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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1936 Apuntes del señor Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas del Río, referentes a sus diferencias con el señor General Calles

 

1934

Mi candidatura a la Presidencia de la República.

Encontrándome en abril de 1933 al frente de la Secretaría de Guerra y Marina recibí de diferentes partes del país invitaciones para que aceptara mi postulación y como viera que sectores obreros y campesinos y partidos políticos principiaban a lanzar mi candidatura, me retiré del puesto de secretario de Guerra, para quedar en condiciones de conocer la fuerza de opinión que se anunciaba en mi favor.

En julio de 1933 emprendí mi gira a través de la República, visitando con mayor empeño los centros rurales. Y fue así como logré ampliar mis observaciones desde el Territorio de Quintana Roo hasta California.

Ofrecí al pueblo, como puntos salientes de mi programa, una administración honesta y empeñarme por satisfacer las necesidades y mejorar las condiciones de la clase obrera.

Al mismo tiempo hacían su gira por el país como candidatos también a la Presidencia de la República, el C. coronel ingeniero Adalberto Tejeda, revolucionario de limpia ejecutoria y el C. general Antonio I. Villarreal, con iguales antecedentes que el coronel Tejeda. Ambos agraristas de convicción.

Verificadas las elecciones fui declarado presidente electo para el periodo constitucional 1934-1940.

El conocimiento que he logrado tener sobre las condiciones que prevalecen en todo el país y que recogí durante el extenso recorrido que realicé por la República me permitirá ir al fondo de cada problema y buscar su mejor solución.

Al iniciarse mi postulación tomé en cuenta los problemas que podrían presentárseme ya en la Presidencia; entre ellos el político con el general Calles por la intervención de sus amigos descontentos por sus aspiraciones presidenciales. Viví la época del Gobierno del ingeniero Ortiz Rubio y conocí lo que ellos influyeron para su renuncia como presidente de la República.

Visité al general Calles en El Sauzal, Baja California, alojado en la casa del general Abelardo Rodríguez. Platiqué con él. Le manifesté mis preocupaciones por la actitud de quienes se decían sus amigos y que hasta la víspera de mi postulación habían tenido la dirección del país, y le hice conocer no deseaba yo fuera a afectarse nuestra amistad por situaciones políticas. Que mi propósito era cumplir con los puntos del programa de la Revolución del que siempre había sido él uno de sus más fieles exponentes. Que había personas que ya se consideraban afectadas en sus intereses por el anuncio del programa de Gobierno que desarrollaría y que incluía la supresión de juegos prohibidos; intensificación del reparto de tierras; apoyo a las demandas obreras que fueran justificadas, etcétera. Me contestó no apoyaría resistencias o ataques al programa de la Revolución. Me despedí expresándole que si tenía éxito en el Gobierno consideraría ser obra de todos y si fracasaba sería únicamente mía la responsabilidad.

1935

1º DE ABRIL

Personas que han visitado en Sinaloa al señor general Calles, me platican que se expresa en términos poco favorables a los obreros, manifestándose contrario a las huelgas.

Si los obreros siguieran una actitud anárquica seguro que sí vendría la depresión económica; pero no ocurre así. Los obreros planean, pulsan su propia situación, estudian el estado económico de las empresas y cuando la investigación les es favorable van a la huelga.

Durante los movimientos de huelga últimamente registrados, los obreros no han estado inconsecuentes; se han colocado dentro de las posibilidades económicas de las propias empresas, que es la política del Gobierno.

28 DE ABRIL

Intensa campaña se viene haciendo en contra del Gobierno en todo el país por elementos partidarios del general Calles.

Estos individuos que con su conducta inmoral han traicionado a la Revolución y al propio general Calles dirigen andanadas de intrigas en contra del Gobierno al sentir que pierden sus posiciones de lucro.

Cuando los individuos se desvían de sus primeras rutas pasando de la modestia a la abundancia es lógico que se tornen en enemigos de los principios de la Revolución a la que pertenecieron.

