Home Page Image
 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1979 El estado en la televisión. Una experiencia mexicana: Canal 13. Enrique González Pedrero.

Julio 14 de 1976.

 

CANAL 13: Un esfuerzo por institucionalizar
la intervención del estado en la Televisión.

 

La televisión constituye el medio informativo de mayor alcance porque sintetiza todos los otros medios que, en este siglo, habían revolucionado los presupuestos de la antigua comunicación oral o escrita.

La era de la comunicación de masas, que se inició con los grandes diarios y revistas, la radio y el cine, asume con la televisión proporciones espectaculares. Ningún medio más apto para la actualidad, ninguno más directo. Millones de personas en el mundo, pueden participar de hechos históricos o científicos de trascendencia para la humanidad en el instante mismo en que están ocurriendo. Dentro de las fronteras nacionales, ¿Qué mejor medio que este, capaz de reunir la imagen al sonido y de penetrar en el ámbito mismo del hogar, para llevar un mensaje de integración y fortalecimiento de nuestros legítimos valores, de los auténticos objetivos de la nación?

El poder de penetración cultural de la televisión, es extraordinario: influye en la creación y reforzamiento de valores sociales, en la configuración de patrones de conducta y constituye una especie de escuela para niños y adolescentes. En el ámbito político se habla hoy del poder de los medios para referirse a la enorme influencia que estos tienen sobre las actitudes y opiniones políticas de la sociedad industrial y post-industrial. En su expresión comercial, la publicidad por televisión ha demostrado su importancia en la determinación del consumo popular. No hay duda que, como instrumento de control y de cambio social, la televisión, según su contenido y organización, actúa en forma positiva o negativa sobre las sociedades de nuestro tiempo.

Debido a su gran influencia en la realidad contemporánea es que se ha extendido en todo el mundo la intervención del estado en la televisión, ya sea a través de un monopolio, como sucede en muchos países, por medio de organismos descentralizados, mediante la participación directa en la televisión particular, o bien con leyes y decretos que norman la actividad de las emisoras privadas.

En nuestro país la televisión está regulada por el Estado Mexicano a través de la estructura legal en vigor, que conserva para la nación el dominio directo del espacio territorial y aéreo; mediante la prestación de servicios que las instituciones gubernamentales proporcionan para las empresas establecidas; y de manera directa, aunque no exclusiva, por medio de las actividades de Canal 13.

Corporación Mexicana de Radio y Televisión, S.A. de C.V. fue empresa privada de octubre de 1968 a marzo de 1972. Su finalidad era la explotación comercial del Canal 13 mediante la transmisión, en el Distrito Federal, de una programación compuesta por series y películas extranjeras producidas mucho tiempo atrás. Su efímero éxito económico se basó en la repetición de programas que habían probado ya su aceptación entre el público mexicano, en la comercialización intensiva del tiempo dedicado a la publicidad, y en la escasa producción local que hacía posible inversión y costos reducidos.

La adquisición de Canal 13 por parte de la Federación representó un cambio en la política gubernamental. Después de más de veinte años de actividad privada en este campo, por primera vez el Estado participaba directamente en la televisión nacional. Se reconocía así la importancia política del mensaje televisado y se cobraba plena conciencia del riesgo que suponía no disponer de un vehículo para hacer llegar al pueblo un mensaje de integración nacional mientras que recibían en un bombardeo publicitario, los mensajes de la sociedad de consumo.

La breve administración a cargo del señor Antonio Menéndez tuvo que enfrentar los problemas del cambio de propiedad y, por tanto de finalidad de Canal 13. Había que dilucidar los objetivos y la política más adecuados para la empresa que nacía.

Había que enfrentar numerosos obstáculos derivados de las nuevas finalidades y de la resistencia con que tropezaría la intervención del Estado. Se intentó entonces una programación que contrastara con lo programación comercial, se improvisó un incipiente sistema de producción y se prohibió el anuncio de vinos, cervezas, licores y cigarrillos.

Cuando asumí la dirección del Canal, me formulé, como tarea inmediata, el planteamiento de los objetivos y de la política de la empresa dentro del régimen de economía mixto, a la luz de las condiciones de la televisión nacional y de las experiencias acumuladas.

Por lo tanto, la función de Canal 13 no sería la obtención de utilidades sino la realización de objetivos políticos, económicos y culturales; costos de oportunidad, promoción de valores sociales e incremento del sentido de la responsabilidad pública. Su programación y su producción no dependerían de la demanda de publicidad o de la comercialización, sino de un modelo hacia el que debía de ir aproximándose la televisión nacional. De ahí que hayamos entendido al Canal 13 como una empresa responsable de informar, entretener y difundir la cultura para influir, complementar y promover un Sistema Nacional de Televisión mediante la competencia y el ejemplo, con la finalidad de contribuir a la integración nacional, a la modernización y, sobre todo, al desarrollo independiente de México.

Paro cumplir con esos objetivos y esa política, Canal 13 debía superar problemas estructurales. Por una parte, la programación tenía que dirigirse a un público creado y condicionado por la televisión privada y reacio, por lo mismo, a programas diferentes de los que estaba habituado a ver (es una ley de la teoría de la información que el mensaje con mayor probabilidad de ser recibido por el destinatario es aquel que contiene algo de lo que conoce); por otro lado, la señal apenas cubría parte del Distrito Federal y la zona metropolitana. El sistema productivo satisfacía precariamente las necesidades de la producción local. En cuanto a los recursos humanos, la televisión del Estado carecía como era natural, 'de personal consciente de los objetivos a perseguir y, a la vez, dotado de una sólida formación técnica.

