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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1971 Motivos del Ejecutivo para la iniciativa de la Ley Federal Electoral. Mario Moya Palencia.

1971

 

Modificar el Sistema Político Mexicano en este momento, prueba inequívoca de vocación democrática

Al comparecer ayer en la Cámara de Diputados, para exponer las motivaciones del Ejecutivo para remitir una iniciativa de Ley Federal Electoral, el secretario de Gobernación, licenciado Mario Moya Palencia, aseguró que "este mecanismo presupone y busca impulsar la infraestructura democrática y pretende servir de canal a la democracia como ideal y como comportamiento colectivo".

Este es el texto integro del discurso que pronunció el licenciado Moya Palencia:

 

C Presidente de la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión:
Ciudadanos Representantes de las Honorables Legislaturas de los Estados:
Ciudadanos Diputados:
Señoras y Señores:

Modificar el sistema político para promover el avance, cuando prevalece la paz social, las instituciones operan y el gobierno mantiene su franco y dilatado apoyo popular, es prueba inequívoca de vocación democrática y de inconformidad creadora. Es clara determinación de marchar al frente de las circunstancias, de acelerar la transformación en todos los campos de la vida en común y de dotar a la colectividad, de inmediato, de mejores instrumentos para definir su rumbo.

El Ejecutivo reforma para seguir reformando, impulsa el cambio electoral que se producirá en el mismo periodo de su mandato, para afrontar la responsabilidad absoluta de sus actos.

Reformada la Constitución de la República para adecuar la base representativa al crecimiento demográfico, ampliar la representación de las minorías y reducir la edad mínima para acceder al Poder Legislativo, ha presentado ahora a la consideración del soberano Congreso de la Unión —como lo había anunciado—, una Iniciativa de Ley Federal Electoral que por instrucciones del propio ciudadano Presidente de la República, podremos analizar en cuanto a sus motivaciones, objetivos y alcances.

El sistema electoral es sólo un medio. Para analizarlo y calificarlo es preciso conocer los fines a los que está destinado a servir. Vistos los principios filosóficos que orientan la acción pública y las instituciones jurídico-políticas que emanan de la Constitución que nos rige es posible entrar al estudio del articulado de la Ley Federal Electoral.

Este método permite definir las diversas posiciones ante la Iniciativa. Determinar, en primer lugar, si se aprueban los fines para, a continuación, dilucidar si los medios se encuentran adecuados a la consecución de los objetivos. Es preciso partir, entonces, de una definición del pensamiento e instituciones de nuestro régimen político. México es una República democrática y representativa. Democracia es un concepto multidimensional. Es dinámico; es pasado, presente y futuro; es pensamiento y acción: forma y contenido. La democracia es a la vez sistema político y rico haz de ideas y propósitos.

Es multidimensional porque engloba la totalidad de las actividades de la comunidad. Pese a los intentos por disociar su contenido, no hay más democracia que la democracia social. Es esta un ethos, un modo de vida, un estilo y un estado de la sociedad.

Podemos, para fines analíticos, aislar sus componentes, pero nunca divorciarlos, porque en su sentido autentico, es un todo indivisible.

Si la democracia política exige igualdad cívica y jurídica y gobierno al servicio de todos, es forzoso concluir que implica igualdad en el disfrute de la riqueza colectiva e igualdad de oportunidades económicas.

Pero la democracia económica no sustituye a la política: es su indispensable complemento. Sin un sistema político democrático, la igualdad económica, sería impuesta, ajena a la voluntad de los ciudadanos pasivos y susceptibles de ser regulada o sustraída al antojo de quieres la confieren: sería en consecuencia, una falsa igualdad.

No es admisible relegar la democracia política a un futuro utópico, ni aceptable el método autocritico para alcanzar la democracia. Es bien sabido que los medios terminan por desnaturalizar los objetivos. No hay más vía pura la democracia que la acción democrática.

El desarrollo económico es sin duda un factor para el desarrollo político, pero no es condición suspensiva que induzca a su aplazamiento. Es preciso ser democráticos en la lucha por la prosperidad.