Hombres que llegan a escalar altos puestos no siempre son leales a las inquietudes y aspiraciones de los trabajadores y a veces ni son capaces de comprender que la comodidad y la riqueza les trastornan la mentalidad al grado de que no sienten cuando el pueblo se ha alejado de ellos. Siguen sintiéndose “revolucionarios”.

 3 DE MAYO

Distintos amigos del general Calles, entre ellos algunos de los que forman parte del Gabinete, vienen insistiéndole en que debe seguir interviniendo en la política del país. Estas gentes lo perderán.

Senadores y diputados van y vienen frecuentemente a entrevistar al general Calles, tratándose asuntos políticos.

En dos entrevistas que he tenido con el general Calles le he expresado la conveniencia para el Gobierno y para él mismo de retirarse de los políticos y me ha contestado: “Ya me canso de decirles a estos... que me dejen en paz.”

Sin embargo, se ha podido comprobar que ha venido de Sinaloa con el propósito de “influir” en un cambio de la política obrerista del Gobierno.

11 DE JUNIO

A las 23 horas se presentó en Palacio Froylán Manjarrez, director de El Nacional, informándome que el general Matías Ramos, presidente del Comité Ejecutivo del Partido Nacional Revolucionario, le envió para su publicación declaraciones que el general Calles dio ayer al senador licenciado Ezequiel Padilla, hablando de la situación política del país y atacando la actitud de las organizaciones obreras.

Llamé al general Ramos y le hice conocer la responsabilidad que contraía por no haberme dado a conocer dichas declaraciones, que sí publicaron Excélsior y Universal. Le anuncié la situación a que orillaban, los ataques que provocarían para el propio general Calles y por último que las explotarían los políticos enemigos del Gobierno y aduladores del general Calles.

Le manifesté debía plantear desde luego su renuncia de presidente del Partido Nacional Revolucionario. Así lo hizo.

Con sus declaraciones confirma el general Calles su propósito de intervenir en la política del país, rompiendo así el ofrecimiento que me hizo en Baja California.

Tan luego fueron conocidas las declaraciones del general Calles, vino la explotación de pasiones de los distintos sectores del país, unos felicitándolo y otros atacando duramente sus declaraciones.

13 DE JUNIO

En declaraciones que hice hoy justifico la conducta de las organizaciones obreras, sosteniendo una vez más que las huelgas son consecuencia lógica de la explotación que sufre la clase obrera.

En las primeras horas de este día se presentó en el despacho de Los Pinos el licenciado Jenaro Vázquez, entregándome un sobre que enviaba el licenciado Emilio Portes Gil. Contenía un proyecto de declaraciones que sugería hiciera, para refutar las declaraciones que dio a la prensa el general Calles el día 11 del actual.

Su proyecto no lo consideré correcto y se lo regresé con el propio licenciado Vázquez, manifestándole ya tenía formulada la contestación a lo declarado por el general Calles.

14 DE JUNIO

A las 19 horas reuní al Gabinete en el Palacio Nacional manifestándoles que considerando embarazosa su situación por la amistad que los liga con el General Calles, aceptaba presentaran su renuncia, lo que desde luego hicieron.

15 DE AGOSTO

Después de varias instancias recibí hoy al licenciado Ezequiel Padilla, que empezó por manifestarme sentirse deprimido por mi negativa a recibirlo.

Fue el licenciado y senador Padilla quien el 11 de junio del presente año recibió las declaraciones formuladas por el General Plutarco Elías Calles; declaraciones que según me expresó, llevó personalmente a la prensa por habérselo así recomendado el propio General Calles.

