Home Page Image
 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1965 Manifiesto de la Alianza de Médicos Mexicanos a la opinión pública.

Septiembre 15 de 1965

 

 

MANIFIESTO DE LA ALIANZA DE MÉDICOS MEXICANOS A LA OPINIÓN PÚBLICA

 

Ante México entero se ha reconocido y presentado en toda su grave importancia el problema médico del país. Dándole categoría nacional de primer orden, el ciudadano presidente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, en su primer informe de gobierno ante el Congreso de la Unión y el pueblo de México, lo expuso ampliamente, dando cuenta de las soluciones que se han puesto en vigor para satisfacer nuestras justas demandas.

Invariablemente, la clase médica dio oportuno aviso y se plantearon los problemas de la medicina de nuestro país, siempre tomando en cuenta los altos fines de su mejor ejercicio y aplicación, mencionando sólo, como una parte de ellos, el aspecto económico de los insuficientes e injustos salarios, y considerando que la atención de la salud del pueblo ha sido hasta la fecha responsabilidad primaria, casi única y exclusiva de los médicos, cuya situación, trabajo y rendimiento no han sido apreciados debidamente por el Estado, el cual proclama su básico interés en cuidar "el derecho a la salud, sin el cual ninguno de los demás puede tener vigencia, porque la salud de los mexicanos es patrimonio nacional”. Concepto éste del ciudadano diputado que, al dar respuesta al informe del presidente Díaz Ordaz, afirmó que el Poder Legislativo no puede ser indiferente ni mantenerse al margen de cuestión tan importante como el conflicto médico, y le ofreció el firme apoyo y la solidaridad del Congreso.

Con tan explícita declaración del representante del Poder Legislativo, el problema médico alcanza mayor ámbito, reiterando su trascendencia nacional, que tanto el jefe del Poder Ejecutivo, presidente de la República, como los propios médicos, le hemos señalado, y para cuya solución debe tomarse en cuenta el completo conocimiento de su íntegra realidad.

El movimiento de reivindicación humana, social y económica de la dase médica mexicana, después de nueve largos meses de incertidumbre y de trastornos en la normal presentación de los servicios médico-asistenciales, se encuentra en la etapa más crítica y plantea, principalmente al Gobierno, el dilema de resolver el problema atacando desde sus cimientos los males que lo han originado y agravado.

Aparte las cuatro alternativas que según expresó en si informe el ciudadano presidente le quedan al Gobierno por afrontar el problema médico, debe considerarse aquella fundamental fórmula que comprende un plan sistemático de solución, escalonado si fuese preciso, que marque la reestructuración de la medicina, para fincar bases destinadas a resolver a fondo este serio problema que aqueja a la clase médica sólo como una parte de la población afectada, que lo es todo el pueblo de México.

Si se analizan las causas que han originado la situación presente, se encuentra que principalmente son los hechos desfavorables y en muchos casos negativos acumulados durante largos años, en la organización, administración y desempeño en la prestación al pueblo de los servicios médicos asistenciales. No ha habido coordinación ni equilibrio entre los recursos económicos y los recursos técnicos y humanos, ha faltado visión para prevenir, mediante una planeación adecuada, los desajustes que se presentarían con la socialización de la medicina implantada por el Estado y el aniquilamiento del ejercicio liberal de la misma.

El presidente de la República ha manifestado su voluntad de atender al problema, como se hace patente en sus acuerdo del 18 de febrero y del 9 de julio, que entre otros hechos reconocieron "que la creciente socialización de la medicina ha dado origen, no sólo en México sino en muchos países, a una serie de desajustes que afectan en diversas formas tanto a quienes ejercen la profesión médica como a quienes hacen prácticas en los centros hospitalarios; y que para beneficio de la salud pública es conveniente procurar para el personal hospitalario mayor estabilidad y seguridad".

Para nosotros ha sido lamentable que nuestra razón, aceptada y comprendida por el ciudadano Presidente, se haya estrellado incontables ocasiones en algunas dependencias en las que no se ha cumplido íntegramente lo dispuesto en los citados acuerdos presidenciales, obrándose con dilación y con hostilidad para con la clase médica, llegándose a situaciones de tirantez y relaciones con los funcionarios correspondientes.

Es correcta la apreciación del presidente de la República de que "no se trata de un simple y vulgar regateo económico, este conflicto implica el planteamiento de cuestiones fundamentales". Aquí cabe repetir nuestras lamentables experiencias en el trato con algunas autoridades. Fueron eso: un regateo, ya sea alargando indefinidamente las soluciones en acatamiento de acuerdos presidenciales, o dejándolos incumplidos hasta la fecha, creando profundos y graves impactos que han quebrantado la fe y la esperanza de los médicos al considerar interminables las gestiones para llegar a la ejecución de dichos acuerdos. Aún no se han aceptado en algunas dependencias (IMSS) los contratos de trabajo y docencia de médicos residentes e internos, para los cuales nos manifestó su conformidad el ciudadano Presidente en la entrevista del 23 de junio.

