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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1978 Televisión y radio en 1978

Miguel Angel Granados Chapa

Dos crecimientos: el de la ufana prosperidad de Televisa, y el del ya vasto caudal de indecisiones y errores del Estado en el manejo de su propia televisión fueron las notas dominantes durante el 1978 de los medios electrónicos.

En ese periodo, los contenidos de la TV comercial subrayaron su gran poder de movilización social, su abrumadora capacidad para fabricar personajes y mitos. Los ejemplos abundan. Abordemos sólo unos cuantos.

La voz del Azteca viaja a Buenos Aires

El gran acontecimiento televisivo fue el campeonato mundial de fútbol ocurrido en Argentina. Se montó para ello la operación más completa que en este año hubiera emprendido el monopolio. Le redituó toda clase de frutos: ideológicos y económicos, principalmente.

Entre los primeros, debe ponerse atención a la manipulación ejercida sobre el vasto público que, desde tiempo atrás, ya no puede disociar el balompié de la televisión. Cada vez es menos extraño encontrar grupos de niños que mientras practican el fútbol se sientan obligados a narrar, sobre su propia marcha, el desarrollo de sus acciones. Y es que, sobre todo para la nueva generación, ese deporte incluye no sólo un balón, 22 jugadores, el árbitro y los abanderados, sino que supone también la existencia de los camarógrafos y los cronistas y comentaristas, entre los cuales se reclutan las más adocenadas mentes de la televisión, nunca distinguida precisamente por su culto al talento.

Conocida la estrecha vinculación entre Televisa y los principales intereses comerciales del fútbol, se trazó una operación conjunta con miras al mundial argentino. La primera fase del plan se cumplió con sobrada eficacia: ante los ojos de los fanáticos, el equipo de mexicanos partió hacia el Cono Sur convertido, casi, en el seguro ganador de la copa. Cuando la terca realidad se opuso a las aspiraciones conjuntas de Televisa y de su público cautivo, a aquella le resultó fácil recorrer el camino de regreso. De héroes nacionales, a los que hasta el propio Presidente de la República abanderó como si de verdad entre sus pies se jugara el honor nacional, los futbolistas mexicanos pasaron a la condición simultánea de parias y traidores. Hubo que tender cordones policiacos de protección para su arribo a México. El ensalzamiento y la deturpación habían sido, ambos, obra de la televisión comercial.

También fue obra de ella la presentación a grandes públicos del régimen argentino. Como si no se tratara de un propósito principal, como al desgaire, alrededor del campeonato se buscó presentar una imagen de sociedad satisfecha con su gobierno, a un general Videla siempre sonriente, afable, condescendiente con las aficiones futbolísticas de su pueblo; una imagen por completo diversa de la que el examen a fondo de la dictadura argentina provoca automáticamente. La Argentina del fútbol no tuvo la menor semejanza con la Argentina de la represión y del desastre económico.

Ventajas del dueño del balón

En el renglón de las finanzas, la operación fue, asimismo, altamente redituable. En los primeros meses de 1978, informó el Instituto Nacional del Consumidor, el público adquirió 300 mil aparatos de televisión, cifra considerablemente mayor que la normal. El condicionamiento generaba así sus primeros efectos, que produjeron más tarde otros más notorios en este mismo rubro. En efecto, el ostensible interés público por el campeonato permitió al monopolio incrementar sus ventas sin el mínimo respeto para su propio auditorio. No sólo dedicó amplio espacio a anuncios al principio y al fin -ya no digamos en el intermedio- de cada partido, sino que cada interrupción de los juegos era aprovechada para difundir publicidad. Se notó, además, una intensificación en el uso de los comerciales sobreimpuestos a la pantalla: en cada partido aparecieron alrededor de 36, y surgió una innovación: los marcadores adornados con el logotipo del patrocinador daban cuenta del número de goles anotados.

