Home Page Image
 

Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 
 
 
 


1826 El general Guadalupe Victoria, al abrirse las sesiones ordinarias del Congreso General.

1o. de Enero de 1826

SEÑORES:

Multiplicándose los sucesos prósperos de la Patria más allá de lo que nos ofrecía la halagüeña perspectiva del año anterior; adquirida en todo su curso una consideración externa que ha satisfecho nuestras esperanzas, alimentándose su colmo, y la idea de una felicidad sin término en el desarrollo siempre progresivo de tantos recursos y elementos de poder y de grandeza que abundan en la Nación afortunada; cosechado finalmente el fruto de quince años de trabajos y heroicas fatigas; México, al nivel de los pueblos grandes del Universo, y prometiendo avances gigantescos en la carrera de la ilustración; este conjunto maravilloso desenvuelve el magnífico plan que trazó la Providencia, arreglando con sabia mano el orden, los medios y el complemento de los destinos de la República.

La augusta ceremonia que me ha rodeado, con inexplicable placer mío, de los Representantes del ilustre Pueblo mexicano, hoy que vuelven á entregarse á sus preciosas tareas legislativas, me conduce á presentar á las Cámaras y á la Nación entera el bosquejo del año de 1825, que será marcado en nuestros fastos como el más abundante de los que pasaron hasta aquí, en favores que nos ha dispensado el Dios de la Naturaleza y de las sociedades. Cumplo al mismo tiempo con el grato deber de hacer públicos los actos de toda mi administración, entretanto los Secretarios del Despacho llenan la obligación que la Constitución les impuso de dar cuenta al Congreso, al principio de cada año, del estado de los negocios en sus ramos respectivos.

El mes de Enero del año que acabó ha merecido una grande celebridad, por haberse en él manifestado á los agentes diplomáticos reunidos en Londres, la disposición en que se hallaba el Gobierno de S. M. B. de entrar en relaciones amigables y reconocer la Independencia de los nuevos Estados Americanos. Este golpe decisivo de la profunda política del Ministro inglés, ha desconcertado los planes y las maquinaciones de los enemigos exteriores, sorprendiendo á los Gabinetes de las potencias coligadas. Así se ha revelado el arcano de sus intenciones ulteriores y se les ha precisado á confesar que para más adelante renuncien á toda intervención de mano armada en los asuntos de las Américas insurreccionadas. Tratábase de extender y consagrar más acá del Océano el absurdo principio de legitimidad y de arruinar en el Nuevo Mundo las ideas liberales. Protestas, actos reiterados, correspondencia misteriosa con la Corte de Madrid, todo esto conspiraba á fundar sospecha de que España, para salvar las reliquias de su dominación detestable, procuraría ser asistida por los ejércitos y la marina de otras naciones La invasión de la Península, en 1823, encerraba el fatal designio de poner á Fernando VII expedito para emprender la reconquista de sus antiguas colonias. Proclamando á los españoles el generalísimo francés, quiso significar ser éstas las miras de su augusto tío. Concédase á la Nación británica el generoso sentimiento de volar al socorro de la causa de la razón, de la justicia y de la libertad, y de haber redimido á las Américas de los males y desastres de la guerra por la interposición de su tridente. Es tanto más lisonjera la deuda de nuestra gratitud, cuanto que la resolución del Gabinete de St. James se ha apoyado en el voto unánime de los ingleses interesados en todas sus relaciones por el triunfo de la Independencia americana. Una Nación eminentemente industriosa, en la cual la política y el comercio dan vuelta sobre un eje, participa de los adelantos y estabilidad de otras naciones que poseen las materias, que el lujo y las costumbres han hecho necesarias. Acontecimiento de tamaña importancia ha abierto la puerta á la comunicación de dos mundos; y México, llamado por su feliz localidad á figurar notablemente en el nuevo orden de cosas, se envanece con la riqueza inagotable de su suelo. Nuestro Agente en Londres disfruta desde entonces el rango de diplomático con que ha sido anunciado por nuestro Gobierno. En la Capital de la República reside el Encargado de Negocios de S. M. B., y, asociado á Mr. Morier, que arribó á Veracruz el 14 del mes anterior, entenderá dentro de breve en la conclusión de los tratados, que espero confiadamente llegarán á conciliar los intereses de ambas naciones. Las Cámaras, en desempeño de la facultad 13a del Congreso General, se ocuparán en sus sesiones de este grave negociado, que tiene suspensa la atención de Europa.

