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1910 "La Convención Antirreeleccionista". Roque Estrada.

 

 

 

EL ESPÍRITU NORTEAMERICANO.
LA MORAL REELECCIONISTA.
LA CONVENCIÓN ANTIRREELECCIONISTA.

 

Los albores de la Convención empezaban á sacudir el desaliento provocado por los continuos fracasos del reyismo. Cada acontecimiento, cada incidente era explotado en política; servía de tema para algunos días, y su electo diluíase luego, aunque dejando un residuo más ó menos sensible en el espíritu nacional.

El movimiento político, la tensión alarmante, y el sordo rumor de la sociedad, no podían pasar desapercibidos para los hombres de talento, nacionales ó extranjeros…

Y sucedió, que apenas acababa de acreditarse en México el nuevo Embajador de los Estados Unidos del Norte, cuando, á principios de Abril y en solemne banquete de la Colonia Americana, produjo el siguiente brindis, cuya versión castellana engalanó las columnas del "Imparcial", á su despecho quizá:

''Acontecimientos recientes de un carácter más bien sensacional, relacionados con diplomáticos excesivamente celosos y gárrulas, me advierten que debo refrenar mi Pegaso con las riendas de la discreción ó quizá compartir la suerte de Darius Green en su máquina voladora. La diplomacia, que en otros tiempos se definía como el arte de hacer algo gracioso y atinadamente ha venido á ser en los tiempos modernos el arte de no hacer nada de una manera graciosa y discreta. En consecuencia, si puedo hablar á ustedes algunos instantes sobre nada, habré realizado una hazaña diplomática. Consideraciones de oportunidad, sin embargo, no me impedirán expresar mi positivo y gran placer por hallarme ante esta magnífica concurrencia de caballeros americanos, al derredor de una mesa hospitalaria en una fiesta de bienvenida. En cierto sentido, geográfica y etnológicamente, esto es para mí como llegar á mi casa.

He oído muchas canciones de los labios de las cantatrices más divinas, pero ninguna más dulce que "Hogar, dulce hogar”; y he conocido reyes y señores, los ricos y los grandes de otros climas; pero después que todo se ha dicho y hecho, no hay gente como la de casa, cuando la nieve blanquea la cabeza.

Doy las gracias á vuestro Presidente por sus muy bondadosas palabras de bienvenida y por las cosas tan gratas que dijera, las cuales, yunque en términos muy elevados, fueron concebidas, sin embargo, de una manera feliz y expresadas graciosamente; y os doy las gracias, caballeros, por los cumplimientos que habéis hecho á vuestro Gobierno, á su representante y á vosotros mismos con reuniros en esta ocasión. Creedme, vuestra bondad no ha caído en suelo estéril, sino que se os devuelve en frutos flores de un perfecto respeto y estimación. Por más que no he ahondado demasiado, siento que quizá he encontrado aquí una veta, la cual, según la definición del minero irlandés, es vena de oro puro que se extiende desde las profundidades á la superficie, y me congratulo de que mi buena ventura ó mi ángel bueno tras mi largo vagar, haya conducido mis pasos á este país magnífico, á presenciar aquí la fusión que se inicia de la civilización latino-americana con las entusiastas y ricas corrientes anglo-sajonas. Siento que hay aquí un gran trabajo por hacer, en comenzar, adelantar y extender las relaciones entre estas dos grandes Repúblicas; y tengo la esperanza de poder contribuir en mi modesta medida para adelantar esta obra. No tengo otros intereses que cuidar aquí que los intereses del pueblo americano y de su Gobierno, por consiguiente, y esto lo desempeñaré honrada y fiel-mente ó pierda si no su habilidad mi mano derecha y quede mi lengua fija en la boca.

Hace como catorce años que entré al servicio diplomático de nuestro país. Años de dura tarea y años de placer, años de muchos éxitos y algunos pesares; pero después de todo, cuando declina el sol y las manzanas se maduran en el huerto, se ha cumplido un día de trabajo.

He servido bajo tres Presidentes: bajo McKinley, de alma grande y bondadosa, cuya amistad cual tenue hilo de oro siguió á aquellos á quienes conoció y quiso bien, á través de los continentes y de los mares, teniéndoles siempre en grata remembranza. Paz al recuerdo del buen hombre. Que reverdezca con los años su memoria y floree á través de las edades que pasen. Bajo el magnífico Roosevelt, algunas veces con la razón y algunas veces sin ella, pero siempre grande, honrado y patriota, y dando en el exterior hoy día, el más alto y mejor ejemplo del ciudadano americano; y bajo el gran administrador Taft, cuyo carácter es una combinación de sus dos predecesores, teniendo la suave y dulce humanidad de McKinley con el valor, la sinceridad y decisión de Roosevelt. Y en tres países, en la hermosa tierra de Chile, que yace como un dorado jardín entre la calma del Pacífico y la cordillera, poblado por una raza valiente, progresista y patriota; en el antiguo Reino democrático de Bélgica, rico en historia y canoso por su antigüedad, y aquí, ahora, como Representante de mi patria, en la segunda gran potencia de este Hemisferio, con la oportunidad de estudiar la reconstrucción de un país.

"Maravíllame cuántos de vosotros, caballeros, como aquí os sentáis entre luces y guirnaldas, os detenéis á pensar que sois testigos y actores en el resurgimiento de una raza y en la evolución de una Nación, porque indudablemente se está moviendo de las llanuras á las montañas, á una civilización más sana, con la mirada fija en la roca de la libertad constitucional, sin la cual ningún Gobierno puede existir en ésta época como potencia vital.

El imperio de Alejandro, creación de un genio de habilidad militar, se convirtió en cenizas en una orgía. El Imperio de los Césares, fundado por una raza virtuosa y pía, subsistió tanto tiempo como su virtud, pero cuando ésta hubo pasado, la civilización romana cedió ante las huestes viriles y primitivas de los germanos. El Imperio de Carlos Y, que esclavizó cuerpos y almas del pueblo de dos hemisferios, en nombre de Dios cayó en el silencio del Escorial por el juicio divino, y ahora ni ésta República ni su gran vecina del Norte, ni las Repúblicas del Sur, ni Reino, ni República ningunos pueden vivir y adelantar á menos que sus pies descansen sobre la roca de la libertad constitucional. Pero tengo fe plena en el porvenir de esta República y de este pueblo, no por los vestigios que aquí dejaran los conquistadores, sino por mi fe en la sangre vigorosa de aquella raza antigua y enérgica que por miles de años mantuvo aquí una civilización distinta, superior por varios conceptos á la que hoy existe, una literatura y un arte distintos también y que edificaran grandes templos y ciudades.

