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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1812 Diario de operaciones del presidente de la junta de Zitácuaro, Ignacio López Rayón. Principia el 1° de agosto de 1812 y concluye el 6 de septiembre de 1814

Agosto 1 de 1812 a septiembre 6 de 1814

Diario de gobierno y operaciones militares de la secretaría y ejército al mando del excelentísimo señor presidente de la suprema junta y ministro universal de la nación, licenciado don Ignacio López Rayón

 

MES DE AGOSTO DE 1812

 

Día 1°.— En este día y en los tres subsecuentes se han dictado varias providencias particulares económicas y de guerra; como que su excelencia desde su feliz arribo a esta plaza no ha cesado un momento de expedir las más análogas a la fuerza y situación de las divisiones, con el acierto, madurez y energía que le dictan siempre sus profundos conocimientos políticos.

Día 5.— Se recibió un parte oficial del señor brigadier don Manuel Correa, en que copia otro del capitán don José Rosillo, quien con 50 hombres y 16 fusiles escarmentó para siempre al fanático pueblo de San Agustín inmediato a Actopan, que se había alarmado por sí mismo protegiendo al tirano gobierno; logró dejar tendidos en el campo de batalla a 53, tomando prisioneros a dos cabecillas, que pasó por las armas, 2 fusiles y 10 lanzas, siendo el último resultado incendiar esta desgraciada población, para terrible ejemplo de las demás que cometan contra la patria tan enorme ingratitud.

Día 6.— Hoy llegaron cuatro oficios del excelentísimo señor don José María Morelos, con fecha 28 de junio, dando a su merced las debidas gracias en el primero, por el título de capitán general a que se dignó elevarlo en atención a las sobresalientes virtudes militares de este general tan benemérito; y los tres restantes relativos a gobierno, milicia y hacienda.

Día 7.— Libró su excelencia título de teniente general al señor don Julián Villagrán, y de mariscal de campo a su hijo don José María en virtud de los servicios, antigüedad y mérito de estos jefes que con honor han sostenido en el norte las armas nacionales.

El mencionado mariscal don José María Villagrán participó verbalmente a su excelencia haber conseguido en el pueblo de Huichapan un ventajoso triunfo sobre el enemigo, que en número de 500 atacaron aquella plaza, perdiendo 30 hombres y retirándose poseídos de un terror vergonzoso. Asimismo aseguró a su excelencia que el puerto de Tuxpa está ya por la nación, y que la guarnición que lo defiende interceptó dos barcos que portaban víveres para Veracruz.

Día 8.— Se recibió un oficio del mariscal don Benedicto López, comandante de Zitácuaro, en que participa haber desalojado al enemigo de Tilosto y Malacatepec, matándole cinco soldados, y habiendo por nuestra parte la desgracia, por desproporción de fuerzas, de que saliese gravemente herido el cuartel maestre don Ignacio Ponce, jefe que debe colocarse en el catálogo de los héroes por su amor patriótico y valentía.

Día 9.— Se nombró comandante de la plaza de Tenango al capitán graduado de teniente coronel don José María García, librándosele una instrucción militar que consta de once artículos dictados por la prudencia más prevenida, para afianzar la quietud y felicidad de los pueblos, progreso de las armas y aumento de las fincas comprendidas en su demarcación, como objetos de la mayor importancia.

Día 10.– Hoy se recibió oficio del excelentísimo señor Liceaga, en que comunica la gloriosa acción que cerca de Salamanca sostuvo el comandante Saucedo, perdiendo el enemigo 130 hombres y quedando en poder nuestro diez atajos del convoy que conducían para Guadalajara; noticia que mandó solemnizar su excelencia con vivas demostraciones de alegría, como lo verificó este fidelísimo pueblo, cuyo distintivo es el patriotismo y la honradez.

Se interceptó un correo, que fingiendo ser zapatero, dentro de un instrumento que estos llaman maceta, y tan ajustado que en realidad parecía macizo como lo usan dichos artesanos, venían ocultos varios oficios del supuesto intendente de Valladolid, Merino, dirigidos a su virrey Venegas, quejándose amargamente en ellos de los procedimientos insultantes con que el déspota Trujillo lo deprime y ultraja sin cesar.

Se dio el nombramiento de teniente coronel de Tenango a don Feliciano Enríquez; se entendieron cuatro títulos de capitanes, dos de tenientes y dos de alférez de infantería y caballería.

Día 11.— Salió el señor comandante del cantón don Ramón Rayón a reconocer varias divisiones de su mando, organizarlas y ponerlas en estado de operación, con la actividad y armonía que demandan las circunstancias y que tanto desea su excelencia.

Día 12.— En la tarde de este día recibió su excelencia un parte oficial del señor mariscal de campo don Benedicto López, en que participa haber rechazado esforzadamente, en la villa de Zitácuaro, la división enemiga, que llena de vergüenza por la fuga de Malacatepec y Tilosto, se reunió con otras partidas, hasta componer el número de 500, y trató por Soconusco de invadir aquella plaza memorable, cuya guarnición, aunque corta y desarmada, pero valentísima, la hizo retroceder con espanto, matándoles siete soldados, hiriendo gravemente en el alcance al comandante y otros muchos, según los horrorosos rastros de sangre que se hallaron en el campo, sin más desgracia por nuestra parte que de dos indios muertos. Se celebró esta noticia interesante con las demostraciones acostumbradas y al momento libró su excelencia orden al parque para que se remitiesen cuatro cajones de pertrecho, por haber consumido en la acción todo el que tenia acopiado el señor mariscal, según expresa su oficio.

Día 13.— Recibió su excelencia una carta confidencial del cura de Huamantla, don Antonio Palafox y Hacha, en que asegura de buena fe, que después de haber concluido con la comisión que lo confió su prelado, el obispo de Puebla, de ir a Zitácuaro en el mes de octubre de 1811, con el objeto de retraer a la suprema junta de la gloriosa y justa empresa de que se había encargado en su instalación; y después de hacer una relación exacta de los acaecimientos y papeles que llevó consigo, recibió por premio que lo sepultasen inmediatamente en su curato, ignorando hasta hora el giro que se daría a semejante asunto; asegura también a su merced su gratitud y respetos, tanto en lo particular como en su pueblo, que desde el mes de marzo fue tomado por las armas nacionales, y protesta, con la ingenua sencillez que forma su carácter, no haber recibido vejación ni ultraje alguno de nuestras tropas en medio de la general contradicción que sufrió su feligresía. Su excelencia no ha podido menos, al ver la carta, que sentir amargamente las imposturas del gobierno mentiroso, cuando supone a este eclesiástico respetable deponiendo unos informes falsos, injuriosos y denigrativos, con el torpe fin de escarnecer la majestad de la junta, que a pesar de tantos insultos, es depositaria de la soberanía del reino.

Se recibió noticia de Zitácuaro, que la partida enemiga, rechazada en aquella plaza, se retiró a Temascaltepec.

Día 14.— Hoy se ha honrado la memoria del señor cuartel maestre don Ignacio Ponce con una pompa funeral, digna de su distinguido mérito, asistiendo a la misa el señor comandante interino del cantón don José María Rayón, con el cuerpo de guardia de su excelencia, la oficialidad y un numeroso concurso; y haciendo la tropa las descargas y honores correspondientes a la graduación de aquel jefe, que supo consagrar a la patria sus afanes, intereses y aun su vida.

Se remitió un crecido número de impresos a los excelentísimos señor es doctor don José Sixto Verdusco, don José María Liceaga y al coronel don Luciano Navarrete.

Día 15.— Para ocurrir a los perjuicios que experimentan las tropas y el vecindario por la escasez de numerario menudo, se publicó un bando para que circulasen provisionalmente unas monedas vales, de medios, reales y dos reales, impresas en papel, con sus respectivas contraseñas, para que no puedan ser falseadas, hasta que se concluyan los cuños que se están abriendo para sellar las de metal; y para que produjese toda su utilidad esta providencia benéfica, se mandó observar, so pena de ser castigados como traidores a todos los que se nieguen a recibirlas, oculten los efectos, alteren los precios de éstos, o reciban los vales por menos de su valor, a cuyo fin se han comisionado sujetos de probidad que celen su exacto cumplimiento.

Se recibió noticia del señor comandante don Ramón Rayón, que una división corta del cantón de Nadó, logró quitar de un convoy enemigo, resguardado con 150 hombres, doce cargas de garbanzo, nueve de chile, dos coches y diecinueve burros, sin que hubiese muertos ni heridos por una parte ni por otra.

Día 16.— Se recibió una papeleta del seño mariscal don Mariano Ortiz, en que da parte que en la hacienda de San Martín, inmediata al pueblo de Texupilco, se batió una partida nuestra, compuesta de 100 hombres, mandada por los capitanes Ursúa y Escalante, con otra enemiga de 70 bien armados, perdiendo ésta 20 hombres entre muertos y prisioneros, 16 caballos y 14 mulas, siendo uno de los prisioneros un José Calderón, que fue mucho tiempo justicia de Texupilco, y que con dos dragones de San Carlos fue inmediatamente pasado por las armas: fue tal la cobardía del enemigo, que reducido a la hacienda dicha, hubieran todos sido víctimas de nuestras armas, si otra división de 200 hombres no llegara en su auxilio, estrechando a los nuestros a que se retiraran por la excesiva desigualdad de gente y armamento; pero es muy de notar el entusiasmo de los indios de Amatepec, que más bien incendiaron su pueblo, que sufrir se abrigara en él aquella turba desoladora de malvados.

Día 17.— Escribió el señor comandante del cantón don Ramón Rayón, que le habían asegurado se hallaba el mariscal Anaya con don Felipe Lailson y otros varios en la villa de Jalapa, y que tanto ésta como las otras dos de Córdoba Orizaba, están por la nación.

Salió su excelencia con el lucido acompañamiento de su escolta y oficialidad, a reconocer por el poniente los puntos que deben fortificarse para la defensa de esta plaza.

Día 18.— El capitán don J. M. Legorreta en su oficio fecha de ayer dice a su excelencia que ha sabido por relación verbal que en Tehuacán de las Granadas había sido derrotado el perverso Llanos, que comandaba cerca de 3,000 hombres, y aunque esta noticia tan plausible carece de los datos y robustez que son necesarios para darle crédito, sin embargo su excelencia la ha visto con aquella particular complacencia con que mira siempre los intereses y triunfos de la nación.

Día 19.— Se comisionó al señor brigadier don Rafael Rayón para San Miguel el Grande, San Luis de la Paz, Tierra Blanca, Peña Miller, Tarjea y demás puntos situados entre Norte y Poniente, con el interesante fin de establecer en ellos un gobierno suave y liberal, instruirlos en la solidez y justicia de la causa que sostenemos, conservar con arreglo el fondo nacional y organizar las divisiones, haciéndolas mantener la armonía y subordinación de que carecen, para imprimirlas un movimiento que las haga operar con actividad y ventajas; y al efecto, se libró una instrucción compuesta de 28 artículos, cuya precisión, equidad y prudencia son tales, que ciertamente en la exactitud de su observancia está vinculada la consecución expedita y total de los deseos con que su excelencia procura el orden, felicidad y progresos de aquellas demarcaciones, dignas por muchos títulos de la especialidad de su influjo.

Día 20.— Recibió de México su excelencia dos composiciones músicas de un mérito singular, la una consagrada dignamente a su excelencia mismo, y a otra al señor brigadier doctor don Francisco Lorenzo de Velasco por la gloriosa acción que el 10 de mayo próximo sostuvo en Lerma contra el perverso Castillo Bustamante.

Día 21.— Se remitió a varios jefes gran cantidad de impresos americanos.

El coronel don Eugenio María Montaño participa a su excelencia desde Zacatlán que chocó una división de su mando compuesta de 100 hombres con otra enemiga de 150, logrando hacer en ésta un destrozo considerable, y perdiendo de aquella solamente cuatro; circunstancia verdadera a que debe darse crédito, porque este jefe, como los más de la nación, se distinguen por su ingenuidad de los embusteros gachupines.

Sorprendió una de nuestras avanzadas en el puente de don Bernabé, cercanías de Ixtlahuaca, a dos muchachos de diez a doce años, que al abrigo de su corta edad, excedida por su malicia, se dirigían a esta plaza, cohechados por el cobarde enemigo, para examinar en ella su fuerza y número de tropa, según las declaraciones que han producido.

Día 22.— Se libró un resguardo amplio a don Felipe de la Rosa, vecino de Huachinango, en atención a sus procederes honrados y situación, admitiéndosele la propuesta que hace de fabricar fusiles y demás armas de fuego, en cuyo ejercicio ha pasado la mayor parte de su vida y al efecto, se le extendió la comisión y órdenes convenientes, encargándole la actividad en esta obra de primera importancia.

Día 23.— Se remitió a México gran cantidad de impresos. Se libraron providencias relativas a la marcha para Huichapa, que debe efectuarse dentro de tres o cuatro días.

Día 24.— Llegó oficio de señor secretario don Basilio Zambrano en que desde Tlalchapa participa a su excelencia que el valiente comandante Trujano sostuvo con sólo 100 hombres, dos meses la villa de Huajuapa, sitiada por el perverso Regules con más de 500 hombres, hasta que el excelentísimo señor capitán general don José María Morelos fue en su auxilio y logró derrotar completamente al enemigo, matándole 100, tomándole 300 prisioneros, 400 fusiles, 16 cañones de todos calibres, un cargamento considerable, y destacando en el alcance un trozo de caballería al mando del señor Bravo; noticia que no se ha solemnizado hasta recibir el parte del mencionado señor capitán general.

Día 25.— El excelentísimo señor don José María Liceaga, con fecha 23 del corriente participa a su excelencia haber conseguido varios triunfos que no individualiza por llamarle la atención el convoy que segunda vez salía de Celaya para Guadalajara.

Día 26.— En este día salió su excelencia del real de Tlalpujahua para la hacienda de Solís, adonde llegó con felicidad, siendo el objeto dirigir la marcha para Huichapa a visitar las divisiones del norte; pero habiendo noticias que el enemigo trataba de atacar a Tlalpujahua, tuvo a bien su excelencia acceder a la solicitud de la tropa y de aquel vecindario recomendable, que con una heroicidad sin ejemplo quieren más bien ser víctimas del furor enemigo, defendiendo sus hogares e intereses, que llevar al cuello la ignominiosa cadena de la servidumbre.

Se recibió un oficio que dirige el señor coronel Navarrete al excelentísimo señor Liceaga, en que le dice que una partida suya despedazó otra enemiga de más de 100 hombres tan completamente, que ninguno de ellos pudo huir del alcance, quedando muertos los más, prisioneros catorce, los dos comandantes, y hasta las infernales prostitutas que acompañaban aquella piara inmunda de impíos; con la circunstancia notable que sólo con la arma blanca consiguió nuestra división este glorioso vencimiento.

Día 27.— Se mandó la imprenta a Huichapa, custodiada con un trozo de caballería, y el obús al campo de Nadó para que allí se le construyera una cureña mejor y su respectivo pertrecho.

Se comisionó al teniente coronel Alcántara para que celara los movimientos del enemigo, que en número de 500 se halla en Ixtlahuaca.

Día 28.— Como las fincas de la nación han merecido siempre los constantes desvelos de su excelencia por ser el primero y más robusto apoyo del Estado, salió a reconocer las labores y bienes de la hacienda de Solís, y habiéndose hecho cargo de mucha parte de ellos, ha dado al administrador sus superiores órdenes dirigidas a la conservación y fomento de esta hacienda floreciente y de dilatada extensión.

Día 29.— Se tuvo noticia que una partida enemiga del destacamento de Ixtlahuaca avanzó hasta la hacienda de Tepetitlan, pero se replegó al siguiente día.

Día 30.— Por oficio del señor intendente de Michoacán don Pablo Delgado, supo su excelencia que las divisiones pertenecientes a la demarcación del excelentísimo señor Verdusco han conseguido varios triunfos, entre ellos el de más momento es, haber derrotado en las inmediaciones de Pátzcuaro una partida enemiga de 200 hombres, que de Valladolid venían a socorrer aquel punto, pereciendo los más de ellos, y quedando semivivo y prisionero su comandante Fuentes, gachupín muy perverso que había desolado el pueblo del Huaje y otros, haciéndoles sentir los inhumanos golpes de su ferocidad; pero recibió el justo castigo de sus crímenes en compañía de otros siete ultramarinos, si no tan perversos y detestables como Fuentes, a lo menos tan indignos como él de la existencia.

Asimismo dice el señor intendente, que en la acción que da parte el señor coronel Navarrete, (véase el día 26) murió un sujeto de distinción para los déspotas, según la pompa con que lo sepultaron en Pátzcuaro; pero no sabe hasta ahora su nombre y apellido.

Día 31.— Salió su excelencia de la hacienda de Solís para la de Tepustepec, a donde llegó sin novedad alguna en su importante salud.

NOTA Por evitar una prolijidad fastidiosa inconducente al fin de este diario, se ha omitido determinar el vasto cúmulo de expedientes, títulos, comisiones, organización de tropas, reconocimiento de administraciones generales de fincas, fomento de ellas y las demás providencias particulares archivadas en los libros de asientos, donde se toma razón formal y circunstanciada de todas ellas.

 

SEPTIEMBRE

 

Día 1°.— En este día marchó de Tepustepec la división del señor coronel Polo para el pueblo de Jerécuaro, de acuerdo con el señor comandante don Rayón, para atacar por dos puntos aquella guarida de asesinos cobardes que son el terror de los inermes en toda la jurisdicción.

Día 2.— Se recibió oficio del señor brigadier don Manuel Correa, en que participa que su división unida a la de Huichapa atacó en Calpulalpa un convoy procedente de México para San Juan del Río, custodiado por 500 hombres; que aunque no se quitó el cargamento; se les mataron 23 dragones, entre ellos un teniente; se tomaron 4 prisioneros, 27 pares de pistolas, otras tantas carabinas, sables y caballos, poniendo el resto en acelerada fuga, y habiendo de nuestra parte la desgracia de que muriera el coronel don Cayetano Anaya.

En la tarde de este día se recibió el parte oficial del señor don Ramón Rayón, en que participa el triunfo de Jerécuaro, al que precedió una combinación tan acertada y bien sostenida, que ni el ingrato comandante Ferrer, hermano del licenciado que sacrificó en México Venegas, ni alguno de su perversa división pudieron escapar del alcance de nuestras armas, logrando vengar la sangre inocente de muchos infelices que fueron víctimas de estos monstruos de la humanidad. Su excelencia ha tenido la mayor satisfacción al saber la intrepidez y serenidad con que toda la tropa y oficiales sostuvieron sus puestos siendo ejemplo de subordinación y valentía, correspondiendo de este modo a la sublime actividad de tan digno jefe.

Día 3.— Llegaron a Tepustepec los prisioneros de Jerécuaro, que con su comandante y dos europeos componen el número de 90; dos cañones de a seis, 80 fusiles, 20 y tantos retacos y un repuesto regular de municiones.

Se recibió oficio del teniente coronel Alcántara, en que dice que con sólo 30 hombres casi inermes, logró matar dos y herir algunos de la división enemiga de ciento que se hallan en Jocotitlán.

Día 4.— A pesar de la innata sensibilidad que caracteriza a su excelencia, se ha visto estrechado por muchas consideraciones a castigar con la pena del último suplicio a don Mariano Ferrer, a los europeos Morante y Veles y a cinco soldados de los prisioneros que se han distinguido de los otros, por su atrocísima conducta.

Día 5.— Llegó con felicidad su excelencia a la hacienda de la Torre, habiendo salido de la de Tepustepec.

Día 6.— Se expidieron órdenes al señor coronel Altamirano, relativas a la observación de los movimientos del enemigo, que en el pueblo de Atlacomulco dispersó por la excesiva desigualdad de fuerzas la avanzada del teniente coronel Alcántara.

Día 7.— Salió su excelencia de la Torre y llegó felizmente al pueblo de Aculco, donde el honrado vecindario manifestó con demostraciones de alegría muy decididas la singular complacencia con que recibe el paternal influjo de tan insigne libertador.

Día 8.— Emprendió su excelencia la visita al cerro de Nadó, distante de Aculco tres leguas, y célebre en estos contornos por su altura tan extraordinaria, que desde su cima se distinguen las fincas y poblaciones separadas de él veinte y más leguas; es muy montuoso, áspero, y precipitadas las tres únicas subidas que terminan en la cumbre, en cuyas superficies convexas el coronel don Rafael Polo, después de una tarea incesante de siete meses, ha situado su campo, construido barracas y hecho comunicables las costillas o cerros pequeños, que cercados de cañadas profundas circunvalan la peña principal; y sin desmayar continúa fortificando esto inaccesible, hasta fundar en él una maestranza general, que esté fuera del alcance del enemigo.

Día 9.— Se recibieron oficios de varios jefes de los Llanos de Apan, Zacatlán, Orizaba, etcétera, en los que ha visto su excelencia con incomparable satisfacción cuánto se enciende cada día por todo el reino la sagrada llama del patriotismo; dando las mas lisonjeras esperanzas de terminar muy en breve una guerra que se presenta a la vista del mundo político como el aborto más monstruoso de la ingratitud y perversidad.

Día 10.— Se comisionó de visitador general a los Llanos de Apan y sus contornos al señor mariscal de campo don Ignacio Martínez, librándosele un reglamento político, militar y económico, al que debe adaptar todas y cada una de sus operaciones para llenar completamente los deberes de su misión.

Día 11.— Se tomaron todas las disposiciones necesarias para continuar la visita, a cuyo efecto debe ser la marcha mañana.

