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1904 Informe del C. General Porfirio Díaz, a sus compatriotas, acerca de los actos de su Administración 1900-1904.

Noviembre 30 de 1904

 

Informe del C. General Porfirio Díaz, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a sus compatriotas, acerca de los actos de su Administración en el período constitucional comprendido entre el 1º de Diciembre de 1900 a 30 de Noviembre de 1904.

 

 

Cumplo de nuevo gustoso con el deber que me he impuesto de dar personalmente cuenta a mis conciudadanos, de la marcha y del estado que guardan los diversos ramos de la Administración, durante cada cuatrienio de mi mandato y en el momento en que el cuerpo electoral me renueva su confianza. Creo con ello y con mis esfuerzos y los de mis colaboradores en bien del servicio público, corresponder a la distinción con que el pueblo me honra, confiándome el alto y difícil cargo de Jefe del Poder Ejecutivo, y debo reiterarle mi adhesión cada día mayor y más firme a la causa del bienestar, de la dignidad y del progreso nacionales.

Antes de reseñar los sucesos del cuatrienio y los actos administrativos a que han dado origen, creo debido hacer resaltar un hecho que juzgo capital y de alta significación presente y futura. El período a que este Informe se contrae, ha sido realmente un período de prueba para la vitalidad del país y para la firmeza y rectitud de su marcha progresiva. A partir de la consolidación de la paz y de la entrada franca de la República en la vía y en los carriles del progreso, no ha habido período administrativo que no baya ofrecido al Poder público alguna grave dificultad que vencer, algún obstáculo serio que superar ó que sortear, algún problema vital que resolver, alguna ingente necesidad que satisfacer. En todos ellos, gracias a la paz que nos protege, a la solidaridad que nos une y al patriotismo que nos mueve, las dificultades han podido quedar zanjadas, los obstáculos allanados y las necesidades satisfechas ampliamente; pero en todos los casos, el esfuerzo para llegar al resultado, ha sido perceptible y hasta fatigoso, y el país ha tenido en ocasiones que imponerse serios sacrificios para conjurar los males que lo han amenazado y que han emanado de causas naturales, fatales por decirlo así, y extrañas a su acción y a su voluntad.

En el período que paso a reseñar, la dificultad no ha sido única ni uno solo el obstáculo. Una convergencia y una sucesión de hechos se han como coligado amenazando nuestros intereses, y el país ha podido sobreponerse a todo y dominarlo todo, sin que haya necesitado ni de grandes esfuerzos, ni de perceptibles sacrificios, ni de medidas de excepción, ni de trastornos en la marcha general de los asuntos.

Ni la gran escasez de numerario, ni la amenaza de una crisis industrial que se prolongó de fines del período pasado, a una buena parte de los comienzos del actual, ni la baja, nunca vista hasta ese grado, de la plata, que sobrevino casi a continuación, ni las dos fatigosas y al fin victoriosas campañas contra rebeldes substraídos a la obediencia del Gobierno, que se hizo necesario emprender y a las que era indispensable dar cima, ni la necesidad de adquirir representación predominante en grandes arterias- de circulación para proteger nuestro comercio y asegurar el tráfico de sus productos, ni la terrible epidemia que nos amenazó con sus devastaciones y a la que pudo ponerse coto, ninguno de estos hechos, separadamente, ni todos juntos, han bastado a alterar la serenidad del país, ni a interrumpir su marcha de progreso, y casi han parecido nulos é insignificantes los intensos esfuerzos y los no despreciables sacrificios que ha sido necesario hacer para conjurar tantos y tan serios males.

Cuando un país, en medio de dificultades de todo género, puede moverse con tanto desparpajo y conservar inalterables su calma, su sangre fría y la posesión de todos sus medios y de todos sus recursos; cuando para sobreponerse a ellas no sólo no se ve obligado a mermar sus elementos sino que puede todavía acrecentarlos; cuando la lucha no lo enerva ni lo agota, sino que lo tonifica y estimula, entonces puede fiarse en su solidez estática como en la armonía y continuidad de su dinamismo y de su vitalidad. Puede decirse entonces que ha salido del período crítico de la infancia y de la época peligrosa de la adolescencia y que va entrando en la virilidad.

Tal es, para mí, la alta significación del período que paso a reseñar. Cuando el trabajo no es una crisis aguda y transitoria sino una función regular; cuando el triunfo sobre el obstáculo no es un mero accidente sin antecedencias ni consecuencias del mismo orden, sino un encadenamiento sistemático de acciones y reacciones coordinadas; cuando la riqueza y el bienestar no son meros efectos del azar, sino fines alcanzados deliberada y conscientemente por la acción de medios adecuados, no hay organismo individual ni social que no deba considerarse como normalmente constituido y que no dé derecho a esperar que si nuevas dificultades se le presentan sabrá del mismo modo vencerlas y sobreponerse a ellas.

Como toda obra de progreso, la labor confiada al Poder Público es y tiene que ser indefinida. Hay por consiguiente mucho aún que intentar y que lograr; pero lo ya alcanzado basta para poder afirmar que el programa de paz y de progreso, a cuyo desenvolvimiento está el país consagrado por completo, ha cumplido, si no todo cuanto puede prometer, a lo menos más, mucho más de lo que en un cuarto de siglo era razonable esperar, dado el punto de partida de ese movimiento.

La realización de esas promesas es labor nacional a la vez que gubernamental; el Gobierno ha necesitado del apoyo del pueblo y de la abnegación de numerosos y celosos colaboradores y jamás le han faltado. El, en cambio, se ha esforzado por secundar, en la esfera de sus facultades constitucionales a todos los obreros del progreso. A esta colaboración, real y efectiva en el presente y que no hay que temer que cese en el porvenir, es preciso atribuir el éxito de la empresa de regeneración y de reorganización a la que el país debe su actual bienestar.

Después de este indispensable preliminar, paso a reseñar las labores administrativas del cuatrienio, siguiendo el orden de las Secretarías de Estado a que están confiadas.

 

RELACIONES EXTERIORES.

 

Ampliamente lie expuesto ya, en ocasiones semejantes, la política a que he procurado ajustar los actos de mi Gobierno en materia de Relaciones con los Estados Extranjeros. Esta política, basada fundamentalmente en la estimación y respeto mutuos, ha traído consigo un ensanche gradual en los lazos internacionales que nos unen, en la actualidad, con todas las demás naciones civilizadas. De esta suerte, el Ejecutivo estima haber respondido a una aspiración nacional, encaminada a acreditar al país en las distintas comarcas del mundo, poniendo al propio tiempo de relieve el deseo de abrir francamente las puertas de la República a las ideas, principios, sentimientos é intereses que ligan unas con otras a las sociedades modernas.

En el espacio de tiempo que comprende este Informe, México ha nombrado representantes oficiales cerca de los gobiernos de varios países con los cuales no tenía relaciones diplomáticas.

Entre esos países figuran algunos que, por su comunidad de origen é índole de sus instituciones, ocupan un lugar muy preferente en nuestros afectos y simpatías. Me refiero a las Repúblicas Sud-Americanas, que con una deferencia que ha obligado la gratitud nacional, han enviado algunas misiones encargadas muy especialmente de estrechar las relaciones que, aunque no de una manera diplomática, han existido siempre entre México y aquellos Estados. Con objeto de corresponder a esos deseos, el Gobierno Federal consideró conveniente la creación de dos Legaciones, una destinada a las Repúblicas del Atlántico y otra con destino a las del Pacífico, las que se encuentran instaladas, llenando una de las funciones más gratas y significativas.

Con posterioridad, la Nación ha inaugurado sus relaciones con el lejano Imperio de Persia, habiendo tenido la satisfacción de recibir la visita de un distinguido diplomático con el carácter de Embajador Extraordinario ante el Gobierno de la República. En correspondencia de esta distinción, nombré á mi vez con igual carácter á otro diplomático de nuestro país, quien fue recibido oficialmente por su Majestad el Shah de Persia, habiendo obtenido en aquel Imperio señaladas muestras de amistad y cortesía hacia el pueblo y Gobierno Mexicanos.

Con fecha reciente el Gobierno del Imperio Chino, con el que nos ligaba ya, desde hacía algunos años, un tratado de amistad y comercio, tuvo a bien comisionar a su Representante en Washington para que inaugurara las relaciones diplomáticas de aquel país con nuestra República; y por primera vez vino a México un Ministro de aquel lejano Imperio. En consecuencia, fue acreditado en Pekin un Ministro Mexicano. Es de esperarse que estas nuevas relaciones con China den un resultado práctico en favor del comercio de ambas naciones.

Por primera vez se ha presentado en la Capital del Paraguay un Ministro mexicano, correspondiendo así la cortesía de aquel país, que hace tres años envío a México un plenipotenciario. Nuestro Ministro ha sido muy bien acogido por el pueblo y el Gobierno paraguayos.

Pero el hecho más trascendental de los de la índole a que me estoy refiriendo, constitúyelo, sin duda alguna, la reanudación de las relaciones diplomáticas de México con el Imperio de Austria-Hungría. En efecto, y como oportunamente anuncié a la Nación, ambos Gobiernos nombraron simultáneamente sus respectivos representantes, quienes de este modo han dejado consolidada de una manera oficial la amistad de dos pueblos que no tienen motivo para mantenerse aislados en el concierto de los intereses internacionales.

Nuestras relaciones exteriores no se han limitado a ponernos en contacto con naciones que de tiempo atrás han venido formando en el grupo de los Estados constituidos; sino que de igual modo se han extendido a los que hasta en época cercana han alcanzado una vida autónoma é independiente. Al decir esto aludo a la nueva República de Cuba, proclamada dentro del período que abarca este Informe. Ya en el anterior inmediato he dado cuenta de la actitud observada por el Gobierno de México durante los acontecimientos que se sucedieron en la Isla Antillana. Es por extremo satisfactorio consignar que en el lapso de tiempo que duraron dichos acontecimientos, la conducta del Gobierno, ajustada a la neutralidad más estricta, no dio el menor motivo de reclamación ó queja por parte de las diversas entidades interesadas en las distintas situaciones por que atravesó la Isla. Al inaugurarse aquella República, y reconocido desde luego el nuevo Estado, al par que por el Gobierno de México por los de todas las naciones del mundo, se inauguraron asimismo las relaciones entre los dos países, destinados por más de un concepto a vivir en la más estrecha cordialidad y armonía.

De igual prudencia dio el Gobierno muestras al iniciarse el movimiento de segregación en el Istmo de Panamá, que determinó la creación de la República de ese nombre. Ante la diversidad de informaciones que llegaron a nuestro país, en los primeros momentos, respecto de dicho acontecimiento, el Ejecutivo resolvió esperar, hasta encontrarse en posesión de otros datos que le permitieran formarse una idea exacta de los hechos. Más tarde, la nueva República fue oficialmente reconocida por un gran número de países, y como, aparte de esta sanción internacional, el Estado recién constituido ofreció, desde luego, un carácter de firme estabilidad, el Gobierno Mexicano no tuvo ya inconveniente en reconocerlo a su vez, con los votos más sinceros por la prosperidad de la joven República hermana.

Al propio tiempo, han adquirido cada día un carácter de mayor firmeza nuestras relaciones con los países con los que las sosteníamos con anterioridad, especialmente con los limítrofes, cuya situación geográfica se presta tanto a que se promuevan dificultades, sólo susceptibles de allanarse cuando a la vigilancia y defensa de los derechos propios se une el reconocimiento y respeto de los ajenos. En el presente caso, me complazco en manifestar que ninguna de las reclamaciones presentadas por esos países contra nosotros y por nuestra República en contra de ellos, en el curso del cuatrienio, ha ofrecido un aspecto grave; todas, por consiguiente, han podido resolverse sin apelar a procedimientos diplomáticos extremos.

Con respecto de los Estados Unidos, es grato consignar que el Embajador de México en Washington, recibió de aquel Gobierno el saldo de las reclamaciones fraudulentas de Weil y La Abra acto decretado por el Congreso de la Unión Americana. Como a este asunto me referí muy extensamente en mi anterior Informe, considero innecesario entrar de nuevo en pormenores ya conocidos; ellos, por lo demás, no conducirían sino a confirmar lo que el Ejecutivo ha consignado más de una vez acerca de la alta justificación y recto espíritu que norma la buena inteligencia reinante entre los dos países.

Este sentimiento no ha sufrido el menor menoscabo ni aun con la presentación de acontecimientos determinantes de un cambio en el personal encargado de la Administración pública en la Nación vecina, a raíz del monstruoso atentado de que, con reprobación del mundo, fue víctima uno de los más ilustres estadistas del otro lado del Bravo.

Quiere decir esto que la buena armonía reinante entre nuestra República y su vecina del Norte, correcta y afectuosamente conducida por sus Gobiernos respectivos, se apoya especialmente en el decoroso aprecio y respeto que se profesan ambos pueblos.

Con referencia a los trabajos llevados a feliz término en el curso del cuatrienio con el fin de fijar de una manera definitiva las líneas limítrofes entre México y los Estados Unidos, dando al mismo tiempo reglas precisas para resolver todas las cuestiones que se suscitaran con este motivo, consignaré aquí que firmado en Washington, en 21 de Noviembre de 1900; el convenio que convirtió en indefinido el plazo señalado para el examen y decisión de los casos sometidos a la Comisión Internacional de Límites Fluviales, dicha Convención fue presentada ante la Cámara de Senadores de la República, que la honró con su voto aprobatorio. El Senado de la Unión americana prestó asimismo su apoyo al mencionado acuerdo entre los dos países.

Amistosos son también los términos de nuestras relaciones con la República do Guatemala. Merced a la buena voluntad de aquel Gobierno, el de nuestro país ha logrado en todos los casos que se subsanaran algunos errores que autoridades subalternas habían cometido en las personas de algunos ciudadanos mexicanos.

A últimas fechas surgió, sin embargo, un incidente que pudo ser de lamentables consecuencias, entre el Gobierno de Guatemala y nuestro Representante en aquella República. Esclarecidos los hechos y dadas las explicaciones consiguientes, el asunto quedó terminado de un modo satisfactorio para ambos Gobiernos.

Ejemplos de la estimación y confianza depositadas en la República por los Estados extranjeros, han sido las diversas y muy delicadas comisiones de carácter internacional que se le han confiado en estos últimos tiempos. Entre ellas es de citarse la intervención amistosa que, por indicación del Representante de Guatemala en los Estados Unidos, se confirió al Gobierno de México, para que hiciera cesar el estado de intranquilidad alarmante, próxima tal vez a convertirse en un grave conflicto entre los Estados Centro-americanos, con motivo de una cuestión electoral surgida en la República de Honduras.

Con el mayor agrado aceptó esta insinuación el Ejecutivo, deseoso de coadyuvar a la buena inteligencia que como supremo ideal aspira a ver mantenida entre todos los pueblos del Continente Americano. En el acto procedí al cumplimiento de tan grata misión, y los distintos telegramas publicados oficialmente en su oportunidad, dieron cuenta de las excelentes disposiciones de los Gobiernos de aquellas Repúblicas en aceptar nuestros desinteresados oficios, cabiéndome la honra de informar que ellos contribuyeron, indudablemente, a evitar una solución violenta y lamentable. Las pruebas de estimación que con motivo del cumplimiento de este encargo recibió el Gobierno de México, son unas de las que más deben satisfacernos en el terreno de nuestra acción diplomática.

Y ya que a conflictos internacionales me estoy refiriendo, mencionaré el que dio ocasión al rompimiento de hostilidades entre los Imperios de Rusia y el Japón, a principios del año de 1904. Notificado de una manera oficial por los Representantes de las dos Potencias del estado de guerra entre ellas existente, me apresuré a dictar, como en otras ocasiones semejantes, las medidas oportunas para la conservación de la más estricta neutralidad.

El 22 de Octubre de 1901, según estaba anunciado, se inauguraron en esta ciudad las sesiones de la Segunda Conferencia Internacional Americana, cuyas labores se prolongaron hasta el 31 de Enero de 1902.

Señalado motivo de distinción para el país fue que se eligiera la Capital de nuestra República como lugar en que se celebrase tan importante reunión, considerada, con justa causa, como uno de los acontecimientos más trascendentales no sólo para el Continente sino para el mundo entero, en el curso de estos últimos años.

Oportunamente envió el Ejecutivo sus invitaciones a los Gobiernos de las Repúblicas americanas, habiendo tenido la satisfacción de que todas las que forman el Continente Americano, aceptaran tomar parte en la Conferencia.

De gran importancia fueron, indudablemente, los trabajos de ella, traducidos por una serie de recomendaciones, resoluciones, convenciones y tratados, cuyos textos, en tres de los idiomas oficiales que se hablan en América, se dieron a conocer en un volumen especial consagrado a ese objeto, así como las actas de las sesiones de la Asamblea.

Entre esos acuerdos, ninguno, tal vez, más digno de atención que el Tratado de Arbitraje obligatorio, subscripto por los Representantes de la mayoría de las Repúblicas americanas. En virtud de dicho Tratado, las partes contratantes han quedado obligadas a someter a la decisión de árbitros las diversas controversias que existan ó puedan existir entre ellas y que no logren ser resueltas por la vía diplomática, siempre que esas controversias no afecten la independencia ó el honor nacional. Subscribieron el Tratado las Repúblicas: Argentina, de Bolivia, Dominicana, Guatemala, el Salvador, Paraguay, Perú, Uruguay, y México; es decir, la mayoría de las que al celebrarse el Tratado estuvieron representadas en la Conferencia. El Tratado fue después sometido al Senado de nuestra República, obteniendo la aprobación de ese cuerpo legislativo.

Uno de los artículos del expresado documento, dejaba establecido que sin necesidad de ratificaciones estaría en vigor tan pronto como tres Estados, cuando menos, de los que lo apoyaron, manifestaran su aquiescencia al Gobierno de México. Más tarde, las Repúblicas de Guatemala, Salvador, Uruguay y el Perú, sancionaron dicho Tratado, por lo que el Ejecutivo de México, lo ratificó a su vez y lo hizo promulgar con el carácter de obligatorio para las naciones que lo han ratificado.

Importante fue también el propósito de adhesión a las Convenciones de la Haya, resultantes del Congreso llamado de la Paz, celebrado en la citada capital de los Países Bajos el año de 1899.

Establece uno de los principales artículos del Protocolo de adhesión que las naciones del Continente Americano que no figuran en las Convenciones del Congreso, pueden aprovechar los ofrecimientos hechos por los Gobiernos de los Estados Unidos de América y México, para negociar con las demás Potencias signatarias de las convenciones el arreglo pacífico de cualquier conflicto internacional que surgiere entre las distintas Repúblicas del Continente. Con posterioridad a la clausura de la Conferencia, y a virtud del Protocolo a que he aludido, los Gobiernos de Guatemala, Uruguay y El Salvador, se dirigieron a la Cancillería de nuestro país, solicitando de ésta, de acuerdo con la de Washington, que alcanzara la adhesión de esos Estados a las Convenciones de la Haya. El Ejecutivo se apresuró a comunicar sus instrucciones a la Legación de México en los Países Bajos para que, unida con la de los Estados Unidos en aquel Reino, hiciera los esfuerzos conducentes al mejor éxito de los deseos expresados por las Repúblicas americanas ya mencionadas.

De no menor importancia por otro concepto fue la Convención firmada por todos los Delegados de los países que tomaron parte en la Conferencia, para sujetar a un arbitraje los casos de reclamación de cualquiera de los Gobiernos de las Repúblicas representadas, por daños y perjuicios pecuniarios causados a sus nacionales. Ratificado que sea el Convenio por los Gobiernos de las Repúblicas respectivas, será indudablemente de grandes consecuencias en lo futuro. Su duración es de cinco años y será obligatorio para todos los Estados que lo ratifiquen, desde la fecha en que esa ratificación cuente con el apoyo de cinco de esas naciones. Las controversias que se suscitaren por el motivo ya expresado, deben someterse, como el Tratado de Arbitraje a que arriba he aludido, a la Corte Permanente establecida por las Convenciones de la Haya.

Además de los acuerdos que acabo de citar, mencionaré todavía: el tratado sobre patentes de invención, dibujos y modelos industriales y marcas de comercio y fábrica; el de extradición y protección contra el anarquismo; la convención sobre canje de publicaciones oficiales, científicas, literarias é industriales; la que tiene por objeto la protección de las obras literarias y artísticas; la destinada a la formación de los Códigos de Derecho Internacional Público y Privado de América; la que se relaciona con el ejercicio de profesiones liberales; la relativa a los derechos de extranjería; la resolución recomendando la construcción de las líneas complementarias del Ferrocarril Intercontinental; la que se contrae a la celebración de un Congreso Aduanero y otro encargado del estudio de la producción y cultivo del café; la de la publicación, por medio de la Oficina Internacional de las Repúblicas Americanas, establecida en Washington, de estadísticas relativas a población, recursos naturales, industriales, comercio, etc., de cada una de esas Repúblicas; las que tienen por objeto la adopción de medidas destinadas a facilitar el comercio internacional y la reglamentación de la policía sanitaria; las recomendaciones para el establecimiento de un Banco Pan-Americano; la creación de una comisión arqueológica internacional, y otras de menor importancia.

Algunos de esos acuerdos han alcanzado ya forma práctica y señalaré entre ellos el Congreso Aduanero, y el que tuvo por objeto el estudio de la producción y cultivo del café, en los que nuestra República estuvo oficialmente representada.

El 31 de Enero de 1902, como he dicho antes, se clausuraron las Sesiones de la Segunda Conferencia Internacional Americana, cuya importancia queda demostrada con la simple enumeración de sus actos. Ha sido para nuestro país y para su Gobierno, al par que un alto honor, un motivo de justificado regocijo, la permanencia en la República de los Representantes a esta Asamblea. Ella, sin duda alguna, ha influido de un modo eficaz é influirá más todavía en el porvenir, en el afianzamiento de los lazos que unen a los Estados del Continente. Por lo demás, el Ejecutivo se esforzó en proporcionar a tan distinguidos huéspedes la más franca acogida, procurándoles un recibimiento digno de su elevado encargo. Las iniciativas del Gobierno Federal fueron secundadas con la mejor buena voluntad por los de los Estados, en las diversas excursiones que se organizaron, con el fin de que los Representantes llegaran a formarse una idea de los recursos del país y el grado de su adelanto en los diversos órdenes de actividad social. A los esfuerzos a que acabo de aludir, debo agregar los de la Delegación mexicana, que se hizo acreedora, por su laboriosidad é inteligencia, a los más merecidos elogios. Merécenlos igualmente las distintas corporaciones, gremios, particulares, y, en general, la sociedad entera, que en varias formas contribuyó a que la estancia en la Nación fuera grata a las Delegaciones extranjeras.

La reciprocidad internacional, justa aspiración de los pueblos en el comercio amistoso de unos Estados con otros, deja establecida, al par que ciertos derechos otras obligaciones correlativas que todo gobierno que se estime en algo debe esforzarse en satisfacer, aun en aquellos casos en los que el cumplimiento de este compromiso, trae consigo la discusión de un hecho a juicio de ese gobierno perfectamente esclarecido

Fundado en este principio, el Ejecutivo convino en que las reclamaciones contra México presentadas por los Delegados de la Iglesia Católica de la Alta California y oficialmente apoyadas por el Gobierno de los Estados Unidos, fuesen sometidas a la decisión del Tribunal Permanente de Arbitraje que radica en la Haya, siendo éste el primer caso internacional contencioso que se ha presentado a dicho cuerpo.

A su debido tiempo expliqué a la Representación Nacional, y por tanto al país, con todos sus pormenores, la historia de este asunto, llamado de los fondos piadosos.

El origen de este debate se remonta a la época colonial, arrancando del establecimiento en el referido Estado de la Unión Americana—que hasta tiempos posteriores perteneció al dominio del Virreinato, primeramente, y más tarde al de la República,— de las fundaciones conocidas con el nombre de misiones católicas. En aquella época, se instituyó un fondo, confiado primitivamente a los jesuítas; pero expulsados éstos de los Territorios españoles, los bienes que constituían dicho fondo pasaron a ser administrados por una Comisión Real, en cuyo poder se encontraban al realizarse la independencia de nuestra patria. Consumada ésta, el Gobierno Mexicano se constituyó en administrador del expresado fondo, que tuvo por principal objeto la sujeción de los indios bárbaros de aquella comarca y su conversión al cristianismo. En 1836, el fondo pasó a poder del Obispo de las Californias, por precepto legal, que fué, sin embargo, derogado en 1842, volviendo el Gobierno Nacional a hacerse cargo de los bienes y caudales que formaban la fundación.

El año de 1848, la Alta California dejó de pertenecer a la República a consecuencia de lamentables acontecimientos históricos de sobra conocidos, y como el tratado de paz firmado en aquella época con los Estallos Unidos, declaraba fenecidos y cancelados todos los créditos que los ciudadanos de la Unión Americana pudiesen presentar contra nuestro país, el Gobierno Mexicano se juzgó, de hecho, exento de compromisos con la Iglesia Católica, creyendo que los representantes de ésta si consideraban poseer algunos derechos sobre los fondos piadosos, deberían, en todo caso, hacerlos valer ante el gobierno a cuya soberanía había pasado aquel Estado con todas las obligaciones inherentes. No sucedió así. La expresada Iglesia, no satisfecha con las razones que hizo entonces valer contra su reclamación el Gobierno de México, fundado en el principio que acabo de señalar, ocurrió a la Comisión Mixta de Reclamaciones entre ambos países creada a virtud de la Convención de 1868 y radicada en Washington, solicitando el pago hasta dicha fecha de la citada reclamación. El asunto fue sometido, después, por no haberse puesto de acuerdo los comisionados, al árbitro nombrado conforme a la Convención, quien en 1875 condenó a nuestro Gobierno al pago de la reclamación, laudo que fue estrictamente cumplido.

Tales eran los antecedentes de esta vieja controversia, y, basados en ellos, los Representantes de la Iglesia de California ocurrieron otra vez al Gobierno de nuestra República, por la vía diplomática, solicitando que se continuaran pagando los réditos del fondo, desde 1875, fecha en que se hizo el anterior pago, hasta el momento de la nueva reclamación. Por nuestra parte, se sostuvo, empero, que el laudo de 1875 no comprendió los réditos posteriores ni consideró subsistente el capital, y que, por lo tanto, no podía considerarse como legal la solicitud de los reclamantes. Se cambiaron, con este motivo, varias notas, mas no habiéndose llegado a ninguna solución satisfactoria, se resolvió, por acuerdo de ambas partes, acudir al Tribunal de la Haya, subscribiéndose al efecto un protocolo de adhesión, que fue más tarde aprobado por la Cámara de Senadores de la República, é inmediatamente se procedió al nombramiento de los árbitros, encargados de hacer valer por cada uno de los contendientes las razones en que apoyaban sus derechos.

El 1º de Septiembre de 1902 dieron comienzo las sesiones del Tribunal, ante el que los representantes de México y los Estados Unidos rindieron todos los informes y alegatos relativos al asunto, y el 14 de Octubre del mismo año pronunció el mencionado cuerpo el fallo definitivo, que condenó al Gobierno de México al pago de los intereses devengados y por devengar provenientes del fondo piadoso, laudo que se apoyó en el principio conocido en derecho con el nombre de cosa juzgada. Al propio tiempo, el Tribunal declaró que el pago debía hacerse en pesos mexicanos de plata, y no en moneda de oro como solicitaban los reclamantes.

Réstame agregar únicamente que, en cumplimiento del expresado fallo que el Gobierno de México se apresuró a acatar, se han cubierto ya las anualidades vencidas de los intereses que el país fue condenado a satisfacer, quedando de esta suerte terminado un asunto en que la República ha dado un ejemplo de cómo dos Estados pueden fácilmente resolver, por los medios pacíficos, sus mutuas diferencias internacionales.

Basta recorrer las páginas anteriores, para formarse idea de la influencia que las convenciones de la Haya han tenido en las relaciones exteriores de los Estados, siendo muy satisfactorio consignar la correcta conducta observada por México en el exacto y fiel cumplimiento de los compromisos contraídos.

En el Informe correspondiente al cuatrienio anterior, me referí extensamente a los acuerdos tomados por el Congreso de la Paz, al cual tuvo la honra de ser invitada la República, y en cuya representación asistió uno de nuestros más caracterizados diplomáticos. En el período que abraza esta reseña, el Senado de la República prestó su aprobación a los acuerdos de la citada Asamblea, así como al acta final de ella; el Ejecutivo subscribió la ratificación relativa, la que fue enviada a la citada Capital de los Países Bajos para su depósito.

Para cerrar el capítulo de las reclamaciones en que ha intervenido mi Gobierno durante el espacio de tiempo transcurrido desde el 1º de Diciembre de 1900 a 30 de Noviembre de 1904, consagraré algunas líneas a la que algunos ciudadanos mexicanos presentaron contra la República de Venezuela, solicitando el pago de ciertas deudas consideradas de legalidad indiscutible.

Como es bien sabido, cuando la referida República terminó sus dificultades con algunas Potencias europeas, quedó comprometido su gobierno a satisfacer las cantidades que tenía pendientes en el extranjero. Con el fin de alcanzar este resultado, algunas naciones, tanto del otro lado del Atlántico como del Continente Americano, alejadas hasta entonces de la cuestión, se dirigieron al Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Washington, exhibiendo ciertos créditos para su inmediata amortización. En esas circunstancias, algunos ciudadanos de nuestro país invocaron el apoyo de mi gobierno en favor de uno de esos créditos, a cuya solicitud no pudo negarse el Ejecutivo, con tanta mayor razón cuanto que el referido crédito reconocía un origen oficial, puesto que procedía de un préstamo sin rédito de ninguna clase, que el Tesoro de México hizo a la República de Nueva Granada en los primeros años de su Independencia. Más tarde, la expresada República se fraccionó en tres: las de Venezuela, Colombia y Ecuador, quedando cada una de ellas obligada a satisfacer la parte que le correspondía en ese anticipo; pero las continuas agitaciones interiores de Venezuela le han impedido, hasta el día, cumplir con el citado, compromiso. El Gobierno de México traspasó después este crédito, cuyo pago era el que solicitaban sus legítimos poseedores.

Con apoyo de estos antecedentes, me dirigí a nuestra Embajada en Washington, la que dio los pasos necesarios para que la expresada reclamación quedase incluida, como lo fue, entre las que los diversos países presentaron al Plenipotenciario de Venezuela, y más tarde fue presentada debidamente ante la Comisión Mixta que funcionó en Caracas, nombrada exprofeso con objeto de examinar la legalidad de los créditos de los reclamantes mexicanos.

No habiéndose puesto de acuerdo los miembros de la Comisión, pasó el asunto al árbitro que la integraba, y su fallo fue favorable a nuestros reclamantes; pero como quedaba pendiente la cuestión de prelación de los créditos que representaban las potencias bloqueadoras y las no bloqueadoras, se sometió el punto al Tribunal de la Haya, el cual resolvió en favor de las primeras, dejando aplazado el pago de los créditos que representaban las segundas.

Además de los tratados a que ha dado origen la Conferencia Internacional Americana, el Gobierno de la República ha celebrado otros, de trascendencia innegable, con varias naciones de Europa y del continente americano.

Señalaré, desde luego, el de Arbitraje Obligatorio, subscripto con España, a virtud del cual ambos países quedan comprometidos a someter sus futuras cuestiones internacionales al Tribunal de la Haya, que funcionará como árbitro, ó en su defecto, a uno de los Presidentes de las Repúblicas Latino-Americanas.

También se firmaron con el mismo país un tratado de propiedad literaria, por el que se garantizan los intereses y derechos mutuos, y una convención para facilitar la ejecución de los exhortos judiciales entre ambos Estados, sin necesidad de acudir a la legalización de los documentos relativos.

Se ajustó y ha sido ya promulgada en nuestro país una convención con la Gran Bretaña, para el cambio de giros postales. Gracias a ella, el público mexicano puede hacer uso de este sistema con cualquier otro país por el intermedio del correo británico.

También se han publicado las convenciones celebradas con la República de Cuba, una para el cambio de correspondencia y otra para el de bultos postales.

La inauguración de nuestras relaciones diplomáticas con el Imperio de Persia, hecho a que me he referido en anteriores páginas, fue acompañada de la celebración de un tratado de amistad y comercio con la citada nación.

Las relaciones de la República con Austria-Hungría hicieron que se celebrara con aquel imperio una convención en que mutuamente se conceden las altas partes contratantes el tratamiento de la Nación más favorecida.

Se firmó además una Convención con el Gobierno de la Gran Bretaña, a propuesta de ese Gobierno, con el fin de reducir las tarifas correspondientes a cartas dirigidas de Nueva Zelanda a nuestro país, y de éste a aquella posesión británica.

Me es grato informar que todos los nuevos tratados subscriptos en el curso de este período, han obtenido la aprobación del Senado, constituyendo, por lo tanto, preceptos de ley en el cuerpo de nuestra legislación en materia de relaciones internacionales.

En el curso del cuatrienio, fue promulgado el tratado de propiedad industrial subcripto con Francia en el anterior período, y el de amistad y comercio que, durante el mismo espacio de tiempo, se llevó a término con Nicaragua. Respecto de este último convenio, agregaré que el Gobierno de la expresada República, con objeto de dar más solemnidad al acto, se sirvió enviar a su Ministro de Relaciones en misión especial, deferencia que el Ejecutivo ha estimado debidamente.

Réstame decir, para terminar con esta materia, que los demás tratados que la República había celebrado anteriormente con los gobiernos de otros países, han seguido en vigor, a entera satisfacción de las partes contratantes.

Durante el presente período constitucional, la República ha sido invitada por los gobiernos de algunas naciones para asistir oficialmente a varias asambleas y reuniones científicas de carácter internacional, y en todos los casos el Ejecutivo se ha apresurado a corresponder a estas muestras de cortesía, habiendo elegido entre los representantes del país a aquellas personas que por su ilustración y patriotismo ha considerado más idóneas para el desempeño de tan honroso cargo.

Entre estos concursos hay algunos que revisten especial y muy positiva importancia. Señalaré, entre otros, el Congreso Científico Latino-Americano, convocado por acuerdo del Gobierno del Uruguay, y en el que se dilucidaron interesantes temas propios del objeto de dicho Congreso. También fue representado el país en el Internacional de Madrid y oportunamente recibió el Gobierno el informe oficial de los Delegados de México, que resume en forma concreta y precisa los distintos asuntos que se trataron en aquella asamblea.

Los hechos que quedan brevemente expuestos son las naturales consecuencias de un programa que el Ejecutivo se ha complacido en sostener con inquebrantable firmeza. Ese programa, como ya he expresado en páginas anteriores, radica en el exacto cumplimiento de los compromisos contraídos hacia los Estados extranjeros con los que México está unido en relaciones diplomáticas.

Si en el terreno económico, la preferente atención de las obligaciones pecuniarias trae consigo la conquista y el afianzamiento del crédito, en la esfera diplomática, esa misma atención en lo que se refiere al respeto de los derechos ajenos, reconocidos y sancionados en tratados y estipulaciones en los que figura como garantía el nombre de la República, es la base de la amistad y consideración de los pueblos extranjeros.

 

SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN.

 

Si alguna duda pudiera abrigarse acerca de la eficacia de los principios que han servido de norma a la gestión administrativa, bastaría a disiparla la perfecta armonía que caracteriza las relaciones existentes entre las diversas entidades que integran la Federación Mexicana. Al destruir los gérmenes que en otros tiempos mantenían a esas entidades disgregadas, cuando no en estado de hostilidad constante, se han establecido en realidad los lazos que ligan a las distintas comarcas del país y las sostienen compactas y solidarias. La experiencia ha demostrado de un. modo evidente que en las agrupaciones humanas en las que no hay comunidad de interés, de sentimientos y de deseos, no existe una nación, en el estricto sentido de la palabra, y las unidades que forman esos grupos, ajenas las unas a las otras, generalmente, y aun antagónicas a veces, no constituyen una verdadera patria.

En México y durante mucho tiempo, los vínculos federales se mantenían sin consistencia, y únicamente la amenaza de un peligro común tenía el privilegio de determinar una unidad de acción traducida siempre por un vigoroso esfuerzo para rechazar toda agresión extraña. Ante aquella situación, el único programa nacional y patriótico que mi Gobierno se propuso llevar a término, desde el día en que por vez primera el pueblo se dignó confiarme la dirección de los asuntos públicos, ha consistido en afianzar con la paz los lazos que únicamente tenía privilegio de estrechar la guerra, haciendo sólidos y permanentes los ideales y las aspiraciones manifestadas, con lamentables intermitencias, por las distintas fracciones de una misma é indiscutible nacionalidad.

El desarrollo de este programa exigía un gran esfuerzo por parte del Gobierno Federal para acudir a las necesidades de cada entidad de la República y satisfacerlas en forma amplia y provechosa a los intereses locales. La construcción de una extensa red de caminos de hierro, los grandes trabajos materiales, las obras en los puertos, la apertura de caminos y, en una palabra, la realización de todas las empresas llevadas a efecto en los Estados por el Gobierno Federal, han respondido a un solo pensamiento: el de instituir la República sobre una base de cohesión y solidaridad. Los resultados han respondido totalmente a los medios puestos en ejercicio, ya que muestran el carácter de cordialidad que distingue las relaciones de unos Estados con otros y el de todos ellos con el Poder Federal.

No es de extrañarse, pues, que en el curso del cuatrienio que comprende esta reseña, no se haya presentado ningún hecho que viniera a turbar esas relaciones, ni aun en aquellas cuestiones que en pasados tiempos daban constantemente origen a conflictos determinantes de grandes disturbios locales. De esta suerte, en el curso del cuatrienio se han renovado los poderes públicos, en medio de la mayor tranquilidad, en los Estados de Guerrero, Hidalgo, México, Tlaxcala, Guanajuato, Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas, Tabasco, Jalisco, Campeche, Chiapas, Colima, Nuevo León, Aguascalientes, Querétaro, Sonora, Oaxaca, San Luis Potosí, Durango, Michoacán, Morelos, Puebla, Sinaloa y Veracruz. En el Estado de México se verificaron últimamente elecciones extraordinarias del Ejecutivo local, a consecuencia de la muerte del gobernante que desempeñaba ese encargo. Asimismo se han renovado los Poderes del Gobierno Federal, sin dificultades de ninguna especie.

Tampoco han originado sacudimientos ni trastornos asuntos que, como los relativos a las cuestiones limítrofes entre los Estados, alcanzaban caracteres de verdaderos conflictos en otros períodos de la vida nacional. Así, se han podido dejar resueltas satisfactoriamente varias de esas cuestiones, entre ellas, una existente entre los Estados de Puebla y Veracruz, que presentaba algunas dificultades, allanadas, por último, en virtud de un convenio celebrado, entre los gobiernos de esas dos entidades federativas y aprobado por el Congreso de la Unión. Por su parte, el Gobierno Federal ha procurado perfeccionar los convenios celebrados anteriormente con los Estados colindantes, fijando los límites del Distrito, y con ese fin ha comenzado a instalar monumentos que marcan la línea divisoria y formado un plano de dicho Distrito, según el perímetro que le asignan esos límites, de una manera científica.