El negocio producido por la combinación fútbol-tevé, a propósito del mundial, había comenzado con la gira previa que la selección mexicana hizo por Europa. El canal 13 obtuvo con las federaciones respectivas la cesión de derechos para transmitir los juegos. Pero la Federación Mexicana de Fútbol presionó a la Española y al club Stuttgart, amenazando que el equipo de México no se presentaría a menos que Televisa transmitiera. No consiguieron su propósito, pero sí estorbaron el trabajo del 13, cuyo personal no tuvo en el estadio alemán ni cabina ni audio.

Vale la pena citar, a este propósito, el testimonio de José Ramón Fernández, que dista de ser un enemigo de los intereses comerciales en la televisión y en el fútbol. Después de ser uno de los más militantes miembros del Frente Universitario Anticomunista, la versión del MURO en la Universidad de Puebla, Fernández trabajó en 1973 en Televisa y luego pasó al Trece, donde llegó a ser gerente de eventos deportivos. Desplazado por la nueva organización informativa del canal gubernamental, no tardó en acomodarse a la nueva situación, aunque ello hubiera implicado una disminución de su rango:

"La FMF -dice Fernández- comete un grave error cuando basa toda su economía alrededor de lo que pueda darle la televisión. Sé que en el orden local, Televisa pagó 240 mil pesos por cada partido, y saliendo afuera no creo que la cifra se altere demasiado. Pero había rumores que indicaban que Televisa le compró a la selección los boletos de avión y hasta la ropa. Tanto son dueños de la selección que en Stuttgart un ingeniero... amenazó a las autoridades del club con que la selección no se presentaría si Canal 13 transmitía. Una empresa no puede manejar la selección que es de todo un país... Otra cosa: habrá visto a Rangel, Cuéllar, Hugo Sánchez y Vázquez Ayala hacer una publicidad de 'el Mundial es en el 13'. Puedo decirle que en estos últimos tiempos ellos recibieron presiones de parte de la federación, y que se les dijo poco menos que cómo era posible que se prestaran a esa publicidad si, de algún modo, eran mantenidos de Televisa..."

Habrá que anticipar, aquí, que en el terreno del fútbol el canal 13 ha pasado de su propósito de estimular la emulación, a practicarla él mismo, para el mal. El campeonato argentino fue absurdamente transmitido por los canales 2 y 13, y en lo que toca a otro deporte, el fútbol americano, no hay distingos entre la televisión comercial y la de Estado, decididas a asestar a su auditorio el mayor número de horas de transmisiones de ese deporte. Al final de diciembre, los juegos de "play off" de las Conferencias Americana y Nacional, y los "tazones" de las ligas colegiales obligaban a los espectadores a permanecer jornadas enteras frente al televisor.

Nalga, Fiebre y la Chinaca Popular

Otros "hits" de la televisión comercial en 1978 fueron el concurso de Miss Universo, el travoltismo y, sobre todo, Luis de Alba. Mostrando de nuevo sus habilidades financieras, mientras que el comité organizador del certamen de belleza tuvo que hacer donativos para poner algún afeite en la fea cara del evento, el monopolio de la televisión llevó todas las de ganar, manteniendo en vilo al auditorio que fielmente lo acompañó en las varias etapas del concurso. Aunque Travolta fue originalmente un producto cinematográfico, aquí lo expropió la televisión, que sin recato alguno organizó maratones de baile en una serie que simplemente copió su nombre de la película del nuevo ídolo: la "Fiebre del sábado" contribuyó seguramente más que las cintas mismas para extender la moda del travoltismo, quizá más efímera que otras, pero intensamente acatada en atuendos y comportamientos.

La misma capacidad mostrada antes por Televisa para lanzar el fenómeno "Cepillín" se puso en juego para hacer un ídolo de Luis de Alba. Oscuro cómico, que servía de "patiño" hasta a Jaime Fernández, Luis de Alba fue convertido en oro por los Midas de la tevé mercantil, sobre todo con su creación del "Chavo de la Ibero", o el "hijín", síntesis del junior, a quien Carlos Monsiváis ha llamado el engendro más abyecto de nuestro desarrollismo. Entre los muchos indicadores útiles para medir el grado de penetración de las rutinas y los estereotipos verbales del cómico, hay que anotar que hasta una taquería asumió rápidamente la fórmula preferida de De Alba y se puso por nombre "Tacos... ves?".

