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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1864 Carta de Napoleón a Maximiliano.

Compiégne, noviembre 16 de 1864.

 

 

A V. M.; el emperador Maximiliano

Señor mi hermano:

Hace tiempo no he escrito a V. M. porque esperaba, para hacerlo con conocimiento de causa, poder comunicarle el resultado de las informaciones que he recibido y mis reflexiones alrededor de ellas.

Puedo tanto mejor expresaros libremente mi opinión, pues, habiendo mantenido últimamente una larga conversación con el rey de los belgas, he podido convencerme de que estamos por completo de acuerdo en lo que, en propio interés de V. M., es más conveniente aconsejarle.

Para comenzar, creemos que es tiempo de que resolváis lo antes posible las cuestiones referentes a la organización de México.

Después de haber, con toda razón, consultado a los hombres del país, es esencial que se manifieste vuestra voluntad y que cese la incertidumbre sobre puntos de gran, importancia.

Se espera con impaciencia la solución de las cuestiones siguientes:

1. Los bienes del clero.

2. La organización administrativa.

3. La organización judicial.

4. (Ver Nota 1)

5. La ley sobre reclutamiento del ejército.

6. La organización financiera.

No tengo gran cosa que decir sobre las cinco primeras cuestiones.

Tanto más que creo que sobre esos temas estáis decidido.

Me permito solamente insistir en que V. M. tome alguna decisión; cualquiera cosa es mejor que la indecisión.

En cuanto al 6º punto que es de los más importantes, es necesario comprender que el establecimiento del crédito es de primordial necesidad para vuestro gobierno.

Aquí ya han salido al mercado los bonos de un nuevo empréstito que, confundiéndose con el primero, podrían producir a V. M. 100 millones de francos para los primeros meses del año próximo.

Pero, para esto, es necesario que se establezca un sólido banco en México y creo que es muy importante para V. M. que los principales banqueros de París, asociados a grandes casas de Londres, consientan en ponerse a la cabeza de dicho establecimiento.

Es verdad que estos hombres de negocios esperan ganar dinero, pero prestarán grandes servicios a V. M. siendo los intermediarios con Europa para las transacciones financieras y fundando un crédito sólido en México.

Recomiendo, por lo tanto, a V. M. acepte sus ofrecimientos.

Y en esta ocasión me permito deciros que al fundar un nuevo imperio es imposible llegar a la perfección desde el principio; todas las medidas que se toman ofrecen siempre ciertas ventajas al lado de ciertos inconvenientes, la habilidad del soberano consiste en ver si las primeras superan a los segundos.

Existe la cuestión de Sonora.

Sé que los proyectos de Mr. Gwin no han agradado en México y, sin embargo, es el hombre que puede rendir mucho en ese país.

Para explotar Sonora, es necesario adoptar, para las minas la ... (Ver Nota 2) española y, para los colonos, la de América del Norte.

En México se teme que Sonora se convierta en una provincia estadounidense pero, creedme, si no se hace nada, lo llegará a ser por la fuerza de los hechos.

Ya los colonos y aventureros se introducen individualmente y, cuando su número sea importante, sin organización y sin control del gobierno, se declararán independientes, lo que no llegará a suceder si el gobierno se pone a la cabeza de la inmigración, planta una bandera y organiza el país.

Llego ahora a la cuestión más delicada.

Creo que V. M. debe conservar por largo tiempo el poder absoluto.

Sin embargo, desearía que, sin correr ningún riesgo, haga sancionar sus actos mediante una apariencia de representación nacional.

Es decir que consideraría muy beneficioso, a los ojos de Europa sobre todo, que V. M., después de concluida la organización del país y resueltas las grandes cuestiones pendientes, convocase por uno o dos días un Congreso cuyos miembros serían nombrados por V. M. entre los elegidos por los municipios; de esta manera el Congreso estaría integrado por gente que gozaría de la confianza de sus conciudadanos, pero la elección de V. M. impediría que se compusiese de opositores.

En vuestro lugar, yo comunicaría a esta asamblea todo lo realizado; le anunciaría que una vez pacificado todo el país, trabajaría con celo en elaborar una constitución, pero solicitaría un voto de confianza que me diese todavía poder dictatorial por algunos años.

Someto estas ideas a V. M., rogándole me perdone si me permito aconsejarle, pero debe comprender que es un verdadero interés el que me guía a expresarle mi pensamiento con toda libertad.

Supe con gran placer que la gira de V. M. se cumplió con los mejores auspicios y que, durante vuestra ausencia, la emperatriz se desenvolvió con notable tacto y habilidad en sus funciones de regente.

Os ruego presentarle mis homenajes.

V. M. ha realizado ya muchas cosas buenas y veo con alegría que todo el mundo le hace justicia pero, permitidme deciros que es necesario ocuparse de las grandes cuestiones, del basamento y del armazón del edificio que V. M. empieza a levantar, antes de dedicar la atención a detalles.

El rey de Bélgica cree que sería útil, si es posible, emplear al ejército mexicano en trabajos públicos.

En cuanto al ferrocarril que debe unir México a Veracruz, creo que nada es más importante.

Termino esta larga carta renovando a V. M. la seguridad de los sentimientos de alta estimación y sincera amistad con que soy el buen hermano y amigo de V. M. (Ver Nota 3)

Napoleón

Notas:

1. Está en blanco en el documento consultado.

2. Palabra ilegible. Probablemente "práctica".

3. Original en francés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.