Si se examina en toda su amplitud y profundidad el conjunto de nuestras demandas, se advertirá que aún los al parecer intereses personales de los médicos están estrechamente ligados a los intereses del mejor ejercicio de la medicina y su mejor aplicación al pueblo de México. Son factores determinantes el pretender lograr se llegue a impartir una sola clase de medicina, la mejor, a toda nuestra población, y no como actualmente ocurre, que hay servicios oficiales de primera, de segunda, de tercera, etc., y en trabajo igual se paga a los médicos como si fuesen de diferentes categorías.

Nuestras demandas han sido justas, con base equitativa, destinadas a garantizar tanto el presente como el futuro de la profesión médica, única que ha sido objeto de una socialización y organización de Estado, en evidente desventaja y desigualdad ante toda otra actividad profesional. Profesión médica cuyo más largo estudio y formación, así como posterior y permanente ejercicio en la lucha contra las enfermedades y la muerte, la coloca en situación de gran exigencia de trabajo arduo y prolongado y de estudio esforzado y perseverante.

Siempre insistiremos en nuestro fundamental postulado expresando públicamente desde enero del presente año: "El ejercicio de la medicina requiere, para poder llenar las necesidades del pueblo mexicano en materia de salud, de una reestructuración completa, tanto en su concepción como en sus métodos y en sus metas. Una reestructuración armónica, integral y congruente con la realidad mexicana".

La clase médica así lo ha planteado al Estado desde el principio de nuestro movimiento de reivindicación, para el fecundo aprovechamiento de los recursos humanos y materiales, el buen encauzamiento de las nuevas generaciones médicas y el mejor aliciente para que más jóvenes abracen esta noble profesión.

Ciudadano presidente de la República:

Los médicos mexicanos invariablemente hemos escogido el camino que marca la Constitución, ajustándonos a las leyes de gran contenido de justicia social producto de nuestro movimiento revolucionario, que establecen derechos, mismos que nos han amparado en nuestro presente movimiento.

Señor Presidente: usted manifestó que con los llamados "paros" nada positivo se ha ganado, y que en cambio se ha entorpecido la marcha de soluciones, y nos invita a finiquitarlos. Aceptamos su invitación referida a nuestro sentido de solidaridad humana.

Todos a una, con plena conciencia de nuestras patriótica decisión, en hospitales, clínicas, laboratorios, quirófanos, siempre en nuestros puestos, en donde conforme a nuestra conciencia profesional y humanitaria hemos atendido, durante el paro, tanto a los enfermos que estaban hospitalizados como a los que acudieron con carácter de emergencia, ahora atenderemos a todos los que acudan, incluyendo a los no graves ni urgentes.

Para la resolución fundamental de los problemas de la medicina en México, ante la nación entera, en usted, señor Presidente, depositamos nuestra confianza, esperando que sus colaboradores y funcionarios a quienes corresponde conocer de los mismos se aparten de actitudes de represalias, observando una actitud ecuánime y constructiva, tal como lo exige su papel de responsables ante usted de la administración pública.

Represalias consistentes en cárcel para los médicos de Pachuca, Hgo.; ceses, suspensión y cambio de adscripción a pasantes, médicos y enfermeras, haciéndolos víctimas de nuestro movimiento de reivindicación. Estamos seguros que usted, señor Presidente, ordenará que tales atropellos terminen, se restituya la libertad y se reponga en sus empleos a nuestros compañeros médicos y enfermeras.

En nuestro México revolucionario sabemos que el Estado tomará su responsabilidad en las medidas renovadoras y de reestructuración de la medicina, haciendo partícipe a la clase médica al abordar el estudio de los problemas por los que atraviesa la medicina mexicana y su aplicación a los habitantes del país, y sea posible su adecuada planificación, realizándose la iniciación y adelanto de tal reforma en su estructura, desde su enseñanza, organización y aplicación. Tarea que es preciso efectúen conjuntamente Gobierno y médicos, como el presidente Díaz Ordaz lo ha expresado en varias ocasiones.

Señor Presidente: solicitamos de usted se reanude el dialogo, para encontrar soluciones adecuadas a los problemas de la medicina mexicana, respondiendo a las necesidades populares y a ¡a situación de la clase médica, conforme a las posibilidades leales del Estado, y para prevenir situaciones de conflicto como las que en esta fecha se han superado.

Creemos que las altas autoridades y la sociedad, para iniciar su solución, sabrán comprender con justicia y equidad los vitales problemas de la medicina mexicana, lo que significará su supervivencia como una entidad eficiente y respetada, justamente orgullosa de su jerarquía moral, social y científica y de la consiente y abierta aportación que la clase médica, en su campo de acción, ha sabido brindar para los logros de los postulados de la Revolución Mexicana, en los que está cifrado el engrandecimiento de nuestra patria.

POR LA SALUD DEL PUEBLO, LA UNIDAD MÉDICA Y EL PROGRESO DELA MEDICINA EN MÉXICO.

México, DF, a 5 de septiembre de 1965.

Respetuosamente,
ALIANZA DE MÉDICOS MEXICANOS

15 de septiembre de 1965

 

 

Fuente: Aguayo Quezada Sergio. La Transición en México. Una historia documental 1910- 2010. México. Fondo de Cultura Económica – Colegio de México. 725 pp.