Anotemos dos últimas características del contenido de la televisión comercial: el incremento en la exhibición de cintas cinematográficas, 60 por semana promedio, en los canales mercantiles; y la permanencia de las

telenovelas, al punto de que se organizó en 1978 el segundo festival de ese género -tal vez con el ánimo de convertirlo, por lo menos en apariencia en material artístico, digno de que varias de sus muestras sean confrontadas- en el que participaron 17 telenovelas... incluidas algunas del 13.

Emprender es trascender...Miami

En lo que concierne a sus actividades propiamente empresariales, Televisa amplió a la industria cinematográfica: Televicine empezó sus actividades la filmación de "El chanfle", cuyo protagonista es "Chespirito", otra de grandes creaciones de la televisión, comercial, y cuyo tema es, naturalmente el fútbol.

En este periodo, por otro lado, se consolidó la actividad externa de Televisa: sus exportaciones de programas sumaron 28,000 horas; y la propia empresa calcula que en el sur de los Estados Unidos el auditorio de sus transmisiones llega a 12 millones de personas. En octubre, el presidente de Televisa anunció que durante 1979 se sustituirá el uso de las microondas por un satélite doméstico norteamericano para las emisiones destinadas a aquel país. Que la difusión televisiva está constantemente acompañada de implicaciones ideológicas, lo muestra el episodio que, a propósito de este género de transmisiones, protagonizó María Dolores Pradera: le ordenaron suprimir la interpretación de "El Cristo de Palacahuina", del nicaragí¼ense Carlos Mejía Godoy, para no ofender a los telespectadores... de Miami (of all places). "Nos ponen una bomba si la cantas", le explicó a María Dolores el "ejecutivo" de Televisa que impuso la censura. Seguramente conoce bien a su auditorio.

Favor, política y ganancia

Políticamente, 1978 también fue un año espléndido para la tevé comercial. Si a fines de 1977 el Presidente de la República le había concedido la única entrevista exclusiva a un medio electrónico, la buena relación entre Televisa y el gobierno federal se reforzó de varias maneras. La gira presidencial a la Unión Soviética y Bulgaria fue difundida exclusivamente por el monopolio, que ya en la visita a España, el año antepasado, había actuado como cabeza de los medios, incluidas las dependencias gubernamentales. Conviene anotar que la pésima impresión causada por este favoritismo hacia Televisa condujo a que en el posterior viaje presidencial a China y Japón fueran incorporados periodistas de los canales oficiales. En Japón, por cierto, el Ejecutivo mexicano presidió la firma de un acuerdo entre particulares: Televisa y la Tokai Televisión.

El Presidente López Portillo asistió a una comida que Televisa le ofreció en sus instalaciones. Allí, hablaron ante el Ejecutivo los intelectuales de la empresa: el propio Emilio Azcárraga Milmo, cabeza del consorcio; Jacobo Zabludovsky, Raúl Velasco, Roberto Gómez Bolaños, más conocido como "Chespirito", autor de "El Chavo" que nació en la competencia y ahora constituye uno de los puntales de la educación pública a cargo de Televisa. También hay que decir que los programas sobre la reforma administrativa se confiaron a ese consorcio, o por lo menos se le dieron toda clase de facilidades para que dedicara uno de sus principales programas a ese tema, anunciado de la siguiente manera: "Hoy en 'Nuestras realidades': 'usted y la burocracia' (trámites, colas, coyotes y esas cosas) íVéalo y participe!". El principal atractivo del programa consistiría, según el aviso, en que "altos funcionarios del gobierno y dirigentes sindicales de los burócratas responderán a las preguntas de usted".

Una ganancia sustantiva de Televisa, a partir de esta excelente relación con el gobierno federal, fue el considerable ahorro que para ella significó el poder pasarse por alto el pago del 12.5 por ciento de su tiempo por concepto de impuestos. El Canal 2, el más rentable del monopolio, no transmitió un solo programa en el tiempo oficial, mientras que sus canales hermanos fueron muy parcos en el cumplimiento de sus obligaciones, no obstante que hacerlo les ayuda a mejorar su fisonomía: de 41 programas culturales transmitidos por semana, 33 son producidos por la UNAM y 6 por la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), de suerte que la televisión privada sólo hace dos.

