Home Page Image
 

Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 

Comentarios:
MePolMex@gmail.com

 
 
 
 


1979 Discurso ante la Asociación de Banqueros de México. José López Portillo.

Julio 17 de 1979

 

Los integrantes de la Asociación de Banqueros de México (ABM) se reunieron con el Presidente José López Portillo en el salón comedor de Palacio Nacional, para presentar al nuevo Consejo Directivo de dicho organismo.

Al iniciar la reunión, el Secretario de Hacienda y Crédito Público. licenciado David Ibarra Muñoz, presentó a los nuevos directivos de la ABM, señores Rolando Vega y Arcadio Valenzuela. "quienes desean —dijo— junto con sus compañeros y colegas, establecer un diálogo con usted, más que restringirse o ceñirse a la visita protocolaria tradicional".

Dicho lo cual, el presidente de la ABm. señor Rolando Vega. hizo uso de la palabra para decir: "La banca se define y da respuestas. niega las posturas que se limitan a frases llenas de forma pero vacías de contenido".

Luego expresó que es cierto que tenemos enfrente la sombra del proceso inflacionario, "como lo muestran los índices de precios al consumidor que han crecido en alrededor de un 10 por ciento en el mismo primer semestre, como consecuencia básicamente de que el desarrollo en la demanda agregada ha superado el aumento, por sí más lento, en la oferta de bienes y servicios, lo que ha ocasionado una fuerte presión sobre los precios.

"Sin embargo —agregó—, tenemos la firme esperanza de que como resultado de la acción concertada y congruente de todos para combatir el problema, se logren abatir los índices en el segundo semestre del año a cifras menores y por consiguiente más manejables".

Más adelante, el ejecutivo dio a conocer que la banca mexicana abría una línea de crédito de hasta 5 mil millones de pesos que puede ser utilizada por las empresas que reúnan las características necesarias para obtener préstamos del Fondo de Garantía y Fomento a la Industria Mediana y Pequeña (FOGAIN).

Esta línea de crédito sería utilizada para necesidad de capital de trabajo o de ampliación de sus plantas, a los mismos tipos de interés y plazos que tiene o tenga establecidos el FOGAIN y que son actualmente del 12, 13 y 14 por ciento anual, según el lugar de la República en donde se encuentren instaladas sus industrias.

Finalmente anunció que en el primer semestre la banca privada ha facilitado, además de los recursos ya mencionados, más de 5 mil millones de pesos al apoyo de la producción agrícola del país.

Reconocimiento al esfuerzo.

Al término de la visita, el Presidente José López Portillo improvisó las siguientes palabras:

"Es muy satisfactorio para mí tenerlos otra vez en esto que se ha convertido en una sana costumbre de comunicación periódica con ustedes, cada vez más profesionales de la administración del ahorro del pueblo de México.

Advierto con enorme satisfacción la integración de este grupo de técnicos mexicanos que están asumiendo sus responsabilidades históricas.

El planteo que ustedes formulan, afortunadamente, es realista y optimista. Es cierto como ahí se dice, que estamos en la etapa de consolidación, de restauración de los grandes indicadores nacionales, que no podrán seguir creciendo. Tenemos que darnos cuenta de ello. Ni el crecimiento del producto ni las captaciones en sí mismas tendrán los índices sensacionales de los últimos años. Esto es algo que debe ser muy consciente y meditado.

Lo importante ahora, señores, es mantenerlos en ese nivel para que no declinen. Si estos grandes indicadores que en forma extraordinaria, y para muchos inverosímil, se han expresado en tan corto tiempo, los podemos mantener, consolidaremos y haremos sólido al país. Eso es lo que yo quisiera como esfuerzo fundamental en estos meses y en los próximos que van a seguir.

No habrá ya recuperaciones sensacionales, ¡démonos cuenta de ello!; pero que la circunstancia de que los índices ya no crezcan, porque no deben crecer y seguramente tampoco pueden crecer, no sea motivo de desánimo, sino ejercicio de conciencia y responsabilidad.

