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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1848 Mensaje del Presidente de los Estados Unidos, James K. Polk con comunicaciones del Gobierno de Yucatán

Abril 29 de 1848

 

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, con comunicaciones del Gobierno de Yucatán, exponiendo el estado de sufrimiento a que está reducido aquel país debido a una sublevación de los indios, implorando la protección de los Estados Unidos, y ofreciendo para el caso de que se le otorgue, transferir a los Estados Unidos el dominio y soberanía de la Península. ''Abril 29 de 1848.—Leído, enviado a la Comisión de Relaciones Exteriores y mandado imprimir.

"Al Senado y a la Cámara de representantes de los Estados Unidos.—Someto a la consideración del Congreso varias comunicaciones recibidas en el Departamento de Estado, del Sr. Justo Sierra, comisionado de Yucatán, así como también una comunicación del gobernador de aquel Estado exponiendo la condición de extremo sufrimiento a que ha sido reducido su país, por una insurrección de los indios dentro de sus fronteras y solicitando la ayuda de los Estados Unidos.

"Estas comunicaciones dan a conocer un caso de sufrimiento y miseria humanas que no pueden menos que despertar las simpatías de todas las naciones civilizadas. Aparece de estas y otras fuentes de información que los indios de Yucatán están llevando a cabo una guerra de exterminio contra la raza blanca. En esta guerra civil, no reparan ni en la edad, ni en el sexo, y dan muerte sin distinción a cuantos caen en sus manos. Los habitantes, poseídos de pánico y sin armas, huyen de sus salvajes perseguidores dirigiéndose a la costa y su expulsión de su propio territorio o su exterminio será inevitable a menos que obtengan ayuda de fuera. "En estas condiciones han implorado, por medio de sus autoridades constituidas, la ayuda de este gobierno para que los salve de la destrucción, ofreciendo para el caso de que se les conceda, transferir el "dominio y la soberanía de la península" a los Estados Unidos. Iguales llamamientos de ayuda y protección se han hecho a los gobiernos español e inglés.

"Aunque no es mi propósito recomendar la adopción de medida alguna tendente a adquirir el "dominio y soberanía" sobre Yucatán; conforme a la política que tenemos establecida, no podemos consentir que este “dominio y soberanía” sean transferidos ya sea a España, a la Gran Bretaña o a cualquier otra potencia europea. Usando el lenguaje del Presidente Monroe en su mensaje de diciembre de 1823, "consideraríamos todo intento de su parte para extender su sistema a cualquiera porción de este hemisferio, como peligrosa para nuestra paz y seguridad." En mi mensaje anual de diciembre de 1845 declaré que "hacía cerca de un cuarto de siglo que se había anunciado al mundo dé una manera clara en el mensaje anual de uno de mis predecesores, el principio de que el continente americano, por su condición libre e independiente que ha alcanzado y conserva, no podrá en lo sucesivo ser considerado como objeto de futuras colonizaciones de parte de ninguna potencia europea." Este principio se aplicará con mayor fuerza si alguna potencia europea intentase establecer una nueva colonia en la América del norte. En las circunstancias que hoy prevalecen en el mundo, la presente ocasión es propicia para reiterar y reafirmar el principio proclamado por Mr. Monroe y manifestar mi cordial acuerdo con su sabia y recta política. La reafirmación de este principio, especialmente en lo que concierne a Norte América, no es al presente otra cosa que la promulgación de una política que ninguna potencia europea se halle en disposición de resistir. Los derechos existentes de cada nación europea serán respetados; pero también es necesario a nuestra seguridad y a nuestros intereses que la protección efectiva de nuestras leyes alcance a todos los límites de nuestro territorio y que se dé a conocer claramente al mundo como política sentada por nosotros que ninguna colonia o dominio europeo podrá intentarse o establecerse con nuestro consentimiento en parte alguna del continente de Norte América.

"Nuestra propia seguridad exige que la política establecida, dada a conocer así, guíe nuestra conducta, y esto tiene mayor fuerza tratándose de la península de Yucatán. Está situada en el Golfo de México, en el continente norteamericano y por su proximidad a Cuba, a las costas de la Florida, a Nueva Orleans y a todas nuestras costas del suroeste (¿ ?), será my peligroso para nuestra paz y seguridad que se convirtiese en colonia de alguna nación europea. 

"Tengo informes auténticos de que si el auxilio pedido a los Estados Unidos no se consigue, probablemente se obtendrá de alguna potencia europea, la que podrá en el futuro alegar derecho al "dominio y soberanía" sobre Yucatán.

"Las relaciones que hoy tenemos con Yucatán son de carácter peculiar, como podrá deducirse de la nota del Secretario de Estado a su comisionado, fechada el 24 de diciembre último, de la que transmito copia. Yucatán nunca ha declarando su independencia y lo hemos tratado como un Estado de la República Mexicana. Por esta razón nunca hemos recibido oficialmente a su comisionado; pero a pesar de ésto, lo hemos reconocido con bastante amplitud como neutral en nuestra guerra con México. Sin dejar de considerar a Yucatán como parte de México, si tuviéramos tropas destinadas a este objeto, me parecería conveniente, mientras dure la guerra con México, ocupar y tomar posesión militarmente de su territorio y defender a los habitantes blancos de las incursiones de los indios, de la misma manera que hemos empleado nuestras tropas en otros Estados de la República Mexicana que están en nuestro poder, repeliendo los ataques de los salvajes contra los habitantes que han mantenido su neutralidad en la guerra. Pero, desgraciadamente, por ahora, no podemos sin grave riesgo, retirar nuestras fuerzas de otras porciones del territorio mexicano ahora en nuestro poder y enviarlas a Yucatán. Todo lo que puede hacerse en las actuales circunstancias, es utilizar nuestras fuerzas navales que se hallan en el Golfo y que no se necesitan en otros puntos, para prestarles auxilio; pero no puede esperarse que pueda prestarse así un auxilio adecuado, puesto que las operaciones de tales fuerzas navales tienen necesariamente, que estar limitadas a la costa.

"He creído conveniente comunicar la información contenida en la correspondencia adjunta y dejo al buen juicio del Congreso adoptar las medidas que crea convenientes para evitar que Yucatán llegue a ser colonia de alguna potencia europea, lo que en ningún caso podrá ser permitido por los Estados Unidos, y al mismo tiempo, para librar a la raza blanca del exterminio o expulsión de su propio territorio.—JAMES K. POLK. —Washington, abril 29 de 1848." 

 

 

 

 

Carlos R. Menéndez. Historia del infame y vergonzoso comercio de indios vendidos a los esclavistas de Cuba por los políticos yucatecos, desde 1848 hasta 1861. Justificación de la revolución indígena de 1847. Documentos irrefutables que lo comprueban. Mérida, Yuc., México. Talleres Gráficos de “La Revista de Yucatán”. 1923. 408 págs. pp. 379-382.