La democracia global presupone una sólida infraestructura. Florece cuando origina y es originada por grupos y asociaciones intermedias que vivan conforme a sus principios.

La democracia es asimismo un ideal. Si en su origen fue la condena de la desigualdad, la injusticia y la coerción, con el triunfo de los principios, sigue siendo fuerza motriz para consolidar, vivificar las ideas, en un ajuste y perfeccionamiento constantes.

El deber ser y el ser en una democracia, son tesis y antítesis de una síntesis cotidiana. Existe en la medida en que sus valores van cobrando realidad, objetivándose en normas, instituciones y actitudes democráticas.

Es por ello también, forma de organización activa: estructura y procedimientos. La democracia requiere de un conjunto de instituciones que normen el método por el cual los ciudadanos decidan la orientación de su comunidad y ejerzan el control efectivo de la acción de sus representantes. La democracia es Constitución, garantías para la libertad integral y sistema electivo, que preserven en su conjunto el gobierno popular.

DESAFÍOS A QUE SE ENFRENTA EL SISTEMA DEMOCRÁTICO

No ignoramos los desafíos a que se enfrenta el sistema democrático en todo el mundo. En algunos casos, se invoca la democracia para encubrir la acción de grupos económicamente poderosos. En otros, en nombre de la democracia, se ha postergado flagrantemente la libertad. Pero el sistema representativo es el único que garantiza la expresión fidedigna de la voluntad colectiva. Creer en el voto es pronunciarse por la superioridad del discernimiento humano, y tener fe en la libertad, como norma de conciencia. La democracia es el único régimen político que ofrece cabida a todos, incluso a los que no creen en ella.

La nuestra es una democracia social en todas sus dimensiones. Tiene un pasado definido, un presente dinámico y una vocación de perseverar y acrecentarse. Desde los preludios de nuestro constitucionalismo, aparece el concepto de democracia integral. Morelos así lo concibe en los "Sentimientos de la Nación". En el Constituyente de 1857. Arriaga, Zarco, Ramírez, abogan por superar el formalismo jurídico, y en el Congreso de Querétaro, Jara, Múgica, Victoria, Cravioto y tantos otros exponen en brillantes intervenciones los alcances del concepto que en nuestros días está plasmado con claridad meridiana en el Artículo Tercero que define a la democracia como una estructura jurídica, un régimen político y un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

En este marco ideológico y jurídico se inscribe la acción renovadora del Ejecutivo de la Nación. La reforma fiscal, la descentralización, el nacionalismo industrial, comercial y tecnológico, y el impulso educativo son medidas de una misma estrategia que apunta hacia la democracia económica v social. Y en ese mismo marco sitúa la nueva Ley federal Electoral, mecanismo que presupone y busca impulsar la infraestructura democrática y que pretende servir de canal a la democracia como ideal y como comportamiento colectivo.

La democracia política es el gobierno acorde a la voluntad del pueblo. La elección es el procedimiento técnico para captar la expresión de esa voluntad. La forma, el momento y alcances de la votación popular son definidos por una legislación que para lograr con justicia los fines últimos, debe considerar una serie de factores de diversa índole.

El elemento básico es la delimitación del cuerpo electoral, órgano de la colectividad, definido en nuestra Constitución con tal amplitud que se puede afamar que existe la mayor identidad posible entre la comunidad sociológicamente considerada y la población que elige. Incorporados la mujer y la juventud al electorado, su composición garantiza que su voz sea la voz de la nación.

Pero el cuerpo electoral no es entidad monolítica. Es multiplicidad de voluntades, opiniones divergentes que en un régimen de libertad afirman y mantienen su diversidad.

Corresponde al sistema electoral obtener por medio de la votación, los lineamientos que deben conformar al orden social. Traducir esa variedad de voluntades en una voluntad común capaz de conducir a la colectividad en su conjunto. Esto es, establecer un gobierno representativo.

