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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1913 Sesión parlamentaria en que fueron aceptadas las renuncias de Madero y Pino Suárez y asumió la presidencia Victoriano Huerta.

Febrero 19 de 1913

 

 

LA SESIÓN PARLAMENTARIA DEL 19 DE FEBRERO DE 1913

Crónica pormenorizada y
notas taquigráficas de los
debates habidos en la sesión
secreta extraordinaria en que fueron
aceptadas las renuncias de los señores
Madero y Pino Suárez.
Cómo pasó el poder de las manos de
don Francisco l. Madero a las del
general Victoriano Huerta.
Un régimen presidencial que duró
cuarenta y cinco minutos.

 

La mañana del 19 de febrero apareció en la prensa de la capital una convocatoria que decía:

"A los diputados al Congreso de la Unión

En vista de las gravísimas circunstancias porque atraviesa la nación, atentos los acontecimientos verificados en esta capital y lo sucedido ayer, los diputados que suscriben, considerando indispensable y salvador para el país la reunión de ambas cámaras, y en consecuencia, de acuerdo con las disposiciones legales vigentes, convoca a los miembros de ambas cámaras, para que hoy mismo, a las 9 a. m., o tan luego como les fuere posible, se reúnan en la Cámara de Diputados para deliberar.
México, 19 de febrero de 1913

Armando Z. Ostos, Gonzalo Herrero, Manuel F. de la Hoz, Salvador Moreno Arriaga, Francisco de G. Arce, Manuel Villaseñor, Manuel Malo y Juvera, Moisés García, Querido Moheno, Albino Acereto, José Mariano Pontón, Luis Jasso, Eduardo Tamariz, Juan Galindo y Pimentel; Prisciliano Maldonado, Luis G. Chaparro, Demetrio López, Ángel Rivero Caloca, Antonio Domínguez y Villarreal, Gonzalo Ruiz, José R. Azpe, Tomás Braniff.

Invitamos atentamente a los señores diputados que suscriben este documento; a mi vez, y cerciorado de las garantías que se nos ofrecerán, ruego a todos mis amigos obsequien la anterior cita.

FRANCISCO ESCUDERO".

Aun cuando numerosos representantes obsequiaron la invitación, no lo hicieron tantos como eran necesarios para constituir el quórum reglamentario.

Decidióse entonces entre los que se habían congregado aquella mañana, constituirse en la junta previa que la ley prevé para el caso de no haber quórum, y conminar a los ausentes para que concurrieran por la tarde a la sesión.

Fue hecha y aceptada la proposición de que se llamara a los suplentes de los diputados que por la tarde no se presentaran.

Según se desprende del acta levantada en la sesión de la tarde; se reunió para celebrarla el número legal de diputados.

 

 

Sesión extraordinaria celebrada en la tarde del miércoles 19 de febrero de 1913

«Presidencia del ciudadano licenciado Ignacio Borrego.

«A las 4.40 p. m. con el número competente de ciudadanos, diputados se abrió la sesión.

«El ciudadano presidente: Tiene la palabra el ciudadano Moheno.

«El ciudadano Moheno: Señores diputados:

«Como la mayoría de los representantes aquí congregados sabe perfectamente, ante la gravedad de los sucesos que se han verificado en la capital de la República durante los últimos diez días, y que han culminado ayer con los sucesos de los más graves y trascendentales que registra la historia del país, un grupo de esos mismos representantes os convocó, lo mismo que la Cámara de Senadores, para reunirnos en Congreso General y deliberar acerca de la delicadísima situación que el país viene atravesando y que, como decíamos esta mañana, es a cada momento más y más grave hasta tocar los límites de lo angustioso.

«Cayendo francamente en el terreno de la realidad, áspera y cruda en esta ocasión, la Junta Constitucional, llamémosla así, que se organizó en un principio, dándose cuenta de que la hora no era de lo más propicia para aferrarnos, en un afán suicida, al áncora de los principios, sino más bien había que salir de frente al encuentro de los gravísimos hechos que motivan nuestra reunión, reconociendo que de hecho el gobierno, el Ejecutivo Nacional, ha desaparecido, y en su lugar hay en la capital de la República dos jefes militares que controlan, según se dice en el lenguaje moderno, el Poder, de hecho; la Junta, decía, nombró dos comisiones que se acercasen respectivamente a esos dos jefes militares para hacerles saber que esta asamblea entraba en franca deliberación, o por lo menos, en preparativos eficaces para llegar a esa franca deliberación y resolver de esos acontecimientos y de la suerte del país, siempre sobre la base inconmovible de la Soberanía Nacional, representada por nosotros.

«Tocóme el honor de presidir la comisión que se dirigió al general Victoriano Huerta, quien no sólo es de hecho, como antes dijimos, uno de los jefes militares que asumen el mando de la capital, sino que desde las últimas horas de la tarde de ayer se dirigió a las Cámaras dándoles cuenta de la aprehensión del Presidente de la República con todo su Gabinete, incluso el Vicepresidente, de que asumió el mando en esta capital, e invitaba al Poder Legislativo, a la Representación Nacional, para reunirse y considerar la situación.
 
«Las personas que fuimos designadas nos trasladamos a cumplir aquella comisión, y como resultado de ella, debo manifestar a ustedes, que la situación, expuesta con la franqueza con que es necesario exponerla, porque nunca como ahora la mentira sería traidora y criminal, es ésta: el Gobierno -de hecho, gobierno militar- establecido en la capital, desea, en lo posible, ponerse de acuerdo con la Representación Nacional y dar una investidura legal a un Gobierno que saque a puerto de salvación el país; pero, puesto ya en la situación indeclinable a que se ha llegado, si esto no fuere posible, el ejército, el Cuartel General, ante la imperiosa necesidad de afrontar los acontecimientos, aun cuando se hundan los principios, está resuelto a ir adelante.

«Yo quisiera que los señores miembros de la comisión que me acompañaron, me prestasen su aquiescencia, si el extracto que yo he hecho de las palabras del jefe militar a que me refiero es exacto enteramente, y acudo a este proceder, que es inusitado, porque inusitado por todos extremos es el trance en que nos encontramos. Invito, pues, a esos señores a ponerse en pie, para que digan si refrendan con su voto todo lo que yo he dicho aquí.

Estaban dispuestos a llevar adelante la situación

«-El ciudadano Salinas y Delgado: Me consta, y, además de lo expresado por el señor Moheno, debo agregar que el señor Huerta manifestó que estaban dispuestos, aun a costa de su vida, a llevar adelante la situación. De manera que es muy delicado esto.

«-El ciudadano Moheno: Ahora bien, señores diputados, rendido este informe, Vuestra Soberanía me va a permitir dirigiros dos palabras, más incorrectas, más deshilvanadas que las que yo acostumbro, porque la situación es angustiosa por todo extremo.

«Cuando en un hogar bien avenido ocurre una desgracia tremenda que sacude hasta los cimientos de ese hogar, que conmueve hasta el sollozo y hasta el espasmo los corazones, la hora no es propicia para hacer recriminaciones a nadie; en la hora del dolor, que es eminentemente redentora, los hermanos, los hijos de una misma familia, los hijos de una misma madre que ha perecido o está pereciendo, no tienen sino un supremo deber: olvidar, echar al abismo del olvido todos sus rencores todas sus diferencias y estrecharse en profundo y salvador abrazo (aplausos y voces: bien! bien! ) Esta hora suprema, señores diputados, es la hora a que estamos asistiendo.