La Francia ha pronunciado solemnemente sus vivos deseos de afianzar sus relaciones mercantiles con ésta y las otras Repúblicas de América, bajo garantías nacidas de su Gobierno. Será de apetecer, más bien para la utilidad de la Francia que para la del nuevo Continente, que en su Gabinte prevalezcan los clamores de esos franceses que anima siempre el amor de la gloria, y que solicitan con ansia un nuevo y rico mercado para dar salida á su abundante industria. Cualquiera que sea la verdadera faz del acto original en ladiplomacia, por el que se ha reconocido la Independencia de Haití, él ha justificado incontestablemente el derecho de insurrección en los pueblos, y elevado el principio de la conveniencia del tiempo sobre el otro falso principio que no distingue á las sociedades de hombres de los rebaños de pastores. Sin temor de equivocarme considero este hecho como un paso avanzado de la Francia que la conducirá gradualmente á imitar el glorioso ejemplo de su diestra rival. Este juicio se apoya recientemente en el acuerdo de la Corte de Versailles para enviarnos un Agente de comercio y admitir otro autorizado por el Gobierno de la República. No es fuera del caso la observación de que esta misma marcha finé la de Inglaterra antes de consumar sus proyectos en el Nuevo Mundo. Por más que se quiera alejar el momento de una resolución definitiva por parte de la Francia, es cierto y de gran complacencia para los amigos de la humanidad, que sus actuales disposiciones no sean de modo alguno alarmantes contra la República.

El Rey de los Países Bajos, descendiente de aquel Orange, ilustre propugnador de las libertades, que rige sus pueblos en equidad y justicia, ha reconocido un Cónsul provisional de México, que funciona expeditamente en la Nación que levantó sobre pantanos desecados el genio altivo y emprendedor de sus habitantes. Mr. D'Cuartel, comisionado del Rey en la República, me expuso, á nombre de su Gobierno, la adhesión que profesaba á los principios filantrópicos de nuestra existencia.

El Presidente del Consejo de Gobierno de Prusia, ha comunicado el nombramiento de un Agente comercial en la República, que se halla en esta Capital de la Federación. Los progresos de la Compañía de Comercio del Rhin han empeñado, sin duda, al Gabinete de Berlín, á abrir á su país esta senda desconocida para el centro de la Europa. Algunos periódicos extranjeros han comunicado noticias satisfactorias de las intenciones de Suecia y Dinamarca; y si bien el Gobierno carece de datos y despachos oficiales para asegurarlo á las Cámaras, considera muy puesto en razón que dos potencias marítimas, que no se hallan al inmediato alcance de influjo extraño y pueden reemplazar algunos artículos del comercio que mantenía España, se apresuren á amistarse con las naciones americanas.

En la conducta del Emperador de las Rusias no se descubren prevenciones hostiles contra la admirable revolución de las Américas; y como México es de todos los nuevos Estados el que más se acerca á las posesiones rusas, tarde ó temprano se establecerán comunicaciones con el Gobierno de San Petersburgo. Nuestra consideración se fija desde ahora en el memorable Úkase de 28 de Septiembre de 1821, que prohíbe á los que no sean rusos todo comercio, pesca ó industria con las islas y costas del N.O. de América, desde el estrecho de Behring hasta los 51 grados de latitud N., y en las islas Alcontinas y la costa oriental de la Siberia y las islas Curiles. Las reclamaciones de los Estados Unidos del Norte explicaron bastante lo que esta ley importaba á la soberanía del mar.