Día 12.— Salió su excelencia de Aculco para Nopala, donde arribó felizmente, siendo recibido de aquel corto pero fidelísimo pueblo con las muestras más sobresalientes de júbilo, ofreciendo todo el respeto y amor con que se someten a su influencia benefactora.

Día 13.— En este día llegó su excelencia a Huichapa, concurriendo en su ingreso un gentío numeroso, y tanto la tropa como el vecindario de esta población benemérita, que constante en los principios de patriotismo y honor han querido más bien ser sacrificados que doblar cobardemente la cerviz al infame yugo del déspota, han demostrado las virtudes que caracterizan a un pueblo amante hasta el extremo de sus legítimas autoridades, y altamente poseído del amor más respetuoso hacia la digna persona de su excelencia quien ha recibido con sumo interés estas pruebas realzadas de subordinación y fidelidad.

Día 14.— Salió su excelencia a reconocer la fortificación de la plaza de Huichapa, que consiste en dieciséis cortaduras, cuya profundidad es de cinco varas y de otras tantas su latitud; dieciséis trincheras al borde de las cortaduras, y en cada una de ellas una tronera de cañón y varias de fusil, siendo el espesor de sus merlones dos varas poco más; veinte baluartes de adobe repartidos en las azoteas de las entradas del pueblo, su espesor una vara, y recíprocamente protegidos, siéndolo también de las trincheras respectivas.

Día 15.— Se recibió oficio del señor brigadier Cañas, en que participa haber conseguido derrotar una partida enemiga, quitándole doce fusiles, más de catorce pares de pistolas, muriendo el comandante y huyendo el resto cobardemente.

Día 16.— Con un descargue de artillería y vuelta general de esquilas, comenzó a solemnizarse en el alba de este día el glorioso recuerdo del grito de libertad dado hace dos años en la congregación de Dolores por los ilustres héroes y señores serenísimos Hidalgo y Allende habiéndose anunciado por bando la víspera, para que se iluminaran y colgasen todas las calles. Asistió su excelencia con el lucido acompañamiento de su escolta, oficialidad y tropa a la misa de gracias, en que predicó el señor doctor brigadier don Francisco ,Guerrero, y al tiempo de ella hizo salva la artillería y la compañía de granaderos de Huichapa; a las doce en la serenata, compitiendo entre sí las dos músicas, desempeñaron varias piezas selectas con gusto de su excelencia y satisfacción de todo el público.

Día 17.— Se recibió oficio del excelentísimo señor don José María Liceaga; en que participa dos triunfos conseguidos en su demarcación; el primero haber hecho un destrozo formidable y puesto en fuga a 700 hombres mandados por el perverso Iturbide entre Cuiceo de los naranjos y Corralejo, una bola descubierta de 400 de los nuestros al mando de don José María Valtierra (cuya pérdida le ha sido demasiado sensible); y el segundo en Apaseo a donde entró el señor coronel Velasco, dejando en el campo ocho muertos de la parte enemiga, y hécholes siete prisioneros, incluso un alférez que inmediatamente fueron pasados por las armas en Salvatierra, habiendo desbaratado los fosos y trincheras antes de salir del mencionado pueblo de Apaseo.

Día 18.— Se expidieron órdenes y providencias relativas a la reforma y conservación de las fincas rústicas de las demarcaciones de Nopala y Huichapa.

Día 19.— Se pasó revista de comisario en toda la tropa, y se halló consistir la fuerza de la división de su excelencia en 73 fusiles y el resto de carabina, 137 sables, 193 plazas de infantería y 54 de la caballería del regimiento de Allende. La de Huichapa en 85 artilleros, 122 plazas de infantería, 201 de caballería, 115 fusiles y 84 lanzas.

Día 20.— Se remitieron impresos a los excelentísimos señores vocales y demás jefes del sur y poniente.

Día 21.— Se aprehendieron dos soldados de los prisioneros en Jerécuaro, que agregados a la infantería por una clemente consideración de su excelencia, sin embargo de merecer por sus muchos crímenes la pena de muerte, cometieron la ingratitud de desertarse y dirigirse a Querétaro para continuar en sus atrocidades según la declaración que han producido; en cuya virtud y para ejemplo de los demás con quienes se ha tenido igual benignidad, han sido pasados por las armas, previas, por supuesto, todas las disposiciones de cristiano.

Día 22.— Por superior disposición de su excelencia salió el señor mariscal de campo don José María Villagrán con toda su división para el pueblo de Tula, con el doble objeto de atacar la guarnición de aquel punto e interceptar el convoy, que según las noticias recibidas, ha salido de México para tierra adentro y el de semillas y carneros que de tierra adentro va para México.

Día 23.— Se remitió gran número de impresos a varios cantones.

Día 24.— Se interceptó un correo del perverso comandante de san Juan del Río con un oficio al pseudosubdelegado de Tala, instruyéndolo, según las relaciones verbales que ha tenido, en la fortificación, armas y tropa que guarnecen los puntos de Zimapan, Huichapa, Nadó y Tlalpujahua, para que lo dirija a su virrey, y este monstruo tome las medidas que le dictan siempre su ferocidad y despotismo, capaces de aterrar a las almas ruines, pero no a los espíritus nobles de los que pelean por sus derechos.

Día 25.— Llegaron del Real de Zimapan dos cañones, uno con calibre de doce y el otro de cuatro.

Día 26.— Se recibió oficio del señor mariscal don José María Villagrán en que da parte a su excelencia que logró interceptar al enemigo 2,700 cabezas de ganado menor; y que por ser la guarnición de Tula excesivamente superior a la fuerza que llevó consigo, omitió atacar aquella plaza, dirigiendo la marcha a Ixmiquilpa, donde podrá tal vez verificarlo.

Día 27.— Se recibieron sesenta ejemplares impresos del excelentísimo señor Liceaga, y un parte oficial del señor mariscal don Mariano Ortiz, en que dice que una división enemiga compuesta de 200 hombres, intentó los días 11 y 12 del corriente invadir el campo de Zimatepec, y que el teniente coronel Ayala con 20 hombres, protegidos sucesivamente del brigadier don Pablo Aguilar, del señor mariscal Lisalde y de algunos comisionados del mismo señor mariscal Ortiz, la resistieron bizarramente, tomándoles algunos fusiles, municiones y quitando los paramentos sagrados que aquellos sacrílegos robaron en el pueblo de San Simón.

Acercándose la solemnidad de San Miguel, día consagrado a la tierna memoria del serenísimo señor Hidalgo, se publicó bando para que con las demostraciones acostumbradas celebre el vecindario la gloria del primer jefe de nuestra libertad.

Día 28.— Se recibió correspondencia de México, la obra de Bateux y otros impresos interesantes.

Falleció el señor don Francisco Guerrero, brigadier de los ejércitos americanos.

Día 29.— En este día se celebraron los años del serenísimo señor don Miguel Hidalgo y Costilla, con una solemne misa de gracias, a la que asistió su excelencia con su escolta y oficialidad, y un inmenso concurso, predicó el señor doctor brigadier don Francisco Lorenzo de Velasco un sermón lleno de unción y de ternura, hizo salvas la artillería de Huichapa y la infantería de Zitácuaro: en la serenata tocó la música piezas de mucho gusto, y las colgaduras e iluminación de las calles en la noche realzaron el brillo de una función dictada por el reconocimiento y gratitud, y dignísima de su ilustre, inmortal y benemérito objeto.

Día 30.— Se recibió parte oficial del señor mariscal don José María Villagrán en que dice, que después de haber resistido obstinadamente la perversa guarnición de Chilcuautla, con pérdida considerable del enemigo, y de nuestra parte del señor coronel don José María Villagrán, se retiró la división de aquel punto por no haber llevado consigo un cañón de batir para desalojarla de un baluarte, que sin ese medio es casi inexpugnable.

 

OCTUBRE

 

Día 1º.— Se dio sepultura al cadáver de don José María Villagrán con una pompa fúnebre digna del distinguido mérito de este jefe.

Día 2.— Se recibió correspondencia del señor visitador general de los Llanos de Apan, en que asegura a su excelencia que con incasable actividad está procurando dar tal forma a las divisiones de aquellas demarcaciones, que en poco tiempo obrarán con la armonía y ventajas que son consiguientes a una organización bien establecida.

Día 3.— Emplazadas las divisiones de los señores comandantes brigadier Correa,. Polo, Cañas y Atilano para acometer al convoy que para México va de tierra adentro, salió otra de Huichapa combinada con la caballería de esta plaza y la del regimiento de Allende, al mando una y otra del señor coronel don Eduardo Magos, para que de acuerdo con aquellas verificase la invasión en el punto que le corresponda.

Día 4.— Se aprehendieron por diversos rumbos un desertor de Huichapa y un arriero de la división enemiga que está en Arroyo Zarco.

Día 6.— Salió su excelencia con un acompañamiento regular al cerro llamado el Astillero para autorizar desde allí el choque de nuestras divisiones con la guarnición del convoy.

Día 6.— Empeñado su excelencia en practicar oportunamente las providencias que le sugieren su prudencia y política para impedir el abismo de males en que podía sepultarnos la arbitrariedad y anarquía, ha tenido a bien confirmar los títulos de coronel a don Casimiro Gómez, y capitanes a dos compañeros suyos, que anticipadamente se daban este nombramiento en demarcación que es el cardenal y sus contornos, donde efectivamente han manifestado un valor y patriotismo increíbles y conseguido ventajas considerables sobre el enemigo.

Día 7.— Se recibió contestación del señor visitador general y mariscal de campo don Ignacio Martínez, relativa a la organización y reconocimiento que ha emprendido en los Llanos de Apan.

Se presentaron dos desertores de Querétaro.

Día 8 y 9.— En estos días, como en todos los demás, se han dictado providencias y reglamentos análogos a la felicidad y orden de los pueblos de esta demarcación, al progreso de las armas y al aumento del fondo nacional, casi agotado por la disipación y arbitrariedad de algunos jefes, cuya conducta se ha contenido con la prudente discreción que caracteriza a su excelencia, y que es indispensable en las presentes circunstancias para corregir tales abusos.

Día 10.— Se recibió un parte oficial del excelentísimo señor don José María Liceaga en que participa la plausible noticia de que en el pueblo de Yurira y Valle de Santiago fueron destrozados 800 enemigos, al mando del monstruo Iturbide, por las divisiones de los beneméritos coronel Velasco, teniente coronel Borrayo y mariscal Vargas, quienes sucesivamente acometieron con tal intrepidez, que ha quedado el enemigo sin esperanza de invadir el fuerte de Yurira, el que ni lograron avistar, siendo el objeto de su expedición, desbaratarlo. Asimismo el comandante de San Pedro Piedra Gorda, don Joaquín Caballero, destruyó completamente en el mismo día una partida de 150 hombres que salieron de Lagos, tomándoles 28 fusiles, 1 cañón y todo el pertrecho, que era considerable, habiéndoles hecho 31 muertos, incluso el comandante, que lo era el licenciado don Guadalupe Pérez, y 36 prisioneros, que iban a ser pasados por las armas, con arreglo al bando publicado en aquella demarcación, en que se impone pena de muerte a todo el que sea aprehendido con las armas en la mano.

El señor don Ramón Rayón participa que 18 soldados de Querétaro desertaron con fusiles de aquella plaza, haciendo fuego a un trozo de caballería que quiso perseguirlos, y se reunieron al coronel don Juan Rubí, habiendo imitado este ejemplo algunos otros.

Día 11.— Se solemnizaron con misa de gracias y descargas de cañón y fusil las noticias recibidas ayer.

Día 12.— Salió la imprenta para Tlalpujahua.

Día 13.—Se pasó por las armas al capitán don Bonifacio Ledesma, quien abusando del recomendable nombre de americano, y atropellando las legítimas autoridades de la nación, asesinó a dos viandantes por robarse los efectos que con pasaporte de su excelencia conducían a los lugares que no estuviesen por el enemigo.

Se pasó revista de armas, siendo comisionado el señor brigadier don J. M. Vargas.

Día 14.— Se tomaron disposiciones para la marcha que debe emprenderse mañana.

Se expidieron títulos a los oficiales, confirmándoseles en el nombramiento de la graduación que tenían en su cantón de Huichapa:

Día 15.— Después de haber dictado las providencias adecuadas a la seguridad y buen orden de la plaza de Huichapa, salió su excelencia con la infantería y artillería de su escolta y la mayor parte de la tropa de aquel cantón; llegó a la hacienda del Astillero sin novedad, en donde se reunió el señor brigadier Correa y el teniente coronel don Manuel Polo, con la mayor parte de sus respectivas divisiones.

Día 16.— Llegaron su excelencia y la división a la hacienda de la Tenería, sin especial ocurrencia en la marcha.

Día 17.— Se recibieron dos partes oficiales, uno del capitán don Tomás Alcántara al coronel don Atilano García, en que dice, que reunido con los capitanes Saucedo y Nava, logró vencer una división enemiga, mandada por un tal Serna, en el pueblo de Tanepantla, matándole once, entre ellos tres gachupines, tomando una carabina, dos pistolas y tres sables; el segundo es del coronel Gutiérrez, quien en compañía de Terán acometió, en las inmediaciones de Cadereita, a la partida de Sierra, haciéndole once muertos y cuarenta y tres prisioneros, huyendo el resto con aquella cobardía que produce siempre el crimen.

A las doce de este día entró su excelencia al pueblo de Alfajayuca, sin particular novedad, y por la tarde salió con un trozo de caballería a reconocer los puntos de la plaza de Ixmiquilpa, que debe acometerse mañana.

Día 18.— Se situó la expedición a las tres de la tarde en una eminencia por la parte del poniente, a tiro de cañón distante de Ixmiquilpa; se formó en ella el campo, y al tiempo mismo que su excelencia examinaba con anteojo la fortificación del pueblo, salió al abrigo de los poblados y muchos árboles que lo rodean, una partida de 100 hombres, que batieron y rechazaron los nuestros, haciéndoles 13 muertos, entre ellos 1 gachupín y 1 oficial, llamado Félix Merino y 1 prisionero, sin más desgracia de nuestra parte, que haber sido herido en una pierna el señor brigadier don J. M. Vargas.

Al ponerse el sol hicieron otra salida en que fueron rechazados con igual bizarría, aunque por su violenta retirada sólo 3 quedaron en el campo.

Por la noche se hizo fuego a una vigilancia enemiga, sin que ocurriese más novedad.

Día 19.— A las cinco de la mañana se tiró a la plaza el primer cañonazo, y a las siete comenzó a avanzar a ella toda la infantería, la mayor parte de la caballería y dos cañones, quedando con el resto una batería en la eminencia, para proteger desde ella el fuego de fusil: la acción fue muy obstinada, duró hasta las cuatro de la tarde, sin haber un minuto de intermisión en el fuego; los nuestros se apoderaron de dos baluartes, haciendo en el enemigo, a pesar de su complicada fortificación, un estrago increíble, siendo nuestra pérdida total 6 muertos y 7 heridos; pero lo fatigado de la tropa, su corto número y las personalidades delincuentes de algunos jefes insubordinados, dignos del más severo castigo, estrecharon a su excelencia a intimar retirada, la que se verificó con tal orden y serenidad, como apenas la podrá hacer la tropa más aguerrida.

Por el oriente acometió el coronel don Casimiro Gómez con sus valientes indios; llegó a situar un cañón en el Carmen, arrolló al enemigo varias veces, y dio en esta acción la prueba más decisiva de su presencia de ánimo, destrozando la partida de Tlahuelilpan que venía de auxiliar; y desembarazándose de la línea con que lo tenían ya circunvalado, efectuando su retirada sin desorden por la noche, y a las ocho de ésta llegó su excelencia con la tropa a Alfajayuca [1] .

Día 20.— A las once llegó la expedición a la Tenería, de donde la tropa de Huichapa salí para su cantón.

Día 21.— Por la tarde llegó su excelencia y la tropa a la venta de la Hermosa, sin particular ocurrencia.

Día 22.— Aunque la disposición era marchar para Tlalpujahua, sin embargo, urgentes atenciones de gobierno estrecharon a su excelencia imperiosamente a retroceder para Huichapa, en donde entró a la una de la tarde, hora en que reconvino al mariscal Villagrán por contraventor de sus órdenes superiores, [2] y este alevoso, ingrato a los beneficios recibidos, atropellando con la consideraciones más respetables, y persuadido de que la división de su excelencia que aún no había llegado, estaba muy distante y sin dirección a la plaza, esparció entre su tropa las calumnias más atroces contra su excelencia para indisponerla, quitó las puentes de las cortaduras, hizo tocar generala, mandó hacer fuego a todo el que se acercase a los fosos, todo con la execrable intención, como deja verse, de sorprender al primer jefe de la nación y su escolta, para entregarse sin estorbo a su libertinaje, arbitrariedad y excesos con que ha desolado estos contornos; pero como tales atentados tienen siempre por norma la torpeza y crasitud en que sepulta el crimen a las almas negras y oscuras, tomó su excelencia providencias tan prontas y acertadas, que en pocos momentos se recogieron las armas y el pertrecho, entró la tropa, se tranquilizó el vecindario, y el malvado Villagrán, viendo frustrados sus designios, huyó despavorido acaudillando a veinte cómplices de sus iniquidades; semejante acaecimiento aparece desgraciado, pero atendiendo el actual estado de cosas, las vejaciones que sufría la jurisdicción y las ningunas ventajas en la causa común, hace que se estime por un favor especial del cielo en obvio de tantos males, y para que estos malhechores expíen por fin sus delitos, que han sido el escándalo en la época presente.

Día 23.— Se recibió de Tehuacán de las Granadas la correspondencia del excelentísimo señor don José María Morelos, en que participa tres triunfos los más gloriosos y completos, conseguidos por sus incomparables armas en aquellos rumbos; varios pliegos interceptados de los ayuntamientos de Córdoba y Orizaba al de Veracruz, con otros de bastante interés, en que significan lo critico y amargo de su situación, que los reduciría pronto a la alternativa de sucumbir o perecer si no son auxiliados brevemente con fuerzas muy respetables.

Día 24.— Se agregó la tropa toda de Huichapa a la de la escolta de su excelencia, y desde la criminal fuga de su comandante general, ha sido socorrida en la tesorería del ejército.

Día 25.— Parece que el señor don Julián Villagrán ha reprobado y sentido mucho los acaecimientos del 22; pero si no fuere así, él mismo querrá envolverse en un abismo que puede ser muy funesto para él y para su hijo.

Día 26.— En la noche de este día se han dictado varias órdenes relativas a la quietud del vecindario, que tres o cuatro ebrios revoltosos pueden pretender alterar; lo que no llevarán a efecto impunemente.

Día 27.— Se recibieron impresos y correspondencia de México, con noticias según parece de mucha importancia.

Día 28.— En este día no ha habido ocurrencia notable.

Día 29.— Se recibió correspondencia del excelentísimo señor don José María Morelos, y entre otras cosas manda el estado de fuerza actual que guarnece la plaza de Tehuacán de las Granadas, y consiste en 4,000 armas blancas y 3,000 fusiles, cuatro brigadas de 5,000 y tantos hombres cada una, y un pertrecho inmenso y artillería muy sobresaliente, que aunque no viene puesto en el estado, se sabe por conductos ciertos y por los oficios del mismo señor excelentísimo.

Día 30.— Se tomaron providencias de marcha por la mañana.

Día 31.— Salió su excelencia con la división de su escolta, y llegó a la hacienda de Cuachití.

 

NOVIEMBRE

 

Día 1º.— Arribó felizmente su excelencia al pueblo de Aculco con su acompañamiento.

Día 2.— Este día se dio descanso a la tropa que ha de continuar mañana su marcha.

Se comisionó para Montealto y demás contornos de las cercanías de México al señor brigadier doctor don Francisco Lorenzo de Velasco, con el objeto de reconocer el estado y fuerza de todas aquellas divisiones.

Día 3.— Subió su excelencia al cerro de Nadó, recibiéndolo aquel campo con demostraciones muy decisivas de adhesión y reconocimiento a su autoridad, y después de haber visto su fortificación, dado libertad a los prisioneros y dictado sus superiores disposiciones, se dirigió a la hacienda de Solís, adonde llegó sin novedad alguna.

Día 4.— Descansó la tropa en Solís.

Día 5.— El honrado vecindario de Tlalpujahua, constante en sus sentimientos de honor y fidelidad, recibió en este día a su excelencia con un júbilo extraordinario.

Día 6.— Llegó el parte oficial del señor comandante de Tlapujahua, don Ramón Rayón, en que participa la noticia plausible que con unas de las divisiones de su mando, compuesta de 100 hombres, acometió entre Jerécuaro y la hacienda de Sotomayé a una partida enemiga de 150 hombres, destrozándola tan completamente, que se apoderó de casi todas las armas y cargamento de tabaco y reales que conducían para Querétaro; murieron 30 soldados y cinco europeos, incluso el comandante Aguirre; quedaron prisioneros 82 y un gachupín, sin más desgracia por nuestra parte que haber muerto al capitán Mata, sujeto muy recomendable por su aplicación, valor y actividad.

Día 7.— Subió su excelencia al campo del Gallo, distante del Real un cuarto de legua, y dominante de las demás alturas que lo rodean, en donde el afán y tareas incesantes del señor comandante don Ramón Rayón han formado en poco tiempo una fortaleza digna de tal nombre y capaz de sostenerse contra cualquiera fuerza que pueda presentar por ahora el enemigo.

Entró el señor don Ramón Rayón con su división vencedora, siendo recibido con la alegría y regocijo que inspiran siempre el amor y gratitud hacia un jefe digno de cualquiera sacrificio, por lo que hace en obsequio de la patria y humanidad.