«Para tomar el hilo de mi discurso, me permitiréis una remembranza que no tendrá el menor reproche--si la hora de los reproches fuera, que yo declaro que no lo es, nosotros, yo entre ellos, vendríamos a pedir cuentas de la situación a la antigua mayoría ministerial.- Va, señores diputados, que me siento hombre civilizado, vine a esta tribuna con el pensamiento, con la decisión firme de hacer una política civilizada y eminentemente salvadora, y no una, sino repetidas veces, yo, acaso más que nadie-y permitidme este recuerdo-fui el defensor de la legalidad tan traída y tan llevada, de esa legalidad que en estos momentos se nos está quedando en las manos por falta de vida, y a la cual nos asomamos, nos inclinamos angustiosos queriendo transfundirle hasta la última gota de nuestra sangre para ver si todavía es posible ponerla en pie, en beneficio de la madre común de todos nosotros.

«Recordadlo, señores diputados: yo mantuve siempre esta doctrina: es necesario, señores, para que ya no tiremos nunca presidentes, que nos demos a la tarea de cambiar gabinetes; y cuando el brigadier Félix Díaz, por primera vez desconoció al gobierno en Veracruz el 16 de octubre, fui yo uno de los que trajeron la moción de censura al Gabinete, no como un acto de política hostil, sino como una medida redentora como una medida que todavía, a pesar de lo formidable del oleaje que azotaba los flancos de la nave, tan combatida, de la patria; a pesar de esto, decía yo, como una medida que todavía podía salvar esa nave, y como nos encontramos una mayoría, por más que ya sé que esa mayoría subterránea también secundó nuestra iniciativa, que derrotó nuestra moción, os recuerdo que desde esta tribuna, como un -don profético que yo quisiera no haber poseído, dije estas palabras, dirigiéndome al Gobierno: «Si no cambias de ruta, pronto te perderás,» y más tarde contestando al diputado Ugarte, dudaba yo que para el mes de abril tuviésemos todavía legalidad y aun patria.

Yo, señores, soy el primero en lamentar que estas tristes y dolientes profecías se hayan cumplido al fin; no es esta la hora, ni mi intención, la de hacer recriminaciones, y los aquí presentes pienso yo que siempre fueron movidos por el sacrosanto interés, por el supremo interés del bien público; y lo creo, porque ahora, en el minuto de suprema angustia, todos habéis acudido a nuestro llamamiento, no habéis rehuido la responsabilidad; por eso yo quisiera, si me fuera posible, estrecharos a todos contra mi corazón, sacudido por los sollozos a la hora de la angustia horrible, para deciros: ¡Unámonos todos en este trance peligroso, para ver si todavía podemos salvar algo del espantoso naufragio en que nos encontramos! (Aplausos).

«Ahora, señores diputados, la situación es ésta: el Presidente de la República, de hecho, ha desaparecido; el Vicepresidente de la República de hecho, ha desaparecido también; el gabinete presidencial también ha desaparecido; en una palabra, hemos llegado a una situación espantosamente anormal, en la cual el Poder completo de la Nación ha desaparecido de una manera irremediable, de una manera innegable.

«¿Esta desaparición es definitiva, o temporal? La cuestión casi no tiene interés; aquí se trata solamente de definir si en este inesperado evento, para el cual no están hechas nuestras leyes constitucionales vigentes, el Poder Legislativo de la Nación es el llamado y tiene facultades para ello, es el llamado, digo, a reconstituir por cualquier medio este Poder y presentar de nuevo, intacta y completa, esa legalidad.

Nombramiento de un presidente que salve la situación actual

«Yo sostengo, señores diputados, que nuestras facultades son innegables y creo que no hay un solo representante que lo niegue; que sobre ser ciertas e indiscutibles nuestras facultades, según demostrare en brevísima síntesis jurídica; sobre ser esto indiscutible e innegable, hay una cosa que es todavía más indiscutible y más innegable, y no sólo indiscutible e innegable, sino angustiosa y estranguladora, que es la suprema necesidad en que nos encontramos de proveer a esta horrible situación.

«Os recordaré, señores, que, como os decía esta mañana, hoy mismo las quillas de los barcos americanos han profanado las aguas veracruzanas, trayendo a bordo 6,000 hombres de desembarque, listos para profanar ya no las aguas tranquilas, sino el mismo suelo sagrado de la patria, si la anarquía, como parece, se asienta en nuestro país. Cualesquiera que sean los sentimientos individuales de los señores representantes, que yo tengo que respetar, porque siempre son respetables y sobre todo en este momento de dolor; cualesquiera que sean ellos, es absolutamente necesario que sepamos ahogarlos y ponernos a la altura de las circunstancias, porque por encima de ellos está el interés patrio, que demanda nuestra atención y nuestra acción; y yo pido a todos los señores diputados que acudamos con una suprema buena voluntad, sin atender más que a que es urgente que lleguemos a una solución práctica, que acudamos a proveer a esa suprema necesidad; en una palabra, señores diputados, que por los medios que la ley nos da, proveamos al nombramiento de un presidente interino que salve la situación.

«Hay diversos medios por los cuales se puede llegar a esto, diversos expedientes legales sobre este particular; yo me propondría hacer algo como una proposición suspensiva para cambiar ideas; pero antes debo recordar a ustedes cuál es la situación jurídica nuestra.

«Conforme a las disposiciones vigentes, en caso de falta del Presidente de la República, debe entrar a suplirlo el Vicepresidente; faltando el Vicepresidente, el secretario de Relaciones Exteriores; a falta de éste, el de Gobernación, y así siguiendo el orden de la secretarias de Estado, hasta acabar con el Ministerio de la Guerra.

"Todas nuestras leyes, como las de todos los pueblos que aspiran a merecer el nombre de civilizados, en las épocas normales, en las épocas de paz, no han podido prever una anormalidad tan extraña y grave como ésta a que venimos asistiendo; y siendo así, hay que aplicar aquí principios reconocidos universalmente por los jurisconsultos para llegar a establecer cuál es la ley vigente.

«Todos los versados en el Derecho saben que, por reglas de interpretación jurídica, una ley posterior deroga las anteriores en todo lo que la posterior prevé. Pero a falta de disposiciones de la ley posterior, si el evento sobreviene, entra en pleno vigor la ley primera, que para ese caso no ha sido derogada. Este es el caso nuestro, señores diputados; tenemos que ir al estado anterior, a la última reforma de la Constitución, la de 1896, y, conforme a esa reforma-que no voy a leer, porque la conocéis todos, y porque está en este libro a vuestra disposición, y porque nuestra angustia no permite lecturas de esta índole-, las Cámaras, reunidas en Congreso General, tienen facultades para proveer al nombramiento.

«Ahora, señores diputados, si este llamamiento que yo os hago con todo mi corazón-y en esta vez por fortuna interpreto el sentimiento de todos y cada uno de los hombres honrados que aquí se sientan-, si este llamamiento encuentra eco en vuestro corazón, yo os suplico que, para orientamos un poco en esta hora de tinieblas espantosas, suspendamos diez minutos la sesión, mientras cambiamos ideas para ver si es posible llegar a una solución de hecho".

A continuación ocupó la tribuna el diputado Jesús M. Aguilar, primo de don Francisco l. Madero, y, notablemente emocionado, produjo un breve discurso en correspondencia a las palabras patéticas del diputado Moheno y aceptando las ideas de fraternidad expendidas por el representante chiapaneco.

Pidió la palabra en seguida el diputado Francisco Escudero, miembro del Partido Liberal y del Bloque Renovador, y se expresó en los siguientes términos:

-- «El ciudadano Escudero: Señores diputados:
«Momentos antes de entrar a esta sesión, unos treinta y tantos diputados tuvimos una conferencia con el fin de cambiar impresiones sobre los acontecimientos que nos ocuparán, y tengo el honor de poner en conocimiento de la Asamblea que abundamos en los sentimientos de concordia y patriotismo que hemos oído en esta tribuna; estamos dispuestos a asumir una actitud expectante para oír vuestras proposiciones y resolverlas en un sentido estrictamente patriótico. Ha llegado el momento, en verdad, de olvidar pasadas filiaciones, porque tengo la impresión de que en estos momentos, dada la naturaleza de los movimientos triunfantes, todos los distintos Partidos de esta Cámara nos encontramos en iguales condiciones: perdidos.

