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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1936 Instrucciones para darle asilo político a León Trotsky

1º de Diciembre de 1936

León Trotsky, connotado político ruso, estuvo en México desde enero de 1937. Asaltado en su casa de Coyoacán por Jacques Mornard, murió el 21 de agosto de 1940.

Estos hechos tuvieron resonancia mundial. A continuación se reproducen, las instrucciones que dictó el Presidente Cárdenas para darle asilo político y las declaraciones que formuló 3 años después a raíz del asesinato:

S. Pedro, Coah., 1o. de diciembre de 1936

C, general e Ing. Eduardo Hay, secretario de Relaciones Exteriores, México, D.F.

Se acercó al suscrito una comisión solicitando que sea concedido por el gobierno nacional permiso de residencia en el territorio de la República al ciudadano ruso León Trotsky.

La petición fue presentada con carácter de urgente en razón del grave peligro, en que a juicio de los comisionados, se halla la vida del ciudadano Trotsky, porque tendría que retornar a su país a causa de la negativa que ha recibido de la generalidad de los gobiernos europeos para vivir en naciones de ese continente, así como por la inminente conclusión del permiso que le fue concedido en Noruega.

Como en derredor del caso diversos grupos y personas han expuesto públicamente opiniones que alegan en contra del asilo pedido, juzgo pertinente expresar a usted las razones en que se apoya el Ejecutivo federal para acceder a lo solicitado.

La política de México, lo mismo en lo que se refiere a sus relaciones internacionales como en lo que atañe al tratamiento que otorga a los ciudadanos o súbditos de los demás países, no sólo se ciñe a las normas establecidas universalmente, sino que representa, a lo largo de nuestra historia, un esfuerzo permanente para lograr la evolución del Derecho en un recto sentido de justicia para las naciones y de liberalidad para los hombres, cualquiera que sea la procedencia o el origen de éstos.

Leal a esa conducta, México se siente ahora en el deber de reivindicar con su actitud una de las conquistas de mayor contenido humano que había logrado ya el Derecho de Gentes: la prerrogativa del asilo para los exiliados por causas políticas.

El asilo no supone por sí mismo afinidad de pensamiento, de propósitos o de tendencias entre el país que lo concede y el sujeto que se beneficia de él. Este concepto es tan evidente, que sólo se expresa aquí para evitar interpretaciones desviadas, a las que por error pudiera darse pábulo.

Con referencia a quienes temen que la hospitalidad que se concede al ciudadano Trotsky dé origen a perturbaciones interiores o a complicaciones «un el exterior, creo pertinente declarar que considero infundadas esas aprensiones. Y, en todo caso, nada justifica que un país perfectamente definido por instituciones propias, por objetivos sociales y económicos auténticos nacionales por una política internacional congruente con sus tradiciones, abrigue temores por la presencia de un hombre, cualquiera que sea su valimento personal o su doctrina política.

A mayor abundamiento, debo manifestar que no se descubren concretamente los riesgos que pueda correr la tranquilidad pública por la estancia en México del ciudadano Trotsky, si éste acata nuestras leyes y no toma injerencia alguna en el juego de la vida social y política del pueblo mexicano, tal como corresponde a la condición de todo emigrado político.

En virtud de las razones anteriores, queda usted autorizado para que cuando se le presente la solicitud formal de asilo en favor del ciudadano Trotsky, la tramite usted de conformidad.