Día 8.— A distancia de dos leguas salió su excelencia a recibir a la excelentísima señora ministra, quien con las demás de su compañía llegó al Real con felicidad.

Día 9.— Se dirigió correspondencia de mucha importancia a los excelentísimos señores vocales doctor don José Sixto Berdusco, don José María Liceaga y don José María Morelos.[3]

Día 10.— Para ocurrir a los graves perjuicios que resultan al público de la escasez de numerario menudo, se han abierto cuños en Tuxpa de medios, reales y de a doses, siendo director comisionado el señor don José María Rayón, quien con el acierto, eficacia y empeño que lo caracterizan, ha conseguido en poco tiempo llenar a satisfacción de su excelencia los cargos de su comisión.

Día 11.— La infantería de la escolta de su excelencia, por su decreto superior se reunió a la de Tlalpujahua, componiendo un solo cuerpo muy lucido, para el que se han nombrado los oficiales que faltaban.

Día 12.— Como el arreglo de los cantones, progreso de sus armas, conservación y fomento de las fincas rurales y urbanas, son los vastos objetos a que su excelencia tiene consagrada su atención y tareas incesantes, ha librado en este día como en todos los demás, órdenes relativas a la consecución de sus deseos.

Día 13.— En celebridad del triunfo conseguido en las inmediaciones de Jerécuaro por el señor don Ramón Rayón, dispuso su oficialidad un banquete en el campo del Gallo, a que asistieron sus excelencias y los vecinos de Tlalpujahua, aumentándose el regocijo de que todos estaban poseídos con haberse estrenado un cañón de a doce vaciado en la maestranza del mismo campo.

Se recibió la importantísima correspondencia del excelentísimo señor don José María Liceaga, en que confirma la noticia recibida por varios conductos, de estar ya en provincias internas un tren, de ejército angloamericano, con miras de alianza respecto de nuestras armas.

Día 14.— Se recibió un parte oficial del capitán don J. M. Sosa, con fecha 10 del corriente; en que dice que tomó un convoy de 30 barriles de aguardiente de caña de Cuernavaca, consignado al gachupín Alejandro del Castillo residente en México; y sabiendo que del mismo Cuernavaca salía otro de 700 mulas con azúcar y panocha, esperó su regreso de México, en que se aseguraba traían reales, armas y municiones y aunque venía custodiado con 300 hombres, lo acometió con solos 85, consiguiendo quitarles algunas cargas, 21 fusiles y retacos, además los dispersos que mandó recoger, 7 pistolas, 10 sables, 10 planchas de cobre con 7 arrobas cada una; les mató cuarenta y tantos, entre ellos cinco gachupines, les hirió muchos, sin que de nuestra parte hubiese más pérdida que un soldado gravemente herido por otro compañero que lo desconoció en el ardor de la acción.

Día 15.— A las seis de la mañana salió su excelencia para el campo del Gallo, con el fin de examinar más detenidamente su fortificación y expedir en él sus órdenes superiores.

Día 16.— Se recibió correspondencia del excelentísimo señor don José María Liceaga, en que manifiesta los continuos choques que día con día tienen sus divisiones con la multitud de partidas enemigas que infestan su demarcación, una de las cuales sorprendió la isla Liceaga al abrigo de la oscuridad y por el corto número de tropa que la defendía.

Día 17.— Un resfriado ha tenido este día a su excelencia en cama.

Día 18.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor don José María Morelos, en que comunica tres victorias conseguidas por su invencible tropa, siendo la primera en Chiapa con gran pérdida del enemigo; la segunda en Orizaba, donde tomó 377 prisioneros, innumerables armas, gran cantidad de tabaco, huyendo para Córdoba mal herido y con solos 20 hombres el feroz Andrade, que se decía comandante de aquella villa; y la tercera en las cumbres del mismo Orizaba, desde las cuales hizo fuego a un convoy de cigarros custodiado con mucha tropa por lo chal no consiguió quitarlo, pero sí dar a su guarnición tal descalabro, que murieron varios de ella, incluso uno de los comandantes gachupines, siendo nuestra pérdida de poca consideración.

Día 19.— Por superior disposición de su excelencia se remitieron los prisioneros hechos en la acción del 6 del corriente al presidio de Zacatula por el tiempo que dure la guerra, al cargo del comandante del extinguido cuerpo de Allende, licenciado Ponce de León.

Día 20.— Parece que varias partidas sueltas del monstruo Bustamante, según sus movimientos, tratan de reunirse en un punto inmediato a esta plaza para atacarla.

Día 21.— Se mandaron 6,000 tiros de fusil al excelentísimo señor don José María Liceaga, por haber consumido todo el pertrecho en los continuos choques que han tenido sus divisiones con el enemigo.

Día 22.— Se recibió correspondencia de varios cantones.

Día 23.— Se recibieron pliegos del excelentísimo señor Liceaga, quien los dirigió de la hacienda de Villadiego.

Día 24.— Subió su excelencia al cerro del Gallo.

Día 25.— Se remitieron impresos y contestación a los excelentísimos señores vocales de la Suprema Junta Nacional.

Día 26.— Se han reconocido los puntos ocupados por el enemigo, y no se observa movimiento hasta ahora.

Día 27.— El teniente coronel don Epitacio Sánchez sorprendió una partida enemiga, matando a tres y cogiendo con las armas de éstos las de dos prisioneros que hizo; el parte lo da el señor brigadier doctor don Francisco Lorenzo de Velasco.

Día 28.— Dos de los prisioneros hechos en Jerécuaro en la acción del 2 de septiembre, no correspondiendo a los liberales y heroicos sentimientos con que su excelencia a pesar de la severidad a que eran acreedores, tuvo la dignación de agregarlas al distinguido cuerpo de su escolta, fueron por orden superior despojados hoy mismo de esta predilección que no supieron merecer; y agregados de soldados rasos a la infantería, sus nombres son Francisco Arrutia y Tomás Arrutia.

Día 29.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor don José Sixto Verdusco, a que acompaña varios partes oficiales de otros tantos triunfos conseguidos en su demarcación. El gobernador político y militar de Jilotlán dice, que el capitán Enríquez sostuvo en las cercanías de Zapotlán el Grande una acción, en que quitó al enemigo sesenta remontas, treinta armas de fuego y un botín de consideración. El brigadier don Ignacio Navarro participa, que tratando tres divisiones enemigas de atacarlo por tres puntos, desconcertó sus planes, anticipándose a desbaratar una de ellas, mandada por un tal Coellar; le mató, diecinueve, sin pérdida alguna nuestra; y al día siguiente se chocó con el sanguinario Ríos que mandaba otra de las divisiones, siendo el resultado, después de tres horas de fuego, una violenta fuga del enemigo, que perdió diez hombres, sin desgracia alguna de nuestra parte. Asimismo don José y don Luis Macías, el coronel don Pedro Regalado y Llamas, el señor mariscal don Luciano Navarrete y el capitán Guzmán, remiten los oficios más satisfactorios de las victorias conseguidas por sus respectivas divisiones, que acreditan la actividad y valentía de estos jefes beneméritos, y la señalada protección con que la Providencia divina favorece la más justa de las causas que han defendido los pueblos.

Día 30.— El ayudante mayor don Tiburcio Hernández participa con esta fecha, a su comandante general el señor don Ramón Rayón, que con su valiente avanzada batió en la hacienda de Espejo, inmediaciones de Querétaro, una partida enemiga, compuesta de 28 hombres, que con violencia reclutaban gentes en aquellos contornos: les tomó tres prisioneros, tres retacos, un fusil y otras cosas de poco valor; y remite treinta fanegas de fríjol y veintitantas arrobas de pólvora, habiendo reconocido, según la orden que llevó, el estado de todas aquellas fincas.

 

 

DICIEMBRE

 

Día 1°.— Se recibieron contestaciones y papeles de México.

Día 2.— Subió su excelencia al campo del Gallo, donde permaneció todo el día.

Día 3.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor don José María Liceaga, a que acompaña los partes oficiales del señor doctor don José María Cos, quien con varias divisiones reunidas, logró el más glorioso triunfo sobre la perversa del perjuro García Conde, compuesta de 800 hombres, siguiendo el alcance cinco leguas hasta las trincheras de Guanajuato, dejando tendidos innumerables cadáveres, apoderándose de muchas armas y desconcertando en un todo los planes del enemigo, que por varios puntos intentaba destruir aquella valentísima tropa.

El señor mariscal de campo don Juan Vargas, con fecha 24, dice: que en el monte de la hacienda de los Morales derrotó al europeo Gallon de Celaya, que mandaba 40 dragones; murió el mismo Gallon con todos los 40, excepto dos que huyeron hasta Celaya; en sus inmediaciones destrozó otro destacamento de 50 hombres, muriendo los más y refugiándose el resto a la ciudad, de cuya resulta salieron de ésta en número considerable, y con sola su partida de guerrilla les mató catorce, incluso un gachupín, sin más pérdida que tres dragones; en los tres encuentros recogió varias armas, monturas, etcétera.

El brigadier don Ignacio Franco acometió un convoy custodiado de 200 hombres, que no logró quitar porque otro grueso trozo enemigo lo impidió, atacando la retaguardia; pero éste sufrió la pérdida de siete fusiles, dos pares de pistolas, una cuchilla, las remontas, monturas y uniformes de cinco soldados muertos y cuatro prisioneros; la acción fue en los Jaramillos.

El comisionado don Laureno Terán sorprendió el 12 de noviembre, en la hacienda de Santiago, una partida enemiga considerable; les mató tres, hizo doce prisioneros, tomó un fusil, un par de pistolas, 18 machetes, 1,500 cabezas de ganado menor, 180 de mayor, 40 caballos y algunas monturas.

El comandante don José María González de Hermosillo, atacó la perversa división del cura Álvarez, que constaba de 700 hombres de Aguascalientes, Nochistlán, Jalos y Teocaltiche. Dividió su tropa en tres trozos, al mando de los comandantes Segura, Coronado y Oropesa; comenzó el fuego a las diez de la mañana; el enemigo temiendo el éxito, se replegó al pueblito de San Miguel; fingieron los nuestros una retirada para sacarlos de aquella guarida; surtió efecto el ardid, y en la salida que hicieron fueron destrozados, muriendo 49, saliendo heridos más de 100, entre ellos los más orgullosos y asesinos, y tomándoseles gran número de fusiles, pistolas, sables, lanzas y algunos caballos ensillados. Nuestra pérdida consistió en el bizarro Oropesa y tres soldados valerosos; el ataque fue muy reñido, y para acreditar el benemérito Terán la veracidad del oficio, remite al excelentísimo señor Liceaga las orejas derechas de los enemigos muertos en la acción.

Día 4.— Se interceptó un oficio de Ondarza a Venegas, escrito en Querétaro; le dice que ha remitido a México 25,000 cabezas de ganado menor y otros frutos pertenecientes al cónsul Noriega; que en Guanajuato están detenidas 700 barras de plata, dizque del rey, y 300 particulares; que el infame Cruz, según las noticias que ha tenido, salió de Guadalajara para México, y que celebra su venida, para que con sus providencias sabias se despejen aquellos contornos de las gavillas que los molestan.

Salió del cantón de Tlalpujahua una división, compuesta de 100 hombres, al mando de su insigne comandante general el señor don Ramón Rayón, con el objeto de interceptar un convoy de consideración.

Día 5.— Se remitieron impresos a varias divisiones, y se recibió correspondencia de México.

Por la noche se puso toda la tropa sobre las armas, por haberse esparcido un rumor vago de que el enemigo de Ixtlahuaca quería sorprender la plaza; y aunque su excelencia, conservando su natural serenidad, no dio crédito a tal noticia, mandó, no obstante, tomar todas las providencias que dictan la seguridad y precaución.

Día 6.— No ocurrió particular novedad.

Día 7.— Se recibió oficio del excelentísimo señor vocal doctor don José Sixto Verdusco, en que dice, que con todas sus divisiones más inmediatas trata de atacar la plaza de Valladolid.

Día 8.— Se recibió oficio del señor don Ramón Rayón; dice en él, que aún no había salido el convoy de San Juan del Río; pero que permanecía con su división por aquellos contornos, hasta acertar este u otro golpe que presente un aspecto favorable.

Día 9.— Se recibieron impresos de México, y con ellos la noticia, que en los días 29 y 30 del pasado, en que se celebraron las juntas parroquiales para la elección de vocales del ayuntamiento, hubo en aquella ciudad un movimiento popular que consternó indeciblemente a Venegas y sus cómplices, dignos de la execración de todo buen ciudadano.

Día 10.— Acercándose ya el venturoso día consagrado por la Iglesia para celebrar la prodigiosa aparición de la madre santísima de Guadalupe, bajo cuyos auspicios puso dignamente la suprema junta nacional del reino, en su instalación, la suerte y armas de la patria, se publicó en este día un bando para que todos los vecinos, con iluminación y colgaduras en sus casas, cooperen a la solemnidad de una función verdaderamente grande para los americanos religiosos y agradecidos.

Día 11.— Se recibió el parte del señor don Ramón Rayón, quien sabiendo que el convoy a que iba a cometer se detenía en San Juan del Río, marchó para aquel pueblo, se batió con su guarnición y tropa que custodiaba el convoy, llegando su número a 600 hombres bien armados, por cuatro horas de un vivísimo fuego, y tomó 20,000 carneros, 200 reses, un atajo de mulas y algunas armas; murieron 27 enemigos, fueron muchos heridos, y se tomaron diez prisioneros, sin que hubiese de nuestra parte más que tres muertos y dos heridos.

Día 12.— En este solemnísimo día se celebró con la magnificencia posible, la gloriosa aparición de nuestra señora de Guadalupe; asistió su excelencia con la oficialidad y vecindario a la misa, en que predicó el señor doctor don Francisco Lorenzo de Velasco, desempeñando el puesto con tal ternura y energía, que conmovió altamente al auditorio, recordándole los especiales favores y auxilios que nos ha dispensado, en esta época particularmente, la munificencia de tan clementísima madre.

Día 13.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor don José María Liceaga, y con ella tres partes oficiales de su demarcación; el primero, del comandante Hermosillo, quien dice que el capitán Coronado, con su partida de guerrilla, avanzó hasta las orillas de Nochistlán, en donde el 5 del corriente, a las seis de la mañana, sorprendió un destacamento enemigo, al que destrozó después de cinco horas de combate, haciéndole 18 muertos, 13 prisioneros, muchos heridos, y tomándole 14 fusiles, 167 lanzas, 40 caballos y varias armas de corte; el segundo, del señor brigadier don Julián Velasco, quien con 250 hombres se batió en Baltierrilla con 200 infantes y otros tantos de caballería, al mando del detestable criollo Iturbide, haciéndole un estrago considerable; el tercero, del señor brigadier don Juan Rubí, en que participa que se acercó a las trincheras de Celaya, mató tres enemigos, habiendo rechazado a los que salieron en su alcance.

Día 14.— Subió su excelencia al campo, y con su acompañamiento se dirigió de allí a las lomas de Santa María, con el fin de ver el ganado menor que se tomó al enemigo en la acción de 10 del corriente.

Día 15.— Se recibió correspondencia de México.

Día 16.— Se tuvo noticia que las partidas del execrable Bustamante se estaban reuniendo en Ixtlahuaca.

Día 17.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor general del sur don José María Morelos, quien escribe desde la garita de Oaxaca en disposición de atacar el día siguiente aquella ciudad; dice que ha tenido noticia de haber tomado el señor Bravo la plaza de Jalapa, aunque no había recibido el parte oficial.

Día 18.— Por oficio del señor intendente de Guadalupe don Ignacio Ayala, se recibió la interesante y plausible noticia de haber tomado el excelentísimo señor Morelos la rica y abundante ciudad de Oaxaca, y en ella 70 cañones, 50 europeos prisioneros, un teniente general, al comandante Régules, libertando al señor mariscal y brigadier don Antonio Talavera y al presbítero don Timoteo, a quien había hecho prisionero el pérfido Paris en Tlapa.

Comisionado por su excelencia el capitán don José Cruz para la transportación de los efectos tomados al enemigo por el capitán Sosa (véase el 14 del pasado), da parte que una torpe disipación los había desaparecido, no quedando más que dos o tres cargas de poco valor; y que el mismo Cruz tomó 50 barriles de aguardiente de caña que iban de Cuernavaca para México, y un donativo de 600 pesos que hicieron unos americanos honrados para defensa de la nación, todo lo cual remite Cruz a la disposición de su excelencia.

Día 19.— Se presentaron unos desertores de la ciudad de Querétaro.

Día 20.— La religiosa y especial devoción a la madre santísima de Guadalupe, dictó al señor comandante y oficiales del cantón de Tlalpujahua, solemnizara su octava con un novenario, el que concluido este día, se celebró en el convento de San Francisco una función clásica de iglesia, en que predicó el reverendo padre fray Pedro Orcillés, y a la que su excelencia altamente animado de los sentimientos más tiernos y cristianos que caracterizan su grande alma, asistió con su acompañamiento, y dando orden para que la artillería y columna de granaderos hiciesen la respectiva salva y aumentasen por la tarde el brillo de la procesión, marchando tras ella.

Día 21.— Arrastrados los perversos Villagranes de su grosera arbitrariedad, y declarándose abiertamente por la anarquía, desconociendo y aun insultando con calumnias y torpezas tan detestables como ellos, a la legítima autoridad, tuvieron la osadía de aprehender y aun intentar la muerte del señor visitador general y mariscal de campo don Ignacio Martínez, comisionado por su excelencia para los rumbos de Zacatlán, quien valiéndose de la embriaguez y escasos en que aquellos hombres perversos estaban sepultados, se fugó de la plaza de Huichapa con un compañero; y segunda vez debe salir mañana por el mismo rumbo con nuevas órdenes de su excelencia.

Día 22.— Salió el señor mariscal Martínez con una regular escolta para Nopala, desde donde debe seguir la marcha para el rumbo mencionado.

Día 23.— En este día llegó el señor brigadier don Rafael Rayón comisionado por su excelencia para algunos puntos del Norte; el objeto de su venida fue referir verbalmente a su excelencia asuntos de mucha gravedad a nombre del doctor Cos, y volver inmediatamente a su destino concluida la comisión.

Día 24.— Subió al cerro su excelencia, y tuvo la satisfacción de ver tan adelantada la maestranza de fusiles, que dentro de muy poco quedarán puestas dos máquinas para el taladro de ellos.

A las dos de la tarde llegó el señor don José María Rayón con 50 hombres de caballería que ha organizado, armado y vestido; y que es el principio del regimiento, para cuya creación tiene las facultades y comisión necesarias; su nombre, provinciales de Tlalpujahua.

Día 25.— Felicitaron las pascuas a su excelencia la oficialidad de todos los cuerpos, los eclesiásticos y vecindario, desempeñando entretanto la serenata la música de infantería y la de caballería del regimiento de dragones provisionales de Tlapujahua.

Día 26.— Por haberse recibido noticia cierta que un convoy de tierra adentro debe salir en estos días de San Juan del Río para México, ordenó su excelencia que saliesen de la plaza de Tlapujahua 150 infantes, dos cañones, dos pedreros y 50 de caballería al mando de sus jefes respectivos y el de toda la expedición a las órdenes del señor comandante general don Ramón Rayón, quien salió en este día con ella a las doce con dirección a la hacienda de Solís.

Día 27.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor Morelos, quien la remite de la ciudad de Oaxaca dando la confirmación de la toma de aquella plaza con pérdida de solo dos hombres y remitiéndose a dar noticias circunstanciadas de muchas cosas, y todas favorables en cuanto se desahogue del inmenso cúmulo de operaciones que llaman imperiosamente su atención. [4]

Se interceptó un correo llamado Gerardo González, que conducía de México a Toluca cartas de Venegas, Bustamante y otros particulares a Valladolid para Trujillo y otros individuos, dándoles noticia de la crítica situación en que se hallan por los repetidos triunfos que en todas partes consiguen nuestras armas.

Día 28.— Subió al campo del Gallo su excelencia, en donde se ha concluido ya un fusil que salió muy bueno, y dando grandes esperanzas de que a fábrica de ellos quede en corriente dentro de pocos días.

Día 29.— Hoy regresó con su caballería para Angangueo el señor don José María Rayón, a quien en virtud de sus distinguidos y brillantes méritos se libró el nombramiento de gobernador intendente y segundo comandante del cantón de Tlalpujahua.

Día 30.— Llegó en este día el brigadier don Mariano Lezama en compañía del cura interino de Zimapán, con el fin de presentara su excelencia, una representación de Villagrán el chico, en que pretende indemnizarse de su criminal atentado y perversa conducta sucesiva, de un modo hipócrita y falaz, pero impetrando la clemencia del mismo señor excelentísimo, a cuya consecución los padres mediadores han interpuesto cuantas súplicas, razones y disculpas les ha dictado el vivo empeño de su comisión.

Día 31.— Hoy llegó oficio del señor comandante de Tlapujahua don Ramón Rayón, en que dice que a pesar de sus esfuerzos y combinaciones no logró chocarse con la guarnición del convoy, la que llena de temor por la acción antecedente anticipó las marchas, verificándolas aun por la noche.

ENERO DE 1813 [5]

Día 1º.— Se remitieron impresos a varios jefes.

Día 2.— Entró al Real de Tlalpujahua su comandante el señor don Ramón Rayón con la división de su mando.

Día 3.— Es imponderable la bondad de su excelencia. Hoy han salido los padres intercesores de los Villagranes con el despacho más favorable que podían recibir, atendida la enormidad de sus delitos, y es, que la conducta sucesiva de ellos será el garante de un perdón absoluto o de un severo castigo.