«Entiendo--y esto ya es enteramente personal mío--que cuando se nos llamó a esta sesión, ha sido para deliberar; sin embargo, su señoría el señor licenciado Moheno nos ha expuesto ideas que esencialmente ahuyentan todo lo que se refiere a deliberación. Creo que aquí debemos de tener, por decoro nacional, por respeto a nuestra representación, libertad para manifestar nuestras ideas; sé también, perfectamente, que estas manifestaciones que hago, pudieran, quizá, en este momento crítico, traer me algún perjuicio; pero eso no obsta; yo, cuando sostuve al gobierno constituido, lo hice obedeciendo a profundas convicciones arraigadas en mi conciencia. y ahora me toca justificarme a los ojos de vosotros, para que veáis que, en los momentos de prueba y de dolor, soy el mismo y sigo sosteniendo mis conceptos.

Entonces, sale sobrando la amenaza

«Se nos ha dicho: "Vamos a deliberar;" pero ¿bajo qué base? Uno de los jefes militares que ahora regentean el Poder Ejecutivo, ha dicho, según pude entender, que, o se hace lo que él desea, o está dispuesto a que se haga. Bajo esa base, ¿cuál deliberación podemos tener? ¿Hemos de obedecer, por patriotismo, lo que los jefes militares quieran? Entonces sale sobrando la deliberación. ¿Nos dejan facultad para deliberar? Entonces sale sobrando la amenaza. Yo creo. que quizá en la manifestación de mi amigo el señor Moheno ha habido poca precisión, pues tengo la esperanza de que efectivamente tengamos el derecho de deliberar; y bajo ese concepto, y siempre desde el punto de vista más optimista, más patriótico y más respetuoso para el decoro de la Cámara, a mí se me ocurren las siguientes observaciones a lo que el señor licenciado Moheno nos ha dicho, y que creo que es muy conveniente tomemos en consideración, para que podamos orientar nuestras decisiones, no olvidando que de éstas depende la salud de la patria, y no olvidando tampoco que aquí no representamos únicamente a la capital, sino que representamos también a la Federación Mexicana. ¿Estamos seguros de que todos los Estados de la Nación aceptarán a ciegas lo que se haga en la capital? ¿Qué nos dice la Historia a este respecto?

«La Historia, señores, de México, tan azarosa y tan triste, nos dice que hasta la fecha, con excepción de este movimiento militar, que todavía no está consagrado por el triunfo definitivo, jamás lo que se ha hecho en la capital ha decidido de los destinos de la República. No sabemos todavía qué se piensa en nuestro país sobre los sucesos de actualidad.

«Diría yo, señores, siguiendo los razonamientos del señor Moheno, y naturalmente con los datos que han llegado a mi conocimiento: está prisionero el señor Presidente de la República, estalo también el Vicepresidente, estánlo ciertos secretarios del Despacho; pero según creo, no lo están todos. Creo que faltan uno o dos que gozan de su libertad, y con uno que fuera, ya desde ese momento habría un individuo que en cierta parte de la República que le fuera propicia, podría enarbolar la bandera de la legalidad.

«Pero hay otra cosa aparte de esa. Han llegado a mi conocimiento ciertos rumores imprecisos de que los señores Presidente y Vicepresidente tratan de renunciar. Yo no sé si eso será exacto o no lo será; mi opinión personal, por lo que pude conocer de ellos en lo particular, es la de que no renunciarán; pero entiendo que la duda misma nos obliga a cerciorarnos, antes de dar cualquier paso de trascendencia, de si efectivamente están dispuestos, o no, a renunciar. Creo yo que es de estricta prudencia humana y patriótica, antes de pasar adelante, conocer perfectamente cuál es la disposición de espíritu de estos señores, tanto más, cuanto que de su decisión tienen que emanar gravísimas consecuencias para el país.

«Quiero, señores, desde el momento que estoy embargando vuestra atención y que estamos tratando de asunto tan importante y trascendental, daros también otras impresiones que me parecen muy pertinentes para que os forméis un criterio cabal de estas circunstancias. Según la política tradicional de las potencias extranjeras en sus relaciones diplomáticas, sobre todo con pueblos débiles como el nuestro, y en especial después de declaraciones oficiales y solemnes hechas por algún jefe de Estado, como el Presidente de los Estados Unidos, que ha dicho una y mil veces que no reconoce sino gobiernos legales, ¿ quién nos asegura, señores, que si tomamos una decisión más o menos inconsiderada, más o menos violenta, no nos encontráramos mañana o pasado con la dolorosa perspectiva de que un poder extraño nos llame a la legalidad? ¿No creéis vosotros que vale la pena de gastar unas cuantas horas más, para que los pasos que dé la Cámara estén perfectamente asentados sobre un terreno inconmovible? Yo creo, señores, que la prudencia más elemental nos manda que en todos estos asuntos caminemos francamente con la cautela extremada; esto no es una obstrucción; esto no es un deseo de que no arreglemos ahora lo que la patria, decís, quiere que se arregle.

Podría aconsejarnos un camino. ¿Cuál? ¡Disolvernos!

«Yo sé perfectamente que, así como en el hombre sus derechos, el primer derecho que tiene es el de la existencia y el deber correlativo es el de defender su existencia, así también los pueblos tienen el derecho de vivir y el sagrado deber de conservar su existencia, y estamos precisamente en los momentos supremos en que la República Mexicana debe conservar su existencia y después su honor; y en esta marejada inmensa y cruel que nos azota, ya que gozamos de un átomo de legalidad que todavía se nos deja, yo creo que somos, ante la Historia y ante el mundo que nos contempla, los genuinamente obligados a conservar ese decoro nacional.

«Si no arreglamos las cosas así y quisiéramos resolverlas en una forma decorosa para nosotros, yo podría aconsejaros un camino: ¿cuál? disolvernos ¿cuál? volvernos a nuestras casas. (Voces: no. no.) Preveía la objeción, y simplemente digo esto insinuándolo; lo he insinuado para que veáis que no se me oculta el camino de la dignidad; pero creo que, sobre ese escrúpulo, que no es más que una idea primaria, hay otra más importante, que es la de cuidar los intereses de la patria; y ya que estamos aquí para cuidarlos, estoy .a vuestra disposición; con todos mis amigos estoy resuelto, con absoluto olvido de todo lo pasado, a ponernos enteramente a disposición de todos vosotros, para que encontremos la solución más patriótica y más conveniente para los sagrados intereses del país; pero yo os ruego que si estas consideraciones que he hecho, son de tomarse en consideración, las toméis.

«El ciudadano Moheno: Pido la palabra para la rectificación de hechos.

-«El ciudadano Presidente: Tiene la palabra el ciudadano diputado Moheno.

«El ciudadano Moheno: No sin mucha razón, señores diputados, temí que la síntesis que yo hacía en esta tribuna, para vuestro conocimiento, de las frases pronunciadas por el jefe militar don Victoriano Huerta, pudiera ser mal comprendida, y por un movimiento de cobardía, que me excusaréis, porque no quise cargar sobre mi exclusivamente toda la responsabilidad de actos tan graves, invité a mis colegas a refrendar con su aprobación las frases que yo habla dicho. Felizmente obtuve ese refrendo, y con él recuerdo a mi distinguido amigo el licenciado Escudero que yo no dije precisamente-porque en efecto no fue esa la frase, y si fue esa la intención del señor general Huerta, éste es un terreno que a mí me está vedado pisar-no dije yo ni pensé por un momento, que este señor hubiese expresado su decisión de que la Cámara hiciese lo que ellos, los jefes militares, querían; no. Si mal no recuerdo, me expresé en estos términos: "EI Cuartel General-decía- está dispuesto a hacer un esfuerzo y todo lo posible para ver si es hacedero-ponerse de acuerdo con la Representación Nacional para encontrar una solución legal a esto." (Una voz: ¡es igual!)