Había que reconsiderar las características y la dinámica del auditorio y reconocer que, sin una capacidad real de producción, resultaban inoperantes y frustrantes los enormes esfuerzos y los proyectos ambiciosos de programación. ¿Cómo emprender esfuerzos costosos en materia de programación sin trascender antes a un auditorio que no se quedara en el Distrito Federal? Mientras se aceptaran los sistemas publicitarios de medición de audiencia y la comercialización se ajustara al mercado de anunciantes, las ventas nunca podrían llegar a ser una fuente importante de financiamiento.

Vimos entonces con claridad -y así lo hicimos notar al Consejo de Administración- que la televisión del Estado, en un medio tan condicionado como el nuestro, no podría operar con la eficacia deseada mientras no se creara una base sólida, es decir, una infraestructura adecuada para, después, emprender el cambio paulatino de la programación y dar luego el impulso necesario a la comercialización. La reestructuración general de la empresa se planteaba, pues, como un requisito previo.

Nuestros primeros esfuerzos se dirigieron hacia un nuevo diseño de la estructura de la empresa. Las organizaciones de televisión manejan una tecnología extraordinariamente sofisticada y compleja dentro de un medio ambiente cambiante, de modo que los problemas de coordinación interna y de adaptación al exterior se tornan sumamente críticos. Se impone una gran flexibilidad que permita dar respuestas rápidas a las situaciones nuevas. Por otro lado, las operaciones han de ser meticulosamente planeadas, de tal manera que cada idea original atraviesa muchas etapas antes de llegar a cristalizar en la pantalla.

La política de reestructuración se centró en el flujo principal de operaciones, con objeto de asegurar que la propia estructura propiciara la coordinación. Una organización por proyecto se mostraba como la más idónea para ajustarse a tareas complejas y variables. Y, puesto que este tipo de organizaciones dependen más de las destrezas y la creatividad de los individuos que de los sistemas y los procedimientos formales, sólo se elaboraron guías de operación mínimas e indispensables para asegurar la responsabilidad profesional y la secuencia correcta en el trabajo.

Se establecieron dos Subdirecciones, con sus respectivas Gerencias, Departamentos y Secciones. Se crearon, como dependencias de la Dirección General, el Consejo de Investigación, el Departamento Jurídico y el de Asuntos Internacionales, así como la Gerencia de Información y Relaciones. Se publicó una guía de trámites y se diseñaron formas que, por sí mismas y sin necesidad de procedimientos escritos, guiaran la operación y permitieran el registro básico de los datos importantes para el manejo de la empresa.

La administración es siempre dinámica, sobre todo en un canal de televisión que crece en sus operaciones. Esto implica la necesidad de revisar y superar constantemente las actividades administrativas. Además de la reestructuración general, se realizaron durante la presente administración los siguientes proyectos: en materia de organización y métodos, 24 estudios para los sistemas productivo, directivo, de promoción, de ventas y administrativo; en el área de informática, 22 proyectos; en materia de administración de personal, 32 estudios; en los que corresponde al manejo financiero del Canal, 18; e igual número en lo que corresponde a la administración de recursos materiales.

La reforma administrativa se ha orientado a ajustar nuestra empresa, permanentemente, a los nuevos objetivos, políticas y metas planteadas por la presente administración y ha tendido a sistematizar la expansión constante de las operaciones.

PLAN Y ESTRATEGIA DE PROGRAMACIÓN

Durante más de veinticinco años la televisión se desarrolló en México conforme a los requerimientos del mercado, orientada primordialmente a su empleo eficaz como medio publicitario. Creó su propio público con base en una programación popular de alto rendimiento publicitario y de bajo costo de producción.

Concentrada en una sola empresa, especializó cada uno de los canales de que disponía,-como debía esperarse de una empresa que conoce su negocio- para captar en todo momento el mayor auditorio; al mismo tiempo que, para competir mejor en la provincia, enlazaba sus cadenas conforme a una estrategia común.

Formó, sin proponérselo deliberadamente, una "cultura televisual" que ahora, dialécticamente, refuerza sus operaciones y no facilita, por cierto, el éxito de una televisión que pretende ser distinta. A nadie escapa que los patrones de comportamiento, los valores y los gustos, las tradiciones y las costumbres, se modifican muy lentamente.

La rapidez de trabajo que exige un medio como éste, capaz de devorar cada día una enorme cantidad de material interfiere en el logro de una alta calidad artística en la programación. Por otra parte, se plantea la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que la televisión pública debe ofrecer a su auditorio? Las respuestas difieren de un país a otro conforme a las ideologías predominantes y a las estructuras administrativas y financieras de los diversos sistemas de televisión.

Es indudable que existe una gran audiencia que se satisface indiscriminadamente con la programación a la cual ha sido habituado. A nuestro favor tenemos que el público no es homogéneo y hay sectores que tratan de seleccionar sus programas buscando una mayor calidad en las emisiones; y también que el nivel cultural de una sociedad nunca es estático ni uniforme. las formas de vida, las ideas y los gustos se modifican y en esta evolución influyen los creadores y los productores de programas de televisión.

Sin dejar de satisfacer a las mayorías, es necesario, pues, propiciar la selectividad del auditorio y no adaptarse pasivamente al gusto medio del público.