Habló de la pena que lo embarga por tal acto y añadió que al haber dado a conocer las declaraciones del General Calles, lo hizo para facilitar al gobierno el camino para retirarle su confianza. Que le pidió al General Calles la autorización para publicarlas, contestándole lo hiciera luego. Que esto fue también, en parte, el motivo de no haberme hecho conocer dichas declaraciones antes de entregarlas a la prensa. Me causó pena la conducta moral y política del licenciado Padilla, que se ha manifestado siempre, públicamente, amigo del General Calles, y a quien le debe favores personales.

Este juego político ha estado inspirado por un alto funcionario de la administración actual; un maquiavélico, que se tolera para conocer sus intenciones y que será fácil descubrirlas dada su egolatría.

6 DE DICIEMBRE

A las 6 horas de mañana salgo en auto a Cuernavaca para seguir de allí a caballo para Ocuilan, Estado de México. Ofrecí a los vecinos visitarlos en estos días.

Ayer noche me confirmó el general Manuel Ávila Camacho el recorrido que viene haciendo por varios Estados del país el general brigadier José María Tapia (originario de Sonora), entrevistando a jefes militares, invitándolos para hacer labor subversiva en contra del Gobierno.

El general Rodrigo Quevedo, gobernador de Chihuahua, informó al propio general Ávila Camacho haberlo visitado el general Tapia, manifestándole que el pueblo está muy descontento por el programa social que sigue el Gobierno.

El domingo pasado me entrevistó el general Gilberto Limón, comunicándome que el general Tapia y Melchor Ortega vienen haciendo labor sediciosa; que Tapia entrevistó, entre otros jefes, al general Lugo.

El general Tapia es adicto al general Calles. Tapia tiene la cultura necesaria para darse cuenta de lo que viene haciendo. Es individuo catalogado entre los militares de “carrera de escritorio” y sin ninguna acción que lo distinga para encabezar un movimiento rebelde.

Antes de que el general Tapia tomara esta actitud y que Melchor Ortega regresara al país, después de su viaje a San Diego, Cal., Estados Unidos, en donde visitó al general Calles, se creía que la labor de oposición que venían haciendo varios amigos del general Calles se debía a sus propios resentimientos y ambiciones políticas, pero con la labor ya definida que está realizando el general Tapia, los partes son en el sentido de que obedece instrucciones del general Calles. En la próxima semana llamaré a Palacio al general Tapia para prevenirle que el Gobierno conoce el objeto de sus visitas a varios militares.

Siguiendo la conducta que se ha trazado el Gobierno, no se ejercerá acción drástica contra Tapia y socios. Se procederá, sí, si inician la rebelión anunciada.

Considero carecen de bandera que arrastre adeptos en número que pudiera sacudir las bases institucionales del Gobierno.

13 DE DICIEMBRE

Procedente de San Diego, Cal., llegó hoy en avión a esta ciudad de México, el general Plutarco Elías Calles, acompañado del antiguo líder de la CROM Luis N. Morones.

Por la noche de este mismo día, 13 de diciembre, entregó el general Calles declaraciones a la prensa diciendo viene a contestar los cargos que sus enemigos le hacen.

El general Calles debería haberse colocado dentro de una actitud serena y no haber regresado al país.

El general Calles es víctima de sus amigos y de su propio apasionamiento.

14 DE DICIEMBRE

El Senado desaforó en sesión de hoy a los representantes senadores Francisco Terminel, Cristóbal Bon Bustamante, Manuel Riva Palacio, Elías Pérez Gómez y Manuel Bandala, elementos de agitación sediciosa alrededor de la persona del general Calles.

15 DE DICIEMBRE

Hoy cesan en sus comisiones de director de Educación Militar y jefe de la Primera Zona Militar los CC. generales de división Joaquín Amaro y Manuel Medinaveytia, respectivamente, sustituyéndolos los generales brigadier Rafael Cházaro Pérez y de brigada Rafael Navarro, respectivamente.

La remoción de los generales Amaro y Medinaveytia obedeció a que se les ha señalado, comprobadamente, como adictos a la obra subversiva desarrollada por el general Tapia y Melchor Ortega.