«¿Es igual? No me lo parece a mí, señores diputados; pero en todo caso, si es igual, yo declino la responsabilidad de ello. Ahora lo que el señor diputado Escudero propone, es en síntesis lo mismo que yo: que, para no ir de prisa, porque el paso que vamos a dar es sumamente grave, porque es único, porque es decisivo, suspendamos un momento la sesión, y en charla afectuosa, donde nuestras manos puedan estrecharse y nuestros corazones hundirse, cambiemos ideas, a ver si es posible encontrar eso.

«Ahora, yo me permito pedir a la Presidencia que se sirva tramitar la proposición en forma, a fin de ver si se consigue algo práctico.

La comunicación del general Huerta

El diputado Pablo Salinas y Delgado pide, para que la asamblea pueda resolver a conciencia lo indicado, que se dé lectura a la comunicación del general Huerta. La presidencia accede y el secretario en funciones lee:

Comandancia Militar de México.-México, febrero 18 de 1913.

«Ciudadano Presidente de la Cámara de Diputados:

«En vista de las dificilísimas circunstancias porque atraviesa el país, y muy particularmente la capital de la República, entregada, como de hecho está a una guerra intestina, debida a circunstancias múltiples que esa Cámara se servirá analizar, he asumido el Poder Ejecutivo con el objeto de tratar de cimentar la paz, y tengo detenidos en el Palacio Nacional al señor Francisco I. Madero y su Gabinete.

«Espero del patriotismo de usted que se sirva convocar a la Cámara de Diputados para tratar tan interesante estado de cosas, por lo que le ruego a usted muy atentamente proceda con la actividad que se requiere en bien de la patria, para lo que cualquier sacrificio es corto.-Protesto a usted las seguridades de mi atenta consideración y respeto.
-El general de división encargado del Poder Ejecutivo,
V. HUERTA.

 

«La Mesa dicta el siguiente acuerdo: que se conteste acusando recibo y de enterado, y manifestando que a virtud de este oficio, se reunió esta mañana una junta de miembros de la Cámara de Diputados, de la cual resultó que esta tarde hubiera «quórum- en la misma, y que ya la Cámara se ocupa de deliberar lo que corresponda, y se le dará cuenta en su oportunidad.

«El ciudadano Braniff: Pido la palabra.

-:El ciudadano secretario: Se funda el acuerdo en el artículo 38 del reglamento.

-El ciudadano Braniff: Reclamo el trámite y pido la palabra.

--«El ciudadano presidente: Tiene la palabra el ciudadano Braniíf.

«El ciudadano Braniff: Señores diputados:
«No estoy conforme con el acuerdo que da la Mesa a la comunicación que ha enviado el general Huerta, porque, antes que enviara dicha comunicación, un grupo respetable de diputados se reunía en mi casa, por no tener otro local seguro para hacerla, y estaba decidido a convocar a los demás diputados a fin de tomar alguna medida en los actuales momentos. Yo objeto, por lo tanto, y creo que todos los demás diputados que tomaron parte en esa junta, que se haga constar que solamente en virtud de esta comunicación del Cuartel General, nos hemos reunido y que solamente a solicitud del jefe militar de la plaza, hemos creído oportuno reunimos para considerar la aflictiva condición porque atraviesa el país; por lo tanto, no siendo estrictamente verdad el acuerdo que ha tomado la Mesa, lo objeto, y deseo que sea reformado.

«El ciudadano secretario: El presidente dispone se diga al señor Braniff, que en el acuerdo se expresa que la junta se verificó esta mañana, y que la Cámara se encuentra en sesión ahora, no por indicación del señor general Huerta, sino con fundamento del artículo 38, que se acaba de leer.
 
-«El ciudadano Braniff: Pido que se dé lectura al acuerdo.

-:EI ciudadano secretario dio lectura al acuerdo.

¿Por qué se amparó bajo la bandera americana?

El diputado Luis T. Navarro hace uso de la palabra para interpelar al diputado Braniff acerca del hecho de haberse éste amparado bajo la bandera americana para la celebración de la junta a que se refiere.

A punto de contestar Braniff la interpelación, es interrumpido por el diputado Vicente Pérez, quien, visiblemente indignado, ruega a aquel que no satisfaga la exigencia de Navarro. Termina el incidente.

-«El ciudadano Guzmán: Señores diputados:
Hago uso de la palabra para hacer una aclaración, por ser miembro de la comisión que tuvo el honor de ver al señor general Huerta; manifiesto que sus palabras textuales fueron las siguientes: "Señor diputado Moheno y miembros de la comisión: el Cuartel General y yo hemos dado este paso por creerlo de absoluto patriotismo para evitar sangre de hermanos. Yo deseo que el Poder Legislativo esté de acuerdo con este paso; pero si esto pasa de mañana, el Cuartel General está dispuesto a obrar como hasta aquí.

En este momento el diputado Francisco M. de Olaguíbel pone en conocimiento de la Cámara la noticia de que han sido aprehendidos en Apizaco los diputados Juan Sánchez Azcona y Jesús Urueta, y pide a la asamblea, haciendo notar la generosidad de su moción, puesto que él había sido de los sentenciados a muerte, que la Cámara gestione ante los jefes militares que se den garantías a esos sus compañeros.

La asamblea recibe con agrado la moción y la acepta, agregándose a la lista de los diputados aprehendidos, y por moción del diputado Enrique M. Ibáñez, los nombres de don Francisco de la Peña y don Pedro Antonio de los Santos.

«El ciudadano F. Hernández: Deseo hacer una aclaración a las palabras dichas por el honorable señor diputado Escudero, pues que él decía: "Si los jefes revolucionarios pretenden imponer su opinión, sale sobrando toda labor en ésta Cámara”.

«Por parte de la revolución, señores diputados; por parte del señor general Díaz, protesto a ustedes que este jefe militar no pretende, ni jamás ha pretendido imponer su voluntad, y él se somete y se someterá gustoso a la ley y a la soberana voluntad de la Representación Nacional. (Aplausos).

«Faltaría al cumplimiento de su programa la revolución, que es de Paz y Justicia, si comenzara a hollar la justicia y la ley; no, señores diputados. He estado en íntimo contacto con este jefe revolucionario, y he podido apreciar sus sentimientos, su modo de ser; el señor general Díaz no ha venido a hacer una labor reprobada: ha querido evitar el derramamiento d«; sangre, pues la prueba ha sido que sus fuerzas dispararon mucho después de que dispararon las del enemigo.

«Deseo, señores diputados. que el asunto grave y trascendental que aquí nos congrega, tenga una solución práctica; es necesario saber si los señores Madero y Pino Suárez renuncian sus altos cargos; es necesario saber cuál es la opinión, al parecer de los jefes militares. y para eso lo indicado es nombrar una Comisión que se acerque a los señores Presidente y Vicepresidente de la República, que hoy se encuentran prisioneros del señor general Huerta, para que ellos dispongan con verdadera franqueza si, inspirados en un sentimiento de patriotismo y deseando evitar mayores desgracias a la patria, se deciden a renunciar; es necesario que, teniendo frente a frente a uno y otro Jefe militar, se les oiga para que se estime cuál es la conducta, cuál es la apreciación de cada uno de ellos.

«El señor general Díaz no tiene ambiciones personales, y cuando en la conferencia que anoche se celebrara para llegar a un arreglo, el señor general Huerta manifestara su deseo de ser él quien asumiera el mando militar y el Poder Ejecutivo provisional de la República, el señor general Díaz pensó: "¿ Qué hacer?" Si se contesta que no, se reanudan las hostilidades y derramamos más sangre de hermanos;" y por eso se celebró un pacto, que la Comisión que se acerque a los jefes militares conocerá seguramente. El señor general Díaz quiere evitar más sufrimientos para la patria, y el señor general Díaz jamás pretende imponer sus pasiones e imponer una voluntad caprichosa; él se someterá, como se someterán todos los miembros de la revolución. a los dictados de la ley. a lo que sea patriótico, a lo que sea debido.