No se ocultan las ventajas que ofrecen estos trabajos y estas iniciativas en el sentido de alcanzar una más perfecta división territorial, de grande importancia, no sólo para proporcionar un mejor servicio en los diversos ramos administrativos, sino también para evitar disensiones de todo orden, originarias de conflictos frecuentes. Razones de esta índole determinaron al Ejecutivo a proponer una nueva organización política y administrativa del Distrito Federal. Autorizado a llevar a cabo esa reforma, se expidió la ley relativa que comenzó a regir el 1º de Julio de 1903. En virtud de ella quedaron confiadas a un Consejo de Gobierno todas las funciones administrativas de los Municipios del Distrito y todos los servicios públicos que les estaban encomendados. Integran ese Consejo: el Gobernador del Distrito, el Director General de Obras Públicas y el Presidente del Consejo Superior de Salubridad, bajo la dirección y dependencia de la Secretaría de Gobernación.

Los erarios municipales quedaron refundidos en el Federal que recauda todos los ingresos y eroga todos los gastos de ese origen. Y por último, se conservaron a los citados Ayuntamientos todas las funciones políticas que les asignan las leyes y que son la base de nuestro sistema electoral, esencialmente democrático. Conservan igualmente los Municipios sus derechos de iniciativa y sus facultades consultivas y se les concede el derecho de interponer su voto en asuntos de cierta importancia.

Con estas reformas se ha dado un nuevo paso hacia el funcionamiento del poder municipal, uno de los más eficaces y estimables en Estados regidos por instituciones liberales.

Por lo demás, la experiencia, en el corto espacio de tiempo que llevan de vigencia, permite afirmar que, correspondiendo a las aspiraciones que determinaron la nueva organización política y municipal del Distrito, la creación del Consejo Superior de Gobierno ha traído consigo una mayor facilidad en el despacho de los negocios, porque habiéndose puesto en inmediato contacto las autoridades a cuyo cargo están encomendados los diversos servicios, están en aptitud de darse directamente cuenta de todas las necesidades de la localidad, prestándose al mismo tiempo una ayuda más rápida y eficaz en sus ramos respectivos, con grandes ventajas para el público. Varias son las mejoras realizadas en el Distrito, merced a la acción más efectiva del Consejo, siendo de citarse, entre las últimas, el ensanche de la red telefónica de las Municipalidades de Guadalupe Hidalgo, Tlálpam y Milpa Alta, y es también digno de notarse el aumento perceptible de los ingresos municipales a partir de la vigencia de la ley.

Sin apartarme de la esfera de la integración nacional, citaré un hecho de suma importancia registrado en los cuatro años que comprende este Informe: la creación del nuevo Territorio Federal de Quintana Roo, constituido por una espaciosa zona del suelo mexicano, conquistada palmo a palmo a las tribus rebeldes, que de ella se habían adueñado. Los abundantes elementos de riqueza natural, asignan indudablemente un porvenir brillante a esa comarca, que no tardará en sentir la benéfica influencia de la población y de los capitales operando de consuno. Por otra parte, la incorporación de estos terrenos al Poder Federal, les asegura una vigilancia efectiva, fundada en elementos sólidos que garantizan su desenvolvimiento sin dificultades de ninguna especie, al par que la mayor eficacia en asuntos de orden administrativo.

Con posterioridad a la fecha en que el Gobierno Federal se hizo cargo del expresado Territorio, se expidió la ley de organización política y municipal de la nueva entidad de la República é inmediatamente fue puesta en vigor. Con la mayor precisión se señalan en esa ley los límites en que está comprendido el Territorio y se determina su división política en tres distritos, que comprenden, además de los terrenos que están enclavados en el continente, las islas de Cozumel y Cacum, de Mujeres, Blanca, de Contoy y de Holbox y los cayos adyacentes. So dejan establecidas de igual modo en dicha ley, algunas bases generales para el gobierno del Territorio, especificándose con todos sus pormenores las atribuciones de las autoridades políticas y de las municipales, así como las reglas de subordinación y dependencia a que están sometidas esas autoridades. Por lo demás, el Ejecutivo se reserva la facultad de introducir en la división del Territorio de Quintana Roo, las modificaciones que la práctica ó las nuevas necesidades de esa porción de la República reclamen en lo venidero.

Para cerrar el capítulo de las relaciones entre las diversas entidades de la Federación, mencionaré la ley reglamentaria del Art. 113 Constitucional, relativo a la entrega de criminales de un Estado, del Distrito y de los Territorios a otra entidad federativa y viceversa. Ha venido esa ley a poner de acuerdo los intereses sociales en la tarea de perseguir el delito con la acción independiente de los Estados, pensamiento que presidió a la obra del legislador, completándose, de tal suerte, el programa iniciado primitivamente con la expedición del Código fundamental de la República.

En el último período de sesiones ordinarias de la vigésimaprimera legislatura, la diputación de uno de los principales Estados Federales presentó una iniciativa de ley, solicitando la reforma del Art. 78 de nuestra Carta Política, en el sentido de ampliar hasta seis años el período administrativo del Ejecutivo Federal. Aprobada por el Congreso de la Unión, pasó dicha iniciativa a las Legislaturas de los Estados, que por unanimidad la apoyaron, por lo que fue promulgada oportunamente y puesta desde luego en vigor.

Pero en materia constitucional, ninguna iniciativa más importante que la reforma propuesta por el Ejecutivo en la citada Legislatura para la substitución, en casos de ausencia temporal ó definitiva, de la-persona encargada de ese mismo Poder Ejecutivo de la Unión. Ya en mi Informe correspondiente al período comprendido entre los años de 1892 a 1896, expuse las razones que se habían tenido en cuenta para modificar la legislación relativa a la transmisión de dicho poder, en la forma en que ha estado vigente. Un posterior estudio de la materia, hizo comprender al Ejecutivo que la reforma llevada a efecto dentro del citado cuatrienio, no respondía por completo a las necesidades que la determinaron, y que en obvio de ciertas dificultades, era preferible adoptar un sistema que, a semejanza del que existe en otras repúblicas, hiciera entrar desde luego en el funcionamiento activo de la ley a la persona designada con arreglo a las prácticas democráticas, para asumir el expresado Poder Ejecutivo en las ausencias del personal de éste. A tal fin obedeció la iniciativa instituyendo la Vicepresidencia de la República, iniciativa que, a semejanza de aquella a que se refiere el anterior párrafo, obtuvo la aprobación del Congreso de la Unión y de las Legislaturas de los Estados, y que también, como la anterior, fue promulgada con toda solemnidad.

Réstame sólo agregar que, en la época señalada por la ley, fue designada la persona encargada de este elevado puesto, y que entrará a desempeñarlo el mismo día y por el mismo plazo que el Ejecutivo Federal.

De suma importancia como son las iniciativas que llevo señaladas, en relación con la política interior del país, revisten todavía un interés más directo y positivo las que se refieren al problema de la salubridad pública, puesto que él implica la conservación de todas las fuerzas vivas que la Nación ha menester para su total desenvolvimiento.

Ya en mi anterior Informe me he detenido muy especialmente en los esfuerzos que se han llevado a cabo para impulsar este servicio administrativo, que en el cuatrienio que comprende la actual reseña, ha encontrado un campo mucho más amplio de acción. Las epidemias que han invadido algunas comarcas de la República, han solicitado, en efecto, una mayor atención por parte del Gobierno, cuyos trabajos para eliminar estos elementos destructores, han sido coronados de un éxito completo. Me referí, desde luego, a la aparición de la peste bubónica en el puerto de Mazatlán y sus alrededores, acontecimiento que, por revestir un carácter de inusitada gravedad, produjo una honda impresión, no sólo en la zona atacada, sino en el resto del país.

Desde tiempo atrás el Ejecutivo había comprendido la necesidad de que se tomaran todo orden de precauciones para evitar el contagio de la epidemia, que, rompiendo su lejano cerco de la India Inglesa, había, hecho apariciones intermitentes en algunas ciudades y puertos de Europa, de la América del Sur y de los Estados Unidos del Norte, con los que la Nación tiene establecidas constantes comunicaciones. A este efecto, y desde antes que comenzara el presente período constitucional, se adoptaron todo género de precauciones, entre ellas, se adicionó el reglamento de sanidad marítima con un capítulo especial que se ocupaba de las precauciones particulares contra la peste bubónica. Por desgracia, las autoridades del puerto de San Francisco de California, de los Estados Unidos del Norte, con el que los mexicanos del Pacífico, especialmente Mazatlán, del Estado de Sinaloa, sostienen un activo tráfico, adoptaron la resolución de man tener estrictamente secreta la existencia de la peste en la ciudad expresada, con lo que, sin conocimiento oficial del peligro, no opusimos todos los obstáculos que hubiéramos podido levantar contra la importación de la plaga por este camino.

En Diciembre de 1902 se presentaron en la Ensenada de Todos Santos y en la citada ciudad de Mazatlán algunos casos de una enfermedad sospechosa cuyo cuadro sintomático se asemejaba mucho al que la ciencia ha trazado de la peste bubónica. Al terminar aquel año, la epidemia había cesado por completo en la primera de las dos localidades, merced a un sistema de riguroso aislamiento. No sucedió, sin embargo, lo mismo en Mazatlán, en donde la enfermedad se desarrolló con extraordinaria violencia y con tan precisos caracteres que desde la segunda quincena del citado mes no existía ninguna duda acerca de la extraña dolencia que hacía estragos en la ciudad mencionada: la peste bubónica había invadido el puerto sinaloense.

Al penetrarse de tan terrible certidumbre, el Ejecutivo estimó como un deber de conciencia manifestar al país con entera franqueza la verdad de los hechos, juzgando que la alarma que naturalmente había de producirse constituiría, acaso, la mejor garantía para evitar la propagación de la amenazadora plaga. De esta suerte, sin esquivarla tremenda responsabilidad que sobre sí arrojaba, dio oficialmente cuenta de la aparición de la peste y se consagró a organizar una incansable campaña no sólo para detener los avances de la epidemia, sino también para alcanzar su extinción completa.

Desde que se inició la peste, el Consejo de Salubridad nombró un especialista encargado de aclarar por medio de la Bacteriología la naturaleza de la enfermedad reinante en Mazatlán. El dictamen rendido por este facultativo confirmó la convicción de que era la peste bubónica la que se había desarrollado en aquella población é hizo comprender la necesidad de proceder con el mayor celo al par que con el vigor más extremado.

El plan adoptado por el Consejo de Salubridad para combatir la epidemia, y que desde un principio fue llevado al terreno de la práctica, contenía una diversidad de medidas cuya eficacia había de dejarse sentir en plazo no muy lejano. Basta enumerar las disposiciones emanadas de tan estimable cuerpo para formarse una idea de la energía y escrupulosidad desplegadas en esta campaña: aislamiento rigurosísimo de los enfermos y de las personas que hubieren estado en contacto con ellos; desinfección de las habitaciones, ropas y demás objetos; destrucción de animales considerados como vehículos de la epidemia; establecimiento de estaciones sanitarias en los caminos de Mazatlán al resto del Estado y otras comarcas de la República; prohibición de la emigración del citado puerto sin previo reconocimiento facultativo; aseo de las habitaciones y de la ciudad, cremación de las basuras, etc.; prohibición del tráfico por los esteros; prohibición de que fueran recibidos los buques procedentes de Mazatlán en los puertos en que no había delegado sanitario; inspección domiciliaria y recomendación a los jefes de familia y de talleres y a los directores de escuela de que diesen parte a la autoridad de los casos de que tuvieren conocimiento; desinfección de las ropas, así como de las personas que salieran de Mazatlán; incineración de las casas no susceptibles de desinfección completa, y enterramiento de los cadáveres de los atacados en lugares especiales.

Todas estas prevenciones fueron fielmente ejecutadas, y a su estricta observancia débese sin ningún género de duda, la pronta extinción de la plaga, que en otros países ha tardado en ocasiones largo espacio de tiempo antes de ser totalmente dominada.

Para llevar a cabo estas medidas, se nombró en Mazatlán una Junta de Sanidad, compuesta de las personas más caracterizadas, cuya diligencia y sentimientos altruistas, puestos de relieve en momentos de suprema angustia, les hacen honor en alto grado. Las disposiciones relativas al aislamiento de los atacados encontraron, sobre todo, grandes dificultades en la práctica, a causa de la notoria repugnancia con que las familias veían la separación de sus deudos. Con obstáculos semejantes se tropezaba en la vigilancia de las personas que en gran número comenzaron a emigrar de los lugares infestados y que por todos los medios posibles procuraban burlar la inspección oficial. Solamente los loables esfuerzos del Sr. Gobernador, de las demás autoridades y de las personas encargadas de hacer cumplir esas disposiciones lograron hacerlas efectivas.

La instalación de lazaretos y estaciones sanitarias reclamó, igualmente, esfuerzos de otro orden dignos de ser consignados. Así, no siendo suficientes en Mazatlán los edificios destinados a albergar a los enfermos, se pensó en utilizar el lazareto situado en la isla de Belvedere, a poca distancia de la ciudad. Desde luego se adaptó aquel local a las funciones para las que iba a utilizarse y se trasladaron a él los enfermos. Muy pronto ese lazareto fue dotado de todos los elementos facultativos y en él se prestó constantemente una esmerada asistencia a los atacados. El aislamiento de las familias de éstos fue también otra labor que merece especial mención. Este servicio se llevó a efecto en tiendas de campaña y en barracas de madera bastante espaciosas y que se procuró dotar de las mejores condiciones higiénicas. Más de dos mil personas fueron atendidas en estos locales durante el tiempo que duró la epidemia; a todas ellas se les asignó una cantidad diaria, desde el momento de su entrada, con destino a su alimentación, proporcionándoseles además cama, ropa, luz y combustible. Se destinó un departamento muy amplio en un hospital para alojar a los enfermos sospechosos, es decir aquellos en quienes no estaba aún definida la enfermedad. Se estableció un campamento para los convalecientes, a quienes había que mantener en aislamiento hasta cuatro semanas después de terminada la enfermedad.

Por otra parte, el Ejecutivo no se daba punto de reposo para la mejor organización de los servicios sanitarios, procurando a las autoridades y agrupaciones locales todos los elementos de que disponía. De esta suerte se enviaron de esta capital facultativos especialistas y estufas de desinfección, se hicieron venir de Europa los distintos sueros de que hablaré más adelante y, en una palabra, se proporcionaron todos los medios y recursos que la ciencia aconseja para casos semejantes.

Como era natural, los esfuerzos principales se encaminaron, no solamente a combatir la plaga en la zona que había sido invadida, sino a impedir que se propagara por el resto del país. Para alcanzar el primer resultado, se procuró además de las medidas directas a que he hecho referencia, destinadas principalmente a la atención de los atacados, adoptar otras, preservativas de la enfermedad y que tuvieran por fin la destrucción de los focos que la engendraron. Por fortuna no tardaron en llegar al país los sueros encargados por el Consejo de Salubridad al extranjero, con lo que fue posible comenzar las vacunaciones inmunizadoras contra la epidemia.

Desde la primera remesa de estos sueros hasta el final de la peste, se vacunaron más de 17,700 personas en los lugares infestados, y aunque al principio el tratamiento encontró alguna resistencia en el público, muy pronto llegó a imponerse a virtud de su visible eficacia. Durante el espacio de tiempo que duró la epidemia, el Consejo envió a los lugares atacados más de mil quinientos frascos de suero curativo (Yersin) y de vacuna contra la peste (Haffkine y Besredka).

En cuanto a las medidas encaminadas a destruir los focos de infección, fueron muchas las que se llevaron a efecto: se incineraron casas, se azolvaron caños, pozos y al- gibes, se terraplenaron pantanos, se cegó un gran canal que existía en la población y que destinado solamente al escurrimiento de las aguas de lluvia, había sido convertido en una cloaca y era una amenaza permanente para los vecinos de las calles por donde atravesaba, se retiraron de los poblados crías y engordas de animales, se nivelaron y compusieron calles y, en suma, se hicieron todas las obras materiales encaminadas a destruir los focos de la epidemia.

Y por lo que hace a evitar su propagación, la campaña fue no menos atinada y diligente.

Merced a las determinaciones a que he aludido, no sólo se logró aislar el azote, sino que en el plazo relativamente corto se alcanzó su completa extinción en la zona localizada. A mediados del mes de Marzo del referido año de 1903, pudo darse por terminada la invasión de la peste bubónica en la República. Esta oportunidad ha puesto de relieve el alto espíritu de confraternidad que une a todos los Estados de la Federación. El Ejecutivo no tiene sino frases de elogio y agradecimiento hacia las diversas entidades, tanto oficiales como particulares, corporaciones, gremios, y en general hacia todos sus compatriotas, que en esta ocasión tan solemne aprontaron su contingente en favor de la obra emprendida por el Gobierno, ya prestando su apoyo a las disposiciones a que he aludido, ya proporcionando recursos para el auxilio de las víctimas, ya para llevar a efecto las medidas a que también me he referido en las anteriores páginas. El Gobernador de Sinaloa, en primer término, con su presencia en los lugares infestados, y los de Sonora y Durango, así como el Jefe Político del Territorio de Tepic, allegando su cooperación a la observancia de las disposiciones federales, han contribuido eficazmente a la extinción de la plaga. Las colonias extranjeras han prestado de igual modo su valioso concurso y a ellas también está el Ejecutivo particularmente obligado.

Réstame mencionar los trabajos de la Junta Nacional de Caridad, constituida en esta capital é. integrada por un grupo de respetables personas, con el objeto de centralizar y remitir los fondos recaudados en las diversas localidades de la República con destino a remediar los estragos ocasionados por la peste. Los fondos percibidos por la expresada agrupación y sucesivamente remitidos a la Junta local de Mazatlán, se elevaron a $410,042.27, del mes de Enero al de Julio del referido año de 1903. Con estos recursos y con las cantidades proporcionadas por el Gobierno Federal fue posible afrontar los cuantiosos gastos exigidos por el programa de que llevo dada cuenta.

Por lo demás, este grave trastorno nacional ha venido a demostrar la eficacia de las medidas sanitarias cuando se dictan oportunamente y en virtud de un plan uniforme, basado en innegables conocimientos científicos. Contrastan a este respecto los resultados obtenidos en esta ocasión y los muy deficientes que se alcanzaron hace poco más de veinte años, cuando el mismo puerto de Mazatlán fue invadido por la fiebre amarilla.

En aquella época no existía aún legislación sanitaria, y la educación higiénica de la República era por extremo defectuosa. Las medidas sanitarias se consignaban entre las disposiciones municipales, y en caso de epidemia las autoridades locales obraban independientemente, no sólo de la Federación, sino de los gobiernos de los Estados.

En semejantes condiciones, la fiebre amarilla se extendió con gran rapidez, no sólo por la ciudad, sino por toda la costa del Pacífico, diezmando a los habitantes de las poblaciones invadidas; las defunciones se contaron por millares, y la paralización de todos los ramos de actividad en aquella importante zona del país duró mucho tiempo. Más tarde se presenta en esa zona una de las más terribles epidemias que azotan a la humanidad, sembrando la muerte en las comarcas en donde aparece; se localiza la enfermedad, se le combate sin tregua, se le arrebatan las víctimas, logrando, para una población de 26,797 habitantes registrar solamente 501 casos y 358 defunciones ocasionadas por la terrible plaga, y, por último, se la destierra totalmente, y se ven renacer las acostumbradas labores locales en un breve espacio de tiempo.

El Ejecutivo estima que la historia de la peste bubónica en México, en el período que abarca este Informe, constituye uno de los ejemplos más decisivos de la eficacia de la acción administrativa.

No ha sido, empero, la peste bubónica la única epidemia que ha solicitado, en el curso del cuatrienio, la vigilancia del Gobierno Federal, puesto que la ha merecido muy especialmente la invasión de la fiebre amarilla, que, traspasando su habitual zona endémica, ha hecho frecuentes apariciones, primero, en algunas localidades de la costa del Golfo, y más tarde en otras de las del Pacífico, y aun del interior de la República,

Resuelto el Ejecutivo a proseguir la tarea con anterioridad emprendida, contra los avances de esta enfermedad, renovó con mayor vigor las medidas ya existentes, y acordó otras, destinadas a impedir su propagación. Con este fin se instalaron en los puertos de Veracruz y Manzanillo dos laboratorios, con el objeto de hacer en ellos el diagnóstico de la mencionada fiebre y también de las distintas formas que reviste la malaria en nuestras costas, y dictar, en consecuencia, las disposiciones propias de cada caso.

En el verano de 1902, el vómito hizo su segunda aparición en la ciudad de Orizaba, del Estado de Veracruz, y aunque desde los primeros momentos revistió un carácter de gravedad suma, se logró, merced a un programa de estricto aislamiento y cuidadosa desinfección, dominar por completo la enfermedad, que, a principios del mes de Diciembre del citado año, se había extinguido por completo. El terrible mal apareció, sin embargo, como llevo dicho, en otras localidades del país. En el mes de Marzo de 1903 se presentó en Tampico, en donde, desde luego, se tomaron todas las precauciones para desterrarlo y prevenir al propio tiempo el Contagio; y posteriormente se extendió a Ciudad Victoria y Linares, por una parte, y por otra, a Ozuloama, Tantoyuca, Huejutla, Ciudad de Valles y Tancanhuitz. Además, el foco endémico que desde tiempo atrás existía en Mérida se propagó por algunas poblaciones del Norte de la Península yucateca.

Aunque habituado el Gobierno a los avances de esta epidemia, que viene combatiendo con gran energía hace algunos años, en la presente ocasión estimó que era indispensable redoblar su solicitud y activar si era posible su vigilancia. Por otra parte, mucho se ha adelantado últimamente en el estudio del modo de propagación y de la profilaxis del vómito, con lo que, como es natural, mucho también se ha ganado en elección de los medios para combatirlo.

Me referiré, a este propósito, al Congreso Médico Pan-Americano, reunido en la Habana en Febrero de 1901, y en el que se dieron a conocer algunos experimentos de interés respecto de la transmisión de la fiebre amarilla mediante la picadura de algunos insectos. El Consejo de Salubridad se ocupó, desde luego, en el asunto, y como resultado de sus investigaciones acordó subscribir algunas excitativas a las autoridades locales, recomendando ciertas medidas en relación con la indicada teoría.

Con posterioridad a la fecha referida, llegó al puerto de Veracruz una comisión de médicos, nombrada por el Gobierno de los Estados Unidos, con el objeto de proseguir los estudios iniciados en la Habana. Se proporcionaron a esta comisión todos los elementos indispensables para el buen éxito de sus labores, en las que, asimismo, tomó parte un grupo de facultativos nacionales, designados con ese fin por el Ejecutivo.

Todos estos trabajos han facilitado por gran modo el plan que el Gobierno Federal se decidió a adoptar, para librar, de una vez por todas, una batalla definitiva contra el tenaz azote. Con este propósito solicitó de la Representación Nacional un crédito destinado a dicho objeto, y se dirigió inmediatamente a los Gobiernos de los Estados del litoral del Golfo, y a los de Nuevo León, San Luis Potosí y Oaxaca, recabando de ellos su autorización para tomar la dirección de los trabajos, a lo que accedieron, en los mejores términos, esas administraciones locales.

El Ejecutivo comisionó entonces al Consejo Superior de Salubridad para que emprendiera la campaña, siguiendo el plan aprobado por el Ejecutivo y conforme al cual se establecieron brigadas sanitarias que han estado funcionando con toda regularidad en Laredo, Monterrey, Linares, Victoria, Tampico, Ozuluama, Tantoyuca, Huejutla, C. de Valles, Guerrero, Veracruz, Coatzacoalcos, Jáltipan. Texistepec, Tehuantepec, Jalapa del Marqués, Salina Cruz, Mérida y Progreso.

Por el hecho de que no había vuelto a presentarse ningún caso de fiebre amarilla en los lugares a donde se extendió excepcionalmente la epidemia, durante el año pasado, y porque de acuerdo con los preceptos científicos no era probable que reapareciera la enfermedad, se suspendió la campaña contra la fiebre amarilla en Laredo, Linares, C. Victoria, Ozuluama, Tantoyuca, Huejutla, Valles y Guerrero; se continuó por un mes más en Monterrey y se seguirá en Tampico, Veracruz, Mérida, Progreso y todos los lugares antes mencionados que están situados sobre la línea del F. N. de Tehuantepec, en donde se han seguido observando casos de fiebre amarilla, y en donde la campaña se hace con el mismo vigor que en aquellos lugares que fueron primero invadidos y en los cuales no ha vuelto a aparecer la enfermedad.

El Ejecutivo confía en que el nuevo vigor que está desplegando, fundado en los últimos progresos científicos, acabará en plazo no muy lejano por desterrar el vómito, no sólo de las zonas en que se ha presentado en forma epidémica, sino aun en aquellas en que ha reinado como endémica.

La viruela, que en otros tiempos ocasionaba tan numerosas víctimas en el Distrito Federal, ha logrado ser dominada, merced a la propagación de la vacuna. Se comprenderá la importancia de esta labor teniendo presente que en el período transcurrido de 1º de Septiembre de 1900 al 31 de Agosto de 1904 se vacunaron en esta ciudad y poblaciones del Distrito Federal 146,809 personas, entre niños y adultos. Para que se aprecie debidamente el desarrollo que ha tenido este servicio, recordaré que el total de vacunados en las distintas oficinas del Consejo Superior de Salubridad en los veinticinco años comprendidos entre el 1º de Junio de 1878 al 31 de Diciembre de 1896, según datos contenidos en mi anterior Informe, ascendió a 376,050, y el correspondiente al período de 1º de Septiembre de 1896 a 31 de Agosto de 1900, a 14,659. Agregaré que en el total de 1900 a 1904, se encuentra un gran número de extranjeros deseosos de prevenir el contagio por medio de la revacunación, recomendada por la ciencia.

Y puesto que a la epidemia variolosa me estoy refiriendo, informaré que en el mes de Abril del año actual se presentó esta enfermedad en Torreón con caracteres alarmantes, y como el Gobierno del Estado de Coahuila solicitara el auxilio federal, el Consejo de Salubridad estableció un servicio sanitario, cuyos resultados han sido tan felices como se esperaba, ya que, en el término de dos meses logró desterrarse la epidemia. Antes de abandonar la citada localidad el personal del Consejo que estuvo allí funcionando, dejó instalada una oficina para aplicar la vacunación.

Al igual que la viruela, el tifo no presenta ya en la capital los terribles caracteres que revestía en años anteriores. Las defunciones originadas por esta enfermedad han disminuido en efecto, en esta ciudad, en la forma en que puede apreciarse inmediatamente:


1901 ........................................

................  1,374

1902 ..............................................

................  1,338

1903 ..............................................

.................  515

1904 (ocho meses)..........................

.................  228

De esta suerte, la mortalidad ha decrecido de una manera muy notable, como oportunamente tuve la satisfacción de anunciar al Congreso Federal. Las cifras son a este respecto harto significativas.

En el espacio de tiempo comprendido entre el 1º de Enero de 1901 al 31 de Agosto de 1904, el número de defunciones registradas en la capital de la República fue como sigue:


1901

...............  21,743

1902 .............................................

...............  19,461

1903 .............................................

............  . 17,035

1904 (ocho meses).........................

................  11,118

y esta diminución se observa cuando el número de habitantes sigue proporción opuesta.

 

Es indudable que estos felices resultados se deben, no solamente a las medidas directas para combatir las enfermedades reinantes en la capital, sino también a las obras materiales llevadas a efecto para mejorar sus condiciones higiénicas.

Entre ellas se encuentran, como es natural, en primera línea, las del saneamiento, cuyas excelencias me ha sido dado hacer resaltar en diversas ocasiones. En el período que aquí reseño se han proseguido estos trabajos con suma constancia y así se continuará hasta dejarlos totalmente terminados. Las obras del saneamiento constan de cinco grandes colectores de distintos diámetros (de 1.00 a 2.50 m.) que cuentan actualmente una extensión de 19.107 m.; la extensión de las atarjeas es de 122,164 m., y la superficie total saneada de 8.996,287 metros cuadrados. Los tubos de distribución de agua para el lavado de las atarjeas miden una longitud de 19,206 m.; el número de coladeras para agua pluvial asciende a 4,211, los pozos en las atarjeas a 2,224, y las cajas de válvula para el lavado a 294. Se está construyendo en la actualidad un sexto colector para sanear las colonias de "Roma" y "La Condesa". Por lo demás, de la magnitud de estas obras y de los esfuerzos desplegados por el Ejecutivo para realizarlas, me he ocupado extensamente en mi anterior Informe.

Con el deseo de mejorar todavía las condiciones higiénicas de la capital y del Distrito, se han acordado otras iniciativas que merecen ser consignadas. Citaré las reformas al Código Sanitario, relativas a la pureza de los alimentos que se ponen a la venta, aseo de los albañales y desagües de las casas y algunas más de índole semejante. En el capítulo de Legislación Sanitaria, el hecho de mayor interés es el de haberse puesto en vigor el nuevo Código Sanitario, notablemente reformado en el sentido que aconsejó la práctica de muchos años.

Pero en materia de salubridad una de las más apremiantes necesidades es la de aumentar la provisión de agua potable destinada al consumo del vecindario. El Ejecutivo ha consagrado una especial atención a este asunto, y buena prueba de ello es que entre las diversas obras materiales aprobadas en el cuatrienio y a que me refiero en otro lugar de este Informe, figuran las que tienen por objeto dotar a la ciudad de una cantidad más considerable del precioso líquido. Actualmente la capital recibe unos 35,000 litros de agua por minuto, de 385 veneros de mayor ó menor importancia; existen además 1,517 pozos artesianos que arrojan un producto de 23,834 litros por minuto.

Siendo imperiosa la necesidad de que los delegados del Consejo Superior de Salubridad en los puertos conozcan la bacteriología en sus relaciones con la policía sanitaria internacional, se ha establecido un servicio de enseñanza práctica de ese ramo en las oficinas del mismo Consejo.

Para terminar con esta parte de mi reseña diré que se están estableciendo estufas de desinfección, encargadas directamente a Europa, y Estaciones Sanitarias en los puertos de Tampico, Coatzacoalcos y Salina Cruz, y lazaretos en Coatzacoalcos y Guaymas, habiéndose hecho importantes mejoras en el que se encuentra en la isla de La Roqueta para el litoral del Pacífico. En Guaymas se ha instalado también otra estufa de desinfección.

El Ejecutivo se ha esforzado en que el país esté al corriente de los numerosos estudios emprendidos en las demás naciones en materias sanitarias, y con este deseo ha nombrado representantes de indiscutible competencia en las distintas reuniones de especialistas a que oficialmente ha sido invitada la República. Además del primer Congreso Médico Pan-Americano de la Habana, a que me referí en anteriores páginas, la Nación ha asistido a varias asambleas entre las que son de citarse la constituida por la Comisión Internacional encargada de investigar las causas de los fallecimientos, cuyas sesiones se celebraron en París el mes de Agosto de 1900, y la Convención Sanitaria Internacional, que, a virtud de las resoluciones de la segunda Conferencia Internacional Americana se celebró en Washington el mes de Diciembre de 1902, y en la que se hicieron importantes investigaciones acerca de las cuarentenas y saneamiento de los puertos para evitar la propagación de las enfermedades epidémicas. Mencionaré todavía el segundo Congreso Médico Latino-Americano, que se reunió en Buenos Aires en el mes de Abril del corriente año, y al que el Gobierno envió una delegación de médicos y un contingente de estudios que figuraron en la Exposición de Higiene que se celebró al mismo tiempo en la citada capital argentina.

Grato me es consignar que los servicios de este ramo de la Administración, han tenido el privilegio de ser apreciados en el extranjero, como lo prueba el gran premio obtenido en la última Exposición Universal de París por el Consejo de Salubridad, los elogios tributados en el Congreso de Buenos Aires a los trabajos que allí se remitieron y el gran premio de la medalla de oro obtenido por la misma corporación en la Exposición de Higiene en Buenos Aires, a la que acabo de aludir.

Como el Congreso de París acordó adoptar la nomenclatura reformada de Bertillón, el Consejo se dirigió a los Gobiernos de los Estados, invitándolos a que la aceptaran, habiéndose publicado un folleto con todas las explicaciones necesarias, para hacer más fácil su aplicación. No ha sido, por lo demás, éste el único trabajo de gabinete que el Consejo ha realizado en el curso del cuatrienio, pues se han impreso y repartido otros de gran importancia, entre ellos un cuaderno relativo a las diversas instrucciones para precaverse de la fiebre amarilla y de las fiebres palúdicas ó intermitentes.

Relacionado con el problema de la salubridad pública está el del alcoholismo, que, como se ha dicho con mucha justicia, principia por dañar al individuo, sigue de éste a la familia y acaba por ocasionar estragos a la especie y a la sociedad en masa. Desde tiempo atrás el Ejecutivo se venía preocupando por los progresos de esta llaga, que desgraciadamente se extiende cada vez más en las sociedades modernas. A reprimir esta calamidad colectiva han tendido diversas disposiciones que, acatando, naturalmente, la libertad del comercio, han tenido por objeto la conveniente reglamentación en la venta de las bebidas embriagantes y por fin exclusivo la represión del alcoholismo, siéndome satisfactorio expresar que el éxito ha correspondido al espíritu que presidió a esas iniciativas.

Otro resultado no menos trascendental y beneficioso, se ha alcanzado con las medidas a que me estoy refiriendo: el decrecimiento de los delitos de sangre, ya que los estudios acerca de esta materia han demostrado la relación de causa a efecto existente entre la embriaguez y la criminalidad de sangre en México, como en la mayor parte de las naciones del mundo. Bastaría este hecho indiscutible para justificar las expresadas iniciativas, puesto que al lado de los servicios en favor de la salubridad pública, la Administración tiene a su cargo todos los destinados a garantizar la vida de los ciudadanos.

Por fortuna, como he hecho observar en los primeros párrafos consagrados al Departamento de Gobernación, la política adoptada por mi gobierno ha simplificado notablemente esta tarea, al haber destruido los viejos elementos perturbadores de la tranquilidad pública. Así, no es de extrañar que en el curso del período no se haya presentado acontecimiento alguno contradictorio a esa tranquilidad pública, que constituye una de las más altas satisfacciones del Ejecutivo. El respeto a la vida y a la propiedad reinan más firmemente cada día en el territorio de la República. Como caso excepcional se registró, en recientes fechas, un ataque a un carro de mercancías del ferrocarril de Tehuantepec; pero este hecho sólo ha servido para poner de relieve la eficacia de la policía rural, ya que no transcurrió mucho tiempo sin que los malhechores cayeran en poder de la justicia. *

No es éste, por lo demás, el único servicio que se debe al citado Cuerpo, pues continuamente los está prestando de suma importancia, no sólo al Gobierno Federal, en la concentración de fondos procedentes de impuestos, sino a las empresas ferrocarrileras en la custodia de los caudales que transportan. Últimamente se han establecido nuevos destacamentos en la línea del Ferrocarril de Veracruz al Pacífico, y se han reforzado los del F. C. Nacional de Tehuantepec, con el fin de dar más seguridad a las empresas que se han establecido en esa zona del país. En el Distrito Federal se ha ampliado también el servicio, estableciendo destacamentos en todas las poblaciones, con el fin de que las calzadas y caminos que las enlazan se encuentren constantemente vigiladas.

El Cuerpo de policía, tanto de la Capital de la República como del Distrito Federal, ha sido notablemente mejorado, y se han introducido algunas reformas que tienden a mantener su moralidad y disciplina. A este propósito se ha tenido especial cuidado en el reclutamiento de su personal y se ha modificado la forma de los contratos de enganche, de suerte que se impidan los abusos que pudieran cometerse en esa clase de obligaciones voluntarias. De tal modo, la actual organización del Cuerpo de policía ha hecho posible el cumplimiento de las diversas disposiciones que, en materia de higiene social, se han dictado en el curso del presente período. Entre esas disposiciones, además de las ya mencionadas, citaré el reglamento de juegos permitidos, destinado a prestar grandes servicios a la causa de la moralidad pública.

La acción administrativa no se contrae, empero, a la prevención del delito, sino que también tiene a su cargo el castigo del delincuente. Al realizar esta tarea el Ejecutivo no ha perdido de vista la necesidad de introducir en el sistema penitenciaro que hasta hace pocos años había prevalecido en México, importantes reformas encaminadas principalmente a hacer más efectiva la penalidad, como una de las manifestaciones de defensa colectiva. En el actual cuatrienio se ha transladado a la Penitenciaría del Distrito un número bastante considerable de sentenciados que se encontraban en la cárcel de la ciudad.

Se cree dispensado el Ejecutivo de repetir aquí opiniones expuestas con toda claridad hace cuatro años, en documento semejante al presente, acerca de las razones que no sólo autorizan sino que hacen indispensable la acción administrativa en la tarea de socorrer al necesitado. Se concibe, por lo tanto, el especial interés que mi gobierno ha demostrado en atender y mejorar los diversos establecimientos de beneficencia que están a su cuidado. El desarrollo que ha obtenido tan humanitaria empresa ha sido consignado en los diversos mensajes que he rendido ante la representación nacional; pero ni el carácter sintético de esos mensajes, ni aun el de resúmenes como el que ahora dirijo a mis conciudadanos, permiten entrar en detalles pormenorizados acerca de los distintos y muy importantes trabajos que se han llevado a efecto en este ramo.

En realidad puede decirse que la organización de la Beneficencia Pública data de época reciente, puesto que circunstancias que no es del caso relatar ahora, impidieron dar a este servicio en otros tiempos el ensanche a que se ha hecho indudablemente acreedor. Así, por grandes que hubieren sido las mejoras llevadas a efecto en los establecimientos que dependen de este servicio, todavía se advertían ciertas deficiencias, con particularidad en materia de ropa, útiles, enseres, etc., con destino a los asilados, y por lo que hace a la alimentación de éstos, los presupuestos señalaban una cantidad bastante corta, dado el aumento de precio que se ha registrado en los artículos de primera necesidad.

Preocupado el Gobierno por esta situación, resolvió remediarla, iniciando la construcción de un Hospital General, que reúne en un solo establecimiento, montado a la altura de los más modernos y mejor acondicionados de su género, los tres con que hasta el día ha contado la ciudad y que dependen del Departamento de Gobernación.

El Hospital General será, como acabo de indicarlo, un establecimiento modelo, con un servicio completo para toda clase de enfermos, que encontrarán en él una esmerada asistencia, de acuerdo con las más recientes prescripciones de la ciencia médica. El Hospital, situado en un espacioso lugar, fuera de los centros poblados de la ciudad, comprenderá una serie de treinta y tres pabellones, con destino a los enfermos que ingresen en el local. Esta distribución permite el aislamiento de ciertos grupos de atacados de enfermedades infecciosas, evitándose de tal suerte el contagio, tan peligroso en establecimientos de esta naturaleza. Los pabellones son espaciosos y en las mejores condiciones higiénicas. Habrá, además, varios edificios destinados al personal y a los servicios de la administración, empleados, cocinas, etc.; un pabellón con destino a botica, otro a panadería, un departamento de hidroterapia, mecanoterapia y electroterapia; una casa para máquinas y calderas, una lavandería, una estufa de desinfección, un horno crematorio, un depósito de cadáveres, un anfiteatro de disección y otro para lecciones de anatomía, un instituto de anatomía patológica, bacteriología, química biológica y medicina experimental, y otros locales para caballerizas y cocheras, formando un total de sesenta y ocho edificios.