El Santo Padre, que reúne la doble investidura de Soberano de Roma y de cabeza de la Iglesia católica, excita la veneración y ternura de los mexicanos que aspiran con ansia á relacionarse con el Padre de los fieles en objetos exclusivamente religiosos y eclesiásticos. La benévola carta que me ha dirigido á 29 del último Julio el Sr. León XII, manifiesta sus ideas de justicia, y hace creer que nuestro Enviado, que llegó á Bruselas en Agosto del año pasado, sea paternalmente recibido á tributar homenajes al legítimo sucesor de San Pedro.

Y viniendo á las naciones que habitan el feliz hemisferio de Colón, la justicia y la gratitud nos obligan á mencionar antes que á todas, á la más antigua de América y la primera del mundo civilizado que proclamó solemnemente nuestros derechos, después de habernos precedido en la heroica resolución de sacudir la dependencia de la metrópoli. Los Estados Unidos del Norte, modelos de virtud política y rectitud moral, progresan bajo el sistema de repúblicas federales que, adoptado entre nosotros por el acto más espontáneo de que hay memoria, nos nivela con la patria de Washington, robusteciendo la unión más íntima entre las dos naciones confinantes. Un Ministro Plenipotenciario de esta Nación, acreditado cerca de nuestro Gobierno, es el Comisionado para celebrar tratados, que no tardarán en someterse á la deliberación de las Cántaras. Es demasiado urgente el arreglo definitivo de los límites de ambas naciones, y el Gobierno prepara trabajos que facilitarán la conclusión del negocio sobre las bases inalterables de franqueza y buena fe.

La República de Colombia, para identificar sus principios en paz y en guerra con la nuestra, concluyó un tratado de unión, liga y confederación perpetua, que ratificado solemnemente, es el apoyo inviolable de la armonía de dos países amigos y aliados naturales. La escuadrilla de Colombia se hallaba pronta á darse á la vela para nuestras costas en cumplimiento de uno de los artículos de la convención; pero el Gobierno contempló innecesaria su venida, por los últimos sucesos de nuestras armas.

Las grandes victorias del Presidente Bolívar en el Perú, apresurarán su organización apetecida. La independencia de aquella República fué reconocida en tiempo del Protectorado del General San Martín, y después no se ha presentado en México Ministro caracterizado por alguno de los varios Gobiernos provisorios del Perú.

El Jefe de las Provincias Unidas del Río de la Plata, me ha protestado la amistad más firme y más cordial de aquella Nación con la Mexicana.

La República Chilena, no exenta de oscilaciones momentáneas, no podrá dilatar su comunicación más íntima y más frecuente con México.

En el año pasado han tenido lugar algunas contestaciones con la República del Centro, para salvar la integridad del Estado de las Chiapas, y el Gobierno, en consonancia con las intenciones del Congreso, dará la preferencia á los medios de paz y amistad, entretanto sea posible que basten á garantir el decoro de la Nación. Se halla nombrado un Encargado de nuestros negocios en Guatemala, que marchará tan presto como obtenga la aprobación constitucional de la Cámara de Senadores.

No tardará en realizarse la suspirada unión de los representantes de todas las naciones americanas en Panamá para consolidar el pacto y la amistad más franca de la gran familia que, multiplicando los prodigios del valor y los esfuerzos de la constancia, rechazó para siempre el dominio español. Los Plenipotenciarios de México se hallarán en el mar en todo el mes que hoy comienza. Felicito á las Cámaras y al continente americano por la aproximación de un suceso que recomendará la historia como el de mayor trascendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo diez y nueve.