«Señor presidente, señores diputados:

«Yo os suplico que mientras unos diputados cambian opiniones aquí, otros vayan a conferenciar con los señores Madero y Pino Suárez con el objeto indicado, y en cuanto a lo que dicen los respetables compañeros Olaguíbel e Ibañez, puedo asegurarles que el señor general Díaz ofrecerá todas las garantías que estén a su alcance a los señores Sánchez Azcona y Urueta y a cualquier otro diputado que se encuentre en las mismas circunstancias. Y no es un decir: el señor general Díaz lo ha probado, ha sido magnánimo en el triunfo, cuando se tomó la plaza de la Ciudadela, ahí encontró a quien había firmado su sentencia de muerte, y lo primero que hizo el señor general Díaz, fue recomendar para los prisioneros de guerra todo género de consideraciones, todo género de atenciones: quiso el señor general Díaz que se cuidaran y se respetarán más aquellas vidas que las de todos los que nos encontrábamos en la fortaleza.

Sería hollar la ley

«El señor general Díaz así ha cumplido con su deber de revolucionario honrado y ¿cómo habría de negarse cuando se le piden garantías para dos diputados? Sería hollar la ley. No tiene motivos personales en contra de aquellos señores; por el contrarío, son o han sido sus amigos, y aunque no lo fueran, son mexicanos, son hermanos; no se trata de asesinar, no se trata de hollar la ley. Señores diputados, podéis confiar en que los miembros de la revolución vienen inspirados en un sentimiento puro de patriotismo. (Aplausos.)

“El ciudadano Olaguíbel: Pido la palabra para un hecho.

"Mi querido amigo Fidencio Hernández no me ha comprendido, y siento mucho que, estando tan cerca en el corazón, no estemos en estos momentos cerca de la explicación de las palabras. Yo--y no es una lisonja, porque soy amigo viejo del general Díaz: no es una lisonja lo que voy a verter-no desconfío ni desconfiaré en la hidalguía tradicional y caballeresca de Félix Díaz; estoy seguro de que cualquier prisionero de guerra no será muerto impíamente y será respetuoso de sus personas y de sus fueros, máxime si son diputados; pero, sin embargo, lo que yo he querido, y está en mi mente-dígalo el señor licenciado Hernández,--ha sido que la Cámara no permanezca indiferente ante la suerte de dos, de tres, o de diez de sus miembros; he querido dar una muestra de solidaridad, y a ello me han invitado las palabras vehementes de Querido Moheno. No es que yo tenga temor de que se ultrajen los hogares y fueros de un individuo; es que yo deseo sencillamente que nosotros-los que aquí estamos- llevemos un latido de nuestro corazón y un apretón de nuestra mano a los prisioneros y que les digamos: "Ni amigos ni enemigos; diputados todos; hijos de la patria..." (Nutridos aplausos).

Aprobada la proposición, el presidente nombra una comisión que se dirija a conferenciar con los jefes militares. La comisión se compone de los siguientes diputados: Francisco M. de Olaguíbel, Nemesio García Naranjo, Fidencio Hernández, Francisco Elguero, Enrique M. Ibáñez y secretario Albino Acereto.

Protestan los suplentes

Se recibe la protesta de algunos diputados suplentes que, en virtud del acuerdo tomado en la junta de la mañana, se han presentado a las puertas del salón.

El diputado Escudero, invocando el espíritu de solidaridad, señalado como necesario por el diputado Olaguíbel en su discurso, y haciendo la reflexión de que pudiera darse el caso de que fuesen llamados los suplentes de los representantes prisioneros, propone a la asamblea que sólo se llame a los suplentes cuando realmente falten los propietarios, pero no cuando estos lo hagan contra su voluntad.

Es leída por la Secretaría una comunicación del Senado en que éste transcribe a la Cámara de Diputados un oficio del general Huerta, redactado en idénticos términos al enviado a la representación nacional, con más una invitación de la Cámara de Senadores, redactada así:

"En virtud de que la Cámara de Diputados, en vista de la autorización que esta Cámara de Senadores le concedió el 30 de enero último, previo dictamen de la segunda Comisión de Gobernación, suspendió sus sesiones temporalmente, esta última Cámara acordó se invite a la de Diputados, como lo hacemos por medio de la presente, a fin de que se constituya nuevamente para el ejercicio de sus fundones.-Protestamos a usted nuestra atenta y distinguida consideración.

"México, a 19 de febrero de I913.--R. R. GUZMÁN, S.S.-José CASTELLOT, S. S.
"A los ciudadanos Secretarios de la Cámara de Diputados.-Presentes."

 

A este oficio ha recaído el siguiente acuerdo: "Enterado, y contéstese que ya está la Cámara ejerciendo sus funciones."

-"El ciudadano Salinas y Delgado: ¿No cree conveniente su Señoría que el acuerdo debiera ser: "De enterado, y suplicando a los señores senadores que desde luego se trasladen aquí para formar con nosotros el Congreso de la Unión?"

"El ciudadano Presidente: La Mesa tiene conocimiento de que el Senado viene para acá.

Ha desaparecido el conflicto legal

-"El ciudadano Pérez: Tengo la honra de informar a esta respetable Cámara, que el señor .general Huerta, por mi conducto, hace saber a Vuestra Alta Soberanía que, en su concepto, ha desaparecido el conflicto legal en que nos pone la renuncia de que carecemos, a virtud de que el señor Francisco I. Madero mandará dentro de pocos instantes a esta Honorable Cámara su renuncia, y de que, en esa virtud, el señor ministro de Relaciones se hará cargo de la Presidencia. (Voces: ¿del Vicepresidente?)

"Respecto del Vicepresidente, no ha expresado todavía nada sobre el particular; pero suplico también a esta misma Honorable Cámara, con todo el respeto que me merece, se sirva constituirse en sesión permanente a efecto de que pueda recibir hoy mismo la renuncia a que antes se ha aludido.

-"El ciudadano Secretario: Dispone la Presidencia que se consulte a la Cámara si nos constituimos en sesión permanente. - Los que estén por la afirmativa, que se sirvan poner en pie.

- "Se constituye la Cámara en sesión permanente”.

El Diputado Luis Manuel Rojas y otros, presentan por escrito la proposición acerca del llamado de los suplentes formulada verbalmente por el diputado Escudero, y previa ligera discusión acerca de los términos a propósito y de su publicación, es aprobada en votación económica.

El fuero constitucional de los diputados

Se suspende la sesión algunos momentos, y a poco regresa la comisión encargada de entrevistar a los jefes militares.

El presidente de ella, señor Elguero, informa:

“El ciudadano Elguero: Tuve la honra de acercarme, con la comisión que presidí, al señor general Díaz, y de manifestarle que el fuero constitucional de los señores diputados Juan Sánchez Azcona y demás presos había sido violado y continuaría siéndolo si no se hace cesar esa situación entregando a los que se consideraban culpables a la Cámara para que ésta procediera como debía ser. No quise hacer un requerimiento oficial por no causar disensiones, y me limité al fuero constitucional, y fuimos perfectamente atendidos por el señor general Díaz, quien manifestó que no solamente era necesario acceder a nuestra solicitud, sino que lo consideraba como un deber; pero que, debido a lo anormal de las circunstancias, ejercía el poder en unión del general Huerta y necesitaba su aquiescencia para poder tomar una determinación, mucho más cuando ignoraba lo que había ocurrido, pues no tenía antecedentes. Por consejo del mismo señor general Díaz, que le pedimos, le suplicamos que se dirigiera él mismo al señor general Huerta
y tratara el asunto a nuestro nombre, cosa a que se prestó de buena voluntad, quedando el asunto en sus manos. Creemos, pues, que de un momento a otro quedará esto arreglado, y si no es así, la Cámara tomará una determinación.