16 DE DICIEMBRE

Hoy fueron desconocidos por el Senado de la República los poderes locales de los Estados de Sonora, Sinaloa, Guanajuato y Durango.

El propio Senado designó gobernador de Sonora, al general brigadier Jesús Gutiérrez Cázarez; de Sinaloa al coronel Gabriel Leyva; de Guanajuato al licenciado Enrique Fernández Martínez y de Durango al senador general Ceniceros.

I7 DE DICIEMBRE

Se han registrado manifestaciones de obreros en esta capital y en varios Estados de la República, en contra del general Calles, por su regreso al país.

El general Calles declaró que no viene a hacer labor sediciosa y que sus amigos sólo tratan de formar un partido para actuar en política. La realidad es que han venido desarrollando una labor subversiva.

18 DE DICIEMBRE

El general Calles hizo declaraciones a los periodistas americanos expresando que en México el Gobierno apoya la acción demagógica; que el país va al desastre; que las organizaciones obreras hacen labor disolvente y que es el Gobierno el que azuza a las masas por su presencia en el país.

Falso todo esto. Revela esta actitud del general Calles que está tratando de impresionar al pueblo americano y que busca adeptos en el Gobierno de aquel país.

Es una traición a México y a la Revolución al querer desprestigiar el sacrificio del pueblo mexicano que está esperando se le cumpla el ofrecimiento que le hicieron los hombres de la misma Revolución de mejorar su condición económica. Es mentira que haya acción disolvente. Seguimos el programa señalado por el Plan Sexenal en el que tomó parte el propio general Calles.

22 DE DICIEMBRE

A las 11 horas principió el desfile de los manifestantes obreros frente a Palacio Nacional. La actitud de las organizaciones obreras fue de franco respaldo al Gobierno. Pidieron se expulsara del país al general Calles y a Morones.

Después de los oradores que hablaron hice una síntesis del programa que se viene desarrollando y que no es otro que el que puede dignificar a la Revolución, es decir: procedemos con sinceridad tratando de llevar a las clases trabajadoras el mejoramiento económico que se les anunció.

Les hice conocer las causas y finalidad de los ataques de los “amigos” del general Calles y que en resumen quieren que siga interviniendo para defender los intereses que se vienen afectando por mandato de la ley.

No debe expatriarse al general Calles y menos en el actual momento ya que el propio general Calles y su grupo no son problema para el Gobierno, ni para las organizaciones de trabajadores; deben permanecer dentro del territorio nacional para que aquí mismo sientan el peso de su responsabilidad histórica.

El distanciamiento definitivo con el general Calles me ha deprimido; pero su actitud inconsecuente frente a mi responsabilidad me obliga a cumplir con mis deberes de representante de la Nación.

Durante el tiempo que milité a sus órdenes me empeñé siempre por seguir sus orientaciones revolucionarias; cumplí con entusiasmo el servicio, ya en campaña o actuando en puestos civiles.

De su parte recibí con frecuencia expresiones de estímulo.

Recuerdo que en 1918 durante la marcha que hacíamos con la columna mixta expedicionaria de Sonora, destinada a la campaña en Michoacán, en contra de Inés Chávez García, reunidos Paulino Navarro, Rodrigo M. Talamantes, Dizán R. Gaytán, Salvador Calderón, Manuel Ortega, José María Tapia y yo —reunidos decía—, alrededor del catre en que descansaba el general Calles (que venía acompañándonos desde Sonora para seguir él a la ciudad de México), le decíamos al escuchar sus ideas sociales: “mi General, usted está llamado a ser una de las figuras principales en los destinos de la Nación”, y nos contestó: “no muchachos, yo seré siempre un leal soldado de la Revolución y un amigo y compañero de ustedes.

En la vida, el hombre persigue la vanidad, la riqueza o la satisfacción de haber cumplido honrada y lealmente con su deber; sigan ustedes este último camino”. Y en estos términos nos hablaba cada vez que había ocasión.

