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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1858 Circular de Santos Degollado referente al establecimiento del Gobierno constitucional en Colima

26 de Marzo de 1858

CIRCULAR. Excelentísimo señor: Pongo en conocimiento de V. E. que el día de ayer llegamos sin novedad a esta ciudad, el excelentísimo señor Presidente interino y sus ministros con objeto de que aquí se establezca por el tiempo necesario el Gobierno Supremo como centro de unidad nacional.

Sabe ya V. E. que el Ejército Federal, compuesto de las fuerzas de los Estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro y Aguascalientes mandadas en jefe por el excelentísimo señor general don Anastasio Parrodi, sufrió el día 10 un descalabro inexplicable a inmediaciones de Salamanca: que el general don Manuel Doblado con las tropas de Guanajuato cometió la defección de pasarse a los reaccionarios el día 11 en Silao: que en consecuencia, durante algunos días, estuvieron en dura prisión el excelentísimo señor Presidente y cuatro de sus ministros bajo el poder de una parte de la guarnición de Guadalajara y de los presidiarios excarcelados por ella: que los esfuerzos de la otra parte de la guarnición y la aproximación de los restos del ejército desbandado en Salamanca puso en libertad a tan importantes personas, mediante unos convenios: que de acuerdo con el señor Parrodi y para salvar el centro de unión salió el Supremo Gobierno el día 20 para este rumbo que replegado el mismo señor Parrodi a Guadalajara con el corto resto de sus fuerzas propias y una buena cantidad de pertrechos de guerra, y seguido por el enemigo, celebró el día 21 unos convenios que ponen a éste en posesión de la capital de Jalisco, quedando insurreccionados el mismo Estado y el de Guanajuato, en donde muchas de las fuerzas que no quisieron darse por vencidas ni seguir el dictamen de sus jefes, sostienen fuera de las capitales el orden legal y la causa nacional; y que una gran mayoría de los Estados de la República se mantiene fiel a las leyes y resiste a la reacción. La pérdida de una batalla, la defección vergonzosa de algunos malos mexicanos y la capitulación de la guarnición de Guadalajara, no son en concepto del Excelentísimo señor Presidente interino motivos bastantes para desalentar el patriotismo ni menos para persuadirlo de que es voluntad nacional volverse a someter al yugo tiránico que sacudieron los pueblos en agosto de 855, y por eso se contempla obligado por el mandato de sus comitentes a mantener el depósito de la autoridad suprema de la República y a luchar hasta el fin por el sostenimiento de los principios democráticos y por la incolumidad de las instituciones bajo que quiso constituirse la nación.

En esta virtud, debe quedar entendido V. E. de que el Gobierno legítimo del país está dispuesto a arrostrar todas las dificultades y a hacer todos los sacrificios por salvar las leyes, los derechos de las ciudadanos y el buen nombre de la República, que no puede retroceder en la senda de la civilización y del progreso por donde se ha propuesto marchar a pesar de las rémoras que le ponen las preocupaciones y los intereses bastardos. Mudará de residencia cuantas veces fuere necesario, trabajará sin descanso por conservar la independencia y la unidad nacional, y no cederá de sus justos derechos, sino cuando adquiera plena convicción de que el pueblo mexicano acepta los principios reaccionarios, a trueque de la paz; pero sin riesgo de insurreccionarse ni de caer en el abismo del fraccionamiento del territorio de la República, que son los resultados probables del triunfo pasajero de la reacción.

El Excelentísimo señor Presidente espera del patriotismo, ilustración y celo de V. E. que reanimará a los pueblos de su mando, que los dispondrá a defender los más caros intereses de la sociedad, que les hará comprender la importancia de una resistencia digna contra la opresión y que les inspirará la necesaria confianza en la justicia de su causa y en la consagración del Gobierno nacional al servicio de sus mandatarios.

Dígnese V. E. acusarme recibo de esta nota y trascribirla a Ios excelentísimos señores gobernadores de los Estados limítrofes, por si sufriere extravío la que directamente se les manda con esta fecha.

Reitero a V. E. las protestas de mi distinguida consideración.

Dios y Libertad. Colima, marzo 26 de 1858.

Degollado