-"El ciudadano presidente: La Cámara da a ustedes las gracias por el informe que han rendido".

Que sean públicos los debates

El diputado Abraham Castellanos propone que la sesión se haga pública supuesto que en ella se tratan asuntos de interés nacional.

El presidente dice que, tan pronto como lleguen las renuncias de los señores Madero y Pino Suárez, que se esperan, se hará pública la sesión.

Opénese a esta determinación el diputado Elguero, objetando que no habría la necesaria libertad de acción para los adversarios.

Mediante la votación correspondiente se resuelve que no serán públicos los debates.

El diputado Escudero toma la palabra y opina que <es perfectamente indecoroso para el honor de ambas Cámaras que deliberemos sobre asuntos gravísimos sabiendo que algunos de nuestros compañeros están privados indebidamente de su libertad; creo que no debemos deliberar sin que éstos miembros estén a nuestro lado.

Contesta el diputado Olaguíbel, opinando que aun cuando es lamentable la ausencia de los miembros prisioneros, dentro del funcionamiento regular de las Cámaras, basta con que haya quórum para que éstas puedan deliberar. Considera la proposición de Escudero como una demora innecesaria y propone a su vez, que se delibere desde luego, sugiriendo la idea de que telefónicamente se haga saber a quien corresponda, que la asamblea está en espera de la renuncia del Presidente de la República.

Es nombrada una comisión formada por los diputados Escudero, Olaguíbel y Novelo para que se acerque al teléfono con el fin indicado, ya poco regresa. Informa el diputado Olaguíbel.

"El ciudadano Olaguíbel: La comisión que la Presidencia de la Cámara se sirvió nombrar a efecto de acercarse a quien correspondiera para recabar la renuncia de los señores Madero y Pino Suárez, tuvo el honor de cumplir su cometido, y en respuesta se complace en anunciar a la asamblea que el señor licenciado Lascuráin, portador de los dos documentos a que he aludido, se encuentra en el Salón Verde de esta Cámara, en donde espera a uno de los Secretarios de la Asamblea para poner en sus manos la renuncia.

Las renuncias de los señores Madero y Pino Suárez

-El ciudadano presidente: Se va a dar lectura a las renuncias.

-El ciudadano secretario: La renuncia de los señores Presidente y Vicepresidente dice así: (Lee.)

"Ciudadanos secretarios de la honorable Cámara de Diputados: - En vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer acá en la Nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renuncia de nuestro cargos de Presidente y Vicepresidente, respectivamente, para los que fuimos elegidos. - Protestamos lo necesario.

México, 19 de febrero de 1913.- FRANCISCO I. MADERO.- JOSÉ M. PINO SUAREZ.

"A las Comisiones Unidas 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales.

"El ciudadano Escudero: ¿Pertenezco a la 2° de Gobernación señor secretario?

-“El ciudadano secretario: La secretarla va a leer los nombres que forman la 2° Comisión de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales: Francisco Escudero, Juan L. Lomelí, José R. Aspe, y suplente Manuel Padilla, y Luis Cabrera, José María de la Garza, Manuel F. de la Hoz y suplente José Mariano Pontón.--La Mesa designó estas comisiones después de haber buscado cuidadosamente las que pudieran integrarse desde luego, y las únicas que se pueden integrar son la 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales.

-"El ciudadano Escudero: Atentamente suplico a los señores compañeros diputados se sirvan admitir mi excusa para conocer de este negocio, porque yo tengo la convicción de que no deben aceptarse esas renuncias; pero si, como un sacrificio por las circunstancias porque atraviesa la Nación, estoy dispuesto a eximirme, no lo estoy a dictaminar ni en un sentido ni, en otro; advirtiendo que si la Cámara no considera justa mi excusa entonces dictaminaré en contra. (Aplausos y siseos.)

-"El ciudadano secretario:-Por disposición de la. Mesa, se pregunta a Vuestra Soberanía si se admite la excusa del licenciado Escudero. -Los que estén por la afirmativa, que se sirvan poner en pie.-

Sí se admite.

"(Los miembros de las comisiones mencionadas pasaron a dictaminar.)

Se aceptaron las renuncias

-"El ciudadano secretario: El dictamen de las Comisiones Unidas 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales dice:

El dictamen

- Señores diputados:

"Acaban de turnarse a las Comisiones Unidas 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales las renuncias que presentan el señor don Francisco 1. Madero y el señor licenciado don José María Pino Suárez, el primero, del cargo de Presidente, y el segundo, del de Vicepresidente de la República, para los que fueron respectivamente designados en las elecciones generales que se verificaron el año de 1911.

"Como, a juicio de las Comisiones Unidas, las razones alegadas por los altos funcionarios mencionados son dignas de tomarse en consideración por la gravedad e importancia que revisten. supuesta la situación política que las determinan, las mismas comisiones, apoyadas en los artículos 72, inciso A, fracción 11, y 81 Y 82 de la Constitución General, sujetan a la deliberación de esta Honorable Asamblea, con dispensa de todo trámite, las siguientes proposiciones:

"I.- Se admite la renuncia que presenta a esta Honorable Cámara el ciudadano Francisco I. Madero, del cargo de Presidente de la República, que el pueblo mexicano le confirió en las últimas elecciones.

"II.-Se admite igualmente la renuncia que presenta a esta Honorable Cámara el ciudadano José María Pino Suárez, del cargo de Vicepresidente de la República que el pueblo mexicano le confirió en las pasadas elecciones.

"III -Llámese al ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, actual Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores, para que preste la protesta de ley como Presidente interino de la República.

"Económico.
"Comuníquese este decreto a quienes corresponda.
"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General.-México febrero 19 de 1913.-J. R. Aspe.- Manuel Padilla. -Manuel F. de la Hoz.- José Mariano Pontón. - J. M. de la Garza."

"No obstante que estamos constituidos en sesión permanente para resolver acerca de las renuncias, las que llevan incluida la dispensa de trámites, como en el mismo dictamen se pide esta dispensa, se pregunta a la Cámara si se dispensan los trámites.

-"Sí se dispensan y está a discusión el dictamen.- ¿No hay quien pida la palabra?

-"El ciudadano Presidente: Tiene la palabra el ciudadano Cravioto.

-"El ciudadano Cravioto: Señores diputados:

"Nunca más que hoy las circunstancias apremiaron perentoria acción, más que superfluos retoriqueos; por eso no haré un discurso; pero habiendo sido miembro del Partido que acaba de caer: mi dignidad exige que venga ante la representación a declarar solemnemente que la derrota me encuentra sin una gota de sangre en las manos, sin un salpique de fango en el rostro y sin un reproche en la conciencia. Yo votaré aprobatoriamente el dictamen presentado por las comisiones, no por temor a atentados contra mi personalidad, que ni me cohíben ni me espantan, sino porque creo que, al hacerlo así, contribuyo a salvar la existencia de los dos altos funcionarios dimitentes, y por librar a mi país de una intervención extranjera, que, según se me ha asegurado, es inminente y en estos momentos sería la muerte de nuestra independencia.

"Jamás fue tan terriblemente cierto el hondo aforismo de Castelar: "La libertad es como el alimento: sin ella podemos pasar algunos días; pero el orden es como el aire, que si nos falta perecemos." ¡Quiera el bien de la patria que el sacrificio que hoy hago ante sus aras, de mi amor propio de vencido, florezca en concordia y sea fecundo en prontos beneficios! (Aplausos).

-"El ciudadano Secretario: ¿No hay quien pida la palabra? -En votación económica se pregunta si ha lugar a votar en lo general.-Ha lugar.