Captar el sentido preciso de esa voluntad general, es el objetivo central del mecanismo electoral. Lograr que la opinión de los ciudadanos se exprese con la claridad necesaria para ser interpretada con fidelidad y representada con eficacia

REPRESENTACIÓN EN SU SENTIDO REAL

Está superado el liberalismo político que postulaba el funcionamiento espontáneo del cuerpo electoral y la creencia de que la razón individualizada era el motor de la vida pública. Una polvareda de opiniones aisladas es incapaz de tomar iniciativas, de emprender tareas a largo plazo. La votación es un punto de llegada de un largo recorrido de deliberación, análisis, recopilación de información que sólo las agrupaciones permanentes pueden realizar. La representación de las opiniones demandan de su organización. La acumulación de voluntades, atomizadas no produce una voluntad común. Es preciso operar síntesis que aglutinen en grandes corrientes las tendencias del electorado. Por eso la representación en su sentido real; es la representación que se logra por conducto de los partidos.

Bajo esta perspectiva, el problema, técnico es encontrar el mejor sistema para que por medio de los partidos políticos, la nación mantenga una adecuada representación. La Constitución establece y esta ley reglamenta, el sistema de elección mayoritaria, complementada, en la Cámara de Diputados con representación de las minorías.

La Ley Federal Electoral puesta a la consideración de ustedes, recoge lo más positivo de nuestra experiencia política y la más pura doctrina democrática; es un paso en firme hacia adelante para asegurar la cabal y fidedigna representación del cuerpo electoral. La norma que se propone, busca la captación precisa de la expresión política de cada ciudadano, sin desatender la de los grandes sectores sociales. Nuevas elementas se sugieren para asegurar con mayor precisión el principio de un voto por cada elector, a la vez que se estimula el fortalecimiento de las asociaciones políticas, que dan sentido orgánico a la opinión del país.

Aportación de trascendencia es la estructura que se propone para los organismos electorales. La fuente del poder político es el cuerpo electoral, su veredicto es el señalamiento de una filosofía, de objetivos determinados y designación de los individuos para llevarlos a cabo.

Sociológicamente el cuerpo electoral es heterogéneo, pero jurídicamente su decisión es unitaria. Esta transmutación se logra por su carácter de órgano del Estado, que le permite a la colectividad nacional, obtener, mediante la elección, una voluntad unificada. Si el cuerpo electoral no tuviera este carácter no habría más que voluntades divergentes. Si se quiere que la voluntad del pueblo sea la que gobierne, es preciso que alcance la unidad.

No es este un artificio. Ya hemos señalado que mediante un sistema electoral adecuado y la participación de los partidos, es posible plasmar jurídicamente una autentica representación sociológica. La representación debe ser la fotografía de lo que representa, y no es otra cosa que una Cámara de Diputados en la que están presentes mayoría y minorías, que aglutinan en su interior elementos de todos los sectores nacionales.

INTEGRACIÓN DE ORGANISMOS ELECTORALES

A partir de estos dos mismos conceptos; heterogeneidad sociológica y necesidad de acción unitaria, la Iniciativa de Ley Federal Electoral propone la integración de los organismos electorales, precisamente a imagen del cuerpo electoral, cuya voluntad están obligados a captar. Formar un órgano capaz de decisión y de acción, que funda en su seno a los elementos que coexisten en el electorado del país.

La ley vigente ya significa un gran avance en esta concepción, pero mantiene a la Comisión Federal Electoral compuesta sólo con los partidos mayoritarios y no incorpora a ninguno en las comisiones locales y comités distritales.

El Ejecutivo de la Unión propone ahora a su alta consideración, la consumación del carácter representativo del mecanismo electoral, en todos los niveles.

Los elementos que deben concurrir en estos organismos, son los que corresponden a la naturaleza de su función: un comisionado del Poder Ejecutivo, encargado por mandato constitucional de proveer a la observancia de las leyes; un comisionado nombrado por la representación popular y otro por el cuerpo legislativo que representa a las comunidades de décadas, y asimilados a ellos, comisionados de todas las Corrientes de opinión organizadas en partidos nacionales. Los organismos locales y distritales, se integrarán también con comisionados de todos los partidos políticos.