Día 4.— Se presentaron varios mexicanos, y otros de Querétaro.

Subió al campo su excelencia; todo allí se va adelantando mucho y promete esperanzas grandes.

Día 5.— La escandalosa irreligión de las tropas que llaman del gobierno, ha separado de pueblo de Tejupilco los ministros que socorrían con el pasto espiritual aquella feligresía numerosa; para ocurrir a un mal tamaño ha comisionado su excelencia al reverendo padre fray Pedro Orcillé que ministre los sacramentos, y extendiéndole una instrucción a que arregle sus acciones en lo político y militar, con lo que indudablemente se contendrán tantos extravíos.

Día 6.— Se recibió de México la correspondencia en que vienen noticias muy interesantes; que Veracruz, acosada del hambre, peste y balas del señor Morelos, ha capitulado; que Águila fue destruido y con sólo 160 hombres entró a Puebla; que una división enemiga, después de acabar con los gachupines que iban en ella, se reunió a nuestros ejércitos; que la opresión continúa en aquella capital hasta un grado espantoso; y que sin desistir los déspotas de su sistema sanguinario, cada día vomitan medidas destructoras.

Día 7.— El excelentísimo señor Morelos con fecha 16 de diciembre del año próximo pasado dice a su excelencia, que después del brillante triunfo de Oaxaca, de que resultan incalculables beneficios a la causa de la nación, pasó en aquella capital por las armas al teniente general de los gachupines Sarabia, a Régules, Bonavia y un guatemalteco que tuvo la osadía de quemar un bando firmado por el referido señor Morelos.

Día 8.— A las once subió su excelencia al campo del Gallo donde permaneció hasta las oraciones de la noche; ya se concluyó allí un fusil; ha salido muy bueno.

Día 9.— Llegó el señor visitador mariscal de campo don Ignacio Martínez, del rumbo de Zacatlán, trayendo consigo 16 barras de plata de las tomadas en Pachuca, ocho soldados de Nueva España presentados voluntariamente, y un cargamento de queso y plátano que interceptó en el camino de tierra adentro a México.

Día 10.— Se publicó un bando para recoger las monedas vales, en virtud de estarse acuñando ya en Angangueo bastante numerario menudo, y para avivar el comercio que había sufrido con aquella providencia algún entorpecimiento.

Día 11.— Por todas partes anuncian el ataque a este fuerte: el enemigo hace movimientos que lo indican; pero a pesar de sus crecidas reuniones tienen más recelo en verificarlo que nuestra tropa en resistirlo.

Día 12.— A la contestación del señor mariscal de campo don José Osorno, se acompañó una instrucción que comprende artículos relativos a la organización y arreglo de cada uno de los cantones, que con su observancia recibirán la forma y harán los progresos que su excelencia desea y se propuso al expedirla.

Día 13.— Hoy se ha dedicado su excelencia personalmente a responder unos oficios reservados del excelentísimo señor don José María Morelos.

Día 14.— Se recibió noticia de que veinte sujetos distinguidos de México, entre ellos cinco europeos, y los más oficiales, salieron de aquella ciudad para agregarse a nuestras armas, y al efecto se dirigieron a la ciudad de Oaxaca.

Día 15.— Se recibió un parte oficial del señor mariscal de campo don José Osorno, comandante de Zacatlán, en que participa un glorioso triunfo conseguido por sus divisiones a su inmediato mando en las mesas de Mimiahuapa sobre una horda enemiga de más de 200 hombres, muriendo de ellos 98, un gachupín, y haciéndose dos prisioneros, sin haber de nuestra parte ninguna desgracia; se tomaron varias armas blancas y de fuego, y para escarmiento de los cobardes, que sólo gravan al fondo nacional y desdoran las tropas americanas con graduaciones y gastos crecidos, sin desempeñar sus puestos en el campo de batalla, circuló por orden del día una solemne degradación de los oficiales que huyeron vilmente a la presencia del enemigo.

Día 16.— En este día llegó la correspondencia del excelentísimo señor Liceaga, en que dice quo atacó a Celaya el 12 del corriente con tal viveza e intrepidez, que mató en las calles de aquella ciudad 140 pícaros de los más prendidos, como un teniente coronel, un carmelo etcétera; tomó 100 fusiles, 2 cañones, muchas armas blancas, monturas y caballos, siendo nuestra pérdida la del señor brigadier don Baltasar Borrayo, un sargento, y cuatro soldados heridos; que a no ser porque oportunamente llegó refuerzo de Querétaro, se habría tomado la plaza, que ha quedado sumamente escarmentada.

Igualmente acompaña la correspondencia interceptada de Cruz a Negrete, en que significa planes, combinaciones y alternativas que no puede fijar, a pesar de los esfuerzos sugeridos por su genio maquiavélico. Una proclama de Salcedo en Coahuila a los habitantes de provincias internas, exhortándolos a pelear contra el ejército angloamericano que en Nacodoches aguarda para operar las credenciales expedidas por nuestro gobierno legislativo americano.

Día 17.— Parece que las divisiones enemigas del perverso Castillo Bustamante pretenden invadir primero a Nadó, para atacar después el fuerte de Tlalpujahua.

Día 18.— Se recibieron pliegos del excelentísimo señor Morelos, a que acompaña impresos de Oaxaca, los oficios que dirigió a las autoridades de aquella ciudad intimando rendición y las demás circunstancias de la toma de ella, según expresa el detal.

Día 19.— Se manda gran cantidad de impresos con la correspondencia del excelentísimo señor Liceaga.

Día 20 y 21.— En estos días ha estado su excelencia en cama, donde a pesar del quebranto de su importante salud, ha firmado los despachos y dictado órdenes y providencias análogas a la situación de las cosas.

Día 22.— Se recibió parte del señor mariscal don Mariano Ortiz, en que dice que con reunión de varias divisiones atacó la guarnición enemiga de Sultepec, matándole noventa y tantos hombres, tomando 12 fusiles, varias pistolas y algunas armas blancas.

Día 23.— Se recibió correspondencia de México y con ella dos fusiles de marca, un par de pistolas particulares y la noticia de que el infernal Venegas trata de irse para España.

Día 24.— Se presentaron cuatro desertores de Toluca.

Día 25.— Se consiguió por fin el intento de construir fusiles; hoy ha sido la bendición de la máquina, a que asistió su excelencia, siendo padrino; está trabajada con toda perfección, y es tal la rapidez de su movimiento, que se taladran cuatro cañones diarios; y aumentando las jaulillas, que es lo más fácil, se pueden taladrar más de doce.

Día 26.— Las divisiones inmediatas del enemigo, como la de Ixtlahuaca, se han retirado para Toluca, y de allí probablemente para México a proteger tal vez la fuga de Venegas.

Día 27.— Hoy se han dado órdenes de marcha, que debe efectuarse mañana.

Día 28.— Acompañado de toda la oficialidad y escolta se dirigió su excelencia para Angangueo, donde arribó a la una de la tarde, siendo recibido del señor intendente don José María Rayón y de todo el vecindario con la alegría más tierna y obsequiosa.

Día 29.— Permaneció en Angangueo acabando de dictar en la demarcación de Tlalpujahua las providencias más análogas a su situación y ventajas adquiridas.

Día 30.— Con el lucido cuerpo de la oficialidad, los señores procuradores de la S. J. G., auditor de guerra, contador, etcétera, y con 50 dragones provinciales de Tlalpujahua salió su excelencia a las ocho de la mañana del real de Angangueo arribando a Irimbo a las dos de la tarde, donde reposó un corto tiempo, y a las seis llegó al pueblo de Tajimaroa, sin especial novedad en su muy interesante salud.

Día 31.— Después de misa, se emprendió la marcha para la venta de San Andrés, que dista de Tajimaroa cinco leguas; se recibió en el camino la noticia de que Valladolid ha sido atacado desde ayer por el excelentísimo señor Verdusco; los truenos se han oído a mucha distancia, pero aún se ignora el resultado.

 

FEBRERO

 

Día 1°.— Se comisionó al señor coronel don Gabriel Marín para las inmediaciones de Valladolid con el fin de que explorase los acaecimientos del ataque y sus resultados.

A las once llegó su excelencia a la hacienda de Santa Clara del Tule, inmediata a la de Queréndaro, que por haber sido abrigo mucho tiempo de una partida enemiga, fue incendiada por los nuestros y percibimos a corta distancia la humareda. A las cuatro se supo que nuestra tropa había sido dispersada en Valladolid con pérdida de 20 cañones y algunos fusiles, en cuya virtud salió su excelencia de Santa Clara, haciendo noche en un despoblado de aquellas inmediaciones.

Día 2.— A las seis de la mañana se rompió la marcha tomando el camino del Real de Ozumatlán, cuya población, sin excepción de una sola casa, fue reducida a cenizas por el sacrílego Robledo, que no perdonó ni aun el templo de aquel Real desgraciado.

Después de nueve leguas de un camino áspero, muy estrecho, pedregoso, y en partes muy precipitado y pendiente, llegó su excelencia al pueblo de Patámbaro, en donde se hizo alto hasta el día siguiente.

Día 3.— A la salida de Patámbaro fue el camino tan penoso como el de ayer; a las once fue el arribo al pueblo de Copullo, distante del primero cinco leguas; su situación muy desagradable, mucha sabandija y un calor extremado.

Día 4.— Hoy ha sido la jornada de más de diez leguas; el camino más fragoso y pendiente que ningún día; la mayor parte de él por la sierra; cerca de las seis de la tarde se hizo alto para pasar la noche en una ranchería que llaman de los Pastores, donde un aire helado batió con exceso hasta la salida del sol.

Día 5.— A las doce de este día llegó su excelencia a la hacienda de la Concepción Etúcuaro, distante del rancho anterior seis leguas.

Día 6.— Hoy se han caminado cinco leguas, y el término ha sido una ranchería situada en la sierra y que llaman de la Soledad. A las tres horas llegó el excelentísimo señor teniente general don Manuel Muñiz a cumplimentar y acompañar a su excelencia hasta Patzácuaro.

Día 7.— A las ocho de la mañana, después de haber oído misa, se emprendió la marcha para Patzácuaro. Poco antes de las doce recibió su excelencia la partida de guerrilla del señor coronel Montaño, y los naturales del pueblo de Tupátaro, en donde se sirvió a toda la comitiva una mesa sencilla pero abundante; y a las cuatro y media, después de ocho leguas de camino, salió a recibir a su excelencia hasta la capilla del Cristo, el excelentísimo señor Verdusco, en cuya compañía rindió gracias por su arribo, en la parroquia, entonándose en ella un solemne Te Deum, y congregándose en las calles y plazas un numeroso concurso hasta la entrada a su palacio, en donde recibió los besamanos del clero, oficialidad y vecindario, que significaron un gozo extraordinario por su llegada. Se sirvió un decente refresco que duró hasta las siete de la noche.

Día 8.— Se libraron oficios a Tlalpujahua, Huichapa y otros puntos.

Día 9.— La rica y hermosa provincia de Michoacán, que ha sido la cuna y el abrigo de la independencia, al mismo tiempo que ha sufrido el desarreglo y disipación de jefes que no lo son en realidad, sino ladrones públicos y forajidos, merece toda la consideración de su excelencia, y hoy ha comenzado con su acostumbrada prudencia a imponerse de su estado para corregir los desórdenes y abusos de que la gente honrada se queja por donde ha pasado, impetrando de su autoridad y virtudes un pronto remedio.

Día 10.— Se recibió correspondencia de Tlalpujahua, y en ella la noticia de que llegaron a aquel fuerte el benemérito religioso fray Vicente Santa María, con un artesano y varios individuos de México.

Día 11.— Visitó su excelencia a las religiosas de esta ciudad de Pátzcuaro, quienes lo obsequiaron significando un particular reconocimiento.

Día 12.— A las dos de la tarde se recibió la noticia del señor coronel Montaño, que el enemigo en número de 1,200 hombres salió hoy de Valladolid con dirección a esta ciudad, en cuya virtud a las once de la noche salió de ella su excelencia con el señor Verdusco, cuatro cañones y toda la tropa que había en la plaza.

Día 13.— Se caminó toda la noche anterior, arribando en este día al pueblo de Ario, distante de Pátzcuaro nueve leguas.

Día 14.— Permaneció en Ario su excelencia.

Día 15.— Con su respectivo acompañamiento, el intendente Delgado y coronel Suárez se dirigió su excelencia a Puruarán, hacienda de trapiche, adonde llegó felizmente después de ocho leguas de camino.

Día 16.— Por la tarde vino a la hacienda el excelentísimo señor Muñiz, con quien acordó su excelencia varios puntos importantes en orden a la provincia.

Día 17.— Las repetidas quejas que han elevado a su excelencia contra la conducta desordenada y despótica del intendente Delgado, y una carta que se le interceptó dirigida a un comandante europeo admitiendo el indulto para sí y para su sobrino Suárez, hombre inmoral, cobarde, ladrón insaciable y delincuente por muchos capítulos, han estrechado a su excelencia a proceder en forma contra ellos, y hoy ha comenzado a girarse la causa.

Día 18.— Entró el enemigo a Pátzcuaro, y por correr la noticia de que avanzaba para el pueblo de Ario, se retiró de allí el señor Verdusco para Urecho, no debiendo haberlo verificado sino para Puruarán, según las prevenciones de su excelencia.

Día 19.— Se comisionó al coronel Bedoya que celara los movimientos del enemigo, quien se retiró de Pátzcuaro a reunirse con otra partida que ha ido a acometer el fuerte de san Juan Evangelista en Sacapo.

Día 20.— Purificadas las acusaciones del intendente Delgado cura de Urecho, y consultando al respeto que merece su carácter sacerdotal, fue desterrado a las Balsas bajo su palabra de honor, en cuyo concepto, y para conservarle el debido decoro, se omitió asignar tropa alguna quedo custodiará, y sólo fue nombrado el reverendo padre fray José Luna, que lo acompañara.

Día 21.— El señor Verdusco pidió a su excelencia los mejores oficiales de su acompañamiento, que se encargasen de su división; pero ha mudado de sistema, le han inspirado desconfianza, y atropellando la armonía y aun la decencia que exigen su alta condecoración y su situación actual, ha dejado estampar un cúmulo de torpezas, insultos y despropósitos que ha tenido la debilidad de hacer suyos con la firma. ¡Qué errores cometen los hombres! [6]

Día 22.— Volvió el reverendo padre fray José Luna sin haber pasado de la hacienda de Santa Efigenia, en donde el insubordinado exintendente Delgado acabó de romper el nombre, contraviniendo a las órdenes más serias y respetables de su excelencia, y fugándose para Urecho para continuar influyendo malignamente en el corazón del señor Verdusco, con inexplicable perjuicio del bien público.

Día 23.— Continúan las contestaciones con el señor vocal Verdusco.

Día 24.— Se libró oficio al comandante de las Balsas, licenciado don Francisco Solórzano, para que con su división viniese a reunirse con su excelencia dentro de pocos días.

Día 25.— Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor Morelos con fecha de enero, en que participa haber conseguido otros seis triunfos, en los que ha tomado tantas armas como en Oaxaca, y la noticia de que Cádiz sucumbió por fin al francés.

Día 26.— El excelentísimo señor Liceaga llegó a Taretan, distante de Urecho siete leguas; pero aún no escribe a su excelencia.

Día 27.— Hoy volvió a Puruarán el excelentísimo señor Muñiz, regresándose luego a su maestranza donde trabaja incesantemente, habiendo logrado construir uno o dos fusiles diarios muy buenos.

Día 28.— Se recibió oficio del excelentísimo señor Liceaga, en que dice va primero a Urecho para contestar después verbalmente con su excelencia.

 

MARZO

Día 1°.— Se recibieron oficios de Tlalpujahua, en que su comandante el señor don Ramón Rayón, participa que su hermano, el señor coronel don Francisco Rayón, comandante de las Mesas, ha logrado hostilizar y conseguir algunos triunfos cortos sobre el enemigo de San Juan del Río.

Día 2.— Todo el día de hoy se ha empleado en responder al señor Morelos y a Tlalpujahua.

Día 3.— En este memorable día recibió su excelencia un oficio de los dos vocales, en que desembozándose ya y descubriendo sus ideas rateras, revolucionarias y criminales hasta el extremo, intiman, fingiendo ilegal y tumultuariamente la soberanía, que no pueden, ni permita Dios pudieran representar, que dentro de tres días contados desde el primero del corriente, en que expidieron este aborto, hijo de su ignorancia y estupidez, se presentara a su excelencia a la hacienda de la Parota donde se hallaban, para darles cuenta del motivo de su ingreso a la provincia, separación del intendente y demás providencias tomadas para remediar los males de la demarcación, so pena, dicen, de que no verificándolo, prometen declarar a su excelencia y a toda su familia una guerra obstinada como traidor a la causa pública. [7] ¡Qué estado tan infeliz es aquel a que reducen las pasiones desenfrenadas!

Día 5.— Ayer han cometido los vocales el mayor atentado; sorprendieron en la hacienda de santa Efigenia una división de las Balsas, llamada por su excelencia para su resguardo, al mando de su comandante licenciado don Francisco Solórzano; murieron en este encuentro siete miserables inocentes y aún ignorantes de los asuntos del día, escapando el resto con la violencia y temor que lo harían del enemigo. A las once de esta noche salió su excelencia de Puruarán, penetrado de las afecciones más vivas y dolorosas.

Día 6.— A la una de la mañana llegó su excelencia a Pedernales, de donde salió entrado el día para Chupio, y de allí a la Loma, llegando a ésta a las cinco de la tarde.

Día 7.— Fue comisionado y llevó consigo todos los documentos y correspondencia de los vocales revolucionarios el secretario de su excelencia, don Ignacio Oyarzabal, a la capitanía general del Sur, para imponer en todos ellos al excelentísimo señor Morelos, especialmente del escandaloso, inicuo y descabellado bando fechado ayer en Urecho, en que se proscribe a su excelencia y a todos los de su familia.

Día 8.— La virtud y la legítima autoridad no necesitan más resguardo que su presencia, y ésta impone por sí misma terror a los enemigos. Su excelencia, a pesar de tantas contradicciones, merece el aprecio y respeto de los hombres de bien, quienes se ofrecen a sacrificarse en su obsequio. Toda la oficialidad y demás cuerpos han representado por escrito esta buena disposición, y el excelentísimo señor Muñiz no perdona medio ni arbitrio que afiance la seguridad individual del primer jefe actual de la nación.

Día 9.— Los comandantes de la provincia han visto con indignación las órdenes y providencias de los dos vocales; cuantas han recibido las han puesto en manos de su excelencia, que con cada una de ellas lastiman más y más aquellos monstruos su sensibilidad. Hoy llegó el señor coronel don Vicente Retana, comisionado por el señor comandante de TIalpujahua y toda la oficialidad de aquella demarcación para suplicar a su excelencia se dirigiese a la plaza, de donde salió para esta provincia.

Día 10.— Después de haber expedido el título de comandante general de la provincia al excelentísimo señor Muñiz, y dado sus órdenes superiores, salió su excelencia de la Loma para Arumbarapío, donde llegó con felicidad.

Día 11.— Hoy llegó su excelencia al pueblo de Nucupétaro.

Día 12.— La jornada ha sido molesta por la excesiva calor; pero llegó sin novedad a la ranchería llamada el Guayabo.

Día 13.— El término de la caminata de hoy ha sido el rancho de Papasindan.

Día 14.— La calor ha molestado hoy con extremo; por la tarde llegó su excelencia al pueblo de Tuzantla.

Día 15.— A las doce de este día llegó su excelencia a Orocutín, y después de haber reposado, salió para la hacienda de los Laureles.

Día 16.— Se hizo alto en los Laureles para que se repusieran las remontas, y para contestar varios oficios pendientes de Sultepec, Tejupilco, Tlalchapa, etcétera.

Día 17.— Hoy salió su excelencia de los Laureles con dirección a San Miguel Ocurio, adonde llegó sin novedad, siendo recibido en el camino por el señor mariscal don Benedicto López, y la oficialidad de Zitácuaro.

Día 18.— Este día ha sido molesto por la lluvia y el temperamento frío; después de un rato de descanso en la hacienda, llegó su excelencia al Real de Angangueo, siendo recibido con aquellas demostraciones que indican afecto y reconocimiento.

Día 19.— Después de misa salió su excelencia para Tlalpujahua, en donde fue recibido con particular alborozo y regocijo de toda aquella tropa y vecindario.

Día 20.— Recibió su excelencia el besamano y protestas de fidelidad de todos los beneméritos oficiales del cantón.

Día 21.— Como el distintivo de su excelencia es la prudencia y moderación, no ha dictado hasta ahora providencia alguna contra los vocales, esperando que caiga todo por su peso; pero para contener el desenfreno y desvergüenza de estos ha oficiado a los jefes del bajío y algunos otros, instruyéndolos en lo sustancial del asunto, y previniéndoles todo retraimiento de participar en los escasos y criminalidad de aquellos.

Día 22— Subió su excelencia al campo del Gallo que halló muy adelantado en fortificación y maestranzas, con capacidad de resistir cualquier fuerza enemiga que por ahora pueda a México presentarle.

Día 23.— Se recibió la correspondencia de Zacatlán.

Día 24.— Se pasó revista de comisario.

Día 25.— Se recibió oficio del señor brigadier Rubí en que asegura su buena disposición y la de todos los jefes del bajío respecto de su excelencia.

Día 26.— Entró el señor brigadier don Rafael Rayón con su división lucida, bien armada y compuesta de 300 y tantos hombres.

Día 27.— Se recibió correspondencia de México, a que acompañan la proclama y providencias del nuevo virrey Calleja, con noticia de haber salido ya Venegas para Veracruz a recibir a España, o por mejor decir a Cádiz, el premio de sus afanes y virtudes.