Los misterios privados del 13

La victoria principal de Televisa en 1978, sin embargo, tuvo lugar en el canal 13. Hablar del asunto nos lleva a referir las peripecias de la televisión gubernamental, singularmente de lo que ha ocurrido en ese año en "el canal del Ajusco", periodo marcado por una enorme cantidad de cambios de todo género. Las cosas comenzaron en marzo, cuando varió el status jurídico de la Corporación Mexicana de Radio y Televisión, a la que Somex había administrado desde 1972. Conforme a las líneas de la reforma administrativa, etapa de sectorización, el Canal 13 pasó a depender de la Secretaría de Gobernación, a través de RTC. Aunque no de inmediato, eso condujo al nombramiento de nuevo personal dirigente.

En octubre renunció a su cargo la doctora María del Carmen Millán. Fue nombrado director del canal, para sucederla, el profesor Raúl Cardiel Reyes, que sólo permaneció algunas semanas en su puesto, ya que también dimitió, al parecer por desacuerdos sobre la verdadera naturaleza de su tarea. Lo reemplazó el licenciado Alejandro Palma Arguelles, que pocos días más tarde presentó igualmente su renuncia, por razones semejantes a las de Cardiel. Se le pidió que continuara en su responsabilidad, seguramente para no propiciar una imagen peor que la originada ya por los cambios anteriores y por lo que siguió después.

Es inevitable caer en las anécdotas al abordar este capítulo del balance del 78 electrónico: pocos días después de la entrada de Palma Argí¼elles, le son nombrados: un médico para que se encargue de la promoción, comercialización y ventas; otro médico para que sea su asesor científico y cultural, un capitán del Ejército que actúe como "asesor ejecutivo" y Joaquín López Dóriga, segundo de Zabludovsky en Televisa, para ser director de Noticieros del canal 13. El subdirector financiero designado en esa ocasión apenas tiene tiempo para ocupar su oficina: es despedido unas horas más tarde. El director de producción es convertido, en unos días, en director de operaciones, y se le obliga a ceder su oficina al nuevo encargado de la producción. Bueno, no tan nuevo: es el mismo Luis de Llano que hizo penetrar en el 13 las concepciones de Televisa cuando fue, entre 1973 y 1977, subdirector de producción, cargo al cual ha vuelto sin perjuicio de seguir siendo director general de la Productora Nacional de Radio y Televisión.

Dotado de un presupuesto como para corridas de toros, y con pleno apoyo político, el nuevo equipo de información del Trece instala a Televisa en ese canal: el noticiero se convierte en un "show" con un solo protagonista: el conductor, y algunas sombras femeninas transitando a su alrededor. Para ello fue preciso desplazar a gran cantidad de personal, entre locutores, camarógrafos, periodistas y autores de textos críticos y de comentario. Tal vez para subrayar la prepotencia con que se actuaría a partir del momento inicial, no se juzgó pertinente darles aviso formal de que no trabajarían más en los noticieros.

Salvo el periodo 1974-1976 en que se inició con fruto un periodo de definición política de la televisión de Estado en el Trece, ese canal se ha convertido en una mala copia de la televisión comercial, sin siquiera los recursos de ésta, pese al incremento de sus ventas de espacio publicitario. Los acontecimientos del último trimestre de 1978 subrayan esa inclinación e introducen condiciones que, quizá con pesimismo, parecen irreversibles. Si en algún momento el canal 13 significó para el auditorio una opción y consiguientemente un riesgo para Televisa, esa alternativa y ese peligro han quedado cancelados, al menos provisionalmente.

