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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1821 Carta de Iturbide en la que informa al virrey Apodaca que Guerrero se ha indultado y respuesta a la misma.

Febrero 18 de 1821

 

 

Tengo la satisfacción de decir á V. E., que D. Vicente Guerrero se ha puesto á mis órdenes, y por consiguiente á las de V. E., con 1200 hombres armados, en los que se incluyen las partidas de Álvarez y otras pequeñas, á consecuencia de los pasos de que he dado parte á esa superioridad.

No habiéndosele podido inspirar á aquel caudillo la confianza necesaria para que se prestase á venir á contestar conmigo, se logró que viniese el individuo que merece toda la suya; conviene á saber, D. José Figueroa, coronel y tesorero de su partido, con carta en que se le confirió la facultad y poder convenientes para el arreglo de condiciones & c; y bajo la principal de que no se les tenga por indultados; fué cosa de muy pocas palabras lo demás.

Se convino por supuesto en poner luego en práctica la más activa diligencia para que en iguales términos se presentasen las partidas de Ascensio, Montes de Oca, Guzmán &c. &c, con cuantos andan desde aquí hasta Colima, y reconocen por gefe superior á dicho Guerrero, titulado teniente general; de suerte, que no dudo asegurar á V. E., que esto es hecho.

Según entiendo, debe, pasar la fuerza de todas las partidas, de 3500 hombres, por los estados que se me han ofrecido, y éstas son las que en pequeños trozos nos hostilizaban, como V. E., sabe, número que únicamente se hará creíble á V. E., por las listas nominales, y revista que se pasará de presente.

Su pronta subsistencia ínterin se les destina, que es de lo primero que hablaron, confesando ingenuamente que no contaban para ella con otro arbitrio que el de la guerra; me hace interrumpir con molestias los instantes que no puedo menos de considerar son los más satisfactorios para V. E., y le hablo de ello en oficio separado.

Aun me ocurre otra interrupción, pero si la omitiera, faltaría á la justicia. D. Antonio de Mier y Villagómez, administrador de correos de la villa de Salamanca, y dependiente mío, ya hace algún tiempo, con los antecedentes que tenia de mis deseos acerca de este asunto, salió de México en mi compañía, con el objeto de cooperar á mis ideas. El resultado dice las ha llenado, y es de mi deber recomendarlo á V. E., como lo verifico.

Dios guarde á V. E., muchos años. Hacienda de Mazatlán, 18 de Febrero de 1821, á las siete de la noche. Escmo. Sr. Agustín de Iturbide.-—Escmo. Sr. conde del Venadito, virey de esta Nueva España.

 

RESPUESTA DEL VIRREY

Enterado por su número 147 de 18 del corriente, en la hacienda de Mazatlán, del feliz resultado que presentan las negociaciones con Guerrero, debo manifestarle, como lo hago, mi completa satisfacción, pues desde que tomé este vasto gobierno á mi cargo, nada he deseado tanto como el restablecimiento de la paz general en él, conforme á las órdenes y piadosas intenciones de nuestro rey, y á las que toda mi vida me han inspirado mi genio y mi humanidad.

Deseo, por consiguiente, me avise V. S. el convenio que haga, que debe ser conforme á las reales disposiciones anteriores de la materia y mías, así como á las novísimas de las cortes sancionadas por S. M,, de que incluyo á V. S. doce ejemplares; empezando por tanto el precitado Guerrero, como cuantos le sigan, en el honroso partido de su reconciliación con la nación y con el rey, prestando públicamente el juramento que prescribe la ley de constitución de 18 de Marzo de 1812, insertada en la de la monarquía española, y en el armisticio formal, y desde luego convengo en que no se les dé el título de indultados.

A los que después de verificado el juramento quieran restituirse a sus casas entregando sus armas, que se les pagarán según el estado en que se hallen, se les permitirá hacerlo libremente, y si pidieren un papel de seguridad para que nadie les incomode, se los dará V. S. á mi nombre. En lo demás, procederá V. S. como espero de su celo, y al tenor de dicho armisticio, al mismo tiempo que franqueándoles cuantos ausilios estén en su alcance, principalmente á los que sean pobres y á sus familias.

Por último, á D. Antonio Mier y Villagómez, que tan bien se ha comportado en este interesante asunto, puede V. S. decirle me dirija las instancias que tenga por conveniente por el conducto de V.S., pues con su informe lo atenderé en cuanto quepa en mis facultades; en el supuesto, que luego que se redondee y concluya este grato negocio, daré parte al rey y conocimiento al público, para su conocimiento y satisfacción de V. S., á quien desde luego doy las debidas gracias por este señalado servicio, que recomendaré muy especialmente á S. M.