--" En votación nominal se pregunta si se aprueba en lo general.

-Se procede a la votación. -Los ciudadanos diputados se servirán, conforme a lo dispuesto en el Reglamento, dar su nombre y apellido al emitir su voto, porque el secretario que habla no recuerda los nombres de cada uno de los compañeros.

-"El ciudadano Padilla: Algunos ciudadanos diputados se están saliendo del salón en estos momentos, y esto haría que se descompletara el "quórum".

-“El ciudadano presidente: Suplico a los ciudadanos diputados que no se ausenten del salón.

Cinco volaron en contra

-"El ciudadano secretario: El resultado de la votación es el siguiente: por la afirmativa, 123 votos, contra los de los ciudadanos Alarcón, Escudero, Hurtado Espinosa, Méndez y Rojas.-En consecuencia, se declara aprobado por mayoría de 123 votos.

"Está a discusión el artículo 1°, que dice: (Leyó).-¿ No hay quien pida la palabra?- En votación económica se pregunta si ha lugar a votar en lo particular. --Ha lugar. -En votación nominal se pregunta si se aprueba.-Comienza la votación.
 
-"El ciudadano García Naranjo: Pido la palabra para una moción de orden.

-"El ciudadano presidente: Tiene la palabra el ciudadano García
Naranjo.

_ "El ciudadano García Naranjo. Como ya los Diputados que quisieron significar su negativa lo hicieron en la votación en lo general, podemos ahorrarnos tiempo haciendo esta votación económica, puesto que no se trata de artículo de ley, sino simplemente de proposiciones.

--"El ciudadano Escudero: Pido la palabra.

El ciudadano presidente: Tiene la palabra el ciudadano Escudero.

--"El ciudadano Escudero: El señor compañero García Naranjo carece absolutamente de razón en este caso: una votación nominal debe tomarse conforme a nuestro Reglamento y no podemos pasar por una prescripción expresa de nuestra ley económica. En cuanto a que nosotros, los que hemos votado en contra, hayamos querido significarnos, tampoco es exacto; yo, desde que puse por primera vez mis plantas en esta Asamblea, hice profesión de fe legalista; cuando defendí al gobierno constituido, vosotros creísteis que lo hacía por interés; ahora tratándose aquí de un paisano y de un amigo como el señor general Huerta, ahora os pruebo que yo lo que hago es ser fiel a mi conducta y profesión legalista; si acaso me equivoco, que mi patria y la historia me juzguen; pero yo no he querido significarme ni exhibir me ante el país.

-"El ciudadano García Naranjo, para contestar una alusión personal: Siento mucho que mi distinguido compañero el señor licenciado Don Francisco Escudero haya interpretado mal mis palabras, las cuales no llevaron la mas mínima intención de ofenderlo, y cuando dije que había querido significar su actitud, no fue con el ánimo de deprimirlo, sino con la intención que yo presumí en ella; tal vez hice mal en presumir que tenía orgullo en manifestar una vez más su convicción. Esa fue la única intención que llevaron mis palabras.

Por lo que respecta a que la votación deba ser nominal, estoy ya perfectamente convencido y desisto de mi anterior proposición.
 
-"El ciudadano secretario: Se procede a la votación nominal. Voy a permitirme leer el artículo ..... (¡Voces; ya lo sabemos!)

-"No se lee el artículo. El resultado de la votación es: por la afirmativa 119 votos, contra los de los ciudadanos Alarcón, Escudero, Hurtado Espinosa, Méndez, Navarro Luis T., Ortega y Rojas.

-- En consecuencia, queda aprobado por mayoría el artículo 1°;

"Está a discusión la segunda proposición, que dice: (Leyó).-

En votación económica se pregunta si ha lugar a votar en lo particular.-Ha lugar.-En votación nominal se pregunta si se aprueba.-Comienza la votación.-Resultado de la votación: por la afirmativa, 123 votos, contra los de los ciudadanos Alarcón, Escudero, Hurtado Espinosa y Rojas. -Queda en consecuencia, aprobada la segunda proposición por mayoría de 123 votos.

"Se procede a la discusión de la tercera proposición, que dice: (Leyó).-¿No hay quien pida la palabra?-En votación económica se pregunta si ha lugar a votar en lo particular. -Ha lugar a votar. -Se procede a la votación nominal.

"El ciudadano Castillo Calderón: Parece que esto nada más es de trámite; no tiene que recogerse la votación nominal.

"El ciudadano secretario: En votación económica se pregunta si se aprueba la proposición tercera a que se acaba de dar lectura.-

Aprobada.

"Pasa a la Comisión de Corrección de Estilo.

Proposición económica: (Leyó).-Está a discusión-En votación económica se pregunta si se aprueba.-Aprobada.

-“El ciudadano presidente: Se suspende la sesión de la Cámara de Diputados.

 

 

Sesión extraordinaria del Congreso General celebrada en la noche del miércoles 19 de febrero de 1913

Presidencia del ciudadano coronel Francisco Romero

"Reunidos en número competente en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados éstos y los senadores que forman el XXVI Congreso General, con objeto de recibir la protesta constitucional al ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, actual secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores, quien conforme a lo dispuesto en el artículo 81 de la Constitución Federal, debe encargarse interinamente de la Presidencia, en virtud de las renuncias que de los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República hicieron respectivamente los ciudadanos Francisco 1. Madero y José María Pino Suárez, se abrió la sesión.

-"El ciudadano presidente del Congreso: Se nombra en comisión a los ciudadanos, diputado Vicente Pérez, senador Gumersindo Enríquez, diputado Ismael Palomino, senador José Castellot y diputado Fidencio Hernández para que se sirvan introducir al salón al ciudadano Pedro Lascuráin.

-"El ciudadano licenciado Pedro Lascuráin se presentó en el salón acompañado de la comisión nombrada al efecto, y puesto de pie, dijo: Protesto sin reserva alguna guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con sus adiciones y reformas, las Leyes de Reforma, las demás que de aquella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente interino de la República que por ministerio de la ley me corresponde, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión.

-"El ciudadano presidente del Congreso le contestó: Si así lo hiciereis, la nación os lo premie, y si no, os lo demande.

"Con lo que terminó el acto de la protesta de dicho alto funcionario; y después de haberse retirado, se dio lectura al acta de la presente sesión, que sin discusión fue aprobada en votación económica.

Sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados

Presidencia del C. Coronel Francisco Romero

(Continúa)

"-El ciudadano presidente: Se reanuda la sesión de la Cámara de Diputados.

"Suplico a los señores senadores y diputados no se retiren, a fin de terminar la sesión.

"-El ciudadano secretario: Se ha recibido el siguiente oficio:

Secretaría de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores.-Sección de Cancillería.-Número 5,245-

"El señor Presidente interino de los Estados Unidos Mexicanos se ha servido nombrar, con fecha de hoy, Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, al señor general de división don Victoriano Huerta, quien ha otorgado la protesta constitucional.-Por acuerdo del señor Presidente interino, tengo el honor de hacerlo saber a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.- Suplico a ustedes se sirvan dar cuenta con esta nota a la mencionada Cámara.

"México, febrero 19 de 1913. -- El subsecretario encargado del Despacho, Julio García.

A los ciudadanos secretarios de la Cámara de Diputados. - Presentes.

De enterado.

“-El mismo ciudadano secretario: La 1a Comisión de Corrección de Estilo ha presentado la siguiente minuta:

"La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio de la facultad que le confieren los artículos 72, inciso A. fracción II, y 81 y 82 de la Constitución General de la República, decreta:

"Artículo 1° -Se admite la renuncia que presenta a esta Honorable Cámara el ciudadano Francisco I. Madero del cargo de Presidente de la República que el pueblo mexicano le confirió en las últimas elecciones.