El número de enfermos que se atenderán en el hospital será de ochocientos, pudiendo recibir eventualmente hasta novecientos ochenta y tres. Hasta el mes de Junio de este año se llevaban gastados en el hospital cerca de $2.500,000. Las obras se encuentran tan adelantadas que no es aventurado señalar para plazo muy cercano la inauguración del establecimiento.

El hospicio nuevo, cuya construcción se acordó en estos últimos tiempos, está ya bastante adelantado, y en él se han gastado hasta el 30 de Junio de 1904 $ 782,010.07, y es probable que el costo de la obra pase de $ 1.500,000.

Respecto del Manicomio General, sabido es que el Gobierno adquirió el terreno que se conoce con el nombre de la Castañeda, vecino a esta capital, que por su situación, amplitud y otras condiciones higiénicas lo recomiendan muy eficazmente para el objeto a que se le destina.

Con el fin de que los diversos establecimientos de beneficencia fuesen atendidos en todos sus pormenores, se creó una Dirección General de este ramo, que funciona bajo los auspicios y según las instrucciones de la Secretaría. Importantes han sido los trabajos que ha llevado a término la Dirección expresada, siendo de mencionarse las disposiciones dictadas para la admisión en las escuelas de Ciegos, Sordomudos, Industrial de Huérfanos, Hospicio de pobres y Casa de Niños Expósitos. En todos estos establecimientos se ha mejorado la alimentación y dotación de ropa de los asilados, y se han llevado a efecto, además, varias reparaciones en algunos de los edificios, así como en los que ocupan los hospitales de Maternidad, San Andrés y Juárez. En la Escuela Industrial de Huérfanos y en el Hospicio de Pobres se ha procedido a la instalación de talleres para la educación práctica de los asilados.

Habiendo llamado la atención la fuerte mortalidad que arrojaban las estadísticas de la Casa de Niños Expósitos, se trató de investigar las causas determinantes, y del atento estudio de los hechos se vino en conocimiento que esas causas procedían de la dificultad de ejercer una vigilancia eficaz sobre las nodrizas a quienes se confiaba la crianza fuera de la capital de la mayoría de los niños. Inmediatamente se dispuso transladar de la expresada Casa de Expósitos al Hospicio de Pobres todos los niños de seis años de edad en adelante, con el objeto de que ocuparan sus vacantes los que no se criaban en el local, que se ha resuelto ampliar convenientemente. Por lo demás, el Ejecutivo estima que el edificio destinado en la actualidad a los niños expósitos carece de las condiciones propias para un asilo de esta naturaleza, cuya instalación debe hacerse de toda preferencia fuera de las ciudades. Esta idea será objeto de un estudio especial dentro del más breve plazo posible.

Con igual esmero han sido atendidos los demás establecimientos dependientes del ramo de Beneficencia que existen en el Distrito Federal.

Con el propósito de hacer efectivos los fines perseguidos por la Beneficencia privada, el Ejecutivo pidió y obtuvo de las Cámaras una autorización para expedir una ley sobre la materia. Dicha ley fue expedida en 1899, y sus preceptos iban encaminados a garantizar el cumplimiento de los deseos de las personas que consagran sus bienes en favor de los grupos necesitados. Dicha ley fue reformada después según las indicaciones de la experiencia, y las reformas han sido bien acogidas del público y están dando excelentes resultados. Según anuncié en mi último mensaje al Poder Legislativo, desde la expedición de esa ley se han acogido a su sistema y se encuentran bajo la vigilancia de la Junta de Beneficencia las siguientes asociaciones: siete asilos para niños ó ancianos, diez establecimientos de enseñanza, cinco fundaciones para socorros a menesterosos, dos cajas de ahorros, tres hospitales, dos cementerios, un monte de piedad y una fundación para conceder premios a los mejores estudios sobre enfermedades endémicas. Estas diversas fundaciones son más de treinta, con un capital que excede de cinco millones de pesos.

En cuanto al Nacional Monte de Piedad, que de hecho corresponde a la Beneficencia Privada, sus operaciones van abarcando cada día mayor esfera de acción, lo que prueba el progreso de sus servicios. Algunos datos bastan para poner de relieve la importancia que ha llegado a alcanzar ese establecimiento: en el año fiscal de 1903 a 1904, los préstamos hechos importaron más de cuatro y medio millones de pesos; se desempeñaron prendas por valor de tres millones setecientos sesenta y dos mil, y las ventas importaron cerca de novecientos mil, habiendo recibido el público por demasías de estas ventas más de doscientos mil. Por último, los depósitos registrados en la Caja de Ahorros montaron a más de dos y medio millones de pesos.

Para apreciar debidamente el ensanche en las operaciones del Monte de Piedad, voy a presentar las cifras correspondientes al año fiscal de 1899 a 1900: los préstamos ascendieron a tres millones cuatrocientos mil pesos; las prendas desempeñadas a dos millones setecientos ochenta mil; las ventas a menos de ochocientos mil, y las demasías a ciento ochenta y seis mil. En cuanto a los depósitos, no pasaron de un millón ciento treinta y tres mil pesos. Es decir, que en las cifras de empeños se advierte un aumento en el cuatrienio, de un millón ciento diez mil pesos; en la de desempeños otro aumento de novecientos setenta y siete mil; en las ventas, noventa y dos mil pesos; en las demasías cerca de veinte mil y en los depósitos un millón trescientos ochenta y nueve mil.

Además de los acuerdos que he mencionado ya, el Consejo Superior de Gobierno ha dictado otras disposiciones, que han merecido la aprobación del Ejecutivo, relacionadas con la higiene de los teatros y condiciones de seguridad que deben ofrecer en caso de incendio, y tiene en estudio algunos proyectos, entre ellos ciertas reformas en los reglamentos de las casas de empeño, circulación de carros, etc., y varios nuevos servicios, en los que figura en primera línea el establecimiento de un panteón destinado a inhumaciones gratuitas. También ha introducido en el reglamento de las Oficinas del Registro Civil algunas modificaciones muy favorables al público, en el cumplimiento de las obligaciones impuestas por las leyes sobre la materia.

A este propósito me es satisfactorio anunciar que cada día es mayor el número de las inscripciones registradas en esta Oficina, significativo testimonio de que los ciudadanos van convenciéndose de las ventajas que alcanzan al acatar esas leyes. En el espacio de tiempo comprendido entre el 1º de Julio de 1900 a 30 de Junio de 1904, se han registrado en el Distrito setenta y cuatro mil cuatrocientos doce nacimientos. De esta cifra corresponden a la Municipalidad de México cuarenta y cuatro mil cuatrocientos treinta y nueve, y a las foráneas, veintinueve mil novecientos setenta y tres.

La Capital de la República ha ganado no solamente en condiciones de salubridad, sino también en las de ornato, pudiendo decirse que es en la actualidad una de las más hermosas del Continente Americano. Notablemente han contribuido a este resultado las grandes obras emprendidas para su mejoramiento, con especialidad desde la fecha en que comenzó a regir la nueva ley de organización municipal. Expondré algunas cifras que dan a conocer los trabajos realizados en la pavimentación de la ciudad: actualmente el número de calles pavimentadas con asfalto, es de ciento ochenta y cuatro, que ocupan una superficie de trescientos veintiséis mil metros cuadrados; las banquetas de cemento cubren una extensión de ciento quince mil metros cuadrados, y la superficie total de pavimentos de empedrado es aproximadamente de un millón quinientos mil metros cuadrados. Habiendo terminado los diversos contratos celebrados con compañías constructoras de pisos de asfalto, se celebró últimamente uno nuevo con otra de esas empresas, con objeto de proseguir la pavimentación de un mayor número de vías públicas.

Durante el cuatrienio se han hecho numerosas adquisiciones de casas y terrenos para apertura y mejoramiento de calles, y se han expedido multitud de licencias para construcciones nuevas.

Como es natural, el crecimiento de la Ciudad ha traído consigo el ensanche de todos los servicios, particularmente el de alumbrado público, que se ha aumentado en un gran número de focos, lo que hace de México una de las capitales mejor iluminadas del Continente.

Una de las necesidades más apremiantes de la población constituíala, sin duda alguna, la construcción de un nuevo Rastro, que llenara todos los requisitos de los establecimientos de esta naturaleza. Con este fin, se firmó con una compañía seria, un contrato para la realización de esta obra y su explotación, en condiciones financieras sumamente favorables para el Erario Federal.

En los alrededores de la ciudad se han establecido algunas colonias y se proyectan otras, siendo de citarse las de "Roma," "La Condesa" y "Nueva del Paseo," con cuyas empresas se ha estipulado la perfecta urbanización de esos centros poblados que tanto están contribuyendo ya al embellecimiento de la Capital. Suma atención han merecido las calzadas y jardines del Distrito: en las primeras, se han hecho persistentes trabajos para su conservación y se ha plantado una gran cantidad de árboles, y en los segundos se ha colocado un número crecido de plantas. En el paseo de la Reforma se han establecido nuevos jardines con el fin de hermosear aquella espaciosa avenida. En la actualidad los jardines de la Capital de la República, sin incluir en ellos el Bosque de Chapultepec, ocupan una extensión de cerca de doscientos veinte mil metros cuadrados.

Los hechos que llevo expuestos dan idea de la atención que el Ejecutivo se ha complacido en acordar a los diversos ramos dependientes de la Secretaría de Gobernación y de las medidas que con objeto de mejorar los servicios de este Departamento se han iniciado en el período constitucional a que se refiere el presente Informe.

 

JUSTICIA É INSTRUCCIÓN PÚBLICA.

 

Resume este Departamento de Estado dos importantes funciones gubernamentales: la administración de justicia, órgano indispensable de conservación de las sociedades modernas, y la instrucción pública, base fundamental de las instituciones democráticas.

Con referencia a la primera, me satisface informar que en éste, como en los anteriores períodos, los Tribunales de la Federación han seguido funcionando con toda regularidad, habiéndose renovado, en los términos y ocasiones prescriptas por la ley, el personal que los integra. De esta suerte, han seguido también siendo accesibles a los ciudadanos los diversos cuerpos judiciales encargados de la equitativa distribución de los derechos que en ellos se dilucidan.

Para hacer más eficaz todavía la acción judicial, el Ejecutivo se ha esforzado en llevar a cabo ciertas reformas en los distintos grupos de preceptos que abarca la legislación nacional, así como en introducir algunas modificaciones de orden administrativo, reclamadas por la experiencia ó por las nuevas necesidades públicas.

El Congreso de la Unión tuvo a bien expedir su decreto fecha 5 de Junio de 1902 autorizando al Ejecutivo para expedir la ley reglamentaria del artículo 113 de la Constitución Federal. En esta virtud, se expidió dicha ley el día 12 de Septiembre del mismo año.

Según ella, quedaron desde entonces definidas todas las cuestiones a que había dado lugar ese artículo entre- los diversos Estados de la República, y, respetando cuidadosamente las garantías individuales, conciliando la autonomía de los Estados con intereses al parecer antagónicos, se hizo fácil la extradición de reos, conforme a dicho artículo constitucional.

Hasta estos momentos no se ha producido en la práctica conflicto alguno emanado de los diversos preceptos que dicha ley reglamentaria contiene, ni se ha observado vacío alguno en ella que debiera llenarse.

También es de consignarse, desde luego, la reforma a la Ley Orgánica de los Tribunales y la del Ministerio Público del Distrito Federal y de los Territorios, expedida por el Ejecutivo, a virtud de una autorización que le concedió el Congreso de la Unión.

Según dicha reforma, se ha creado, en substitución de los antiguos Juzgados Correccionales y de los tres Menores que fueron suprimidos, ocho Juzgados Correccionales, encargados de conocer de los delitos leves y de las demandas civiles, cuyo monto no exceda de cincuenta pesos. Los nuevos Juzgados están encargados de resolver los asuntos que se les confíen, en términos perentorios, con lo que se facilita extraordinariamente la acción de la justicia, cuya mayor rapidez de esa acción está en consonancia con los intereses sociales.

Por lo que hace a los delitos graves, se ha dividido la jurisdicción penal entre seis Jueces de Instrucción y tres Jueces Presidentes de Debates. Esta modificación no sólo ha facilitado notablemente la instrucción de los procesos, sino que al mismo tiempo ha depurado los juicios por jurado, poniendo éste al amparo de las garantías que el correcto funcionamiento de esta institución popular reclama.

Contiene todavía la reforma a que me estoy refiriendo algunas otras disposiciones, encaminadas todas ellas a alcanzar los fines ya indicados: la creación de una nueva Sala que conoce de los asuntos del ramo Penal; la de un cuerpo de policía judicial y la revisión forzosa de todas las resoluciones de los Tribunales inferiores. Además, se ha cambiado el sistema de responsabilidades judiciales en términos que hacen a éstas más eficaces y efectivas. Por último, se han precisado con la mayor claridad posible las funciones del Ministerio Público, cuya intervención en los negocios judiciales tiene tan alta y delicada importancia.

En suma, se ha procurado que la expresada reforma responda cumplidamente a garantizar todos los derechos, a dejar establecidas todas las responsabilidades y a expeditar todos los negocios que caen bajo el dominio de los tribunales.

Con posterioridad, el Ejecutivo inició y el Congreso se sirvió aprobar, algunas modificaciones a la ley Orgánica de Justicia, en lo relativo a la jurisdicción de los jueces correccionales de esta Capital y a la terminación de los procesos.

Dichas modificaciones tuvieron por objeto dar mejor distribución al trabajo de los juzgados del orden penal y hacer más eficaz el despacho de esta clase de asuntos.

De tanta ó mayor importancia que las disposiciones a que acabo de referirme, es, en otro orden de ideas, la ley del Notariado, expedida en el curso de este cuatrienio.

Para penetrarse de la necesidad de la ley, basta tener en cuenta que, constituyendo el ejercicio del Notariado una función de orden público, se hace indispensable que sea subordinado a la vigilancia del Gobierno y sujeto a él en cierto grado. Basada en tal principio, la ley contiene una serie de disposiciones encaminadas directamente al expresado objeto. La institución de una fianza, la indicación de los libros y el modo con que deben ser llevados, la especificación de las responsabilidades, así como la designación de las funciones notariales y los preceptos relativos a la cesación y licencias de los notarios, son otros tantos acuerdos que tienden a favorecer a la sociedad, libertándola de los daños resultantes de la ignorancia ó de la malicia. La creación del Archivo General de Notarías, encargado de la guarda y conservación de los documentos que los Notarios del Distrito Federal deben remitir a esa Oficina, ha complementado el grupo de medidas iniciadas en beneficio de la comunidad.

Se incluyó, además, en la ley, un Arancel, modificando los antiguos honorarios, cuyas cuotas no correspondían ya a las exigencias y costo de la vida moderna.

Complemento de las anteriores disposiciones, fue el Reglamento del Consejo de Notarios, instituido por la misma ley, con el fin de vigilar y hacer cumplir los diversos articulados de la nueva legislación, la que está funcionando desde el día de su expedición sin el menor tropiezo.

En las oficinas del Archivo General de Notarías se recibieron los protocolos procedentes de los oficios públicos de todos los notarios y escribanos que han actuado en la ciudad de México, documentos que han sido examinados y numerados de la manera más conveniente. También se incorporó al Registro Público de la Propiedad, el Registro de Hipotecas, de acuerdo con uno de los artículos de la ley, habiéndose resuelto satisfactoriamente las dificultades que, en el terreno de la práctica, hubieron de presentarse en ese acto.

Los frecuentes atentados contra la propiedad en el Distrito Federal, especialmente los llamados robos rateros y las falsificaciones de moneda, determinaron al Ejecutivo a modificar los artículos del Código Penal relativos a esos delitos. En realidad, cuando las condiciones de seguridad pública se han afianzado más cada día, se imponía la obligación de agravar las medidas represivas destinadas a detener los avances de esa plaga. Las reformas a que aludo han obtenido el mejor éxito, puesto que en el corto espacio de tiempo que llevan de estar en vigor, han determinado una considerable diminución en ese orden de delincuencia.

Aparte de las iniciativas de que he dado cuenta, se han estudiado en el curso del período otras, algunas de las cuales están a punto de ser realizadas. Mencionaré, entre ellas, la que tiende a reorganizar sobre más sólidas bases el Registro Público y la que tiene por objeto expeditar el despacho de los juicios de amparo en la Suprema Corte de Justicia. Además, se han proseguido los trabajos para la formación del Código de Procedimientos Penales de la Federación, y se ha consagrado una especial atención a la reorganización de la estadística judicial.

Como la reciente organización del Distrito Federal no comprendió los juzgados de paz, fueron éstos incluidos en la Secretaría de Justicia, en atención a las funciones que están destinados a desempeñar. Y como, además, esas funciones no representan cargos concejiles, se les ha asignado una partida especial en el Presupuesto ordinario de Egresos.

Como quiera que esta determinación, adoptada para el Distrito Federal, tiene que hacerse extensiva a los Territorios, ya se pidió a la Cámara una ampliación del actual presupuesto del ramo, destinada a remunerar los servicios de los jueces de paz de dichos Territorios.

Constituido el de Quintana Roo, hecho en que me ocupo detalladamente en otro lugar de este Informe, quedaron establecidos y se encuentran ya funcionando los tribunales encargados de administrar justicia en aquella porción del territorio nacional.

Asimismo ha quedado establecido el Juzgado de Distrito de Tehuantepec, con residencia provisional en la ciudad del mismo nombre.

En resumen, las distintas disposiciones de que he dado cuenta han contribuido a facilitar la acción judicial, como lo prueba, según lo anuncié en uno de mis últimos Mensajes al Poder Legislativo, el visible aumento observado en el despacho de los negocios encomendados a la resolución de los tribunales federales.

Por último, haré referencia a los trabajos materiales llevados a efecto, en el curso del cuatrienio, para dotar los distintos departamentos dependientes de esta Secretaría de locales dignos de las elevadas funciones que les están confiadas, al mismo tiempo que de las consideraciones a que se hace acreedor el público.

Mencionaré, desde luego, las obras realizadas en el edificio que ocupa en la actualidad la Secretaría, local suficientemente amplio, en el que, además de las secciones del Departamento, se han instalado las oficinas del Registro Público de la Propiedad y el Archivo General de Notarías.

Se ha llevado a término la reedificación del ala occidental del Palacio de Justicia Civil destinado a los Tribunales del Distrito é instalado en él el mobiliario contratado con ese objeto, se ha inaugurado y está en servicio. También se ha construido un nuevo salón para las Sesiones del Jurado y se han hecho otras reparaciones en algunos de los demás edificios ocupados por distintas dependencias del Ministerio.

Conocidas son ya las ideas del Ejecutivo en materia de instrucción pública y conocidas también las medidas iniciadas con anterioridad en favor de la resolución de este problema, en el que están vinculados otros de trascendental importancia para el porvenir de la República.

En el presente período, se ha procurado consagrar todavía una atención más especial a tan indiscutible tarea administrativa, y a este efecto respondió la creación de una Subsecretaría, encargada exclusivamente de la dirección de los distintos institutos de estudios que, a impulso del actual avance científico, y con apoyo de la división del trabajo, origen de todo progreso moderno, constituyen el servicio fundamental y trascendental de la Educación Pública.

La creación del nuevo Departamento impuso algunas reformas en las labores del Ministerio, ya que éste asumía sus naturales atribuciones.

En tal concepto, se juzgó innecesaria y sin razón alguna de ser la antigua Junta Directiva de Instrucción Pública, y se acordó su supresión. Pero al mismo tiempo consideró el Ejecutivo de suma conveniencia, para los altos fines que persigue en la materia, agrupar en un cuerpo los distintos elementos que, por diversidad de circunstancias, podían prestar su contingente de ciencia y patriotismo a la iniciada obra de reorganización de la educación patria. A ese objeto respondió la creación de un Consejo Superior de Educación Pública, previa autorización de las Cámaras Federales que, una vez más, se sirvieron honrarme con su confianza.

Las atribuciones del Consejo, señaladas en la ley constitutiva que sancionó su creación, marcan claramente el objeto de ese cuerpo. Esas atribuciones tienden a sostener la coordinación que debe existir entre los diversos establecimientos educativos, a la vez que a señalar los medios más adecuados para hacer más realizable y comprensiva la tarea, de sobra complexa, de la educación nacional.

El Consejo Superior tiene, por lo demás, un carácter puramente consultivo; sus resoluciones acerca de asuntos de tanta importancia como planes de estudios, reglamentos, programas, métodos y libros de enseñanza, en nada restringen la acción del Gobierno, que conserva intactas sus facultades sobre la resolución de cada uno de los puntos aprobados por el Consejo. Integran éste los Directores de la Instrucción Primaria y Normal, los de las Profesionales y especiales y otros funcionarios que constituyen un cuerpo de consejeros natos, además de otros veinte nombrados por el Ejecutivo entre las personas más idóneas en los distintos ramos de enseñanza. De este modo se ha logrado constituir un núcleo suficientemente amplio en el que la diversidad de criterios y opiniones, unificadas, empero, por una misma disciplina y una aspiración única, es la mejor garantía de la justificación é imparcialidad de sus acuerdos.

El Consejo Superior de Educación Pública ha estado funcionando en los períodos marcados por la ley que lo instituyó, y sus discusiones é iniciativas revisten un especialísimo interés en los diversos órdenes de ideas que han motivado su actividad. Entre los distintos trabajos que ha llevado a término, son de citarse un proyecto de reglamento general con destino a las escuelas Preparatoria y profesionales, y otro relativo al futuro internado, a los que en breve se dará una forma definitiva. Además, ha revisado los programas de la Escuela Nacional Preparatoria, habiendo sido planteados en ese establecimiento los relativos a las asignaturas estudiadas por el Consejo.

La reorganización de la Instrucción Pública dentro de un programa que abarca todos los grupos de la enseñanza, había de traer necesariamente consigo las modificaciones de algunas de las leyes y planes vigentes. Como de mayor y más trascendental urgencia se expidió una ley de Enseñanza Primaria Superior, en la que se incluyó un programa de los estudios que debe comprender esta importante etapa de la educación.

La ley a que estoy aludiendo ha venido a precisar los fines de esta enseñanza, destinada, no solamente a ampliar los conocimientos de la primaria elemental, sino a preparar para la vida práctica a los alumnos que, por variedad de motivos, no lleguen a proseguir las más altas investigaciones del saber humano. Para llenar esta aspiración, se ha compendiado esa enseñanza en cuatro años, habiéndoseles dado a los dos primeros el carácter de obligatorios. En ellos, se han agregado a las nociones generales, propias de esa educación, ciertos conocimientos de orden práctico, relacionados con las industrias y las artes mecánicas, el comercio, la agricultura y la minería, que basados en hechos inferidos de la experiencia, sirvan al educando de antecedente para el posterior ejercicio de sus energías.

Iniciada la obra de revisión, se emprendió, desde luego, la de los demás programas de los otros establecimientos educativos, con arreglo al eslabonamiento y jerarquización a que deben ajustarse las distintas etapas de la ascensión escolar, desde los planteles consagrados a la instrucción elemental hasta las escuelas profesionales.

A este efecto, se expidieron los programas para la enseñanza del dibujo en las escuelas primarias y en la Preparatoria y los planes de estudios de ese establecimiento y de las escuelas Normal de Profesores, de Jurisprudencia, Medicina, Ingenieros y Bellas Artes. Asimismo se procedió a formular un nuevo plan con destino al Conservatorio Nacional de Música, y están además en preparación otros proyectos semejantes para los establecimientos que no ha sido posible organizar todavía.

Considero oportuno dar aquí una breve idea de las principales disposiciones contenidas en las iniciativas a que acabo de referirme, así como de los distintos órdenes de estudios que abraza cada uno de los citados planteles y la duración de esos estudios. La simple exposición de tales datos basta para penetrarse del cuidado que se ha tenido en escalonar los varios grupos de asignaturas, ajustándolos a las necesidades del saber y a las de tiempo, reclamadas al par que por la ciencia por las imperiosas obligaciones del combate por la vida.

El plan de estudios de la Escuela Nacional Preparatoria tiene esencialmente por objeto la instrucción de los alumnos y su educación física, intelectual y moral. Todas las materias que en el establecimiento se cursan están enderezadas a ese doble fin. La enseñanza en la Escuela Preparatoria es uniforme para las carreras de abogado, agente de negocios, médico, farmacéutico, ingeniero geógrafo y astrónomo, topógrafo, ensayador y arquitecto.

Por lo demás, sabido es que el objeto principal de la educación que se imparte en dicha Escuela, consiste en la preparación, ya iniciada en las primarias superiores, para esas necesidades de la vida a que antes he hecho referencia. Así, la serie de estudios contenidos en el plan adoptado, abraza una serie de conocimientos científicos de un carácter general y con arreglo al desarrollo de un programa completo, a través de las diversas direcciones de la investigación humana. Al propio tiempo, se ha dado mayor amplitud al estudio de ciertos ramos, como el de las lenguas vivas, de grande importancia para los fines que quedan ya expuestos.

No se ha descuidado ni podía descuidarse la educación física, y el plan provee a ella instituyendo una serie gradual que va desde los ejercicios puramente gimnásticos hasta los militares y el manejo de las armas. Ni tampoco se ha descuidado la educación sensorial, de la que las enseñanzas del dibujo y del canto se encargan, ni la educación estética a la que, además del canto y del dibujo, proveen las lecturas y conferencias literarias.

El plan de estudios de la Escuela Normal de Profesores previene que el establecimiento forme dos clases de profesores: de instrucción primaria elemental y de instrucción primaria superior. Los cursos para el primer grupo comprenden cuatro años y seis los del segundo. Además de la parte que pudiera llamarse teórica, existe otra especialmente práctica, como las visitas de los alumnos de años superiores a los colegios de enseñanza elemental ó superior, las conferencias pedagógicas, las excursiones escolares, cuyo objeto esencial es el de despertar en los futuros maestros las variadas aptitudes que la ciencia moderna reclama de los educadores.

Según el nuevo plan de estudios de la Escuela de Jurisprudencia, en el referido plantel se cursan las materias profesionales para las carreras de abogado y agente de negocios. El período escolar es de seis años para los abogados y de dos para los agentes de negocios.

Pocas son las innovaciones que el nuevo programa ha introducido en el anterior. Señalaré entre esas innovaciones, la inauguración de dos nuevos cursos, el de Derecho administrativo y el de Legislación Fiscal, materias ambas de suma importancia en el cuadro de conocimientos que deben adquirir los cursantes del establecimiento.

En la Escuela Nacional de Medicina se hacen estudios para las carreras de medicina, farmacia, obstetricia y medicina dental. Los estudios profesionales para la primera comprenden seis años, tres para la farmacia, dos para la obstetricia y tres para la medicina dental. El nuevo plan de estudios creó un tercer año de clínica médica y otro tercero de clínica quirúrgica.

Por último, el plan de estudios de la Escuela de Ingenieros establece que en ella se cursen los estudios profesionales para las carreras de ingeniero civil, industrial, de minas ó geógrafo y de topógrafo é hidrógrafo, electricista, metalurgista y ensayador. Los estudios profesionales para los tres primeros comprenden cinco años, cuatro años los de ingeniero geógrafo, tres los de electricista, dos los de metalurgista y uno los de ensayador.

En la Escuela Normal de Profesoras se ha establecido también un nuevo curso de metodología aplicada, vigente para las alumnas que deseen terminar sus estudios como normalistas.

Para terminar esta parte del Informe, manifestaré que con objeto de regularizar la situación de los alumnos que habían empezado sus estudios con arreglo a los anteriores planes, se concedieron exámenes parciales que dieron, sin el menor tropiezo, los resultados apetecidos.

Al mismo tiempo que se ha dado a los alumnos toda clase de facilidades, se han tomado algunas precauciones destinadas a obtener más sólidas garantías en los resultados de sus estudios. En tal virtud se ha dispuesto que en los exámenes profesionales no sea aprobado ninguno de los sustentantes si no obtiene la unanimidad de votos de las personas que componen el jurado. Sin embargo, para garantizar también los intereses de los alumnos, se les ha concedido la facultad de formular dos recusaciones respecto al jurado y se han adoptado otras medidas conducentes a la justificación de sus fallos. En la Escuela Normal de Profesores se han modificado de igual modo las reglas que se signen en los exámenes, en persecución de fines semejantes.

El mejor testimonio de la excelente acogida que han obtenido las medidas a que aludo, lo constituye el hecho de que ciento veintisiete escuelas particulares, el más alto número alcanzado hasta el día, han solicitado la inspección del Gobierno, habiéndose nombrado un inspector oficial, encargado especialmente de dar todas las explicaciones aclaratorias que se consideren indispensables acerca de las diversas disposiciones legales.

Por lo que llevo expuesto, se habrá podido ver que las iniciativas ya señaladas tienden, antes que todo, al beneficio de los alumnos, procurándoles los métodos y procedimientos más propicios al desenvolvimiento integral de sus facultades.

Cree, sin embargo, el Ejecutivo, que a la formación de buenos alumnos debe preceder la formación de buenos maestros, y a este pensamiento obedece un determinado número de acuerdos encaminados por diversos modos al mejoramiento y depuración del cuerpo de educadores nacionales. El mismo prestigio y respetabilidad del profesorado reclamaban, además, que se le hiciera pasar por algunas pruebas que, al par que sirviesen de salvaguardia al Estado respecto de la aptitud del personal encargado de los establecimientos, significaran para éste un título indiscutible a la consideración y el respeto públicos.

Así, después de un cuidadoso estudio en relación con el orden de pruebas a que podría someterse a los pretendientes de esta importantísima función pedagógica, se acordó, a título de ensayo en grande escala, instituir el sistema de oposiciones que regía ya en algunos establecimientos educativos, como uno de los que ofrecen mayores seguridades. Este sistema presenta además a los interesados la ventaja de que les asegura un derecho, dentro de las condiciones exigidas por el Estado, a la cátedra que están llamados a desempeñar. Por medio de oposiciones se han llenado muchas de las plazas, vacantes ó cubiertas de un modo interino, en diversas escuelas de instrucción secundaria, preparatoria y profesional. En todos los casos se han publicado con la debida anticipación las convocatorias y reglas destinadas a ser observadas por los aspirantes.

No ha terminado aquí la tarea en favor del profesorado, sino que se agregaron otras resoluciones de tanta ó mayor trascendencia que las ya indicadas. Entre esas resoluciones, mencionaré las que han tenido por objeto el envío a países extranjeros de personas dotadas de aptitudes especiales para el estudio de determinados ramos de educación, más difundidos y perfeccionados fuera que dentro de nuestro país. Con este fin se comisionó a dos profesores para que consagraran su atención a los mejores métodos y procedimientos practicados en los Estados Unidos en la enseñanza del trabajo manual, y a dos señoritas, para que observaran en la misma República la organización de los colegios de niños. En la actualidad, sin contar los demás pensionados, tienen misión en el extranjero cuatro profesores artistas y nueve de las escuelas profesionales.

Respecto de la primera de esas comisiones, es interesante hacer saber que el Ejecutivo se propone hacer extensivas las labores manuales no sólo a las escuelas de instrucción primaria superior, sino también a las elementales. Respecto de la segunda, me es grato anunciar que han quedado establecidos en la Capital de la República dos nuevos kindergarten, bajo la dirección de directoras competentes, conservándose el anexo a la Escuela Normal de Profesoras.

Por último, y como una medida destinada a realizar las funciones de los educadores, se ha abierto en la Subsecretaría del ramo un registro, en el que se hacen constar todos los datos de la vida escolar de los maestros, verdadera hoja de servicios instituida en provecho y honra de los interesados.

Pero el esfuerzo principal se ha concentrado en la enseñanza primaria, porque resume, sin ningún género de duda, la solución del problema educativo de la República. Con fundamento de este principio, se instituyó la ley de instrucción obligatoria, a la que dediqué tan espacioso comentario en el Informe correspondiente al anterior período administrativo. Dicha ley ha sido amplificada, como consta en páginas anteriores, hasta comprender, aunque sin carácter obligatorio, los dos primeros años de la educación primaria superior; y me satisface anunciar que esa amplificación ha dado en la práctica los resultados más satisfactorios.

La mejor prueba de esta afirmación la constituye el número creciente de alumnos que acusan los registros de los establecimientos consagrados a esta educación. Así, el número de alumnos inscriptos en las escuelas primarias del Distrito y los Territorios, que en el año de 1903 fue de 49,206, en el de 1904 ascendió a 53,009, y relacionando esta última cifra con la que presenta el padrón, resulta un tanto por ciento bastante elevado en el número de alumnos sobre el total de la población escolar.

Y como esta población aumenta perceptiblemente cada día, ha sido indispensable aumentar asimismo el número de escuelas y el personal destinado a servirlas. Entre éste figura el de las profesoras inspectoras de las escuelas de niñas, cuyos servicios son ya muy estimables.

A principios del año de 1904, había abiertas a la instrucción primaria 498 escuelas, de las cuales 337 instaladas en el Distrito Federal, 103 en el Territorio de Tepic, 45 en la Baja California y 13 en el nuevo Territorio de Quintana Roo. En la actualidad, el número total de escuelas primarias en el Distrito y Territorios es 523, con una población escolar de 65,024 alumnos. Debo mencionar igualmente, por ser hecho de gran importancia, la conversión de la Academia de Profesores en una institución oficial y la reanudación de sus importantes trabajos, así como la publicación del periódico de la Dirección General de Instrucción Primaria, que lleva ya diecisiete números distribuidos.

En una palabra, el Ejecutivo no ha perdonado sacrificio ni desdeñado medida que haya tenido por objeto la difusión de la enseñanza primaria, puesto que estima que entre el regazo de la madre y el futuro ciudadano existe una etapa intermedia que toca enseñar a recorrer a la autoridad indiscutible del Estado. He aquí por qué se han impuesto constantes multas a los padres ó tutores que han descuidado el deber de enviar á los establecimientos de educación a los menores que están a su custodia. Afortunadamente, vencidos los primeros movimientos de repugnancia con que en nuestro país han tropezado, entre determinados grupos, ciertas leyes cuya trascendencia no cabe poner a discusión, la de enseñanza obligatoria acabará por alcanzar el exacto y total cumplimiento que reclaman sus trascendentales fines.

En el presente cuatrienio se ha inaugurado una serie de festivales escolares, dedicados especialmente a los alumnos de instrucción primaria, con el objeto de sembrar en el espíritu de los educandos, por medio de un artificio ingenioso, ciertas nociones, no sólo de orden estético sino también moral é intelectual, de fácil y agradable asimilación.

En las escuelas primarias superiores, se ha cambiado el sistema de exámenes por otro que en la práctica ha dado un resultado satisfactorio. Satisfactorio es asimismo el éxito, en los establecimientos de este orden, de ciertas enseñanzas especiales, con particularidad la mercantil para señoritas, que tanto porvenir ofrece a las alumnas.

Réstame decir que el Gobierno ha procurado mejorar el personal y la situación económica de los maestros de instrucción primaria—ya que de estos grupos débense esperar los más trascendentales servicios,—cubriendo las plazas vacantes con profesores normalistas ó con vencedores en concursos convocados al efecto y aumentando a dicho grupo las dotaciones asignadas por el Estado.

Las demás escuelas han seguido presentando irrecusables testimonios de progreso. En la Preparatoria, el nuevo plan de estudios ha alcanzado un éxito completo, como lo demuestra no sólo el número mayor de inscripciones sino también el resultado de los exámenes.

Además de las cátedras del citado establecimiento, se ha inaugurado una serie de conferencias, unas sobre literatura clásica y otras sobre historia de las ciencias, ilustradas con proyecciones luminosas estas últimas, destinadas a infundir el amor a los estudios literarios y a propagar conocimientos que deben pertenecer a más amplia esfera del dominio público.

Ultimamente quedó establecido en la misma Escuela el régimen del medio-internado, que ofrece grandes ventajas, no sólo a los alumnos sino también a las familias ó personas a que están encomendados. En virtud de este régimen, se ha abierto un registro especial para los jóvenes que deseen entrar en las primeras horas de la mañana a la Escuela y salir de ella en la tarde, después de haber dado fin a sus tareas. A medio día se les sirve una comida sana y abundante, por la que se ha fijado una cuota moderada, que se consagra exclusivamente a cubrir los gastos de ese servicio. Así se evitan las faltas y divagaciones de los alumnos en la edad crítica en que esas divagaciones y esas faltas pueden dejar una profunda huella en espíritus que comienzan a formarse. A juzgar por el número de jóvenes con que cuenta ya el medio-internado, en el corto espacio de tiempo que lleva de estar en vigor, puede asegurarse que está destinado a obtener los resultados más favorables.

Para terminar mis referencias a la Preparatoria, añadiré que se han llevado a efecto muchas mejoras materiales, con objeto de aprovechar algunos Departamentos del edificio, y que, al mismo tiempo, se han enriquecido los gabinetes, laboratorios y museos del establecimiento, con instrumentos y aparatos importados del extranjero.

Como quiera que a pesar de las mejoras parciales llevadas a cabo, el edificio que ocupa la Escuela dejaba mucho que desear como adaptación a sus fines, hubo necesidad de emprender, y se están llevando a cabo, vastas é importantes reformas, siguiendo un plan general de apropiación completa del local a las necesidades del establecimiento.

Este proyecto ha exigido la adquisición de una casa contigua a la Escuela y en el lote correspondiente se establecerá un gran anfiteatro, destinado a conferencias públicas y solemnidades escolares, para las que no se cuenta hasta hoy con un local adecuado y suficiente.

En las escuelas superiores, los métodos y planes iniciados en el curso del cuatrienio, han respondido a las esperanzas en ellos depositados. Particularmente en la de Medicina, la práctica de las oposiciones sirve de poderoso estímulo a un marcado movimiento intelectual que no puede menos de ser provechoso al porvenir de ese establecimiento.

En las Normales, las reformas llevadas a efecto han dado origen a una activare- novación de fuerzas en favor del profesorado. En la de Profesoras, treinta y cuatro alumnas han concluido sus estudios profesionales este año, y en la de varones, seis alumnos se presentaron a examen profesional de segundo grado. En la primera, se ha nombrado una inspectora médica para el examen higiénico de las educandas y para dar consultas gratis a las profesoras. Pronto se ampliará el edificio de este plantel con todo el que actualmente ocupa la Escuela de Jurisprudencia.

La marcada preferencia que en esta época se manifiesta por los estudios comerciales y los que se rozan con la explotación de la riqueza pública, ha reclamado del Ejecutivo una mayor atención hacia los establecimientos en que se imparte ese orden de enseñanza: la Escuela de Agricultura y la de Comercio. En la primera, se han establecido clases especiales y puramente prácticas de avicultura y lechería y se han hecho algunas otras reformas mientras se inicia un plan general destinado a poner ese plantel en las mejores condiciones para realizar los fines para que ha sido instituido. En cuanto a la Escuela Superior de Comercio, se han llevado a cabo importantes modificaciones en el plan de estudios, completándolo con nuevas materias y con la mayor extensión de otras, especialmente los idiomas, base en la actualidad de toda buena educación mercantil. Al mismo tiempo se han introducido los exámenes de admisión en la Escuela, con objeto de que los concurrentes puedan seguir con mejor aprovechamiento sus cursos, ya que esta enseñanza reclama, en la época actual, una sólida y conveniente preparación. La predilección por estos estudios se manifiesta por el hecho de que el número de alumnos inscriptos ha sido tan elevado que fue necesario limitar la cifra de las admisiones.