Sin actuar en forma coercitiva sobre el espectador -Io que sería absolutamente opuesto a los objetivos de una auténtica sensibilización del público a nuevos estímulos-, hay que despertarle la conciencia del significado del mundo en el cual le ha tocado vivir y de la responsabilidad que debe compartir dentro de la sociedad. La visión del mundo que debemos ofrecer en las pantallas es la visión realista de una complejidad no susceptible a soluciones fáciles y enajenantes. El espectador debe aprender a conocer mejor la realidad de su tiempo y una de las tareas de la televisión del Estado es ofrecerle los elementos para que pueda explorarla y formar su propio punto de vista.

La vida social y la cultura, que es una de sus manifestaciones, son fenómenos dinámicos. Si lo televisión quiere ser un reflejo fiel de la época no puede dejar de mostrar los factores que propugnan o dificultan los cambios dentro de la sociedad. El espectador debe recibir, también, la información que le permita discernir cuáles son las formas y las vías por las que puede participar activamente en el cambio y el dinamismo social.

Aplicando el método de ensayo y error, Canal 13 ha optado por un camino propio, fortaleciendo la idea de una imagen propia y de una nueva actitud, de un nuevo estilo en televisión. El nuevo estilo significa la aplicación de las experiencias y los elementos ya existentes pero apuntando hacia un cambio paulatino en cuanto a la calidad de la programación, de modo que el público pueda llenar, con la opción que le brindamos, los vacíos que le deja la televisión tradicional y vaya identificándose progresivamente con "su canal", como el que lo representa más auténticamente. El nuevo estilo que intentamos cristalizar no se refiere sólo a los valores culturales (representados en programas como los teleteatros, el cine, ciertas series que difunden grandes obras literarias universales, etc.). El nuevo estilo compromete a todo el espectro que integra el Canal: no es sólo, aunque esa sea su manifestación más evidente, un cambio y un mejoramiento en la programación.

Canal 13 no podía dirigir su programación exclusivamente hacia una minoría selecta como, tal vez, hubiera sido del agrado de algunos sectores -a riesgo de negarse a sí mismo- y tampoco podía competir para ganar más auditorio plegándose a las reglas de la televisión privada. Hemos ofrecido, pues, en los últimos dos años, una programación de transición: por un lado, lo más selecto de la programación que recoge la cultura universal y nacional y, por otro, programas al estilo que el público estaba acostumbrado. pero incorporando a lo conocido, nuevos y enriquecedores elementos de información y cultura. Además, a través de la programación deportiva, hemos logrado captar grandes cantidades de auditorio sin fomentar, para conseguirlo, el trastocamiento de valores ni el mal gusto de las masas. La totalidad de nuestra programación se configura en torno al fortalecimiento de las convicciones democráticas y no al elogio de la fuerza, la violencia o el autoritarismo; subraya el respeto a la persona y a la dignidad del individuo, y no tiende a la humillación ni al sarcasmo de su condición.

En el período comprendido del 1° de abril de 1975 al 31 de marzo de 1976 el sistema nacional de televisión transmitió 25,416 horas, de las cuales el Canal 13 participó con un 16.33%, esto es, con 4,152 horas al aire.

Durante el mismo período difundió 2,915 horas de programas nacionales, lo que representa el 17.57% de las transmisiones, realizadas en este renglón por el sistema. De igual forma, aportó el 17.43% esto es, 2,212 horas de programas de producción local. Realizó también 1,872 horas de programación en vivo, o sea, el 19.35% de las efectuadas por el sistema.

En apoyo al Estado, difundió 278 horas de programas promovidos por la Comisión de Radiodifusión y 48 horas 18 minutos de mensajes oficiales, lo que representa el 19.30% y 19.09% respectivamente, de los tiempos transmitidos por el sistema.

Finalmente, sólo aportó 129 horas 23 minutos, esto es el 7.06% del tiempo comercial del sistema.

Uno de los problemas que sufren las sociedades que han pasado por un largo proceso de aculturación es el de la pérdida de su propia identidad debido a las influencias recibidas del exterior. Los medios de comunicación de masas pueden contribuir en mayor o menor grado a esa pérdida del ser y de los valores nacionales, pero también pueden tender a fortalecerlos. Canal 13, una empresa de televisión pública, tiene entre sus objetivos reforzar la unidad, la identidad y los valores nacionales, así el 70.19% de sus transmisiones son de origen nacional.

Por otra parte, incluyó un 53.26% de programas de producción local, encaminados a la preservación, consolidación y depuración de la cultura nacional. Su objetivo, por consiguiente, ha sido el fomento de los valores nacionales y del mercado artístico de trabajo.

Asimismo, para mayor comodidad del espectador, y como una muestra de respeto al mismo, destinó sólo el 3.11 % de su tiempo a lo transmisión de anuncios comerciales.

La estrategia de programación pretende atraer públicos diversos para hacer llegar a ellos nuevas alternativas de selección. De esta forma, no podía descuidarse al público infantil, ya que es el más susceptible a las influencias y, con frecuencia adopta por imitación, la agresividad verbal y la conducta violenta de sus héroes de la televisión. En nuestro país, una gran proporción de la población está constituida por niños, quienes también forman una parte muy importante del auditorio de la televisión. La programación pretende mostrar al niño y a la juventud lo mejor de la cultura y de la civilización, como un estímulo al desarrollo de sus potencialidades.

De igual manera, Canal 13 difunde programas orientados fundamentalmente a la mujer, analizando los problemas que enfrenta y fomentando su contribución a la vida nacional.