Y volviendo la cara á la brillante situación del interior, nuevos é importantes triunfos han sublimado la gloria de la República. La escuadra española del Pacífico que entretenía las esperanzas del Gobierno de Madrid, aun después de la campaña de Ayacucho, capituló á 10 de Mayo en Monterrey de las Californias, aumentándose nuestra marina con el navío "Asia, " hoy " Congreso Mexicano, " y el bergantín de guerra llamado "Constante." Es incalculable el valor de este hecho en lo político, y supone en lo moral consideraciones altamente honoríficas á México, que fné elegida entre todos los Estados que dan frente al grande Océano, para recibir los últimos despojos del moribundo poder español en los mares de América. Empeñada la generosidad de la República para con los desgraciados que adoptaban una nueva y mejorada Patria, les ha pagado sus alcances al Gobierno español, que falta á todos sus empeños cuando demanda sacrificios.

Las Cámaras participan en este momento del gozo que me enajena, recordando que al cabo de cuatro años de tentativas y afanes inútiles para la rendición del famoso castillo de San Juan de Ulúa, ha abatido el pabellón que alzó Cortés, en las aguas mexicanas. A resultado de las anticipadas combinaciones del Gobierno, del vigoroso asedio por mar y tierra, y del atrevido movimiento de nuestra marina sobre la del enemigo, que impulsó una mano diestra, ocuparon nuestras tropas, el 21 de Noviembre, la posición que se apellidaba el Gibraltar dr. América, que podía decirse la llave de México, y que conservaba á los enemigos jurados de la Independencia á las puertas de la República. Un suceso de tanta magnitud, y que ha sido objeto de los más ardientes votos de los patriotas, bastaría á indemnizar á la Nación de sus pérdidas en largos años de lucha, al lisonjear al Congreso y al Gobierno del logro de sus tareas encaminadas todas á beneficio de los Estados Unidos Mexicanos. La República se ha colocado en la altura de consideración que explican testimonios repetidos cada día, y se ha impreso el último sello al triunfo de la gran causa de la libertad de América, radicalmente identificado con la suerte de México. El Gobierno que ve sentado al Congreso Nacional en el trono de la justicia, reclama de su augusta munificencia las recompensas de que son merecedores los valientes soldados de la Patria.

La Hacienda, que en todos los países es el barómetro de su riqueza y engrandecimiento, prepara un aumento el más ventajoso de ingresos. La amortización de capitales ha infundido en los acreedores la confianza que constituye la magia de nuestros recursos. El crédito nacional en los mercados extranjeros adelanta á proporción que se observa nuestra religiosidad con las casas prestamistas. La de Barclay, Richardson y Compañía, de Londres, negoció ventajosamente el préstamo para que fué comisionada por la República. Dichosamente se ha usado muy poco de él para gastos comunes. El apresto de buques, armamento, vestuario y remontas para el Ejército; recoger valiosas y productivas cosechas de tabaco; amortizar parte muy respetable del préstamo contratado en 1823 con la casa inglesa de B. A. Goldsmitli y Compañía, y el puntualísimo pago de dividendos de intereses y amortización ordinaria, han sido el objeto de su producto líquido, pero con la utilidad que se admira en el Ejército, en las creces de la Marina, en la adquisición de Ulúa, en la seguridad interior y exterior que disfrutamos y en otras mejoras. Satisfaciéndose la mitad de los productos de las Aduanas marítimas en ellas mismas y la otra en México, por acuerdo del Gobierno se han dado órdenes muy estrechas para que se deposite la mitad de aquéllos, que es la cuarta parte del total de su valor, en Veracruz, Alvarado, Pueblo Viejo de Tampico, Tampico de las Tamaulipas, Soto la Marina y Refugio, para emplearla religiosamente en el completo y pronto pago de dividendos y amortización ordinaria, sin necesidad de ocurrir para este empeño al resto del último empréstito que se halla en Londres á disposición del Gobierno.

El urgentísimo arreglo de aranceles marítimos, imprimirá en el comercio el mayor impulso de que acaso necesita, y la balanza venidera mostrará ventajas, comparada con la de 1824 y aun con la de 1825, que será más general y perfecta. Las Aduanas Marítimas meses há que caminan á su total organización y la tendrán sin duda por el plan designado al intento. Los Estados de las Chiapas, Querétaro, Puebla, Tabasco y Yucatán, han recibido los auxilios en numerario á que no alcanzan sus arbitrios del momento. Ellos se harán productivos y cesarán las remesas.