La especialización de las carreras ha traído la de los estudios profesionales, lo que, como es natural, reclama la creación de establecimientos destinados exclusivamente a este objeto. A él responde la organización del Consultorio de Enseñanza Dental, centro de mucho porvenir, dado el número, cada día creciente, de personas que se consagran al ejercicio de este ramo de la ciencia médica.

Existe un grupo social en la República al que, desde tiempo atrás, se ha esforzado el Ejecutivo en procurar los beneficios de la instrucción: las clases obreras. A este objeto han ido encaminadas las diversas iniciativas que constan en los Informes anteriores. En el actual período, se ha manifestado un especial empeño en mejorar los establecimientos consagrados a esta enseñanza, al par que se han adoptado algunas medidas propias a los fines perseguidos.

De esta suerte, se ha perfeccionado la enseñanza mecánica que se proporciona en los talleres de carpintería y herrería en la Escuela de Artes y Oficios, merced a la instalación de una nueva maquinaria. Al mismo tiempo se ha dispuesto que un grupo de alumnos de esa Escuela emprenda una serie de excursiones a los establecimientos industriales del país. Los excursionistas no se han limitado a estudiar en el terreno las actuales labores de los centros visitados, sino que han tomado parte en los trabajos y han producido memorias y dibujos descriptivos.

Es indudable que el desarrollo de los ideales artísticos ejerce una sana influencia en las sociedades modernas, contribuyendo no sólo a elevar los espíritus, por medio de la contemplación de la belleza, sino también a despertar sentimientos de moralidad y amor al trabajo. Con apoyo de este principio, se han reiterado los esfuerzos para perfeccionar esa enseñanza, ya mejorando los planes de estudios de las escuelas afectas a este ramo de la educación nacional, ya adoptando disposiciones conducentes a alcanzar los resultados apetecidos. Entre esas disposiciones figura, en primer término, la creación de una inspección de Bellas Artes, encargada de la vigilancia de los diversos cuerpos educativos que están bajo su inmediata dependencia.

En la Academia de Bellas Artes, se han reformado los programas y se han llevado a efecto algunas medidas, como la formación de los catálogos de las galerías y el ensanche que se ha dado a las clases de dibujo y ornato, que redundan en provecho del establecimiento. Interesa hacer constar que en virtud del nuevo plan de estudios, se han ampliado los conocimientos artísticos de los alumnos que siguen los cursos exigidos para la carrera de arquitecto. De igual modo se han perfeccionado los estudios de los pintores, escultores y grabadores, al par que se han dado mayores facilidades a las personas que poseen una aptitud especial para cualquiera de estos ramos.

En el Conservatorio Nacional de Música, se ha reformado asimismo el programa de enseñanza. Además, se reorganizó la orquesta, se renovó una gran parte del material de estudio y se ha creado una clase especial de coros de ópera. Tanto en el Conservatorio como en la Escuela de Bellas Artes, ha obtenido el mejor éxito el sistema de concursos, el más a propósito allí para que los alumnos pongan de manifiesto el grado de sus conocimientos.

Uno de los acuerdos en que el Ejecutivo abriga mayor confianza para el feliz resultado de los estudios artísticos en el país, lo constituye el envío al extranjero de estudiantes y profesores y la importación a la República de artistas distinguidos de otros países. Indudablemente este intercambio llegará a ser muy provechoso para el desenvolvimiento de nuestras Bellas Artes.

Otras medidas se han adoptado para el fomento de esas enseñanzas. Así, se dispuso que en la Exposición de labores manuales organizada por la Delegación Mexicana a la Segunda Conferencia Internacional Americana, con motivo de las sesiones de esta Asamblea, figurara el contingente de las escuelas del ramo; se cedió una parte de la Escuela de Bellas Artes para la Exposición que instalaron los alumnos de ese Establecimiento, con un fin humanitario, y se contribuyó a la audición de algunos fragmentos de una partitura escrita por un compositor nacional.

Por último, y para dar todavía una forma más práctica a la difusión de las informaciones artísticas, se ha cedido el Teatro de Arbeu, arrendado recientemente por el Gobierno, a varias empresas, a las que se ha impuesto la obligación de ofrecer al público representaciones escénicas a precios reducidos. El resultado de esas representaciones ha sido correspondido a las esperanzas en ellas depositadas.

Una de las necesidades más apremiantes reclamadas por los distintos establecimientos de instrucción sostenidos por el Gobierno, es la constante y atenta dotación de los materiales escolares y útiles para esos establecimientos. En el período a que se refiere este Informe se ha procurado llenar cumplidamente esta exigencia de la educación moderna.

En las escuelas primarias se ha ido renovando y enriqueciendo este material, así como en las superiores profesionales y de Bellas Artes. En la Preparatoria se ha instalado un interesante material científico importado especialmente de Europa, y se han dotado los laboratorios con que cuenta el establecimiento. Además se adquirieron aparatos modernos de psicología experimental para la Escuela Normal de Profesores. La de Ingenieros y la de Medicina adquirieron asimismo algunos instrumentos. Para esta última se compraron varios aparatos para la clase de clínica médica.

De igual suerte se ha procurado atender a la dotación de mobiliario de los planteles educativos, con el fin de colocar a la instrucción pública a decorosa altura.

La instalación de los distintos grupos de establecimientos de instrucción en edificios especiales en condiciones apetecibles, no es únicamente un asunto de decoro, sino también de comodidad é higiene, materia esta última a que tanto esfuerzo dedica la pedagogía moderna.

Desgraciadamente no todos los establecimientos se encuentran en esas condiciones, y se han hecho grandes esfuerzos para reparar los edificios existentes, adquirir nuevos locales y aun construir otros. Muy importantes han sido, por este motivo, las obras materiales que se han llevado a efecto en el curso del período. El Ejecutivo ha tomado un gran empeño en que tanto las reparaciones hechas en los antiguos planteles como la construcción de los nuevos, respondan a las exigencias de los programas implantados en estos establecimientos para que lleguen a ser verdaderos modelos en su género.

Desde luego me referiré a la adquisición y construcción de edificios destinados a la enseñanza primaria, no sólo en el Distrito Federal sino en los Territorios.

Han continuado asimismo las obras de reparación en la Escuela de Agricultura, en la de Bellas Artes, en la de Artes y Oficios para mujeres, en el Museo y en el Departamento de la Biblioteca Nacional destinado al servicio nocturno, y ha quedado terminado en su parte principal el nuevo edificio de la Escuela Normal para Profesores.

Todos los demás departamentos pertenecientes a esta Secretaría han sido esmeradamente atendidos. La Biblioteca Nacional ha seguido enriqueciendo sus catálogos con nuevas é interesantes obras relacionadas con los diversos ramos de investigación del espíritu humano. Entre las adquisiciones más importantes, figura la de los seis mil volúmenes que formaban la colección de uno de nuestros agentes consulares en la Isla de Cuba. Además de las adquisiciones oficiales para el establecimiento, son de citarse los donativos que la señora viuda de Mier y Celis ha agregado a las que había ya hecho y a los que hice referencia en mi anterior Informe. También se han hecho adquisiciones no menos importantes para las bibliotecas de las escuelas de Medicina, Ingenieros, Jurisprudencia y demás centros análogos.

Con el deseo de agrupar materiales para el estudio de la Historia Patria, se adquirieron y fueron depositados en la Biblioteca del Museo Nacional, varios documentos de los Archivos de la Inquisición de México y del Colegio de San Gregorio. Se recomendó a un grupo de especialistas la formación del inventario de los expresados archivos, con el propósito de publicar los documentos de mayor interés, y asimismo se comisionó a un paleógrafo para obtener copia de los documentos inéditos existentes en el archivo de Indias de España, relativos a la Historia de México.

El Museo Nacional ha seguido aumentando sus colecciones, y en la actualidad constituye una de las exposiciones más interesantes, a la que acuden no solamente los nacionales sino los extranjeros que se preocupan de este ramo de estudios. Entre las nuevas adquisiciones son de citarse una colección de medallas y otra de monedas antiguas, que están siendo instaladas en la sección correspondiente.

La Academia de Bellas Artes ha adquirido algunas obras de mérito debidas a artistas mexicanos

Continúan atendiéndose con especial cuidado las ruinas de edificios pertenecientes a otras civilizaciones, elementos que tantos servicios prestan a las investigaciones históricas de nuestra época. Entre esos valiosos restos figuran evidentemente los de Mitla, objeto de importantes obras de conservación.

Iguales cuidados han merecido los restos arqueológicos del Estado de Yucatán, especialmente los de Chichón Itzá, que ha sido indispensable preservar de los estragos causados por la actividad de las fuerzas tropicales.

En cuanto a trabajos de exploración, mencionaré los que se han llevado a efecto en las ruinas de La Quemada, del Estado de Zacatecas, y las excavaciones practicadas en Huexotla, del Distrito de Texcoco, que han permitido desentrañar una gran suma de riquezas históricas.

Para concluir con los trabajos de los diversos departamentos que están bajo la dependencia de este Ministerio, informaré que el Instituto Patológico ha realizado importantes labores, entre otras la preparación de la linfa vacunal contra la peste bubónica, habiendo proporcionado al Consejo de Salubridad un número considerable de tubos que contenían esos preservativos.

La Secretaría ha asistido, nombrando delegados al efecto, a todos los Congresos y concursos científicos y artísticos celebrados en los países extranjeros a los que ha sido invitado oficialmente el Gobierno. Mencionaré entre esas Asambleas, el Congreso Internacional de Americanistas, reunido en Nueva York en el mes de Octubre de 1902, y el XIV de Medicina, que se celebró en Madrid en Abril de 1903. La primera de estas dos asambleas se ocupó muy especialmente en el estudio de los restos arqueológicos, materia de gran importancia para la reconstrucción histórica de las distintas civilizaciones americanas.

También se nombraron representantes a la Conferencia Médica que se efectuó en Bruselas en Septiembre de 1902; al Congreso de Ciencias Históricas, reunido posteriormente en Roma; al Internacional de Higiene y Demografía, efectuado en Bruselas el mes de Septiembre de 1903; al Internacional de Arquitectura, que se celebró en Madrid a principios de 1904; al de Americanistas en Stuttgart, en Agosto del mismo año; al de Zoología de Berna y al de Educación de San Luis Missouri.

En la Exposición Internacional de Enseñanza inaugurada en Chile a mediados de Diciembre de 1902, figuró, alcanzando un primer premio, el material escolar enviado por los establecimientos educativos del Distrito Federal.

La asistencia a esas asambleas no solamente ha contribuido a estrechar nuestras relaciones con los Estados extranjeros en relación con el progreso intelectual del mundo, sino que también ha favorecido el de nuestra República, ora procurándole materiales é informaciones relativas a tal progreso, ora imponiéndola ciertas obligaciones conducentes a la realización de determinados trabajos. Así, a virtud de esta última circunstancia y conforme al acuerdo tomado en la Conferencia Internacional reunida en Londres a fines del anterior período administrativo, nuestra República está colaborando con otros países para la publicación de un excelente catálogo de literatura científica.

Por larga que haya parecido esta exposición, no es sino un breve resumen de los trabajos é iniciativas llevadas felizmente a término en el Departamento de Estado a que me estoy contrayendo. La lectura de las anteriores páginas basta, no obstante, para formarse una idea de los esfuerzos desplegados por el Ejecutivo en favor de este importante ramo de la Administración.

 

FOMENTO.

 

Acaso en ningún otro Departamento se haya dejado sentir el progreso general de la República como en la Secretaría de Fomento, ya que todos los ramos que dependen de ella están afectos a las distintas manifestaciones de la riqueza patria.

Entre todas esas manifestaciones, la minería sigue ocupando el primer puesto y ofrece, por lo tanto, pruebas, cada día más reiteradas, de su normal y constante desenvolvimiento. Ya en mi anterior Informe dí a conocer las causas que, a juicio del Ejecutivo, han determinado el progreso de esa industria nacional. Entre las causas entonces enumeradas figuran las importantes reformas que, en pasados períodos, se realizaron en la legislación minera, que al afianzar dicha propiedad, dándole un carácter de irrevocable solidez, ha favorecido la incorporación de los capitales a esta tarea y ha ensanchado la esfera de las labores.

En el presente cuatrienio, el progreso minero del país ha continuado dejándose sentir en todas las regiones del territorio mexicano. El movimiento de la propiedad a que me estoy refiriendo, es la prueba más palpable del avance nacional en ese sentido. En efecto, desde 1º de Julio de 1900 a 30 de Junio de 1904, se han expedido 13,096 títulos, que abarcan una superficie de 223,698 hectáreas. Comparando estas cifras con las correspondientes a las del cuatrienio anterior, resulta un aumento de 5,865 títulos y de 134,420 hectáreas.

Aparte de estas propiedades, se han otorgado varias concesiones para explorar y explotar zonas mineras en distintas comarcas de la República; especialmente en los Estados de Jalisco, Zacatecas, Chihuahua, Guerrero, y el Territorio de la Baja California.

La mayor parte de los títulos expedidos y de las explotaciones inauguradas en el período, se refieren a metales preciosos y otros cuyo beneficio data de fecha reciente. Con especialidad la explotación de minerales de cobre ha sido objeto de numerosas solicitudes.

El siguiente cuadro da a conocer el orden en que se distribuye la propiedad minera entre los diversos Estados de la Federación y la superficie actualmente explotada que abarca esa propiedad:


Estados.

Títulos.

Extensión

Aguascalientes............................

..................  207

1,113 70 hectáreas

Baja California... ..........................

..................  643

5,897 18

Coahuila............................

..................  498

9,571 37

Chihuahua..................................

................  3,290

38,990 45

Chiapas......................................

. ...............  19

293 00

 

Estados.

Títulos.

Extensión.

 

Colima.........................................

41

815 56 hectáreas.

Durango...... ...............................

2,753

24,297 25

 

Guerrero.....................................

639

14,934 37

 

Guanajuato.................................

820

10,771 14

 

Hidalgo........................................

764

6,379 34

 

Jalisco..........................................

993

 7,978 07

 

México........................................

422

6,942 14

 

Michoacán...................................

.................  464

13,512 96

 

Morelos.......................................

55

677 34

 

Nuevo León.................................

................  496

9,876 11

 

Oaxaca........................................

...............  1,258

11,216 01

 

Puebla........................................

...............  155

1,996 80

 

Querétaro...................................

__________  130

2,057 64

 

San Luis Potosí.............................

387

8,568 81

 

Sinaloa...................................... -

.................  884

7,696 89

 

Sonora........................................

.................  2,709

44,416 22

 

Tamaulipas..................................

.................  89

2,069 83

 

Tepic...........................................

.................  249

1,947 70

 

Tlaxcala................... -..................

4

45 00

 

Veracruz.....................................

.................  46

741 60

 

Zacatecas....................................

.................  1,533

15,268 67

 

Que hacen un total de 19,548 títulos que amparan una extensión de 248,075.24 hectáreas.

En cuanto al valor de la producción minera, los datos que se poseen permiten asentar que en el año fiscal de 1903-1904 pasó de $140.000,000, incluyendo en esta suma el premio del oro sobre la moneda mexicana de plata, calculado al tipo medio de 220 por 100.

Al igual que en los anteriores períodos, la plata continúa figurando a la cabeza de esa producción, sin que haya bastado a detener su explotación el descenso en el precio de ese metal, que en el presente período tocó las cotizaciones más bajas que se han registrado desde que se inició su depreciación. En la actualidad, México ocupa el primer lugar entre los países productores de plata, habiéndose colocado antes de los Estados Unidos, que en pasadas épocas conservaron ese puesto durante una larga serie de años.

El hecho de que nuestra industria argentífera haya podido no solamente vivir sino desarrollarse en medio de la persistente crisis que, por tan largo espacio de tiempo, ha conmovido el mercado del metal blanco, es una prueba de la firmeza de las bases sobre las que se asienta esa industria. Cada día es mayor la suma de capitales que se consagra a dicha explotación y más considerable también la maquinaria utilizada en las labores.

Las cifras relativas a la producción de plata en el período de 1900 a 1904, ponen muy en relieve este progreso, comparándolas con las que arrojan los períodos anteriores.

En efecto, el total de la producción que en el quinquenio comprendido entre los años de 1886 a 1891 fue de $ 199.308,204, en los cuatro años comprendidos entre los ejercicios fiscales de 1892-93 a 1895-96, de $ 225.247,459, y en el que abarcan los de... 1896-97 a 1899-900 de $274.370,157, alcanzó en el cuatrienio de 1900-1901 a 1903- 1904, las siguientes cifras: 1900-1901, $74.326,406; 1901-1902, $72.530,983; 1902- 1903, $82.808,783, y 1903-1904, $82.377,746. Total en el cuatrienio de 1900-1901 a 1903.1901: $ 312,043,918. De suerte que el aumento de producción en este último cuatrienio sobre el anterior inmediato fue de $37.673,761; sobre el de 1892-93 a 1895-96, de $ 86 796,459, y sobre el quinquenio de 1896 a 1901, de $ 112.735,714.

En cuanto a los demás minerales, me referiré muy especialmente al oro y al cobre, cuyos rendimientos en estos últimos años nos asignan un lugar muy importante entre las primeras naciones productoras.

Respecto del oro, las cifras contenidas en mi anterior Informe son como siguen: producción de oro en el cuatrienio transcurrido entre los años fiscales de 1892-93 á.. 1895-96, $6.864,806; en el cuatrienio de 1896-97 a 1899-900, $7.823,701. En el cuatrienio de 1900-901 a 1903-904, las cantidades son: 1900-901, $9.327,542; 1901- 902, $9.932,676; 1902-903, $ 10.066,500, y 1903-904, $11.537,390. Total en el cuatrienio que comprende esta reseña, $ 40.864,108; aumento sobre el cuatrienio de 1896- 97 a 1899-900, $33.040,407; aumento sobre el de 1892-93 a 1895-96, $33.999,302. Es de advertirse que todas estas cantidades se refieren a valores en oro.

En cuanto a la explotación de los minerales de cobre, su desarrollo ha sido tan notable en el curso del período, que la producción, exportada en su totalidad, ha comenzado a marcar una influencia en el mercado universal. Así, el valor de esas exportaciones (comprendiendo en ella los minerales de cobre) ha sido como sigue en el cuatrienio: 1900-901, $11.177,754; 1901-902, $ 16.849,835; 1902-903, $20.122,338, y 1903- 904, $ 23.234,216. Y por lo que hace al volumen de estas exportaciones, diré que en el año fiscal de 1902-903, se enviaron al extranjero 57,220 toneladas métricas de cobre y 4,911 de mineral de cobre, y que en el de 1903-904 dicha exportación fue de 55,582 toneladas métricas de cobre y 24,704 de mineral de cobre.

De esta suerte se explica que los centros de explotaciones cupríferas vayan ampliándose más y más cada día. Efectivamente, aparte de la conocida negociación "El Boleo," explotada desde hace algunos años por una Compañía francesa en el Territorio de la Baja California, trabajan en la actualidad otras con excelente éxito y grandes perspectivas. Entre ellas es de citarse la de Cananea, en el Estado de Sonora, que ha lie vado a cabo una verdadera transformación en una comarca hace muy poco tiempo deshabitada y sin elementos de vida propia.

Además de los minerales mencionados, han seguido explotándose y han comenzado a explotarse algunos otros que, indudablemente, están llamados a figurar en lo futuro, en cantidades más considerables, en el cuadro de la producción nacional del subsuelo. Citaré, por ejemplo, el plomo, que en las estadísticas de las exportaciones aparece con un valor de cerca de seis millones de pesos al año; el cobalto, el mercurio, el manganeso, el níquel, el bismuto y el antimonio. Acerca de este último, ya informé en uno de mis Mensajes a las Cámaras Federales, que solamente en una de las fundiciones establecidas en San Luis Potosí se beneficiaron en el año fiscal de 1902-1903, 5,351 toneladas de mineral, que produjeron 2,159 de metal puro.

Respecto del carbón y del hierro, minerales tan interesantes para nuestro desarrollo industrial, síguense haciendo constantes exploraciones y se realizan trabajos en las zonas ya estudiadas. La producción de carbón nacional ha sido calculada en un millón de toneladas.

 

Las fundiciones establecidas con anterioridad al período que comprende el presente Informe, han seguido desarrollando sus trabajos é introduciendo mejoras de importancia en sus instalaciones. Además de las ya existentes, se han celebrado contratos para establecer fundiciones y haciendas metalúrgicas en los Estados de Hidalgo, Sinaloa, Sonora, San Luis Potosí, Chihuahua, Oaxaca, Guerrero y Territorio de la Baja California.

Para dar una idea de la importancia de las labores ejecutadas en esas fundiciones, diré que sólo en dos de ellas, las que la Américan Smelting Co. tiene establecidas en Monterrey y Aguascalientes, se produjeron en el año fiscal de 1903 a 1904, 89,879 toneladas de plomo rico y 13,552 de cobre argentífero, que representaron un valor de $20.831,454.

La agricultura ocupa, como es sabido, el segundo lugar en la explotación de nuestras riquezas públicas. En estos últimos años, especialmente, se ha hecho sentir un marcado movimiento en favor del cultivo de la tierra, que atrae todos los días nuevos capitales al par que va ensanchando su esfera de acción. En realidad puede decirse que la industria agrícola nacional comienza a iniciarse en los actuales momentos, y que vigorosamente apoyada en procedimientos científicos, con un abundante arsenal de útiles de trabajo y continuas incorporaciones de dinero, llegará en el porvenir a la próspera situación de que es susceptible, vencidos los obstáculos que se oponen a su total desenvolvimiento.

Entre esos obstáculos aparece, desde luego, la falta de agua que se deja sentir en algunas comarcas del país. Convencido de la necesidad de dotar a la agricultura patria de ese primer elemento de vitalidad, se propuso el Ejecutivo facilitar, por cuantos medios estuviesen a su alcance, la realización de obras de regadío, y con ese fin fue expedida la ley de 4 de Junio de 1894, a la que muy especialmente me he referido en el Informe correspondiente al anterior período administrativo. En ese documento constan los contratos que celebró el Gobierno, como resultado de la expresada ley, y los trabajos más importantes realizados por las diversas empresas concesionarias en el curso de aquel cuatrienio. En el que ahora está ocupando mi atención, se han subscripto 38 contratos para irrigar terrenos en los Estados de Coahuila, Guanajuato, Jalisco, México, Nuevo León, Puebla, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y el Distrito Federal. Estos contratos representan un volumen total de líquido de 97,305 litros de agua por segundo, cantidad suficiente para irrigar una amplia extensión de tierra.

Algunas de las empresas concesionarias han realizado importantes obras hidráulicas, y otras están aprovechando ya ó se encuentran en vísperas de aprovechar las cantidades de líquido para que fueron autorizadas.

No se ha detenido ahí la acción del Ejecutivo, sino que deseoso de procurar la más amplia y equitativa distribución de aguas con destino al regadío, nombró dos comisiones, una para que hiciera un escrupuloso estudio en ese sentido, en los ríos de Lerma y Atoyac y sus afluentes, y otra para que emprendiera trabajos de igual índole en el río Aguanaval, y celebró además un contrato con una compañía, con el fin de que se practicasen reconocimientos en los ríos Conchos y San Juan, de los Estados de Nuevo León y Tamaulipas, respectivamente. En las riberas del río Yaqui se ha terminado por cuenta del Gobierno el canal de Cocorit, destinado a aprovechar las aguas de aquella corriente en las labores de tan interesante zona.

Después del problema de la irrigación, el de la colonización constituye un capítulo especial de nuestro desarrollo agrícola.

Conocido es ya el programa, expuesto por el Ejecutivo en otras ocasiones, acerca de los medios que, a su juicio, deben emplearse para encauzar hacia el país una corriente de inmigrantes, que atraídos por el progreso general de todos nuestros elementos de prosperidad social y económica y con apoyo de todas las garantías, acudan á. establecerse en la República. En este sentido, la colonización es, antes que todo, una resultante natural de ese progreso en todas direcciones que el esfuerzo nacional ha perseguido en el curso de estos últimos años.

En los que abarca este Informe, el país se ha visto favorecido por un grupo bastante numeroso de trabajadores extranjeros, cuya labor resulta altamente provechosa en el conjunto de las actividades nacionales. Aparte de ese grupo, las colonias establecidas oficialmente, a virtud de contratos especiales, han seguido progresando de un modo muy perceptible.

Además, en el período a que me refiero se han celebrado varios contratos de colonización, y entre ellos merece citarse el que se ha llevado a cabo con una empresa para el establecimiento, en el Estado de Chihuahua, de un determinado número de individuos de nacionalidad boera, cuyas aptitudes para las labores agrícolas son tan justamente apreciadas. Ya se han instalado los primeros colonos y muy pronto ingresará al país el número que falta para completar el total de los que la empresa concesionaria se ha propuesto dejar establecidos.

Asimismo se otorgó otra concesión para el establecimiento de familias extranjeras en el Estado de Tamaulipas, y una compañía empieza a fijar en el de Tabasco un grupo de colonos procedentes de la isla de Puerto Rico, cuyas condiciones climatéricas y otras se asemejan tanto a las de la citada entidad federativa.

Por último, en recientes fechas se celebraron dos contratos, uno, con una respetable compañía, para colonizar una parte de los terrenos que se le enajenaron en Chiapas, y el segundo con otra empresa para instalar un grupo de mexicanos en terrenos del Territorio de la Baja California, que riegan las aguas del Río Colorado.

Una de las manifestaciones del progreso agrícola de la República es, sin duda alguna, el movimiento cada día más activo que se deja sentir en las operaciones con terrenos nacionales. Las cifras relativas clan una idea de ese movimiento. En efecto, según consta en mi anterior Informe, en el cuatrienio de 1896 a 1900 se redujeron a propiedad particular 2.577,382 hectáreas de terrenos de la Nación; en el cuatrienio de 1900 a 1904, el total se elevó a 3.790,112 hectáreas, que han dado origen a la expedición de.. 3,256 títulos.

Las operaciones de enajenación de terrenos baldíos y nacionales determinaron la amortización de $1.709,949.59 en bonos de la Deuda Pública, a cuya cantidad debe agregarse la de $ 1.075,238.59, valor de terrenos devueltos a la Nación en compensación de otros cedidos por ella, lo que da un total de $2.785,188.18, contra $ 1.388,353.65 en el cuatrienio de 1896 a 1900.

El progreso agrícola de la República se aprecia, entre otros datos, por los que se relacionan con el aumento constante de nuestras exportaciones de productos de la tierra al extranjero. El valor de esas exportaciones en el curso de los cuatro años comprendidos entre los ejercicios fiscales de 1900-1901 a 1903-1904, ha superado en una cifra muy notable al período de 1896-97 a 1899-1900. En éste, las cantidades que arrojó la estadística fiscal fueron como sigue: 1896-97, $28.684,389; 1897-98, $34.743,290; 1898-99, $40.371,661; 1899-900, $50.939,474. En el cuatrienio de 1900-901 a 1903-904, aparecen estas cifras: 1900-901, $30.149,110; 1901-902, $51.946,478; 1902-903, $57.849,917; 1903-904, $60 548,679.

El total valor de las exportaciones agrícolas durante el primero de estos dos cuatrienios, ascendió a $154.738,814; durante el segundo a $206.494,184. Resulta, por lo tanto, un aumento de $ 51.755,370.

Entre los productos que constituyen esa exportación, siguen ocupando los primeros puestos algunos que, como el henequén, el café, las maderas, etc., figuran desde tiempo atrás en el cuadro de nuestras remesas al extranjero; pero al lado de estos productos, se encuentran otros, procedentes de nuevos cultivos ó de antiguos que se habían explotado hasta el día en escala muy reducida. Entre estos últimos, figuran las frutas, que tan vasto y activo mercado de consumo tienen en la vecina República del Norte.

Respecto de cultivos nuevos, la Secretaría ha seguido haciendo profusas distribuciones de semillas y plantas de cuya propagación se auguran los más felices resultados. En el catálogo de esos repartos figuran los sarmientos de vid, semillas de chaparro salado, tabaco de Sumatra, maíz gigante, yute, huayule, algodón egipcio y algunas otras. Además, se ha distribuido un número muy considerable de huevecillos de gusano de seda.

Antes de entrar en otro orden de ideas, agregaré que en el curso del cuatrienio la Secretaría ha celebrado varios contratos con empresas y particulares, para la explotación de productos agrícolas, especialmente maderas, gomas y resinas, en varias comarcas del país, entre ellas en el nuevo Territorio de Quintana Roo, cuyos elementos naturales son tan variados y valiosos.

Aparte de la minera y de la agrícola, las demás industrias nacionales han continuado progresando de un modo muy perceptible durante el período a que se refieren estas páginas.

El avance industrial de la República se debe, por lo demás, como el de la agricultura y el de la minería, a los distintos elementos que entran en el desarrollo general del país, impulsados por la acción atenta y cuidadosa del Gobierno. Esta acción, traducida siempre por el fomento y protección de los factores favorables a la expansión de la fortuna colectiva, se ha manifestado desde tiempo muy atrás por una serie de disposiciones y medidas encaminadas todas al objeto expresado.

Entre ellas ocupa un puesto muy importante la legislación para el aprovechamiento de las caídas y corrientes de agua como fuerza motriz, con destino a las instalaciones industriales, materia a que consagré debido espacio en el Informe correspondiente al anterior período.

No necesito encarecer las ventajas que la captación de las aguas federales ha traído consigo para la labor industrial, puesto que siendo el problema de combustible de tal importancia en ese orden de las actividades humanas, no sólo en nuestro país sino en el extranjero, la que se ha dado en llamar hulla blanca ha venido a resolver ese problema, proporcionando a las instalaciones manufactureras una nueva energía, aprovechable en condiciones tales de comodidad y baratura, que la asignan ya un primer lugar en el catálogo de nuestras riquezas potenciales.

Al amparo de la ley a que antes he hecho referencia, la Secretaría de Fomento ha celebrado 32 contratos, del 1º de Diciembre de 1900 al 8 de Octubre de 1904, para utilizar como fuerza motriz varias caídas y corrientes de agua en los Estados de Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, México, Michoacán, Puebla, Sonora, Tabasco, Nuevo León, Veracruz y el Territorio de Tepic.

Algunas de las empresas han comenzado sus trabajos y los han proseguido otras que obtuvieron concesiones en el anterior período. Desde luego, son de citarse las obras realizadas por la Compañía que tomó a su cargo la utilización de las aguas de los ríos Necaxa y Catepuxtla, y que surtirá de fuerza eléctrica a la Ciudad de México y otros centros importantes. La Compañía Guana junten se de Electricidad ha terminado sus instalaciones que la permitirán desarrollar una energía equivalente a siete mil caballos. La Compañía "La Aurora" también ha concluido sus trabajos para el aprovechamiento de las aguas del río de Cuautitlán, con destino a la fábrica de sacos de yute establecida en aquellos alrededores.

No es el aprovechamiento de las corrientes y caídas de aguas la única solución que se ha presentado al problema del combustible, sino que en estos últimos tiempos se ha dejado sentir una marcada tendencia para utilizar otros elementos en los fines indicados; entre ellos, el petróleo, cuyas excelentes condiciones como generador de fuerza han sido puestos de relieve. Y como quiera que estudios y exploraciones hechas últimamente han demostrado la existencia de depósitos de aceite mineral en diversas zonas del país, el Ejecutivo ha estimado un deber suyo alentar y favorecer esos trabajos, como todos los que se relacionan con la explotación de nuestra riqueza, base de la actual era de prosperidad de la República.

Con este fin se inició una ley otorgando una serie de franquicias a los exploradores y explotadores en el país. En virtud de esa Iniciativa, se autorizó al Ejecutivo para extender permisos a las empresas y particulares que deseen hacer investigaciones en el subsuelo de los terrenos baldíos ó nacionales, lagos, lagunas y albuferas que sean de jurisdicción federal, en busca de fuentes ó depósitos de petróleo ó carburos gaseosos de hidrógeno. Los concesionarios de estos permisos deben pagar al Erario Federal una determinada cantidad de dinero por la hectárea, como derecho a la exploración de los terrenos a donde lleven sus trabajos. Si esos trabajos dan el resultado apetecido, los exploradores pueden convertirse en explotadores, solicitando de la Secretaría de Fomento una patente, que el Departamento les concede previos estos dos requisitos: primero, que los depósitos que se descubran sean suficientes para producir cuando menos dos mil litros diarios de petróleo ó veinte mil de carburos gaseosos de hidrógeno, y segundo, que los interesados garanticen el cumplimiento de las obligaciones que contraen al recibir la patente con un depósito en bonos de la Deuda Pública. Una vez obtenida la patente, los concesionarios quedan autorizados a exportar libres de todo impuesto los productos que explotan, así como a importar sin ningún gravamen, por una sola vez, la maquinaria que necesiten para la explotación. Otras franquicias otorga todavía la expresada ley a los descubridores de petróleo ó carburo, entre ellas la de que se impide que en torno de las fuentes que se descubran y hasta una distancia de cinco kilómetros, se perforen otros pozos, y la de que los concesionarios podrán adquirir a precio de la tarifa de terrenos baldíos hasta diez mil hectáreas alrededor del pozo de su propiedad.

En cambio de todas estas franquicias, las empresas quedan obligadas, entre otras cosas, a pagar anualmente a la Tesorería de la Federación el siete por ciento y a la del Estado en donde radique la explotación el tres por ciento sobre el importe total de los dividendos que se decreten a favor de los accionistas y de los fondos de previsión y de reserva que se acuerden separar, en cuanto exceda del tanto por ciento que para su formación fija la ley respectiva.

Aprobada por el Congreso de la Unión la iniciativa de ley a que me he venido refiriendo, el Ejecutivo ha expedido permisos y celebrado contratos con empresas para la extracción de petróleo en distintas comarcas del país y me es satisfactorio anunciar que los trabajos preliminares de algunas de esas empresas han comenzado a dar los resultados más satisfactorios, puesto que han llegado a poner en descubierto varios yacimientos del precioso líquido.

Últimamente se celebró un contrato con una casa extranjera que posee diversas fracciones de terreno en el Istmo de Tehuantepec, con el objeto de activar las explotaciones de petróleo, del que, según opinión de los peritos, existen vastos depósitos en aquella porción del territorio nacional.

Es indudable que el día en que la República cuente, al par que con un vasto sistema de instalaciones hidráulicas, con otro no menos importante de explotaciones petrolíferas, dispondrá de elementos suficientes para figurar dignamente al lado de los primeros países industriales del mundo.

Han seguido celebrándose contratos para el establecimiento de industrias nuevas, que el Ejecutivo se ha esforzado en fomentar, mediante un sistema de prudentes concesiones, que sin causar perjuicios a los intereses generales, constituyen un provechoso estímulo en favor de dichas empresas.

Entre esos contratos, uno de los más importantes es el que se ha subscripto con una respetable compañía para la edificación y explotación de fábricas de dinamita y explosivos, productos de gran consumo nacional, que hasta ahora ha estado cubriendo el extranjero. Según los términos del contrato, las fábricas deben tener una capacidad suficiente para satisfacer las demandas de las industrias que en la actualidad reclaman en la República el uso de los explosivos. La empresa tiene ya muy adelantados sus trabajos, como lo prueba el hecho de que la primera de esas fábricas, establecida en Gómez Palacio (Estado de Durango), se encuentre ya funcionando desde el 30 de Julio del presente año.

En virtud de otro contrato, se instaló en Frontera, (Estado de Tabasco), un astillero para la construcción de embarcaciones destinadas al tráfico fluvial, y hasta ahora se han votado al agua tres buques perfectamente acondicionados para los expresados fines. Merecen también citarse las concesiones otorgadas para la fabricación de acero por el procedimiento de Bessemer, para la construcción de vagones para ferrocarriles y para la explotación de piedra litográfica.

Las industrias que de tiempo atrás se encontraban establecidas en el país, ofrecen cada día testimonios más irrecusables de su prosperidad y desenvolvimiento.

Ocupa un lugar muy importante entre esas industrias la de hilados y tejidos de algodón, cuyos progresos, debidos a causas que han sido ya expuestas en diversidad de ocasiones, la colocan a igual altura que las más avanzadas de sus similares en los demás países. Vencido el malestar que se dejó sentir en las postrimerías del anterior período y de que di cuenta en el Informe relativo, la fabricación de hilados y tejidos de algodón constituye hoy uno de los ramos industriales más visibles y florecientes de la República.

Basta recoger las cifras que presenta la estadística, para penetrarse de su gradual avance.

En efecto, al terminar el año fiscal de 1898-1899, el número de fábricas existentes en la República, era de 118, con 409,547 husos y 14,044 telares. Al finalizar el de 1902-903, el número de fábricas se había elevado a 139 con 632,601 husos y 20,271 telares.

El progreso de esta industria se aprecia, sin embargo, más claramente, por el aumento de la maquinaria con que se ha estado dotando, tanto a las antiguas como a las nuevas instalaciones. Las cifras son a este respecto muy reveladoras, como puede verse:

 

HUSOS,

TELARES.

 

Antiguos. Mejorados

Antiguos. Mejorados.

1899-1900...

............................  273,219 315,225

8,427 9,842

1900-1901

............................  188,364 408,542

6,987 11,746

1901-1902....................................

... 162,359 433,369

5,647 12,575

1902-1903.....................

............................  85.516 547.085

3,333 16,938

Desde luego se percibe la substitución del antiguo material por el moderno, que ha colocado a las fábricas en condiciones de realizar un trabajo más perfecto y a un menor costo, elementos de suma importancia en la evolución industrial del país.

Agregaré que la industria de hilados y tejidos produjo en el año fiscal de 1902- 1903, 11.587,105 piezas tejidas ó estampadas y 2.146,289 kilogramos de hilaza, habiendo consumido 27.512,012 kilogramos de algodón nacional y extranjero. El total de las ventas manifestadas fue de $36.907,080.00 en el citado ejercicio.

Otras de las industrias cuyos progresos merecen también ser consignados en el presente Informe, como lo fueron en el período anterior, es la elaboración de tabacos, que al finalizar el año fiscal de 1903-1904 contaba con 670 fábricas distribuidas en diversos lugares de la República. ¡Según declaraciones de los interesados, estas fábricas

arrojaron en dicho año la producción siguiente: 7.305,080 kilogramos de cigarros, 393,084 de puros recortados, 458,022 de perilla, y 26,636 de tabaco picado y cernido, de hebra y de mascar.

El avance industrial de la República se sigue apreciando debidamente, por el aumento de las importaciones de maquinaria, aparatos, carbón de piedra, hierro, etc., y por el desarrollo de nuestras remesas de productos manufacturados a otros países. Eu cuanto al primero, el valor de la maquinaria y aparatos y el material para construcción y para la industria, (hierro y acero) importado en el país en el expresado cuatrienio de 1899-1900 a 1902-1903, fue como sigue:

 

Máquinas y aparatos.

Material para la construcción y para la industria.

1899-1900....................................

........................ $ 9.843,880

4.150,704

1900-1901....................................

.........................  9.531,654

6.178,302

1901-1902....................................

..........................  8,398,186

6.384,743

1902-1903....................................

..........................  10.337,085

9.067,339

Por lo que hace a las exportaciones de productos manufacturados, el valor de los remitidos al extranjero es superior en ese cuatrienio al que arroja el comprendido entre los ejercicios de 1896-1897 a 1899-1900, como puede verse:


1896-97 ........................

.................... $ 1540,227 00

1897-98 .......................

