nuestro agrarismo rechaza a los deturpadores de oportunidad y no necesita apóstoles de ocasión. El ejido no podrá morir, porque la Revolución Mexicana está viva, actuante y renovada.

Concebida como un proceso continuo, la Reforma Administrativa seguirá siendo instrumento de adecuación al servicio del desarrollo nacional. Rechazamos el artificial maniquísmo entre políticos y técnicos. Lo sustantivo y lo adjetivo no se excluyen, entre sí se cualifican. La técnica es el modo de hacer bien las cosas. La política, ciencia de valores y decisiones, dice cuáles y cuándo. Desde Platón condenamos a los tecnócratas, no porque sepan; sino porque no admitimos dictaduras de hombres por sabios que sean; queremos, en cambio, Gobiernos de Leyes, que constituyen el ámbito de la democracia. No desaprovechemos a los que saben hacer bien las cosas, si las cosas que saben hacer, son el bien político al que aspiramos.

La situación actual nos obliga a actuar con énfasis en propósitos muy concretos: hacer más efectivo el derecho al empleo, fortalecer elsalario y producir más y mejor para no incurrir, otra vez, en la pretendida solución de combatir la inflación frenando la economía y la demanda básica, que ha sido la pesadilla de los países de bajo nivel de vida, y causa de mayores desajustes sociales. Me niego a aceptar esa perspectiva para México. Demostremos al mundo que hay otras solucines. Las vamos a realizar.

Así, dentro de los propósitos estructurales del Plan Global, adecuamos la Reforma Fiscal y la Alianza Popular y Democrática para la Producción, a las modalidades que exigen las estrategias del Sistema Alimentario Mexicano (SAM); el Programa de Productos Básicos; el Programa de Productividad y de Capacitación. Las entendemos como estrategias en cuanto que coordinarán todos los estímulos, apoyos, convenios y demás acciones necesarias de todos los sectores, público, privado y social, para alcanzar los objetivos del plan, identificados en cada sistema o programa.

El de Productos Básicos ha identificado 91 artículos, alimentos, ropa, útiles escolares, bienes duraderos y otros que constituyen los fundamentales consumos populares. Se financian, producen, distribuyen y comercializana, para hacerlos accesibles y baratos, como adelante se precisa.

Por la obvia importancia que los artículos alimenticios tienen en los consumos populares, de modo especial se identificaron los que constituyen una dieta básica recomendable, para que, según condiciones regionales, citadinas o rurales, se cumpla con esfuerzo totalizador del SAM, que vaya, desde la producción ligada al ingreso de los campesinos organizados en forma superior, hasta la distribución, comercialización y orientación de consumos de las clases populares. El Estado compartirá los riesgos no sólo de los siniestros, sino los del costo del estímulo productivo, si llega a frustrarse, garantizando al campesino sus ingresos normales en caso de fracaso, y las utilidades cuando se obtengan.

No necesitamos reiterar lo que son los programas de productividad y capacitación: baste destacar la urgencia de crear mayor riqueza. mejor distribuida y aumentar la competitividad del país y para ello. urgente superar la limitante que está significada por la falta de capacitación.

Por todo ello y para controlar la inflación y atenuar su efecto sobre las clases populares, sosteniendo el propósito de crecimiento acelerado del último bienio, concretamos a continuación un paquete de decisiones en el que se conjugan los efectos del gasto público, la orientación de subsidios y transferencias, medidas fiscales y créditos como sigue:

Por el lado del gasto se cuidará que su monto, orientación y ritmo, no afecte de manera improductiva a la economía. Vía encaje legal y medidas monetarias, evitaremos disparos en el medio circulante.

Los subsidios y transferencias, se destinarán en función de criterios de selectividad, transparencia, eficacia, eficiencia, temporalidad y condicionalidad a cubrir nuevas inversiones y programas orientados conforme al Plan Global y de modo enfático a la estrategia de Productos Básicos y SAM. Al mismo propósito se orientarán y destinarán proporciones crecientes de crédito.

En congruencia se aumentarán precios y tarifas de artículos y servicios públicos que favorezcan principalmente a los que más tienen. Si bien a corto plazo esto puede provocar alzas de precios, sus efectos a largo plazo son antiinflacionarios, sobre todo porque permiten sanear las finanzas públicas.

Subrayo que procederemos con mesura, actuando al límite de lo viable, resolviendo principalmente los casos que más se aparten de los propósitos de esta nueva política.

Por el lado fiscal y como antes se detalló, estableceremos una sustancial desgravación del Impuesto sobre la Renta a las personas físicas, para proteger el ingreso real de los salarios bajos. Se reitera que el sacrificio fiscal, este año, asciende a 10 mil 650 millones de pesos.

Igualmente, exentaremos del IVA a casi todos los 91 artículos de la lista de básicos y, cuando por razones técnicas no sea posible, se darán certificados de promoción fiscal a los fabricantes. El sacrificio del fisco monta 9 mil millones de pesos. Gravaremos más los consumos suntuarios.

En los Estados y municipios se inducirán medidas similares cuyos costos se compensarán con transferencias federales conforme a la Ley de Coordinación Fiscal.

Se canalizan a través de la Banca Oficial y los Fondos de Fomento Económico, 175 mil millones de pesos para asegurar que el pleno uso dela capacidad instalada se destine a los programas prioritarios. El próximo año presupuestaremos 225 mil millones de pesos.

Por el lado del crédito, independientemente de desalentar el destino a consumos suntuarios, lo orientaremos al estímulo de las estrategias aludidas.

Con un incremento de 11 por ciento para los próximos 4 meses, destinaremos en el año 90 mil millones al crédito agrícola, para atender a un millón 900 mil productores. El que entra se darán 118 mil millones para 2 millones 400 mil productores.

