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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1973 Al Proletariado Mexicano. Comunicado de las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo FRAP.

Chihuahua, a 5 de mayo de 1973.

 

Al proletariado mexicano:

Por todos los medios de comunicación a su alcance, prensa, radio y televisión, el gobierno de los ricos trata de ocultar el verdadero significado y origen de los asaltos a bancos, secuestros, ajusticiamientos realizados por grupos revolucionarios que operan en todo el país y por el partido de los pobres, dirigido por el compañero Lucio Cabañas en la sierra de Guerrero. Para ese fin despliegan una ofensiva propagandística constante a través de la cual tratan de convencer al pueblo de que los que realizamos este tipo de acciones somos delincuentes comunes, asesinos a sueldo, robavacas, enemigos de la patria, gente que atentamos contra los mexicanos y otros tantos calificativos más.

Hoy que por primera vez y no por su voluntad los medios de difusión sirven a la causa proletaria, nos dirigimos a nuestros hermanos explotados, a todos los trabajadores, a nuestro pueblo, para que sepa realmente el porqué de la lucha, el porqué elegimos el camino de la lucha armada como el único por el cual es posible acabar con los ricos y su gobierno, que es gobierno de explotadores; acabar con esa casta privilegiada que durante cientos de años se ha venido enriqueciendo a costa del trabajo que, en condiciones infrahumanas, desarrolla el obrero, el campesino, y todos los trabajadores a cambio de un miserable salario que apenas les alcanza para mal comer; casta privilegiada que al ordenar asesinar, encarcelar o desaparecer a través de sus órganos represivos a miles de pobres que protestan en contra de la explotación, trabajadores que se niegan a seguir sufriendo hambres y vejaciones, en la miseria, en la ignorancia.

Los pueblos, a través de su historia, han demostrado que cuando se desarrollan las situaciones de opresión económico-políticas, que provocan injusticias sociales y pisotean sus más elementales derechos, surgen paralelamente a ellas la lucha revolucionaria y con ella la posibilidad real de los trabajadores de liberarse de sus enemigos de clase, sean estos extranjeros o nacionales.

El pueblo mexicano, como todos los pueblos del mundo, ha soportado por siglos las injusticias, la explotación, pero llega el momento en que dice basta a la opresión y los pueblos deciden luchar por su libertad. Así ha sido a través de la historia y así seguirá siendo mientras existan las contradicciones antagónicas entre las clases sociales. Mientras una clase social privilegiada y determinada explote y se enriquezca con el trabajo de otras clases, existirá la lucha de clases y con ella la violencia, la violencia de los exploradores para mantener sus intereses económicos y políticos, y la violencia de los explotados para liberarse y conquistar el derecho a disfrutar del producto real de su trabajo.

Las revoluciones de todos los tiempos son el desarrollo de la lucha entre pobres y ricos. En estos momentos los pueblos oprimidos se encuentran luchando contra su enemigo común: la burguesía, y los proletarios de México formaremos parte de este movimiento revolucionario de los pueblos que luchan por liberarse del yugo explotador y su lucha será hasta la victoria.

Después del movimiento armado de 1910, como consecuencia de la consolidación del poder de los terratenientes, de los industriales y los banqueros y grandes comerciantes no fue posible que hubiera cambios profundos en la estructura social, lo que ocasionó que la situación que existe actualmente tanto en el campo como en la ciudad sea esencialmente la misma o más inhumana que la que existía desde 1910.

EI mito de la llamada revolución mexicana y las soluciones burguesas que a los problemas económicos y políticos plantea ha quedado al descubierto. Las condiciones de vida de los trabajadores de todo el país es cada día más desesperante; ricos cada día más ricos y pobres cada día más pobres, es el resultado de la explotación y la miseria que los millonarios burgueses, protegidos por el llamado gobierno han sembrado a lo largo y ancho del país.

La concentración de la riqueza del país en manos de unas cuantas personas, la fuga de grandes cantidades al exterior, la explotación de obreros y campesinos por los ricos nacionales y extranjeros, son causa fundamental de la situación de pobreza del pueblo trabajador.

Los ricos en el poder no satisfechos con ciento de miles de millones que han acumulado gracias a que han sometido a obreros y campesinos, han entregado el país al capital extranjero; fábricas, industrias, grandes extensiones de la mejor tierra de cultivo, yacimientos minerales están en manos de los extranjeros y principalmente de los ricos norteamericanos. Cientos de miles de hectáreas de tierra están acaparados por unos cuantos latifundistas y prestanombres como los Alemán, los Uruchurtu Vallina de Chihuahua, etcétera, mientras que existen cuatro millones de campesinos sin tierra, mientras los campesinos se ahogan en la miseria e insalubridad, el analfabetismo, y sin tener siquiera lo indispensable para subsistir, teniendo que trabajar de peones del latifundista por salarios que no alcanzan para lo más indispensable, puesto que los precios de las mercancías suben y suben poniéndose fuera del alcance de los pobres. Para los que poseen un pedazo de tierra la situación no es mejor.

Los ricos, amparados por el gobierno y a través de organismos como la Conasupo y los bancos se encargan de saquear hasta el último producto de la cosecha de todo el año de trabajo de los campesinos.

Créditos a altos intereses, descuentos por seguros de la cosecha que nunca se hacen efectivos, semillas a altos precios, compra de cosechas a precios irrisorios, venta de fertilizantes a precios estratosféricos de mala calidad, son la ayuda que el campesino recibe del gobierno de los ricos, y cuantas veces los campesinos han reclamado sus derechos, los policías, judiciales y soldados, dirigidos por los terratenientes y caciques, se han encargado de asesinarlos como una clara muestra de la protección que tienen los latifundistas, de lo que Ie espera a todo aquel campesino que reclame tierra, pan y vestido para su familia.