......................  1.670,412 00

1898-99........................

......................  2.615,768 00

1899-900 ......................

......................  3.813,687 00

El valor total de los productos manufacturados que se exportaron en el cuatrienio de 1896-97 a 1899-1900, ascendió a $9.640,094 y en el de 1900-1901 a 1903-1904 a $16.528,034; aumento del segundo sobre el primero de estos cuatrienios $6.887,940.

Antes de pasar a otro orden de ideas, informaré que aparte de las concesiones otorgadas para la implantación de industrias nuevas, se han celebrado varios contratos para la explotación de las existentes. Merecen citarse los que se refieren a la extracción de la concha perla y formación de criaderos artificiales en diversas zonas del litoral del Pacífico, industria susceptible de un gran desarrollo.

Con objeto de garantizar de una manera eficaz y perfecta la propiedad industrial, de acuerdo con las ideas modernas sobre la materia, el Ejecutivo, previa autorización expresa del Congreso de la Unión, subscribió un importante decreto de reformas a la legislación sobre patentes de invención y marcas de fábrica. Por esta ley se han reducido los derechos que causa al Erario la propiedad industrial, al par que se han expeditado los diversos trámites para adquirirla y garantizarla, circunstancia que sin duda alguna determinará un mayor movimiento en este ramo.

Para facilitar el cumplimiento de la nueva legislación, ha quedado establecida, desde el 1º de Julio de 1903, y en virtud de una disposición anterior, la Oficina de Patentes de Marcas, encargada de los diversos negocios que se rozan con la materia.

Terminaré este capítulo informando que en el curso del cuatrienio se han expedido 2,323 patentes de privilegio y se han tomado nota de 2,001 marcas, (1,265 nacionales y 796 extranjeras), depositadas en la Secretaría.

Han seguido prestando importantes servicios las comisiones y departamentos científicos que dependen del Ministerio de Fomento, ya que las diversas labores que han llevado a feliz término están encaminadas, en unos casos, a facilitar los medios que tienen por objeto el desenvolvimiento general del país, y en otros, a poner de relieve el exacto conocimiento de él, en sus variadas manifestaciones.

La Comisión Geográfico-Exploradora, cuyos trabajos han sido honrados con cuatro grandes premios en uno de los concursos extranjeros, ha proseguido su tarea de levantamiento de la Carta General de la República, en los Estados de Nuevo León, Veracruz, Tamaulipas, Campeche, Hidalgo y Yucatán. En la actualidad se encuentran ya terminados los planos de los Estados de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz, y la superficie de los levantamientos topográficos mide una extensión de 632,352 kilómetros cuadrados. La sección que trabaja en las riberas del río Yaqui ha continuado activamente la prolongación del canal que está construyendo y merced al buen éxito de sus tareas, ha sido posible repartir a los indígenas de aquella comarca una vasta extensión de tierras, fraccionada en lotes, amparadas por los títulos de propiedad respectivos. Además, con el fin de favorecer la colonización se han hecho varias enajenaciones de terrenos, en condiciones muy favorables para los interesados.

Aparte de los trabajos que acabo de indicar, la Comisión ha llevado a efecto otros de no menos importancia, y entre ellos son de citarse los levantamientos topográficos de los ríos de Tula, Amajaque, Metztitlán, Atoyac y Nexapa.


1900-1901.....................

2.395,108 00

1901-1902 ........................

3.471,188 00

1902-1903 ........................

5.133,606 00

1903-1904 ........................

5.528,072 00

La Comisión Geodésica ha continuado sus labores relativas a la medición y trazo del arco de meridiano de 98 grados de Greenwich, en combinación con las comisiones científicas nombradas al efecto por los Gobiernos de los Estados Unidos y el Canadá. Después de haber vuelto a medir la triangulación del Valle de México, y ligado la Capital de la República con la ciudad de Puebla, la Comisión ha seguido avanzando su triangulación en dirección del Pacífico, además ha reconocido y elegido los vértices que faltaban para atravesar la Sierra Madre y llegar a las costas de Tamaulipas, y se ha ocupado en el estudio de las diversas cuestiones técnicas que se ofrecen en las medidas de alta precisión.

Gran interés revistieron los trabajos de la Comisión de Parasitología en el curso del cuatrienio. Nuestra agricultura nacional se ha visto, en efecto, amenazada por algunas plagas que la referida Comisión se ha esforzado en estudiar, indicando los medios y procedimientos más eficaces para combatirlas. Citaré, en primer término, los insectos que atacan el fruto del naranjo y los que destruyen las siembras del algodón. Me es grato consignar que respecto al primero se ha alcanzado un éxito completo, y se siguen con mucha actividad los trabajos para destruir el segundo.

La Comisión de Parasitología ha encontrado, por lo demás, otro campo más amplio a donde llevar sus servicios: me refiero a la aparición de la enfermedad conocida con el nombre de mancha de hierro, que atacó varias de las plantaciones de café ubicadas en el Estado de Oaxaca, Inmediatamente que se tuvo noticia de la plaga, se envió a las localidades infestadas a un miembro de la Comisión, quien comenzó a trabajar en el terreno, dictando las disposiciones recomendadas por la ciencia para atacar la citada enfermedad. El éxito alcanzado por estos trabajos ha sido de lo más satisfactorio, puesto que en breve pudo limitarse la extensión del mal y reducirse en mucho, en las zonas en donde se había presentado, la importancia de sus estragos. Con este motivo, la Secretaría de Fomento., activamente secundada por las autoridades locales del Estado, expidió una serie de circulares, proporcionando algunos datos informativos sobre el carácter de la enfermedad y medios de atacarla, de suma utilidad para los agricultores.

La Comisión de Límites con los Estados Unidos, cuyas importantes tareas terminaron en el anterior período, después de haber colocado 258 monumentos en la línea divisoria con la República del Norte, de El Paso, Texas, al Océano Pacífico, procedió, de acuerdo con el Gobierno de la Nación vecina, a la inspección y reparación de esos monumentos, pudiendo darse ya tales trabajos por concluidos.

El Instituto Geológico, cuya importancia va haciéndose cada día más patente, ha proseguido con toda actividad sus labores. Entre ellas son de citarse: el corte geológico de Acapulco a Veracruz, el análisis microscópico de varias rocas y el estudio hidrológico de uno de los Distritos del Estado de Querétaro.

En reciente fecha, y con motivo de haber aceptado el Gobierno la invitación para que se celebre en esta capital el Décimo Congreso Geológico Internacional, que debe reunirse el año de 1906, se ha procedido a la reorganización del Instituto, cuyo personal ocupa ya el edificio que se ha construido especialmente para su instalación.

El Instituto Médico ha seguido enriqueciendo sus colecciones y preparando algunos trabajos dignos de ser citados; entre ellos, los que formaron el contingente enviado a la Exposición de San Luis Missouri.

Los Observatorios Astronómico de Tacubaya, Meteorológico Central y Astronómico-meteorológico de Mazatlán, han sido atendidos en relación a la índole de sus trabajos. En el primero de esos establecimientos se ha proseguido la formación de la Carta del Cielo, habiéndose obtenido la cantidad de placas suficientes para fijar la posición de más de 125,000 estrellas. Aparte de esos trabajos, el Observatorio ha estado haciendo, de acuerdo con una de las conclusiones de la última Conferencia Astro-fotográfica y en combinación con un gran número de Observatorios extranjeros, un estudio del asteroide Eros, para la determinación de la paralaje del Sol.

Con objeto de mejorar y ampliar las tareas de este Observatorio, se han adquirido varios instrumentos, entre ellos un aparato fotográfico para la medida de las placas del catálogo de las estrellas. Las obras de construcción del edificio han avanzado con notable rapidez en el curso de este período, y muy pronto el establecimiento ocupará un local ajustado a sus actuales necesidades, en excelentes condiciones de servicio interior.

El Observatorio Meteorológico Central ha extendido notablemente su servicio en la República y ensanchado el número de oficinas que, en contacto con las de los Estados Unidos, pueden cambiar diariamente sus observaciones con las de aquel país. Entre las labores que ha emprendido, cuéntase la publicación de una Carta diaria del tiempo, de suma utilidad práctica. Es grato consignar que esas labores han sido activamente secundadas por los Gobiernos de los Estados y por algunas instalaciones particulares.

Merced a esos esfuerzos se ha logrado dar una gran extensión a las informaciones meteorológicas, con beneficio, especialmente, de la navegación y de la agricultura, cuyos intereses encuentran en este servicio un auxiliar poderoso. En el Distrito Federal se remite a domicilio el pronóstico del tiempo, en el resello de la correspondencia. Y como por otra parte, el Observatorio, según he dicho ya, se encuentra en relaciones con otros establecimientos análogos del extranjero, esta conexión ha permitido anunciar la aparición de ciertos fenómenos meteorológicos, como los ciclones, cuyos efectos, a menudo tan desastrosos, pueden ser de tal suerte oportunamente previstos y hasta evitados. Agregaré que para perfeccionar el servicio, se promulgó un Código de Señales, que está ya en vigor.

En el Observatorio de Mazatlán se han hecho importantes observaciones, con el fin de secundar, a solicitud del Gobierno del Imperio Alemán, los trabajos emprendidos por la Comisión Angloamericana exploradora del Polo Sur. Se han hecho diversas obras materiales, siendo de mencionarse la instalación de una cúpula giratoria en uno de los torreones del edificio.

Las diversas Secciones del Ministerio han ido ensanchando sus labores, a medida de las nuevas necesidades impuestas para el mejor servicio público. Entre las reformas interiores llevadas a cabo para la atención de este servicio, se encuentra el establecimiento de un Museo Tecnológico Industrial, destinado a agrupar en un departamento especial las muestras de las materias primas con que cuenta la República, a la vez que los cuadros explicativos, catálogos, noticias sobre medios de transporte y, en general, todos aquellos datos conducentes a proporcionar tanto al público nacional como al extranjero interesado en el exacto conocimiento de los elementos del país y condiciones económicas en que realiza su producción, las informaciones propias al mayor desarrollo de las relaciones entre abastecedores y consumidores.

La Secretaría ha continuado sus trabajos de publicidad y difusión de datos y enseñanzas, entre los que, aparte de los Anuarios y estudios dados a la estampa por la Dirección General de Estadística, se cuenta un gran número de impresos sobre materias científicas, especialmente relacionadas con la explotación de la riqueza pública.

En mi anterior Informe hice referencia á los trabajos relativos á la formación del último censo de la República, manifestando entonces que por no haberse efectuado la concentración de datos, no me era posible consignarlos en aquellas páginas.

Con fecha posterior anunció a las Cámaras que el Censo a que me refiero, correspondiente al año de 1900, presentó un total de 13.540,700 habitantes para toda la República, cifra que acusa un aumento de 914,340 almas sobre el de 1895.

La Secretaría se ha estado ocupando en la clasificación por estado civil, edades, etc., de los individuos que forman las sumas parciales por entidades federativas de esa población. Hasta ahora se han publicado los datos relativos a los Estados de Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guanajuato, Hidalgo, México, Morolos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas.

Establece la ley sobre pesas y medidas que cada cinco años se practique una revisión de los patrones que están en uso en los distintos Estados de la República. En el presente cuatrienio se ha llevado a efecto la primera verificación, y me satisface consignar aquí que los resultados han sido plenamente satisfactorios.

En efecto, el sistema métrico-decimal ha tomado ya definitivamente carta de naturaleza en el país, habiéndose vencido los últimos obstáculos que se presentaban a su generalización.

Continúan funcionando las comisiones encargadas de examinar las básculas de los ferrocarriles, compañías de navegación y demás empresas, en garantía de los intereses públicos.

Al igual de las demás Secretarías de Estado, la de Fomento ha asistido a todas las Exposiciones y Congresos a que la República ha sido invitada oficialmente.

Entre las primeras citaré la Pan-Americana, celebrada en Búfalo en 1901, a la que concurrieron 860 expositores mexicanos, que alcanzaron 612 recompensas, entre ellas 79 medallas de oro, 157 de plata, 142 de bronce y 234 menciones honoríficas.

Más satisfactorio ha sido todavía el éxito obtenido por nuestro país en el Certamen Universal que acaba de celebrarse en la ciudad de San Luis Missouri. Oportunamente di cuenta al Congreso de la amable invitación que se sirvió dirigir al Gobierno Federal el de aquel Estado Norteamericano, y con la anticipación indispensable se dio comienzo a los trabajos de propaganda y a los de la construcción del edificio y los departamentos que debían ocupar nuestras oficinas y exhibiciones en aquella feria. El llamamiento hecho a todos los grupos de productores nacionales, obtuvo un simpático eco, y merced al apoyo prestado al Ministerio por los Gobiernos locales y las empresas y asociaciones particulares, la Nación ha podido ofrecer testimonios irrecusables de su prosperidad y progreso.

En el curso del período, se distribuyeron las recompensas obtenidas en la Exposición de París de 1900. El número de estas recompensas fue mayor todavía del que figura consignado en mi anterior Informe. Este número se elevó a 1,084, en esta forma: 33 grandes premios, 114 medallas de oro, 242 de plata y 357 menciones honoríficas.

Entre los congresos y concursos a que asistió le Secretaría son de mencionarse: los Congresos Internacionales de Accidentes del Trabajo y de Seguros Sociales, celebrado en Düsseldohf, Comercial y de Industrias de Ostende, Minero de Butle, Geológico Internacional de Viena, de Seismología, en Strasburgo, Geodésico de Kopenhague, Geográfico de Washington y Asociación Internacional de la Propiedad Industrial, celebrado en Berna a mediados del presente año.

 

COMUNICACIONES Y OBRAS PÚBLICAS.

 

La ejecución de obras materiales ha seguido llevándose a efecto en el curso del período que comprende este Informe y produciendo en todo el país sus benéficos resultados. El Ejecutivo no se ha apartado del programa que adoptó desde el día en que por primera vez tomó a su cargo la dirección administrativa de la República. Posteriormente, sin embargo, y después de un atento examen de los trabajos realizados en los últimos años, así como de las actuales necesidades de la Nación, ha juzgado indispensable introducir algunas modificaciones en ese programa, con especialidad en el capítulo de construcciones de caminos de hierro.

La idea capital que en un principio determinó el apoyo prestado por la Administración a las diversas obras ferrocarrileras, fue la de que cualquier sacrificio- que durante aquella época se impusiera al país, habría de ser ampliamente compensado con las ventajas resultantes de una rápida expansión de la riqueza pública. Los hechos han venido a demostrar que este pensamiento respondía fielmente a las esperanzas depositadas en su realización, ya que los ferrocarriles han puesto en juego y fomentado las energías nacionales, en otras épocas encerradas en un estrechísimo marco.

Obtenido este resultado, era prudente averiguar si la red ferrocarrilera tendida en diversas direcciones del país, llenaba las necesidades que motivaran su construcción, y en caso de ser así, procurar restringir en lo posible la política de auxilios pecuniarios otorgados a las empresas constructoras de caminos de hierro y también de obras en los puertos, puesto que estas últimas vienen a ser el natural complemento de las primeras. A virtud de este criterio, el Gobierno emprendió un profundo y pormenorizado estudio del problema que acabo en breves líneas de exponer, y como consecuencia de sus investigaciones adoptó una serie de acuerdos que, sin afectar el pensamiento capital a que antes me he referido y al que en buena parte, ya que no en su totalidad, debe la República su próspera situación actual, pusiera de acuerdo los intereses del público con sus necesidades.

Entre esos acuerdos figura el de no otorgar más subvenciones para la construcción de ferrocarriles y obras en los puertos, sino en los casos en que tales trabajos sean considerados como de primera importancia, y aun éstos dentro de determinados límites, en relación con los nuevos compromisos contraídos por el Erario Federal. Asimismo se resolvió no prorrogar los plazos ni introducir reforma alguna en las concesiones que gozan actualmente de subvención, cuando las líneas ferrocarrileras no sean tampoco de primera importancia y si, llegando a serlo, las empresas no hubiesen construido ninguna sección de sus trabajos ó cuando comenzada la construcción no poseyeren los elementos pecuniarios para proseguirla con la actividad estipulada en los contratos respectivos. Otras disposiciones fueron aprobadas por el Ejecutivo, encaminadas todas ellas a poner de acuerdo, como llevo ya manifestado, los intereses de la Nación con sus compromisos futuros.

Por lo que hace a las obras en los puertos, también se ha hecho una prudente división entre las que deben estimarse como de más apremiante urgencia y las que no pueden agruparse en esta categoría. Respecto de las primeras, se acordó que el Gobierno no contrajera ninguna obligación que se pagase con recursos no previstos en la partida anual del Presupuesto de Egresos, a menos de que se haya terminado la línea férrea que ligue dichos puertos con la red general del país ó se cumplan algunas estipulaciones propias a la realización de este propósito. Respecto de las obras que no están incluidas entre las de primera importancia, dicho se está que el Ejecutivo se encuentra dispuesto a aplicar a ellas las mismas reglas que a los ferrocarriles que se hallan en estas condiciones; es decir, que el país no contraerá ningún nuevo compromiso de pago con destino a la realización de esos trabajos.

Habiéndome referido a las líneas de primera necesidad, estimo conveniente precisar las que se han considerado como tales.

Desde luego aludiré a la comunicación directa y fácil con el Pacífico, un poco apartado todavía del activo movimiento ferrocarrilero de la República. Para alcanzar ese objeto existen, por lo demás, algunas concesiones vigentes: las que deben ligar la capital del Estado de Chihuahua con el puerto de Topolobampo, la que se construye con dirección a Acapulco, y la línea concluida y en explotación que partiendo de Córdoba termina en Santa Lucrecia, estación del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, quedando así ligada ¡a Capital con el puerto de Salina Cruz, en el Pacífico. Respecto de esta última conexión, agregaré que está a punto de alcanzarse ya entre las dos mencionadas líneas.

En segundo término, aunque de tanta importancia como la anterior, figura la comunicación con el Sur del país, prosiguiendo la arteria tendida ya en esa dirección. A este fin, ya se otorgó la concesión para construir un ferrocarril que partiendo de San Gerónimo, estación del Ferrocarril de Tehuantepec, termine en la frontera de Guatemala, cerca de Tapachula, con la cual línea quedarán unidas nuestras dos fronteras.

Por último, haré entrar en este cuadro una comunicación ferrocarrilera que ligue de una manera más rápida y directa la ciudad de México con el puerto de Tampico. La línea que en la actualidad se construye entre esos dos puntos realizará indudablemente el objeto expresado.

Tales son, a grandes rasgos, y con la brevedad que reclaman estas páginas, los términos del programa ferrocarrilero adoptado por el Ejecutivo, programa que si, en el fondo, en nada altera, como lo he hecho observar en párrafos anteriores, los principios fundamentales del que sirvió de norma en los comienzos de las grandes obras materiales, ha introducido algunas reformas y modificaciones propias de las nuevas condiciones del país, tanto en punto a exigencias presentes como a futuras perspectivas.

Al referirme a la Secretaría de Hacienda, aludiré a otro grupo de medidas, origen de importantes operaciones financieras que han tenido por fin asegurar el tráfico ferrocarrilero, emancipándolo de obstáculos y sacrificios posibles, que, de haberse presentado, hubieran traido consigo graves daños para todos los intereses nacionales. De este modo quedará precisada la política ferrocarrilera que el Gobierno ha desarrollado en el curso del período de que estoy dando cuenta a mis conciudadanos.

En mi anterior Informe consta el número total de kilómetros en explotación que abarcaba la red ferrocarrilera al terminar el año de 1900. Ese número ascendía á 14,573 kilómetros; en 30 de Septiembre de 1904 se elevaba a 16,387 kilómetros 566 metros, lo que da un aumento de 1,814 kilómetros construidos en el cuatrienio.

Esos 16,387 kilómetros se distribuyen de este modo en las diversas líneas férreas que cruzan el territorio mexicano:

 

 

Kilómetros.

Metros.

Ferrocarril Mexicano y de Pachuca a Ometusco.

516 ...

. 500

 

309 ...

. 617

Tranvías eléctricos del Distrito Federal.

. 241 ...

. 428

 

422 ...

. 302

 

. 775 ...

. 800

Puebla a Izúcar de Matamoros.............

75 ...

. 393

 

40 ...

. 000

 

67 ...

. 582

Oriental Mexicano.................... ......

100 ...

. 389

San Marcos a Tecolutla. .7.................... -

126 ...

. 500

 

. 2,017 ...

. 488

 

87 ...

. 791

Guanajuato a Dolores Hidalgo..............

59 ...

. .738

 

34 ...

. 675

 

44 ...

.. 843

Vanegas, Cedral y Matehuala..............

64 . .

.. 908

Compañía constructora del Nacional....

142 ..

.. 000

 

70 ..

.. 410

Juile a San Juan Evangelista..................

28 ..

.. 340

 

420

.. S51

 

1 ..

.. 340

 

.. 3,547 ..

.. 650

 

.. 595 ..

.. 400

 

70 ..

.. 200

Villa Lerdo a San Pedro........................

64 ..

.. 000

 

17 ..

.. 000

 

9 ..

.. 572

San Bartolo a Río Verde....................... ........................................................... ...........................................................

42 ..

.. 035

México, Cuernavaca y Pacífica..........................................................

.. 292 ..

.. 401

 

193 ..

... 600

 

.. 223 ..

... 000

 

.. 179 ..

... 600

 

53 .

... 154

 

36 ..

... 436

Peninsular de Yucatán.........................

.. 199 .

... 228

 

78 .

... 000

 

. .. 190 .

... 000

 

65 .

... 848

 

51 .

... 092

 

... 366 .

... 600

 

... 189 .

... 000

 

6 .

... 000

 

... 1,416 .

... 680

San Juan Bautista al Carrizal.................

5 .

... 750

 

10 .

... 353

 

 

Kilómetros.

Metros.

Orizaba al Ingenio.......................................

7 ...

 550 .

Santa Ana a Tlaxcala,.. ................................

8 ...

. 500

Cárdenas al río Grijalva.. .............................

7 ...

. 500

Toluca a San Juan de las Huertas.................. ...

15 ...

. 721

Toluca a Tenango........................................

24 ...

. 700

Tenango a Santa María................................

5 ...

. 250

Baja California.............................................

27 ...

. 000

Tlalnepantla a México.................................

11 ...

.. 680

Monte Alto.................................................

34 ...

.. 500

Industrial de Puebla.................................. ....

42 ...

.. 840

Chihuahua al Pacífico..................................

.... 200

.. 000

Kansas City, México y Oriente.....................

.... 150 ..

.. 000

Mexicano del Norte....................................

.... 133 ..

.. 267

Potosí y Río Verde......................................

60 ..

.. 000

Tlacotepec y Huajuápara.............................

80 ..

.. 000

Esperanza al Huchil.....................................

........  25 ..

.. 500

Celaya a Roque y Planearte.........................

........  21 ..

.. 100

Coahuila y Zacatecas...................................

.... 125 ..

.. 400

Jalapa a las Puertas.....................................

15 ..

.. 800

Cazadero a Solís..........................................

60 ..

.. 000

Occidental de México.................................

_____  61 ..

.. 000

Ixtlahuaca a Mañi........................................

34 ..

.. 877

San Juan Bautista y el Playón.......................

1 ..

.. 188

Jalapa a Teocelo..........................................

.........  31 ..

.. 000

San Juan al río González..............................

5 ..

.. 425

Río Grande, Sierra Madre y el Pacífico.........

.........  256 ..

.. 575

 

7 ..

.. 300

Sud-Orientales de Yucatán..........................

.........  5 ..

.. 000

Torres a Minas Prietas.................................

34 ..

.. 320

Tultenango a Yondesé.-..............................

.........  50 ..

.. 000

San Rafael y Atlixco.....................................

... 152 ..

.. 292

Oaxaca a Ejutla.....................................

.........  70 ..

.. 000

Otumba a Cuautengo..................................

........  10

.. 860

Parral y Durango...................................

_____  81

... 214

Lerdo a Torreón..........................................

11

... 811

Industrial de México...................................

.........  5 ..

... 500

Mineral de Chihuahua.................................

22 ..

... 150

Marfil a San Gregorio..................................

.........  30 .

... 000

Coahuila y Pacífico................................................................

.... 321 .

... 413

Córdoba a Huatusco....................................

22 .

... 700

 

.........  123 .

... 200

Circunvalación del Distrito Federal...............

24 .

... 281

Mota del Cura a Barroterán.........................

14 .

... 500

Tranvías de Piedad a Cabadas......................

..........  5 .

... 300

Sierra Pita a Bahía de San Jorge...................

.........  19 .

... 000

 

Kilómetros.

Metros.

Naco a Canauea...........................................

64

780

Pan—americano

192 ..

.. 000

Hornos a Mazapil.........................................

23 ..

.. 000

Tranvías en Ciudad -I uárez________ .......

1 ..

. . 932

Avalos a San Pedro Ocampo.........................

.................  27 ..

.. 500

Castillo a Juanacatlán...................................

.................  7 ..

.. 500

Poryenir de Matehuala................................

.................  11

.. 890

Circuito de Baños ........................................

4 ..

.. 834

Desagüe del Valle........................................

.................  43 ..

T. 484

Estos ferrocarriles están movidos por vapor, electricidad y tracción animal. El número de kilómetros correspondientes a la tracción eléctrica es de 145 kilómetros 743 metros; a la tracción animal, 314 kilómetros 403 metros y. al movimiento por vapor, 15,927 kilómetros 420 metros.

Como es natural, al ensanche de la red ferrocarrilera ha correspondido un aumento en el tráfico de las líneas férreas que se explotan en la República Así, el número de pasajeros que circularon por los caminos de hierro en 1899 fue de 30.037,447; en 1903, este número se elevó a 50.710,842. La carga transportada en el primero de estos dos años se elevó a 7.207,000 toneladas; en 1903, fue de 9.831,254 toneladas. Y en cuanto a los productos, los de 1899 fueron de $46.374,334.99; en 1903, $69.993,535.32.

Como en el anterior período, la mayor parte de las líneas explotadas de tiempo atrás en la República han contribuido al desarrollo de nuestra red ferrocarrilera con la construcción de ramales anexos a sus primitivos sistemas; debiéndose agregar, además, las nuevas vías inauguradas en el cuatrienio.

Entre las primeras son de citarse: el Ferrocarril a Veracruz y el Pacífico, con 421 kilómetros 420 metros construidos en los cuatro años; el Central, que arroja un aumento de 200 kilómetros en sus diversas líneas; el Coahuila y Pacífico, 253 kilómetros; la sección del Pan-Americano, 192; el ferrocarril de Nacozari, 123; 106, el Ferrocarril de Vanegas, Cedral y Matehuala, y 45 el de Salamanca a San Juan de la Vega, líneas que forman parte del Nacional de México; 100 kilómetros, el Ferrocarril de Chihuahua al. Pacífico, etc.

En cuanto a las líneas inauguradas en el curso del período, mencionaré las siguientes: Veracruz al Pacífico, Mérida a Peto, Guanajuato a Dolores Hidalgo, Oaxaca a Ejutla, diversos tramos del Ferrocarril Central, Nacozari, Coahuila y Pacífico, Oriental Mexicano, diversos tramos del Nacional de México, San Pedro a Paredón, Mérida a Muña, Naco a Cananea, etc.

La mayor parte de las empresas ferrocarrileras han realizado importantes obras en sus líneas, construido y reparado gran número de sus edificios y mejorado sus materiales de tráfico.

Entre esos trabajos es de mencionarse, en primer lugar, la transformación de vía estrecha en vía ancha, llevada a término en el curso de este período por la empresa del Ferrocarril Nacional (que ha cambiado su nombre por Nacional de México) en su línea principal a los Estados Unidos; mejora de gran trascendencia que no solamente ha servido, para acortar, según el nuevo trazo, la distancia que media entre nuestra República y la vecina del Norte, sino que ha facilitado de un modo extraordinario el tráfico comercial de ambas naciones, merced a la conexión sin trasborde de los caminos de hierro americanos con los de México, en esta tan vasta extensión de nuestro sistema ferrocarrilero.

La empresa del Central ha efectuado asimismo obras de suma importancia, entre las que es de citarse, el puente de hierro del Salitre, tendido en la línea de Yurécuaro.

Pero entre los trabajos ferrocarrileros efectuados en el curso de este período, los realizados en el trayecto recorrido por el camino de hierro Nacional de Tehuantepec, merecen considerarse como de los más importantes. Bien sabido es, por lo demás, el especial interés que el Gobierno ha consagrado a este Ferrocarril, en atención al porvenir que se augura a la línea. Así, las reposiciones y obras de toda índole llevadas a efecto durante el cuatrienio en la expresada línea, deben ser atentamente tomadas en consideración en las páginas que constituyen esta reseña. Dado el carácter sintético de ésta, debo, sin embargo, limitarme a consignar que tanto los trabajos materiales (reparación de puentes, substitución de los rieles antiguos por otros de 40 kilos, compostura del camino en grandes tramos, construcción de edificios, etc.), como la reciente dotación de material rodante, coadyuvará a la realización de las esperanzas depositadas en este camino interoceánico, como uno de los focos más activos del tráfico internacional. Contribuirá sin duda alguna y en amplio campo a este resultado, la conexión hecha ya del Ferrocarril con el de Veraeruz al Pacífico, a la que me he referido en párrafos anteriores.

Terminaré el capítulo de mejoras ferrocarrileras, consignando que la Compañía de los Ferrocarriles del Distrito ha extendido la tracción eléctrica a la totalidad, casi, de la red que tiene en explotación. No es ésta, por lo demás, la única empresa que está utilizando la energía eléctrica en los transportes ferrocarrileros, puesto que actualmente existe, como ya hemos visto, un determinado número de kilómetros de ferrocarriles que aprovechan esta novísima fuerza en varias comarcas de la República, (México, Torreón y Ciudad Juárez).

Vivamente interesado el Ejecutivo en que los caminos de hierro del país cumplan con los fines para que han sido construidos, entre los cuales figura en uno de los primeros términos la mayor baratura en el transporte de los productos nacionales, y en atención a diversas indicaciones relativas a la conveniencia de hacer un atento estudio de las tarifas vigentes, tuvo a bien acordar la Secretaría de Comunicaciones que se nombrase una comisión encargada de revisar esas tarifas, modificando aquellas cuotas susceptibles, a su juicio, de ser alteradas, previo acuerdo entre los intereses del público y los de las empresas ferrocarrileras.

La Comisión ha llevado muy adelante sus labores, produciendo algunos dictámenes sobre las tarifas que le presentó la mayoría de las empresas de caminos de hierro. Resuelta a prestar su apoyo más decidido a la mercancía nacional, la Comisión desechó todas aquellas cuotas que no se encontraban de acuerdo con el principio de la más absoluta igualdad. Además, se ha consagrado a estudiar un sistema de clasificación uniforme, en el que se incluyen bases más convenientes para el transporte de los minerales. También ha presentado varias modificaciones a la ley de ferrocarriles, modificaciones que el Gobierno ha tomado en consideración y se ocupa actualmente en examinar.

Los trabajos de esta comisión, así como los de la encargada de revisar la parte técnica y administrativa de los caminos de hierro, han sido de gran utilidad al Ejecutivo.

A mediados del año de 1903, y con motivo de una alza en los tipos de cambio sobre el extranjero, varias compañías de caminos de hierro se dirigieron a la Secretaría de Comunicaciones, solicitando un aumento en las cuotas de sus tarifas de transporte. Apoyaban su solicitud las aludidas empresas en los grandes quebrantos que la depreciación de la moneda mexicana determina en sus negocios, circunstancia que, en aquellos momentos, les creaba una difícil situación financiera.

Aunque no se ocultaba al Ejecutivo la validez de las razones invocadas, juzgó necesario proceder con suma cautela, a causa de la cuantía de los intereses afectados por cualquiera resolución que se tomara en esta delicada materia. Así, después de un escrupuloso y pormenorizado estudio de los hechos, acordó una alza temporal del quince por ciento en las expresadas tarifas hasta el 31 de Diciembre del citado año, siempre que el cambio sobre el exterior excediese del 220, tipo considerado como límite de resistencia de las empresas ferrocarrileras a la depreciación monetaria.

Por lo demás, y teniendo siempre presente la mayoría de los intereses nacionales,- se exceptuaron de dicha alza los productos de exportación y los destinados a satisfacer las necesidades de la industria (combustible y algodón) y los artículos de alimentación popular (maíz y trigo).

Como con posterioridad los tipos de cambio bajaron más allá del límite señalado, quedó suprimida, con fecha 25 de Noviembre del mismo año, el alza a que me he venido refiriendo, la que, como puede comprenderse, tanto por el corto espacio de tiempo que estuvo en vigor cuanto por las prudentes excepciones que se hicieron, no afectó sino muy ligeramente las condiciones normales del tráfico ferrocarrilero de la República.

Los caminos y calzadas han seguido extendiéndose en el país. Los esfuerzos del Ejecutivo no se han limitado a la conservación de las vías de comunicación en aquellos Estados que no tienen líneas férreas, sino que ha procurado la apertura de nuevas rutas que liguen entre sí las comarcas que todavía permanecen aisladas.

Mencionaré las obras de más importancia, ya que sería imposible referirme a todas las que se han llevado a efecto durante el actual período.

Desde luego son de citarse las realizadas en el camino carretero de Tula a Ciudad Victoria, en el Estado de Tamaulipas, comunicación de suma importancia y que puede darse en una gran extensión por establecida, puesto que la empresa contratista ha entregado el principal trayecto de la vía y los trabajos han llegado ya al Valle de Tula, Quedó terminada en el cuatrienio la carretera que conduce de Paso de Parras a San. Marcos. Se han celebrado varios contratos para la construcción de diversos caminos, entre ellos los de Chiapa de Corzo a la frontera de Guatemala, de San Blas a Tepic y de Mazatlán a Culiacán. En cuanto a reparaciones, mencionaré las que se han hecho en los caminos de San Blas a Navarrete, de Mazatlán a Elota y de Alamos a Tepic.

Por lo que hace a las calzadas del Distrito Federal, han sido objeto de suma atención, en consonancia con las crecientes necesidades de la población, habiéndose llevado a cabo constantes reparaciones y trabajos de embellecimiento en las que ligan la capital de la República con los lugares vecinos. Entre esos trabajos figuran la terminación de la calzada de Belem a la Piedad, la apertura de un nuevo camino de Mixcoac a San Pedro de los Pinos y Tacubaya y la ampliación de la calzada de la Reforma.

Las obras de habilitación y mejoramiento de los puertos que bañan ambos mares, constituyen una de las labores más interesantes de la Secretaría de Comunicaciones. En los cuatro años comprendidos entre 1º de Diciembre de 1900 y 30 de Noviembre de 1904, esas obras han alcanzado un extraordinario avance que paso a detallar inmediatamente.

En primer término figuran las de Veracruz, que, como es bien sabido, han convertido el antiguo é inseguro fondeadero en primer puerto de la República, lugar abrigado y a propósito para las maniobras de carga y descarga, sujetas en otros tiempos a entorpecimientos y demoras que ocasionaban considerables perjuicios en el tráfico.

En mi anterior Informe anunciaba que los trabajos tocaban a su fin y hacía de ellos una breve descripción, que bastaba para dar una idea general de la importancia que revisten. Completamente terminadas las obras exteriores, fueron inauguradas de una manera oficial el mes de Marzo de 1902, siéndome satisfactorio anunciar que responden en todos sus detalles al objeto con que fueron emprendidas. Con este motivo repetiré aquí lo expresado ya en mi anterior Informe; esto es, que las obras exteriores del puerto de Veracruz han merecido reiterados elogios no sólo por parte de los nacionales, sino de los peritos extranjeros que las han estudiado cuidadosamente, siendo ésta una de las mejoras materiales que más se enorgullece de haber realizado el Ejecutivo en el curso de sus períodos administrativos.

Se ha seguido dragando la bahía con objeto de dar mayor amplitud al fondeadero y hacer posible la entrada y permanencia en él de buques de gran calado que, en número cada día creciente, frecuentan el citado puerto; se construyeron, además, los almacenes para la Aduana, un muelle de hierro para pasajeros y una estación sanitaria; se hizo el revestimiento de los terrenos recobrados al mar y se extrajeron los restos de los buques perdidos en la bahía.

En el puerto de Tampico se han proseguido las obras exteriores, los trabajos destinados a abrir paso a las embarcaciones de mayor calado, habiéndose avanzado notablemente en los trabajos de las escolleras de defensa y en las obras interiores y terminado el muelle metálico y los principales laterales; habiéndose hecho igualmente el edificio para la Aduana, el puente de comunicación entre la ciudad y la isleta en que está ubicado este edificio y el viaducto sobre las vías del Ferrocarril Central, para llegar al referido edificio.

Respecto de las obras ejecutadas en los demás puertos, son de citarse las de Coatzacoalcos, Salina Cruz, Mazatlán, Manzanillo y Altata. Coatzacoalcos en el Golfo y Salina Cruz en el Pacífico, son, como es bien sabido, los puntos terminales del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, y el mejoramiento de los dos puertos merece, por este concepto, el interés que le ha consagrado el Gobierno.

Me referiré primeramente a las obras realizadas en el primero de los mencionados puertos. En el curso del período, se ha avanzado notablemente en la construcción de la escollera del Oeste, y se han empleado 50,937 toneladas de roca. Esto en cuanto a las obras exteriores, pues en las interiores se ha hecho la construcción de edificios para empleados de las obras y para dependencias de las mismas, almacenes, talleres, etc., habitación para empleados del Gobierno y para oficinas de la inspección de las mismas obras. Se construyó una bodega; se terminó la instalación de luz eléctrica; se construyó un muelle de madera creosotada y se empezó la erección de varios de hierro, con almacenes anexos del mismo material, de los cuales muelles quedaron dos casi terminados, así como el dragado de los fondos a su rededor. Se adelantó en una proporción importante el terraplenamiento del pantano en el lugar que ocuparán las vías terminales del ferrocarril Nacional de Tehuantepec, de las cuales se ha establecido ya una parte.

En el puerto de Salina Cruz se comenzaron también durante este período las obras exteriores para mejorar la bahía, las cuales están muy avanzadas, habiéndose terminado el rompe-olas del Oeste en 470 metros y el del Este en 580.

Para el establecimiento de una nueva ciudad, conforme a las prescripciones de la higiene, se hizo el desmonte del terreno, el drenaje de la laguna, se comenzó el saneamiento y abastecimiento de aguas, se dividió el terreno de la nueva ciudad en lotes adjudicables a censo enfitéutico y algunos de ellos se distribuyeron entre los habitantes de la antigua. Se construyeron casas para empleados, oficinas, almacenes y talleres, una bodega fiscal y cien casas para obreros. En las obras interiores del puerto, los muros de monolitos y los de protección de la dársena están muy adelantados en su ejecución, y se han hecho profundas excavaciones para la formación de la dársena y el dique de carenar.

Se comenzó el dragado del puerto, extrayéndose próximamente un millón de toneladas de arena; se construyó un muelle provisional de madera y se ha dado principio a la instalación para producir y trasmitir la fuerza y luz eléctricas al puerto, habiéndose adquirido para el equipo de éste varias locomotoras y grúas locomóviles.

En el puerto de Mazatlán el muro de las Olas Altas quedó totalmente terminado, así como la reparación del muelle fiscal.