Cuando expiró el último de los Gracos, tiró polvo hacia lo alto y de aquel polvo nació Mario, grande en la guerra y grande en la paz y, de igual modo, del polvo de aquella vieja civilización tolteca y azteca ha nacido la principal inspiración de la pasada grandeza de México y vendrá la energía, el poder y la eficiencia para extender el comercio sobre los mares, equipar sus ejércitos y su armada, y quizá algún Cervantes mexicano pueda en las futuras generaciones encantar al mundo con su ingenio y filosofía; algún nuevo Dante cantará su Beatriz; quizás las creaciones de algún Angelo, revelando los ideales de otras edades, no encontrados hasta hoy, alcancen las celestes palmas, y las notas de algún maestro del divino arte, no nacido aún, lleguen á ser más dulces y elevadas que las sinfonías de Mendelsohn y Beethoven.

"Que esto llegue á ser historia y no sólo profecía. Os pido á todos que os unáis á mí, brindando por los "Estados Unidos Mexicanos, nación una é indivisible."

Fue una recia sacudida la de ese brandis, reproducido y comentado por la Prensa Independiente ¡Lo decía un Embajador! Y hacia éste Embajador inesperado fue una intensa corriente de simpatía popular, que irradió hacia el país por él representado.

Cierto; ese brindis fue significativo y trascendente: hablar de la reconstrucción de un país; del resurgimiento de una raza y del proceso evolutivo de una nación, con la mirada fija en la roca de la libertad constitucional, base única y esencial para la existencia de un gobierno, é ilustrar esos conceptos con ejemplos clarísimos Hablar de todas esas cosas un Embajador apenas acreditado en nuestra República y con catorce años de práctica diplomática, era de suma trascendencia, era un sacudimiento á los espíritus aletargados, y aquellas palabras no podían ser tomadas como una simple pieza oratoria y, mucho menos, en aquellos momentos tan decisivos para el porvenir de nuestra República y precursores de una lucha electoral

¿Era una ligereza, la expresión del particular sentir de Mr. Henry Lane Wilson?

No puede caber esta suposición, porque es rechazada por los catorce años de práctica y por el más rudimentario sentido diplomático.

En consecuencia; no cabe más que esta solución: Mr. Wilson reflejaba conscientemente, ó en obediencia á particulares instrucciones, el sentir del pueblo norte-americano y el espíritu de su Gobierno.

*
* *

El Partido Nacionalista Democrático resolvió integrar la Convención

En la casa del señor Madero (Primera de Berlín número 21) nos reunimos los señores licenciados Benito Juárez Maza, Carlos Trejo y Lerdo de Tejada y Jesús Urueta, por el Partido Democrático, y el señor Francisco I. Madero y yo, por el Nacional Antirreeleccionista. Era la anunciada formal conferencia para acordar lo relativo á la Convención.

El señor Madero invocó en pro de la alianza de los partidos políticos independientes razones prácticas de gran peso, puesto que la lucha presentaría así mayores probabilidades de éxito.

Trejo y Lerdo de Tejada nos engolfó en una interminable cátedra filosófico-jurídico-metafísica, para concluir que el Partido Democrático no debía concurrir á la Convención por ser un partido dé principios y al hacerlo los sacrificaría; que ese Partido solamente sostendría al candidato que aceptase de plano su plataforma política; que si por alguna circunstancia triunfaba la idea convencionista, él se separaría del Partido por considerar defraudados sus principios.

Objeté:

Me parecía extraña aquella teoría de los principios como un obstáculo para convencionar, porque las convenciones, alianzas y "blocks" políticos tienen por objeto combatir á un enemigo común (razones prácticas y efectivas), y si el objeto se consigue, es indudable que todos los aliados ganan mucho} aun cuando no queden completamente satisfechos sus principios. En caso contrario la derrota es más probable. Si el resultado final es provechoso para todos, es muy lógico y hasta preciso sacrificar un poco de cada parte (1). No me explicaba yo la conducta que asumiría ó iba á asumir el Partido Democrático ante la próxima lucha electoral: ¿permanecería impasible? ¿lanzaría candidaturas? En el primer caso, no cumplía con sus deberes de Partido en aquellas circunstancias, y, para simples cátedras filosófico-políticas buenas estaban las academias. Si lo segundo, iría irremisiblemente al fracaso. Pero dicho Partido ni siquiera pensaba en candidaturas, cosa que apenas dejaría satisfecho al señor Lic. Lerdo, no al Partido-Comprendía yo lo luminoso de su plataforma política; pero antes era preciso preparar el camino para realizarla, como para entrar á las alcobas de una casa es lo más propio pasar por la puerta, y si ésta está cerrada, abrirla, porque además de ser impropio y fantástico entrar por la chimenea, se exponía el "ingenioso" á entendérselas con la policía.

Urueta apoyó mis ideas y expuso algunas otras razones de peso.

Juárez Maza apoyó á "Lerdito".

Después de dos horas de salivar, se acordó que se discutiera la cuestión en el seno del C. O. D. P. D.; pero si triunfaba la idea convencionista, Trejo y Lerdo de Tejada pondría incontinenti su renuncia, ante el escarnio de los principios

Lo dicho, un cartujo.

Ya inmediata la Convención, tuvo conocimiento el Centro que el Partido Democrático y su congénere, el Independiente de Jalisco, no concurrirían á la Convención, airosos é impasibles en sus "torres de marfil"

El receso político, la sombría calma precursora de la Convención y la impunidad de muchos atropellos sin serias protestas, hicieron quizá suponer y esperar al Gobierno y al Partido Reeleccionista que la Convención fuera risible y que ese ridículo determinara el fracaso completo de la oposición. Pero el movimiento político metropolitano despertado por la proximidad de aquel acto (2) y quizá, también, las noticias oficiales recibidas de los Estados, hicieron preocuparse al Gobierno y le obligaron á prevenir el peligro.

Impedir directamente la reunión de aquella asamblea debió parecerle un acto de suprema impolítica. Apeló á medios indirectos.

Algunos delegados fueron detenidos en los momentos de disponerse á partir, otros en el camino, con pretextos más ó menos abiertos; pero llegaban delegados á la Metrópoli, y el Gobierno se convenció tal vez de la imposibilidad de impedir la reunión de la asamblea. Como todo indicaba que no resultaría conforme á las esperanzas reeleccionistas y oficiales, ya que la Convención iba á ser un hecho, urgía imposibilitar material ó legalmente al señor Francisco I. Madero para candidato á la Presidencia de la República....

Aquí debía exhibirse, con soberana desnudez, la inmoralidad de aquel Gobierno claudicante.

El viejo expediente- una cuestión civil se hizo criminal, por obra y gracia del Gobierno, y el señor Francisco I. Madero, ex-gerente de la "Compañía Ganadera de la Merced, S. A. ", fue acusado por el delito de robo ante uno de los juzgados de Coahuila. Se expidió la orden de aprehensión, se diligenció rápidamente el exhorto… Y afirmóse que esa orden, en México, había salido de la Secretaría de Gobernación…

La honorabilidad del señor Madero era intocable y ni la más leve sospecha debería empañar los limpios antecedentes de toda aquella ejemplar y conocida familia de laboriosos agricultores. La vileza de aquellos procedimientos evidenció solamente el fondo asquerosamente inmoral, el fango putrefacto en que pretendía perpetuarse un régimen caduco, y la Psiquis de un Partido que, inhábil para la noble lid, esgrimía como arma de combate la canallesca difamación...

