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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1968 Declaración. Adolfo Christlieb Ibarrola, presidente del PAN.

Agosto 16 de 1968

 

El licenciado Adolfo Christlieb Ibarrola, presidente del PAN, hizo ayer por escrito las siguientes declaraciones en torno de la actual situación estudiantil.

Rasados veinte días de iniciada la crisis estudiantil, México sigue viviendo momentos de incertidumbre y expectación. Inexplicablemente el gobierno mantiene por toda información su referencia a una conjura comunista y a la necesidad urgente de reprimirla.

Cuando hechos de importancia limitada y concreta -el pleito inicial entre estudiantes o el primer desmán policiaco- se transforman en un problema que crece y angustia a todo un país por la desproporción que toma respecto a sus dimensiones iniciales, si la conjura existe, la autoridad está obligada a dar explicaciones que no pueden quedar en la escueta mención del hecho. Es necesario que se aclaren los orígenes reales, los alcances y las conexiones que, dentro y fuera del país, puedan tener los sucesos, para poder enjuiciar debidamente la situación.

Los estudiantes han pedido la investigación a fondo de sus denuncias. El gobierno se ha comprometido a investigarlas, con la intervención de una comisión en que estén representados estudiantes y maestros. Este puede ser un camino inicial de solución, sobre bases de buena fe. Pero es necesario que, por una parte, los estudiantes reconozcan que el gobierno no puede actuar bajo amenazas de nuevas violencias y que por otra las autoridades eviten que en su nombre haya quienes estén exaltando los ánimos contra los estudiantes, para buscar, si llega el caso, un enfrentamiento de grupos civiles en contra de los mismos.

De otra manera, no será posible alejar de la capital los horizontes de violencia que la inmensa mayoría de los mexicanos repudian, tanto por lo que en sí misma representa como por sus implicaciones posibles: la anarquía o la arbitrariedad en el ejercicio del poder.

Trátese de conjura grave o de agitación oportunista, lo cierto es que sus autores encontraron un ambiente propicio que se explica por generación espontánea, y que los acontecimientos estudiantiles hicieron aflorar un clima de inconformidad que obedece a causas profundas.

La corrupción de dirigentes estudiantiles -casi institucionalizada- prohijada por autoridades políticas y escolares; las reformas universitarias superficiales y burocratizadas y la preeminencia del interés utilitario que a costa de la moral ha elevado, en la educación y en las relaciones humanas, el provecho personal a la categoría de principio; la angustia de los jóvenes que habiendo aprovechado las oportunidades educativas, viven en la realidad dificultades para encontrar ocupación; las carencias económicas que sufren las grandes mayorías, de donde proceden muchos de los jóvenes inconformes; la desocupación y la subocupación creciente en el campo y la ciudad, y las estructuras políticas cerradas que niegan toda oportunidad de participación en la vida pública a quienes no se adhieren al grupo en el poder, son algunas de las cuestiones que con sinceridad deben ser analizadas por el Estado, las familias, los maestros, los estudiantes los partidos políticos, los hombres de empresa y los mexicanos todos, con afán de resolverlas.

Sólo así podrá impedirse, en defensa del patriotismo común que México representa, que nuestro país se convierta en tierra fértil donde todo descontento -provocado por hechos concretos o resultado de una explosión popular contra la injusticia política o social- a pesar de la voluntad de quienes reiteradamente las condenamos, desemboque en violencias cada día más graves y perjudiciales para el país.

Sólo así podrán evitarse las arbitrariedades que socavan toda autoridad política y moral, las estructuras de gobierno y las instituciones sociales, especialmente las educativas, que si por una parte deben ser transformadas para adaptarlas a los cambios vitales, es también necesario que reciban un mínimo de respeto, de gobernantes, sin el cual no es posible la convivencia humana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El Día”, 16 de agosto de 1968
Ramírez, Ramón. El Movimiento Estudiantil de México. 2 Vols. México. Era. 1969. vol. II