También se considera el sector juvenil, al que se transmiten programas, que la vez que son atractivos, ayudan al mejoramiento, no al deterioro de las formas de convivencia humana; al respeto de la persona y de la dignidad del individuo, no a la humillación y al sarcasmo de su condición; al fortalecimiento de las convicciones democráticas, y no al elogio de la fuerza y al autoritarismo.

Asimismo, para satisfacer especialmente el gusto masculino se emiten programas que divierten, entretienen, le orientan e informan sobre el mundo actual.

La programación y producción ha estado compuesta, esencialmente, por las secciones siguientes:

SECCIÓN NOTICIOSA INFORMATIVA.

Si todo lo que se transmite es, de alguna manera información, un medio como el nuestro tiene entre sus objetivos específicos el de proporcionar las noticias de última hora con toda veracidad y objetividad. Llena esta función nuestra sección informativa.

Además de los noticiarios, esta sección ha incluido un conjunto de programas orientados a dotar de información al individuo para una mejor comprensión del mundo en el que vive. Se incluye dentro de ésta "Notitrece" en sus tres horarios y "La Noticia en esta Semana", así como diversos programas especiales, relativos todos ellos a acontecimientos del momento, entre los que se encuentran: "Abril en Portugal", "Amanecer a la Libertad", "Así es Torreón", "Esto es Canadá", "EI Futuro de Francia", "Honduras", "Los 1 ,000 Días", "Irán, el Nuevo Imperio", etc. La parte noticiosa de esta sección se transmite, casi en su totalidad desde el 1º de julio de 1974, a las ciudades de Los Ángeles, California, Canal 22; Nueva York, Canal 47; San Francisco, Canal 20; y algunas otras ciudades de Estados Unidos que cuentan con una importante población de origen mexicano.

SECCIÓN DE PELÍCULAS DE LARGO METRAJE EXTRANJERAS Y NACIONALES.

Ha comprendido "Nuestro Cine", "Ultima Función", "Historia del Cine Mexicano", "Cine Juvenil", "Cinelandia", "Cinema 13", entre otras. En esta sección se consideran las películas más destacadas de la producción mundial y nacional comentadas por distinguidos críticos de cine. Esta sección goza ya de un bien ganado prestigio entre nuestro auditorio.

SECCIÓN DE MUSICALES

Dentro de la programación existen series como "Este México Nuestro" y "Folklorama", en donde se difunden expresiones musicales de nuestro pueblo; hay, además, otras como "Canta América libre", "Cada Latinoamericano" y "Sábados con Saldaña", que muestran la música de América Latina, nuestra patria grande. Además se ha proyectado "Concierto desde el Alcázar" y "Concierto para la Juventud" para difundir, en forma didáctica, la música universal de los grandes maestros. Pero no se han olvidado los valores de la música popular ni los aires musicales del momento que tienen gran auditorio juvenil, se transmiten en "Algo Especial" y "Opus 76".

SECCIÓN DEPORTIVA.

Se ha integrado mediante la contratación de eventos deportivos, con la finalidad básica de incrementar el auditorio y lograr, sin fomento del mal gusto, el acceso a las capas populares. Dentro de esta sección se han transmitido el Fútbol Soccer Profesional, con los equipos Guadalajara, Universidad de Nuevo León, Universidad Nacional, Monterrey y Veracruz. También ha comprendido DeporTV y Fútbol Americano Profesional, así como eventos deportivos especiales de resonancia mundial. Próximamente se transmitirán las Olimpiadas, con el mismo éxito, seguramente, con el que se transmitieron los Juegos Panamericanos el año pasado.

SECCIÓN DE TELETEATROS.

Está formada por la producción local de teleteatros con temas de la literatura nacional, latinoamericana e internacional. El objetivo de esta sección ha sido lograr la atención de los sectores más cultivados de la población. Al tiempo que se difunden obras nacionales y universales, este apartado fomenta el mercado artístico de trabajo. Dentro de él se han transmitido: "Los Lunes Teatro", "Los Miserables", "Canasta de Cuentos Mexicanos", "Mujeres en la Historia", "Los Bandidos de Río Frío", "Cuidado con los niños", etc. Constituye un orgullo haber difundido obras de escritores mexicanos como Rodolfo Usigli, Héctor Mendoza, Vicente Leñero, Emilio Carballido, Luis G. Basurto, Maruxa Villalta, Mariano Azuela, Juan Rulfo, Francisco Rojos González, José Vasconcelos, José Revueltos, Manuel José Othón. Edmundo Valadéz y Carlos Fuentes, entre otros.

SECCIONES DE MESAS REDONDAS, ENTREVISTAS Y COMENTARIOS.

Canal 13, pendiente de todo lo que sucede en el mundo de lo cultura, de la ciencia, de la política, de la vida cotidiana, tiene vasta sección en donde, con la libertad de expresión que nuestra Constitución Política consagra se discute, se critica, se dialoga, se comenta.

"El Club del Espectador" "Platícame un Libro", "Esta Semana con Manolo Fábregas" se centran en el arte y la cultura en general; "20 Mujeres y un Hombre", "Anatomías", "Y Ahora...", "Cifra 76", "Decíamos Ayer", Hoy se dijo" en la problemática nacional; "Conózcalos Usted", introduce al telespectador al mundo de los creadores y artistas; "Palabras Cruzadas", dio a conocer la labor y a los miembros del Colegio Nacional.

SECCIÓN DE CIENCIA, ARTE, EDUCACIÓN y CULTURA.

