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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1913 La actitud de la Suprema Corte de Justicia ante el cuartelazo de Huerta.

Febrero 19, 22, 24 de 1913

 

LA ACTITUD DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

 

La mañana del 19 de febrero se recibió
en las oficinas de la Suprema
Corte de Justicia una nota del general
Huerta, pero como no hubo sesión
ese día por falta de quórum, fue
necesario citar a los ministros que
integraban ese tribunal, por medio de
circular para la tarde del mismo día,
advirtiendo en el citatorio que con los
presentes se celebraría la sesión.

La sesión secreta

«A las cuatro de la tarde, bajo la presidencia del señor ministro Francisco Carbajal, reunidos sólo nueve ministros, que lo eran los señores-Francisco Díaz Lombardo, Carlos Flores, Alonso Rodríguez Miramón, David Gutiérrez Allende, Olivera Toro. Demetrio Sodi, Emilio Bullé Goyri, Francisco Carbajal y Cristóbal Chapital, se abrió la sesión, a la que faltaron los ministros Francisco Belmar, Eduardo Castañeda, Emilio Álvarez, Jesús González y Emeterio de la Garza, aunque éste último se presentó a las cinco y minutos de la tarde, hora en que ya se había votado el grave asunto que provocó el acuerdo, siendo ese asunto la actitud que debía asumir la Corte en los actuales momentos con motivo de una nota que le dirigió el general de división don Victoriano Huerta participándole haberse hecho cargo del Poder Ejecutivo y tener presos al Presidente y Vicepresidente de la República y su Gabinete, y llamando al patriotismo del mismo Tribunal para que contribuyera a restablecer la paz.

Abierto el acuerdo, el presidente Carbajal, dio a conocer dicha nota, y puesto a discusión lo que debiera contestarse, la secretaría dio lectura a la siguiente proposición, suscrita por los señores ministros Emilio Bullé Goyri y Alonso Rodríguez Miramón, que después hizo suya el señor ministro Chapital, cuyo contenido es el siguiente:

«La Corte Suprema de Justicia, penetrada de la trascendencia e importancia que revisten para la nación las gravísimas circunstancias actuales, deseosa de procurar, por su parte. la conservación del orden público y dignidad de la patria, manifiesta que se ha enterado de la nota que le ha dirigido el general de división Victoriano Huerta en su calidad de encargado del Poder Ejecutivo, y asegura que dentro de la órbita de sus atribuciones, procurara llenar la esencial función de administrar justicia y hacer que se administre en el fuero federal.

Así proponemos se conteste al general de división Victoriano Huerta los que suscribimos.

México, febrero 19 de 1913-

Emilio Bullé Goyri.-Alonso Rodríguez Miramón.-Cristóbal Chapital.

La Corte funcionará normalmente

Los tres señores ministros antes citados expusieron en varias ocasiones que hicieron uso de la palabra, las razones en que se apoyaban. A continuación el ministro Demetrio Sodi argumentó en favor de dicha proposición al igual que el ministro Olivera Toro, Sólo fue combatido por el presidente Carbajal que fue el único voto que la reprobó al recogerse la votación, y como consecuencia de dicho acuerdo la Corte siguió funcionando.

Hay que hacer constar que el señor de la Garza, que como antes dijimos, llegó después de las cinco de la tarde, en que ya se había discutido el acuerdo, aunque, se le dio conocimiento de él, negóse a combatir la proposición aprobada, disculpándose sólo de su falta de puntualidad en la cita.

Felicitación de la Suprema Corte

La Suprema Corte de Justicia, representada por los señores magistrados, Alonso Rodríguez Miramón, Emilio Bullé Goyri y Carlos Flores, felicitó al general Huerta, con motivo de su elevación al poder, y le ofreció colaborar activamente, en la pacificación nacional.

Dicha felicitación es la siguiente:

"Señor:

La justicia y su administración, es cosa tan esencial para la vida de las sociedades, que no se puede concebir una culta si carece de honrada administración de justicia, que a cada quien dé lo suyo y haga respetar el derecho en toda circunstancia y en la amplia medida que demande el propio derecho, ya pertenezca éste al débil, ya corresponda al poderoso, ora sea que asista al Estado o que pertenezca al individuo en conflicto con el primero.