Día 28.— El enemigo desalojó los puntos de Sultepec, Temascaltepee, etcétera, y ha reunídose en Toluca.

Día 29.— Amaneció su excelencia con la salud quebrantada, no ha dejado hoy la cama, y en la tarde parece que ha tenido algún alivio.

Día 30.— Se recibió la representación del doctor don José María Cos, en que pide se acaben las diferencias entre los vocales, y se sancionen las facultades y territorio de cada uno de ellos, para obviar otras de igual naturaleza en lo sucesivo. Se pasó al fiscal, quien está formando el expediente de la materia.

Día 31.— Parece que hoy está más aliviado su excelencia.

 

ABRIL

 

Día 1°.— Subió su excelencia el campo, visitó las maestranzas y permaneció allí hasta la una de la tarde.

Día 2.— Se recibió la correspondencia del señor brigadier Correa, en que manifiesta la debilidad de haber abandonado la plaza de Huichapa al arbitrio del mariscal Villagrán, por la circunstancia de haber entrado ya el viejo su padre en contestaciones con los dos vocales, cediendo al impulso de su inclinación feroz, inconsecuente y abominable.

Día 3.—La necesidad de ocurrir al trastorno público ocasionado por los dos vocales, y de mantener ileso el decoro y brillante conducta que han recomendado siempre a su excelencia con la patria, exigió la publicación de una proclama, cuyo contenido está contraído a unos términos precisos, pero sinceros, de la integridad y pureza de intenciones, que tanto en las prosperidades como en los infortunios han distinguido sus heroicas operaciones. Por lo mismo, y a petición de los jefes y oficialidad de los cantones se imprimió, y ha de promulgarse un bando de suspensión del ministerio que ejercían los dos vocales revolucionarios.

Día 4.— Se dio orden de marcha a la tropa, que ha de verificarse mañana.

Día 5 [8].— Con el fin de publicar los bandos y proclamas referidas, y plantar el buen orden en el bajío, salió el señor comandante de esta plaza un la mayor parte de la infantería, la división del señor brigadier don Rafael Rayón, la de las mesas del mando del señor coronel don Francisco Rayón, y la caballería del sargento mayor don Tiburcio Hernández.

Día 6.— Subió su excelencia muy temprano al campo para activar las maestranzas, y acabar de organizar, armar y vestir la tropa que ha quedado en la plaza.

Día 7.— Se recibió noticia de haber sido aprehendido el cura de Urecho don Pablo Delgado, autor o fomentador de la escandalosa desunión de los dos vocales; igualmente que el doctor Verdusco anda errante y fugitivo, y que casi toda la provincia está libre ya de movimientos intestinos.

Día 8.— No descansa un instante su excelencia, consagrándose del todo al cuidado de la tropa, maestranzas y oficinas.

Día 9.— Llegó el señor secretario de la Suprema Junta Nacional, don Basilio Zambrano, quien por sus enfermedades en el camino de Oaxaca a este Real se demoró bastante tiempo.

Día 10.— Se recibió parte del señor comandante de la expedición don Ramón Rayón, en que dice llegó a Acámbaro sin novedad, y que por evitar toda efusión de sangre escribió familiarmente al señor Liceaga, persuadiéndolo a que se retrajera de sus yerros y cumpliese con sus deberes, de lo cual no recibió otra respuesta que una arrogante y emponzoñada contestación en que se remite a las propuestas hechas por el doctor Cos.

Día 11.— Se dio el nombramiento de intendente de la provincia de Michoacán al señor licenciado don Manuel Solórzano.

Con motivo de esta negociación, que no tuvo efecto, Alamán, en su Historia de México, tomo 3°, folio 507, aplaude a Rayón, "en quien dice es menester reconocer el mérito de haber hecho todos los esfuerzos posibles para regulizar la revolución y hacerla triunfar" confesión que debe tenerse presente para comprender lo que en aquellos tiempos sufriría un hombre de esas ideas, para explicar muchos pasos de su conducta, que podían ser mal interpretados.

Día 12.— Se remitieron los impresos últimos y contestaciones del excelentísimo señor Morelos.

Día 13.— Incesante ocupación de su excelencia en el campo del Gallo y en el despacho.

Día 14.— Se recibió noticia de haber salido ya la expedición de Acámbaro con dirección a Salvatierra, y que llegó a esta ciudad ayer, habiendo precedido un mímico parlamento que a nombre de Liceaga interpuso el criminal religioso Saavedra, para dar lugar a que aquel escapara de Salvatierra con la tropa que allí tenía.

Día 15.— Asistió su excelencia con la oficialidad y vecinos de Tlalpujahua a los oficios santos que celebra la Iglesia en este día de institución; y en prueba decisiva de su religiosidad, recibió la comunión pascual en compañía de la excelentísima señoría, empleados y oficiales del cantón.

Día 16.— Concurrió igualmente su excelencia a los oficios y ceremonias de la Iglesia que en recuerdo de la pasión de Jesucristo nuestro redentor celebra el viernes santo.

Día 17.— Se recibió la infausta noticia de haber sido dispersada la tropa y tomada la artillería de la expedición que salió de esta plaza, por el malvado Iturbide, quien con más de 1500 hombres la atacó en el puente de Salvatierra; y aunque perdió mucha gente y la más florida, durando siete horas la acción, pero la falta de pertrecho obligó a hacer una retirada, que a pesar de los esfuerzos del señor comandante, no pudo ser en orden sino confusa, pero no tanto que padeciera nuestra tropa un destrozo considerable. [9]

Día 18.— Se tomaron providencias para arreglar las armas y fortificación del campo, consultando las resultas de la dispersión de Salvatierra.

Día 19.— Se recibió noticia que una partida de Toluca ha llegado a Juchitepec.

Día 20.—Llegó la partida enemiga al Real del Oro, distante de Tlalpujahua una legua, compuesta de 200 y tantos hombres. Se combinó una expedición de 40 fusileros, 20 caballos y un cañón, para batirlos en aquel punto; pero la superioridad de fuerzas hizo replegar la tropa que fue al mando del señor intendente don José María Rayón, para el campo del Gallo. Todos los intereses, papeles y familias se abrigaron en él, recelando un avance y asalto a la población.

Día 21.— Se avistó la partida en las lomas del pueblo de San Andrés, distante del campo medía legua, y a las once de la mañana se aproximó una avanzada y se situó en la altura del pueblo de Santa María, desde donde recorrieron y examinaron la fortificación y fuerza del campo, replegándose después a la primera posición.

A las seis de la tarde entró al campo el señor comandante don Ramón Rayón con la mayor parte de la tropa reunida ya y alentada, a pesar de la jornada de más de diez leguas que a marcha violenta hizo en este día.

Día 22.— A las nueve de la mañana se retiró el enemigo, quien desde luego no trajo otro objeto que formar un mapa del campo del Gallo y observar los puntos de circunvalación.

Día 23.— Se extendió amplia comisión a los señores brigadieres Valtierra, Cagigas y Martínez para que sujetasen a los revolucionarios y pusiesen las armas del bajío en favor de la justicia, como lo desean las tropas y habitantes de aquella provincia.

Día 25.— Se recibieron noticias positivas que el enemigo sabedor de la dispersión de Salvatierra había combinado un golpe al campo del Gallo, saliendo al efecto de Toluca el próximo 27 del corriente.

Día 26.— En virtud de las noticias recibidas, se han expedido órdenes a todas las divisiones de la demarcación, para que el último de este mes hayan verificado ya la reunión en el campo para resistir al enemigo.

Día 27.— Se tomaron providencias para acopiar trigo, maíz, galleta, fríjol y demás víveres para la provisión del campo.

Día 28.— Llegó el enemigo a Ixtlahuaca.

Se continúan acopiando víveres y forrajes.

Día 29.— Se recibió noticia de haber llegado el enemigo a San Felipe del Obraje.

Siguen las disposiciones para la provisión y fortificación del campo, con objeto de resistir la fuerza enemiga.

Día 30.— Entró a la plaza del Gallo la división del señor coronel don Rafael Polo, y llegó al Real del Oro el ejército enemigo.

 

MAYO

 

Día 1°.— Hoy llegó a las cañadas de San Andrés la tropa del perverso Bustamante talando y destrozando cuanto encuentra al paso. Se libraron las órdenes para el ataque, haciéndose la distribución de la caballería fuera del campo en tres vientos del norte, oriente y poniente, al mando del señor coronel Polo la del norte; del de igual clase don Epitacio Sánchez la del oriente; y al del sargento mayor Hernández la del poniente, para que con arreglo a la instrucción que se les dio operasen por fuera para auxiliar el campo; la divisa fue una palma en el sombrero.

Día 2.— Se avistó el ejército enemigo al campo situándose a distancia de medía legua y aproximándose algo más la guerrilla. Los indios de Santa María hicieron un prisionero llamado Julián Puente, natural de México y soldado miliciano, que por cargar el ratero latrocinio que hizo en el Oro cayó en manos de aquellos; y por la tarde de este día fue pasado por las armas.

Día 3.— Se situó, en donde ayer la guerrilla, todo el ejército enemigo, poniendo con celeridad las tiendas de campaña por amenazar lluvia. Su número, según las noticias más fidedignas, es de dos mil y tantos hombres al mando de Castillo Bustamante, viniendo entre ellos los de Lobera y Asturias, que son el aborto más abominable de toda España. Llovió esta tarde con extremo.

Día 4.— Los oficiales y tropa representaron a su excelencia con rendimiento pero con energía, que en atención a ser sobremanera preciosa su conservación para la felicidad de la patria, tuviese la bondad de salir del campo y no exponerla en las contradicciones y alternativas de la guerra, a lo que se vio precisado a acceder ofreciendo salir mañana del campo.

Día 5.— Salió su excelencia del campo con 30 dragones provinciales y unos cuantos de su acompañamiento a las cinco y media de la mañana, haciendo alto con algunas cargas en las lomas boscosas de Tarimangacho distante del campo media legua. A poco de haber hecho alto en ellas se desprendió del campo enemigo una partida de 200 y tantos hombres de infantería y caballería, que no observada de los nuestros por lo oculto y poblado del camino que trajeron, se vio su excelencia en el mayor riesgo, se dispersó la caballería de Hernández que estaba por ese viento y se extraviaron las cargas, entre las cuales la de más importancia fue la petaca del dinero que llevaba 5,000 pesos en oro y plata, los sellos y algunos papeles interesantes. Pasó su excelencia la noche en los cerros de San Miguel el alto.

Día 6.— Se dirigió su excelencia a la hacienda de San Antonio para tomar desde allí las disposiciones necesarias para auxiliar el campo.

Día 7.— Se rompió el fuego en el campo del Gallo, que atacaron por cinco puntos con demasiada osadía; pero al instante conocieron la temeridad de su arrojo. Fueron rechazados con incomparable bizarría; y a no haber sido dispersada la caballería por fuera del campo se hubiera conseguido el triunfo más completo.

Su excelencia vio la acción desde las alturas de Tarimangacho a donde volvió hoy.

Día 8.— Continúa el fuego en el campo, prevalido el enemigo de las trincheras que ha levantado en el cerrito de las Vírgenes a tiro de fusil del campo del Gallo. Llegó a Tuxpa el cura de Urecho, arrestado con decoro.

Se recibió la noticia de haber tomado el excelentísimo señor Morelos la ciudad de Acapulco y en ella mucho cacao, fierro y otros efectos, teniendo reducido ya a un riguroso sitio el castillo de San Diego del mismo puerto.

Día 9.— Ha permanecido su excelencia en San Antonio hasta la tarde que se dirigió a Soto donde está un trozo de caballería, para dar órdenes de introducción de víveres al campo. A la noche regresó a San Antonio.

Día 10.— Hoy ha sido el fuego en el campo muy vivo y empeñado; su excelencia subió al mismo punto de ayer para percibir con el anteojo el estado de nuestro campo y el del enemigo. A la tarde bajó de aquel y pasó la noche en la hacienda de Huapamacataro.

Día 11.— Se libraron órdenes y oficios a varios puntos para socorrer el campo con víveres y caballería, en consideración a que el enemigo multiplica los auxilios, y hoy puntualmente han pasado por Maravatío 200 hombres al mando de Antonelli. Pasó su excelencia la noche en la hacienda de la Huerta.

Día 12.— Se dirigió su excelencia a Soto por la tarde y combinó con las caballerías o indiada de Zitácuaro y Tagimaroa una emboscada que ha de ponerse mañana en inmediaciones del pueblo de los Reyes. Pasó la noche en la hacienda de Tagimoro.

Día 13.— Dirigiéndose su excelencia a Soto recibió en el camino la noticia desagradable de haberse abandonado el campo del Gallo con la artillería de grueso calibre aunque clavada e inutilizada, y sacando toda la gente y armas con la mayor parte del pertrecho, en virtud de haber estrechado el enemigo el sitio y vístose la guarnición en el apuro de beber la agua ensangrentada y azufrosa de un tiro de mina en que arrojó el enemigo muchos cadáveres [10] de los 300 y tantos que perdieron en los diversos días de acción. A las ocho de la noche llegó su excelencia al pueblo de Tuxpa penetrado de sentimientos de amargura que por todas partes baten la firmeza de su alma grande.

Día 14.— En la tarde de este día llegó a Tuxpa el señor comandante de Tlalpujahua don Ramón Rayón, quien refirió a su excelencia lo ocurrido en el campo del Gallo, ponderando justamente la intrepidez, constancia, valor y demás cualidades incomparables de la benemérita guarnición, que lo defendió en lo posible arrostrando los riesgos y fatigas en la retirada tan larga y desproveída que más de 20 leguas marchó la infantería por la áspera sierra de las cercanías de Tlalpujahua y Angangueo. A las ocho de la noche salió su excelencia para la hacienda de los Laureles adonde llegó a las seis y media de la mañana y donde está la excelentísima señora y las demás familias.

Día 15.— Se dio orden para que toda la tropa se replegara al cantón de Zitácuaro.

Día 16.— No ocurrió especial novedad.

Día 17.— Se trasladó noticia de los sucesos de Tlalpujahua al señor brigadier Vargas comandante de Nueva Galicia.

Día 18.— Se recibió la interesante noticia de haber sido asegurada por el señor brigadier don Mariano Cagigas la persona del señor vocal Liceaga con tanta facilidad que no intervino ni una sola gota de sangre, y fue aprehendido por una avanzada inerme y de corto número.

Día 19.— Ofició al referido brigadier Cagigas para que remitiese la persona del señor Liceaga al excelentísimo señor Muñiz, encargándole sobre manera el decoro y circunspección hacia ella y sus intereses, los que deben conservarse íntegros y debidamente respetados.

Día 20.— Se escribió al señor mariscal Osorno participándole las noticias de Tlalpujahua.

Día 21.— El enemigo aún no se mueve de allí; parece que Castillo Bustamante no ha merecido muchos aplausos de su gobierno y paisanos por la toma del campo del Gallo, después de un caudal gastado en la expedición; pero tiemblan las carnes y se estremece todo corazón religioso, al oír los atentados sacrílegos que ha cometido su tropa en las capillas de aquel real y sus pueblos inmediatos.

Día 22.— Llegó a la hacienda de los Laureles el señor brigadier Hermosillo y otros jefes del bajío, con el objeto de ofrecer sus respetos a su excelencia, impetrando a consecuencia la confirmación de los títulos y comandancias que tenían concedidas.

Día 23.— Se recibió la contestación del doctor don José María Cos, en que suplica a su excelencia le conceda la comandancia general del norte para contener los escasos y trastornos que en él se han suscitado.

Día 24.— Tanto al doctor Cos, como a los demás jefes del bajío, se les ha respuesto que nada se innove; que cada uno permanezca en la comandancia que tenía, hasta el nombramiento que se haga de un comandante general, capaz de desempeñar las arduas obligaciones de su empleo.

Día 25.— Se dirigieron oficios para celar los caminos y movimientos del enemigo.

Día 26.— Se libró comisión al brigadier don Juan Romero para que organice, arregle, vista y arme un cuerpo de caballería, capaz de merecer el nombre de tropa, para Tagimaroa y sus inmediaciones .

Día 27.— Se dio comisión al coronel, [11] para que levante 200 o más indios flecheros del rumbo, o del pueblo de Moya.

Día 23.— Desde la hacienda de Soto escribió su excelencia al excelentísimo señor Morelos, participándole los sucesos de Tlalpujahua, y la necesidad de que aproximara una de sus divisiones a la provincia de Michoacán para contener al enemigo; hoy se recibió su respuesta, en que se niega a la proposición por tener, dice, todas sus tropas distribuidas en puntos cuya conservación es interesante.

Día 29.— El enemigo salió ya de Tlalpujahua con dirección a Maravatío, y según las noticias, la semana próxima marcha para Zitácuaro.

Día 30.— Se dio orden al señor comandante don Ramón Rayón, que según la disposición del cantón e indiada de Zitácuaro, así esperase o no al enemigo en cuanto se aproxime a la plaza.

Día 31.— Se recibió la contestación del excelentísimo señor Muñiz, en que dice recibió ya la persona del señor Liceaga, a quien ha tratado con la consideración correspondiente y puesto en un lugar seguro.

 

JUNIO

 

Día 1°.— Continúan las quejas del bajío sobre los trastornos ocasionados por la desorganización del gobierno, para cuyo remedio está nombrado comandante general el señor don Ramón Rayón, quien la semana próxima debe acercarse a recibir el mando de la provincia.

 

Día 2.— No ha ocurrido especial novedad.

Día 3.— Se recibieron noticias de que había movídose el enemigo de Maravatío para Irimbo.

Día 4.— Llegó aquel al pueblo de Tuxpan con dirección ya para Zitácuaro.

Día 5.— Hoy hizo alto el enemigo en Tuxpan.

Día 6.— Avanzó aquel a la hacienda de San Miguel Ocurio, y se dispusieron las cargas para que salgan de los Laureles las familias a quienes ha de acompañar mañana su excelencia.

Día 7.— En este día llegó su excelencia con el acompañamiento expresado y sin novedad a la hacienda de Tiripitío.

Día 8.— Se hizo alto hoy en aquella, y por la tarde se recibió oficio del señor comandante general don Ramón Rayón, en que expresa la debilidad y flaqueza del cantón de Zitácuaro; que ha desmayado con la aproximación del enemigo, por lo cual, arreglándose a las órdenes de su excelencia, ha dispuesto repartir las divisiones a sus respectivos puntos y dirigirse a su comandancia general.

Día 9.— Salió su excelencia con la comitiva y llegó a la estancia de Cucha, distante de Tiripitío seis leguas, ranchería de tierra caliente, y desprovista de todo auxilio.

Día 10.— El término de la jornada de hoy ha sido a Papacindan, lugar muy parecido al de ayer.

Día 11.— En este día se separaron las familias, y al cuidado del señor intendente don J. M. Rayón; siguieron el camino de Huetamo.

Día 12.— Llegó la infantería de Tlalpujahua a Papacindan al cargo del señor coronel don Vicente Retana, a quien comisionó al efecto el señor comandante general don Ramón Rayón al separarse.

Día 13.— Llegó su excelencia con la tropa a la hacienda de Canario.

Día 14.— Por estar la tropa descalza y maltratada, se le dio descanso hoy en la hacienda referida.

Día 15.— El término de la marcha de hoy la sido la estancia del Guayabo, donde ha llovido con extremo, y abundan las molestas sabandijas de tierra caliente.

Día 16.— Después de un corto descanso en la estancia de Santa Teresa, llegó su excelencia con la tropa a la oración de la noche al pueblo de Nocupétaro, habiendo tenido que pasar un río caudaloso que pasa por las orillas de Carácuaro.

Día 17.— Asistió su excelencia a la solemnidad del corpus acompañado de la oficialidad y marchando la compañía de granaderos.

Día 18.— Se emprendió la marcha para la hacienda de San Antonio, adonde llegó su excelencia sin novedad.

Día 19.— La jornada de hoy ha tenido por término el rancho de Arumbarapío, sin haberse interpuesto accidente alguno.

Día 20.— Después de misa se rompió la marcha y llegó su excelencia con la tropa al pueblo de Turicato, siendo recibido del vecindario con sobresaliente regocijo.

Día 21.— Se hizo alto en Turicato hasta esperar al señor Muñiz, con quien acordó su excelencia en cuanto llegó, el lugar de su residencia, en consideración a lo maltratado de la tropa, que necesita por lo mismo reponerse.

Día 22.— Hoy ha estado el día húmedo y lluvioso, y el camino pesado y atascoso, por lo mucho que llovió la noche anterior; pero sin especial novedad llegó su excelencia a la hacienda de Puruarán, donde está arrestado y reducido a una pieza el señor Liceaga.

Día 23.— Se recibió noticia que una partida enemiga de 300 hombres entró a Pátzcuaro, con el fin de jurar la ridícula constitución en que está sancionada con algún más disimulo nuestra perpetua esclavitud.

Día 24.— Se dirigió la contestación al excelentísimo señor Morelos, en que significa su excelencia su consentimiento a la erección de nueva junta; pero expresa la falta de legalidad y oportunidad en convocarla por otro que no sea el presidente de la antigua.

Día 25.— El enemigo aún permanece en Pátzcuaro, pero hostigado y hostilizado, no sólo por las partidas de guerrilla, sino también por la plebe de aquella ciudad.

Día 26.— Se libró orden para que las partidas de guerrilla reunidas verificasen una sorpresa al enemigo.

Día 27.— Salió el enemigo de Pátzcuaro para Valladolid, insultado y desairado en aquella ciudad.