Para lograr mayor flexibilidad y estar en posibilidad de innovar, competir o ejemplificar ante la televisión privada, esta sección comprende programas varios que cada semana buscan captar el interés del público debido a su calidad o excepcionalidad. Dentro de esta sección se ha programado: "Poesía e Imagen", "La hazaña de México", "EI Ascenso del Hombre", "Misterios de lo Ciencia", "El Mundo Salvaje de los Animales", "México Mágico", "Ballets", "Desde Paris", "El Sapo Portero", "El Alba del Hombre".

A fin de complementar la producción local, enriquecer la programación del Canal y difundir ampliamente las obras de la literatura universal, y las series más destacados de la televisión mundial, algunas de ellas ganadoras de premios internacionales. Dentro de esta sección se han transmitido: "La Guerra y la Paz", "Poseídos", "Las Siete Esposas de Enrique VIII", "Elizabeth Regina", "Feria de Vanidades", "Caso Juzgado", "Contrapunto", "Papa Goriot", "Resurrección", y próximamente, se transmitirá la producción para televisión del cineasta Rossellini, entre cuyos programas se encuentran: "San Agustín", "Blas Pascal" "René Descartes", "la Era de los Medicis", "La lucha del Hombre por la supervivencia".

SECCIÓN DE EVENTOS PÚBLICOS.

De particular interés para Canal 13 es la difusión de los eventos públicos que tratan de incrementar la participación política y la cultura cívica del pueblo mexicano, a la vez que informar de los acontecimientos políticos y de las actividades del Gobierno. En esta sección se consideran: Informes de Gobierno, Desfiles y actos cívicos, Sesiones legislativas, Visitas oficiales a nuestro país, etc.

SECCIÓN DE VARIEDADES

Con objeto de lograr un mayor balance en nuestra programación y llegar así a distintos públicos se ha incluido esta sección en la que se consideran programas como: "Caricaturas", "Rescate", "Rompiendo Discos", "la Pelota Mágica", "A Media Tarde", "Estrellas en Filmación", "El Gran Houdini", "Pampa Pipiltzin", etc.

La programación enunciada sólo puede lograrse con un trabajo y un desarrollo prolongados. Sus frutos no se obtienen de la noche a la mañana. El nuevo estilo de televisión se apoya fundamentalmente en la capacitación de nuestro personal y en la subordinación de todos nuestros proyectos al objetivo central: cumplir, de una manera progresiva, con la responsabilidad que nos toca como televisión de servicio, no de lucro, y hacerla sin olvidar que la televisión es un espectáculo, que puede y debe sensibilizar al público, pero de ninguna manera aburrirlo.

(POR RAZONES OBVIAS SE OMITE LA DESCRIPCIÓN TÉCNICA DE LA RED NACIONAL Y DE LOS NUEVOS ESTUDIOS DEL AJUSCO INAUGURADOS HOY POR EL PRESIDENTE ECHEVERRÍA)

LA COMERCIALIZACIÓN DEL TIEMPO SERÁ LA FUENTE PRINCIPAL DEL FINANCIAMIENTO.

La televisión se inició en nuestro país como uno de los principales instrumentos para relacionar a los productores de bienes y servicios con sus posibles consumidores. En consecuencia, el criterio prioritario para la instalación de estaciones de T.V. y para la producción y programación de las mismas ha sido, desde entonces, el aprovechamiento máximo de la televisión como medio publicitario.

El tipo de productos promovidos por la televisión comercial es de consumo inmediato, con demanda flexible, un consumo a menudo suntuario o accesorio determinado por el "impulso". El mercado de esta clase de artículos, como es lógico suponer, está constituido por las grandes masas de población tipificadas, para decirlo esquemáticamente, por sus bajos ingresos, escasos niveles educativos y una vida llena de tensiones y ansiedad, dadas las condiciones económicas deprimentes y, desde un punto de vista social, de transculturación en que viven.

Las empresas privadas, sobre todo aquellas de carácter transnacional, generan desde luego el grueso de la publicidad. Esta composición de los anunciantes determina a menudo la transferencia indiscriminado de teorías, prácticas, lenguaje y anuncios publicitarios y concentra la facturación de la publicidad en agencias que son sucursales, en México, de organizaciones también transnacionales. En contraste, la promoción a través de la televisión de los bienes y servicios producidos por el sector público tiene escaso significado en el mercado publicitario. No influye, hasta ahora, ni en la forma ni en el contenido con que se maneja la publicidad en el país. Todo el gasto en publicidad estatal se canaliza y conforma de acuerdo con la estructura publicitaria vigente en el país. Estructura inundada y dominada por los grandes intereses de compañías internacionales, cadenas de producción de programas extranjeros, agresión económica y cultural que refuerza los efectos negativos de la televisión -como lo ha señalado reiteradamente el Presidente Echeverría.

Si Canal 13 aceptara las reglas del mercado publicitario, la televisión estatal, a largo plazo, tergiversaría los objetivos que constituyen su razón de ser. Pero renunciar a la publicidad como fuente de financiamiento implicaría automáticamente condenar a la empresa a la dependencia definitiva del subsidio y a la privación, a priori, de posibles utilidades. Por lo tanto, aquí también era necesario el establecimiento de políticas de comercialización que, sin crear relaciones de subordinación respecto de la publicidad permitieran, a fin de cuentas, el auto-financiamiento.

De este modo, la comercialización del tiempo de pantalla tiene dos objetivos básicos: el primero consiste en generar recursos, o bien, el intercambio de bienes o servicios necesarios para el desempeño de sus operaciones; lo que pretende el segundo es coadyuvar a la promoción comercial de las empresas del sector público y apoyar el crecimiento de empresas nacionales productoras de artículos esenciales para el consumo familiar.