Pero todo esto es lógico, consecuente con su génesis: ¿con cuáles otros títulos podía defenderse aquella causa?, ó, como dije alguna vez, figuradamente: ¿De un pantano en plena putrefacción puede desprenderse, acaso, una corriente cristalina y pura?

Grandes deberían serlos vicios, profundos los cánceres que roían los cimientos de la administración porfiriana, para que así, con tanto descaro, se apelase á procedimientos reprobados por el más rudimentario sentido moral (3).

Un gobierno cruelmente tiránico puede ser fuerte, pero nunca un gobierno corrompido.

El crimen, muchas veces obligado, es menos dañoso que la atrofia del sentido moral, porque lo primero no hace perder la conciencia sobre lo bueno y lo malo, sobre lo útil y lo inútil.

Muchos pueblos pudieron ser fuertes y grandes en medio de la tiranía y la crueldad, mientras no se corrompieron; pero tan luego como esto sucedió pudo determinarse su decadencia.

La causa genésica de la decadencia de un pueblo ó de un gobierno no es la pérdida de sus libertades ó lo despótico de sus procedimientos, respectivamente, sino la atrofia del sentido moral.

El 15 de Abril se tuvo conocimiento de aquella orden, que obligó al señor Madero á no exhibirse públicamente, porque la policía reservada le buscaba. Afirmóse también que la orden no pudo ser eficaz, porque el señor Gral. Félix Díaz, Inspector General de Policía, enemigo de Corral, no quiso cumplimentarla, por haber notado en ella algunas deficiencias de fórmula; y en tanto que se subsanaban, Madero aceptó su candidatura y el gobierno pudo juzgar ya ignominioso y peligroso el procedimiento.

Desde el día 13 de abril empezaron á concurrir los delegados á las oficinas del Centro (despacho del señor Lic. Emilio Vázquez, Eliseo 22) y comenzó para mí un trabajo arduo y laborioso, material é intelectual, de uniformidad y organización, como Secretario del Centro Antirreeleccionista: trabajo que me obligó á dormir cuatro noches en las mismas oñeinas, si dormir puede llamarse hacerlo de tres á cuatro horas cada noche, y no dejándome más tiempo que el estrictamente necesario para mis imperiosas necesidades. Nunca trabajé tan contento como entonces (4)…

Los trabajos económicos de la Convención se detallan en el acta que en seguida inserto:

 

"CONVENCIÓN NACIONAL INDEPENDIENTE DE LOS PARTIDOS ALIADOS:
"NACIONAL ANTI-REELECCIONISTA" Y "NACIONALISTA DEMOCRÁTICO’’.

En la ciudad de México, á las nueve de la mañana del día quince de Abril de mu novecientos diez, congregados en el salón principal del "Tívoli del Elíseo" los ciudadanos Delegados de los Partidos políticos independientes, "Nacional Anti-reeleccionista" y "Nacionalista Democrático”, con representaciones espontáneas y genuinas del Distrito Federal, Territorio de la Baja California, Silverbell, (Arizona,) E.U.A. y Estados de Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; bajo la presidencia del Sr. Lic. Emilio Vázquez, Presidente del "Centro Anti-reeleccionista de México," se instaló la Asamblea, pasándose lista de Delegados, cuyo número ascendió á ciento veinte, de los cuales quince representaban al "Partido Nacionalista Democrático" y ciento cinco al ''Nacional Anti-reeleccionista." En seguida se procedió á nombrar la Mesa Directiva que debía regir los actos de la Convención, la cual, por aclamación, quedó integrada de la manera siguiente: Presidente, Lic. José Pino Suárez; 1er. Vicepresidente, Lic. Jesús L. González; 2º Vicepresidente, Sr. Abraham González; 3er Vicepresidente, Ing. Alfredo Robles Domínguez; Secretarios: Sres. Juan Sánchez Azcona, Manuel N. Oviedo y Lic. Roque Estrada; Escrutadores: Sres. Dr. Narciso González, Guillermo Baca y Salvador Gómez, (*) y Vocales: Pedro Antonio Santos, Enrique R. Calleros, Lic. Urbano Espinosa, Aquiles Serdán, Prof. Gabriel Calzada y Rosendo Verdugo. Acto continuo, el señor Lic. Emilio Vázquez hizo la salutación á los Delegados y declaró instalada la Directiva de la Convención, retirándole del recinto en medio de una cariñosa y espontánea ovación. Á continuación, el Secretario que suscribe dio lectura á un proyecto de reglamento económico para normalizar los procedimientos de la Convención, el cual fue anteriormente formulado por la mayoría de los convencionistas en juntas previas. Apenas se terminaba la lectura de dicho proyecto, cuando notóse en el salón expectación profunda, seguida por una ruidosa aclamación: fue que penetraba el enérgico y preclaro ciudadano, Lic. Toribio Esquivel Obregón. Se procedió luego á poner á discusión, en lo general, el mencionado proyecto reglamentario, el cual fue aprobado. Puesto, á discutir en detalle, fueron aprobados sus primeros artículos, con la salvedad hecha a moción del que suscribe, relativa al segundo artículo, de que deberían discutirse y aprobarse los lineamientos generales de política á que la convocatoria á la Convención se refiere, cómo requisito previo para proceder á la presentación de candidaturas.
El artículo quinto, que prescribía que los oradores, al proponer ó apoyar candidaturas, solamente tendrían el derecho al uso de la palabra por una sola vez y por espacio de diez minutos fue dura y brillantemente atacado por el Sr. Lic. Esquivel Obregón, quién por tal motivo ilustró, deleitó y convenció á una aplastante mayoría, que dio origen á discusiones concienzudas y altamente provechosas, que determinaron, en votación, la reforma de dicho artículo, en el sentido de prorrogar ó ampliar el derecho al uso de la palabra por espacio de veinte minutos. Púsose á discusión el artículo sexto, el cual, el Sr. Lic. Esquivel Obregón, con argumentaciones contundentes de orden moral y de orden político, que le merecieron ovaciones aclamatorias á su indiscutible talento y basta ilustración, fue atacado, pidiendo la supresión de dicho artículo por altamente inmoral, en su concepto. La discusión fue reñida y en ella tomaron parte muy importante y acertada, entre otros, los ciudadanos Lics. José María Pino Suárez y Urbano Espinosa. Agotada la discusión se sujetó á votación; resultando desechado el mencionado, artículo por mayoría absoluta de votos. Desgraciadamente, al tomarse lista de delegados para proceder á la votación dicha, surgió un incidente desagradable, aunque natural y lógico; pues como en dicha lista no apareció el nombre del Sr. Lic. Toribio Esquivel Obregón, uno de los Secretarios, el Sr. Manuel N. Oviedo, lo manifestó así á la Asamblea y pidió no se tuviera en cuenta el voto de dicho señor Licenciado, lo cual produjo protestas por parte de los simpatizadores del Sr. Lic. Esquivel Obregón. Vino la consiguiente discusión y tras algunas consideraciones, la Asamblea concedió voz, pero no voto al expresado distinguido letrado. Debo advertir, que al suprimirse el artículo sexto, pidió el Sr. Lic. Urbano Espinosa que se hiciera constar su voto en contrario. Á solicitud del Sr. Lic. Esquivel Obregón, se facultó á la Directiva el nombramiento de una Comisión encargada de formular y de presentar á la Asamblea un proyecto de "Lineamientos Generales de Política”; comisión que fue integrada por los Sres. Ing. Alfredo Robles Domínguez, Lic. Urbano Espinosa y Lic. Federico González Garza; señalándose á dicha comisión un término hasta de veinticuatro horas. Con lo cual terminó la primera sesión previa, á las doce y veinticinco minutos de la tarde.