Día 28.— Las partidas de guerrilla han cumplido con sus deberes; lograron extraer del enemigo veinte reses, algunos caballos, hacer 3 muertos y 2 prisioneros, en las inmediaciones de Tiripitío.

Día 29.— Aunque su excelencia inclinado siempre a la indulgencia y a la paz, ha hecho los mayores esfuerzos y aun valídose del reverendo padre Santa María, para que persuadiese al señor Liceaga a que se presentase y hablase, éste no había querido verificarlo hasta la noche de este día, en que su excelencia le recibió con los brazos abiertos, olvidando en aquellos instantes los grandes agravios y atroces injurias inferidas a su respetable persona. ¡Qué corazón! [12]

Día 30.— Se ha dedicado todo el día al despacho y contestaciones pendientes.

 

JULIO [13]

Día 1°.— Se recibió la interesante noticia de comandante general de Nueva Galicia, don José María Vargas, en que el perverso Negrete fue herido en la isla de Mescala, y destrozada su división por los valientes indios que la han defendido y guarnecen; ésta se componía de 600 hombres 8 cañones, 3 culebrinas, y gran número de lanchas bien dispuestas y preparadas, y un acopio inmenso de municiones; pero perdieron la mayor parte de estos preparativos, la mejor tropa y algunos oficiales.

Día 2.— El señor coronel don Domingo Segura participa desde el Rincón de León, que una de sus divisiones logró triunfar sobre otra en Lagos, compuesta de cuarenta y tantos hombres bien disciplinados y aguerridos, tomándoles 36 pistolas, algunos retacos, 22 sables, 100 caballos, mulas etcétera, sin otra pérdida que la de su hijo, el benemérito coronel don Domingo Segura.

Día 3.— Continúa el señor Liceaga viendo con frecuencia a su excelencia, quien hasta ahora no le ha hecho reconvención alguna.

Día 4.— Se recibió de Apatzingán una circular que el excelentísimo señor Morelos dirige a varios pueblos, convocándolos para que nombren un representante que hable por ellos en Chilpancingo; pero aquellos vecinos consultan a su excelencia lo que deba hacerse en el caso.

Día 5.— Hoy ha respuesto el reverendo padre fray Vicente Santa María la consulta recibida ayer, diciendo que la convocatoria carece de autoridad, prudencia y legalidad, con otras nulidades que envuelve y de que no debe prescindirse; que se reserven para ocasión más oportuna.

Día 6.— Se recibió la correspondencia del señor comandante general del norte, en que expresa el regocijo, interés y agrado con que ha sido recibido en el Bajío, fundando aquellos habitantes sus esperanzas en el acierto y energía de sus disposiciones.

Día 7.— Se han librado bandos a los pueblos y haciendas para proscribir la moneda vaciada que han llamado chagolla, y que sólo circule la de plata acuñada, en consideración a los trastornos suscitados y entorpecimiento del comercio.

Día 8.— Se extendió otro bando para que no se abriguen los oficiales ni paisanos en las fincas de la nación, por los gravámenes y perjuicios que de esto resulta al fondo nacional.

Día 9.— Todo el día ha sido dedicado al despacho.

Día 10.— El enemigo situado en Tiripitío, está haciendo preparativos para avanzar a esta hacienda y sorprender a su excelencia; pero se ha redoblado la vigilancia.

Día 11.— El reverendo padre Santa María formó la constitución nacional, [14] y sacados los correspondientes ejemplares, se mandó uno a México consultando el voto de los hombres sabios y profundos que hay en aquella capital.

Día 12.— Se mandó la imprenta a Urecho, encargada al cura don Pablo Delgado, a quien se le concedió licencia para retirarse a su curato, pendiente los negocios que tiene, hasta mejor ocasión en que se promuevan.

Día 13.— Se mandaron las maestranzas a la hacienda del Tajamil, para que trabaje con la prontitud posible.

Día 14.— Se han dirigido contestaciones los jefes de la demarcación de Tlalpujahua.

Día 15.— Hoy ha estado su excelencia enfermo; tiene lastimada la cabeza y quebrantado el cuerpo.

Día 16.— Amaneció su excelencia más entonado, y en ningún caso omite las fatigas del despacho.

Día 17.— Llegaron las familias de su excelencia a Puruarán, después de inmensos trabajos pasados en tierra caliente.

Día 18.— Ha entrado el enemigo a Pátzcuaro, y se asegura que avanza para Puruarán.

Día 19.— No ha ocurrido particular novedad.

Día 20.— Salieron las familias para Uruapan.

Día 21.— A pesar de las continuas noticias de que el enemigo avanza para el pueblo de Ario con el fin de invadir la guarnición de su excelencia, salió de Puruarán con ella para aquel pueblo, adonde llegó a las cinco de la tarde, siendo recibido del señor coronel Bedoya, su tropa, y de aquel fiel vecindario con sobresaliente regocijo, a pesar de las circunstancias en que se hallan, esperando de un instante a otro al enemigo que salió de Pátzcuaro e hizo alto en Santa Clara. Se dio orden para que las cargas y enfermos se dirigiesen a la hacienda de Araparícuaro, y que se redoblase la vigilancia para evitar una sorpresa.

Día 22.— A las siete de la mañana salió de Ario su excelencia, después de haber oficiado a varios jefes que llamasen la atención a Valladolid, para que la partida que se halla en Santa Clara se repliegue a aquella ciudad. Llegó a la hacienda de Tomendan, y cerca de ella se reunió el coronel Bedoya con parte de su tropa, comunicando que había el enemigo entrado ya al pueblo de Ario.

Día 23.— Llegó su excelencia al pueblo de Taretan, y es en vano repetir el extraordinario júbilo con que en ésta y en todas las poblaciones es recibido de sus habitantes.

Día 24.— Hoy se han contestado los pliegos del señor Morelos recibidos antes de ayer, en que insta por la erección de la nobilísima junta en Chilpancingo, solicitando que su excelencia se aproxime a aquel punto sin excusa; la respuesta ha sido enérgica y decidida, y su contenido es una justa reclamación de los derechos y facultades de presidente, vulnerados sin otra justicia que la preponderancia de bayonetas. ¡Qué errores cometen los hombres cuando la vanidad, la adulación y el orgullo son el principio de sus deliberaciones! Se acompañó a la correspondencia la constitución formada por el reverendo padre fray Vicente Santa María.

Día 25.— Después de misa se verificó la marcha para el pueblo de Tingambato, situado en la sierra, adonde llegó su excelencia malo de una pierna inflamada, y con manchas de erisipela.

Día 26.— El término de la jornada de hoy ha sido el pueblo de Pichátaro, y su excelencia no siente alivio alguno en la pierna; acaso el movimiento del camino la empeora.

Día 27.— Se llegó al pueblo de Asajo, lugar muy reducido, escaso de víveres y frío su temperamento; aún no tiene alivio su excelencia.

Día 28.— Arribó su excelencia a la hacienda de Bellas Fuentes, siendo recibido en el camino del señor coronel don Felipe Arias; los enemigos retrocedieron de Ario dos días ha, y se hallan en Pátzcuaro en expectativa de los movimientos de su excelencia. Por la tarde llegó el señor mariscal de campo don Luciano Navarrete, según la orden que se le dio, con una división de más de 100 hombres de caballería bien disciplinados y armados.

Día 29.— Los oficiales del señor Navarrete entraron a saludar a su excelencia, quien le propuso el sistema de reunión para sostener la provincia y levantar las maestranzas en algún punto capaz de defenderse.

Día 30.— Instruido el señor mariscal Navarrete de las ideas de su excelencia y de sus planes, se retiró a tomar todas las providencias para ponerlas en planta.

Se han recibido contestaciones del comandante de Tlalpujahua y del general del norte.

Se concedió licencia al señor Liceaga para que fuese a ver a los intereses de su hacienda y a sus parientes, pero sin mando alguno.

Día 31.— Este día es el cumpleaños de su excelencia]; lo ha pasado en la hacienda de Bellas Fuentes, consagrado del todo al despacho y seria meditación de sus providencias, como que en ningún caso se enajena de las funciones consiguientes a su alto destino, y nada alegra su grande alma sino los adelantos de la causa pública y la recta administración de los otros ramos del Estado.

 

AGOSTO

 

Día 1º.— Dejando a la infantería en Bellas Fuentes, se dirigió su excelencia al pueblo de Zacapu, donde fue recibido por el señor mariscal de campo don Luciano Navarrete, su tropa y aquel vecindario con sinceras demostraciones de regocijo. En seguida salió a ver y reconocer el punto donde estaba levantado el fuerte de San Juan Evangelista, tomado y destruido por el perverso Iturbide. Es una isla de superficie plana, y su figura es una elipse imperfecta con periferia de cerca de 380 varas castellanas; está circunvalada de fangos y lagunillas que se ceban con el agua de un río que hacia el norte de la isla pasa por las inmediaciones de Zacapu; para arribar a ella es necesario pasar por agua y por unas canales formadas por los mismos fangos. Su excelencia fue el primero en entrar a una lancha pescadora pequeña; lo siguieron los demás, y a la hora regresó para Zacapu.

Día 2.— Volvió su excelencia a la hacienda de Bellas Fuentes sin novedad alguna.

Día 3.— Se contestó la correspondencia del señor don Ramón Rayón, la de Uruapan, de Tlalpujahua y otras varias recibidas ayer.

Día 4.— Salió su excelencia para Erongarícuaro, dejando a la tropa en Bellas Fuentes, y a las dos de la tarde llegó a aquella población situada en las orillas de la laguna de Pátzcuaro.

Día 5.— Se dirigió su excelencia al pueblo corto de Oponguío, en donde estaban preparadas las canoas, y entró en una de porte que bogaron los indios de la laguna, y a la hora poco más llegó a la isla nombrada la Pacanda, que es presidio para los reos de infidencia y otros de consideración. Su circunferencia es de tres cuartos de legua poco más o menos, y en la mayor parte cubierta de una cerca de piedra con espesor de dos varas. Es fragosa, áspera, y en el centro que está levantado formando un cono trunco cuya base es casi toda la periferia de la isla, puede construirse una fortificación inexpugnable. Permaneció tres horas su excelencia; dio libertad a los reos de poca consideración, y volvió a tomar la canoa, que a las tres de la tarde llegó al pueblo de Santiago, orilla de la laguna. Allí se tomaron los caballos, y a la oración de la noche estaba ya de regreso en Bellas Fuentes.

Día 6.— Todo el día se ha consagrado al despacho y contestación pendiente de los días anteriores.

Día 7.—Se han librado órdenes al señor mariscal Navarrete, al brigadier Cagigas y otros jefes, para verificar una reunión de armas dentro de poco.

Día 8.—Salió su excelencia con toda la tropa, y después de un camino fangoso y molesto llegó sin novedad a la hacienda del Cuatro.

Día 9.—En este día llegó su excelencia a Puruándiro, siendo recibido del vecindario y comandante, que es el coronel don Luis Martínez, con las más vivas demostraciones de alegría.

Día 10.—No ha tenido su excelencia un instante de quietud: todo el día ha sido de contestaciones, quejas, representaciones y ruegos; pero todos son oídos con aquella genial dulzura y tono accesible que distinguen al señor presidente.

Día 11.—Hoy entró la tropa del señor brigadier don Mariano Cagigas, compuesta de ciento y tantos hombres, con setenta fusiles y retacos.

Día 12.—Los escasos, latrocinios y reincidencias de don Vicente Arias, que indebidamente obtenía el título de coronel de los ejércitos nacionales, lo condujeron por fin al patíbulo. Hoy ha sido pasado por las armas en este pueblo de Puruándiro, previas, no sólo la sumaria de sus delitos, sino también las disposiciones de cristiano, para que sirva de escarmiento a los que osen cometer iguales atentados.

A las once entró el señor comandante general del Norte don Ramón Rayón, con una división de 600 hombres, 4 cañones, 300 fusiles y considerable número de armas blancas: en su compañía llegó el secretario de su excelencia, don Ignacio Oyarzabal, de regreso de la comisión que llevó al Sur.

Día 13.—Entró el señor brigadier don José Antonio Torres con una división de 100 hombres bien armados y vestidos, y en seguida entró a saludar y conferenciar con su excelencia.

Día 14.—Se recibió la noticia del feliz alumbramiento de la excelentísima señor a ministra doña Mariana Martínez, que ha celebrado el vecindario con iluminaciones, salvas y otras demostraciones de regocijo, bastante significativas.

Día 15.—Hoy han dado los parabienes a su excelencia por la noticia de ayer, los oficiales de todos los cuerpos, a quienes correspondió con el agrado dulzura y benevolencia que forman el carácter de este príncipe [15] tan generalmente reconocido. En la noche se celebró baile, a que asistió su excelencia, accediendo a la súplica de los oficiales.

Día 16.—Hoy se celebró la misa de gracias a que asistió el señor comandante general de Norte con el cuerpo de oficialidad.

Regresó a sus puntos el señor brigadier Torres, después de instruido en los planes y sistema de su excelencia. Se recibió noticia de haber sido inundado Irapuato, y que las familias está trasladándose a otras poblaciones: algunas casas vinieron abajo y la fortificación puesta por el enemigo se arruinó completamente.

Día 17.—Se recibió noticia que una partida enemiga de 500 hombres ha entrado a Salvtierra y Yuriria: no se sabe cuál es su dirección.

Día 18.—Dedicado su excelencia a formalizar en la provincia de Michoacán una reunión respetable, que contenga las irrupciones del enemigo, salió de Puruándiro con el señor comandante general del Norte y su división, la del señor Cagigas y la pequeña que guarnecía aquel pueblo, dirigiendo la marcha a la hacienda de Villachuato, adonde llegó sin novedad alguna.

Día 19.—El término de la jornada de hoy ha sido la hacienda del Cuatro, sin particularidad que haber estado el camino penoso por el mucho lodo.

Día 20.—El camino ha sido peor que el de ayer; por ciénegas, atolladeros y lodazales tuvo que pasar su excelencia y la tropa para arribar a Cueneo, pueblo corto de poco vecindario, y no muy proveído de víveres.

Día 21.—Hoy ha sido el camino en la mayor parte por sierra, y no tan molesto como el de ayer: a la una de la tarde llegó su excelencia con la tropa a Cocupao, población algo numerosa, situada a orillas de la laguna de Pátzcuaro, y nada escaso de lo necesario.

Día 22.—Se dio descanso a la tropa, y se dedicó todo el día al despacho de innumerables asuntos pendientes.

Día 23.—A las doce de este día entró su excelencia, la tropa y acompañamiento a la ciudad de Pátzcuaro, manifestando aquel vecindario, como todos los demás que tienen la fortuna de recibirlo, un gusto particular; de manera, que aun las personas indiferentes o adictas al partido opuesto, no pueden menos que ser arrastradas por el atractivo de sus virtudes políticas y morales.

Día 24.—Se recibió la correspondencia del excelentísimo señor Morelos, en la que insistiendo en sus ideas, responde en términos absolutos y resueltos, que no para hasta la consecución de los fines, que en efecto son demasiadamente interesantes; pero ilegales e inmaturos los medios adoptados.

Día 25.—Salió el señor comandante general del Norte con el señor intendente don José María Rayón a reconocer la isla de la Pacanda, situada en la laguna, y de la que se habló en el día 5.

Día 26.—Hoy ha estado de purga su excelencia; pero como ni las enfermedades ni cualquiera otro embarazo lo desvían jamás de sus atenciones hacia el bien común y progresos de la causa, se ha dedicado al despacho y contestación de la multitud de ocupaciones que frecuentemente lo rodean.

Día 27.—A las ocho de la mañana se recibió noticia, que la partida enemiga, situada en Tiripitío, distante de Pátzcuaro seis leguas, y compuesta de 400 hombres con dos cañones, fue reforzada por otro número igual, que reunidos marchaban sobre Pátzcuaro; y en consideración a la escasez de municiones, por la cual se han aventurado otras varias veces nuestras armas, se verificó la retirada a las once y me Día con dirección al pueblo de Erongarícuaro; adonde llegó su excelencia con la tropa a las cuatro y me Día de la tarde, sin novedad alguna; y el enemigo entró a Pátzcuaro a las tres de la tarde, habiendo hecho alto en sus inmediaciones un espacio de tiempo considerable.

Día 28.—No se ha movido el enemigo en la noche anterior, a pesar de la corta distancia. Después de misa salió su excelencia con la tropa para el pueblo de Zacapu, adonde arribé con felicidad.

Día 29.—Se recibió el parte oficial del señor brigadier don Tomás Valtierra Salmerón, en que comunica dos brillantes acciones, sostenidas por dos de las divisiones de su mando, la una el 14 del corriente por el señor coronel don Cayetano Hidalgo, en las inmediaciones de Irapuato, haciendo al enemigo 21 muertos, varios heridos, cinco fusiles y siete machetes, sin recibir estrago alguno en su tropa. El 22 del mismo, en las inmediaciones de Guanajuato, sostuvo el referido Salmerón otro encuentro, en que hizo al enemigo 13 muertos; les quitó nueve fusiles y algunas armas blancas, sin más pérdida que la de un oficial muerto.

Día 30.—Se despachó la correspondencia del excelentísimo señor Morelos, en la que brilla con la majestad y energía que distinguen el grande espíritu de su excelencia, su celo y amor a la causa pública, por la cual se olvida generosamente de sí mismo y de sus derechos, y libra todos su poderes en favor del señor licenciado don Carlos María de Bustamante, para las con sus luces sobresalientes promueva en Chilpancingo todos les medios de consolidar el gobierno trastornado y desquiciado ponla audacia y criminalidad de los enemigos del buen orden.[16]

Se recibió el parte del brigadier Valtierra Salmerón y del coronel don Ignacio Franco, consiguiéndose que entre los dos tomaran cerca de treinta fusiles, armas blancas y otras cosas.

Día 31.—Llegó el parte del coronel don Antonio Segura, en que participa haber destrozado completamente, en las inmediaciones de Lagos, una partida enemiga de más de 60 hombres, tomando todo el armamento, remonta equipajes, etcétera.

Se pasó revista de comisario en las dos divisiones; la del excelentísimo señor presidente y la del Norte.

SEPTIEMBRE

Día 1°.—Se tomaron disposiciones de marcha de una expedición, que al mando del señor comandante general del Norte ha de salir mañana.

Se han recibido frecuentes noticias de que la partida enemiga que entró a Pátzcuaro, está abriendo fosos, fortificando aquel lugar y exigiendo contribuciones y gabelas tan excesivas y generales, que no puede ya aquel infeliz vecindario soportarlas; y por esto la mayor parte de las familias están fugándose y abandonando sus casas e intereses. Nuestras partidas de guerrilla no se alejan de las inmediaciones de Pátzcuaro.

Día 2.—Hoy salió la expedición al mando del señor general del Norte, compuesta de dos cañones volantes, 300 fusiles y 100 caballos, dirigiendo las marchas para el rumbo de Zamora.

Día 3.—Continúa las partidas de las guerrillas que hostilizan a Pátzcuaro, en donde impiden todo ingreso de víveres, leña, etcétera.

Se dio orden para que la división de Tacámbaro, que por la ida del excelentísimo señor Muñiz a la asamblea de Chilpancingo quedó al cargo del brigadier don Manuel Villalongin, marchase para este pueblo de Zacapu.

Día 4.— Entró el señor mariscal Navarrete con 30 hombres de caballería; se recibió la correspondencia de Monte Alto y Villa del Carbón, en que los coroneles García y Sánchez expresan el empeño y fruto con que continúan en las inmediaciones de México sus fatigas militares.

Día 5.— Hoy ha salido comisionado el secretario de su excelencia para el rumbo de Tlalpujahua.

Asimismo se recibió un parte del señor comandante general del norte, en que participa haber desalojado completamente a los enemigos que habitaban en la hacienda de Chaparaco, matándoles ciento y tantos, tomando cuarenta y tantos fusiles, muchísimas pistolas, sables y armas blancas, cuatrocientos caballos, mulas y reses, etcétera. Hubo la desgracia por nuestra parte de haber salido herido el coronel Lobato, dos oficiales, cinco soldados y tres muertos.

Día 6.— A las cinco de la tarde llegó a Zacapu el señor comandante general del norte don Ramón Rayón, con la tropa vencedora y los ocho prisioneros tomados en Chaparaco, con los demás intereses del botín.

Día 7.— Hoy se han pasado por las armas a seis de los prisioneros; otro se puso en libertad por haber justificado que mantenía correspondencia con el teniente coronel Najar, y haber sacado en Zamora algunas bayonetas y otras armas, y que aun en el día de la acción dejó de hacer fuego, a pesar de estar en medio de los contrarios. El restante se conserva preso, por haber ofrecido justificar lo mismo.

Día 8.— Amaneció enfermo su excelencia, con el cuerpo quebrantado y con síntomas de fríos; se le han aplicado algunos medicamentos, y en la tarde parece que se halla más fresco.

Día 9.— Se recibió la noticia de que una división de Hermosillo, mandada por el coronel Saturino, destrozó la guarnición de la hacienda del Carrizal, acabando con 60 hombres, y tomando las armas, reses, remontas, etcétera, que había en ella.

Día 10.— Se concedió pasaporte al señor mariscal don Pablo Anaya, para dirigirse y cooperar con sus sufragios a la asamblea de Chilpancingo, como se ha concedido a todos los que han querido verificarlo.

Día 11.— Este día ha sido consagrado al despacho, con más atenciones de las que ocurren los demás días; pero su excelencia jamás descansa un instante, ni se exime de oír a cuantos lo solicitan.