¡Qué sarcasmo tiene la vida! ¡Cómo hace cambiar la adulación el pensamiento sano de los hombres! Veremos al terminar mi jornada político-social qué camino seguí, de los que nos señalaba en 1918 el general Calles.

Señalando con el ejemplo la ruta a seguir se llegará fácilmente hasta el fin.

Ha tenido la Revolución hombres que no resistieron ante la tentación de la riqueza; explotaron su posición en el poder; se volvieron mistificadores de la idea; perdieron la vergüenza y se hicieron cínicos. Sin embargo para sus adeptos siguen siendo redentores de las masas.

Acabar con las miserias que sufren las gentes está por encima de todos los intereses.

Viviendo junto a las necesidades y angustias del pueblo se encontrará con facilidad el camino para remediarlas.

Elevar la moral de los hombres es el problema de los pueblos.

No puede existir democracia política mientras no se imponga la democracia económica.

La democracia en los estados capitalistas sólo será teórica. Siempre influirá el más fuerte.

Los conservadores de México, enemigos del programa social de  la Revolución, quisieran en la política del gobierno la democracia que se practica en los estados capitalistas; es decir, libertad para sus intereses e imposición de criterio; quisieran que se relegara a los trabajadores a una situación individualista, porque saben que la organización acabará con sus privilegios. Por esto le temen y la combaten; pero si los trabajadores usan inteligentemente su propia fuerza lograrán pronto una mejor distribución de la riqueza pública y privada.

El Gobierno de la Revolución debe librar a México de la mentira religiosa que ha servido poderosamente a los explotadores para mantener al pueblo en la miseria y en la ignorancia.

La escuela con su labor tenaz e inteligente contribuirá a la transformación espiritual del pueblo.

He podido conocer el verdadero fondo moral de muchos servidores públicos al observar en sus semblantes el disgusto que les causa la demanda de auxilio o de justicia de las gentes pobres. Entonces pienso más en la tragedia interminable de nuestro propio pueblo.

1936

5 DE ABRIL

Los llamados “amigos” del general Calles vuelven a reanudar las agitaciones en el país. Se registra la voladura del tren cerca de la Estación Oriental, sobre la vía de Veracruz, y se emprende una activa labor subversiva entre elementos del Ejército, labor que trasmiten al Gobierno varios jefes y oficiales. El Gobierno dispone no se proceda contra ninguno.

7 DE ABRIL

El General Mújica, a quien el General Calles guardaba estimación, y elemento leal al gobierno, recibió el encargo de transmitirle personalmente al señor General Calles que la agitación que se viene haciendo en el país tomando su nombre, ha llegado ya a un límite que perjudica los intereses del país y que le hiciera conocer la necesidad de que tres Generales y un civil, amigos de él, salgan del país, debido a la conspiración que se les ha comprobado, elementos que considera el propio gobierno no son leales a la amistad que él les dispensa.

El General Calles recibió cortésmente al General Mújica y al exponerle la misión que lo llevaba ante él, contestó agriamente que se opondría a la salida de los cuatro elementos o saldría él con ellos. Que lo encontró francamente contrario a los actos del gobierno, en materia agraria y obrera, haciendo serios cargos a elementos que actúan en la administración. El General Mújica manifestó que trató de persuadirlo, sin resultado.

Le pedí al propio General Mújica volviera al día siguiente a ratificarle la resolución del gobierno, de disponer la salida de los cuatro elementos. El General Calles lo recibió a las 20 horas y al escuchar la decisión del gobierno le preguntó el nombre de los Generales y del civil, contestándole el General Mújica que no los sabía. El General Calles optó por salir él del país sin conocer los nombres de los Generales y sí de los civiles que saldrían con él, y que son Luis N. Morones, ingeniero Luis León y Melchor Ortega.