Y ahora los chontales exigen carreteras

En otras dependencias de RTC ocurrieron los siguientes acontecimientos: Productora Nacional de Radio y Televisión, creada en 1977, inició de hecho sus actividades en 1978. Realizó la producción destinada a llenar los tiempos oficiales, sin acercarse a satisfacer las necesidades en este campo. Conforme su propia clasificación, dedicó el 40 por ciento de sus programas al entretenimiento, el 35 por ciento a la cultura y el 25 por ciento restante a la información. Televisión Rural de México (TRM) aumentó, al parecer, de 129 a 155 sus estaciones y videocaseteras (por los menos se aprecia esa diferencia en las cifras citadas oficialmente en dos momentos diversos de 1978). Pero no ha variado su esquema básico de acción, que consiste en seleccionar algunos programas de la televisión capitalina (con preeminencia de la programación de Televisa) y llevarla hasta donde no llega la señal de aquella. Ese mecanismo beneficia grandemente a la televisión privada, que de ese modo aumenta su auditorio sin costo alguno. No es preciso llamar la acción sobre el perjuicio derivado de que la programación de TRM incluya los anuncios publicitarios: uno de sus funcionarios ha hecho pública su preocupación por el hecho de promover la venta de autos Le Barón... entre los chontales de Chiapas.

Canal 11 y la UNAM por Televisa

El Canal 11 eligió, durante 1978, poner el acento en la mejoría de sus instalaciones y en la mejor definición de su señal. Con objeto de destinar a esos primordiales aspectos parte sustancial de sus recursos, llenó la mayor parte de su tiempo con programas no producidos en la propia emisora, procedentes sobre todo de RTC y, en mucho menor grado, de otras instituciones, como la UNAM. Sigue, sin embargo, sujeto a graves limitaciones de alcance, lo cual es más deplorable cuando más se aprecia el valor de algunas de sus series, sobre todo las de carácter periodístico.

En el último trimestre de 78, el Once restableció la programación matutina que instauró su anterior administración y que las restricciones económicas habían obligado a suprimir. A través del canal del Politécnico, el Centro para el Estudio de Medios y Procedimientos Avanzados de la Educación (CEM-PAE) está trasmitiendo su plan de bachillerato abierto. Se prolonga así una experiencia que el CEMPAE ha puesto en práctica de tiempo atrás en el canal 8 de Monterrey.

Carente de su propio canal, y de una definición ideológica que le llevara a reparar en la gravedad de vincularse sin más a la televisión privada que persigue fines diametralmente opuestos a los suyos, la UNAM ha entrado de lleno al campo de la producción televisiva, en el proyecto "Divulgación de temas y tópicos universitarios". Esa serie se transmitió durante 1978 de lunes a sábado, por los canales 2 y 5, durante cinco horas diarias. En este periodo se emitieron programas sobre ciencias sociales, historia de México, literatura iberoamericana, zoología, botánica, biología e instituciones jurídicas.

La LOPPE en T.V.

El recuento del hacer televisivo en 1978 termina con una referencia a la televisión política. Como se recuerda, la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales acordó que los partidos con registro, definitivo o condicionado, dispusieran permanentemente de tiempo en radio y televisión, a diferencia de la anterior ley electoral, que les dio esa prerrogativa sólo en épocas de campaña electoral. A fines de octubre la Comisión Federal Electoral aprobó el reglamento respectivo, que otorga a cada partido quince minutos en radio y otro tanto en televisión, cada mes. No es mucho, claro, pero es casi cuatro veces más que durante la vigencia de la ley anterior. Las transmisiones serán coordinadas por la casi extinta Comisión de Radiodifusión (a la que corresponden funciones que en la práctica está realizando RTC).

II. EL RADIO

No es casual que, incluso aquí mismo, reservemos la última y más pequeña porción de nuestro recuento a lo que se ha hecho en este medio. Pese a ser el de mayor penetración y el más antiguo entre los electrónicos, se observa un descuido, cuando no un desdén generalizado hacia las actividades radiofónicas, practicado también por los estudiosos de los fenómenos de comunicación.

Apenas hay algo qué decir respecto de la radio comercial. Durante 1978 sus esquemas tradicionales no variaron: muchos anuncios y mucha música pagada por las grabadoras. La actividad más notable, acaso, sea la del Núcleo Radio Mil, que suscribió un convenio con el Instituto Nacional de Bellas Artes para la difusión de conciertos a través de una de sus frecuencias. Lo que este mismo consorcio llama su "División Cultural" afirma haber producido durante 1978 51,000 programas culturales, que no son en realidad sino cápsulas sintéticas conteniendo afirmaciones superficiales.