Día 12.— Se han puesto en libertad los reos que estuvieron confinados en la isla de la Pacanda, y que se extrajeron de allí por ocupar el enemigo la ciudad de Pátzcuaro; los más de ellos han sido agregados a las armas, previo el juramento y protestas de fidelidad.

Día 13.— Con fecha 7 del corriente comunica el señor brigadier don Rafael Rayón, que una de sus partidas, al mando del capitán don Hilario Rodríguez, logró destrozar otra enemiga, tomando catorce fusiles, algunos retacos, armas blancas y algunos efectos y cabezas de ganado, muriendo el gachupín Terán de Celaya, y sin pérdida de nuestra parte.

Día 14.— En oficio de 8 del corriente participa el señor coronel don Francisco Rayón, que en la hacienda de Galindo situada entre Querétaro y San Juan del Río, despedazó la guarnición, compuesta de 30 hombres, al mando del perverso Antonio Valle, que ingrato a la consideración que se le tuvo cuando fue preso en Tlalpujahua, hizo una resistencia obstinada hasta exhalar el último aliento; con él murieron 20; se tomaron 4 prisioneros, 24 fusiles, 160 reses, 100 caballos, 2,000 pesos, y se desbarató no sólo la partida de la Estancia Grande, en que salió herido Manuel García, hijo del dueño de ella, sino también 100 dragones de San Juan del Río que salieron de auxilio.

Día 15.— Entró a Zacapu la división de Tacámbaro, al mando del mariscal de campo don Manuel Villalongin. La fuerza de que se compone es de 60 infantes, 40 y tantos artilleros y 100 caballos, con cinco cañones de a 4 y un regular repuesto de municiones.

Día 16.— Continúan las noticias circunstanciadas de la fortificación de Pátzcuaro por la partida situada en aquella ciudad, y de lo mucho que las guerrillas nuestras los hostilizan.

Día 17.— Salió su excelencia hasta el pueblo de Naranjo, distante una legua de Zacapu, a encaminar parte de su familia, que se dirige a Tlalpujahua; regresó a las doce del día.

Día 18.— Se recibió un parte de Puruandiro en que se asegura que Iturbide ha llegado a la hacienda de Santa Mónica; aunque según las noticias anteriores, carece esta de la robustez que debe ponerla en estado de credibilidad.

Día 19.— La peste ha contagiado la tropa, de manera que se cuentan en los hospitales ciento y tantos enfermos. Se citaron los indios de los pueblos circunvecinos a Zacapu, para que los trasladasen; pero su criminal insubordinación ocasionó, que acercándose el enemigo en número de 1,000 hombres, y no queriéndose presentar batalla por varias consideraciones que presentaban el éxito muy peligroso, fuese nuestra tropa batida y dispersa, aunque con corta pérdida de gente y armas, y teniendo el enemigo más de cincuenta muertos. Su excelencia se vio en el mayor riesgo; y en el puente de la Alberca, inmediato a Cipimeo, tuvo que hacer personalmente fuego a los dragones, que a todo avance seguían hasta aquel punto, en donde al fin se detuvieron, dando lugar a la retirada de los nuestros. En la hacienda de Pomácuaro pasó su excelencia esa noche.

Día 20.— El señor comandante general don Ramón Rayón se apartó hoy en Angamacutiro de su excelencia, quien a las tres de la tarde salió para la hacienda de Peja, con dirección a la villa de Uruapa.

Día 21.— En las inmediaciones de Tlasasalca encontró su excelencia a 300 enemigos de la plaza de Zamora, la Piedad y la Barca, quienes acobardados, a pesar de la reciente dispersión de Zacapu, huyeron de su corto acompañamiento que no pasaba de veinte hombres, pudiendo continuar la marcha, y llegar en la noche al pueblo de Paracho, situado en la sierra.

Día 22.— A las dos de la mañana salió su excelencia para Uruapan, adonde llegó sin novedad, y supo que la excelentísima señora su esposa había salido para Tancítaro. Se libraron oficios relativos a la recolección de gente y armas dispersas en Zacapu.

Día 23.— Llegó su excelencia a Tancítaro, después de un camino largo y demasiado penoso. Se libró orden para que los enfermos y dispersos se reuniesen en este punto.

Día 24.— El enemigo permaneció dos días en Zacapu, de donde al tercero se retiró para Bellas Fuentes, de allí a Cocupao, y después a Valladolid y Pátzcuaro. En el tránsito para estos puntos, las partidas de guerrilla del coronel Arias lo incomodaron, matándole algunos soldados y hostilizándolo de varios modos.

Día 25.— Continuamente llegan los dispersos. La tropa de Tacámbaro se ha restituido a su cantón en la mayor parte, y según las revistas, es corta la baja que ha resultado en ellas. El señor comandante general don Ramón Rayón ha reunido todas las armas de su mando inmediato, sin que sea notable la pérdida en la dispersión anterior.

Día 26.— Llegó el religioso Melgarejo con las contestaciones de Chilpancingo. En aquella ciudad se reinstaló por fin la junta anunciada. La componen los excelentísimos señores don José María Murguía y Galardi, presidente por sorteo y representante por Oaxaca; su excelencia en propiedad por Guadalajara, el señor Verduzco por Valladolid, Liceaga por Guanajuato, el licenciado Herrera por Tecpan; y suplentes, por México Bustamante; por Puebla Quintana y por Veracruz el doctor Cos. Se nombró por generalísimo de las armas al señor Morelos, en quien fue depositado el supremo poder ejecutivo, por cuyo conducto ha sido emplazado su excelencia, para que dentro de cuarenta días vaya a ocupar su asiento.

Día 27.— Desde este día se tomaron providencias análogas a la marcha para Chilpancingo, que debe efectuarse breve.

28, 29 y 30.— Estos tres días se han dedicado a contestaciones interesantes, al arreglo, de la provincia; y desde luego, en consideración a su actual estado, se suspende la ida al sur hasta el regreso del teniente general Muñiz, quien concurrió a la reforma del congreso y nombramiento de generalísimo; pero breve estará de vuelta.

OCTUBRE

 

Día 1°.— Se libró orden al señor comandante general don Ramón Rayón, para que a la posible brevedad se dirija a la Villa de Uruapan a contestar con su excelencia.

Día 2.— Se tuvo noticia que una partida enemiga de la plaza de Zamora estaba en marcha para Tancítaro, con el fin de sorprender a su excelencia; pero carece de todo fundamento, en atención al temporal cerrado, dificultades del tránsito y poca fe que merece el conducto y autor de aquella relación.

Día 3.— Cuatro de los europeos agregados a las armas, se fugaron vilmente de Zacapu la víspera de la acción; no se reunieron a sus rebeldes paisanos; pero su sospechosa cobardía y criminal insubordinación los hizo dignos de castigo, y por esto han sido condenados al fuerte de Mescala, por el tiempo que quiera el comandante general de Nueva Galicia, don J. M. Vargas.

Días 4 y 5.— Han venido a Tancítaro el comandante de armas y otros vecinos de Apatzingán a saludar a su excelencia, interponer solicitudes sobre varios ramos y consultar sobre otros, especialmente en lo relativo a las fincas pertenecientes a la nación, y allanados los puntos de dificultad a que se contraían, regresaron satisfechos, y ofreciendo adelantar los intereses y la opinión hasta donde alcancen sus arbitrios.

Día 6.— Todo se ha preparado hoy para marchar mañana.

Día 7.— Salió su excelencia de Tancítaro, en compañía de su familia y tropa, con dirección a Uruapan, y se hizo alto a menos de la mitad del camino, por ser éste algo dilatado.

Día 8.— Llegó a Uruapan su excelencia y fue recibido de los vecinos con demostraciones de alegría no obstante el temor de que estaban poseídos por los continuos amagos del enemigo. El párroco de esta villa pasó en la noche a saludar a su excelencia significándole el alto concepto que le habían merecido siempre sus virtudes.

Día 9.— Se recibió oficio del señor generalísimo en que expresa haber nombrado al teniente general Muñiz provisionalmente por comandante general de Michoacán, Guanajuato, Guadalajara y Potosí; y juntamente otro del señor Quintana en que refiere con alguna prolijidad lo ocurrido en Chilpancingo, persuadiendo a su excelencia de lo importante y ejecutiva que es su aproximación a aquel punto, a fin de acabar de consolidar el gobierno y dar unidad a la representación.

Día 10.— Se escribió a Tlalpujahua y a otros jefes instruyéndolos en las actuales ocurrencias y previniéndoles el modo que debe arreglar su conducta en lo sucesivo.

Día 11.— Se acordó que la tropa y armas marchasen para Tlalpujahua al mando del capitán don Juan Nepomuceno Patiño, y se ha preparado todo para partir mañana.

Día 12.— Con cincuenta oficiales y otros tantos criados salió su excelencia de Uruapan, y sin particular novedad llegó a la hacienda de Temendan.

Día 13.— Hoy se recibió un parte oficial de Tlalpujahua, en que el comandante de aquel cantón, don Francisco Rayón, comunica que logró rechazar una partida enemiga de 300 hombres, con sólo treinta infantes que entraron en acción, matando cuarenta y tantos, cogiendo treinta y tantos fusiles, sables, pistolas, retacos, monturas, caballos y otras cosas, sin pérdida de nuestra parte. Se le contestó dando las gracias a la tropa, y en seguida salió su excelencia para Ario, en cuyas inmediaciones se pasó la noche.

Día 14.— Se arribó sin especial novedad a la hacienda de Puruarán, y desde ella se escribió al señor Muñiz.

Día 15.— Llegó a la Loma su excelencia, en donde estaba el señor Muñiz, y el resto del día y parte de la noche se trató sobre lo ocurrido en Chilpancingo y las facultades que del señor generalísimo trajo este señor comandante general.

Día 16.— Se siguió la marcha, no obstante hallarse su excelencia con una pierna inflamada y llena de manchas de erisipela. La jornada fue incómoda, por haber caído un fuerte aguacero sobre su excelencia y comitiva; a las cinco de la tarde se arribó al rancho de Arumbarapío.

Día 17.— A la hacienda de San Antonio, y apenas llegó su excelencia, ofició al serenísimo señor Morelos y al excelentísimo señor Quintana, noticiándoles su ida para Chilpancingo y que estaba ya en camino al efecto.

Día 18.— Se hizo alto este día en San Antonio.

Día 19.— Hoy llegó su excelencia al rancho del Aguacate sin sentir alivio alguno en la pierna.

Día 20.— A la hacienda de Cuenchendío, sin alivio todavía. Llovió mucho en esta noche.

Día 21.— Al pueblo de Huetamo, cuyo párroco recibió con particular aprecio y obsequio a su excelencia.

Día 22.— Al pueblo de Cutzamala, sin otra cosa particular que abundancia copiosa de moscos y excesiva calor en el camino y alojamientos.

Día 23.— Hubo que pasar en canoa el río de Cutzamala, y el término de la jornada fue Tlalchapa.

Día 24.— Se hizo descanso en Tlalchapa, y parece que tiene más alivio su excelencia en la pierna.

Día 25.— A la hacienda del Cubo y se llegó a las ocho de la noche.

Día 26.— Al pueblo de Pesoapa, cuyos naturales recibieron a su excelencia con particular agrado y regocijo.

Día 27.— Se empleó un largo espacio de la mañana en pasar por balsas el Río Grande, y se siguió la marcha hasta Tetela del Río.

Día 28.— Hoy se llegó al pueblo de Cuatlilla sin novedad, y su excelencia sigue aliviado.

Día 29.— Al pueblo de Tlacotepec, primer lugar de tierra fría que hay en todo el camino desde Puruarán.

Día 30.— A las ocho de la noche se hizo alto en medio de la sierra, que es muy áspera, sin recursos, sin abrigo, y se suspendió la marcha hasta el día siguiente.

Día 31.— Llegó su excelencia a Chichihualco, y comisionó anticipadamente al coronel Sevilla con otros dos oficiales para que se adelantasen a Chilpancingo y diesen noticia de su aproximación

NOVIEMBRE

Día 10.— Se hizo alto en Chichihualco para disponer la entrada a Chilpancingo, que ha de verificarse mañana.

Día 2.— A poco más de las once y media de la mañana entró su excelencia a la nueva ciudad de Chilpancingo con sus señores hermanos don Ramón y don José María Rayón y su acompañamiento, siendo recibido primero por el señor intendente de ejército don Antonio Sesma, que con un trozo de caballería y varios oficiales del sur salió a este fin fuera de la población; y en ella desde el extremo de la última calle hasta la casa preparada para su alojamiento, había arcos triunfales y estaba tendida la infantería, que a su tránsito le presentó las armas. Fue asimismo recibido en ella por los excelentísimos señores vocales licenciado don Andrés Quintana, licenciado don Manuel Herrera, el señor doctor Velasco y algunos otros sujetos distinguidos. Entraron después a saludarle los otros señores vocales; y a poco se sirvió una mesa decente, en todo lo cual tomó el mayor empeño el excelentísimo señor Quintana. A la noche siguieron los cumplidos y visitas de los que faltaron en el día.

Día 3.— Hoy llegó a Chilpancingo el señor generalísimo, que fue a reconocer los varios destacamentos situados en la orilla del Río Grande para impedir el paso a los enemigos. Salió su excelencia a recibirlo, y después de los cumplimientos regulares, siguieron juntos hasta el palacio de su alteza serenísima, en donde después de un corto espacio de tiempo, se despidió su excelencia.

Día 4.— En la mañana de este día se incorporó su excelencia al congreso, reproduciendo el juramento prestado en Zitácuaro al tiempo de la instalación del cuerpo soberano.

Día 5.— La tarde de este día estuvo su excelencia y el señor don Ramón, su hermano, con el señor generalísimo, conferenciando sobre varios puntos esenciales.

Día 6.— Esta tarde ha sido como la de ayer.

Día 7.— Salió de Chilpancingo el señor generalísimo.

Recibió su excelencia un parte de su hermano, el señor don Rafael Rayón, en que participa que en la hacienda de San Antonio, contigua a Celaya, atacó a Francisco Gallardo; se tomaron 52 fusiles, algunas pistolas, cantidad considerable de sables y machetes, un cañón, 200 caballos, 300 cabezas de ganado mayor, rancho maíz y trigo, y murió el infame Gallardo, feroz asesino y el más cruel de aquel desgraciado distrito.

Día 8.— El señor generalísimo nombró de comandante general de la demarcación de Tlalpujahua al señor don Ramón Rayón, que ha salido hoy para su destino.

Día 9.— Escribe el señor don Ramón que llegó a Mescala, en donde estaba aún el señor generalísimo, quien le confirió el título de mariscal de campo, y lo autorizó para su demarcación en los mismos términos que la había tenido antes, quedando comprendida en ella el cantón de Zitácuaro, cuyas diferencias han ocasionado daños gravísimos casi irreparables.

Día 10.— Se recibieron contestaciones de Tlalpujahua, en que comunica el señor don Francisco Rayón que a consecuencia del triunfo que consiguió sobre el enemigo, de que se hizo mención el día 13 del pasado, se aproximó al pueblo de San Felipe del Obraje, donde en número de 400 hombres esperaba el enemigo la reunión de otra partida que hizo en Zitácuaro los mayores destrozos. Salió una división enemiga de ciento sesenta y tantos hombres, que atraída por los nuestros, que fingían huir despavoridos y fatigados, fue envuelta completamente, matándoseles cuarenta y tantos, tomándoseles treinta y más prisioneros, cantidad de fusiles, retacos, pistolas, sables, etcétera, y dejando aterrados a los restantes, que no se atrevieron a salir de la población. [17]

 

ENERO DE 1814

Día 17.—Por las funestas noticias recibidas estos días anteriores acerca del destrozo que en Valladolid y sus contornos sufrió el ejército del señor Morelos, tuvo el congreso sesión extraordinaria, en la que con presencia de las resultas peligrosas que seguirían a tal acaecimiento, se acordó nombrar a su excelencia para que ejerciendo la autoridad con que unánimes lo han revestido los pueblos, y de la que sólo las intrigas y supercherías de una negra ambición pudieron despojarlo, acudiese a la defensa y resguardo de la provincia de Oaxaca y sus limítrofes, promoviendo cuantos medios creyese ordenados a la consecución de este fin interesante. A consecuencia, se hicieron los aprestos para marchar mañana.

Día 18.— Salió de Chilpancingo su excelencia acompañado de doce individuos particulares y otros tantos soldados de escolta, y llegó a Tixtla, que dista 3 leguas de Chilpancingo.

Día 19.— Antes de partir, se dio comisión en Tixtla a don José Rafael Viveros, capitán de la 2ª compañía del primer batallón de San Lorenzo, para que levante, arme y organice una compañía de 50 hombres de tropa urbana; lo que se comunicó en la misma fecha a su majestad, y en seguida salió su excelencia para Chilapa, a donde llegó con felicidad, después de ocho leguas de camino.

Día 20.— Se ofició a su majestad participándole que hay en Chilapa 100 hombres regularmente armados. Se llegó a Petatlán, distante siete leguas de Chilapa y de camino fragoso.

Día 21.— Se han caminado hoy nueve leguas de camino muy doblado, al cabo de las cuales llegó su excelencia al pueblo de Tlaultilpec, situado en la sierra y desprovisto de toda clase de auxilios.

Día 22.— La jornada de hoy fue de ocho leguas de camino igual al de ayer, y su término ha sido la villa de Tlapa, que es población regular y surtida de víveres.

Día 23.— Se hizo descanso en Tlapa.

Día 24.— Lo mismo que ayer; pero los dos días se han empleado en librar oficios a su majestad el soberano congreso, a fin de que se traslade a Oaxaca, donde estará más seguro y con menos incomodidades que en Chilpancingo; y a los comandantes siguientes imponiéndolos de la comisión de su excelencia y pidiéndoles un estado de sus fuerzas y noticia de las enemigas que tengan inmediatas.

Al mariscal don José Francisco Osorno, en Zacatlán.
Al coronel don José Antonio Arroyo, en San Andrés.
Al teniente coronel don Ignacio Luna, en Ixtapa.
Al teniente coronel don Pascual Machorro, en Tepeaca.
Al teniente coronel don Viviano Huerta, en el Moralijo.
A don Felipe Morales, en Ixhuacán de los Reyes.
Al brigadier don Mariano Huesca, en Huamantla.
Al coronel don Benito Rocha y Pardiñas, Tehuacán.
Al teniente coronel don Manuel Terán, Huajuapa.
Al coronel don Juan Moctezuma, Oaxaca.
Al coronel don Antonio Bárcena, Coscomatepec.
Al teniente coronel don Pedro Farfán de los Godos.
Al mariscal don Juan Pablo de Anaya.
Al mariscal don Francisco Lorenzo de Velasco.
Al mariscal don Ramón Rayón, por Zacatlán.
Al tesorero de San Andrés don Cristóbal Martínez.

Día 25.— El camino ha sido hoy de seis leguas, las que concluidas, llegó su excelencia a Nejapa, pueblo de indios, pero bien provisto.

Día 26.— A Igualtepec, distante cinco leguas de Nejalpa.

Día 27.— A la hacienda de Tecachi, que dista seis leguas de Igualtepec.

Día 28.— A Ayuquila, y con la misma distancia que la jornada de ayer.

Día 29.— Se hizo alto en San Jerónimo, que dista tres leguas de Ayuquila, y hasta allí llegó el comandante general de artillería don Manuel Terán con varios oficiales a recibir a su excelencia, quien a poco rato volvió a montar, y después de dos leguas llegó a Huajuapa, en donde estaba la división del mencionado Terán, que con salva de artillería y formación de toda la tropa saludó a su excelencia hasta la llegada a la casa preparada para su habitación. Dicha villa de Huajuapa es memorable, por haber sido el teatro en que Trujano se defendió 96 días continuos de un riguroso sitio que puso Régules a la plaza; se notan por todas partes las ruinas y lo mucho que ésta sufrió de los gachupinese en aquella época.

Día 30.— Se libraron varias órdenes a Rocha y otros jefes.

Día 31.— Se pasó revista de la tropa de esta plaza, y resultaron... fusiles... cañones y... soldados. [18]

 

FEBRERO

 

Día 1°.— Se comunicó al señor vicario general doctor don José San Martín, que acompañó a su excelencia desde Chilpancingo hasta Huajuapa, para que en la ciudad de Oaxaca recogiese y mandase a la posible brevedad las armas que allí hubiese ocultas.

Día 2.— Se libraron varias órdenes al coronel Rocha para que se situase en Tehuacán y no comprometiese acción alguna; al comandante Portas, para que con su división que tenía en la costa de Jamiltepec marchase a reunirse a Huajuapa; y otras a distintos jefes previniéndoles igualmente realizasen la entrevista en el mismo lugar.

Día 3.— Se recibió un parte del coronel Rocha, en que comunica que su división, aumentada con 40 caballos de Luna, se batió en la cañada de Ixtapa con 700 enemigos, durando la acción desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde del día 25 del pasado, resultando de ella que muriesen 17 enemigos, entre ellos el perverso teniente coronel Justo Berdeja, que fuesen heridos muchos, y que se tomasen seis prisioneros, cuatro de los cuales fueron gachupines, y uno de estos teniente de la columna, llamado Ablanedo. Hoy mismo se recibieron estos reos, y se comisionó al comandante general de artillería, don Manuel Terán, para que les formase la correspondiente sumaria y se procediese en justicia con arreglo a ella.

Día 4.— Habiendo resultado demasiado criminales ante la nación los cuatro gachupines mencionados, se decretó contra ellos la pena del último suplicio, que se verificó hoy en la plaza de Huajuapa, previas todas las disposiciones cristianas y formalidades de estos actos.