Las obras exteriores del puerto de Manzanillo, de las que di una idea en mi anterior Informe, se han proseguido activamente en el curso del cuatrienio. El rompe-olas de defensa mide una extensión de cuatrocientos veinte metros; se ha avanzado el canal de Ventanas y la presa de Tepalcates, y en el dragado de la bahía se han extraído 19,000 metros cúbicos de arena y mil de materiales duros.

Se terminó el estacado de defensa provisional en el lugar en que se consideró que podría servir para el establecimiento del nuevo puerto de Altata.

Mencionaré, además, entre los esfuerzos emprendidos en favor de la navegación nacional: la canalización entre Túxpam y Tampico y las obras para la limpia y conservación de varios ríos de la República.

Respecto de la primera de estas obras, informaré que han quedado comunicados los canales del Chijol y del Médano, que tienen en conjunto una extensión de más de diez kilómetros. Diversos son los trabajos llevados a efecto y los proyectos que se han aprobado en el curso del cuatrienio para facilitar la navegación de los ríos que corren en el país.

Debe incluirse entre las facilidades a la navegación, el ensanche del alumbrado marítimo en nuestros puertos y costas de los dos mares. Son a este propósito dignas de citarse las obras llevadas a cabo por la Dirección General de Faros y el establecimiento de nuevas luces en ambos litorales, habiendo aumentado la longitud de la costa alumbrada en 430 kilómetros.

En el espacio de tiempo que abarca esta reseña, se han instalado los faros siguientes: Isla Pérez, al Norte del Estado de Yucatán, Punta de Zapotitlán, Triángulo Oeste, Cabo Corrientes, Punta Herrero, Cayo Arenas, Isla de Enmedio, Bahía de la Magdalena, La Paz, Punta Jerez, Xcalak y la Atalaya. Además, se han encendido dos luces permauentes en las extremidades de los rompe-olas del puerto de Veracruz; cinco luces para el alumbrado interior de dicho puerto; dos boyas en las escolleras de Tampico, dos en la Isla del Carmen, una en Progreso, otra en Mazatlán, un fanal de enfilación en Arcas, un fanal de ocultaciones en Punta Celeraiu y cuatro boyas en la barra de Altata; se ha substituido el fanal posterior de luces rojas de enfilación en Coatzacoalcos por otro de mayor intensidad; se han hecho reparaciones de importancia en los faros de Isla de Lobo, Santiaguillo, Isla de Mujeres y Punta Molas, que fueron averiados por uno de los últimos ciclones y se ha comenzado la construcción de otros faros en ambas costas de la República.

Es de citarse también la instalación de señales en once faros del Golfo, destinados a anunciar la proximidad de los nortes.

Réstame decir, para terminar las informaciones relativas a este servicio, que desde el principio del cuatrienio se adquirió y comenzó a utilizarse el vapor guarda faros "Melchor Ocampo," construido especialmente con ese objeto, según anuncié en mi anterior reseña.

Complemento de las obras en los puertos son, indudablemente, los trabajos de saneamiento y los destinados a mejorar sus condiciones higiénicas. Respecto de las obras de saneamiento, no tengo necesidad de encarecer su importancia, tanto más de relieve cuanto que por causas naturales existe en el país un determinado grupo de regiones marítimas que ofrecen el constante peligro de convertirse en verdaderos focos de receptividad y propagación de enfermedades contagiosas. Esas obras forman, por lo demás, parte del plan general de salubridad pública a que extensamente me he referido en las páginas consagradas a la Secretaría de Gobernación.

Varias son, a este respecto, las iniciativas propuestas por el Ejecutivo que han comenzado a llevarse al terreno de la práctica. Citaré desde luego las obras del saneamiento de Veracruz y las que tienen por objeto la provisión de agua potable de dicha ciudad Las obras pueden darse ya por concluidas, habiéndose de esta suerte realizado una mejora de suma trascendencia en el primer puerto de la República. Se encuentra ya terminado el edificio que se destina a Aduana Marítima y muy avanzados los de los Telégrafos y Correos. Además se concluyó el edificio de la estación sanitaria instalado en dicho puerto.

En el de Tampico también se han emprendido obras de saneamiento que tocan ya a su conclusión, pues en el sistema proyectado de atarjeas, que tiene un desarrollo de doce mil quinientos metros, se han construido ya diez mil, y en el de entubación de aguas ha quedado colocada la tubería principal y diez mil quinientos metros de tubos de distribución.

En páginas anteriores me he referido ya a los trabajos llevados a término en Salina Cruz y Mazatlán, para mejorar las condiciones higiénicas de estos dos puertos.

También se están haciendo las obras que tienen por objeto la desaparición de los pantanos que existen en la Municipalidad de Tepic, dando al mismo tiempo libre curso a las aguas del río que la atraviesa.

La red telegráfica federal ofrece una extensión de 52,919 kilómetros al finalizar el presente período administrativo, contra 45,740 a la terminación del anterior. Es decir, que en el cuatrienio se registra un aumento de 7,179 kilómetros.

Este aumento procede no solamente de las nuevas líneas construidas por la Federación, sino también de las cedidas a ésta por los Gobiernos de varios Estados; entre ellos, el de Yucatán, que hizo entrega de la línea de Mérida a Valladolid; el de Jalisco, que entregó una red que mide aproximadamente mil kilómetros; el de Chihuahua que ofreció su ramal de Ocampo a Pinos Altos, y el de Tabasco, que cedió la extensión telegráfica comprendida entre Tepetitán y Jonuta. Además, la empresa particular propietaria de la línea de Jonuta a Palizada cedió también una extensión al Gobierno Federal y se han incorporado al servicio público las líneas militares del nuevo Territorio de Quintana Roo.

Las empresas ferrocarrileras, por su parte, han ido aumentando su red telegráfica paralelamente a la de sus vías, lo que arroja al total arriba consignado de líneas federales en explotación un número muy respetable de kilómetros al servicio del público.

La red telegráfica federal no sólo ha ido penetrando en algunas comarcas del país, que anteriormente no habían gozado de los beneficios de esa comunicación, sino que también ha multiplicado sus enlaces con el exterior. Así, en el presente período administrativo han quedado unidas nuestras líneas con las de la vecina República del Norte en Paso del Águila, y los telégrafos mexicanos cuentan ya con cuatro conexiones con las de los Estados Unidos.

Como en mis anteriores Informes, paso a presentar algunas cifras que por sí solas bastan para poner de relieve los progresos de este ramo administrativo.

INGRESOS.


1900-901...

..$ 1124,557 30

1890-97...

. .$ 098,103 08

1901-902...

... 1.233,088 80

1897-98...

810,547 53

1902-903...

.... 1.478,740 55

1898-99...

980,715 44

1903-904

1.501,448 80

1899-900

1.087,520 34

 

MENSAJES

TRANSMITIDOS.

 

1900-901..

...$ 2.597,580 00

1890-97...

..$ 1.781,082 00

1901-902...

.... 2.751,001 00

1897-98...

... 2.084,244 00

1902-903..

.... 3.974,473 00

1898-99...

... 2.485,439 00

1903-904..

.... 3.358,281 00

1899-90...

... 2.832,390 00

Como es natural, el ensanche de la red telegráfica ha traído consigo un aumento en el número de oficinas destinadas a este servicio. En"la actualidad existen en la República 447 oficinas telegráficas, contra 319 que había a disposición del público al terminar el anterior período.

La capacidad de la red federal fue puesta a prueba, con motivo del terrible ciclón que descargó sobre una extensa zona del litoral mexicano y el de los Estados Unidos en el Otoño de 1900. Como lo anuncié oportunamente, este fenómeno meteorológico causó grandes perjuicios en los dos cables submarinos que nos unen con la República del Norte, a extremo de quedar interrumpida la principal comunicación entre nuestro país y las naciones de Europa y el Continente Americano.

Fue entonces indispensable, para atender a las necesidades del público, acudir a las líneas terrestres que nos enlazan con los Estados Unidos, y aunque esta comunicación está ya muy recargada, pudo soportar la nueva labor que se le impuso, llegando a sostener el tráfico durante varios meses sin grandes tropiezos ni dificultades.

Especial atención se ha consagrado a la adquisición de útiles y aparatos destinados al servicio, cuidando de mejorarlos constantemente y adoptando los más modernos y perfeccionados.

Agregaré a este respecto que el Ejecutivo se ha esforzado en implantar todas las reformas y descubrimientos registrados en el extranjero. De esta suerte, se emprendió en el curso del período una serie de experiencias de telegrafía sin hilos, con resultados bastante satisfactorios.

Con objeto de perfeccionar este servicio, se compraron en Europa dos estaciones de uno de los sistemas que hasta el día han alcanzado mejor éxito, habiéndose establecido una en las cercanías de Guaymas (Estado de Sonora) y otra en Santa Rosalía (Territorio de la Baja California) desde donde se cambiaron frecuentes mensajes de prueba. Ha comenzado a utilizarse el servicio en asuntos oficiales, y tan pronto como se llegue a vencer algunas dificultades propias de toda instalación reciente, el Gobierno está dispuesto a abrirlo al público.

Mencionaré todavía, entre las mejoras llevadas a efecto en el servicio, la introducción dé un juego de aparatos impresores de caracteres comunes en esta Ciudad y Puebla.

En cuanto a facilidades de otro orden, citaré la rebaja introducida en las tarifas para la correspondencia entre nuestra frontera del Norte y el resto del país; la dispensa del pago de derechos en el registro de las direcciones telegráficas y otras de no menor importancia.

Además, el Ejecutivo se propone llevar a cabo, en beneficio del público, un proyecto para reformar las tarifas telegráficas sobre una base diferencial, en cuya virtud introducirá una reducción considerable en el costo de la correspondencia que se remita a estaciones distantes. El proyecto se encuentra en estudio, y muy pronto será objeto de la correspondiente iniciativa.

El cable submarino ha continuado funcionando con toda regularidad, sin que haya sido inutilizado por algunos de los frecuentes fenómenos meteorológicos que, como el ciclón a que me he referido en párrafos anteriores, le han causado algunos desperfectos pronta y oportunamente reparados.

En el curso del cuatrienio, el sistema de cables se ha ensanchado con varios subfluviales: uno en el río de Mexcalapa, entre San Juan Bautista (Tabasco) y Jalapa (Tabasco); otro, en el río Usumacinta, entre Montecristo y Tenosique, y un tercero en el mismo río, entre Jonuta y Palizada. Se ha establecido, además, otro cable submarino en las aguas del Golfo.

Los cables federales tienen en la actualidad un desarrollo de 758 kilómetros 845 metros, en la siguiente forma: 745 kilómetros 329 metros submarinos; 7 kilómetros 76 metros subfluviales y 6 kilómetros 630 metros subterráneos. Al terminar el período anterior, se tenían 16 kilómetros 717 metros, de los cuales eran submarinos 9 y subfluviales 7 kilómetros 717 metros; resultando, por lo tanto, un aumento de 742 kilómetros 123 metros.

Cerraré esta parte de mi Informe refiriéndome al desarrollo que han tenido en el período las líneas telefónicas federales. En efecto, y con el fin de ampliar este servicio a largas distancias, se celebró un contrato en cuya virtud han quedado conectados los hilos telegráficos de Durango, Coahuila y Nuevo León con los Telégrafos Federales de esos Estados.

*
* *

Las cifras consignadas inmediatamente dan a conocer el movimiento registrado en el ramo de Correos, en los cuatro años comprendidos entre el ejercicio fiscal de 1900-1901 al de 1903-1904, comparado con el del cuatrienio de 1890-97 a 1899-900 que consta en el anterior Informe.


GIROS POSTALES.

 

1900-901

...$ 28.590,201.32 1890-97..........................

.$ 942,406.89

1901-902....

........  34.609,317.00 1897-98.......................

.. 1.212,217.82

1902-903....

........  41.811,848.83 1898-99_____________

.. 3.323,510.63

1903-904....

_____  45.030,305.71 1899-900......................

.. 15.112,388.37

 

CORRESPONDENCIA.

 

 

Servicio interior.

 

1900-901 109.669,465 piezas.

1896-97

77.819,334 piezas.

1901-902

105.128,527 „

1897-98

86.821,020 „

1902-903 121.138,573 „

1898-99

92.189,270 „

1903-904 126.118,864 „

1899-900 99.714,426 „

 

Servicio internacional.

 

1900-901 38.417,048 piezas.

1896-97

23.483,863 piezas.

1901-902 41.389,971 „

1897-98

26.024,464 „

1902-903 45.480,469 „

1898-99

30.153,654 „

1903-904 48.180,829 „

1899-900 34.923,683 „

 

BULTOS POSTALES.

 

 

Servicio interior.

 

1900-901.

231,256 piezas.

1896-97.

66,546 piezas.

1901-902.

. 240,214 „

1897-98.

- . 93,454 „

1902-903

. 251,556 „

1898-99.

. 171,264 „

1903-904

310,166 „

1899-900

. 199,120 „

 

Servicio internacional.

 

1900-901

194,819 piezas.

1896-97.

76,286 piezas.

1901-902

. 202,256 „

1897-98.

96,134 „

1902-903

. 211,014 „

1898-99..

, 102,928 „

1903-904

. 213,504 „

1899-900

155,457 „

 

PRODUCTOS. %

 

1900 901

$ 2.135,520.65

1896-97

$ 1.247,144.22

1901-902

2.394,159.31

1897-98

...............  1.407,178.05

1902-903

2.714,942.54

1898-99..

...............  1.596,477.10

1903-904

3.036,538.54

1899-900

________  1.871,098.44

El movimiento de giros postales interiores presenta en los dos cuatrienios, los siguientes valores:

 

El considerable aumento que se observa en las anteriores cantidades demuestra muy claramente que este ramo del servicio de Correos ha venido a satisfacer una de las necesidades más amplias del público.

En cuanto a los giros postales a los Estados Unidos, inaugurados en el último año del anterior período, el movimiento de valores, en el cuatrienio 1900-901 a 1903-904, ha sido como sigue:

Los cuadros preinsertos acusan un aumento de gran consideración en el movimiento general del servicio de Correos, que no solamente proceden de un ensanche en el tráfico del público, sino también de otro muy notable en la red postal de la República. Buena prueba de ello es el número cada día creciente de oficinas que se abren al tráfico: a fines del anterior cuatrienio ese número se elevaba a 1,972; en la actualidad asciende a 2,355. Ha habido, por lo tanto, un aumento de 383 oficinas.

Al mismo tiempo que se ha ensanchado la red postal, se han ido introduciendo todas las reformas y mejoras reclamadas por este servicio, tanto en su organización y funcionamiento interiores como en lo que se refiere a facilidades del público.

Para terminar con este ramo, diré que el edificio que se construye con destino a Casa de Correos en esta Capital se encuentra ya próximo a su terminación. El local se inaugurará en breve; es amplio y posee las condiciones indispensables para contener las oficinas. El edificio, situado en la zona más céntrica de la ciudad, contribuye por sus dimensiones y gusto arquitectónico al embellecimiento de la Capital y puede competir con los mejores destinados al propio objeto en otras ciudades principales del inundo.

Aparte de las obras de que he dado cuenta, se han llevado a cabo otras en la Capital de la República, y se ha avanzado notablemente en los proyectos y trabajos preliminares para la construcción de importantes edificios públicos. Mencionaré entre esos trabajos los del monumento de la Independencia, en la Calzada de la Reforma; los del Palacio del Poder Legislativo, los del Teatro Nacional y los del Panteón Nacional. En el Palacio Nacional también se han ejecutado obras de importancia, entre ellas las del departamento destinado a la Presidencia. Actualmente ha comenzado en la ciudad la construcción de cuatro edificios para Escuelas. Por último, en el Castillo y Bosque de Chapultepec, se han realizado asimismo obras de ornato y conservación que van transformando este parque en uno de los paseos más pintorescos y agradables, digno de una gran población, y de la cultura a que ha llegado la Capital de la República.

 

Expedidos por México.

Por los Estados Unidos.

1900-901...

$ 445,879.08______________

151,010.92

1901-902..............

.. 505,43529.........................

.. 243,800.04

1902-903..

479,196.38...........................

450,699.18

1903-904................

______  586,377.65 . ..

547,919.82

Para terminar esta exposición numérica diré que el cobro de giros de editores ha arrojado en los dos cuatrienios que vengo comparando, estos dos grupos de cantidades:


1900-901________

. ..$ 394,101.90

1896-97.................

. ..$ 371,971 70

1901-902..............

411,863.82

1897-98.................

.... 420,738.80

1902-903

417,006.83

1898-99

439,306.36

1903-904..............

.... 424,348.41

 1899-900..............

.... 434,349.86

La Comisión Hidrográfica ha seguido prestando importantes servicios. La Sección del Valle ha atendido preferentemente a la conservación y perfeccionamiento de las obras del Desagüe; además, ha continuado la construcción de sifones para el encauzamiento y mejor distribución de las corrientes de agua que surcan esta zona. El Río de la Piedad ha comenzado a abrir paso, por debajo del Canal Nacional, a las crecientes determinadas por las lluvias. Se ha atendido a la conservación del Río de Cuautitlán, Tajo de Nochistongo y dique del Lago de Zumpango; se han limpiado los canales de Santo Tomás y Vertederos; se terminó la desviación del Río de Churubusco y se puso al tráfico el puente tendido sobre el Río del Consulado en la Calzada de Guadalupe Hidalgo. Todas estas obras han llenado estrictamente su objeto, según se ha demostrado en el año actual en el que las lluvias excepcionales que han caído en ésta como en otras partes del país, han puesto a prueba los trabajos a que me vengo refiriendo.

La Sección de costas y ríos ha terminado el reconocimiento y limpia del de San Juan, en la costa de Sotavento del Estado de Veracruz, del Papaloapam, del mismo Estado, del Pánuco, del Temporal y del Tamuiu, aparte de otros trabajos de menor importancia.

Muy extensamente me he ocupado en mis Informes anteriores, en las obras del Desagüe del Valle inauguradas a fines dél período próximo pasado. Me limitaré, por lo tanto, a conseguir que esas obras han estado funcionando, en el cuatrienio, de una manera satisfactoria, habiéndose de esta suerte realizado una de las empresas que, según manifesté ya en otra ocasión, estimo como una de las más trascendentales de las que se han ejecutado durante mi Administración. Como he dicho ya en mi último Mensaje a las Cámaras Federales, sin auxilio de esas construcciones habría sido muy difícil la situación del Valle, y con especialidad la de la Capital de la República, en el año en que termina este Informe, a causa de la abundancia de lluvias a que me he referido en el párrafo anterior. Actualmente se están modificando las pendientes del ferrocarril anexo a las obras del desagüe con el objeto de hacer más económica la explotación de esa vía, cada vez más solicitada por el público.

 

HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO.

 

La prosperidad de la Hacienda Pública se aprecia claramente por el aumento en los diversos ramos de ingresos que constituyen los recursos normales del Erario Federal.

Durante los cuatro ejercicios económicos transcurridos desde el 1º de Julio de 1900 al 30 de Junio de 1904, esos ingresos han superado en cifras bastante considerables a los que arrojó el cuatrienio anterior, como puede comprobarse inmediatamente:


1900-901

... .$ 62.998,804.63

1896-97....

... .$ 51 500,628.75

1901 902....

........  66.147,048.72

1897-98....

___  52 697 984 55

1902-903....

........  76.023,416.11

1898-99...

60139 212 84

1903-904....

........  86473,800.94

1899-900....

........  64.261,076.39

Es de advertir que en los ingresos del año fiscal de 1903-904 están, por vez primera, incluidos los productos de los ramos municipales del Distrito Federal, que, según la nueva organización administrativa de éste, quedaron comprendidos entre las rentas federales. El total de esos productos se elevó en el referido ejercicio a $4.327,852.55.

Pero aun deduciendo dicha suma, resulta que las rentas federales han tenido, en el último año fiscal, un aumento de $6.122,532.28 sobre el anterior inmediato.

Este resultado es tanto más satisfactorio cuanto que se ha alcanzado no sólo sin aumentar los diversos gravámenes que figuran en la ley de ingresos, sino disminuyendo algunos impuestos, según haré ver en páginas posteriores; es decir, con menor sacrificio por parte del contribuyente.

Como en el cuatrienio anterior, los ingresos han superado a las previsiones administrativas. La Secretaría de Hacienda había, en efecto, calculado dichos ingresos en

las siguientes cantidades: año fiscal de 1900-1901, $58234,000.00; 1901 1902, $61.694,000.00; 1902-1903, $64.823,400,00; 1903- 1904, $67.959,000.00. De suerte que los ingresos efectivos han excedido en $ 38.932,670.40 a las estimaciones hechas por el Departamento.

En cuanto a la relación de los ingresos y los gastos administrativos, las cifras han sido en el cuatrienio de que estoy dando cuenta como sigue:

 

Egresos.

Excedente de los ingresos sobre los egresos.

1900-901..............

...$ 59.423,005.75...

...$ 3.575,798.88

1901-902..............

63.081,513.73...

.... 3.065,534.99

1902-903

68.222,522.20...

... . 7.800,893.91

1903-904..............

.... 76.382,068.22...

.... 10.091,732.72

Así, los ejercicios fiscales que comprende el período a que se contrae el presente Informe han venido a continuar la serie de años que, a partir del de 1894-95, se saldan con excedentes entre las cifras de ingresos y los gastos públicos.

Todas las fuentes de recursos han contribuido al aumento de los ingresos, pero muy especialmente los derechos de importación y la renta del Timbre.

Respecto de los primeros, es grato consignar que ninguna de las dos causas principales que han ejercido, en los años anteriores, una influencia tan directa sobre los productos de esta renta, han detenido el avance de ella: ni el alza registrada en el precio de los cereales, en el otoño de 1901, motivada por una maniobra de especulación que el Gobierno acudió a remediar en la forma de que hablaré más adelante, ni la depreciación de la plata; pues aunque el precio de este metal ha llegado a tocar, en las continuas y fuertes oscilaciones que se han registrado en estos últimos años, el tipo más bajo a que hasta hoy se ha cotizado, (215/,6 peniques la onza st. en el mercado de Londres, en el mes de Noviembre de 1902) los derechos de importación han podido desligarse de un hecho tan perturbador, lo que demuestra que el país, vigorosamente lanzado en el camino de su desenvolvimiento económico, cuenta ya con energías suficientes para acrecentar su potencia de consumo, cualesquiera que sean los obstáculos que se le atraviesan inesperadamente al paso.

Este aumento de consumo de la mercancía extranjera, traducido por otro aumento correlativo en los derechos de importación, es tanto más notable cuanto que, como he hecho observar en mi anterior reseña, los visibles progresos de la industria nacional han traído consigo una restricción en la demanda de determinados productos similares extranjeros.

En el período de 1900-1901 a 1903-1904, los derechos de importación ofrecen los siguientes rendimientos:

 

1900-1901...........

........ $ 26.255,087

89

1901-1902...........

..........  26.391,048

78

1902-1903______

..........  29.677,061

56

1903-1904....

______  31.571,261

80

En las recaudaciones correspondientes a los dos últimos años fiscales, no está comprendido el recargo a los derechos de importación conforme al ajuste de ese impuesto con arreglo al tipo de cambio, reforma fiscal a que me referiré más adelante.

Comparando las recaudaciones obtenidas en este cuatrienio con las del anterior inmediato, se advierte la importancia de los progresos de la renta a que me estoy refiriendo. En el espacio de tiempo comprendido entre el 1º de Julio de 1890 a 30 de Junio de 1900, los productos por derechos de importación fueron como sigue:


1896-97_________

....$ 21.481,225 93

1897-98................

........  20.963,442 63

1898-99.................

........  26.443,847 66

1899-900..............

........  27.696,979 06

El total de los rendimientos en el cuatrienio de 1896-97 a 1899-900 fue de.... $ 90.585,495.28 y el promedio anual de $ 24.140,374. Dicho total ascendió en el cuatrienio de 1900-901, a 1903-904, a $113.894,400.30 y el promedio anual a $ 28.473,015.

El progreso de esta renta se pone más en evidencia teniendo presente que hace diez años, en los ejercicios fiscales de 1892-93 y 1893-94, los rendimientos por derechos de importación no pasaban de $ 15.300,000.00 a $ 17.800,000.00. Es decir, que en este espacio los derechos de importación han duplicado casi sus productos.

La renta del Timbre es uno de los impuestos que, según he manifestado ya en otras ocasiones, refleja con mayor claridad los movimientos de nuestra riqueza pública. Sus productos pueden considerarse, por lo mismo, como la medida más exacta de la expansión de esa riqueza en los distintos ramos en que es explotada. Basta tener presente que los diversos gravámenes comprendidos en el impuesto del Timbre, abrazan todas las actividades del país, así la producción nacional como las operaciones comerciales, el movimiento de la propiedad, etc., etc.

Los rendimientos del Timbre, que en el último año fiscal del anterior período administrativo (1899-900) llegaron a $24.827,225.16, en los cuatro ejercicios que comprende la actual reseña, han seguido su marcha ascendente que marcan estas cifras.


1900-901..............

.... $25,140,734.13

1901-902..............

.... 26.936,788.41

1902-903..............

.... 29.728,360.92

1903-904________

.... 30.725,911.02

Todas las demás rentas federales han contribuido al aumento general de los ingresos, mereciendo citarse las contribuciones directas del Distrito y Territorios (predial, profesional, patentes y sobre harinas y pulques), los productos del Correo y Telégrafos, etc.

Aunque he manifestado ya que el aumento en las rentas públicas ha sido favorecido por el progreso general del país en el curso del cuatrienio, no han dejado en él de presentarse algunos hechos, perturbadores de ese progreso, que interesa examinar, dando al mismo tiempo cuenta de las medidas adoptadas por el Ejecutivo para remediar sus efectos.

Al finalizar el anterior período administrativo, se inició una fuerte depresión en el mercado monetario de la República, a causa de haberse extraído del numerario circulante en ella una suma que la acuñación de metales preciosos no fue suficiente a compensar.

Consecuencia de esta situación fue la elevación del tipo de interés y la paralización parcial de las transacciones, circunstancias ambas en extremo dañosas, dados el ensanche general de los negocios y la necesidad cada día creciente de numerario que se deja sentir en la República,

Deseoso de remediar tan delicado estado de cosas, presentó el Ejecutivo una Iniciativa a la Cámara de Diputados, solicitando la autorización correspondiente para modificar, en caso de que creyere oportuno, los impuestos que gravan los metales preciosos, y acordó, al mismo tiempo, la reducción temporal de los derechos de apartado, así como la ley de las barras introducidas para su acuñación en las casas de moneda. De estas medidas di cuenta en mi anterior Informe. Réstame agregar ahora que con el objeto de alcanzar a la mayor brevedad posible los fines perseguidos, la Secretaría de Hacienda celebró con la Compañía Fundidora y Afinadora de Monterrey, un contrato cuyo efecto inmediato era la diminución de las exportaciones de platas impuras, procurando que fueran afinadas en el país.

Tales disposiciones dieron en plazo muy breve los resultados apetecidos, y con fecha 1º de Abril de 1901 pude informar, en mi Mensaje a las Cámaras Federales, que el mercado monetario iba poco a poco reponiéndose de la tirantez originada por la imprevista reducción de las especies metálicas circulantes. En esa virtud, el Ejecutivo no consideró necesario hacer uso de la autorización que se le concedió para modificar los impuestos sobre el oro y la plata, a que antes he hecho referencia, siendo ésta la mejor prueba de que el fenómeno económico a que estoy aludiendo no revistió el carácter alarmante que se consideró en el primer momento, sino que fue más bien un hecho pasajero, que había de cesar tan pronto como dejaran de existir las circunstancias que lo habían determinado.

Al concluir el año fiscal de 1900-901, la situación económica había mejorado notablemente, el tipo del dinero bajado a su nivel ordinario y los negocios reanudado su curso. Las disposiciones dictadas para facilitar la introducción de los metales preciosos en las Casas de Moneda, que se mantuvieron en vigor hasta el mes de Septiembre de 1901, contribuyeron eficazmente a este resultado, ya que en el segundo semestre del citado ejercicio fiscal, dicha introducción excedió en una cifra muy considerable a la registrada en el semestre anterior, y las existencias metálicas de los Bancos, que son el barómetro más seguro para apreciar el mercado de los capitales, arrojaba, en los balances de fines del ejercicio, un aumento de consideración sobre las cifras correspondientes al primer semestre de dicho ejercicio.

Agregaré, sin embargo, que desde la fecha a que me estoy refiriendo hasta la terminación del presente período, ha prevalecido cierta escasez de capitales en el mercado monetario, que ha sido, indudablemente, un obstáculo de importancia para la expansión económica de la República. El hecho, por lo demás, no debe sorprendernos, pues ha sido característico durante ese espacio de tiempo en la mayoría de los mercados monetarios del mundo.

Notablemente han contribuido a remediar los efectos de esta situación, las diversas instituciones de crédito que funcionan en la República, las que han seguido prestando importantes servicios a todos los intereses nacionales.

.En el curso del cuatrienio, el Ejecutivo ha otorgado concesiones para la fundación de los siguientes Bancos, que comenzaron sus operaciones dentro del expresado espacio de tiempo: Agrícola é Hipotecario de México, de Tabasco, Refaccionario de Michoacán, de Chiapas, de Hidalgo, de Aguascalientes, de Tamaulipas, de Oaxaca, Comercial Refaccionario de Chihuahua, de Querétaro, de Morelos y de Campeche. Existen actualmente en la República 28 Bancos de emisión, 2 en la Capital y 26 en los siguientes Estados: Aguascalientes, Campeche, Chihuahua, Chiapas, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas. El capital exhibido de todos los Establecimientos de crédito que funcionan en la República, que en 30 de Junio de 1900 era de $49.842,500, en 30 de Junio de 1904 ascendía a $104.621,760. En cuanto a la circulación fiduciaria, en la primera de las dos fechas era de $65.937,617.25; en la segunda de $82.989,221.

Es satisfactorio observar cómo la ley de instituciones de crédito va realizando totalmente las esperanzas que se fundaron en ella, y cómo los establecimientos a que estoy aludiendo, amplían cada día más su esfera de acción, dentro de las garantías y seguridades que dicha ley establece. Para asentar todavía sobre bases más sólidas esas seguridades y esas garantías, se han dictado, durante el cuatrienio, diversas disposiciones conducentes al mejor resguardo del público en consonancia con los fines perseguidos por las instituciones bancarias.

Coincidente con la depreciación monetaria, se presentó asimismo, a la terminación del anterior período administrativo, otro hecho que originó algunas perturbaciones en el mercado de los valores industriales y aun se presumió, en un principio, que llegara a afectar ciertos ramos de explotación nacional, con especialidad la fabricación de hilados y tejidos, que tan firmemente ha llegado a arraigar en el país en estos últimos años. Atentamente examinados los hechos, vino, sin embargo, a descubrirse, que lo que se tomó entonces como vina crisis, no era, en último análisis, sino una resultante del mismo progreso industrial en el citado ramo.

En realidad, esos hechos acusaban dos circunstancias que no estaban tan íntimamente ligadas entre sí como a primera vista pudiera creerse: un aumento en el volumen de la producción y la paralización en las labores de algunos establecimientos industriales.

Acerca del primer punto, la estadística demostró oportunamente que el número de piezas elaboradas por las fábricas de tejidos durante el segundo semestre de 1899- 900, excedió en una cifra bastante elevada a la producción normal de esta industria, ya que se elevó en dicho espacio de tiempo a 6.147,485 piezas, contra 5.405,467 en el primer semestre de ese mismo año de 1899-900, 5.376,882. en el segundo semestre de 1898 -99 y 4.862,017 en el primero de este último ejercicio económico. Aun tomando en cuenta la reducción en las importaciones de la mercancía similar extranjera, la producción del segundo semestre de 1899-900, excedía con mucho a las necesidades habituales del consumo.

En cuanto a la paralización de las fábricas, un atento examen hizo descubrir que los establecimientos que detuvieron sus tareas, pertenecían a las antiguas instalaciones que no habían aun renovado sus instrumentos de trabajo, ni aprovechado los nuevos métodos que el progreso pone al servicio de la industria moderna. Durante estos últimos tiempos, la industria nacional de hilados y tejidos se ha robustecido con algunas fábricas dotadas de maquinaria moderna y que, merced a contratos celebrados con el Gobierno, están aprovechando varias caídas y corrientes de agua, lo que no sólo reduce el costo de producción, sino que coloca fuera de la competencia, por inferioridad de condiciones, a los viejos establecimientos, entre los que se encontraban las fábricas paralizadas.

Ya en la parte de este Informe que se refiere a la Secretaría de Fomento, me he ocupado en poner de relieve esta transformación de nuestra industria de hilados y tejidos, señalando el número de husos y telares de tipo moderno que se han instalado y el de tipo antiguo que han ido retirándose en el curso del presente período.

De esta suerte la paralización de las fábricas que se señaló a fines del anterior cuatrienio, no fue una consecuencia de una crisis registrada en esta industria, y sí lo era, según he manifestado antes, del persistente progreso de ella; y el malestar que se dejó entonces sentir en ese ramo de la actividad nacional había de terminar en el momento en que se normalizara la producción, por una parte, y por otra, tan pronto como las antiguas fábricas se decidieran a mejorar sus instalaciones. Así sucedió, en efecto, como oportunamente anuncié a las Cámaras Federales, habiéndose repuesto ya esa industria por completo de su pasajero malestar, merced a su propia vitalidad y resistencia.

Respecto a las operaciones de especulación con valores industriales a que en párrafos anteriores me he referido, como se encontraban en cierto modo influenciadas por las causas a que acabo de aludir, habían igualmente de cesar tan pronto como cesaran también esas causas. Así, al finalizar 1901, un año después de los hechos anteriormente expuestos, tanto la situación del mercado monetario como la de la industria ofrecían un carácter normal y habían desaparecido las nubes que por un instante habían obscurecido sus horizontes. En esos meses se presentó, no obstante, otro hecho que originó en el público una alarma muy justificada: el alza en el precio de los cereales destinados a la alimentación; pero como las informaciones que el Gobierno se apresuró a adquirir con este motivo, no acusaban una pérdida, no ya total, mas ni siquiera parcial de las cosechas, y como, por otra parte, llegó a tenerse la evidencia de que existía en el país la suficiente cantidad de granos para su provisión en poder de un grupo de acaparadores, se vino desde luego en conocimiento de que la citada alzase debía exclusivamente a una maniobra de especulación, semejante a las que, en otras ocasiones, se habían ya presentado en la República.

Ante esa evidencia, el Ejecutivo, siempre atento a los intereses de la mayoría de sus conciudadanos y deseoso de estorbar por cuantos medios estén a su alcance cualquiera combinación abusiva del capital destinada a alterar las leyes económicas que rigen los precios de las mercancías, con tanta mayor razón cuanto que esas combinaciones tienen por exclusivo objeto monopolizar productos de primera necesidad, base de subsistencia de nuestras clases menesterosas, decidió acudir, como otras veces, a las únicas medidas reguladoras de tan dañosas maniobras, derogando temporalmente los derechos que la Tarifa de Aduanas tiene establecidos a la importación del maíz extranjero, y rebajando, también temporalmente, la cuota que esa misma Ordenanza fija al trigo importado en el país.

Hizo más el Ejecutivo: solicitó y obtuvo del Congreso una autorización para comprar en los mercados extranjeros é introducir en los de la República la cantidad de maíz que juzgara conveniente, con objeto de venderlo al costo y aun a menor precio, si creyere necesario, en tanto que el precio de ese grano no bajara de cinco pesos el hectolitro.

Las medidas a que me estoy refiriendo no tardaron en dar los resultados apetecidos, quedando de este modo deshechos los perniciosos proyectos de los acaparadores, contra quienes el Gobierno se propone emplear los mismos arbitrios cada vez que intenten llevar a la práctica sus antihumanitarias maquinaciones.

Tales son, a grandes rasgos, los principales hechos que en el curso del presente período han influido sobre la situación económica y financiera de la República. Réstame señalar otro, que, desde tiempo atrás, y puede decirse que de una manera constante, ha influido también sobre esa situación: la depreciación de la plata, origen de tan serias y distintas preocupaciones.

Interesa examinar en qué forma ha afectado esa depreciación, durante los cuatro años que estoy reseñando, la gestión hacendaria del Gobierno.

Sabido es que, aparte de la influencia que la baja del metal blanco tiene sobre todos los intereses económicos del país, la depreciación obra de dos modos diversos sobre el fisco federal: primero, tiende a disminuir el rendimiento de los impuestos (especialmente de los derechos de importación) y, segundo, acrecienta las sumas destinadas a cubrir el servicio de la deuda pagadera en oro.

Respecto del primer punto, ya se ha visto que los descensos registrados en el precio de la plata durante el actual período, no han afectado nuestras rentas públicas, y que, salvo algunos trastornos momentáneos, los derechos de importación "han presentado un aumento constante. La situación es, sin embargo, muy distinta tratándose del servicio de la deuda exterior, puesto que en este capítulo cada nueva baja en el valor de la moneda nacional se traduce invariablemente por un aumento en las erogaciones del Erario.

Durante varios años la Secretaría de Hacienda pudo mantenerse dentro de la previsión más correcta calculando en 24 peniques el tipo de cambio que debía servir de base para fijar en el Presupuesto de Egresos las asignaciones consagradas al servicio de nuestras deudas exteriores; pero más tarde, a medida que se acentuaba la baja de la plata, se consideró prudente reducir ese tipo a 22 i peniques, sin que pudiera, no obstante, estimarse que él señalaba el límite de nuestra depreciación monetaria. El fuerte descenso que, a mediados del período administrativo de que estoy dando cuenta, experimentó el metal blanco, puso de relieve la deficiente aproximación de esos cálculos, que circunstancias independientes de las conjeturas mejor fundadas venían a destruir de un modo inesperado.

Frente a tan aleatoria situación, lo importante era adoptar alguna medida que evitara al Fisco Federal las continuas y amenazadoras perturbaciones determinadas pollas eventualidades del cambio exterior. Ahora bien, fijándose en que la mayor parte de los ingresos procedentes de los derechos de importación está consagrada al servicio de la deuda extranjera, juzgó el Ejecutivo que la medida propuesta debía consistir en establecer una relación entre los rendimientos del citado impuesto y los tipos de cambio, de tal suerte que el gravamen aumentara ó disminuyera proporcionalmente a las necesidades del Erario en la satisfacción de las obligaciones pagaderas en oro.

Por otra parte, un atento examen de los datos relativos a las sumas erogadas normalmente por introducción de mercancías extranjeras en el país, puso de relieve que, merced al desarrollo del bienestar general que se deja sentir en nuestras clases sociales, el sacrificio impuesto por las repentinas alzas en los tipos de cambio, en nada han influído en el consumo de esas mercancías; lo que equivalía a demostrar que la situación del consumidor podía resistir sin menoscabo de sus intereses un recargo en el precio de venta de los artículos de importación.