Dentro de estas finalidades, la publicidad se sujeta al carácter del programa y al respeto que se le debe al telespectador. El tiempo comercial se mantiene a la mitad del permitido por la legislación vigente. No se anuncian licores, vinos, cervezas ni cigarros. La promoción comercial pretende ser congruente con las características del programa dentro del cual se incluye, de modo que existen programas que, por su contenido, no admiten la comercialización. Lo anterior puede dar mayor efectividad a los mensajes y comodidad al auditorio, ya que la atención del público no se satura ante el estímulo de una gran cantidad de anuncios comerciales ni tampoco se pierde la secuencia del programa.

Con el objeto de mantener limitada la influencia de los anunciantes en la programación, la Gerencia de Comercialización se encuentra separada formal y organizacionalmente de las tareas de programación de tal manera que la selección de programas se alejó de la mecánica de la televisión privada. Hemos tratado de ofrecer al sector público y a las empresas nacionales, además, una promoción que impulse al individuo hacia la adopción de valores, conductas y costumbres que contribuyan a la convivencia social, a la superación personal y al desarrollo independiente de México, en contraste con la publicidad repetitiva, agresiva y enajenante que estimula los rasgos más negativos de la sociedad de consumo.

En lo relativo a la venta de tiempo, durante los últimos dos años se han realizado operaciones por más de ochenta y seis millones de pesos. Es decir, después de una disminución en las ventas durante los años 1972 y 1973, provocada por el cambio de propiedad y los primeros ensayos de la televisión pública, la empresa ha venido casi duplicando anualmente sus ventas.

Los mensaje comerciales que fueron promovidos con mayor frecuencia en la pantalla correspondieron a campañas oficiales, periódicos y revistas, artículos para el hogar, instituciones bancarias y financieras y productos alimenticios. En lo que se refiere a la promoción del sector público e, independientemente de las operaciones normales, se han establecido convenios de donación de tiempo de pantalla por más de 15 millones de pesos con más de 20 instituciones oficiales para la promoción de las entidades que, por su escasez de recursos, requieren de una atención especial.

De esta manera, a mediano plazo, la nueva política pretende establecer las bases de una comercialización selectiva, nacionalista, fincada en el interés social, acorde con un concepto distinto de la televisión, que difunda la imagen del sector público y que influya en los patrones de consumo y en la práctica publicitaria del país.

Debido a lo escaso de la producción propia, Canal 13 no tenía organizado programa alguno de ventas al exterior. Al contar con cierto número de programas de calidad aceptable se exploró el mercado y se llegó a la conclusión de que lo más conveniente era gestionar su venta a través de una empresa establecida. Durante algunos meses se mantuvo un acuerdo con Panamericana de Televisión, que no dio resultado. Se firmó un contrato, entonces, con Películas Mexicanas, (PeIi-Mex), del Banco Nacional Cinematográfico, concediéndoles la exclusiva para la venta de nuestros programas, por una duración de dos años. Sin perjuicio de las conversaciones que tienen lugar con canales de varios países y que están en camino de concertar la venta de muchos programas producidos por Canal 13, nuestra producción se está pasando al aire por Canal 11 de Costa Rica, Canal 22 de los Ángeles, Canal 20 de San Francisco y por la televisión peruana.

También se han vendido varios programas a entidades privadas para su difusión en circuito cerrado, por ejemplo la serie "Paz y Conflicto", vendida a una sociedad venezolana.

Dado el aislamiento en que se encontraba Canal 13, explicable en gran parte debido a que se trataba de un canal local, de importancia reducida, era necesario empezar por establecer relaciones con empresas de televisión, estatales o privadas de otros países, y también con organizaciones internacionales, haciéndolas efectivas con organismos de los que ya Canal 13 era miembro. Esta labor de acercamiento a otras empresas era la tarea previa a la organización de ventas al exterior. Por una parte, se fortalecieron las relaciones con la Organización Europea de Radiodifusión UER/EBU, y con la Conferencia Mundial de Televisoras de Entidades Públicas. Además, Canal 13 ingresó a la Organización de Televisión Iberoamericana, OTI. Así hemos establecido un flujo permanente de información con el exterior, sobre los aspectos y eventos más relevantes de la televisión mundial. Por otra parte, a través del Departamento de Relaciones Internacionales, se ha buscado el contacto con otras empresas:

a) La televisión iraní, a la que se facilitaron materiales para programas sobre México;
b) Se firmó un convenio de intercambio con Cuba;
c) Se firmó otro acuerdo de intercambio con Bulgaria;
d) Se iniciaron preliminares de cooperación para intercambio y coproducciones con Hungría;
e) Se están negociando arreglos con la la televisión alemana (RFA), para intercambiar algunos programas y organizar semanas de la televisión alemana en México y de la televisión mexicana en Alemania;
f) Se organizaron para la primera semana de mayo, simultáneamente, tres semanas de televisión mexicana en San Francisco (California), en los canales 6 y 8 de Cablevisión (en combinación con la Universidad LIncoln) y en el Canal 20;
g) Se llegó a un acuerdo con Canales de televisión de San Francisco (Canal 20), Los ángeles (Canal 22), y de Eagle Pass, de Estados Unidos, para la transmisión diaria de los Noticiarios y de "Séptimo Día", programas que llevan a la población de habla española, establecida en esas zonas de California y Texas, informaciones diarias acerca de la vida en México; estos acuerdos serán próximamente extendidos a otras localidades para llevar también a ellas la voz de México.
h) Acuerdo con la televisión Colombiana (Caracol) para la edición de la teleserie "La Mala Hora", del escritor Gabriel García Márquez.