Conocida la actitud del General Calles fue entonces que se resolvió saliera él con los tres civiles. Los tres Generales quedarían en el país y no serían problema. Si salían los tres Generales y el civil, y permanecía el General Calles en el país, tampoco constituiría problema para el gobierno.

9 DE ABRIL

Hoy se giraron instrucciones para que salgan del país los señores General Plutarco Elías Calles, Luis N. Morones, ingeniero Luis León y Melchor Ortega, como consecuencia de la agitación subversiva en varios sectores del país. La voladura del tren de Veracruz, en la noche del 5 del actual, sobre la vía del Ferrocarril Mexicano, cerca de la estación Oriental, ha impresionado por las víctimas sacrificadas en este acto criminal en que no hubo la intención del robo, ya que no sacaron nada del propio tren, ni despojaron a los pasajeros de objeto alguno, sino producir alarma con actos terroríficos para sumarlos a otros actos de agitación, que el grupo amigo del General Calles ha venido planeando para sembrar la desconfianza en todo el territorio nacional. El gobierno, ante tal situación que pretende intensificar este grupo, procede a sacarlos del país con el propósito de evitar con ello medidas más drásticas en contra del referido grupo, y no dar lugar, a la vez, a derramamientos de sangre que ocasionarían una guerra civil.

Mucho reflexioné para tomar esta decisión y hube de disciplinar mi condición sentimental, por lo que se refiere al señor General Calles, y obrar como responsable de los destinos de la Nación.

El General Calles, como hombre de experiencia, debía haberse evitado este trance a que él sabía podía conducirlo su presencia en el país, manteniendo una actitud de despecho y de constante crítica a la Administración, fomentando con ello la pasión y ambición de sus llamados amigos, que en realidad fueron quienes lo llevaron por este camino, contra una Administración que sólo ha tratado de poner en práctica lo establecido con el Plan Sexenal, en el que el mismo General Calles y otros elementos que han participado en la Revolución, que ahora se manifiestan enemigos del gobierno, tomaron parte en formular su contenido.

El General Rafael Navarro Cortina, jefe de la Guarnición de la plaza, comunicó a las 22 horas al General Calles, las instrucciones recibidas de que debía de salir del país al día siguiente, manifestando el propio General Calles que estaría preparado por la mañana.

10 DE ABRIL

A las ocho horas de este día, salió el General Calles en avión hacia Los Ángeles, Cal., en compañía de las personas que se mencionan.

11 DE ABRIL

El día de ayer se dieron a la prensa de México las siguientes declaraciones: “El Ejecutivo a mi cargo ha venido observando con toda atención las incesantes maniobras que algunos elementos políticos han desarrollado en el país, en los últimos meses, encaminadas a provocar un estado permanente de alarma y desasosiego social.

”Mientras dichas maniobras se contrajeron a una campaña difamatoria, en la república y en el extranjero, contra los miembros de la actual administración y los sistemas por ella implantados, sostuve el firme propósito, que hice público inicialmente, de proceder en el caso sin precipitación alguna, con absoluta serenidad, y diferí la intervención del poder público para cuando de modo inequívoco se advirtiese que los autores de esa agitación persistían en su tarea disolvente.

”Pero cuando la situación ha llegado a extremos tales en los que, sin recato alguno, estos elementos mantienen una labor delictuosa que tiende a estorbar la marcha de las instituciones y a frustrar los más nobles fines del Estado, contrariando, además, el sentido de nuestra lucha social, ha parecido indispensable al Ejecutivo Federal abandonar su actitud vigilante y adoptar medidas de emergencia, a fin de evitar a la Nación trastornos de mayor magnitud que, de no conjurarse, amenazarían quebrantar la organización misma de la colectividad y podrían poner en peligro, inclusive, las conquistas alcanzadas, a trueque de tantos sacrificios, en nuestros movimientos reivindicadores.

