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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1864 Carta de D.J.G Casanova a D.J. Velázquez de León

Pueblo Viejo, 13 de Noviembre de 1864

CARTA DE D. J. G. CASANOVA A D. J. VELÁZQUEZ DE LEÓN, EN QUE LE EXPUSO LOS OBSTÁCULOS QUE LE IMPEDÍAN LA OCUPACIÓN DE LA HUAXTECA Y LE DENUNCIÓ VARIOS ABUSOS DEL CORONEL DUPIN

Exmo, señor ministro don Joaquín Velásquez de León.

Mi querido y fino amigo:

Mucho tiempo hace que no recibo carta de usted y aunque yo tuve el gusto de contestar a su última, le repito mis letras para significarle que he vuelto de Tuxpan, después de haber estado allí diez y seis días haciendo algunos arreglos, ya que no pude llegar oportunamente con el auxilio que llevé.

Venía animado, porque me anunciaron algunos amigos que este comandante superior tenía orden de auxiliarme; pero lejos de eso, él mismo me ha dicho que el coronel Dupin le ha prevenido que ni un soldado emplee en apoyo de la Huaxteca. Semejante proceder me ha molestado, tanto más cuanto que en Tamaulipas no hay enemigos y tampoco tiene necesidad de la fuerza numerosa que mantiene en el interior sin ocupación alguna. Oficialmente me quejo de su conducta al señor general en jefe, y a usted le ruego se tome la molestia de interesarlo para que prevenga a estos señores no me nieguen el auxilio cuando lo pida.

Todavía no recibo las órdenes para recursos, y por este correo remito los presupuestos de las fuerzas rurales que se hallan sobre las armas, para ver si se mandan pagar o cuando menos se me da alguna cantidad a buena cuenta; yo quisiera que usted me ayudara en este asunto, pues sin dinero no es posible organizar nada.

El jefe Mascareñas, disidente en Ozuluama, se ha sometido ya a los convenios celebrados en Pueblo Viejo el 1° de octubre; pero no puedo ocupar militarmente a aquella población, como estaba convenido, para recibir las armas, por la falta absoluta de una fuerza que me dé respetabilidad; así, pues, le suplico mucho me ayude a salir de la situación comprometida en que se me ha colocado, pues verdaderamente no sé que hacer. Si no tuviera que respetar las órdenes supremas y sujetarme a los límites que se me han señalado, arbitraría recursos como pudiera; pero no me atrevo a faltar a lo prevenido y, así, no tengo otro arbitrio sino pedir a quien lo pueda dar.

En este momento me escriben de Pánuco y me anuncian que Pavón se somete también, y me tiene usted que, aunque voy logrando la pacificación, sigo cada vez más comprometido por la falta de fuerza para ocupar los pueblos que se someten y es preciso proteger; de manera que, al paso que deseo ir avanzando, temo conseguirlo, porque descubro más mi impotencia, lo cual es tristísimo para mí y vergonzoso para la respetabilidad del gobierno de S.M., de quien quisiera que se hablara con veneración.

Vamos a otra cosa, y dispense usted que lo moleste. Si S.M. no remueve de Tamaulipas al coronel Dupin, va a verse allí lo que pensábamos que ya habrían concluido: los pronunciamientos. Es un hombre incapaz de gobernar y comete cada día mil y mil arbitrariedades, de modo que no hay una sola persona que esté contenta ni se considere segura. No van millares de representaciones en su contra, porque todos le tienen miedo y temen que se quede siempre aquí ejerciendo venganzas con todos los que supiera que se quejaban de él. A mí nada me importa lo que allí pasa; pero veo con sentimiento lo que está pasando y me he resuelto a decirlo a usted en lo confidencial, ya porque deseo que todo el país acepte gustoso el gobierno de S.M., y ya también porque como advierto, no las injusticias, sino los atentados que comete, y me parecería un delito callar lo que creo una obligación participarlo a quien pueda remediarlo.

Sería muy largo explicar a usted todo lo que semejante hombre ejecuta y, así, me limitaré a sólo tres o cuatro puntos. Él fue la causa de la muerte de un señor Garalloa, a quien amenazó con fusilar en presencia de su familia, y del susto se murió. Pues después de eso está arruinando a la familia del muerto, embargándoles cuanto carro y mulas tienen en la hacienda de Tancasnequi y amenazándola constantemente, sin más motivo sino que ha visto que le temen y le parece bueno el sistema de hacerse temer.

Compra por la fuerza, ya mulas aparejadas o ya ganado, al precio que le agrada, sin que los dueños se atrevan a replicar, porque desde luego los amenaza con la "horca". No hace mucho tiempo recibí una orden del Ministerio de la Guerra que, entre otras cosas, previene que todo el enemigo que se presente, sea admitido sin ninguna restricción, y que aquellos que den garantías y quieran quedarse con sus armas para defensa de su persona, se les deje; pues bien, el coronel Dupin manda publicar un bando sobre armas, que ha causado en Tamaulipas gran sensación, y del cual le acompaño un ejemplar para que se haga cargo de lo que es.

Por último, parece que, con el carácter de gobernador de Tamaulipas, ha ordenado una reunión de prefectos en Ciudad Victoria, bajo pretexto de tratar en junta sobre el modo de gobernar el departamento. Según parece, el prefecto político de Tampico se ha excusado de concurrir, porque está enfermo, y el señor Dupin ha creído que no es cierta su enfermedad. En consecuencia, ordena oficialmente al comandante superior de la misma ciudad de Tampico "llame a su casa al prefecto y le exija marchar, y si no lo hace en el acto, lo aprese y lo remita bajo segura custodia en clase de preso hasta Victoria, porque él, dice, no está acostumbrado ni puede consentir que se desobedezcan sus órdenes". En la misma orden de que hablo en mi párrafo anterior, se me previene que no mezcle en las atribuciones de otras autoridades; ¿y el coronel Dupin, en Tamaulipas, tiene derecho de hacerlo y de tratar de esa manera a quien se le da la gana?

Crea usted señor Velásquez, que haría usted un gran servicio a este país, si procurara aliviar las penas de estas gentes, influyendo en que se separe a este sujeto de Tamaulipas, porque, si dura, usted verá más tarde o más temprano los perjuicios que trae.

Consérvese usted bueno, reserve usted la persona que le da estas noticias y mándeme con su afmo. amigo y S.S., Q.B.S.M.

J. G. CASANOVA (rúbrica)

A última hora.

Se dice que el comandante superior de Tampico ha modificado la orden contra el prefecto; pero se teme que Dupin lo obligue a que lo mande preso, según desea.

(Rúbrica)