Buscar la paz estable y sólida fuera de la justicia, es como querer que pueda haber vida terrena sin atmósfera; es pretender realizar el más claro de los imposibles, el absurdo, en mi sentir, más evidente y más palpable. Basta fijarse en las naciones que pueblan la tierra, para con vencerse íntimamente de que no es dable conseguir la prosperidad a que aspiran todas ellas, si no descansan en el respeto más escrupuloso de la justicia y en su administración recta y serena.

Las dos revoluciones que han conturbado últimamente la tranquilidad de la República, han tenido por origen cierto e indiscutible el desconocimiento de la verdad que acabo de enunciar. El haber considerado que el respeto al derecho sólo puede ser exigido por una clase y que impunemente se puede hollar el de las demás, ha sido el error funesto que ha producido tantos y tan lamentables daños en el pueblo mexicano, el que ha llegado a estar en el dintel del peor que puede sufrir.

El personal del Ejecutivo de la Unión, a quien, en nombre de la Corte Suprema de Justicia, tengo el especial honor de felicitar, con mis compañeros, por la toma de posesión que ha verificado, dada su ilustración, de todos reconocida, y su experiencia cruelmente aleccionada por los acontecimientos que hace poco más de dos años se vienen fatídicamente sucediendo, indudablemente que salvará el escollo en que han naufragado las dos últimas administraciones y persuadido de que ni la suntuosidad de un progreso material brillante ni de un sistema que de la democracia sólo ha tenido las exageraciones vituperables, puede ser el cimiento de un estado de cosas en que la generalidad esté satisfecha, requisito indispensable para que haya una paz verdaderamente tal, sabrá satisfacer la primera aspiración del pueblo, o sea la de que se imparta la justicia dignamente, sin distinción de personas ni de clases, sin más norte que la ley, ni más norma que el derecho, ajustando todos sus actos a ese levantado propósito. De otra manera no satisfecha esa sed devoradora de justicia que tanto ha atormentado al pueblo mexicano, lo llevará a verter torrentes de sangre como los ha vertido, a fin de tratar de mitigarIa y comprometiendo su respetabilidad y hasta su independencia.

La Corte Suprema de Justicia, lealmente ofrece al Poder Ejecutivo, a quien de nuevo presenta sus sinceras congratulaciones, por conducto de la comisión que presido, colaborar en la importante medida que la Carta Fundamental le señala, a tan alto fin, a realizar empresa tan patriótica y tan noble.

México, febrero 22 de 1913.
Presidente: Alonso Rodríguez Miramón.-Miembros: Emilio Bullé Goyri, Carlos Flores.

El general Huerta envió a la Suprema Corte la siguiente respuesta:

«Al margen un sello que dice: "Secretaría de Estado y del Despacho de Justicia.-México.- Señores magistrados de la Suprema Corte de Justicia.- Al recibir a la respetable comisión de ese cuerpo el día 22 de los corrientes, le expresé de viva voz algunos conceptos que deseo reiterar por escrito, correspondiendo así a la forma en que me hicieron conocer los sentimientos de ese alto tribunal. El Ejecutivo de mi cargo, fruto de una necesidad nacional dolorosa, pero respetable como todas aquellas que se refieren a la existencia de la nación, tuvo por primera preocupación entrar a la vía constitucional, y lo logró con toda la rapidez y franqueza que la situación lo exigía, a pesar de los naturales obstáculos que se levantaban; la presencia de la Suprema Corte ante él, presentándole sus consideraciones ha venido a ratificar esa convicción en el espíritu del Ejecutivo. La paz es el bien necesario para la conservación de la Patria; por ella y para ella todo cuanto sea necesario; tal es el lema del nuevo gobierno, y para lograrlo y consumarle nada tan preciso como la voz serena de los representantes de la Ley y de la Justicia, ya que la función de dar a cada quien lo suyo es la necesaria finalidad de toda acción política. Si el ejecutivo en algún momento e impulsado por necesidades ineludibles, se encuentra monopolizado por la preocupación política, ha de serle grato sentir el control de los representantes de la Ley reunidos bajo el dosel de esa Corte Suprema de Justicia y sus relaciones con ella han de ser siempre cordiales y sinceras. Reciba el Poder Judicial de la Federación, todos los respetos y las consideraciones del Ejecutivo, que de la mano con él, espera llevar adelante la obra de integración nacional que se propone.

Protesto a ustedes mi profunda consideración.

México, febrero 24 de 1913.

 

Fuente: De cómo vino Huerta y cómo se fue... Apuntes para la historia de un régimen militar. México. Agosto de 1914.