Los situados á Béjar, Coahuila, Chihuahua y Texas se han atendido oportunamente. A las Californias se enviaron socorros de toda especie. Los almacenes generales de la capital se hallan abastecidos con abundancia de vestuarios y armamento para el Ejército, lo que asegura su decente permanencia.

El comercio, canal de comunicación entre el que consume y el que produce, progresa de un modo superior á todo cálculo en los puntos litorales de México; y ni el monopolio ni la rivalidad han podido alterar los mercados. Empero la prosperidad del comercio exige una breve y cómoda circulación interior á que las. Cámaras darán la última mano, considerando en su actual reunión el proyecto de caminos. Apenas se ofrecerá un asunto en que la opinión se haya expresado más terminantemente.

El sistema de Hacienda, adoptado por la soberanía de la Nación, se ha planteado eficaz y cumplidamente por el Ejecutivo. A beneficio de constantes esfuerzos y para colmo de nuestra ventura, puedo anticipar á las Cámaras el grato anuncio de que es probable sean cubiertas las obligaciones del año que comienza con los productos naturales de nuestro suelo. Aquiétense los pusilánimes que desconfiaron de los inmensos recursos de la naturaleza, del genio y de la industria en nuestra Patria bienhadada.

El Ejército ha restablecido la moral, principio de su vida, y la disciplina ha adelantado en un año sobre toda ponderación, en los cuerpos de línea y también en los de milicia activa. La brillantez de los equipajes, la excelencia de las armas, contribuye en gran manera á equiparar nuestro Ejército con los mejores del mundo. Ha llegado á la República más de la mitad del cuantioso armamento encargado á Europa, y se está recibiendo paulatinamente el resto para llenar sobradamente las atenciones de la Nación. Ella cuenta con la artillería necesaria para los puntos fortificados de las costas y servicio de campaña. En Perote se ha mandado formar un abundante depósito de municiones para resguardarlas de la intemperie de la costa del Norte y con otras miras de notoria conveniencia. A las compañías presidirles se les ha dado forma provisional, mientras las Cámaras resuelven la consulta de 23 de Marzo último, cuidando de proveerlas de vestuario, armamento y municiones para imponer á las tribus no civilizadas. La de indios yaquis en la alta Sonora se alzó, cometiendo algunos asesinatos; pero la actividad del Jefe militar y de las autoridades políticas la han puesto en disposición de pedir la paz y de evitarse la repetición de semejantes atentados. El Congreso, acordando medidas análogas á sus sentimientos filantrópicos y á la compasión que inspiran esos desgraciados individuos de la raza humana, les facilitará los goces sociales, ahuyentando para siempre la bárbara política del gobierno español, que por reglamentos impresos y circulados á los jefes militares de aquellas fronteras, mandaba provocar la guerra para conseguir la destrucción. El Gobierno ha procurado atraer á los caudillos por todos los medios de paz y lenidad, y laespada no se desenvainará si no es para castigar sublevaciones. Los puntos de aproximación al enemigo se han resguardado con el oportuno envío de tropas. El estado de defensa en Yucatán es muy respetable, y el Gobierno, por su inmediación á Cuba, se ha empeñado en atenderlo. No están por demás las precauciones, aun en el caso de que sea evidente la impotencia física y moral del enemigo. Los menoscabos y descomposiciones de la importante fortaleza de San Juan de Ulúa, han comenzado á repararse, á fin de que el primer puerto de la República en el Océano se mantenga en perfecta seguridad. Nuestra Armada, después de haber hecho su deber en la rendición de Ulúa, se halla expedita para guardar nuestras costas de las incursiones de los piratas y contrabandistas. Buques de alto bordo que se esperan, aumentarán sus fuerzas brevemente y protegerán el comercio en el Golfo mexicano, teniendo iguales atenciones dos bergantines de guerra y una goleta en el mar del Sur. La correspondencia con Californias, que estaba paralizada por falta de buques, ha vuelto á tomar incremento con dos goletas correos, construidas en San Blas. El navío "Congreso Mexicano", en estado de armamento, zarpará de Acapulco dentro de ni mes, á más tardar, para el mar del Norte, donde prestará los útiles servicios que la Nación le confiera.