Aumentaremos de 2 mil a 4 mil millones los créditos que otorga el FOGAIN para producción de básicos de origen industrial, en apoyo de 3 mil 400 empresas. El año que entra consideramos 5 mil 500 millones para duplicar el apoyo a empresas medianas y pequeñas.

El FONACOT obtendrá este año recursos adicionales por 4 mil 300 millones y el que entra, 12 mil 500 millones, para establecer el programa de pedido sobre catálogo que concurrirá, por el camino de demanda asegurada, a ordenar la producción, reducir costos y optimizar operaciones. Se protege y se enriquece así, el salario obrero.

Las uniones de crédito y las cooperativas, a través de los fondos respectivos, recibirán este año recursos adicionales por mil 750 millones y el que entra por 3 mil, para modernizar,sus procesos productivos, distributivos y de comercialización de básicos. A las pesqueras, además se les redocumentarán a 9 años e intereses del 12 por ciento anual, las deudas derivadas de la adquisición de embarcaciones; se les cancelarán los intereses moratorios y los efectos de los ajustes cambiarios. Esperamos su contribución al SAM y el cumplimiento de sus compromisos financieros y sociales.

Se incrementaran los recursos del Fondo para el Desarrollo Comercial 2 mil 250 millones y en 1981 en 3 mil 750 millones para modernizar la comercialización de artículos de consumo popular.

Se establece un cajón de 11 mil millones de apoyo a productos básicos, dentro del régimen de inversión obligatoria para la Banca Privada y Mixta.

Se proporcionarán certificados de promoción fiscal hasta por 5 mil millones para estimular viviendas populares de renta. que se financiarán además con 38 mil millones que se destinarán el próximo año para ello.

Todas éstas, más las acciones complementarias y las tradicionales, son los compromisos concretos que anunciamos ante esta Soberanía. Pero no bastan si la sociedad no asume una definitiva conciencia y voluntad antiinflacionarias.

En efecto, gran parte de la inflación es subjetiva; se deriva de las expectativas que son factores psicológicos; dos fundamentales: miedo por la inseguridad y ambición.

Ante la inseguridad, se pretende más ahora para tener certidumbre mañana. La ambición se asocia y añade su contribución: no sólo cubrir diferencias, sino aprovechar la ocasión para añadir ganancias: basta cambiar las etiquetas de los precios.

Los factores subjetivos sólo pueden superarse por el convencimiento, la serenidad y la reflexión. Sólo la mente vence a la mente.

Quienes contribuyen por miedo o ambición a la inflación recuerden que no podrán liberarse del miedo y la inseguridad en una sociedad enferma a la que agravian con sus temores que traerán más temores. A los ambiciosos que reflexionen en que sus ganancias transitorias se convierten en el humo de su propio fuego y que nada podrán disfrutar en una sociedad desequilibrada y sí en cambio, todo perder —insisto—, todo perder, si la estructura explota o se derrumba.

Si queremos tener seguridad y disfrutar de nuestros bienes, vamos a establecer el equilibrio y la serenidad. Estamos envenenando cada vez más el ambiente. Y en éste, respirarnos todos. Hagamos un esfuerzo de salud mental.

Vivimos curiosa paradoja. Universalmente se admite que el país tiene asegurado su destino. Como pocos, cuenta con recursos, vigor y tradición para sortear la crisis. Se le reconoce autoridad creciente en el concierto internacional y su voz es cada vez más escuchada. Se nos reconoce crédito y otorga confianza.

Es aquí, adentro, donde absurdamente oscurecemos la perspectiva.

Sería grave cargo para la conciencia histórica de México, que esta generación, tan comprometida por el privilegio de la gran oportunidad, echara por la borda del enfrentamiento aniquilante, del desorden, de la ineficiencia, de la desconfianza, la incomprensión, el egoísmo o la corrupción, la posibilidad del México a la altura de su oportunidad. Tenemos país, tenemos normas instituidas por la Revolución. Tenemos entendimiento; tenemos recursos; tenemos perfil de pueblo grande. Tengamos la gran voluntad.

Vamos a ordenar nuestro arbitrio de transformación y ampliar para los mexicanos las fronteras de lo posible. Hagamos de las expectativas de hoy, las soluciones de mañana.

Nuestro destino nacional no es concebible sin grandeza y ésta no es asequible sin independencia. Para afirmarla, debemos demostrarnos a nosotros mismos y al mundo, que tenemos respuesta para el desafío. Somos fruto de soberbias civilizaciones y de mexicanos, mártires y héroes que nos dieron patria, fe y bandera; somos frontera entre el mundo de la pobreza y el del poder y la riqueza y entre las culturas predominantes de este continente. Somos marca y atalaya, seamos avance y progreso.

México tiene que saber que es ejemplo demostrativo. No puede, en estos momentos, derrumbarse por la pendiente de las ineficiencias, al perder rumbo y conculcar valores, o al admitir servilismos; ni siquiera imitaciones. Traicionaría su razón de ser e incluso causaría incalculables desequilibrios en la sociedad internacional. La batalla de México por su progreso e independencia es la que libra el mundo en desarrollo. No la podemos perder. Sería darles la razón a los zaratustra.s. Casi tanto tomo nosotros mismos, el mundo amigo desea que seamos eficientes y espera que sigamos siendo libres.

No nos vencerán ni el viento de la inflación, ni las tinieblas de nuestros demonios interiores. Todos a luchar contra esos fantasmas.

Venzámoslos ahora y aquí. Con nuestra fuerza y decisión. Por nosotros y para nuestros hijos.

A crecer con justicia. Por México, para México.

¡Viva México!