Estos hechos resolvieron al Ejecutivo a iniciar ante la Cámara de Diputados un proyecto de ley, para establecer una base de liquidación y cobro de los derechos de importación, de tal suerte, que, sin cambiar las cuotas de la tarifa, variase el producto de dichos derechos en relación con las fluctuaciones del cambio sobre el exterior arriba del tipo de 220 por ciento, equivalente a 221/2 peniques por peso, aceptado por el Presupuesto de Egresos para el servicio de la deuda extranjera. Al hacer esta iniciativa, el Ejecutivo se propuso no solamente dar solidez a las previsiones del Departamento en el cálculo de sus erogaciones normales—ya que esa solidez es la base de toda firme gestión fiscal—independiendo las partidas consagradas a la deuda exterior de las bruscas alteraciones en el valor de nuestra moneda, sino también no gravar al consumidor más que con el recargo estrictamente necesario para cubrir la diferencia entre el tipo de cambio fijado por la Secretaría y la prima comercial del oro. Además, como entre los diversos derechos que a la importación de productos extranjeros se venían cobrando, había otros gravámenes, que constituían en realidad un recargo a los expresados derechos (7 por ciento del Timbre y 2 por ciento del puerto) el Ejecutivo consideró, después de un detenido estudio, que en el proyecto propuesto podía incluirse la supresión de esos gravámenes y así lo solicitó también del Poder Legislativo.

No debe perderse, empero, de vista, que el recargo sobre los derechos de importación no representa un aumento en los gravámenes que pesan sobre el contribuyente, ni el Gobierno se propuso con esta medida otro resultado que el de alcanzar una base de equilibrio, como queda dicho, entre las oscilaciones del cambio y el rendimiento del citado impuesto. Hace mucho tiempo que, en diversidad de ocasiones, ha manifestado, en efecto, el Ejecutivo su decisión de continuar el programa, inaugurado el día en que se inició la prosperidad de nuestra hacienda pública, de ir paulatinamente disminuyendo los sacrificios del causante, a la vez que acrecentando los ingresos de los grupos que dependen del Erario Federal. Así, al proyecto de recargo a los derechos de importación, se acompañó un grupo de proposiciones encaminadas al doble objeto a que acabo de hacer referencia.

Respecto del primer punto, es decir, respecto de la reducción de los gravámenes, además de la supresión de los derechos adicionales a las importaciones de mercancías extranjeras a que he aludido antes, el Ejecutivo solicitó en la iniciativa de que me vengo ocupando, la diminución del impuesto conocido con el nombre de cuarta federal, de 30 por ciento, a que fue elevado años atrás, a 25 por ciento; y en cuanto a la mejoría en los sueldos de los empleados, se propuso que se aumentasen las dotaciones asignadas en el Presupuesto de .Egresos a los empleos y servicios civiles y militares de la Federación, en la suma de $500,000 anuales.

Para terminar con esta iniciativa, mencionaré otros tres acuerdos contenidos en ella y que asimismo merecieron la aprobación de las Cámaras Federales: primero, el cambio de la base de liquidación del impuesto del tres por ciento del Timbre y los derechos de amonedación sobre el oro, estableciendo una proporcionalidad entre el peso del gravamen y el valor comercial de dicho metal; segundo, el establecimiento de un impuesto interior sobre el petróleo crudo destinado a la refinación, ó sobre el refinado, siempre que al reducir la cuota arancelaria de aquel artículo, con objeto de facilitar su importación en grande escala con destino a combustible, juzgara indispensable el Ejecutivo usar de ese medio para no mermar el rendimiento de los derechos percibidos normalmente por el petróleo destinado a la refinación; el tercer acuerdo consultaba la reforma del impuesto federal sobre alcoholes, elevando la cuota de este gravamen e introduciendo en él algunas modificaciones para su más fácil y regular percepción.

La primera medida era de equidad fiscal, puesto que al aumentar la diferencia entre el valor comercial del oro y de la plata, ha resultado, de hecho, que el gravamen que pesa sobre el metal amarillo ha ido disminuyendo, mientras que ese mismo gravamen se ha seguido cobrando íntegro sobre el metal blanco. El Ejecutivo propuso, pues, una base semejante a la establecida en el recargo a los derechos de importación para calcular los impuestos sobre el oro. Por lo que hace al impuesto sobre el petróleo, el pensamiento responde a una medida encaminada a favorecer la industria extractiva y refinadora de aceite mineral, dentro de las necesidades del Fisco y de las que en materia de combustible experimenta la República. La reforma al impuesto sobre alcoholes, obedeció, como queda dicho, a alcanzar una percepción más fácil de este gravamen que, por otra parte, podía ser susceptible, como lo ha sido, de un ligero aumento, puesto que los alcoholes no se encuentran en nuestro país tan gravados como lo están en otras naciones del mundo.

Puestas en vigor las medidas a que me he venido refiriendo, desde el 1º de Enero de 1903 han dado en la práctica los resultados apetecidos, y me es satisfactorio consignar aquí que, a pesar de la reducción del cinco por ciento en la contribución federal y la supresión del siete por ciento del Timbre sobre los derechos de importación y los de puerto, — que no ha podido compensar, ni de tal cosa se trataba, el recargo del impuesto sobre alcoholes,—los productos de las rentas federales han ofrecido en el actual período, la marcha ascendente consignada ya en páginas anteriores.

Volveré ahora al asunto de la plata, del que, con objeto de dar cuenta de la anterior iniciativa, ligada como se ha visto con el problema del metal blanco, me he ido separando insensiblemente.

A principios de 1903, el Ejecutivo, justamente preocupado por las fuertes fluctuaciones que en el curso del año anterior se habían registrado en el precio del metal blanco, se propuso llevar a cabo algunas gestiones de carácter internacional, encaminadas a estudiar un plan que tuviese por objeto el establecimiento de una relación fija de valor entre las monedas de oro y las de plata.

Con este fin, dirigió, por conducto de la Secretaría de Hacienda, un extenso "Memorándum" al Gobierno de la vecina República del Norte, solicitando su cooperación para dar forma práctica a este pensamiento, al que, desde luego, se adhirió el Imperio de China. El momento era oportuno ya que, a causa precisamente de los perjuicios ocasionados por las oscilaciones en el valor del metal blanco en los intereses de los países que han adoptado el patrón de oro y que poseen colonias en las que la plata constituye, no obstante, la base del sistema monetario, varios gobiernos se disponían a iniciar algunas medidas conducentes a evitar los daños determinados por las alteraciones en la relación entre ambas monedas.

En el documento a que aludo en el párrafo anterior se evidenciaba que los quebrantos causados por la depreciación de la plata no solamente afectan los intereses de las naciones que aun conservan el patrón de metal blanco, sino también a las que han adoptado el amarillo. Se hacía ver allí, en efecto, que las importaciones de productos procedentes de Estados que usan la moneda de oro en los países que tienen la de plata, ascienden a más de quinientos setenta millones de pesos oro al año y que esta corriente se encontraba amenazada, no sólo por la incertidumbre de las transacciones motivada por la oscilación brusca de los cambios, sino porque era natural que el alza de los precios en las naciones de patrón de plata acabase por poner un dique al consumo de mercancías extranjeras pagaderas en oro. El Memorándum no proponía, sin embargo, que se diera paso alguno hacia el extinto bimetalismo, y así se hacía constar de una manera categórica, sino que tenía por objeto alcanzar el acuerdo internacional en favor de la relación fija a que he hecho referencia.

Muy satisfactoria fue para el Gobierno de México la buena acogida que el de los Estados Unidos prestó a esta iniciativa, que, comunicada a los principales Estados europeos interesados en la cuestión monetaria, quedó, desde luego, aceptada por ellos, dando origen a una serie de conferencias que se celebraron en varias capitales del viejo mundo. En esas conferencias tomaron parte las comisiones nombradas por los Gobiernos de Europa, los Estados Unidos y México, y fueron formadas por personas de reconocida competencia en la materia objeto de este debate.

Por lo demás, las instrucciones que se comunicaron a la Comisión Mexicana definieron con tocia claridad el fin perseguido por el Gobierno de nuestra República. En primer término, se trataba de cambiar opiniones acerca de los remedios que podrían encontrarse a la situación monetaria de algunos países ó colonias; después, de procurar que las naciones que actualmente conservan el patrón de plata continuasen haciendo uso de este metal como moneda, dándola una relación fija con la del oro; en tercer lugar, de uniformar las bases fundamentales de cualquiera reforma que se acordara, y, por último, de obtener de los gobiernos que, dentro de su esfera de acción, se esforzasen en eliminar algunas de las causas que trastornan el mercado del metal blanco.

Como se ve, este programa se aparta notablemente de los proyectos de tratados ó convenciones internacionales, fracasados en las conferencias que, con anterioridad, se habían convocado para el estudio de la cuestión monetaria.

La Comisión alcanzó una excelente acogida en las gestiones que motivaron las reuniones a que arriba he aludido, habiendo al mismo tiempo recibido pruebas manifiestas de simpatía en favor de México. Oportunamente rindieron los comisionados un extenso informe en relación con el resultado de sus trabajos, que pusieron de relieve los buenos deseos manifestados por los representantes de todos los países invitados al estudio del asunto de la plata, en pro de la realización del pensamiento iniciado por el Gobierno de México.

Deseoso todavía el Ejecutivo de procurarse nuevos datos y de agrupar nuevas opiniones acerca de la cuestión monetaria y de los fenómenos tan sumamente complejos y delicados, en relación con todos los intereses nacionales, a que ha dado origen, acordó convocar una comisión formada por personas habituadas a este orden de estudios, unos por la práctica de las operaciones industriales y mercantiles, y otros por sus conocimientos en estas materias, cuyas labores, dentro de un inmediato cuestionario elaborado por la Secretaría de Hacienda, deberían traer un valioso contingente de ilustración y de experiencia.

La Comisión estuvo funcionando en esta capital desde mediados de Febrero de 1903 hasta principios de igual mes de 1904, en cuya fecha presentó el resultado de sus trabajos en una serie de dictámenes ó iniciativas de que el Gobierno tomó cuidadosa nota. Como final de sus tareas, la mayoría de los comisionados propuso la reforma del sistema monetario vigente en la República.

A todas las personas que formaron esta Comisión está el Ejecutivo particularmente agradecido por el celo, la inteligencia y el patriotismo con que desempeñaron sus labores.

No se oculta al país el programa que desde un principio se trazó el Gobierno acerca del problema monetario, pues en reiteradas ocasiones y con variedad de motivos lo ha dado a conocer el Ejecutivo. Cree éste que las diversas alternativas a que ha estado sujeto el metal blanco justifican de sobra la actitud expectante que ha conservado durante algunos años, aguardando que posteriores acontecimientos por una parte, y por otra atentas y sólidas investigaciones, le marcaran en lo futuro su línea de conducta.

El Gobierno no ha perdido de vista que si la depreciación del metal blanco afecta, ya en un sentido favorable, ya en otro adverso, a las industrias nacionales, la producción de este metal continúa siendo la principal fuente de nuestros recursos económicos. De esta suerte, ha juzgado que entre todos los intereses que entran en juego en este problema, así los de la agricultura como los del comercio, los de la industria como, muy particularmente, los del consumidor, los relacionados con la minería de plata merecen ocupar un lugar preferente.

Con posterioridad a los trabajos a que acabo de hacer referencia, se inició en el mercado de la plata una gran mejoría que ha persistido hasta finalizar el presente período administrativo. Por habituados que nos encontremos a las efímeras rehabilitaciones anteriores del metal blanco, el alza actual parece estar apoyada en elementos permanentes, lo que hace entrever para el producto depreciado una perspectiva más halagadora en lo futuro. Entre esos elementos, se cuenta el creciente aumento en la producción del oro; la reducción en las grandes reservas argentíferas que por muchos años almacenó en sus arcas el Tesoro Americano y las necesidades que un importante grupo de naciones experimentará, en plazo no muy lejano, de fuertes sumas de plata para acudir a las exigencias de su circulación monetaria.

Hay que añadir todavía, como causas momentáneas, cierto estancamiento en la producción total de la plata en estos últimos años, los excelentes resultados de las cosechas en la India Inglesa, que constituye, como es sabido, un activo mercado consumidor de dicho metal, y las demandas extraordinarias determinadas por la guerra Ruso- Japonesa, cuya duración y peripecias no es posible prever.

Todos estos hechos autorizan a suponer, como arriba he expuesto, un mercado más favorable, y, sobre todo, menos fecundo en bruscas alternativas para el metal blanco.

En estas circunstancias, consideró el Ejecutivo oportuno el momento para iniciar en el país la reforma monetaria, en el sentido que he indicado ya en anteriores páginas; es decir, en el de establecer una relación fija de valor entre la moneda nacional de plata y las de oro de los demás países, y con este fin se dirigió al Congreso pidiendo que se le facultara, para modificar las leyes monetarias vigentes, dentro de estas bases:

A). Se conservará el "peso" actual de plata con 24 gramos 4,391 diez miligramos de plata pura y 2 gramos 6,342 diez miligramos de cobre y con poder liberatorio ilimitado.—B). A dicho peso de plata se atribuirá un valor equivalente a 75 centigramos de oro puro.—C). Las monedas fraccionarias de plata contendrán una cantidad de este metal inferior a la que proporcionalmente les corresponda por su valor representativo con relación al "peso".—D). No será obligatoria la admisión de estas monedas fraccionarias en un mismo pago por una cantidad mayor de veinte pesos, ni la de monedas de bronce en cantidad mayor de un peso; pero el Gobierno designará las oficinas en donde los particulares puedan libremente cambiar, por pesos fuertes, la moneda fraccionaria ó de bronce que presenten en cantidades de cien pesos ó sus múltiplos.—E). Las Casas de Moneda no estarán obligadas a acuñar los metales preciosos que se les presenten, sino que la emisión de moneda de todas clases quedará reservada al Ejecutivo, para que ejerza esta facultad con sujeción a las leyes y en la oportunidad y cantidades que éstas determinen.

También solicitó el Ejecutivo, como medidas destinadas a completar el programa de reforma monetaria, tal como lo ha concebido, estas otras autorizaciones: Prohibirla importación de pesos de plata mexicanos al territorio de la República; desmonetizarlas monedas que, a su juicio, convenga retirar de la circulación; amonedar para la exportación pesos de cuños anteriores al actual; variar, en caso conveniente, el cuño de los pesos de plata; conceder circulación legal, por término limitado, a las monedas de oro de otras naciones, fijando su valor en moneda mexicana, si llega a valer en Londres la onza de plata standard más de 28 1/2 peniques; modificar las leyes fiscales sobre la minería, disminuyendo los gravámenes que en conjunto reportan los metales preciosos por el 2 por ciento de amonedación, el 3 por ciento de Timbre y los derechos de ensaye, fundición, afinación y apartado; modificar las leyes que autorizan el cobro de un derecho de diez pesos por pertenencia para la titulación de las minas y también el impuesto anual sobre pertenencias mineras, de modo que resulten favorecidas las minas que produzcan metales preciosos; modificar la ley de 6 de Junio de 1887, en el sentido de reducir hasta 14 por ciento el máximum de 2 por ciento sobre el valor de los metales preciosos, a que pueden ascender los impuestos locales, según la mencionada ley; eximir de derechos de importación ó reducir los existentes a efectos ó artículos destinados a la minería; organizar oficinas que, sin quebranto para el Tesoro Público, anticipen fondos sobre el valor de las barras de plata, y proporcionen a los interesados facilidades para la venta de dichas barras en las mejores condiciones posibles, celebrando al efecto en la República y en el extranjero los arreglos conducentes; modificar la legislación civil y mercantil, en lo relativo a las prestaciones y pagos en dinero; modificar los preceptos de la ley bancaria que tengan conexión directa ó indirecta con la circulación metálica, ó que afecten los títulos de crédito ó las operaciones de cambio; crear una junta cuyas funciones tengan por objeto regular la circulación monetaria y conseguir, en cuanto sea posible, la estabilidad del tipo del cambio exterior, a cuyo efecto podrá dar el Ejecutivo a dicha junta las atribuciones que juzgue oportunas, y conferirle, al propio tiempo, el manejo de un fondo especial, cuya dotación señalará el mismo Ejecutivo; y, por último, expedir todas los disposiciones conducentes, inclusas las que tengan por objeto la represión y castigo de las faltas y delitos relacionados con la materia, organizar los servicios y oficinas que sean del caso y erogar los gastos necesarios para cualquiera de los fines expresados anteriormente, pudiendo, al efecto, suprimir ó modificar las actuales plantas de oficinas, las dotaciones de empleados y las asignaciones y gastos autorizados por leyes especiales ó por el Presupuesto de Egresos.

En la exposición de motivos, solicitando las autorizaciones que acabo de mencionar, que el Ejecutivo dirigió, por conducto de la Secretaría de Hacienda, a las Cámaras Federales, constan pormenorizadamente la razones que han determinado al Gobierno a llevar a término la Reforma Monetaria, dándose, al mismo tiempo, a conocer los principios en que descansa el sistema, que se ha procurado que armonice todos los intereses nacionales, hondamente lesionados, por otra parte, con las continuas fluctuaciones en el valor de nuestra moneda en relación con las de los países con que comercia la República.

Considera el Ejecutivo que la Reforma Monetaria constituye una de las iniciativas más trascendentales y de la que la Nación puede esperar mayores beneficios futuros en favor de su desenvolvimiento económico, y para alcanzar este resultado el Gobierno cuenta con la cooperación, siempre benévola y eficaz, de los diversos grupos interesados en la solución de este importante problema.

El desarrollo económico de la República se mide, según he hecho observar en ocasiones semejantes, por el aumento de su capacidad productora y por el de su potencia de adquisición. El primero se gradúa por las cifras de las exportaciones nacionales; el segundo por las de las importaciones de mercancías extranjeras en el país.

Respecto de las primeras, paso a comparar los valores de las exportaciones en el cuatrienio comprendido entre 1º de Julio de 1900 a 30 de Junio de 1904, con los cuatro ejercicios fiscales anteriores.

Los valores en moneda mexicana (reduciendo los de oro a plata a los cambios corrientes) son como sigue:


1900-

-901....

....$ 158.009,437.

1896-

-97....

...$ 117.784,892.

1901-

-902....

.... 168.041,272.

1897-

-98........

... 138.068,504.

1902-

-903.......

.... 207.377,793.

1898-

-99........

... 148.453,834.

1903-

-904.......

.... 210.276,874.

1899-

-900...

... 158.247,933.

Si se comparan los totales en ambos cuatrienios, se obtendrá un aumento a favor del de 1900-901 a 903-904 de $181.150,513, sobre el anterior, puesto que en este último, la suma total de las exportaciones fue de $562.554,303, y en el de 1900-901 a 1903 -904, dicho total se elevó a $743.704,876.

Por grande que nos parezca el paso que se ha dado en el progreso de nuestras remesas al extranjero, debe, sin embargo, fijarse la atención en un hecho de suma importancia: la considerable parte que tiene el metal blanco en las exportaciones nacionales.

Los envíos de plata al extranjero han sido efectivamente como sigue, en los dos períodos que vengo comparando:


1900-

-901....

....$ 72.420,784.

1896-

-97..

$ 59.578 046

1901-

-902....

.... 59.581,869.

1897-

-98...

67 637 102

190?-

-903....

.... 77.554,713.

1898-

-99....

... 67.280 964

1903-

-904....

.... 79.074,890.

1899-

-900....

.... 63.583,734

En el cuatrienio de 1900-901 a 1903-904, el valor de las exportaciones de plata fue de $288 632,256; en el cuatrienio de 1896-97 a 1899-900, de $258.079,846. Aumento en el primer período sobre el segundo, $29.552,410.

* *

El Ejecutivo estima que, dadas las incertidumbres reinantes en el mercado de la plata, todos los esfuerzos deben dirigirse a favorecer y fomentar la exportación de los demás productos, procurando avivar y robustecer la actividad de las industrias que se han implantado en la República.

Con este fin presentó ante el Cuerpo Legislativo una iniciativa de ley, solicitando que se le facultara para devolver, en todo ó en parte, el importe del impuesto que grava la industria de tejidos de algodón, por los que de estos tejidos se exportasen para su consumo en el extranjero. Solicitó igualmente que se le autorizara para abonar a los exportadores de tejidos fabricados en el país, determinada suma de dinero, en compensación de los derechos aduanales que reportan a su introducción en el país las materias primas destinadas a esa industria.

La iniciativa a que me estoy refiriendo tuvo, como principal fundamento, diversos ensayos de exportación de tejidos llevados a efecto con bastante buen éxito, a algunos mercados de Centro y Sud-América, en los que se estima que puede crearse un importante centro de consumo para la citada mercancía.

Hasta ahora el mayor obstáculo con que ha tropezado esta corriente comercial, consiste en las dificultades de comunicación con estos mercados, particularmente por los puertos del Pacífico, que constituyen la ruta más natural para el tráfico con las inferidas Repúblicas; pero próximo a su terminación el ferrocarril que ha de enlazar las demás líneas con el puerto de Salina Cruz, quedará felizmente allanado ese impedimento.

Al mismo tiempo, y para perfeccionar el proyecto, se dictaron algunas disposiciones encaminadas a facilitar el tráfico de cabotaje, dando así fácil salida a los cuantiosos productos de nuestras costas. Entre esas disposiciones, citaré la modificación de algunos artículos de la Ordenanza de Aduanas, autorizando el expresado tráfico a las embarcaciones de alto porte, previos ciertos requisitos que garantizan los intereses fiscales.

Complemento de estas medidas fue el nombramiento de una comisión formada por personas prácticas en la materia, que, a expensas del Gobierno, envió la Cámara de Comercio de esta capital a la América del Sur, con el fin de que se estudiara sobre el terreno las perspectivas de un movimiento de intercambio entre nuestra República y aquella parte del continente. La comisión cumplió satisfactoriamente su encargo, habiendo sido objeto de vivas muestras de simpatía en favor de nuestro país en los diversos Estados que visitara. En cuanto a resultados prácticos, es evidente que habrán de alcanzarse de innegable importancia cuando sean allanados los obstáculos que se elevan al proyectado tráfico, entre los que figuran, en primer término, la falta de compañías de navegación constante entre nuestros puertos y los de las otras Repúblicas. El Ejecutivo está, por lo tanto, resuelto, y así lo ha manifestado a las Cámaras Federales, a favorecer la creación de este servicio marítimo, otorgando concesiones y franquicias a las empresas que sigan ese derrotero.

Tales son, en breves palabras, las medidas iniciadas para favorecer las exportaciones de la República, termómetro, como arriba he dicho, de la productividad nacional.

Respecto de las importaciones, he indicado ya, al referirme a los derechos de aduana, que han presentado en el cuatrienio una marcha ascendente, a pesar de las contingencias del cambio sobre el extranjero.

Las cifras son como sigue, en los dos períodos que he venido comparando:

 

 

VALORES DE FACTURA EN ORO.

 

1900-901...

...$ 65.083,453

1896-97.................

$ 42.204,095

1901-902...

.... 64.648,774

1897-98.................

. 43.603,492

1902-903 .

.... 75.904,808

1898-99.................

50.869,194

1903-904...

.... 78.308,443

1899-900...............

. 61.318,175

El total de las importaciones en el cuatrienio de 1890-97 a 1899-900 fue de $197.994,950, oro, contra $283.945,478, oro, en el cuatrienio de 1900-901 a 1903-904.

El aumento de este último cuatrienio sobre el anterior, fue, por lo tanto, de $85.950,522, oro.

Casi la totalidad de los productos clasificados en la tarifa de aduanas han contribuido a este aumento, y en cifras muy importantes los destinados al desarrollo de las industrias nacionales, sin que bastaran a detener el aumento de las importaciones los sacrificios que en determinadas épocas ha impuesto la depreciación de nuestra moneda, como también se ha hecho observar en páginas anteriores. Este resultado es por extremo satisfactorio, puesto que la diferencia entre el valor de factura en oro y su equivalente en plata, en el año de 1902-903, en el que se notaron, como ya sabemos, las cotizaciones más bajas en el precio del metal blanco, ascendió a $115,410,287, en moneda mexicana, ó sea más del 150 por ciento sobre el valor de factura en oro de las mercancías importadas.

Por lo demás, el Gobierno ha procurado favorecer el movimiento de importaciones al país, dictando algunas disposiciones y adoptando algunos acuerdos de notoria conveniencia a los intereses del consumidor y del comercio. Aparte de los esfuerzos hechos para impulsar ese movimiento, y a los que he aludido en párrafos preinsertos, se han llevado a cabo otros que merecen consignarse en esta reseña.

En primer término, son de citarse las reformas introducidas en la Ordenanza General de Aduanas, con objeto de simplificar los trámites administrativos y beneficiar a los consumidores, conciliando, al propio tiempo, las exigencias, cada día más dignas de atención, de éstos con las de las distintas y cada vez más numerosas industrias nacionales.

Respecto de este último punto, es indudable que existe en el país un grupo de explotaciones perfectamente viables y a las que resulta innecesario seguir prestando una inútil protección. A este criterio obedecen las modificaciones a las cuotas fijadas por la Tarifa de Aduanas a la importación de café y a la del azúcar, productos cuyo consumo interior nada tiene que temer de la competencia de los similares extranjeros.

En favor de los consumidores se han expedido, asimismo, algunos decretos directamente encaminados a ese fin; siendo de citarse el que ha tendido a facilitar la pequeña importación de efectos destinados a las poblaciones de la frontera, y el que ha libertado de derechos aduanales las mercancías extranjeras con destino al territorio de Quintana Roo.

Además de las reformas introducidas en la Ordenanza de Aduanas y a las que arriba he hecho referencia, últimamente se han llevado a efecto otras en este ramo de legislación fiscal, con objeto de proporcionar mayores facilidades al comercio, suprimiendo ciertos requisitos y formalidades, resto de añejas prácticas en la materia, que se de la libertad del tráfico. Esas reformas han sido muy bien acogidas por el público, y aunque llevan muy poco tiempo de estar en vigor, han dado los mejores resultados en la práctica. La experiencia irá, por lo demás, aconsejando las nuevas modificaciones que deben introducirse en este ramo.

Entre los acuerdos adoptados en pro del comercio, es de citarse el contrato celebrado con una empresa para el establecimiento de Almacenes Generales de Depósito en la ciudad de México y el puerto de Veracruz, almacenes que se inauguraron oportunamente y están funcionando en la capital de la República. La compañía del ferrocarril de Mérida a Valladolid obtuvo otra concesión para establecer almacenes de igual índole en el puerto de Progreso.

La Gendarmería Fiscal sigue prestando grandes servicios al comercio del país, completamente libertado ya de la competencia, que en otras épocas le hacían las importaciones fraudulentas llevadas a cabo, principalmente, por la frontera del Norte. Mas como quiera que la zona de vigilancia de ese cuerpo se extendía por varios Estados de aquella parte de la República y el Territorio de Tepic, el tráfico se encontraba sujeto en tan amplia zona a una severa fiscalización, que no dejaba de causar serios perjuicios al movimiento general de mercancías. Esos perjuicios eran tanto más dignos de ser tomados en consideración, cuanto que los ferrocarriles van absorbiendo cada día mayor cantidad de ese movimiento, por una parte, y que por otra, cada día también va dando el comercio mayores pruebas de corrección y moralidad. Tales consideraciones determinaron al Ejecutivo a limitar la jurisdicción de la Gendarmería a la porción de esos Estados inmediata a la frontera, quedando, de esa suerte, destruidas las trabas con que anteriormente habían tropezado algunas plazas mercantiles de suma importancia en la actualidad.

Por último, entre las disposiciones dictadas en favor del comercio, pueden incluirse: la apertura de una aduana en el punto de la frontera por donde penetra en Sonora el ferrocarril de Nacozari; el establecimiento de otra aduana fronteriza en Las Vacas, del Estado de Coahuila, y la instalación de una sección aduanal en el lugar al Poniente de Puerto Angel, en el de Oaxaca. También se abrió al tráfico de altura la aduana de Topolobampo, principalmente para facilitar la importación de materiales destinados a la construcción del ferrocarril que ha de unir el Estado de Sinaloa con el de Chihuahua.

* *

El aumento en los productos de las rentas federales ha permitido que se hayan hecho importantes ampliaciones en distintos ramos de los servicios administrativos y que se hayan inaugurado otros en beneficio del público y en consonancia con el desenvolvimiento gradual del país.

Ya en páginas anteriores he dado a conocer en qué forma han ido acrecentándose las erogaciones del Tesoro Federal, siendo satisfactorio observar que no obstante el ensanche de los gastos impuestos por el progreso de la República y el aumento a los sueldos de los empleados, tanto de la lista civil como de la militar, los ingresos no solamente han bastado a cubrir las asignaciones normales, como ya se ha visto, sino que han servido para atender a otras partidas fuera del presupuesto ordinario. Entre ellas debo citar el pago de $ 2.500,000, cantidad que, según el fallo del Tribunal de la Haya, fue condenado el Gobierno a entregar a los reclamantes del asunto de los Fondos Piadosos de California, y diversas sumas de cuantía aplicadas a varias obras de utilidad pública.

En efecto, dadas las circunstancias bonancibles del Erario y en atención a las existencias metálicas que el Gobierno ha llegado a alcanzar como producto de los sobrantes obtenidos en los últimos ejercicios fiscales, solicitó el Ejecutivo de las Cámaras, y de ellas obtuvo, la autorización correspondiente para aplicar de dichas existencias hasta la suma de .$ 10.000,000, con destino a ciertas obras de importancia (Hospital General, Hospicio de Pobres, nuevas escuelas, edificio de la Secretaría de Justicia, Casa de Correos de esta capital, Instituto Médico y Geológico, pavimentación de calles é introducción de aguas, etc).

Como arriba he manifestado, los ingresos ordinarios han permitido que de ellos se hayan tomado fuertes sumas para las obras que se citan.

Cerraré esta parte de mi reseña haciendo saber que las existencias metálicas á disposición del Gobierno ascendían, al finalizar el año fiscal de 1903-1904, á $ 30.749,590.80 en esta forma: en plata $ 30.507,031.87; en oro $ 6.242,558,93. En la última cantidad no está comprendido el premio que tiene este metal sobre la moneda nacional de plata.

* * *

En el curso del período se ha realizado una de las operaciones que juzgo como de más alta trascendencia para el futuro desenvolvimiento económico de la República: la intervención del Gobierno en la dirección de los ferrocarriles nacionales; asunto cuyos antecedentes y fines trataré de exponer con la mayor brevedad posible.

Desde que se inició en la Nación la etapa ferrocarrilera, entendió el Ejecutivo que a medida que el territorio patrio iba cruzándose de vías férreas y desarrollándose, a impulsos de esta nueva energía, la producción y el tráfico, y a medida también que, como era natural, las empresas explotadoras de esos medios de comunicación se iban adueñando, por decirlo así, de una porción cada vez más considerable de nuestra riqueza social, se hacía necesario que el Poder Público se armara contra cualquiera combinación que tuviese por objeto crear obstáculos a la creciente expansión de esa riqueza, ya que tales combinaciones nulificarían todas las ventajas fundadas en la construcción de los caminos de hierro, y determinarían graves daños a la gran masa de intereses, estimulados por la mayor rapidez y baratura de la circulación. A contrarrestar algunos de los indicados peligros acució el Gobierno con el nombramiento de la comisión encargada de revisarlas tarifas de los ferrocarriles, materia en la que me he ocupado en el capítulo consagrado a la Secretaría de Comunicaciones.

En estos últimos tiempos se inició, sin embargo, una amenaza de mucha más importancia todavía: la posibilidad de una consolidación ferrocarrilera, a virtud de un acuerdo entre dos fuertes empresas que poco a poco han ido posesionándose de amplias extensiones de caminos de hierro, y cuyo antagonismo momentáneo sería fácil que terminara por una inteligencia, que traería consigo una elevación en los fletes, hecho que se registra invariablemente en todos los países en los que se ha iniciado el régimen de las grandes concentraciones industriales.

Frente a tan funesta emergencia, el Ejecutivo resolvió llevar su acción al terreno en que se había iniciado este debate, tratando de adquirir una preponderancia efectiva en el seno de varias de las compañías ferrocarrileras que existen en la República.

Al adoptar este programa, no se propuso el Gobierno salir de la esfera de sus naturales atribuciones para convertirse en empresario, según se desprende de las consideraciones que llevo expuestas, sino vigilar eficazmente los intereses del público.

El primer paso en este sentido se dio con la adquisición de un determinado número de acciones del ferrocarril Interoceánico, operación llevada a efecto el mes de Septiembre de 1902.

Para penetrarse bien de esa operación, es necesario tener presente que, iniciada la competencia entre los dos grandes sistemas ferrocarrileros que han abarcado una tan gran porción de nuestro tráfico exterior, el Ferrocarril Nacional y el Central, todos los esfuerzos de la primera de estas dos empresas se encaminaban a buscar una salida al Golfo, ya que su rival cuenta con la que le proporciona la línea de Tampico. Así, tan pronto como el Ejecutivo tuvo noticias de que la empresa del Ferrocarril Nacional trataba de adquirir una cierta cantidad de acciones del Interoceánico, decidió salir al encuentro de esta combinación, haciendo que el Gobierno de México se presentara a su vez como comprador de esos valores. Oportunamente informé a las Cámaras Federales del éxito obtenido por esas gestiones, cuyo resultado fue la adquisición por nuestra parte de un millón de libras esterlinas, al tipo de 90 1/8 por 100, de acciones debenturas del Ferrocarril Interoceánico, lo que le aseguraba una mayoría de votos en la dirección de la citada empresa.

Adquirida esta posición, muy pronto comprendió la Compañía del Ferrocarril Nacional la conveniencia de entrar en un arreglo con el Gobierno para la explotación en común de las tres líneas de que ambas partes disponían: la del Nacional, hasta la frontera del Norte, la del Internacional y la del Interoceánico. Se entablaron negociaciones en este sentido, sobre la base de que el Gobierno adquiriera un determinado número de acciones del Ferrocarril Nacional, operación que el Ejecutivo decidió llevar a la práctica, siempre que se realizara en las mejores condiciones y con los menores sacrificios posibles para el Erario Federal. Esa operación se ultimó, por fin, en los términos financieros más favorables, habiéndose alcanzado con ella el objeto perseguido al resolver la intervención del Gobierno en asuntos ferrocarrileros.

En efecto, según los términos del contrato celebrado con la casa americana poseedora de los principales intereses del Nacional, el Gobierno de México compró a dicha casa acciones del citado ferrocarril por valor de nueve millones de dollars, cantidad pagadera con las debenturas del Interoceánico, cedidas por la suma de cuatro millones quinientos mil dollars, y el resto en dinero. En cuanto a la injerencia oficial, base de estas combinaciones, la adquisición de las acciones del Nacional aseguró la preponderancia del Gobierno en la dirección de las tres expresadas líneas, lográndose de tal suerte el control de un sistema ferrocarrilero que abarca unos 5.500 kilómetros, y que, tanto por la amplitud del radio que abraza, como por la importancia de los puntos terminales en el tráfico internacional, asegura los intereses del país contra las amenazas de una futura consolidación ferrocarrilera,

La necesidad de conducir esta operación dentro del mayor sigilo y con gran rapidez, obligó al Ejecutivo a llevarla a cabo sin autorización expresa de las Cámaras Federales, proponiéndose, como lo hizo, dar cuenta de sus actos y pidiendo para ellos la aprobación de tan respetables cuerpos, la que le fue deferentemente concedida.

Me queda por decir que en recientes fechas el Gobierno adquirió la totalidad de las acciones que forman el capital del ferrocarril de Veracruz al Pacífico, línea cuya importancia he puesto de relieve en las páginas de este Informe consagradas al Departamento de Comunicaciones, quedando, de tal suerte, ampliada, con arreglo a las necesidades y conveniencias del público, la red ferrocarrilera que la Administración tiene bajo su vigilancia. Según nota remitida oportunamente a la Cámara de Diputados, en virtud de esta operación el Gobierno quedó obligado, en pago de las referidas acciones, a saldar los créditos é hipotecas que pesaban sobre dicha vía férrea, facilitando, además, la suma de un millón de dólares, en dinero efectivo, para poner la línea en las mejores condiciones de explotación. Al igual que las anteriores operaciones, la que ahora ocupa mi atención fue honrada por el Poder Legislativo con su voto aprobatorio.

El apoyo prestado por las Cámaras a las diversas operaciones a que acabo de hacer referencia, y las manifiestas demostraciones del público en favor de la gestión del Ejecutivo, son los mejores testimonios del agrado con que el país ha visto la intervención del Gobierno en materia ferrocarrilera.

Para cubrir las erogaciones a que dieron origen las anteriores iniciativas, se emitieron obligaciones del Tesoro en cantidad suficiente para atender a los arreglos aludidos, al par que para el pago de diversas obras materiales, según autorización concedida por las Cámaras en el mes de Mayo de 1902.

La iniciativa en que se pedía dicha autorización dio a conocer oportunamente y con todos sus pormenores el objeto y fundamento de esa emisión, quinta y última de la serie de la Deuda Interior Amortizable del 5 por 100, por valor de veinte millones de pesos, cantidad destinada a saldar las subvenciones otorgadas con anterioridad a varias empresas constructoras de obras en los puertos y caminos de hierro.

Había, no obstante, otro grupo de obras, de indiscutible conveniencia, cuya realización reclamaban no sólo el bien definido programa de facilitar la expansión de nuestras riquezas y de procurar la satisfacción de apremiantes necesidades públicas, sino también el decoro nacional. Los trabajos a que me estoy refiriendo están comprendidos en la enumeración siguiente: obras de perfeccionamiento en la línea del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, obras en los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, obras en el de Manzanillo, obras complementarias del de Veracruz, muelle de Tampico, Palacio del Poder Legislativo, conducción de aguas potables a la Capital de la República y reembolso de las obligaciones emitidas para el saneamiento de la ciudad de México.

Adoptado este plan de trabajos, juzgó el Ejecutivo que las erogaciones que esas obras reclamaran, deberían hacerse en numerario y al contado, procurándose los recursos necesarios con la emisión de un nuevo papel, con un rédito inferior si posible fuera, al del empréstito de conversión de 1899, que es, como se sabe, de 5 por ciento. A este efecto la iniciativa a que me estoy refiriendo solicitó otra autorización que asimismo le fue concedida por las Cámaras, para la emisión de títulos de la Deuda Pública, en moneda mexicana ó extranjera y en la cantidad indispensable para cubrir el importe de las mencionadas obras.

Posteriormente resolvió el Gobierno que se aplicara una parte de las obligaciones emitidas al pago de las acciones del Ferrocarril Nacional de México, así como al importe de algunas de las obras mencionadas en vía de ejecución, y es muy satisfactorio consignar que, a pesar de las poco favorables condiciones de los mercados monetarios, hecho a que me he referido antes, las diversas emisiones de esos valores no encontraron el menor tropiezo para su colocación, no obstante que sólo rendían interés de 4 1/2 por ciento.

Precisamente esas malas condiciones de los mercados, con particularidad el de Londres, mucho tiempo después de la guerra Sud-Africana, retardó hasta el mes de Octubre en que termina esta reseña, la segunda operación de crédito, llegándose por fin a contratar con un grupo de banqueros de los Estados Unidos y Alemania la emisión de un empréstito de $40.000,000, oro, a un tipo de interés de 4 por ciento, más bajo, como se ve, que el de la conversión de 1899.

El Ejecutivo ha dado cuenta al Congreso del uso que hizo de la autorización que le fue concedida para realizar ese empréstito, y ha presentado, por conducto de la Secretaría de Hacienda, una iniciativa para la aprobación de dicha operación de crédito, que el Poder Legislativo se ha servido aprobar en todas sus partes.

En dicha iniciativa consta la inversión que debe darse al empréstito a que estoy haciendo referencia.