Encargado el Supremo Poder Ejecutivo de vigilar la pronta y cumplida Administración de Justicia en la Federación, ha dirigido sus conatos á que las leyes existentes á favor de la propiedad, del honor y la vida de todos los ciudadanos, no sean brillantes quimeras, ni los juicios otras tantas redes para el inocente, ó el fundamento de la impunidad de los culpados. Las Cámaras conocen hasta dónde se extiende el resorte del Gobierno y la generalidad con que afecta esta parte complicada de la organización social. Hay trabajos del Congreso para que el alto Poder Judicial emprenda su marcha; los adelantados para el arreglo de la Administración, en el Distrito y Territorios de la Federación, acabarán de afianzar á los beneméritos ciudadanos que los componen, las inestimables garantías del hombre en sociedad. Examinadas las constituciones publicadas en los Estados, se advierte el tino y circunspección con que las Legislaturas han establecido las bases en este ramo, bajo las formas de la Constitución general y los principios luminosos de la ciencia de la legislación. Son asombrosos los progresos de la moral en la República, y ellos testimonian no menos el carácter dulce y suavísima índole de los mexicanos, que la regularidad de las instituciones adoptadas y su analogía con las costumbres nacionales. Los ladrones y foragidos acosados en los Estados, se habían refugiado en la gran capital, y á merced de su numerosa población perpetraban en las sombras de la noche y aun á la luz del medio día sus infames atentados. Ellos excitaron la energía del Gobierno, que ayudado por la saludable ley de 3 de Octubre, ha logrado hacer desaparecer los crímenes, castigarlos y prevenirlos. El jurado para los delitos atroces, ensayado en el Distrito Federal, podría conducirnos al agradable descubrimiento de haber llegado la República al estado de perfección que supone este género de juicios.

La ilustración se difunde por todas las clases de la sociedad. El Gobierno se complace en la mejora de los establecimientos de educación, en la formación de otros y en el empeño que se manifiesta por hacer inextinguibles las luces en el pueblo. Una reunión escogida de ciudadanos amantes de la gloria de la Patria, concibió y ha realizado el designio de crear en la capital un instituto para la perfección de las ciencias, de la literatura y artes. El Ejecutivo aprobó los estatutos y ocurrió á las Cámaras para el señalamiento de fondos. La Academia de San Carlos tiene abiertas las puertas á la formación del buen gusto en las artes, que sirven á la comodidad de la vida. Ha empezado á formarse el Museo Nacional, que será el depósito de lo más raro y precioso de nuestro suelo, para la ilustración del joven aplicado y la admiración del viajero. En los Estados se crean colegios para el estudio de las ciencias físicas y morales, comprendiendo la Economía, la Legislación y los demás conocimientos que volvió exóticos para nosotros la pusilanimidad de la Administración española. Multiplicanse las escuelas de primeras letras, y se va generalizando el sistema de Lancaster por las tareas de la compañía de México, auxiliada por el Gobierno. Varias suciedades y academias secundan el movimiento rápido de la ilustración. Los más de los Estados han adquirido imprentas, y el libro pensamiento del mexicano hace sudar las prensas hasta en los confines de la República. El Gobierno se ocupa en meditar un plan extenso de educación, que merecerá de las Cámaras la atención que reclama la primera de sus facultades exclusivas.

El laboreo de minas ha ciado empleo á crecidos capitales extranjeros, ha vivificado la población del interior y animado su agricultura y comercio. La ociosidad ha desaparecido, los brazos hallan ocupaciones útiles y reviven las esperanzas de familias que de la opulencia pasaron á la última mendicidad. Una noble competencia reina en los ingenios de moneda y la circulación de los signos de valor se aumentará á la par que la riqueza pública. La introducción de máquinas para el beneficio de los metales, la venida de artistas consumados difundirán aquí las luces que se envidiaban á la Europa. Mi imaginación apenas alcanza el colmo de felicidades que se preparan á la Patria.

