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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1867 Carta a Juárez pidiendo indulto. Mariano Riva Palacio.

San Luis Potosí, junio 16 de 1867

 

CARTA DE MARIANO RIVA PALACIO A JUÁREZ PIDIENDO INDULTO.
(San Luis Potosí, junio 16 de 1867)

 

Ciudadano presidente:

Mariano Riva Palacio y Rafael Martínez de la Torre, al ciudadano presidente de la República, con el debido respeto, exponemos: que el fallo del Consejo de Guerra ha sido confirmado por el general en jefe, imponiendo la pena capital al príncipe Fernando Maximiliano. Por última vez debemos molestar al supremo magistrado de la nación, pidiéndole hoy clemencia para nuestro defendido. El fallo de los tribunales que han conocido de esta causa es ya un hecho, y ante este acontecimiento omiten los defensores hacer nuevas observaciones a la ley, para implorar sólo la gracia del indulto.

Cuanto hemos expuesto en nuestros anteriores ocursos, se ofrece tomarlo en consideración por el ciudadano presidente, y a nosotros sólo nos toca protestar: que, amantes de la libertad, estimamos como uno de nuestros mayores bienes exponer con verdad cuanto puede ser útil a la nación. La vida de Maximiliano no será motivo jamás de trastorno interior en el país, y puede elevar a México, moral y positivamente, en el exterior. Su muerte entraña un grave germen de mal, porque, para la discordia civil, es un punto de partida que comienza con sangre, y no se sabe su término en cuanto al exterior, significa el aislamiento de Europa y un motivo de sentimiento para la nación vecina. ¡Sombrío cuadro de un futuro que no quisiéramos profetizar! No hablaremos ya de consideración alguna de orden público. Al recto espíritu del ciudadano presidente no puede ocultársele cuánto puede pesar este perdón en un partido vencido, que ve en las manos de este supremo magistrado el poder de la salvación pública.

No es posible que el corazón del ciudadano que más ha luchado por los filantrópicos principios de la libertad, quiera amargar la existencia de las familias con una pena que reduce a la nada al reo de la ley. Esa nada en que se resuelve la muerte, es una negra sombra de la existencia cuando se pierde en el patíbulo por un delito político; pero esa sombra que no se ve al ejecutar aun a nombre de la justicia política, la historia nos refiere que muchas veces, al través del tiempo que corre, ha conmovido el corazón de quien enérgico creyera que llenaba un deber que impone la ley.

Buen padre de familia el ciudadano presidente, y educada ésta en los sentimientos que repugnan el horrible espectáculo de la sangre que se derrama por delitos políticos, puede creer que, si escuchara la voz de sus apreciables hijos y digna esposa, le pedirían, a nombre de la respetable madre de Maximiliano y de la desventurada princesa Carlota, la vida de este príncipe desgraciado, que al iniciarse en la política de nuestra patria infortunada, cayó en ese abismo sin fondo ni luz que crean las disensiones civiles. ¡Pobre madre! ¡Qué distante estará de tener a su hijo al borde del sepulcro, si antes no lo salva el ciudadano presidente, abriendo las puertas a su corazón generoso, que debe ser el reflejo del pueblo que gobierna!

Ese sentimiento puede estar hoy dominado por esa terrible presión de una exigencia, mal calificada por algunos de patriótica; pero ese mismo sentimiento debe ser superior a un extravío, de que vendría muy pronto un cordial arrepentimiento. Que piensen con el ciudadano presidente los que sean llamados a votar en este indulto, cuál sería la súplica de las personas de su familia si estuvieran en esta ciudad, y estamos seguros del perdón que imploramos. Al otorgarlo, el ciudadano presidente habrá satisfecho una inspiración de su propia conciencia, y habrá sido digno intérprete de los sentimientos de la República.

Todo lo esperamos de su corazón generoso, pidiéndole se sirva otorgar el indulto, dictando luego sus órdenes para que se suspenda la ejecución, a fin de evitar que la más pequeña dilación en el derecho de este recurso lo hiciera ineficaz porque llegase fuera de tiempo.

Mariano Riva Palacio
Rafael Martínez de la Torre [...]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Villegas Revueltas Silvestre. Antología de textos. La Reforma y el Segundo Imperio. 1853-1867. UNAM. 2008. 424 pp.