Home Page Image
 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1862 Forey insiste en Orizaba, que la bandera invasora es protectora.

Orizaba, 3 de noviembre de 1862.

 

 

Mexicanos:

A la lectura de la proclama que a mi llegada a vuestro país os dirigí, no habéis podido engañaros y habéis reconocido la mano del emperador; sólo él posee el secreto de decir tantas y tan lindas cosas en un estilo tan noble como claro.

Pero hoy, que he visto bastante de vuestro país para narraros mis impresiones, dejad exponéroslas brevemente y con la sencilla franqueza de un soldado, que, os lo repito y por más que puedan deciros algunos escritores de mala fe, no viene a hacer la guerra al pueblo mexicano, sino al gobierno cuya incapacidad para hacer el bien, prueba hasta la evidencia la triste situación de vuestro país.

¿Qué se ve, en efecto, en vuestras ciudades?

Edificios en ruina, calles intransitables, aguas corrompidas que vician el aire.

¿Qué son vuestros caminos?

Barrancas y pantanos por donde no pueden pasar sin peligro los caballos ni los carruajes.

¿Qué es vuestra administración?

El robo organizado; los que están encargados por sus empleos de impartir justicia a sus conciudadanos, son a veces los primeros en molestarlos en sus personas y en sus bienes.

Los encargados de la recaudación de los impuestos, lo más a menudo no llenan las arcas del estado, sino después de haber llenado sus bolsillos.

¿Puede ser fomentada la agricultura cuando el cultivador está casi seguro de verse arrebatar el fruto de su trabajo?

¿Pueden florecer el comercio y las artes, cuando por todas partes y hace muchos años resuenan gritos de guerra?

No habéis, pues, recobrado vuestra independencia después de tanta sangre derramada por tan noble objeto, sino para hacer de ella el uso más deplorable y, en este país favorecido por el cielo bajo tantos aspectos, verdaderos patriotas comprenden ya que esta noble nación es explotada hace mucho tiempo por ambiciosos que gastan en luchas fratricidas todas las fuerzas vitales de México.

Sí, os lo digo con dolor y con todos los que ven la triste situación de vuestro país, corréis a vuestra perdición y sólo os falta dar un paso para caer en un abismo que se tragará vuestra independencia y os volverá a hundir en la barbarie, si no dais un paso atrás.

Dad, pues, este paso o cuando la Providencia os ofrece una ocasión, acaso la única.

La Francia os envía un ejército, modelo de orden y de disciplina, por más que se haya atrevido a escribir lo contrario una prensa odiosamente calumniadora.

Viene a ayudaros a que os constituyáis como nación rica, poderosa, libre, con esa libertad que no marcha sin el orden como una nación que todas las demás puedan reconocer como civilizada.

Este ejército os ayudará a constituir un gobierno honrado y probo, que no empleará más que agentes honrados y probos como él.

Entonces la Hacienda del Estado será en bien de todos y no de unos cuantos; servirá no para enriquecer a algunos ambiciosos sino para pagar un ejército regular, capaz de mantener el orden en el país y de proteger, en vez de destruir, la fortuna privada; servirá para abrir vías de comunicación como en Europa, para facilitar las relaciones comerciales que forman la prosperidad de los pueblos; servirá para reparar vuestros caminos, vuestros puentes, vuestros monumentos; para mantener (en buenas condiciones) vuestras ciudades mal alumbradas y mal empedradas.

¿No vale todo esto la pena de reflexionar en ello y de que todos los mexicanos, a cualquier partido que pertenezcan, se den la mano para olvidar antiguos resentimientos y trabajar en común por la grandeza de su patria?

A la sombra de la bandera francesa es como pueden obtener este resultado, porque recordarán estas bellas palabras del emperador:

“Donde quiera que flota esta bandera, representa la causa de los pueblos y de la civilización”.

Cuartel general en Orizaba, 3 de noviembre de 1862.

(Ellie Frédéric) Forey
General de división.
Senador, comandante en jefe del cuerpo expedicionario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:
Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.