Ahora lo que importa es que esos niveles se conviertan en piso macizo, para que cuando podamos —y será en relativo breve plazo, de acuerdo con nuestros planes, entre 1981 y 1982— venga un despegue orientado, planeado y consolidado, que nos permita acelerar el desarrollo, pero ya con una combinación de dinamismos, ya no sólo económicos, sino sociales, fundamentalmente proyectados a partir del derecho al trabajo, para dejar un México mejor del que recibimos.

Les agradezco mucho el esfuerzo que hasta ahora han cumplido y el que ahora me están ofreciendo. Con mucha claridad se ha dicho —y es rigurosamente cierto— que el problema fundamental que ahora tenemos es el de la inflación. Una inflación con crecimiento, que es muy distinta a aquella inflación con recesión que hace unos cuantos años vivíamos. Inflación con crecimiento, un crecimiento tan sorpresivo para muchos, que aparentemente no es creíble; sin embargo, se va a dar, señores. Este crecimiento ha sido el resultado de una serie de esfuerzos combinados de todos los sectores, lo que nos responsabiliza para seguir haciendo un similar esfuerzo.

Tenemos, pues, inflación con crecimiento, que es una estructura de injusticia para quienes menos tienen. Por eso me alienta mucho el que en este ejercicio de conciencia y responsabilidad que ustedes nos proponen, planteen los apoyos a la producción, fundamentalmente la agrícola, y a la pequeña y mediana industria, que son ahora las que tenemos que apoyar para que la oferta compense esa desproporción inflacionaria.

Creo que si actuarnos en forma planeada, consciente y responsablemente, en esta área y, además, entendemos y separamos de la inflación lo que es presión de factores económicos auténticos, de las expectativas en cuanto son subjetivas y de la especulación en cuanto es ambición deformante, podremos moderar algo con lo que ya vivimos. Lo hemos dicho desde hace tiempo: la inflación, desgraciadamente, por el sistema nnundial en el que estamos inmersos, no es una alternativa, es un modo con el que tenemos que acostumbrarnos a vivir en un periodo relativamente largo; pero aprendemos a vivir con talento mexicano para dar soluciones a nuestro propio estilo, que creo que estarnos encontrando.

Este último y maduro ofrecimiento empresarial de moderar las presiones inflacionarias con sacrificio, incluso, de utilidades, sin declinar la inversión y la reinversión, es una respuesta que puede ser única en el mundo y que si es exitosa sentará un ejemplo altamente estimulante.

Cierto: no sólo la expectativa, lo subjetivo, ni la especulación son las causas de la inflación. Son muchas y muy complejas. Polarizar, imputar como responsabilidad a un solo sector, es manejar en forma maniquea una responsabilidad que es total. Lo que importa —como aquí se ha dicho y yo tantas veces reitero— no es echarnos la culpa ni encontrar culpables, sino hacernos responsables.

En definitiva lo que le importa al país es quién responde de estas graves cuestiones que a todos importan, y para mí es altamente estimulante que ustedes, profesionales que administran el ahorro del pueblo de México, estén entendiendo el momento que vivimos y nos estén proponiendo estas respuestas, que a mí me parece, de cumplirse, nos ayudarán sustancialmente en este proceso de consolidación, en el que el riesgo más grave —porque es injusto y porque golpea a quienes menos tienen— es la inflación.

Estoy absolutamente cierto que con sus respuestas, con su responsabilidad y con la de otros empresarios que entienden que la Nación es una unidad sana en cuanto todos contribuyen a su salud, podremos fácilmente pasar esta etapa que yo he llamado "difícil y deslucida". Es la etapa del pisón: la de afirmar la tierra para que no queden vacíos ni huecos que después impidan, por falsos, los despegues sustanciales que queremos para el país. Etapa, pues, difícil, callada, de encrucijada, de rincón. Que cada quien apisone bien el sitio de su responsabilidad.

Si consolidamos nuestro piso podemos, sin duda, elevar nuestro techo, señores. Y eso es algo que estoy cierto podemos hacer los mexicanos.

Señores: muchísimas gracias por su visita. Recojo sus ofertas con entusiasmo y optimismo. Reconozco el esfuerzo que están haciendo y sé que lo seguirán cumpliendo porque ser mexicanos a todos nos obliga".