UN BALANCE

Durante más de dos años nos hemos esforzado por extender nuestra señal a todas las regiones del país sin guiarnos por su potencialidad comercial. Canal 13, antes limitado en su cobertura al Distrito Federal, se extiende ahora a más de 3,8 millones de TV-hogares distribuidos en más de 383 localidades de 26 estados de la República a través de 25 estaciones repetidoras.

Desde el 15 de mayo, las nuevas instalaciones, que hoy se inauguran oficialmente, comenzaron a incorporarse al sistema productivo y técnico de nuestra Corporación. Desde los modestos estudios de la Torre Latinoamericana y las instalaciones de las calles de Mina, la capacidad de producción de Canal 13 se ha duplicado y por primera vez constituimos una empresa físicamente integrada.

Mediante la capacitación y la experiencia obtenidas en estos últimos tiempos, disponemos de un personal que ha podido enfrentar, además de las funciones normales, el crecimiento acelerado de las operaciones del Canal, con plena conciencia de su responsabilidad y de la importancia que tiene para el país la tarea en la que estamos laborando.

Por medio de nuestro sistema de 'información/investigación, estamos superando la concepción exclusivamente publicitaria de la televisión privada para lograr una mejor comprensión de las potencialidades sociales que el Sistema Nacional de Televisión posee y de los efectos que pueden producir sobre nuestro desarrollo.

Nuestras ventas se han duplicado sin deterioro de la calidad de los programas a pesar de la comercialización restringida y selectiva y no obstante, la muy escasa todavía participación de la publicidad del sector público.

Nuestra programación con un alto índice de producción local y de contenido nacionalista, cultural y cívico, ha podido captar como promedio el 13% del auditorio del país y en no pocas ocasiones, ha sido capaz de atraer a grandes núcleos de espectadores. La presencia de Canal 13 ha contribuido a elevar el nivel general de los programas televisivos y ha comenzado a influir, mediante la competencia y el ejemplo, en el Sistema Nacional de Televisión, estimulando la conciencia social de la televisión privada e incitándola a incursionar en nuevas formas de programación.

Ahora nuestra empresa es capaz de transmitir cada año más de 4,000 horas al aire (cerca de 5,500 programas distintos, que requieren la realización de más de 3,500 conjuntos escenográficos y de más de 20,000 horas de servicios técnicos de producción). Nuestro personal es capaz de hacer más de 6,000 operaciones de compra de una variedad infinita de artículos nacionales e importados, de realizar 27,000 horas de monitoreo y de llevar a cabo más de 73,000 entrevistas al público.

Alcanzar los objetivos de una empresa como esta ha sido y seguirá siendo una tarea compleja, larga y costosa, pero más costoso habría sido para el país continuar permitiendo la exclusividad de la influencia publicitaria de los intereses comerciales en la conciencia de la nación. Desde el triunfo de la Revolución y, dentro del régimen de economía mixta, la acción del Estado Mexicano ha sido el principal instrumento para ir logrando la justicia social frente a la economía de mercado. Del mismo modo, en el campo de la televisión, en donde el "mercado libre de ideas" había conducido a la formación de grandes consorcios que cancelaban en la realidad la libre competencia, la intervención estatal se ha orientado a restablecer el equilibrio entre la libertad individual y la responsabilidad social en el uso de los medios masivos de comunicación.

La televisión juega un papel cada vez más importante como fuente de información y cultura popular; no puede, por lo tanto, estar sujeta al libre juego comercial, por la sencilla razón de que la difusión de la información no es una simple distribución de mercancías que pueda dejarse a disposición del mejor postor en un mercado supuestamente libre. La información en su más amplio sentido es base de motivaciones en la conducta social, de modo que en su manejo deben quedar garantizados los valores y las concepciones culturales de la sociedad como un todo. Importa esencialmente, que los órganos que difunden información sean auténtica y legítimamente representativos. Que se trate del Estado o de empresas privadas, ello depende de la estructura del sistema político, pero ni el hecho de que sea el Estado, garantiza que la información cumpla con los requisitos para responder a los valores de una sociedad determinada, ni mucho menos lo garantiza la iniciativa privada: El Estado porque sus órganos pueden actuar con representación inauténtica como simples instrumentos de una maquinaria político burocrática, utilizando la información como un instrumento más del poder para esa clase. La iniciativa privada porque el objetivo de una empresa de este tipo, es, esencialmente, la obtención de beneficios económicos. Esto exige insistir en que si se trata de un Estado reflejo de una sociedad democrática, ninguna institución puede asumir sobre él la representación de los intereses comunes de esa sociedad y, por consiguiente, al Estado corresponde velar por ellos, sobre todo en el terreno de la información.

La televisión no creó por sí misma, el consumismo ni la dictadura. Tampoco es capaz, por sí sola, de instaurar la democracia ni de provocar la transformación social revolucionaria. Como medio de comunicación de masas sólo refleja el grado y el tipo de desarrollo social, la estructura económica y las fuerzas políticas en juego y, claro, refluye dinámicamente, también, sobre la estructura social. Sin embargo, en un país como el nuestro, donde más de la mitad de la población es infantil o adolescente, en un país sujeto a un proceso devastador de aculturación y comprometido con un desarrollo popular, nacionalista e independiente, la televisión tiene que ligarse a ese compromiso. No compartimos ya la optimista ilusión que concebía a los medios como una panacea capaz de colmar a la humanidad de benéficos dones. Pero tampoco consideramos a la comunicación de masas como manifestación por excelencia de la decadencia de todos los valores del espíritu.

