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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1968 Discurso en el Día del Ejército

Gustavo Díaz Ordaz, 19 de Febrero de 1968

El Gobierno de la República se une al pueblo de México para rendir homenaje, en el día que tradicionalmente le está dedicado, al glorioso Ejército Mexicano.

Nuestras Fuerzas Armadas nacieron de la Revolución; tanto de principios como de hombres se nutren del pueblo que es su origen.

En 1967, el Ejército Nacional, entre las muchas tareas que tiene encomendadas, con desinterés, sacrificio y verdadero heroísmo, prestó eminentes servicios a miles y miles de compatriotas que fueron gravemente afectados por los fenómenos meteorológicos; no quedó casi rincón del territorio en el que nuestros soldados no estuvieran presentes para ayudar a sus hermanos en sus horas aciagas.

Grave responsabilidad descansa en nuestro Ejército, no sólo porque es garantía de la inviolabilidad del territorio patrio, sino por su cotidiana acción en favor del pueblo del que forma parte, y por su patriótico espíritu en tareas de alto valor cívico y constructivo, no sólo para mantener el orden constitucional en la extensión entera del territorio de la Nación, sino en el desarrollo de una amplísima labor social, de todos conocida.

Es difícil la tarea de mantener la tranquilidad general; más difícil todavía cuando, en la lucha de personales intereses encontrados —legítimos e ilegítimos— el Ejército, sin tomar bando ni partido, pone a a salvo las Instituciones, mantiene la paz social y salvaguarda, arrastrando en ocasiones todos los peligros, lo más genuinamente mexicano.

Las pequeñas minorías de antimexicanos, de transgresores de la ley, de quienes pretenden conculcar las libertades, tratan, en ocasiones, de lesionar el prestigio del Ejército; frente a ellos, la inmensa mayoría de los mexicanos —mexicanos de verdad— aplaudimos y agradecernos a nuestro glorioso Ejército que, con tanta eficacia, conserve el orden, sin menoscabo de las libertades y salvaguarde, como lo ha hecho, los mejores valores de México.

A nombre de la nación reconozco la importante labor que desarrolla el Ejército y hago patente mi sincera felicitación a los Generales, Jefes, Oficiales, Clases, Tropa, Cadetes y Defensas Rurales que, con legítimo orgullo, hacen honor a los principios de la Revolución Mexicana y al uniforme, grado e insignias que el pueblo les ha conferido.