A las tres y treinta minutos de la tarde, bajo la Presidencia del Sr. Lic. Pino Suárez y con asistencia de todos los Delegados se abrió la sesión. Por orden del señor Presidente, el Secretario que suscribe dio lectura á una entusiástica, viril, noble y sentida carta de nuestro correligionario, señor Filomeno Mata, fechada en la cárcel de Belén, en donde cumple una condena por la nobilísima causa de la Libertad, del Derecho y de la Democracia, que ha sabido defender en épocas de dura prueba. El solo anuncio de esa carta produjo una ovación de cariño inmenso por la suerte del autor, y su lectura fue recibida con el entusiasmo que provoca una actitud siempre firme, siempre resuelta, siempre abnegada. Los vivas al gran luchador intelectual, al anciano con corazón de joven, repercutieron en el recinto de la Asamblea. En seguida acordóse devolver al Sr. Mata su salutación y enviar otra á un congénere indomable y siempre altivo: señor Paulino Martínez, mártir en San Antonio Texas del ostracismo: El Sr. Filomeno Mata mandó en su carta su voto para la Presidencia y Vicepresidencia de la República en favor de los Sres. Francisco I. Madero y Dr. Francisco Vázquez Gómez. La Presidencia anunció que tocaba entrar á proposiciones de candidaturas para la Primera Magistratura de la Nación, para lo cual y con el objeto de meditación y acuerdo, concedió un receso de diez minutos. Vencido el receso, el Secretario que suscribe, como Delegado por Zacatecas y Guanajuato, y facultado por demás delegaciones del mismo Estado de Zacatecas y de los de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Querétaro y Sonora, después de un brevísimo estudio sobre las personalidades de los señores Fernando Iglesias Calderón, Lic. Toribio Esquivel Obregón y Francisco I. Madero, propuso á este último como candidato á la Presidencia de la República.

El Sr. Enrique Bordes Mangel propuso á su vez la del Sr. Lic. Esquivel Obregón. Hablaron en pro y en contra varios delegados; se lanzó la del Sr. Fernando Iglesias Calderón, y después de reposadas deliberaciones tendentes á aquilatar las tres personalidades, se declaró agotada la discusión y se concedió un receso de veinte minutos antes de proceder á la votación. Fenecido el receso, el resultado de la votación fue el siguiente: Fernando Iglesias Calderón, 3 votos; Toribio Esquivel Obregón, 23 votos; Francisco I. Madero, 159 votos. El resultado fue recibido con aclamaciones, vivas y hurras delirantes. El Presidente declaró solemnemente como candidato de los partidos aliados "Nacionalista Democrático" y "NACIONAL ANTIRREELECCIONISTA", al integérrimo y probo Ciudadano DON FRANCISCO I. MADERO; declaración que hizo estallar el entusiasmo de la Convención y del público, que henchían el local. En seguida, la comisión presentó el proyecto de "Lineamientos generales de política" que debería normar la conducta de los candidatos del Partido, cuyo tenor es el siguiente:

1º Restablecer el imperio de la Constitución, para que el pueblo disfrute en toda su latitud los derechos que ella le concede.

2º Reformas á la Constitución, estableciendo el principió general de "No reelección.

3º Presentación de iniciativas que tiendan á mejorar la condición material, intelectual y moral de los obreros, combatiendo los monopolios, el alcoholismo y el juego.

4º Que se fomente y mejore, de un modo especial, la instrucción pública.

5º Que se fomenten las obras de irrigación y la creación de Bancos Refaccionarios é Hipotecarios en beneficio de la Agricultura, de la Industria y del Comercio.

6º Reformas á la Ley electoral, á fin de alcanzar la efectividad del voto.

7º Mayor ensanche del Poder Municipal, aboliendo las Prefecturas políticas.

8º Fomentar las buenas relaciones con los países extranjeros y especialmente con los países latino-americanos.

El anterior proyecto fue recibido con aplausos. Se puso á discusión y después de extensas deliberaciones se sujetó á votación, resultando aprobado por mayoría absoluta de votos. Se facultó á la Presidencia para que en lo particular nombrase una comisión, con el objeto de que se ofreciera la candidatura al Sr. Madero. Como una salvedad, debo asentar aquí que, al abrírsela sesión de la mañana se dio lectura á una carta del Sr. Madero, por medio de la cual suplicó á los delegados que trajesen instrucciones de votar en pro de su candidatura, que desde aquél momento procediesen libremente, desligados de todo compromiso. Con lo cual terminó la sesión, á las siete y quince de la tarde, citándose á los miembros de la Asamblea para el día siguiente, á las nueve de la mañana; "dando fe de que el delegado por el Partido Nacionalista Democrático", Ing. Alberto Robles Domínguez en oficio dirigido al que suscribe, manifestó no creerse autorizado para aceptar la cláusula relativa á la "No-reelección," dados los términos del manifiesto-programa constitutivo de dicho Partido.