La T.V. es uno más de esas conquistas del progreso científico y tecnológico que, contradictoriamente, le han sido dados al hombre contemporáneo con un doble signo: el de la liberación y el de la enajenación. La ciencia y la técnica son, en cierto medido, neutrales; pueden ser puestos al servicio de cualquier fin y volverse, de acuerdo con ese fin, útiles o perjudiciales. Si la TV mal orientada puede vulnerar los avances de lo educación -lo que significaría también que la enseñanza no es suficientemente integradora y consistente-, está en nuestras manos orientarla para que no sólo no vulnere los avances de la educación, sino que contribuya a la formación de seres humanos cada vez más plenos. Insisto: la TV no es ni buena ni mala, es simplemente un medio muy eficaz que lleva el mensaje que nosotros queramos o sepamos enviar. Culpa nuestro será si no sabemos o no queremos utilizar este formidable medio para convertirlo en instrumento positivo de transformación social. Considero que están establecidos los bases materiales de lo televisión pública y que nadie puede poner en duda, seriamente, la legitimidad de la acción del Estado en este terreno.

La televisión pública, frente a la privada, tendrá que adquirir más importancia, no sólo en cuanto a la cobertura sino en cuanto al número de opciones frente al auditorio, por lo sencilla razón de que el Estado no puede quedar en desventaja y debe tener en sus manos posibilidades semejantes a las de la iniciativa privada. Una televisión fuerte en manos del Estado no es un atentado contra la libertad, sino garantía de la libertad, y no es una expresión de falta de democracia como lo prueba el que Estados democráticos como Gran Bretaña, Francia, Italia y otros países europeos de tradición democrática ya bien establecida, tienen sistemas de T.V. exclusivamente estatales o en los que el sector estatal es el más fuerte.

Con imaginación, habrá que experimentar nuevos posibilidades en el medio para conciliar, cada vez con mayor eficacia, el entretenimiento con la información y la difusión cultural. Habrá que intentar nuevas formas de organización interna para que la televisión pública sea expresión responsable del gobierno, de los ciudadanos y de profesionales con vocación auténtica por expresar su creatividad en un medio que ofrece tantos caminos todavía inexplorados. Será conveniente también abrir nuevas opciones de participación mediante un sistema mixto de programación nacional y local. Tendrá que enfrentarse el problema del financiamiento con venta de publicidad a las empresas estatales, quizás las más apropiadas para apoyar una televisión de servicio público.

La responsabilidad de la televisión pública es contribuir, como agente activo, al proceso de transformación social. La responsabilidad de la televisión es contribuir a que el mexicano, aquí y ahora, viva material y espiritualmente mejor. En un país en vías de desarrollo, como el nuestro, la responsabilidad de la televisión del Estado es contribuir a imprimir un mayor dinamismo a ese desarrollo e influirlo cualitativamente, en la medida en que puede hacerlo un medio con sus características, para que adopte las modalidades de un despliegue auténticamente humano. En México, en este momento, dadas las circunstancias sociales y económicas que vivimos, la televisión tiene que llenar, pues, funciones especificas íntimamente ligadas a todo un proceso de integración nacional y de fortalecimiento del Estado.

Existe, sin duda, un verdadero "poder radiotelevisivo" y ese poder colectivo tiene que estar ligado a los intereses de toda la sociedad. Tenemos la responsabilidad de garantizarle al ciudadano de México una información veraz, no sólo del suceso de última hora sino de la situación del país, del continente, del mundo, en ese lapso histórico que no se reduce al instante y que llamamos "nuestra época"; tenemos que ofrecerle un entretenimiento que no lo "distraiga" de sí mismo sino que lo ayude a conocerse mejor; tenemos que poner a su alcance la cultura. Es, en alguna medida, lo que hemos comenzado a hacer en la televisión pública.

Lo que se ha hecho en Canal 13 se entiende dentro del contexto que nos lo ha permitido y que lo explica: un ambiente de libertad de expresión, de libertad de comunicación, que ha propiciado y garantizado el gobierno de Luis Echeverría. Ese clima de libertad que entendemos siempre ligado al sentido de responsabilidad de quien lo ejerce no es un bien cuantificable sino un bien de otra naturaleza, un bien del espíritu y uno de los atributos más preciados de la condición humana.

Canal 13 es el fruto de un esfuerzo colectivo, el de todos y cada uno de los que aquí laboran; mi agradecimiento público a Luis de Llano, Subdirector General de Producción y Programación; a Mario Martínez Silva, Subdirector General de Administración y Finanzas; a Mario Aguilar, Gerente General del área Técnica; así como a todo el personal que labora en cada uno de dichos campos sin cuya consistente y responsable participación diaria habrían sido inútiles todos los propósitos de crear "un nuevo estilo en televisión" y mi exhortación para que continuemos trabajando, como nunca, en beneficio del desarrollo integral de México desde la Televisión del Estado. Y el reconocimiento de todos ellos, y de la Dirección General de este Canal 13, al Ciudadano Presidente Echeverría y a su Gobierno por lo que ha significado su régimen en beneficio de la conciencia social de la Televisión Mexicana