La industria, que secundariamente pertenece al fondo de nuestros recursos, mejora visiblemente; fábricas de papel, ferrerías, hornos de vidrio, hilanderías de algodón; todo esto comprueba la actividad y el genio emprendedor de los mexicanos.

Aunque hasta ahora aparece como problemática la comunicación de los dos mares por el Istmo de Tehuantepec mediante la apertura de un canal, ha desaparecido toda duda sobre la facilidad de abrir cortos y muy buenos caminos carreteros para el comercio del mundo. La expedición que el Gobierno mandó á aquel país ha regresado confirmando estas noticias y dejando satisfechos en gran parte sus designios. El Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones detallará á las Cámaras los incansables afanes del Gobierno para no dejar un solo vacío en los importantes objetos de la creación, fomento y adelanto de la organización interior.

Permítaseme distraer á las Cámaras en esta serie no interrumpida de prosperidades, con el triste recuerdo de las víctimas que ha arrebatado la peste, segando las cabezas de la niñez y de la tierna juventud. El Gobierno ha visitado las mansiones del dolor, y sus auxilios se reprodujeron tanto como los viales y sus lamentables efectos que felizmente no existen ya.

Mas útil consuelo sin límites nos fija nuevamente en el desarrollo del germen de nuestras libertades, que formando por instantes un árbol fecundo y lozano, extiende los elementos de vida en el Cuerpo Federativo. Un año há que se lamentaban de nuestra suerte los que nos infirieron el tamaño agravio de suponernos incapaces de ser regidos por el sublime de los sistemas conocidos. El Código de la Nación se reputaba una teoría vana en sí misma, y que el desengaño vendría á ser su último resultado. Creíase que nuestros legisladores, destituídos de previsión, ó arrebatados, si se quiere, de un torrente de ideas peligrosas, envolvían á los pueblos en los desastres de la anarquía cuando los llamaban á la perfección social. Los mexicanos, connaturalizados con lo bueno, lo grande y lo perfecto, burlaron estos vaticinios de la ignorancia y tal vez de la mala fe. El contento universal, la adhesión á las leyes, el respeto á las máximas conservadoras de nuestra existencia política, todo, todo viene en apoyo de la sabiduría y del profundo cálculo de los legisladores mexicanos.

La Patria coronada de gloria ostenta á la presencia del Universo, que abriga en su seno la paz, la filantropía y las virtudes. Desde este punto la vemos remontar su nombre á los siglos distantes, con la majestad de sus principios y la inmensidad de sus recursos. Las Cámaras del Congreso General Mexicano, en la plenitud de su poder, llevarán á su complemento la grandeza y felicidad de la República.

 

Contestación del Presidente del Congreso, Sr. D. José Anastasio Reynoso.

 

Debe sernos, sin duda, muy grata y lisonjera la augusta ceremonia que estamos practicando, en que reunidos dos de los Supremos Poderes de la Federación, no solamente anuncian y solemnizan la próxima apertura de las sesiones del Congreso General, sino que dan razón y manifiestan al pueblo y á la Nación entera el actual estado de su administración y de los negocios más importantes que se han puesto á su cargo: así lo habéis visto hacer al Supremo Poder Ejecutivo y así lo hará también el Legislativo por el débil órgano de mi voz. Alegraos, pues, mexicanos, y congratulaos mutuamente por este acto tan solemne de vuestra Soberanía, y conoced por él la diferencia que hay de un sistema republicano al monárquico y del Gobierno popular al de un déspota absoluto, en el cual no advertireis más que misterios, secretos, reservas y obscuridad, cuando en el republicano popular todo es franqueza, claridad, humanidad, consideración y respeto á los derechos de los ciudadanos, ya en común y ya en particular de cada uno. Por estas singulares circunstancias que lo caracterizan, ha progresado tan rápidamente; y, por lo mismo, camina todavía con pasos agigantados hacia la cima de su mayor prosperidad y gloria; bien que á más de los esfuerzos del Gobierno y de algunos dignos patriotas, son debidos estos adelantos á la eterna y Divina Providencia que ampara y protege visiblemente á nuestra América, abriéndole los caminos de su felicidad y proporcionándole los más venturosos sucesos que esperar pudiera.