Al día siguiente, diez; y seis de Abril de mil novecientos diez, se abrió la sesión, pasándose lista de Delegados. Se dio lectura á una carta dirigida por el señor Madero á la Convención, por conducto de su Presidente, en la cual manifestó su terminante y decidida aceptación de su candidatura; carta que motivó prolongadas aclamaciones. En seguida se dio lectura á un telegrama fechado en la Cárcel de Belén, en el cual se hacía una salutación á la Asamblea, por los hermanos en desgracia Señores Félix C. Vera, Alfonso B. Peniche, Aarón López, M. Atilano Barrera, Eulalio Treviño, Feliciano Orozco, Lázaro Velázquez, Venancio Aguilar, Casimiro H. Regalado, Arnulfo Zertuche, Cástulo Gómez, E. García de la Cadena, Miguel J Barrón y Carlos Farfán. La mejor prueba del efecto de tal salutación, fue la de haber pedido y acordado enviar á dichos presos el producto de una colecta. Se pone en seguida á discusión la Vicepresidencia, y el-Secretario que suscribe propuso, en nombre de las Delegaciones ya mencionadas, al Sr. Dr. Francisco Vázquez Gómez. Se habló en contra de dicha candidatura y surgió la del Sr. Lic. Toribio Esquivel Obregón; el delegado ó uno de los delegados por el Distrito Federal, propuso la del Sr. José Ma. Pino Suárez. Por tal motivo, el delegado por el "N. Democrático" Sr. Marcos González, solicitó, que se retirara del salón; solicitud que produjo algunas protestas y cariñosas manifestaciones para el Sr. Pino Suárez, personalidad altamente estimada por todo el elemento independiente. Tal petición fue cuerda y razonadamente apoyada por los argumentos experimentales del versado en cuestiones parlamentarias, Sr. Sánchez Azcona, á quien se adhirió el suscrito. Se decidió la separación del Sr. Pino Suárez del salón por el tiempo de las deliberaciones consiguientes, quedando en su lugar el Primer Vicepresidente, Sr. Jesús L. González, quien nombró una comisión integrada por los Señores Abraham González, Dr. Martínez Baca é Ing. Higareda Reed, para que acompañasen afuera del salón al Sr. Pino, quien al separarse recibió unánime y cariñosa ovación. Siguieron reñidísimos los debates sobre las tres candidaturas, principalmente entre las de los CC. Vázquez Gómez y Esquivel Obregón; tomando, en esos debates, parte casi toda la Asamblea; distinguiéndose en pro de la primera el Lic. Luis G. Rojas y Lic. Calixto Maldonado, y en pro de la segunda el C. Enrique Bordes Mangel y Lic. César González. Llegó la hora de suspender los trabajos, lo cual se hizo, aplazándose á los delegados para continuar las deliberaciones para las tres de la tarde. A dicha hora, abierta la sesión, bajo la Presidencia del Sr. Lic. Jesús L. González, siguieron igualmente reñidas las deliberaciones por más de dos horas; se declaró suficientemente discutidas las candidaturas, se concedió un receso de veinte minutos, concluido el cual se procedió á votación, cuyo resultado fue el siguiente: Fernando Iglesias Calderón, 4 votos, Lic. José Ma. Pino Suárez, 14 votos; Lic. Toribio Esquivel Obregón 82 votos; y Dr. Francisco Vázquez Gómez 113 (ciento trece) votos. El resultado hermanó á los contendientes en un “hurra” atronador y vivas al candidato de la mayoría. La Presidencia declaró solemnemente electo como candidato á la segunda Magistratura de la Nación, por los partidos aliados en la Convención, al eminente y modesto Ciudadano, DR. FRANCISCO VÁZQUEZ GÓMEZ, quien fue ruidosa y sinceramente aclamado. Surgió un incidente poco democrático, contrarrestado por otro altamente democrático: uno de los Delegados de Veracruz, invitando á otros del mismo Estado, manifestó que por considerar el que las candidaturas triunfantes no llenaban las aspiraciones populares, se retiraba y desligaba del Partido, lo que produjo una elocuentísima protesta, primero por otro delegado de Veracruz, Sr. Gabriel Gavira, quien manifestó que aun quedaba en la Asamblea importantísima representación veracruzana, la cual rechazaba el acto antidemocrático y torpe del delegado Alonso, y luego por todos y cada uno de los demás derrotados, quienes en medio de frenéticas ovaciones y efusivos abrazos, manifestaron acatar y sostenerla voluntad de la mayoría, porque era la voluntad nacional. Un repórter de la prensa se acercó al suscrito para inquirir el nombre del delegado disidente, y espontáneamente otro delegado por el mismo Estado, Sr. Ignacio G. Huerta, suplicó á la Asamblea que no se tomara ningún acuerdo sobre dicho incidente, que se aplazase, con el objeto de evitar una mancha sobre el siempre progresista Estado de Veracruz. (Ovación ruidosa.)

Púsose luego á discusión la candidatura para Magistrados á la suprema Corte de justicia; informó el suscrito que procedía la designación de cinco Magistrados; se propusieron varias candidaturas, se deliberó bastante y se aprobaron al fin las siguientes: Lic. Toribio Esquivel Obregón, Lic. Jesús L. González, Lic. Celedonio Padilla, Lic. José Ma. Pino Suárez y Lic. José Ferrel. Como se ve, fue propuesta la designación de quien presidía la Asamblea, Sr. Lic. González; por lo cual abandonó el salón, acompañado por una comisión de tres personas, quedando presidiendo los actos de la Asamblea el C. 2º Vicepresidente, Abraham González, quien hizo la declaración correspondiente de que quedaban designados los Ciudadanos referidos para candidatos á la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Después de algunas otras solicitudes que se aplazaron para tratarse á su tiempo, se facultó al Presidente de la Asamblea para que nombrase una comisión, con el objeto de ofrecer al Sr. Vázquez Gómez su candidatura. Termino la sesión, citándose á los Delegados para el día siguiente, á las 9 a. m., nombrándose para redactar el manifiesto á la Nación á los ciudadanos José Ma. Pino Suárez, Juan Sánchez Azcona y Lic. Federico González Garza.

A las nueve y treinta minutos de la mañana del domingo diecisiete del mismo Abril, se abrió la sesión, bajo la Presidencia del Sr. José Ma. Pino Suárez, pasando la lista de delegados y habiendo quórum. El Secretario que suscribe dio lectura á la acta de las sesiones anteriores, la que fue aprobada con las modificaciones hechas ya constar arriba. A continuación el Secretario 2º dio lectura á la comunicación dirigida á la Asamblea por el C. Dr. Francisco Vázquez Gómez, en la cual manifestó su aceptación de la candidatura al cargo de la Vicepresidencia de la República; aceptación que arrancó ovaciones estruendosas. Se nombró una comisión integrada por los ciudadanos Lic. Luis G. Rojas, Juan Sánchez Azcona, Rafael Martínez y Dr. Narciso González, con el objeto de ir en busca de los ciudadanos Francisco I. Madero y Francisco Vázquez Gómez, y de llevarlos al recinto de .la Asamblea á las once de la propia mañana, á fin de que rindiesen su protesta ante la Convención. El Presidente de la Convención propuso las personas que estimó aptas para integrar el "Comité Ejecutivo Electoral", proposición que fue impugnada en parte y defendida en total por varios miembros de la Asamblea. Después de discutirse ampliamente y. de sujetarse á votación, el referido Comité quedó integrado de la manera siguiente:

Presidente honorario: Lic. Emilio Vázquez.
Presidente efectivo: Dr. Francisco Martínez Baca.
Vicepresidente: Juan Sánchez Azcona.
1er. Vocal: Lic. Roque Estrada.
2º Vocal, Lic. Federico González Garza.
3º Vocal Octavio Bertrand.
4º Vocal Lic. Jesús Munguía Santoyo.
5º Vocal, Ing. Manuel Urquidi.
6º Vocal, J. G. Higareda Reed.
7º Vocal, José de la Luz Soto.
8º  Vocal, Rafael Martínez,
1er. Secretario, Pedro G. Rodríguez.
2º Secretario Fortino B. Serrano Ortiz
3º Secretario, Rafael D. Beltrán.
4º Secretario, Vicente Ferrer Aldana.