De esta manera, de considerarlo así ustedes, se crearán, para organizar el proceso electoral, organismos representativos del cuerpo electoral, dotados de la unidad de acción necesaria para cumplir sus atribuciones de coordinación nacional y conformados de tal manera, que constituyan una sólida garantía para la imparcialidad en la preparación, desarrollo y vigilancia de los comicios populares.

La iniciativa pretende fortalecer el sistema de partidos en beneficio de los ciudadanos de la República. Tomando en consideración la naturaleza de sus funciones, se busca establecer una regulación jurídica que propicie el perfeccionamiento del desempeño de los partidos existentes y facilite la formación de nuevas asociaciones cuando representen auténticas corrientes de opinión nacional.

Los partidos confieren fuerza social a las filosofías políticas. Son instrumentos para convertir los ideales en acción concreta. Por su conducto se articulan posiciones y se definen objetivos generales; refinan y generan nuevas ideas; instituyen la deliberación colectiva; estabilizan las opiniones personales para adquirir dimensión global. Son, en suma, instituciones de interés público que es preciso que la representación nacional regule para, sin conculcar la libertad de asociación, establecer un mínimo de garantías que preserven su carácter de instrumentos democráticos y democratizadores.

Para ampliar mis aún las puertas del pluralismo ideológico, se sugiere la reducción del número de afiliados requerido para su registro, tanto en su exigencia total, como en cuanto a los miembros que se demandan por entidad federativa.

Tomando igualmente en consideración las funciones de interés general de los partidos políticos, se formalizan con mayor precisión los requisitos para su constitución. Se establece la obligación de que los integren ciudadanos respetuosos de sus obligaciones constitucionales; que definan sus principios, que verifiquen asambleas constitutivas de miembros auténticos y que se mantengan como organizaciones efectivas conforme a sus propios estatutos. No se establece requisito alguno que implique una interferencia en su organización y definición interna, sólo se les demanda, como corresponde a un Estado de Derecho, el compromiso de observar la Constitución de la República.

Siendo los partidos opinión organizada y alternativas para el electorado, el Ejecutivo de la Unión cree pertinente se propicie su acceso gratuito y paritario a la radio y a la televisión, a nivel nacional, durante los períodos de campaña, para abrir con toda amplitud las puertas al debate cívico, a fin de proporcionar al cuerpo electoral el máximo de información acerca de las tesis que pugnan por la dirección de la comunidad.

Plantea también la iniciativa, el otorgamiento de más amplias facultades al Registro Nacional de Electorales. Un padrón moderno y preciso es factor insustituible para los comicios los democráticos.

En materia procesal, el proyecto de ordenamiento significa un avance sustancial. La sistematización y claridad de los pasos de la operación electiva son la mejor garantía para el respeto y correcta traducción de la opinión que se deposita en las urnas. Las elecciones están en realidad bajo el control del ciudadano y de miles de funcionarios de casillas. Una ley precisa, funcional, es instrumento democrático invaluable en manos del electorado.

REFORMAS A NUESTRA CARTA MAGNA

Con las reformas a nuestra Carta Magna y con esta iniciativa de ley electoral, promovidas por el Presidente de la República en uso de sus facultades constitucionales, quedará establecido, de merecer la aprobación del Honorable Congreso, un marco jurídico adecuado para continuar nuestro desarrollo político.

Pero hemos afirmado que la democracia es un concepto multidimensional; que su florecimiento requiere del perfeccionamiento simultáneo de todas sus facetas. El avance en su dimensión institucional: estructura y procedimientos, debe complementarse con un incremento de la infraestructura democrática y del comportamiento cívico individual y colectivo. Repetimos, la única forma de democracia es la democracia social.

