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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1929 El Partido Nacional Revolucionario encarna las aspiraciones nacionales. Pascual Ortiz Rubio.

Ciudad del Carmen, Camp. 13 de Julio de 1929

Compatriotas Campechanos:

Hasta hace muy poco tiempo los principales de la Revolución ,Mexicana habían venido siendo acaudillados por dos figuras prominentes: el nunca bien llorado general Álvaro Obregón y el reconstructor nacional Plutarco Elías Calles. Estos dos hombres cristalizaron, en sí mismos, todo lo que de progreso y adelanto tenía la Revolución Mexicana. Una vez desaparecidos de la escena política, el primero por la mano artera del fanatismo, y el segundo, por un cumplimiento exacto de la ley, que sólo tiene igual con el Gran Morelos, que declinó el mando supremo de las fuerzas insurgentes en un congreso, no quedaba más que un recurso: volver al pueblo el poder que aquellos grandes hombres habían tenido, y el pueblo, ya consciente de sus deberes y derechos cívicos provocó la formación del Partido Nacional Revolucionario. De esta manera se patentiza en la nueva organización política la voz del pueblo, porque ese partido está integrado por las diversas agrupaciones esparcidas en todo el territorio nacional. De manera que el Partido Nacional Revolucionario encarna en sí el total de las aspiraciones nacionales. Este partido, que ya es demasiado fuerte, ha hecho el honor de elegirme su candidato, no tomando en cuenta determinadas virtudes cívicas, sino tomando únicamente en cuenta mi lealtad y mi cariño hacia el pueblo y mis buenos deseos de mejorar a las masas populares, tan sufridas y generosas. Así es que, señores, yo vengo trayendo la voz de mi partido, que es también el partido de ustedes, para asegurarles que estará siempre con la bandera de la revolución, y llevaré a cabo todo aquello que sea necesario para el completo desarrollo de la nación mexicana.

Sólo me resta, para concluir, dar a ustedes las más sinceras y cumplidas gracias por esta manifestación tan espontánea en la que han tomado parte los elementos de toda la región. Esto significa que ya los principios revolucionarios han penetrado en todas las clases sociales y, por consiguiente, se declara que esta revolución es justiciera y que de aquí en adelante habrá absoluta justicia para todos, Muchas gracias, señores.