En los momentos en que se discutían las anteriores designaciones fueron introducidos al local de la Asamblea los CC. Francisco I. Madero y Dr. Francisco Vázquez Gómez, entre no interrumpidas salvas de aplausos. Se procedió solemnemente á tomarles la protesta de cumplir y hacer cumplir la Ley y los principios y lineamientos de política del Partido, sostenidos y aprobados por la Convención; protesta que se rindió ante la pública expectación, que se tornó al terminar, en una aclamación frenética. A continuación tornaron la palabra, sucesivamente, los CC. Madero y Vázquez Gómez, siendo continuamente interrumpidos con ovaciones delirantes. En seguida salieron los candidatos del recinto, siendo despedidos por los delegados con conmovedora ovación y seguidos por una gran muchedumbre entre aplausos y vítores. Se discutió si debían darse al Comité ejecutivo facultades expresas para normar su conducta, ó si sus facultades estaban imbíbitas en los mismos acuerdos de la Convención. Después de algunos debates, se aprobó el segundo extremo de-la anterior proposición: el Comité Ejecutivo no tiene más facultades que la de llevar á la práctica las resoluciones de la Convención. A -continuación rindieron su protesta ante la Directiva de la Convención, los miembros del Comité. La Presidencia designó al Sr. Lic. Urbano Espinosa para pronunciar un discurso de clausura; terminado el cual, la Convención Nacional Independiente de los partidos aliados: "Nacional Anti-reeleccionista" y "Nacionalista Democrático", dio fin á sus trabajos en el Salón del Tívoli del Elíseo, á la una de la tarde del 17 de Abril de mil novecientos diez, primer centenario de nuestra hegemonía política. Nota aclaratoria: En la sesión de la tarde del día 15, el Sr. Ing. Alfredo Robles Domínguez no pudo asistir á la discusión de candidaturas á la Presidencia de la República; por lo cual y por ser delegado del Partido N. Democrático, él no tenía candidaturas previas y se veía en el caso de salvar su voto. Conste.

El Presidente, José María Pino Suárez, Primer Vicepresidente, J.A. González, 2º Vicepresidente, Abraham González, Luis G. Rojas, Francisco Martínez Baca, Nicolás Meléndez, Alex Mac Kinney, Ignacio Garrido Huerta, Agustín Arriola Valadés, Bartolo G. Macías, Aurelio Centeno, Agustín Díaz Durán, Valeriano Pérez, Enrique R. Calleros, J. Miguel Sevilla, B. Serrano Ortiz, Juan R. del Castillo, S. Herrera Moreno, Gabriel Gavira, Juan López, Pilar Rivera, Aparicio Sánchez, Manuel N. Oviedo, Narciso González, Alberto Sánchez Vallejo, Manuel Caballero, Gabriel Calzada, Cayetano Trejo, Dr. Ricardo Pérez, Samuel Solís, Carlos G. Vera, Pedro Flores, Jesús Razo, Cándido Aguilar, Miguel Cuevas Paz, Ramón M. Rosales, Nicolás López, Samuel A. Piñi, Rafael Herrera, Cesario Castro, José D. Lozano, Franco Cortés, Pedro Álvarez del Campo, Pedro Morales, Fabián Díaz, Porfirio Meneses Córdova, Eustasio Paleta, Guillermo Baca, Agustín Abundes, Daniel Frías, Felipe Riveros, Fernando Lima, Eugenio Morales, Rosendo Verdugo, José María E. Gámez, P. A. Santos, E. Bordes Mangel, Marcos González, Ángel Vera, Ing. J.G.-Higareda Reed, Aquiles Cerdán, Rafael D. Beltrán, Manuel Urquidi, Lic. Federico González Garza, Hilario Sánchez, Vicente F. Escobedo, Eulalio Gutiérrez, Marcos López Jiménez, Miguel F. Hernández, José de la Luz Soto, Abraham González, Fortino B. Serrano Ortiz, Pedro G. Rodríguez. Francisco Salinas, Salvador Gómez, José Méndez del Toro, Trinidad Rojas, Eulalio Martínez, Octavio Bertrand, F. Cosío R., F. de P. Sentí es, J. Sánchez Azcona, G. Urquiza, Tomás Silva, Alfredo Ortega, C. A. González, Urbano Espinosa, Francisco A. Beltrán, C. Maldonado R., Miguel C. Corona, J. García, Esteban García, Isaac Barrera, Jesús R. Gavaldón. (Siguen firmas.)

El Secretario:
R. Estrada.

 

* * *

 

ENTREVISTA DÍAZ-MADERO. El día 15 de abril (no lo recuerdo con, precisión) tuvieron una entrevista los señores Gral. Díaz y Francisco I. Madero. El intermediario fue un común amigo, señor Teodoro A. Dehesa, Gobernador entonces del Estado de Veracruz.

Parece que el objeto real de la entrevista fue el de insinuar el señor Gral. Díaz un posible arreglo con el señor Madero sobre la cuestión palpitante; insinuación que fue desoída digna monte. Como el señor Gral. Díaz deslizara una frase de intención despectiva ó autoritaria para el señor Madero, éste, con gran entereza y cortesía, le indicó "que tuviera en cuenta el ciudadano Presidente de la República que estaba tratando con el Jefe de un partido contendiente". Extraña debió parecerle al octogenario Dictador la actitud de aquel hombre que se erguía ante quien todos se habían inclinado hasta entonces; extraño debió parecerle un ejemplar de la nueva generación, para él desconocida, y más extraño aún, que su más que famosa palabra sugestiva se estrellase en la voluntad de un hombre que surgía de otra escuela política ajena á la por él mismo fundada.

Ningún arreglo fue posible; y el claudicante Dictador y el embrionario candidato "quedaron de verse en los comicios"...

¡Los comicios!

¡El perenne reto entre Pasado y Porvenir! (5)

EL LIC. EMILIO VÁZQUEZ EN LA CONVENCIÓN. El discurso de salutación á los delegados y declarativo de la instalación de la Asamblea, del Presidente del Centro Antirreeleccionista, fue sencillo, conmovedor é intensamente sincero. Por los labios del señor Vázquez brotó el anhelo vivo y ardiente de que la Convención cumpliese con su deber, depositando su augusta voluntad en personalidades dignas y consecuentes con los principios y el espíritu de la causa…

¿La conducta del señor Lic. Vázquez se había basado, pues, durante su presidencia en razones de alta conveniencia política y al hacerlo así fue, por ende, para él una dura labor de abnegación y sacrificio? ¿Estaba convencido de la necesidad del antirreeleccionismo pleno y habíale impedido manifestarlo así el cariño, el respeto ó el temor al señor Gral. Díaz, y aquel cariño, respeto ó temor fue subyugado en su ánimo por la enorme trascendencia de aquella Asambleas ¿O, emotivo como supongo el señor Vázquez, lo para él emocional de la Convención dominó lo emocional anterior?