"Artículo 2° -Se admite igualmente la renuncia que presenta a esta Honorable Cámara el ciudadano José María Pino Suárez, del cargo de Vicepresidente de la República que el pueblo mexicano le confirió en las pasadas elecciones.

"Artículo 3° -Llámese al ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, actual Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores, para que preste la protesta de ley como Presidente interino de la República.

Económico

"Comuníquese este decreto a quienes corresponda.

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General.-México, 19 de febrero de 1913.-Juan Galindo y Pimentel. -Alfonso Cravioto.

"Está a discusión. ¿No hay quien pida la palabra?-En votación económica se pregunta si se aprueba.-Aprobada..

La renuncia de Lascuráin

"-El mismo ciudadano Secretario: Se ha recibido el siguiente oficio:

"Honrado por el señor Presidente de la República, don Francisco I. Madero, con el cargo de Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores, procuré servir a mi patria poniendo el humilde contingente de mi lealtad y de mi honradez. Los acontecimientos a los que asistimos, me han colocado en el caso de facilitar los medios para que dentro de la ley, se resuelva una situación que de otro modo acabada con la existencia nacional. He aceptado con toda conciencia ese papel, ya que, de rehusarme, hubiera cooperado a futuras desgracias. La Historia resolverá serenamente sobre mi actitud; estimo demostrar con ella mi lealtad a quien me honró con su confianza y mi amor a mi patria.

"Estas consideraciones me hacen dimitir del puesto de Presidente de la República, que por ministerio de la ley he desempeñado por unos momentos, (*) después de haber nombrado Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación al señor general Victoriano Huerta.

"Ruego a ustedes, señores secretarios, se sirvan dar cuenta a la Honorable Cámara de Diputados con esta renuncia, para los efectos legales.

"México, febrero 19 de 1913.-Pedro Lascuráin,

"A los ciudadanos secretarios de la honorable Cámara de Diputados.-Presentes,

"Pasa a las Comisiones Unidas 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales.

"(Los miembros de las comisiones citadas pasaron a dictaminar.)

Dictamen sobre la renuncia de Lascuráin

"-El ciudadano Secretario: Las Comisiones Unidas 2° de Gobernación y 3° de Puntos Constitucionales, han presentado el siguiente dictamen:

"El ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, Presidente interino de la República por ministerio de la ley, presenta renuncia de dicho cargo, después de haber nombrado Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación al ciudadano general Victoriano Huerta.

"Las comisiones que subscriben, en vista de las razones manifestadas por el ciudadano licenciado Lascuráin, que se fundan en la gravedad de la situación en que se encuentra la Nación, creen que es de aceptarse la renuncia, y suplican a la Cámara, en virtud de lo dispuesto en los artículos 72, inciso A, fracción H, y 81 y 82 de la Constitución Federal y en las leyes de 13 de mayo de 1891 y 6 de mayo de 1904, se sirva aprobar, con dispensa de trámites, las siguientes proposiciones:

"l.-Se admite la renuncia que presenta a esta honorable Cámara el ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, del cargo de Presidente interino de la República.

"II.-Llámese al ciudadano general Victoriano Huerta, Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, para que preste la protesta de ley como Presidente interino de la República.

Económico

"Comuníquese este decreto a quienes corresponda.
"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General-=México, febrero 19 de 1913.-] R. Azpe- -Manuel Padilla.-Manuel F. de la Hoz.- J. M. de la Garza.--José Mariano Pontón.

Lluvia de votaciones económicas

"Se pregunta a la Cámara si se aprueba la solicitud de la Comisión, relativa a la dispensa de trámites.-Los que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie.-Aprobada la dispensa de trámites.-Está a discusión en lo general.-¿No hay quien pida la palabra?-En votación nominal se pregunta si se aprueba en lo general -Se procede a recoger la votación.-El resultado de la votación es el siguiente: 126 votos por la afirmativa y ninguno por la negativa.-En consecuencia queda aprobado en lo general por unanimidad de 126 votos.

"Está a discusión en lo particular la proposición primera, que dice: (Leyó) .--En votación económica se pregunta si ha lugar a votar en lo particular.-Ha lugar.-En votación nominal se pregunta si se aprueba.-Comienza la votación.-El resultado de la votación es el siguiente: 126 votos por la afirmativa y ninguno por la negativa.-En consecuencia queda aprobada la primera proposición.

"Está a discusión en lo particular la proposición segunda, que dice: (Leyó).-En votación económica se pregunta si se aprueba.-Aprobada.

"Comuníquese este decreto a quienes corresponda. "-Está a discusión la proposición económica que se acaba de leer. -En votación económica se pregunta si se aprueba.-Aprobada.

"Pasa a la 1a Comisión de Corrección de Estilo.

"(Los miembros de la citada Comisión pasaron a dictaminar).

-- El ciudadano Secretario: La 1a Comisión de .Corrección de Estilo ha presentado la siguiente minuta:

"La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio de la facultad que le confieren los artículos 72, inciso A, fracción II, y 81 .y 82 de la Constitución General de la República y. las leyes de 13 de mayo de 1891 y 6 de mayo de 1904, decreta:

"Artículo 1°-Se admite la renuncia que presenta a esta honorable Cámara el ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, del cargo de Presidente interino de la República.

"Artículo 2°-Llámese al ciudadano general Victoriano Huerta Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, para que preste la protesta de ley como Presidente interino de la República.

Económico

. Comuníquese este decreto a quienes corresponda.
"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General -México, 19 de febrero de 1913,-Juan Galindo y Pimentel.- Alfonso Cravioto,"

"-En votación económica se pregunta si se aprueba.-Aprobada.

"-El ciudadano Presidente: Se levanta la sesión de la Cámara de Diputados.

 

 

Sesión extraordinaria del Congreso General, celebrada en la noche del miércoles 19 de febrero de 1913

Presidencia del ciudadano coronel Francisco Romero

"Reunidos en número competente en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados, éstos y los senadores que forman el XXVI Congreso General, con objeto de recibir la protesta constitucional al ciudadano general Victoriano Huerta, actual Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, quien, conforme a lo dispuesto en el artículo 81 de la Constitución Federal, debe encargarse interinamente de la Presidencia, en virtud de la renuncia que del cargo mencionado hizo el ciudadano licenciado Pedro Lascuráin, se abrió la sesión.

"-El ciudadano Presidente del Congreso: Sabiendo que se encuentra a las puertas del salón el señor general de división don Victoriano Huerta, Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, se nombra en comisión a los señores, diputado Guillermo Meixueiro, senador Sebastián Camacho, diputado Fidencio Hernández, senador Aurelio Valdivieso, diputado Pablo Salinas y Delgado, senador Reginaldo Cepeda, diputado Manuel Villaseñor, senador Antonio Alcocer, diputado licenciado Francisco M. de Olaguíbel y senador Manuel Calero, acompañados de los Secretarios diputado Albino Acereto y senador Ricardo Guzmán, a efecto de que se sirvan introducirlo para que preste la protesta de ley.

"-El ciudadano general Victoriano Huerta se presentó en el salón, acompañado de la comisión nombrada al efecto, y, puesto en pie, dijo: Protesto sin reserva alguna guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con sus adiciones y reformas, las Leyes de Reforma, las demás que de aquella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente interino de la
República que por ministerio de la ley me corresponde desempeñar, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión.

"--El ciudadano Presidente del Congreso contestó: Si así lo hiciereis, la Nación os lo premie, y si no, os lo demande.
 
"Con lo que terminó el acto de la protesta de dicho alto funcionario y después de haberse retirado, se dio lectura al acta de la presente sesión, que sin discusión fue aprobada en votación económica.

"-El ciudadano Presidente del Congreso: Se levanta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: De cómo vino Huerta y cómo se fue... Apuntes para la historia de un régimen militar. México. Agosto de 1914.