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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1855 Gadsden, irritado, hace grave cargo a Santa Anna.

México, julio 3 de 1855.
 

Sr. William M. Marcy
Secretario de Estado de los Estados Unidos

Con fecha 22 de enero último, luego el 29 del mismo mes y 25 de marzo siguiente, esta legación presentó una larga lista de quejas pendientes a la consideración del gobierno mexicano.

En diversas ocasiones, cumpliendo los deseos del Presidente de Estados Unidos, para continuar las buenas relaciones con México, se había solicitado atención y, a pesar de ello, no se ha obtenido ninguna respuesta al ministro de Estados Unidos que pueda favorecer las mencionadas buenas relaciones de vecindad y éste no ha obtenido ninguna muestra de buena voluntad de Santa Anna o de su farisaico primer ministro.

Por el contrario, la sinceridad del Presidente de Estados Unidos ha sido frecuentemente puesta en tela de juicio y su ministro ha sido acusado por el ministro de Relaciones de que todas las demostraciones para suprimir los movimientos filibusteros en contra de México y Cuba.

Eran sólo disfraces que ocultaban nuestro efectivo y secreto apoyo a hombres sin ley para agredir a México y a los dominios españoles, aliándose con insurgentes -¿traidores? - y bandidos.

La desconfianza hacia todos los angloamericanos y los aparentemente sospechosos designios de Estados Unidos, han llevado a este pragmático ministro mexicano a cometer actos de descortesía y violencia hacia los ciudadanos estadounidenses, aun cuando están bajo la protección de cartas de seguridad; ha cometido también ofensivas y arbitrarias restricciones en el intercambio y el comercio, con miras a dañar y también arruinar y sacar de México, inclusive, a los mismos huéspedes invitados por un vecino “bárbaro”, que se encuentran dentro de solemnes estipulaciones de tratados y garantías de protección.

En casi todos los decretos en los que invita a la colonización, los “vándalos” angloamericanos son expresamente excluidos.

No se oculta esfuerzo por crear una antipatía nacional entre los ciudadanos de ambos países, por parte de Santa Anna y de su Primer Ministro.

Las estipulaciones del último Tratado, antes de que los dominios comprados pasaran a posesión de Estados Unidos, han sido eliminadas para retirar toda responsabilidad de restringir las incursiones de indígenas al territorio mexicano, a cambio de ello fueron ampliamente recompensadas por cualquier pérdida o reclamación justa a la que tenían derecho.

Sin embargo, el ministro de Relaciones ha vuelto a plantar reclamaciones contra Estados Unidos, que ya habían sido resueltas, con el propósito de fomentar un resentimiento entre los afectados.

Todas estas repulsas de justas obligaciones por parte del gobierno mexicano, han sido en perjuicio de su propio pueblo, ya que es sabido que Santa Anna se apropió de una suma aproximada de 600,000 dólares de los 7’000,000 que había recibido, los que destinó a indemnizarse, por las depredaciones cometidas por voluntarios del ejército de Estados Unidos en sus propiedades en Lencero y en Manga del Clavo y, ante la expectación y extrañeza de la población del río Bravo, fronteriza a los Estados Unidos, ha retenido la suma de los 10’000,000 estipulada en el Tratado y que por derecho corresponde a los afectados de su propio país.

En resumen, los agravios cometidos contra personas y sus propiedades, se aplica tratamiento de población subyugada a los ciudadanos de Estados Unidos; los actos de mala voluntad que diariamente se cometían, estimulaban todos estos insultos y abusos, alegando que ninguna queja podía ser justamente atendida y que ninguna advertencia podría corregir los abusos cometidos a personas y propiedades.

Me sentí en la obligación de interrumpir toda relación diplomática con este Gobierno, hasta que no reaparezca un sentimiento de justicia y de respeto por las estipulaciones del Tratado, buscando una reconsideración de las ofensas y de los errores que tan frecuentemente han dado lugar a quejas; de lo contrario, el Presidente de Estados Unidos suspenderá toda relación con el gobierno de Santa Anna, quien, en la brutal conducta de las ejecuciones militares de su propio pueblo que lucha por la justa restauración de un gobierno propio y al que ha ensombrecido con sus intentos de imponerse sobre los ciudadanos de Estados Unidos, dentro de poco será considerado como un usurpador militar y bandido que ocupa el suelo de los aztecas, por profanar el nombre de “insurgente” y desconocer las normas civilizadas.

Me causa pena que nuestra Federación siga reconociendo a un usurpador del gobierno mexicano y ser yo un enviado y ministro ante semejante usurpador incivilizado.

Respetuosamente,

James Gadsden
Ministro de Estados Unidos en México

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:
Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.