RENOVACIÓN DE MECANISMOS ELECTORALES

Corresponde a los partidos una parte importante en el avance político. Serán incorporados con voz y voto al aparato electoral y sus programas de campaña tendrán garantizada su difusión nacional, pero el valor de la medida dependerá, última instancia, de que sean en realidad opinión organizada, de que mantengan un diálogo con afiliados y simpatizantes para conservar su carácter de eslabón entre la representación nacional y las necesidades y anhelos de la base popular. "A la renovación de los mecanismos electorales —ha dicho el Presidente de la República—, debe suceder una renovación de todos los partidos. En los momentos en que el país se transforma, estas instituciones también deben actualizarse para reflejar fielmente la opinión del cuerpo electoral".

Y si la democracia es comportamiento y modo de vida, su plena realización es función de los ciudadanos de la República. Además de actitud invariable en todos los medios en los que se desenvuelve la existencia individual, la democracia exige de un ejercicio responsable del derecho del sufragio. El voto no es operación mecánica ni acción individualista. No se sufraga atendiendo exclusivamente a intereses personales, sino con la conciencia de pertenecer a una colectividad. Sólo así se conforma una genuina voluntad general.

Nos acompañan en esta sesión solemne, diputados a las legislaturas de los Estados Libres y Soberanos de la Unión, como muestra del profundo interés de las entidades en el debate que dará origen a nuevas formas de derecho electoral: juntos podemos reflexionar en beneficio de la Federación Mexicana.

Las reformas constitucionales que iniciaron el proceso de renovación política, fueron aprobadas con gran entusiasmo por la totalidad de las legislaturas estatales; y si el Congreso de la Unión, que representa a la Nación en su conjunto, confiere su aprobación a la Iniciativa que hoy comentamos, se habrá reconfirmado que nuestra colectividad desea el perfeccionamiento de los mecanismos eleccionarios.

Este clima de renovación general que anima a la Federación y a cada una de sus partes, propicia una revisión de las legislaciones locales electorales que lo requieran, en ejercido de su soberanía y a la vez como expresión del espíritu solidario nacional. Muchas entidades cuentan con sistemas electorales en verdad modernos, otras, sabemos que han iniciado ya estudios para superar sus leyes vigentes.

Expresamos nuestros respetuosos y fervientes votos para que un análisis objetivo y soberano de las normas electorales locales, las lleve a recoger —a aquellas que aun no lo han hecho— las instituciones fundamentales de la materia y los principios básicos que garantizan la pureza y la representatividad del sufragio, como: la boleta electoral única, que preserva el secreto del voto; la reducción de las edades para el disfrute de los derechos políticos, activos y pasivos, a fin de incorporar plenamente a la juventud al cuerpo electoral y a los órganos representativos; la mejor integración de los organismos electorales, para afirmar la imparcialidad del proceso: la tecnificación de los padrones electorales y la generalización de la credencial permanente; el voto por formula que facilita su expresión, en los casos en que proceda; la posibilidad de sustitución de los candidatos que fallezcan o se inhabiliten, para procurar la elección oportuna y cabal de los representantes; la coherencia terminológica, claridad y sencillez de los ordenamientos, para facilitar el control del proceso por los propios electores y, en general; todas las medidas tendientes a asegurar en el ámbito jurídico y a estimular en la vida práctica la libre concurrencia de los ciudadanos y de los partidos, mayoritarios o minoritarios, a los actos electorales, para así extender cualitativa y cuantitativamente la democracia.

 

SEÑORES DIPUTADOS AL CONGRESO DE LA UNIÓN

Vivimos uno de los periodos más fructíferos en realizaciones de beneficio general. El Ejecutivo de la Unión apoyado en un sólido consenso nacional está transformando a nuestra sociedad. La iniciativa que estudiamos es sólo una parte de un inmenso esfuerzo por acelerar la marcha hacia adelante. Recordemos en este como en todo momento, cual lo expresara el Presidente Echeverría: “La democracia… es sobre todo una forma de convivencia. Concierte a todos los mexicanos convertirla en norma de conducta cotidiana”.

SUBTÍTULOS DE LA REDACCIÓN

 

 

 

Fuente: Aguayo Quezada Sergio. La Transición en México. Una historia documental 1910- 2010. México. Fondo de Cultura Económica – Colegio de México. 725 pp.