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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1939 Discurso relativo a la situación de Guerra

Lázaro Cárdenas, 17 de Septiembre de 1939

Trabajadores de México:

Vuestra presencia en la plaza de la Constitución tiene para el Ejecutivo federal en estos momentos, el doble valor de poder apreciar esta fuerte manifestación de los trabajadores organizados y de constatar la adhesión y el respaldo que prestan al gobierno de la República.

Todavía palpitan en el ánimo de los habitantes de todo el país, las emociones de las fiestas patrias en las que sin distinción de clases ni de credos políticos, la nación entera puso una nota de hondo entusiasmo, demostrando la alegría y el vigor de un pueblo joven que tiene fe en sus propios destinos y que celebra la dignificación de sus héroes con la satisfacción de quien siente los frutos morales de aquel desinterés y aquella abnegación de los que supieron morir por legarnos una patria mejor.

No podía haber, por lo tanto, más significativo final de las festividades nacionales que esta nueva y vigorosa manifestación que estamos presenciando.

En la hora suprema que marcan estos momentos trascendentales para el país, frente al estallido de una contienda internacional en la que se debaten intereses imperialistas y ambiciones sin escrúpulos, es necesario reiterar una vez más nuestro credo social condenando la guerra como instrumento absurdo para la solución de las dificultades que surjan entre los pueblos.

Ya en septiembre del año pasado en el Congreso Internacional contra la Guerra, se expresó que "tal parece que el hombre se ha convertido en el adversario del hombre mismo y que la técnica de laguerra con el empleo de los gases venenosos y el ataque a las ciudades abiertas, reniega de la ciencia creadora y de la moral internacional, pretendiendo acallar las justas protestas de los victimados con la destrucción y la muerte".

Lamentablemente los acontecimientos en Europa han venido corroborando tales aseveraciones y nos hallarnos nuevamente frente a una conflagración de grandes potencias que será de graves resultados para todos los pueblos. Seguirnos teniendo fe en que en alguna hora veremos surgir de la acción de los trabajadores organizados del mundo un sistema eficaz que oponer a todos los desmanes de la ambición, que defienda las libertades y la soberanía de los países, el mantenimiento de la paz orgánica y que condene la violencia como medio de alcanzar la prosperidad, así se trate de individuos, de colectividades o de naciones.

Afortunadamente ya en el espíritu de los pueblos de América, que hacen fe de su denominación de nuevo continente, campea una conciencia de solidaridad moral que anida la idea de un mundo regido por el derecho y la justicia.

Mas, como para formar parte de una comunidad internacional de naciones libres y soberanas, ligada por normas jurídicas que expresen el más alto ideal humano, es preciso establecer previamente en el orden interno de cada país esas mismas reglas, México ha venido realizando un ajuste social cuyas consecuencias es fácil comprobar en estos momentos en los que no existe inquietud preelectoral, porque sigue siendo nuestro más firme propósito actuar dentro del marco de la ley; ni se registra la amenaza de actos subversivos, por la imposibilidad de realizarlos ante la carencia de hechos que los justifiquen.

Los esfuerzos que han venido realizando hasta hoy los gobiernos de la Revolución, para resolver en la medida de sus posibilidades los problemas de orden económico, educacional y político que han ido llevando la responsabilidad de su dirección al propio pueblo organizado, obedecen a las aspiraciones populares y a sus legítimos derechos ciudadanos que deben hacerse extensivos a la mujer, cuya participación en las actividades sociales será benéfica para el país.

Y para continuar el programa social que mejore las condiciones del pueblo, México seguirá apoyándose en la fuerza legal y moral de sus propios actos, respaldado por los trabajadores organizados, fórmula ésta de gobierno, que dará estabilidad y prestigio al régimen de la Revolución.

Pero es preciso también que sepamos colocarnos a la altura de nuestro deber, en estos momentos en que, independiente de la actitud pacifista de México, la contienda europea tendrá que afectar seriamente a países que no están en guerra, y es por ello que debernos imponernos la firme obligación de establecer nuevas fuentes de producción y acrecentar las actividades en todo el país, con objeto de poder proveernos de todos aquellos artículos y cereales que es posible producir en nuestro propio suelo, mediante un esfuerzo constante y vigoroso, considerando que la mejor manera de servir a la patria en estos momentos es impulsando la producción en el ejido, en la pequeña propiedad, en las fábricas, en las industrias manuales y en todo aquello que puedacontribuir a que México tenga muy pronto su más amplio desarrollo económico.

Para hacer posible este propósito se ha creado el Consejo Nacional de Coordinación Económica, cuyas finalidades inmediatas son las de buscar la mejor estabilización de nuestra moneda, procurando con ello la baja de los precios de todos los artículos y principalmente de los de mayor consumo; se ha acordado ampliar las aportaciones de los bancos Ejidal, Agrícola y de Fomento Industrial, y se han dictado otras medidas para facilitar el establecimiento de industrias y la rápida continuación de sistemas de riego que vengan a crear nueva riqueza; ejerciéndose a la vez una atención especial en materia de aranceles para evitar el encarecimiento de algunos artículos de primera necesidad que pudieran tener gran demanda en el exterior, y, en general, se llevará a cabo un plan sistematizado para beneficio del país.

Las conquistas económicas logradas hasta hoy por los trabajadores organizados del país, podrán aurnentarse siempre que se incremente la producción y el desarrollo de la riqueza nacional que permita a la vez elevar la capacidad adquisitiva de todo el pueblo; y si en el orden material las medidas adoptadas por el gobierno, unidas al propósito de colaboración que estoy seguro dará la nación, posibilitan este incremento, los resultados serán más satisfactorios al persistir los trabajadoresorganizados de México en seguir dando, como lo han hecho hasta hoy, su alto ejemplo de solidaridad, de disciplina social y de claro sentido de su responsabilidad, cuando lo han demandado los intereses generales de la nación.

Que la vinculación de todos los mexicanos en este esfuerzo común de hacer patria, represente una prolongación de las festividades cívicas en las que el pueblo entero ha participado en estos días en un impulso de fraternidad histórica.

El gobierno ha determinado encomendar a todos los grupos de trabajadores organizados de la ciudad y del campo, la custodia de la enseña patria —símbolo de todas nuestras luchas y representación ideal de la nación— para que tengan en cada brazo trabajador de hombres y mujeres, un seguro apoyo y un firme convencimiento de que no hay patriotismo más grande que aquel que asegura, con el bienestar propio, la paz social de la colectividad.

La actitud de solidaridad con la que vienen ustedes a patentizar el deseo que los anima para contribuir en todos los aspectos sociales del país, representa para el gobierno nacional el más grande estímulo, porque ve en este acto un noble ejemplo de efectiva colaboración.