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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1935 Discurso del Presidente de la República en una asamblea campesina

Lázaro Cárdenas del Río
Guadalajara, Jal. 16 de Julio de 1935

Esta reunión de campesinos de Jalisco obedece al deseo que tengo de precisar ante ustedes cuál es la situación del campesinado de la República y también cuál es la del gobierno frente a este problema, así como la relación del campesino con el gobierno de la Revolución. Antes de hacerme cargo del gobierno y ahora al frente de él, he podido comprobar que el problema de la tierra en la mayor parte de la República, sigue en pie; que hay numerosos centros de población que aún no han alcanzado la dotación que la Revolución anunció para el elemento campesino de la República; que hay centros de población que si bien es cierto que obtuvieron su dotación hace algunos años, su población ha venido aumentando y a la fecha surgen nuevos problemas que hay que satisfacer.

Ciertamente se han realizado millares de dotaciones, pero todavía tenemos en pie más de quince mil expedientes que se están tramitando y tenemos también muchas necesidades de tierras que aún no llegan a conocimiento del Departamento Agrario, según he podido conocer en mis recorridos a través de la República.

Últimamente se ha visto que la mayor parte de los terratenientes afectados por dotaciones están anuentes en que se resuelva este problema manifestando la mejor voluntad para facilitar los medios para que se den las tierras; pero ante estas manifestaciones hemos encontrado otras adversas en muchas partes de la República; numerosos campesinos han seguido cayendo por la inconsecuencia tanto de los propietarios como, lo que es más lamentable, por la acción de campesinos asalariados que no ven la bondad de la resolución del problema del ejido, ni aprecian la liberación económica del campesino y van contra sus propios hermanos, como son los solicitantes de tierra.

Tenemos además el problema del crédito y el de la educación de las masas campesinas.

Acerca del problema del crédito, manifiesto que desgraciadamente los recursos que se han mandado a las instituciones bancarias, en muchos casos han sido dispuestos para invertirse en otros organismos o empresas que están mejor capacitados, que no requieren ayuda.

En cuanto al problema educativo, éste sigue en pie en todo el país; tenemos una población inculta e in preparada que sigue en manos de los elementos que van a explotarlos. Por eso el gobierno de la Revolución toma verdadero interés en que la escuela vaya hasta los centros más pequeños del país, para que la escuela pueda liberar espiritualmente a las clases obreras y campesinas a fin de que no sigan en manos de los farsantes, de los embaucadores, que solamente quieren mantenerlas en las sombras, mantener el espíritu de las masas tanto obreras como campesinas, y muy principalmente la conciencia de la mujer y el espíritu de los niños, en la ignorancia.

Por eso el gobierno, queriendo cumplir con una de sus principales obligaciones, trata de llevar la escuela a todos los lugares, a todas las regiones del país; pero la escuela desgraciadamente no sólo está siendo atacada por los elementos contrarios al proletariado, sino aun por la inconsciencia de algunos elementos de la clase humilde que no saben interpretar la escuela socialista, institución que fue creada, no por ningún sector político, ni por el mismo PNR, sino a proposición de representantes obreros y campesinos de la República en la Convención de Querétaro.

No todas las masas obreras y campesinas están liberadas ni conocen sus obligaciones, ni saben sus necesidades, ni advierten cuáles son los elementos que están obstruccionando su mejoramiento económico y moral y es por esto que en muchos lugares del país hemos visto con pena cómo se sacrifica a los maestros que van con todo su desinterés a impartir cultura al pueblo, sacrificándose en muchos casos hasta pasar hambres, tanto por lo reducido de sus sueldos como porque en muchas partes del país aún los gobiernos no se dan cuenta de que el magisterio es el más necesitado, el que tiene menos crédito y al que todavía no se le pone la atención necesaria para darle preferencia en el pago de sus sueldos.

Ante todos estos problemas el gobierno de la Revolución ha podido contar con la confianza de los campesinos y de la masa obrera y con el apoyo decidido de otros factores muy importantes de la Revolución, como es nuestro ejército, que ha respondido con lealtad a sus obligaciones y a los deberes que los revolucionarios tenemos frente a las necesidades tanto económicas como culturales del pueblo.