Hasta hoy, no he podido comprender aún las causas generadoras de la conducta del señor Lic. Emilio Vázquez; causas inconscientes quizá para el mismo sujeto. (6)

 

MIS APRECIACIONES SOBRE ESQUIVEL OBREGÓN Y MADERO EN EL SENO DE LA CONVENCIÓN.- Juzgué al señor Lic. Toribio Esquivel Obregón, el más intelectual, el más observador, el más prestigiado y el de más intensa cultura (7) de todo el Partido Antirreeleccionista; pero carente de actividad política y de la resolución necesaria en aquel período decisivo para la vida nacional. No existía en él el hombre de acción.

Estábamos en vísperas de acontecimientos imprevistos para la generalidad; no podíamos calcular con precisión hasta dónde nos llevarían esos acontecimientos, porque no estaba en nuestras manos, sino en las del gobierno, determinar los medios que normarían la lucha. Lo grave, no tanto del presente, sino del porvenir, nos obligaba á prepararnos, y para ello no existía otro medio que el de depositar en un hombre de acción nuestra suprema confianza. Si estuviésemos acostumbrados á la normal renovación de los Poderes, era indiscutible la candidatura del señor Lic. Esquivel; pero no teniendo esa seguridad, era imperioso prevenirlo todo, escogiendo desde luego á quien más propio fuese, y ese más propio lo encontrábamos, á mi juicio, en el señor Francisco I. Madero, tanto por ser hombre de acción, como por su elevada posición social.

ACTITUD DE MADERO Y DE VÁZQUEZ GÓMEZ.- En el seno mismo de la Convención, á raíz de la protesta solemne, el discurso del  señor Madero fue vibrante, ardoroso, arrebatado. Exhibíase sentimental, no el cerebral; el hombre guiado más por las emociones que por las ideas. Vázquez Gómez se reveló cerebral; sereno, intenso, de sólido criterio.

Se completaban el uno al otro; al lado del emotivo y semi-culto, el de intensa cultura y serenidad. No me equivocaría: Madero, para bien de la Nación, iría hasta donde las circunstancias le empujasen. [8.]

Una plática: La tarde del 17 de abril de 1910, un último día de la Convención, se firmaba el acta respectiva en el despacho del señor Lic. Emilio Vázquez; con este motivo se reunieron allí los delegados, entre ellos el señor Ing. Alfredo Robles Domínguez.

Entre este señor y yo no se habían cruzado más palabras que las formularias de una presentación, por el mes de diciembre de 1909. Pero así como el señor Ingeniero era "mi conocido" por sus actos y antecedentes, quizá lo era yo también para él. Me indicó que deseaba platicar conmigo un poco. Nos retiramos, solos, á una pieza del fondo.

Hago el resumen de nuestra conversación.

Me hizo el honor de considerarme de algún valer intrínseco y de alguna utilidad al lado del señor Madero, y si se había tomado la libertad de llamarme era por haberme observado bien y conocer mis ideas y tendencias nada utópicas, sino prácticas. Después de algunos rodeos, la confianza mutua se estableció y hablamos con toda claridad.

Él había permanecido hasta entonces sin hacer política activa, porque deseaba emplear sus energías en los momentos precisos y que esos momentos no podían ser otros que los de la acción, los prácticos… La Revolución. (9). Estaba seguro de encontrar en mí un colaborador y por ese motivo no tenía escrúpulo ninguno en tratar conmigo cuestión tan grave y peligrosa al salir de un estrecho círculo de "hombres de toda confianza". Era preciso ir inclinando poco á poco á Pancho (señor Madero) á las vías prácticas,-porque le encontraba ilusionista y visionario, y, que nadie como yo, al lado de Madero, podía influir mejor en ese sentirlo. Aconsejóme que no me separase jamás del propio señor Madero, porque él (el señor Robles Domínguez) conferíame el inmerecido honor de serle de alguna utilidad al ya candidato á la Presidencia de la República. (10) Con la debida oportunidad nos pondríamos de acuerdo "para obrar".

Con el obligado prólogo de gratitud, modestia y cortesía, confesé al señor Ing. Robles Domínguez la identidad de nuestras opiniones y decisiones, y le manifesté que me causaba verdadero gusto encontrar en hombres de su talla la serena y firme voluntad de obrar, revolucionariamente. No cabía dudar: el único medio para conseguir nuestros deseos era "la insurrección", y á ella pretendería inclinar yo al señor Madero, con prudencia y tacto, como lo había iniciado ya, porque, en efecto encontraba en él mucho del visionario. Prometile que mientras el señor Madero me juzgase útil á su lado, el deber me obligaba á no separarme; pero si alguna vez sucedía lo contrario, no podría yo obligar al señor Atadero á que me utilizase.

Al despedirnos, éramos dos "conjurados". La Comisión encargada para redactar el Manifiesto á la Nación, cumplió su cometido de la manera siguiente:

 

LA CONVENCIÓN NACIONAL INDEPENDIENTE Á LA NACIÓN.

 

MEXICANOS:

El año en que por centésima vez conmemoramos el aniversario del sublime grito de Dolores, de ese grito que, brotado de los labios trémulos de un anciano sacerdote y robustecido en el eco entusiasta de todos los patriotas, fue la voz de redención del pueblo mexicano y produjo el esplendoroso surgimiento de nuestra Independencia Nacional; este año de 1910 ha podido ser testigo de un suceso que debe llenarnos de inefable regocijo porque él viene á garantizar por manera sólida y definitiva, el futuro progreso, el desarrollo venidero, la grandeza permanente de la patria y de la, nacionalidad mexicanas. Ese acontecimiento de trascendencia incalculable para nuestra dicha nacional y para nuestra dignidad de hombres libres y civilizados, ha sido el despertar pacífico, armónico, consciente y necesario del pueblo mexicano, á una vida de política democrática bien entendida, rectamente orientada y pictórica de positivos adelantos y mejoramientos para los intereses morales y sociales de la gran familia mexicana:

Si el año de 1810 instituyó, con el grito de Dolores, la independencia política de nuestra Patria, este año de 1910 afirmará, con el despertar democrático que presenciamos, su libertad y su desarrollo orgánico en todos los órdenes de la actividad pública, de sus hijos y de los grandes intereses procomunales.

¡No podíamos desear los mexicanos, mejor, ni más digna, ni más alta, ni más noble celebración del PRIMER CENTENARIO de la INDEPENDENCIA NACIONAL!