Dígalo, si no, la rendición del castillo de San Juan de Ulúa, que se verificó, aunque por medio de los agentes más activos que ponían en ejecución las órdenes del Gobierno, sin sangre ni sacrificio alguno; pero de un modo admirable y portentoso, por la extraordinaria reunión de circunstancias no muy comunes ni frecuentes, que acasionó podrían repetirse. Dígalo también la contestación del Supremo Pontífice León XTI, debida á la insinuación del piadoso celo del digno Presidente de la República, por cuyas expresiones deben fundarse las más halagüeñas esperanzas de que Su Santidad concederá á los mexicanos cuanto necesiten para su bien espiritual, aunque no dependan de España.

Qué nos resta, sino corresponder fieles á estos beneficios y redoblar nuestras tareas en el cumplimiento de nuestros deberes, dando las leyes necesarias para que el sistema y Gobierno adoptados marchen tan majestuosamente como hasta ahora, sin embarazo ni tropiezo alguno?

Entre las diversas leyes que están ya iniciadas en ambas Cámaras, hay algunas que deben ser de preferencia respecto de las otras, ya por su objeto, ya por su trascendencia al bien común; por lo que se ocupará de ellas el Congreso General tan luego como abra sus sesiones.

Serán, pues, de su primera atención los tratados de la Gran Bretaña luego que se le presenten; la admisión, libre tránsito y establecimiento de extranjeros en el territorio de la Federación; el arreglo de la libertad política de la imprenta, combinando su estabilidad, pues no puede ni aun suspenderse su ejercicio, con adoptar medidas eficaces para evitar los abusos que puedan hacerse de ella.

No se olvidará tampoco de dar la ley que deba arreglar el ejercicio del patronato en toda la Federación, sin que para esto sea necesario esperar la respuesta del Papa, según las instrucciones del Enviado á Roma; porque en establecer esta ley se adelantará mucho y no se hará otra cosa que allanar el camino y preparar la casa al huésped que se espera, ó sea el amigo ya conocido que se ha ausentado por algún tiempo.

Se dedicará también á arreglar las relaciones de los Gobernadores de los Estados con los Comandantes generales, y acaso se extenderá igualmente á fijar y establecer bases generales y seguras, conformes á nuestra Constitución, para que obren según ellas las autoridades eclesiástica y militar al tiempo de ejercer sus respectivas jurisdicciones; pues no es regular que siendo una sola la República compuesta de eclesiásticos, militares y demás clases conocidas, obren unas con arreglo á un sistema y otras á otro, desviándose de la Constitución ó Ley fundamental establecida y jurada por todos.

Aun podría extenderme más sobre la dirección del Crédito Público, reglamento de la milicia cívica, arancel de aduanas marítimas, sistema de Hacienda, tribunal de Minería y otras materias que hay pendientes para discutirse en las presentes sesiones. Pero í. para qué difundirme tanto en referir lo que tiene que hacer el Congreso General? Baste, pues, lo dicho, para que el pueblo entienda que sus representantes trabajan y se aplican incesantemente por el bien y felicidad de la Patria; y que no anhelan otra cosa, sino que la Nación Mexicana adquiera todo su esplendor y la energía de que es capaz para competir con las naciones más civilizadas del orbe.

 

 

 

 

Castillón J. A. (Pub) Informes y manifiestos de los Poderes Ejecutivo y Legislativo de; 1821 á 1904. México. Impr. del Gobierno Federal, 1905. T.I., pp. 51-56.