Los cuarenta millones de pesos oro están destinados a amortizar obligaciones del Tesoro por valor de $ 18.500,000, oro, que se han emitido en virtud de la autorización a que en párrafos anteriores he hecho referencia; a la amortización de los certificados especiales que se han expedido para el pago de las obras a que he aludido anteriormente; a la amortización de bonos del 0 por ciento de subvención concedida al Ferrocarril Mexicano del Sur, y al de Veracruz al Pacífico, y, por último, para proseguir las obras materiales que he enumerado ya y cuya realización he encarecido, en bien del progreso nacional.

Cabe decir en esta parte de la presente reseña que el crédito de la República ha seguido progresando de una manera muy perceptible, en el curso del cuatrienio, y que las cotizaciones de nuestros valores públicos, especialmente las de los bonos de la deuda 5 por ciento exterior, en los mercados extranjeros, han alcanzado tipos que no sólo los colocan a la cabeza de los de todas las naciones latinas del Continente Americano, sino que nos aproximan ya al nivel alcanzado por algunas de las que mayor confianza gozan en el europeo.

Aparte de las obras que he citado, se están llevando a cabo unas y se han proyectado otras, que por diversos conceptos han reclamado la intervención de la Secretaría de Hacienda Mencionaré desde luego, las de ornato y utilidad pública que se realizan ó han realizado en esta capital, así como la creación de escuelas primarias que satisfagan las exigencias modernas. El costo de esas obras no ha excedido en cantidad muy considerable a las sumas que el Gobierno fue autorizado a emplear en ellas, en virtud de decreto especial de que he dado cuenta en mi anterior Informe.

Otros de los trabajos que han reclamado la gestión de la Secretaría de Hacienda han sido el saneamiento de los puertos de Veracruz y Tampico, cuya ejecución fue contratada con dos empresas encargadas de realizar tan importantes mejoras. Para atender a los gastos que reclama el saneamiento de la primera de estas dos ciudades, se elevó a dos por ciento el derecho que causan, a favor del Municipio de Veracruz, las mercancías importadas por aquel puerto. Respecto de las obras de Tampico, se colocó en firme, por mediación de la Secretaría de Hacienda, la emisión de bonos hecha por el Gobierno del Estado de Tamaulipas, con destino a cubrir su importe.

Debo incluir entre las mejoras materiales que pertenecen al Departamento, la construcción de un nuevo local con destino a la Dirección General de Aduanas, inaugurado en este año.

En materia de funcionamiento interior, se presentó a la Cámara de Diputados una iniciativa para la organización de la Contaduría Mayor de Hacienda. Dicha iniciativa tiene por objeto la mayor vigilancia de esa Oficina en el desempeño de la alta función que le está encomendada. El Ejecutivo, en efecto, ha tenido un gran interés en que el control ejercido por la Contaduría sea cada vez más eficaz y realice de esta suerte una de las labores administrativas de mayor trascendencia. La Cámara se sirvió aprobar la mencionada iniciativa, y la reorganización de la Contaduría se ha realizado dentro de los términos a que acabo de hacer referencia.

Eu cumplimiento de uno de los acuerdos de la segunda Conferencia Internacional Americana, se celebró en Washington, el mes de Enero de 1903, un Congreso Aduanero en el que estuvo representado nuestro país. Los delegados mexicanos tomaron parte activa en los trabajos de esa asamblea, y las informaciones en ella adquiridas, les han servido para preparar un estudio comparativo de las legislaciones vigentes sobre la materia en todos los países de este continente, y fijar las bases de trabajos futuros para la supresión de ciertas formalidades y uniformar el sistema de pesos y medidas que se usan en las Aduanas, acuerdos que, en el porvenir, contribuirán de un modo muy notable, sin duda alguna, al desarrollo del comercio internacional.

Los hechos consignados en las preinsertas páginas, ponen de relieve el progreso de las finanzas federales en el período administrativo que abraza este Informe. Ese progreso no es, como he manifestado ya en el curso de esta reseña, sino el resultado del desarrollo de todos los elementos económicos del país, impulsados y favorecidos por la gestión siempre atenta y cuidadosa del Gobierno. El programa, íntegramente cumplido, ha elevado nuestra hacienda pública, de la postración y el descrédito que la caracterizaron en otros períodos de la vida patria, al estado de prosperidad en que hoy la vemos. Los acuerdos é iniciativas ya mencionados, han contribuido poderosamente a tan felices resultados, salvando en unos casos los obstáculos, y encauzando, en otros, las fuerzas conducentes a la situación actual de que justamente puede enorgullecerse la República.

 

GUERRA y MARINA.

 

Las instituciones militares, para estar a la altura de la dignidad y de la cultura de un país, así como para ofrecer ese grado de respetabilidad y de fuerza que conjura los amagos, se sobrepone a los peligros y constituye la más eficaz defensa, preventiva ó represiva, de los intereses públicos, han menester de organización sólida, de disciplina estricta, de instrucción vasta, de material perfeccionado y de abundancia de reservas de todos sus elementos de acción.

De otro modo y faltando cualquiera ó varios de estos indispensables requisitos, los ejércitos hacen buena figura sobre el papel y pueden hacerla momentánea ú ocasionalmente sobre el terreno; pero no constituyen jamás instituciones de acción permanente, de resistencia indefinida, capaces de inspirar respeto y de mantener a raya los amagos ó de dominar por completo los peligros que pueden amenazar el orden interior, la autonomía ó la dignidad nacional.

De aquí que el Ejecutivo, desde que la consolidación de la paz y el aumento de los recursos se lo han permitido, no haya omitido medio ni economizado esfuerzo, para levantar a un alto nivel las instituciones militares en general y para moralizar, disciplinar, instruir y fortalecer lo más posible, al Ejército mismo.

Por los Informes que he rendido en los cuatrienios anteriores, ha podido verse que la obra tan avanzada ya y terminada en cierto modo para algunos ramos del servicio militar, ha sido iniciada desde los comienzos de esta nueva era, que no se ha descansado ni levantado mano en ella y que se ha proseguido con tesón y firmeza hasta llevarla al avanzadísimo punto en que hoy se encuentra.

Pero si en ningún tiempo se ha desmayado en tan ardua tarea, jamás ha sido esa actividad tan grande ni esa acción tan eficaz como en el último cuatrienio en el que, a mayor abundamiento, liase visto a prueba nuestro Ejército y ha probado su fortaleza, su disciplina y la eficacia y abundancia de sus medios de acción en dos campañas difíciles y victoriosas.

El mejoramiento de nuestro Ejército y de nuestras instituciones militares en general, no es ya tan sólo una mera presunción teórica, sino un hecho comprobado por la experiencia y por la experiencia decisiva é irrecusable de esas dos campañas.

Fruto han sido esas victorias del valor y de la abnegación bien probadas de antiguo de nuestras tropas; pero lo han sido también de su mejor instrucción, de su más completa disciplina, del saber y de la inteligencia cada día mayores de sus jefes y de sus oficiales, y también de la superioridad del armamento y de las municiones, de la abundancia de los víveres, de los medios de transporte creados ó aplicados en la campaña y hasta de la eficacia del servicio sanitario.

En este sentido y dada la rapidez de los resultados satisfactorios a que pudo llegarse en empresas que, en épocas anteriores, pudieron parecer imposibles, he podido decir que esas campañas prueban objetiva y perentoriamente la solidez de nuestras instituciones militares, y son la compensación de los esfuerzos y sacrificios que el país se ha impuesto para robustecerlas y dignificarlas.

En el cuatrienio que vengo reseñando se inició una medida vasta, comprensiva y armónica de reorganización del Ejército, con la expedición de la Ley de 31 de Octubre de 1900, que había de entrar, y entró en vigor, en 1º de Julio de 1901.

Varias tendencias sanas y oportunas informaron esta Ley. Importaba desde luego codificar, por decirlo así, reuniéndolas en una sola ley, las medidas parciales de orden orgánico que habían venido expidiéndose a paso y medida de la necesidad y cuyas ventajas había sancionado la experiencia. Importaban, igualmente, la reforma ó la derogación de otras que no habían respondido a los deseos y las esperanzas en ellas vinculadas; y, por último, se imponía la necesidad de completar, de armonizar las ya admitidas, con otras que llenaran fines del más alto interés.

Descollaba, entre ellos, la relativa a organizar las tropas de segunda y tercera línea, que las grandes potencias militares del mundo han debido crear y tienen listas para cualquier emergencia. Para llegar a crear esas fuerzas, era necesario designar los contingentes que habían de constituirlas, preparar los cuadros que habían de recibirlas y tener disponible la oficialidad que había de mandarlas directamente.

En este orden de ideas, la innovación principal fue la institución, por ministerio de la ley, de la Primera y Segunda Reservas del Ejército, y la creación de la Oficialidad correspondiente.

Por las dificultades que en la práctica vinieron presentándose para reunir el contingente de los Estados destinado a cubrir las bajas del Ejército, además de los inconvenientes de orden legal que se expresaron en el correspondiente Decreto, hubo necesidad de derogar todas las disposiciones relativas a la Segunda Reserva, quedando aplazada su organización hasta que la ley, al establecer según la Constitución el reclutamiento para el servicio militar obligatorio, determine qué contingentes deban constituirla.

La derogación de la Ley Orgánica en lo relativo a la Segunda Reserva y el aplazamiento de la designación de los contingentes que han de constituir ésta y la Primera, hasta la expedición de la ley constitucional de reclutamiento obligatorio, deja vigentes muchas otras disposiciones fundamentales cuya importancia no puede desconocerse y el cuerpo de la ley subsiste aún.

Desde luego, la Ley Orgánica, al establecer el efectivo de las fuerzas en cuadro y pie reducido, ha previsto su transformación en unidades en alta fuerza, y reglamentado estricta y prácticamente esa transformación. No es menos importante en la ley la meticulosa designación del material de todas clases que debe corresponder a cada unidad en cuadro, en pie reducido ó en alta fuerza; no lo es tampoco el método que instituye para la clasificación de los servicios militares, para la formación de las grandes unidades, para la constitución de las planas mayores de cada una, y de la general del Ejército; para la dotación y reglamentación de los servicios principales y auxiliares y, en general, para unificar la acción y para asegurar el éxito, de las empresas a que pueda estar llamado el Ejército Nacional. La organización que la Ley prevé y reglamenta es tal y tan completa que, expedida la constitucional relativa al reclutamiento obligatorio, podrá encuadrar en ella, sin alterarla en lo substancial y sin exigir en la organización del Ejército reformas radicales ó modificaciones de trascendencia.

A pesar, pues, de la derogación de los preceptos relativos a la Segunda Reserva, puede decirse que en el presente cuatrienio se ha dado al Ejército una organización completa y satisfactoria que no ameritará, en principio, más modificaciones que las que impongan la natural evolución y el incesante progreso del arte militar.

* *

Si de la organización del Ejército paso a considerar su instrucción, puedo informar que los esfuerzos hechos por mejorar y acrecentar el saber y la aptitud del soldado de todas categorías, han sido continuos é intensos, y que los resultados alcanzados son muy satisfactorios.

La institución que, en este orden de ideas, se debe considerar como la primera y más fundamental para la enseñanza del arte, hoy tan complejo, de la guerra y para el cultivo de las ciencias en que sus preceptos están fundados, es, sin duda el Colegio Militar. Es él el instituto en donde se forma la oficialidad científica y culta, destinada a comunicar a las tropas el saber y la disciplina, a darles ejemplo de honor militar, de probidad y de valor, oficialidad llamada más tarde a los altos puestos militares, y a la que hay que preparar, para que pueda con competencia y brillo desempeñarlos.

Contar con una buena oficialidad, es contar, y a corto plazo, con un buen Ejército, puesto que ella encuadrará y dirigirá acertada y vigorosamente a las tropas, y constituirá el campo de reclutamiento de los generales y de los jefes del porvenir.

Esa convicción ha mantenido al Ejecutivo firme en sus propósitos de mejorar la institución en lo material, en lo técnico y en lo moral, y le ha sugerido retoques en la organización y reglamentación del plantel, hasta ponerlo a la altura, que no vacilo en calificar de envidiable, a que hoy se encuentra.

El Colegio Militar, reglamentado tantas veces, y que había sido objeto de reformas importantes en 1891, 1896 y 1900, para no hablar sino de las más recientes, ha sido objeto en el presente cuatrienio, en 1903, de una nueva reglamentación.

Las reformas versaron de toda preferencia sobre el plan de estudios y la distribución de las materias en las distintas carreras de oficiales tácticos de infantería, caballería y artillería práctica, y de oficiales facultativos de Ingenieros, Estado Mayor y Artillería.

Para los oficiales tácticos el nuevo Reglamento conservó, como materias que han de cursarse en tres años, en el orden científico: la Aritmética, el Algebra, la Geometría plana y en el espacio, la Trigonometría Rectilínea y la Geografía, especialmente la de México; en el orden militar: los Reglamentos y los Servicios Tácticos de las tres armas, el Estudio del Material Reglamentario de Artillería y la Teoría de las punterías; la Ordenanza General del Ejército, la Topografía Militar, la Fortificación Pasajera, la Telegrafía de Señales; entre las lenguas vivas, la Inglesa, y como Ejercicios Físicos, los Militares, el Tiro al Blanco, la Equitación, la Natación y la Esgrima de Sable. Aligerados los estudios que el Reglamento anterior consideraba, queda con ellos constituido un núcleo de instrucción bastante para los oficiales tácticos y que constituye el patrimonio común a éstos y a los oficiales facultativos.

Estos últimos, como es natural, hacen los mismos estudios, y en el mismo período de tres años, que los oficiales tácticos antes de complementarlos y perfeccionarlos en un nuevo período de cuatro, con otros de mayor alcance y trascendencia científica y práctica.

Las reformas que el reglamento hoy vigente ha introducido en las materias que los oficiales facultativos han de cursar en los cuatro últimos años de su carrera, son de mayor trascendencia que los que acabo de enumerar; relativas a los estudios de los simples oficiales tácticos. En el orden científico, el nuevo reglamento prevé para los oficiales facultativos la prosecución del ciclo de las ciencias, partiendo del punto en que lo dejó para los oficiales tácticos y completándolo en forma y modo tales que esta oficialidad pueda merecer el nombre de verdaderamente científica y abordar los estudios superiores de aplicación que el arte militar ha hecho de los principios de la ciencia.

En tal virtud, los oficiales facultativos cursan sucesivamente la Trigonometría Esférica, la Geometría Analítica, el Cálculo Infinitesimal, las Matemáticas Superiores, la Mecánica Analítica y la Aplicada, la Cosmografía, la Astronomía, la Geodesia, la Física, la Química, la Historia Natural, la Geometría Descriptiva, la Estereotomía y la Topografía. Los principales de estos estudios son comunes para todas las carreras de oficiales facultativos de Estado Mayor, Ingenieros y Artilleros, y otros son peculiares a cada una, según su índole y sus necesidades especiales. Lo mismo pasa con los estudios de aplicación. Estos son: los de Fortificación Permanente y Ataque y Defensa de Puentes y Plazas, el Arte y la Historia Militar, la Táctica Aplicada, la Estrategia y los Transportes Militares, las Vías de Comunicación, el Servicio de Estados Mayores, el del cuerpo de Ingenieros, la Higiene Militar, las Balísticas y el Cálculo de Probabilidades, la Resistencia del Material de Guerra, la Mecánica de las construcciones y la Construcción Práctica, la Carpintería del Fierro y de la Madera y la Electricidad aplicada a la guerra. Cúrsanse, igualmente, y según la carrera que se desea, seguir el Dibujo de Delineación, el Arquitectónico, el Topográfico y el Geográfico y el de Máquinas. Las lenguas que el Reglamento prescribe como obligatorias para todo oficial facultativo, son la francesa y la alemana, y los ejercicios físicos exigibles, la esgrima del florete y el tiro de pistola.

Con esta reforma en el plan de la enseñanza, se ha logrado no sólo aligerar y hacer más accesibles los estudios, sino también, a la vez que conservarles su carácter aplicativo, y práctico, darles amplitud, variedad y elevación bastantes para que la oficialidad facultativa sea cada día más digna de ese nombre y pueda abordar los estudios más elevados de una Escuela Superior de Guerra, cuya creación oficial no se hace, felizmente, sentir por ahora.

El Ejecutivo no se ha conformado nunca con impartir a la oficialidad táctica ó facultativa una instrucción meramente teórica, antes bien, se ha procurado dar a la enseñanza un carácter verdaderamente práctico y esencialmente educativo. El nuevo Reglamento, siguiendo las huellas de los anteriores, é introduciendo en ellos las mejoras que la experiencia ha sugerido, ha decretado la creación de un cuartel anexo al Colegio Militar. En él los alumnos hacen su práctica del servicio de guarnición, se habitúan al trato del soldado, aprenden la documentación militar y viven la misma vida que su profesión ha de imponerles más tarde, habituándolos a sus fatigas, a sus responsabilidades y a todos sus minuciosos pormenores.

La práctica del servicio de campaña se hace a beneficio de excursiones militares anuales, en las que los alumnos, incorporados a una brigada, expedicionan y se adiestran en todos los géneros de servicios de este orden, según la carrera que siguen y la altura a que se encuentran en sus estudios. Estas excursiones han dado excelentes resultados, y los alumnos han logrado a menudo distinguirse por sus aptitudes y su sentido práctico en las comisiones delicadas que se les han encomendado.

Otra medida ha conservado y perfeccionado el nuevo Reglamento en orden a la enseñanza práctica de los alumnos. Los oficiales facultativos que han terminado sus estudios continúan formando parte del Colegio, durante un año, si bien con la categoría y el sueldo de Tenientes. En este año, dividido en trimestres, hacen prácticas sucesivas de los diversos servicios, trabajan en los Observatorios, visitan los establecimientos militares y se enteran de sus labores, excursionan con misiones especiales y efectúan los trabajos que se les confían y al fin del año sustentan un examen profesional que les da derecho por su mayor saber, a ciertas ventajas al ingresar a las filas del Ejército.

Tales son, en breve síntesis, la forma y las condiciones en que se imparte la enseñanza en el Colegio Militar, y me complazco en informar que cada día los resultados son más satisfactorios. Una oficialidad pundonorosa, digna, inteligente, patriota y habituada a las fatigas del servicio, que no sólo no deterioran ni quebrantan su vigor y su salud, sino que parecen acrecentarlos; una oficialidad estimada cada día más por la sociedad y respetada en el Ejército, ha salido ya a filas y manifestándose digna de su alta misión de paz y de respetabilidad. Muchos de esos oficiales son hoy Jefes superiores y honran con su comportamiento y su capacidad al Colegio que los formó. Otros se han fogueado ya en las campañas del Yaqui y de Yucatán y han demostrado relevantes méritos y completo espíritu militar, y más de uno ensanchando sus estudios técnicos, les ha encontrado aplicaciones importantes perfeccionando el material de guerra y logrando llegar a figurar entre los inventores militares de la época presente, que cuenta tantos y tau distinguidos en el mundo, haciéndose apreciar en su país lo mismo que en el extranjero.

El Colegio Militar ha respondido, pues, a las esperanzas en él vinculadas, y con los resultados que ha dado ha sabido obligar al Ejecutivo, y a mí personalmente, a procurar su incesante mejoramiento. El país, es público y notorio, siente por él el mismo interés y la misma solicitud que el Gobierno.

Si en el orden técnico, la primera institución docente del país, en el orden militar, ha llenado, en lo posible, todas las necesidades que estaba llamada a satisfacer, no las ha llenado menos en el orden administrativo.

La asistencia que en el Colegio Militar reciben los alumnos, es esmerada, al par que económica, y nada ó bien poco deja que desear en punto a alojamiento, vestido y alimentación del personal. El edificio que ocupa el Colegio, sano y pintoresco por su situación, es vasto, cuenta con todos los departamentos necesarios y está dotado de todo el material y mobiliario adecuados a los fines a que está llamado. Con constante solicitud se le ha atendido en el cuatrienio, haciendo en él las obras de reparación, reconstrucción y adaptación que se han juzgado necesarias, y dotando sus gabinetes, laboratorios y biblioteca del instrumental más moderno, de las substancias y ejemplares más necesarios y de los libros más notables y mejor reputados relativos a investigaciones científicas, en general, y al arte de la guerra en particular.

La escuela Naval Militar que no ha exigido modificaciones reglamentarias, porque hasta hoy han sido satisfactorios los resultados obtenidos con el Reglamento vigente, continúa proveyendo año a año a la Marina de guerra, de oficialidad capaz por su instrucción teórica y práctica; y el buque escuela "Yucatán" sigue suministrando buena marinería para nuestra flotilla.

Con la mira de dar a cierto grupo de cursantes de nuestros establecimientos de instrucción naval, mayor instrucción práctica, ampliando el campo de su experiencia, el Gobierno estipuló en los contratos de construcción de dos de los nuevos cañoneros adquiridos, que dos grupos de ocho aspirantes y siete maquinistas procedentes de la Escuela Naval Militar, quedaran agregados a la Comisión inspectora y practicaran en el astillero correspondiente durante dicha construcción.

Los cursos de la Escuela se han hecho con toda regularidad y se ha seguido proveyéndola del material docente necesario y mejorándola en todo cuanto ha sido posible y conveniente.

Además del Colegio Militar y de la Escuela Naval Militar, el Gobierno ha creado, conservado y fomentado otras instituciones destinadas a difundir la instrucción en el Ejército.

Como quiera que es imposible que el Colegio Militar suministre toda la oficialidad de que el Ejército ha menester, especialmente en las clases subalternas, el Ejecutivo ha provisto a la Instrucción de los Oficiales que, no habiendo hecho estudios regulares en el Colegio Militar, sirven en las filas y necesitan conocimientos especiales para hacer eficaces sus servicios.

Para proveer a su instrucción se crearon las Academias de Oficiales en los Batallones y Regimientos. En ellas los oficiales reciben una instrucción que corresponde a la que en el orden militar se ha prescrito en el Colegio Militar para los oficiales tácticos. Estas academias han funcionado con regularidad en el cuatrienio y son muy estimables los resultados que han alcanzado. Con posterioridad se han creado clases de esgrima para los Oficiales de los Batallones y Regimientos.

Con el objeto de que los Subtenientes del Ejército, que se han reclutado por lo general en la masa de los ciudadanos, pudieran llevar a las filas un buen contingente de instrucción fundamental, se había decretado que las personas que deseasen ingresar a las filas en esa calidad, serían en ellas admitidos si comprobaban en un examen su conocimiento en ciertas materias de necesidad general, las unas, y las otras de orden elemental militar. De este modo la futura oficialidad subalterna no sería jamás totalmente empírica y podría en las academias perfeccionar sus conocimientos prácticos de orden militar. Con este contingente y con el más ilustrado que para categorías superiores puede suministrar el Colegio Militar, el Ejército comenzaba ya a contar con una fuerte proporción de oficiales dignos de tal nombre, que se acrecentaría con el tiempo y que daría especial solidez a dicha institución.

Pero esta forma de admisión de oficiales subalternos en el Ejército, mejor sin duda que la de reclutamiento al acaso y casi sin requisitos que en otras épocas se practicó, dejaba aún mucho que desear, pues que un simple examen teórico, sin práctica alguna, por meticuloso y severo que se le suponga no equivale nunca a la vigilancia y control directo de la dedicación, capacidad y aprovechamiento de los candidatos ni, sobre todo, puede reemplazar a una conveniente enseñanza práctica, que no se hacía en el sistema de reclutamiento a que aludo.

Además de su deficiencia esa forma de admisión de oficiales subalternos venía a complicar el sistema de reclutamiento de oficiales, ya de por sí vario y complejo, agregando una forma más de reclutamiento a las múltiples y disímbolas que ya existían, sin que esa complicación quedara ampliamente compensada con determinadas ventajas.

Para llenar esos dos fines, a saber, para darse seguridades mayores en materia de instrucción teórica y práctica de los futuros oficiales y para dar unidad y regularizar los procedimientos de recluta, el Ejecutivo inició ante el Congreso la creación de una nueva escuela militar que se llamará "Escuela de Aspirantes." En este plantel que ha de inaugurarse en Enero próximo, los aspirantes a oficiales harán los estudios necesarios a un oficial táctico subalterno; estudios que definirá el Reglamento de la Escuela que está en preparación, y después de algunos meses de práctica en algún Cuerpo del Ejército, podrán ser incorparados a las filas.

La creación de la Escuela de Aspirantes, unida a algunas medidas complementarias de otro orden, unificará el sistema de reclutamiento de oficiales, simplificándolo y reduciéndolo a un solo procedimiento fundamental.

Muchas esperanzas vincula el Ejecutivo en la Escuela de Aspirantes cuya creación ha sido ya sancionada por la Cámara de Diputados.

De la instrucción de los oficiales paso a la de las tropas.

La instrucción militar de las tropas se hace en los cuerpos con asiduidad y de acuerdo con lo que prescriben la Ordenanza y los Reglamentos de maniobras; y las revistas, desfiles y simulacros comprueban el mayor aplomo y desparpajo con que maniobran y evolucionan nuestras tropas.

Entre la instrucción de orden práctico y de ejercicio asiduo a que hay que someter a las tropas y en la que hay que procurar a todo trance educar al soldado, figura de toda preferencia el tiro al blanco, en el que debe descollar siempre el personal combatiente de un Ejército verdaderamente fuerte.

Años hace que el Ejecutivo ha ampliado, perfeccionado y estimulado este género de práctica. En la Escuela de Tiro, fundada en épocas anteriores y ensanchada y nuevamente reglamentada en el cuatrienio que finaliza, las tropas se ejercitan a diario, por turno y con asiduidad, en el tiro; los oficiales lo practican igualmente y con especialidad los de artillería, y hacen en ella valiosos estudios teórico-prácticos que se han ampliado en el cuatrienio que termina; y soldados y oficiales abundan hoy muy distinguidos en este género de ejercicio.

Con el objeto de estimular a las tropas y de procurar su aplicación, se han decretado recompensas a los tiradores que se distingan; recompensas que se distribuyen con regularidad y en proporción con las dificultades del tiro mismo.

Pero otra necesidad, en orden también a la instrucción de las tropas, se imponía. La mayoría de nuestros soldados rasos, reclutados entre la clase indígena y en la población de los campos, es analfabeta, y era a la vez conveniente y humanitario impartirle la enseñanza elemental, aprovechando su permanencia en las filas. Es cosa sabida que el servicio militar crea en nuestras clases populares hábitos de orden, de subordinación y de disciplina, necesidades nuevas, antes para ellas desconocidas, en orden a su género de vida, a su alimentación, a su vestido, y que estos hábitos y esas necesidades, creadas a la sombra de la disciplina y de las costumbres militares, elevan el nivel moral y social de dichas clases y las preparan a mejores destinos en la vida civil. Completar esa obra del hábito con la de una enseñanza, aun elemental, tendría que ser obra patriótica y de trascendentales resultados en el porvenir, no sólo porque el soldado alfabeta y consciente es mejor soldado, sino porque, devuelto a la vida civil, será mejor ciudadano y hombre más útil.

De ahí la creación y fomento de las escuelas elementales en los cuerpos, la institución de exámenes y premios y el aprovechamiento de las horas que el servicio deja libres al soldado es una obra de regeneración del ciudadano. Los resultados, en este orden de ideas, han sido plausibles, y el Gobierno, fomentando como no deja de hacerlo, estas instituciones, los espera aun mayores en época próxima.

Tales son, agregando a las anteriores la Escuela de Bandas, las instituciones docentes que están en acción y continuada evolución en nuestro Ejército y cuyos frutos, ya tan estimables hoy, están llamados en corto plazo a una mayor abundancia y a una más perfecta madurez.

No bastan a un Ejército la organización y la instrucción para llegar a la plenitud de su fuerza; necesita, además, abundantes y adecuados elementos materiales de acción.

Entre ellos descuella, como de primera importancia, el armamento, tanto más, cuanto que en los últimos treinta años su evolución progresiva ha sido tan completa que el antiguo armamento no puede en manera alguna competir con el moderno. El largo alcance y el tiro rápido, y por consecuencia los pequeños calibres, han acabado por predominar y nuestro antiguo armamento de Remington resultaba anticuado y deficiente en parangón con los fusiles modernos.

La inferioridad de nuestro Ejército, desde ese punto de vista, era manifiesta y urgía reemplazar los fusiles antiguos reglamentarios por otros que estuviesen a la altura de los mejores. Así lo decidió el Gobierno adoptando el fusil Maüsser de siete milímetros y tiro rápido, y procediendo a su adquisición y a dotar con él al Ejército.

El cuatrienio que reseño ha visto realizada esa transformación, y en la actualidad nuestro Ejército en pie de guerra podrá estar armado con el fusil de Maüsser para la Infantería, Caballería y el personal de Artilleros. El último contrato de armamento se hizo por cuarenta y dos mil fusiles, con sus marrazos correspondientes, y nueve mil carabinas Maüsser de siete milímetros. El armamento ha sido recibido a entera satisfacción y está ya en servicio y en almacén. En nuestra fábrica de armas se construyen ya las piezas de refacción que pueda necesitar más tarde ese armamento.

Habiéndose encontrado muy factible la transformación del armamento de Remington de trece y once milímetros en armamento de siete, el Gobierno decidió emprenderla a fin de disponer de un buen fusil para armar a las reservas del Ejército. Esa transformación está casi enteramente terminada.

Se han adquirido y recibido también cuatro mil ochocientos sables para la Caballería en pie de guerra, y diecinueve mil marrazos para mejorar aún más las condiciones del fusil Remington reformado.

La dotación de municiones para este armamento moderno que comenzó adquiriéndose en el extranjero, acabará por fabricarse enteramente en los establecimientos nacionales. Para llegar a ese resultado se ha adquirido la maquinaria indispensable para la fabricación de cartuchos y comenzádose la construcción de una fábrica de pólvora sin humo.

De paso diré que la Fábrica Nacional de Armas y la de Pólvora han mejorado y aumentado su material, adaptándolo a sus nuevas necesidades, y que la primera ha transformado en fuerza motriz eléctrica la de vapor de que antes hacía uso.

Es plausible que las adquisiciones y reformas realizadas en el cuatrienio que estoy reseñando hayan permitido la completa transformación del armamento, aumentado su cantidad hasta poder armar el triple de los efectivos actuales y dotar a las reservas, cualesquiera que sean, de un modelo de armamento, muy superior en todos sentidos al que antes era reglamentario.

El armamento de artillería y su material, en general, han experimentado análoga transformación. Habiéndose inventado la manera de transformar los cañones de Bange de batalla y de montaña en piezas de tiro rápido, se contrató con la fábrica de Saint- Chaumond la transformación de diez y seis baterías y la dotación de parque correspondiente. Esta transformación está casi concluida. Se celebró igualmente contrato con una casa constructora para la compra de seis baterías de cañones de campaña de setenta y cinco milímetros, tipo ligero, que se destinan al Regimiento de Artillería ligera y al Escuadrón de Cañones de tiro rápido Con esas baterías el Ejército quedará bien dotado respecto a artillería a caballo.

Sometidos a pruebas comparativas los cañones Saint Chaumond-Mondragón, Schneider-Canet y Krupp, resultaron favorables al primero. En esa virtud se formuló contrato para la adquisición de ocho baterías de setenta y cinco milímetros que pronto estarán en servicio.

Adquiriéronse, igualmente, doce cañones del sistema Schneider-Canet de cincuenta y siete milímetros para armar los cañoneros "Tres" y "Cuatro" que se han encargado a un astillero de Italia.

En virtud de los estudios comparativos entre el cañón sistemo Canet, tipo ligero, y el de nuevo modelo, sistema Schneider y Compañía, de París, se formuló un contrato para la adopción de cunas alargadas, con recuperador de tres cilindros, del sistema llamado de "juntas de aguas."

Se han recibido a satisfacción las baterías de cañones sistema Schneider-Canet. Bien pronto quedarán dotados de ese armamento los Regimientos de Artillería.

Se recibieron, igualmente, treinta y dos ametralladoras pedidas a Europa, y con ellas queda integrado el servicio correspondiente, y se pidieron también tres cañones de tiro automático de treinta y siete milímetros, para ensayarlos y poder dotar con ese sistema el Escuadrón auxiliar de Artillería.

El Gobierno se ha preocupado de mantener en el mejor estado el vestuario y equipo del Ejército y tener listas en almacén las existencias indispensables de uno y otro. Con la mira de mejorar su calidad, abaratando en lo posible su costo, ordené y se llevó a cabo una visita minuciosa del vestuario y equipo existentes en los almacenes. El resultado de la visita ha sido suministrar al Gobierno mejores bases para los contratos de ese orden, y darle garantías de que esa parte del material militar será cada día mejor y más barata.

Un movimiento muy acentuado de reformas y mejoras se comprueba en el cuatrienio en lo tocante al material de guerra y a las remontas. Se han adquirido y recibido a satisfacción los caballos y muías contratados de preferencia en el extranjero y que se elevan a muchos centenares de animales sanos, vigorosos, jóvenes y de gran alzada destinados a la caballería, la artillería y los trenes de transportes, de toda preferencia.

Se ha procurado igualmente y en la mayor escala posible, enriquecer al Ejército con material telegráfico, con instalaciones telefónicas y ferroviarias, de preferencia estas últimas, en el Territorio de Quintana Roo; de proseguir la construcción de cuarteles y de almacenes para el armamento y municiones reservados al pie de guerra; de crear, lo que ya se ha hecho, el Parque Sanitario, dotado, como jamás lo había estado, de material de transporte y conducción de heridos y de cirugía de guerra, de tiendas y barracas para enfermos y heridos, de medicinas y útiles de todas clases. Se han emprendido y concluido muchas obras materiales en los edificios militares; se han adquirido terrenos destinados a campos de maniobras, a futuras fábricas de pólvora, y en el orden material, el Ejército ha progresado tanto como en el orgánico, el técnico y el disciplinario.

No son menos considerables los progresos materiales en el ramo de Marina. Ningún período administrativo ha sido tan fecundo en adquisiciones de material naval de todas clases. Independientemente de los fletamentos de buques transportes y otros a que obligó la campaña de Yucatán, el Gobierno ha adquirido en los últimos cuatro años un número de pequeñas unidades navales que han prestado ya en dicha campaña y prestarán en lo sucesivo, importantes servicios para la satisfacción de las necesidades marítimas, que pueden llamarse interiores, del país.

Entre esas adquisiciones figuran: un remolcador cuya construcción comenzó en el cuatrienio anterior y que pudo ponerse en actividad en el que reseño; el vapor "Stanford" y dos grandes gabarras de la compañía de ese nombre; el pailebot mercante "Unión," el remolcador "El Alerta," tres remolcadores más, una lancha de vapor, dos balandras, y cinco lanchas alijadoras, un vapor remolcador y dos lanchas que durante la campaña de Yucatán prestaron sus servicios, respectivamente, en el puerto de Xcalak Quebrada y Puerto Morelos,

Pero de estas adquisiciones las más importantes sin duda, son las de los cañoneros "Tampico" y "Veracruz," que se mandaron construir en los Estados Unidos, y los que llevarán los nombres de "Bravo" y "Morelos," concluidos ya en Italia. Los dos primeros se pusieron desde luego en servicio entre Veracruz, Progreso y las costas del Territorio Quintana Roo, y los dos últimos entrarán pronto al servicio activo. Unos y otros son modelos en su género, están construidos con todos los perfeccionamientos del arte naval militar moderno y armados con armamento perfeccionado y suficiente para su porte y su destino.

Omito, por no alargar demasiado este Informe, muchas otras mejoras y reformas realizadas en los órdenes orgánico, técnico y material, tanto en el Ejército como en la Marina. Debo, sí, mencionar en el orden orgánico, la expedición del Código de la Marina Mercante inspirado, al par que en las leyes más sabias y los usos mejor admitidos en el mundo comercial, en las exigencias de nuestras propias y peculiares necesidades; las reformas que se ha creído deber hacer en el servicio sanitario en tiempo de paz y en campaña; la organización de los Batallones Regionales destinados al servicio del Territorio Quintana Roo y constituidos por tropas aclimatadas, capaces de resistir las inclemencias de aquellas regiones y al abrigo de sus enfermedades endémicas En el orden material, los ensanches, construcciones y reconstrucciones de establecimientos militares, las obras en los puertos, los ferrocarriles, telégrafos, líneas telefónicas y observatorios en Quintana Roo y otras costas. En el orden técnico, la constitución y plena actividad de los Estados Mayores de las Zonas, el levantamiento de planos y la formación de cartas geográficas y marítimas; la cooperación de oficiales facultativos del Ejército en las labores de la Comisión Geográfico-Exploradora. En el orden represivo y disciplinario, el funcionamiento normal y regular de las Instituciones de Justicia Militar, dentro de un código concienzudamente elaborado, y equitativa, pero rigurosamente aplicado.

En el orden militar, pues, como en el diplomático, el gubernativo, el de las mejoras materiales y el hacendario, el país ha hecho su camino y avanzado cuanto más le ha sido posible en las vías regeneradoras del progreso.

Sin pretender historiar las campañas difíciles del Yaqui y de Yucatán, lo mejor que de ellas puede decirse, en síntesis, es que quedaron concluidas. Habían parecido, en efecto, interminables; llegó a creerse que el cuerpo social nacional, no llegaría jamás a someter a tribus tradicionalmente, secularmente puede decirse, substraídas a toda obediencia, a todo régimen normal, al necesario imperio de la ley y a la incontestable autoridad del Gobierno. Todo las protegía, todo las amparaba en su actitud indómita é insumisa, la lejanía de sus refugios, lo quebrado de sus terrenos, las enfermedades que diezmaban a los forasteros que intentaban penetrar a ellos y, ante todo y sobre todo, las angustias, las escaseces de un erario exhausto y sin crédito y de gobiernos no cimentados en la paz, en la prosperidad general, en la abundancia fiscal y en la lealtad y abnegación de la fuerza pública.

Estos factores: paz, abundancia, crédito y lealtad, origen de toda prosperidad presente y de toda grandeza futura, son los que han vencido en el Yaqui y en Yucatán, ya que jamás campaña alguna, en nuestra azarosa historia, había podido hacerse con tanta ciencia adquirida, con tanto elemento acumulado, con tanto recurso disponible. Las ha habido, sin duda, gloriosas, excelsas, heroicas, redentoras; pero acaso menos demostrativas del poder incontestable del orden cuando sabe aliarse al progreso.

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* *

He concluido. Si en el Informe relativo al cuatrienio anterior pude decir con plena justificación que había sido, a partir de la Independencia, el primero risueño y feliz de nuestra historia, y que se había desenvuelto sin accidentes, casi, y sin peripecias; créome igualmente autorizado a afirmar que el que reseño ha planteado problemas y ofrecido dificultades que han puesto a prueba, por diverso modo, la solidez de nuestra organización económica, y la firmeza de nuestro progresivo equilibrio. Y nada prueba mejor lo positivo y real de nuestras conquistas, que la cuasi inconsciencia del país respecto a los amagos que han podido perturbarlo.

Lo repito, porque es ésta la más profunda enseñanza que se desprende de la historia administrativa de los últimos cuatro años: El país, salido de la adolescencia, comienza brillantemente a entrar en la virilidad.

México, Noviembre 30 de 1904.—Porfirio Díaz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

República Mexicana. Informes y manifiestos de los poderes ejecutivo y legislativo de 1821 a 1904. México. Imprenta del Gobierno Federal. 1905. Tomo III, pp. 804-900.