Radiodifusión universitaria

Radio Universidad de México ganó rango administrativo y jurídico y se convirtió en Radio UNAM, ya no dependiente de la Dirección General de Difusión Cultural, sino adscrita a la Coordinación de Extensión Universitaria. En diciembre fue inaugurada allí la audioteca "Augusto Novaro" compuesta por más de 24 mil piezas, entre cintas, discos y casetes recopilados durante los 41 años de vida de la emisora, y destinada al uso del público en general. Al sintetizar la actividad de Radio UNAM durante 1978, Florence Toussaint escribió en "El Nacional": "abundante música clásica, ensayos radiados, alta calidad, poco auditorio".

El resto de las emisoras universitarias la pasan mal, por la falta de recursos, por la escasa atención que le dedica un buen número de las autoridades universitarias, por su limitado alcance. A mediados de octubre se reunieron algunas de ellas en Jalapa, y allí se anticipó la idea de convocar a una reunión de radioemisoras no lucrativas, que busque modos de desarrollo de ese tipo de instituciones. Uno de los asuntos de los que una junta de este género debería ocuparse es la petición de la Universidad Autónoma de Puebla para tener su propia estación radiofónica. La gestión se inició el 18 de septiembre de 1974 y al cumplirse cuatro años de ese comienzo, la UAP hizo publicar un mensaje refiriendo cómo, mientras se demora la autorización del permiso que ha solicitado, las emisoras comerciales de Puebla la hostigan constantemente, y circula la versión de que se ha aprobado la operación de una radioemisora en la Universidad de las Américas, bien conocida por su filiación oligárquica y proimperial.

Radiodifusion estatal

Para concluir -last but not least-, llegamos a la radio propiamente estatal. A fines de 1978 se concluyó por fin el proceso por el cual tres emisoras comerciales fueron entregadas al control de RTC. Se trata de XEB, una de las estaciones de mayor tradición en México, dotada de canal libre internacional y una potencia de cincuenta mil vatios; XEMP (que antes se llamó Radiorama y está en los 710 kilohertz) con una potencia de apenas 1,200 vatios; y XERPM (que fue origen de Radio Programas de México, luego se llamó Radio Juventud y está en el 660 del cuadrante) con potencia de diez mil vatios. Las tres pertenecían, a últimas fechas, a la Organización Radio Fórmula, que entró en dificultades financieras y fiscales, por lo que el gobierno federal se quedó con ellas. Vendió algunas a particulares y decidió operar las tres mencionadas, que últimamente eran conocidas como Radio Uno, Radio Dos y Radio Cuatro. No se conocen todavía los planes de RTC respecto de ellas, excepto la transmisión del noticiero estelar del Trece, "Siete días", a través de la "B" (y de Radio México, por onda corta).

Radio Educación, perteneciente a la Secretaría de Educación Pública, adquirió en este periodo el estatuto jurídico de que había carecido. El reglamento interior de la SEP (en sus dos versiones, de febrero y septiembre de 1978) la creó como órgano desconcentrado, y en noviembre el "Diario Oficial" publicó el acuerdo que le fija sus funciones y objetivos.

El equipo que en ella trabaja realizó importantes avances en este periodo: se multiplicaron las emisiones a control remoto, desde la ciudad de México, desde una media docena de entidades de la república y desde la Habana, con motivo del Undécimo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes; se incrementaron los espacios destinados a recibir llamados telefónicos y correspondencia del público; creció el número de programas de información y análisis; y se intensificó la difusión de la música popular de los más variados países.

En su recuento citado, Florence Toussaint dice que Radio Educación está "ensanchando su labor, diversificando, llegando cada vez a más público".

En suma:

1) Ideológica, política, financieramente, 1978 fue un año espléndido para la televisión privada. 2) Se extendió el desconcierto en el manejo de los medios del Estado, los más significados de los cuales están asimilados a las concepciones comerciales. 3) Subsisten sólo pequeños bastiones que a lo mejor subsisten justamente porque son pequeños.