Por esto, en este mismo recorrido he buscado el contacto de los trabajadores para decirles cómo piensa el gobierno, cómo interpreta sus responsabilidades, para que no se desoriente en nada ni a los obreros del campo ni a la gente de la ciudad, ni tampoco a aquellos sectores indiferentes que no saben el porqué de todas estas medidas que se vienen tomando por el gobierno para la realización integral del programa de la Revolución.

Con respecto a la escuela quiero extenderme un poco, porque es necesario para la mejor orientación del elemento campesino. Al principio de la administración a mi cargo, se habló de que la escuela socialista trataba de desintegrar el hogar de la familia mexicana, de que se proponía quitar el cariño de los hijos a los padres, de que trataba de implantar una educación completamente inmoral, una cultura o una instrucción que no aceptarían los padres de familia. En todo esto no ha existido más inmoralidad que la exhibida por los mismos opositores, y en muchos casos desgraciadamente hasta por nuestra gente inconsciente, azuzada por elementos intelectuales que no quieren la liberación espiritual y económica de las mismas masas proletarias, porque conseguir la liberación de las masas obreras y campesinas, es destruir la explotación que los amigos de las sombras, los inculcadores de la mentira han venido desarrollando en el seno de la familia mexicana.

Afortunadamente para la Revolución hemos visto con satisfacción a través de las giras que hemos venido efectuando en la República y no obstante que nuestro programa es y será completamente revolucionario radical, para poder eliminar la inmoralidad y para poder eliminar también a todos los vividores del régimen revolucionario, hemos visto, digo, cómo numerosas familias, se expresan ya con agrado, con cariño del programa de la Revolución, y es que las familias que ayer fueron indiferentes han podido ver que todo es nobleza en el programa de la Revolución.

Hoy tenemos, no solamente en Jalisco, sino en la mayor parte de la República, casi en la totalidad de la nación, numerosos contingentes de familias que asisten a este género de congresos y a las manifestaciones cívicas, porque saben que el programa de la Revolución tiene un contenido noble, tiene un contenido moral que procura la felicidad de la colectividad mexicana.

Para mayor seguridad, para mayor comprensión de la cuestión agraria de México, quiero precisar en estas líneas cuál será la función del elemento campesino de toda la República y cuál la del gobierno frente a este problema:

a) Terminar con la división existente entre los campesinos de la República, formando una sola organización para evitar definitivamente las pugnas interiores, facilitando con su unificación el ejercicio de sus derechos políticos, constituyendo con la masa agraria, la reserva del ejército que vele por sus propios intereses y por garantizar la paz en todos los centros rurales del país.

b) El Partido Nacional Revolucionario se encargará de facilitar esta organización, el que, por otra parte, se constituirá en garantía de que en los ayuntamientos y demás puestos de elección, estén elementos verdaderamente identificados con las necesidades de la clase obrera y campesina.

e) El mes entrante quedará constituido el Banco Ejidal que tendrá como única misión proporcionar el crédito a los ejidos, organizar los cultivos que mejor convengan y abrir mercados a su producción.

d) El comandante de la zona militar tiene ya instrucciones de organizar al elemento agrario del estado y constituir con él la reserva en Jalisco, poniendo al frente de los sectores o cuerpos organizados a militares en servicio y a elementos de las comunidades agrarias que merezcan la confianza de los mismos ejidatarios.

a) Poner todo su interés y esfuerzo en el éxito del programa agrario.

b) Cooperar a la construcción de su escuela y ver con cariño la misión de los maestros, por ser éstos sus verdaderos amigos que desinteresadamente brindan su esfuerzo hasta sacrificarse en bien de la cultura de la masa obrera y campesina.

c) Velar porque cada uno de los elementos que integran la reserva del ejército prestigien a su organismo, aceptando la responsabilidad de ser los inmediatos defensores de la tranquilidad de los pueblos y de los centros rurales, a fin de mantener la confianza en todos los sectores del país.