Todos sabéis, conciudadanos, cómo y porqué ha florecido espontáneo, en el corazón de nuestro pueblo, el redentor anhelo de la Democracia, difundiéndose milagroso desde las márgenes del Bravo hasta las selvas rumorosas del Usumacinta; desde las ardientes playas del Golfo, hasta los agrios acantilados de la costa del Pacífico.

En el manifiesto que el Centro Antirreeleccionista de México lanzó al principiar su campaña política, convocando al pueblo para constituirse en Clubs Antirreeleecionistas en toda la República, fueron expuestos con amplitud los motivos por los cuales era menester que los mexicanos asumieran, bajo el amparo de nuestras "leyes constitucionales, la actitud que corresponde á la dignidad del ciudadano.

Tan patriótico llamamiento fue escuchado por los hijos de esta tierra; porque al punto se comprendió que si deseábamos saludar con júbilo el primer centenario de nuestra independencia como nación autónoma, necesitábamos, en fecha tan gloriosa, que cada uno pudiera ufanarse de ostentar el título de ciudadano, ya que conmemorar la emancipación de todo un pueblo, de una extraña tutela, sólo serviría para avergonzarnos si á la vez no demostrábamos habernos manumitido de regímenes autocráticos.

El resultado no pudo ser más halagador: en todos los ámbitos de la República estableciéronse agrupaciones independientes proclamando, las más numerosas, los regeneradores principios de SUFRAGIO EFECTIVO y NO REELECCIÓN.

Al Partido Antirreeleccionista cupo la gloria de cobijar bajo los pliegues de este lábaro bendito, al Partido Nacionalista Democrático, de tendencias redentoras como las suyas, y uniendo ambos sus demócratas legiones en abrazo fraternal y con la mirada fija sólo en el bienestar de la Patria, han celebrado en esta capital una Gran Convención formada de sus respectivos Delegados venidos de todos los confines de la República.

Los trabajos que los días 15, 16 y 17 del mes en curso fueron elevados á cabo en el seno de esa memorable Asamblea, constituyen una página gloriosa de nuestra combatida democracia y serán en un futuro próximo las inconmovibles bases en que se apoye el pueblo mexicano para reconquistar su soberanía.

El público numeroso que presenció los trabajos de esa Convención es testigo del entusiasmo, cordura y patriotismo con que se llevaron á cabo; la prensa independiente al dar cuenta de ellos, ha dado á conocer también el feliz coronamiento de aquellos trabajos con la elección verificada de los candidatos á la Presidencia y Vicepresidencia de la República y Ministros á la Suprema Corte de Justicia de la Nación; y el nombre sólo de los patriotas ciudadanos en quienes recayó tal elección, es un testimonio elocuente del buen sentido del pueblo mexicano y augurio cierto del triunfo definitivo de la Democracia en nuestro País.

Ya conocéis la firmeza, la abnegación y el patriotismo con que los ejemplares ciudadanos Francisco I. Madero y Dr. Francisco Vázquez Gómez han aceptado su candidatura respectivamente para la Presidencia y Vicepresidencia de la República y prometido solemnemente corresponder á la confianza que el pueblo deposita en ellos. Agrupémonos, compatriotas, alrededor de esos hombres; sean desde hoy nuestra bandera y nuestros guías, y cualesquiera que sean las contingencias á que las pasiones políticas de los adversarios nos arrojen, juremos defender con ellos la soberanía del pueblo y salvar los destinos de la República.

Ya Conocéis también los lineamientos principales de la política que han de seguir nuestros candidatos, con cuyos enunciados que tienen por base la Constitución de la República y los principios fundamentales de nuestro Partido SUFRAGIO EFECTIVO Y NO REELECCIÓN, están conformes ambos candidatos, y resueltos á sujetar los actos de su gobierno, llegado el caso de que en las elecciones generales confirméis el voto con que los habéis favorecido por medio de vuestros delegados en la Gran Convención que acaba de celebrarse.

No se nos ocultan los sacrificios que la gigantesca lucha que vamos á continuar nos imponen, pero confiamos en las virtudes cínicas de que habéis dado tantas pruebas desde el comienzo de esta campaña para esperar fundadamente que, escudados en la ley y armados con vuestro derecho, sabréis librar los últimos combates de la libertad en los campos de la Democracia.

CONCIUDADANOS: Habéis dado hasta ahora las pruebas más elocuentes de vuestro amor á la Patria, contrarrestando la obra perniciosa de los detentadores de nuestras instituciones; habéis vencido el indiferentismo que como enorme lápida de plomo parecía haber sepultado para siempre la momia rígida de nuestras libertades públicas; perseverad en nuestra obra redentora, id á los comicios, no os dejéis arrebatar el voto, y al celebrar el primer Centenario de la Independencia política de nuestro país, echad los fundamentos de la ciudadanía mexicana, único verdadero cimiento de la soberanía nacional.

Sufragio Efectivo. No Reelección.—

México, 19 de Abril de 1910.”

 

 

Notas:

[1] Las alianzas y "blocks" son posibles únicamente entre partidos congéneres.
[2] El señor Lic. Federico González Garza fue uno de los que reaccionaron por el entusiasmo inmediatamente precursor de la Convención.
(3) ¿El Gral. Díaz estaba corrompido? Su vida privada, que podemos llamar ejemplar, nos autoriza á suponer lo contrario. Pero su estado senil, sus facultades todas en decadencia y la fuerza de la costumbre pudieron engendrar en su cerebro la "obsesión del Poder", y esta obsesión le conducía fatalmente á aceptar todos los medios tendentes á satisfacerla, sin tener ya la plena conciencia sobre la moralidad ó 'amoralidad de esos medios, por las causas orgánicas y psíquicas indicadas.
(4.) Perdonadme que hable de mí mismo, pero es preciso hacerlo, porque á ello me han obligado las circunstancias posteriores y la facultad "de olvido" de la naturaleza humana.
(*) La delegación por Jalisco fue numerosa; esto dio motivo á una equivocación con respecto al Sr. Gómez, consistente en creérsele delegado; pero él mismo manifestó no serlo.
(5) El señor Madero me relató ampliamente la entrevista. Su Síntesis la asiento como verídica, porque no tengo el más leve motivo para dudar.
(6) Aun en los desequilibrados, muchas causas generadoras de acción permanecen en la inconsciencia.
[7] Alguien me observó en lo privado que había hecho yo el panegírico del señor Esquivel, y que junto á esas apreciaciones resultaron pálidas las relativas á Madero.
(8) "Papam Habemus", dijo un celebrado escritor, entonces
[9] Los posteriores acontecimientos demostrarán que el señor Ing. Robles Domínguez hablaba á conciencia y que su conducta tenía bien demarcada su finalidad.
(10) Las causas en que el señor Robles Domínguez fundó sus apreciaciones sobre mi persona no seré yo quien deba designarlas.

 

 

 

Estrada Roque. La Revolución y Francisco I. Madero. Guadalajara, Jal., México. Talleres de la imprenta americana, pp. 189-216.