Desde siempre a los pobres se les ha negado el derecho de la cultura; a las universidades, institutos superiores de educación pocos son los hijos de trabajadores que pueden llegar. Existen selectos colegios y universidades a los cuales sólo ingresan los hijos de los burgueses, caciques, industriales y grandes industriales, donde se les orienta para explotar más al pueblo.

Para los hijos de los trabajadores, obreros y campesinos sólo hay aquella educación más elemental, que los convierta en obrero calificados para luego ir a servir al patrón y ser explotados en el campo y en las fábricas a cambio de raquíticos salarios.

Por eso, frente a los grandes burgueses que controlan los órganos de poder, se levanta la lucha del pueblo encabezada por su vanguardia revolucionaria, formada con lo más avanzado de la masa. Es la vanguardia revolucionaria la llamada históricamente a tomar conciencia en el pueblo de la necesidad de luchar contra la explotación que padecemos, esto es la que a base de preparación teórica y participación política constante analizan cada coyuntura política que se presenta en la marcha de la sociedad, encontrando en esto claridad en cuanto a la forma de lucha fundamental, que se tiene que aplicar al momento para salir adelante y encuentran también el cómo las otras formas de lucha entran en acción para el desarrollo de la fundamental, acelerando con esto todo el proceso revolucionario y lograr la toma del poder por los trabajadores en la forma más rápida posible. Las formas de lucha que los explotados podemos utilizar en el proceso de transformación social pueden observar diferentes aspectos, pero identificados por una clara línea política: formas de lucha pacífica, violenta legal o ilegal, considerando que todo método de lucha que quisiera ser aplicado a la práctica abstracta o dogmáticamente deberá ser rechazado. O sea que el método adecuado de lucha para determinado momento no surge del subjetivismo individual o de un grupo sino de una realidad social, que es objetiva.

El pueblo mexicano es oprimido brutalmente por la burguesía, la miseria está presente en la mayoría de los hogares, la violencia del sistema está generalizada en los diversos aspectos de la vida social; los asesinatos contra los mejores hijos del pueblo por nadie son ignorados; ya es clara para el pueblo la actitud que muestra la burguesía ante las exigencias del proletariado que lucha por mejorar sus condiciones de vida. Represión y más represión, es la respuesta. Ahí están los asesinatos, impunes hasta hoy, de Rubén Jaramillo en Morelos, de decenas de campesinos copreros en Guerrero, contra campesinos y estudiantes de Guerrero, contra campesinos y estudiantes en Sinaloa, contra obreros ferrocarrileros, contra cañeros y maestros. Ahí están como prueba de la solución que da la burguesía a los problemas de los proletarios, los cientos de asesinatos cometidos contra el pueblo y los estudiantes el dos de octubre del 68 y del 10 de junio del 71.

Ante esta situación expresamos a todos los pobres del país, y basados en esta realidad objetiva, que sólo queda un camino para alcanzar nuestra liberación, este es el camino de la lucha armada, la creación de la organización capaz de sostener ésta en la práctica revolucionaria.

A base de la combinación aceptada en lo político con lo militar en las acciones revolucionarias se está logrando la concientización y participación política de los trabajadores y estudiantes en torno a sus aspiraciones político-económicas, es decir se ha llegado a comprender que sólo alcanzaremos nuestra liberación al destruir las relaciones capitalistas de producción y como consecuencia, la destrucción de todos los males que el sistema capitalista ocasiona al pueblo.

Entra también dentro de la responsabilidad de la vanguardia, saber cambiar acertadamente todas las formas de lucha para el fortalecimiento de la más importante; o sea, en ningún momento se excluyen las variadas formas de lucha del movimiento de masas, sino que también juegan un papel fundamental en el proceso de desarrollo del movimiento cuando se encuentran comprendidas dentro del programa general del movimiento revolucionario armado y ésta a su vez fortalece el desarrollo del movimiento de masas; con la utilización de la forma de lucha armada como método fundamental se genera por las acciones objetivas concientización y participación de las masas en contra del gobierno de los ricos para que se dé la revolución social, partiendo de la base de que en México las condiciones objetivas (miseria de las masas, profundo desligamiento político y moral entre el pueblo y gobierno), están dadas.

En el presente momento que nosotros estamos viviendo, hemos adquirido conciencia y comprendido que no es honrado permanecer al margen de esta problemática social. Manifestamos que estos momentos son de lucha constante y que el pueblo, los trabajadores, no descansaremos hasta liquidar a este sistema explotador y corrupto, no descansaremos hasta vencer o morir.

¡Por la revolución proletaria, venceremos!

Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (F. R. A. P.)

Operación 15 de Enero de 1973.

CHIHUAHUA, a 5 de mayo de 1973.

Por la revolución proletaria, venceremos.

 

Nota: De acuerdo con las exigencias de los secuestradores del cónsul norteamericano Leonhardy, este manifiesto se publicó en primera plana de los periódicos 'El Heraldo', 'Excélsior', 'La Prensa', 'Novedades', 'El Sol' y 'El Universal' de la ciudad de México, y en 'El Diario', 'El Occidental' y 'El Informador', de Guadalajara. Asimismo se transmitió por el canal 2 de televisión y por radio, a través de la radiodifusoras XEW a las 20:00 horas del día de hoy.