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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 
 
2017
 


1846 Justificación de la Guerra con México

Walt Whitman, 11 de Mayo de 1846

Si: ¡México debe de ser cabalmente castigado! Hemos llegado a un punto en nuestro trato con ese país en que cada precepto de derecho y política nos impone que hagamos expeditas y eficaces demostraciones de fuerza. Las noticias de ayer proporcionaron el último argumento que se requería para probar la necesidad de una Declaración de Guerra inmediata de nuestro gobierno a su vecino del sur.

Estamos justificados ante el mundo, pues hemos tratado a México con mayor lenidad que la que hasta ahora nos había merecido un enemigo; pues México, aunque despreciable en muchos aspectos, es un enemigo que merece una vigorosa "lección". Hemos instado, hemos disculpado, hemos sido sordos a la insolente gasconada de su gobierno, hemos sufrido hasta ahora el ofensivo rechazo de un embajador que personificaba a la Nación Americana, y hemos esperado durante años el pago de las reclamaciones de nuestros mercaderes agraviados. Hemos buscado la paz por todos los caminos, y cerrado los ojos ante muchas cosas que si hubieran provenido de Inglaterra o Francia el presidente no hubiera osado dejarlas pasar sin severo y célere enfado. Hemos rebasado nuestra memoria de lo que sucedió en el sur hace años; las diabólicas masacres de algunos de nuestros hijos más valientes y nobles, los hijos no solamente del sur, sino también del norte y del oeste; masacres que no solamente contravenían los preceptos más ordinarios de humanidad, sino que también violaban todas las reglas de la guerra. ¿Quién ha leído la asquerosa historia de esos asesinatos brutales al por mayor, tan vacíos de propósito que no fuera satisfacer el apetito cobarde de una nación de machos, dispuestos a fusilar centenas de hombres a sangre fría, sin anhelar que llegue el día que se oiga la plegaria de esa sangre y que la venganza de un Dios punitivo sea infligida a aquellos que sin piedad y sin necesidad asesinaron Su imagen?

Ha llegado el día. Creemos que no puede caber ninguna duda respecto de la veracidad de las noticias de ayer; y estamos seguros que el pueblo, en una proporción de diez por uno, quiere hostilidades rápidas y eficaces. Comentarios periodísticos mansos, como los que aparecen en la principal prensa democrática de hoy, en Nueva York, y las despreciables críticas antipatrióticas de su órgano contemporáneo de orientación Whig, no expresan los sentimientos y los deseos del pueblo. ¡Avancen nuestras armas con un espíritu que enseñará al mundo que si bien no buscamos pendencias, los Estados Unidos sabemos aplastar y desplegarnos!

 

 

 

 

 

 

 

* Walt Whitman (1819-1892), poeta y periodista, fue ardiente expansionista como muchos intelectuales norteamericanos de su tiempo. Entre los años de 1846-1848 fue editor de The Brooklyn Eagle, de donde hemos tomado los editoriales del 11 de mayo y 6 de junio de 1846.