”En esa virtud, consciente de sus responsabilidades el gobierno que presido y deseoso de apartarse de lamentables precedentes que existen en la historia de nuestras cruentas luchas políticas, en las que frecuentemente se ha menospreciado el principio de respeto a la vida humana, estimó que las circunstancias reclamaban, por imperativo de salud pública, la inmediata salida del territorio nacional de los señores general Plutarco Elías Calles, Luís N. Morones, Luís L. León y Melchor Ortega.

”Palacio Nacional, 10 de abril de 1936. El Presidente de la República, LÁZARO CÁRDENAS.”

12 DE ABRIL

El general Calles forma parte importante de la historia revolucionaria de México. Pasará el tiempo; se olvidará si fue o no culpable como opositor del propio régimen a que pertenece.

Quizás las causas de su actitud, pasados los años, no se tomarán como fallas, superarán sus actos afirmativos como estadista revolucionario y la historia lo volverá al sitio de donde lo sacaron sus falsos amigos.

Considero que en el exilio vivirá con su propia satisfacción, juzgando que su conducta en contra del gobierno que presido tiene un motivo útil al país y celebraré que así sea y no que viva amargado. Por mi parte seguiré la misma línea de gobierno que inicié desde el principio y que hoy viene criticando.

Conozco al general Calles a través de muchos años. Llegué a Sonora en 1915, a la edad de 20 años. Me incorporé a sus fuerzas en Agua Prieta, Sonora, comandando el 22 Regimiento de Caballería y he tenido mil oportunidades de tratarlo. Reconozco en él sus cualidades como político enérgico y también su sensibilidad humanista ante las necesidades del pueblo. Lo demostró en el gobierno local de Sonora y durante su administración como Presidente de la República.

Los que pasan por la primera magistratura del país no deben aspirar a representar mayor autoridad política que el que tiene constitucionalmente la responsabilidad presidencial. Sin embargo, hay casos en que las sirenas, falsos amigos, gritan “tú eres el rey” y ¡cuánta ceguera llega a producir a los que se dejan adular!

 

PERSONAL
Narciso Bassols
Calle del Árbol No 9
Villa Obregón, D. F.

25 de septiembre de 1935.

Sr. general Lázaro Cárdenas.
Presidente de la República.
Presente.

Señor Presidente:

Por los periódicos de hoy me he enterado de la actitud que ha decidido usted asumir frente a la posible vuelta inmediata al país, del señor general Calles. Como tuve oportunidad de manifestar a usted en reciente entrevista que se sirvió concederme, creo que en estos momentos y por consideraciones que es inútil desenvolver, el señor general Calles no debe regresar a la República.

Frente a ese pensamiento que tengo como amigo del propio general, encuentro que debo felicitar a usted por su decisión de colocar al Gobierno en una posición legal y moralmente inatacable.

No tengo dato alguno para pensar que el señor general Calles, si ha decidido venir lo haga con el propósito —o simplemente sin la firme decisión en contrario—, de encabezar descontentos o desplegar en cualquier otra forma, actividades políticas; tampoco estoy en posesión de elementos de juicio para suponerlo; y lo que es más, no lo creo, porque los antecedentes del general que hasta hoy siempre fue sostén invariable del régimen institucional, no me permiten tener esa sospecha.

Pero si el general Calles no debe volver, en estos momentos, para evitar que aun contra su voluntad traten de aprovecharse de su presencia las fuerzas económicas o sociales de tendencia reaccionaria y los despechados políticos, es a él mismo a quien le toca examinar su situación y, como es natural, decidir bajo su propia responsabilidad.

El Gobierno de usted al obrar como lo ha hecho es congruente consigo mismo, clarifica el ambiente y deja a cada quien en su sitio. Por ello es que debo enviar a usted mi felicitación.

Lo saludo, señor presidente, como su afmo. amigo y atto. servidor.
Narciso Bassols (rúbrica)

Nota.– Carta incluida entre las anotaciones de 1936 (C. C. S.).

 

Fuente: Lázaro Cárdenas. Apuntes. UNAM.