Se comunicó este acaecimiento a los señores vocales Herrera, Quintana, Verduzco y Liceaga, y al señor generalísimo, a quien se añadió que por constar en la gaceta de México la ferocidad de Llano en Valladolid, de resultas de las últimas acciones perdidas, sería conveniente pasar por las armas a todos los gachupines confinados en la costa.

Se dio comisión al capitán Hidalgo para que en los pueblos de Tecamachalpa, Tlacotepec y otros inmediatos a Puebla, recogiese las armas de fuego que encontrase ocultas y procurase extraer de las plazas enemigas las que se proporcionasen. Se escribió para Tlalpujahua.

Día 5.— Se han expedido varios oficios al comandante Rocha, a Osorno, a Moctezuma y otros jefes. Se libró comisión al teniente coronel don Pedro Farfán de los Godos, para que se les ministrasen de las tesorerías los auxilios necesarios para su división, con el fin de que la organizase, sostuviese y aumentase de las maneras posibles. Llegó por la tarde el señor Bustamante con su esposa.

Día 6.— Se han recibido las contestaciones de Oaxaca, y con ellas el estado de fuerza de aquella plaza. [19]

 

FEBRERO DE 1814

 

Día 14.— Oficio a don Marcial de Leiva, administrador general de las haciendas de las dos Mixtecas, en contestación al suyo de 8 de febrero, acompañándole orden para que recoja los bienes de dichas fincas, las siga fomentando y ocurra en lo sucesivo al intendente de la provincia, a quien pertenece conocer sobre la materia.

Ídem a don Mariano Aguilar, subdelegado de Acatlán, para que remita tres cañones que están en su poder, y 200 lanzas que tiene repartidas en los pueblos de su jurisdicción. Ídem al coronel don José Antonio Arroyo, alentándolo para que no desmaye en la defensa de la nación. Ídem al señor intendente de la provincia de Veracruz don José Joaquín Aguilar, en contestación a su oficio de 9 del corriente febrero. Ídem al cura don Antonio Anses y Argüelles, contestando el suyo del mismo mes. Ídem al intendente dicho para que convoque las divisiones y ataque al convoy que va de México para Veracruz.

Ídem al mismo para que disponga que las divisiones estén preparadas para proteger las de Oaxaca, a cuyo efecto se les proveerá de pertrecho.

Ídem a Osorno dos oficios del mismo contenido que los anteriores.

 

Ídem al coronel don J. Antonio Bárcena, previniéndole lo mismo.

Ídem al coronel Maldonado, repitiéndole remita los soldados y armas que recogieron sus oficiales, y refiriéndole el párrafo del oficio dirigido por el capitán Amador a esta superioridad.

Ídem a don José Antonio de la Parra y López, a fin de que ministre los cajones de pertrecho que pueda al cura de Coscomatepec.

Día 15.— Al doctor San Martín, diciéndole que en esta fecha se libra orden al señor Velasco para que le entregue las causas y bienes de los curas.

Al mismo concediendo licencia al diácono don Ignacio Morales para que se ordene en México de presbítero; pero que se presente antes a su excelencia.

Al mismo, diciéndole que por medio del gobernador interino se propongan los comandantes que deben ocupar los puntos de la costa, Villa Alta y demás lugares que se pretenden defender.

Al mismo, aprobándole las providencias que tomó para el aumento de pertrechos, requisición de armas y extensión de las facultades que el gobernador interino tenía limitadas a la capital de la provincia.

Al mismo, diciéndole que en obsequio del venerable cabildo se expide en la misma fecha una circular a los jueces y comandantes para que protejan la recolección de diezmos.

Al mismo, para que haga que el capitán González satisfaga en otro destino los gastos que erogó engañando al gobernador con la promesa de que plantaría la fabrica de fusiles.

Al mismo, previniéndole que sin falta marche la división de Portas para Huajuapa, y que haga lo mismo la tropa sobrante de Oaxaca, que no sea necesaria para la guarnición de las oficinas.

Al mismo, diciéndole que le pertenece por derecho conocer de la causa del eclesiástico Ordoño; y que su excelencia procurará proteger la justicia, sea quien fuere el contraventor.

Circular a los jefes políticos y militares, amonestándoles a que favorezcan la colección de diezmos, y apercibiéndoles que será castigada cualquiera omisión en la materia.

Al señor intendente Murguía, para que haga entender y practicar la circular antecedente.

Al señor Moctezuma, para que proponga los comandantes que le parezcan idóneos, y active la maestranza; y para que remita la gente y armas de Oaxaca, reservando la precisa para custodiar las oficinas; añadiéndole que debe tomar conocimiento de las tropas de toda la provincia, y no sólo de la capital.

Al señor doctor Velasco, para que entregue al vicario general las causas de los eclesiásticos enjuiciados, y los bienes de éstos que haya secuestrado.

Al coronel Peredo, para que después de que tome ejercicios en Santo Domingo, marche a reunirse a Huajuapa, o donde estuviere su excelencia.

Al señor San Martín, para que instruya la sumaria correspondiente al religioso dominico fray Cayetano Pérez, según las acusaciones que contra él hubiere interpuestas.

Día 16.— Al coronel Herrera, para que no incomode al pueblo de San Miguel Ahuehuetlapan, sino que cumpla con la comisión y se restituya a este cuartel general.

Al excelentísimo señor Quintana, para que dé noticia de lo que haya ocurrido al soberano congreso, y del punto en que se halla el señor Morelos.

Día 17.— Contestación a don Anselmo de Aparicio, de la que remitió expresando su reconocimiento y aprecio.

Oficio al señor coronel don Mariano Aguirre, acusándole el recibo de los cañones que remitió, y previniéndole que remita los dos restantes que montó el subdelegado de Justlahuaca, y que omita la recolección de armas, pues para esto se han dado las órdenes convenientes.

Al señor gobernador Rocha, para que informe de lo ocurrido con el convoy, y aprobando la respuesta que dio al mariscal don Miguel Bravo.

Al señor intendente de Veracruz don José Joaquín de Aguilar, sobre las acusaciones interpuestas contra Arroyo, a quien se corregirá a la aproximación de su excelencia a aquellos puntos.

A don Mariano Aguilar subdelegado de Acatlán, en recibo de las noticias que manda del convoy.

Al gobernador y república de Tehuicingo, alentándolos a la constancia en la defensa de la nación.

Día 18.— A don Luis Alconedo, para que remita los tres relojes que llevó a componer en Oaxaca, y se dedique a formar un cuño para octavos o tlacos de cobre.

Al administrador de alcabalas de Huajuapa, para que los dependientes de hacienda queden exentos del servicio de las armas.

Día 19.— A don José Antonio de la Parra y López encargado de justicia de Tlapa, para que informe sobre lo que haya sabido de la última derrota de San Juan del Río.

Al coronel don J. Manuel de Herrera, para que inmediatamente se restituya a esta capitanía general de Huajuapa.

Circular a los justicias y gobernadores, para que aprehendan a los comisionados que no lleven comisión de la capitanía general o de las intendencias, y a los correos o emisarios de los gachupines.

Oficios a los señores intendentes Murguía, Pérez y Aguilar, acompañándoles las circular antecedente.

Al subdelegado de Acatlán don Mariano Aguilar, para que diga los movimientos que ha hecho la partida enemiga que entró a Tehuicingo.

Al justicia de Chila, diciéndole lo mismo.

Al subdelegado de Teposcoluca, preguntándole los motivos porque ha impuesto pensión a los pueblos de aquella jurisdicción, de real y medio a los casados y un real a los solteros.

Al subdelegado de Acatlán, para que conceda a los indios de Tehuicingo que pongan badajos a sus campanas.

Al señor intendente de Puebla don José Antonio Pérez, para que impida el tránsito a los lugares ocupados por el enemigo.

Día 20.— Al comandante de armas de Tepeji de las Sedas, para que preste la caución juratoria que se le exige por el cura del pueblo de San Vicente, para que los cuatro reos que se acogieron al sagrado de aquella iglesia, sigan su camino para Huajuapan.

Ídem al reverendo padre fray Carlos Franco, diciéndole que se recibió la descripción de los puntos que hay fortificados en los tránsitos de las inmediaciones de Coixtlahuaca; y que espero remita otra igual de los puntos que le faltan reconocer.

Día 21.— Oficio al señor San Martín, acompañándole el bando sobre bulas.

Ídem participándole los empleos del intendente Pérez.

Ídem acusando el recibo del bando de 19 de febrero: Ídem otro para el coronel Couto. Ídem insinuándole que ya se dio providencia cobre los cargos del señor Peláez. Ídem sobre el movimiento del domingo 13 del corriente en Oaxaca. Ídem sobre distribución de vestuarios y cantidades que ha ministrado la tesorería;

providencia sobre su recta administración acerca de la solicitud del venerable cabildo sobre diezmos, repitiéndole la ya dada. Ídem insinuándole la falta que ha hecho la llegada de Portas, participándole los descalabros del convoy, y excitando al trabajo de pertrecho.

Ídem sobre la miseria de los caballos de Tacachi, insinuándole sobre la provisión de los que puedan adquirirse; se le avisa haber escrito al señor intendente, sobre la traslación de algodones.

Ídem insistiendo sobre fábricas de nuestros algodones y palos; y dándole gracias por la actividad de la maestranza: se le ofrece provisión abundante de cobre. Particular al señor Munguía sobre varios asuntos. Oficio al señor Moctezuma encargándole la propuesta de comandante de Villa Alta, y acusando el recibo de sus oficios. Se extendió título de comandante de la provincia de Puebla con grado de brigadier, en favor del señor intendente de ella a don José Antonio Pérez. Al coronel Rocha, comunicándole el nombramiento antecedente. Al mismo, remitiéndole la circular sobre que no se nombren comisionados, por los daños que hacen a los pueblos; y sobre la vigilancia con los transeúntes.

Al mismo, para que disipe los sediciosos motivos que han ocasionado la deserción de la tropa; y noticiándole que el tesorero de Tehuacán don Juan Crisóstomo Gutiérrez, impuso a su excelencia del estado de la provincia.

Al mismo, diciéndole que no se persuada a que el enemigo invada a Oaxaca por el rumbo de Veracruz; y para que mande a dicho Oaxaca los tres cañones que hay en Cuicatlán, por la suma escasez que se padece allí de cobre para amonedar y hacer pertrecho.

Al tesorero de San Andrés don Cristóbal Martínez, comunicándole el nombramiento del señor intendente Pérez.

Al mismo, diciéndole que se recibió el cuaderno que mandó, y que no deje de practicar las prevenciones que se le han hecho por esta superioridad.

Al teniente coronel don José Manuel Alcocer, para que se presente en Tehuacan según se le tiene prevenido, y que allí se le concederá el retiro que solicita.

Al subdelegado de Acatlán don Mariano Aguilar, comunicándole el nombramiento del señor intendente de Puebla.

Día 22.— Al teniente coronel don José Mariano Hidalgo, diciéndole que remita todo el cobre que pueda conseguir con el que existe en ese pueblo de Tecamachalco, el mismo que dejó el coronel Arroyo.

Al señor coronel Rocha, acusándole el recibo de la declaración de doña Marcela Romero, y diciéndole que no deje de remitir la que se tome al maestro albéitar Salazar sobre lo mismo, que es la infidencia de que han sido acusados el comandante Varela y teniente retirado Murguía.

Al encargado de Tlapa don José Faustino Rojas, para que active la fábrica de pólvora y comunique lo que sepa de positivo acerca de Chilapa y sus contornos.

Al señor vicario general doctor don José San Martín, comunicándole el nombramiento del señor intendente de Puebla don José Pérez.

Al señor coronel don Juan Moctezuma, sobre lo mismo.

Al señor intendente de Oaxaca, sobre lo propio.

Al señor Moctezuma, remitiéndole la circular sobre que no se nombren comisionados.

Al señor mariscal don José Osorno, acusándole los recibos de los pliegos que remitió al congreso; al señor Morelos y al señor Matamoros y previniéndole que responda, que ataque al convoy a su regreso y que no reciba a los emigrados sin mucha precaución y despojándolos de las armas.

Al mismo, para que no reconvenga al correo Dávila y su primo Delgadillo por haber acompañado aquel a éste en su carrera; y para que se diga quién es el don Manuel Enciso que está en su compañía.

Día 23.— Al señor Moctezuma, para que notifique al oficial don Matías Valverde que devuelva o pague los bienes que estafó a don Bartolomé Robles, y que remita los 4 fusiles que se le pidieron desde Chilapa y ofreció dejar en Huajuapa, lo que por fin no verificó en su tránsito.

Al señor brigadier don Mariano de la Fuente y Alarcón, para que no crea las noticias de Veracruz sobre el auxilio de tres potencias que dicen les viene a los gachupines; y acusándole el recibo del oficio de Osorno.

Al señor intendente de Veracruz, para que auxilie con una partida al subdelegado de Teutila, y pueda con ella someter a los pueblos de su jurisdicción.

Al señor Rocha para que corte toda desavenencia con el señor Moctezuma, y desista del consejo de guerra que quiere se lo forme para justificar su conducta.

Al mismo sobre que ya se cuidará de que se coloque la artillería gruesa en el punto de Buenavista.

Al mismo para que insista en que realicen la entrevista con el comandante de los enemigos Bonola, sus dos parientes, según la comisión que se les confirió, para lo cual se les proporcionará una cantidad de grana de Oaxaca.

Al mismo, aprobándole que haya destacado un trozo de caballería para que investigue los movimientos del enemigo por Perote y sus contornos.

Al mismo, sobre que ya oficia al señor intendente de Veracruz para que auxilie al subdelegado de Teutila.

Día 24.— Se dio la circular al tesorero de Huajapa.

Día 25.— Al encargado de justicia del partido de Acatlán, don Bruno de Benavides, acusándole el recibo del parte que con fecha de ayer remitió acerca de los movimientos del enemigo en el pueblo de Tejalpa.

Al coronel don Victoriano Maldonado, para que tome declaración acerca de la conducta del coronel Gutiérrez y del abandono en que éste dejó el cantón de San Juan del Río: asimismo para que recoja las armas y se sitúe en el puente del Marqués.

Al señor Rocha para que haga volver a los curas Hermosa y su compañero y que se presenten a su excelencia con la libertad debida a su carácter y aun y su inocencia, contra la cual nada se ha justificado.

Al receptor de alcabalas del partido de Acatlán, acompañándole el bando sobre oficiales publicado en Puruarán el 20 de junio de 1813, para contener con él los excesos del sargento mayor retirado, don Francisco Lobos y los de cualquiera otro oficial que quiera hacer lo mismo.

Día 26.— A don Francisco Diego de Aja, interventor de Petlazingo, extrañándole su omisión sobre la venta del sebo, y aviso de las existencias de este efecto para que se proceda a su expendio.

El subdelegado de Tlapa para que venda el sebo a 6 pesos de cordón lo menos, y si no hay compradores, lo ponga a disposición de don J. Antonio Amador, a quien se le han dado las órdenes convenientes sobre el particular.

A don Manuel de Arce, vecino de Oaxaca, para que determine el empleo en que quiere colocarse para acudir a sus necesidades.

A don José Lucas Marín, subdelegado y comandante de Teotitlán, dándole las gracias por un obsequio que remitió.

Al señor Rocha, aprobándole el que se retire a Teotitlán del Camino, y que averigüe los movimientos posteriores del enemigo.

Al ilustrísimo y venerable señor deán y cabildo de la santa iglesia de Oaxaca, protestándole que se verán los intereses de aquella santa iglesia con la preferencia y consideración que merece.

Al señor intendente de Oaxaca, confirmando el nombramiento de portero de la tesorería en favor de don Joaquín Varela.

Al señor Moctezuma, devolviéndole el ocurso del europeo don Alonso Soto, para que recibida la fianza que ofrece, le conceda la licencia que solicita.

Al mismo, copiándole el oficio que con fecha del 13 se remitió, al señor Rocha sobre que cortase las diferencias que unos oficios del señor Moctezuma suscitaron entre ambos, con daño de los intereses de la provincia.

Al mismo, acusándole recibo del bando que publicó dando a reconocer a su excelencia y de las 16 carabinas que remitió para la escolta.

Al mismo, sobre que se espera de un día a otro la división del capitán Arévalo; y repitiéndole que toda la tropa, exceptuada la muy precisa salga de Oaxaca a defender las fronteras.

Al mismo, para que se avenga con el señor San Martín y omita diferencias con su señoría, que producirían malas consecuencias.

Al mismo, aprobándole la circular que expidió para que auxiliase al capitán Gallardo en la costa.

Al señor San Martín para que insista en que toda la tropa se reúna en las fronteras y que oportunamente se acudirá a las atenciones de Villa Alta; asimismo, sobre que no es pretexto para que la grana deje de venderse por dinero de cordón, el que los comerciantes quieran hacer lo mismo, pues éstos no tienen las necesidades que la patria.

A don Telésforo Urbina, que interponga la solicitud del aumento de sueldo por conducto del señor vicario general.

Día 27.— Al capitán don Anselmo Aparicio para que se ponga en marcha para Huajuapan so pena de que será severamente castigado si no lo verifica.

Día 28.— Al encargado de justicia de Acatlán, acusándole recibo de la noticia de que se retiró la partida enemiga para Izúcar llevándose 5 cañones que estaban ocultos.

A don José Félix Casares, administrador de alcabalas de Izúcar, acusándole recibo del plan geográfico que remitió de aquel pueblo, juntamente con la noticia de que el mariscal Bravo hizo 11 prisioneros en los contornos de Chilapa.

Al subdelegado de Tlapa, para que remita a Huajuapa todo el sebo que tiene allí existente.

A la república de Tamazulapa, dándole las gracias por el obsequio que hicieran a su excelencia de doce docenas de biscochos y pan.

Al señor Rocha para que haga regresar al cura Hermosa y que prevenga al coronel don Mariano Ramírez, que esté dispuesto a prestar auxilio con la gente del regimiento del Carmen que ha reunido ya.

Al mismo, acusándole recibo de las declaraciones tomadas contra el guardián de San Francisco de Tehuacán, por un sermón que predicó en su convento la tarde del 25 de éste, contra la causa de la nación, y las que se tomaron al maestro albéitar don José Salazar, contra Varela y Murguía, vecinos de Oaxaca, sobre infidencia.

Al mismo, acompañándole un libramiento de diez arrobas de grana contra la tesorería de Oaxaca, en favor del comisionado don José María Bonola.

Al mismo, acusándole recibo del oficio original que mandó del encargado de la intendencia de Veracruz, y para que no dilate el parte que ofreció del justicia de San Andrés.

Al mismo, acusándole recibo del oficio que copió del mariscal Osorno, y previniéndole que no se conceda pasaporte a los que quieran volverse a las plazas enemigas.

A los ministros contadores de Oaxaca para que pongan en poder de don José María Bonola. diez arrobas de grana.

Al cirujano don José Ramón de Chávez, para que disponga lo necesario a levantar el escuadrón de caballería, entre tanto llega su excelencia a Tehuacán, y ordena lo conveniente.

Al señor Rocha, remitiéndole al comandante don Bernardo Portas con su división, para que le ayude.

 

MARZO

Día 1º.— Al señor Rocha para que prevenga a las divisiones que se aproximen a Perote a hostilizar el convoy allí detenido.

Al señor Murguía, intendente de Oaxaca, para que coopere a la prisión de Velasco y sus compañeros, y noticiándole que el regidor Gutiérrez ha obsequiado a su excelencia, según el encargo del ayuntamiento de Oaxaca.

Al mismo para que remita todo el dinero de cordón que haya en la tesorería, y de cien zurrones de grana para arriba cuantos pueda enviar en las mulas que solicite.

Al señor San Martín, para que proceda con energía a la prisión de Velasco y sus compañeros y confiriéndole al intento comisión privativa si acaso el gobernador rehúsa cooperar a ella como se le ha prevenido.

Al señor gobernador Moctezuma, para que proceda a la prisión de Velasco y socios.

Al señor intendente don J. Antonio Pérez, para que haga justicia al teniente don Mariano Gil y para que comunique las operaciones que haya practicado hasta ahora.

Al señor cura de Itundujía; para que haga que en cuanto se alivie el gachupín don José Padrum, se traslade a la ciudad de Oaxaca.

Al subdelegado de Tlapa, sobre que ya no es tiempo de auxiliarlo, puesto que el enemigo está a doce leguas de aquella villa, y para que remita partes más frecuentes de lo que ocurra.

Día 2.— Al coronel don Victoriano Maldonado, que auxilie a Tlapa, y remita después estado de su fuerza, para destinarla.

Al señor mariscal don Miguel Bravo, para que después de concluida la acción de Tlapa, se presente a su excelencia sin falta.

Día 3.— Al señor intendente de Oaxaca, para que remita seis mil pesos para socorros de la tropa.

Al mismo para que mande los sombreros que haya.

Al señor San Martín, para que repita al señor intendente, que arreglándose a las ordenanzas de intendentes, haga que no se ministre cantidad alguna sin su visto bueno.

Al señor provisor de Oaxaca, sobre que se accederá a su solicitud de que no vuelva a aquella ciudad el presbítero don Joaquín Bravo de Acuña, capellán del regimiento de Orizaba.

Al presidente de la junta de seguridad, sobre que el señor Crespo llevó consigo al religioso fray Plácido Peláez; que antes no lo remitió por decoro al estado; que el hermano del religioso no puede ir por ser cuaresma y hacer falta en su curato; pero que irá si fuere necesario.

Al contador de Oaxaca don José de Micheltorena, dándole las gracias por su expresión y ofreciéndole un verdadero aprecio a su mérito.

Día 4.— Al señor Rocha sobre que repita al intendente de Veracruz, que auxilie al subdelegado de Teutla en cuanto concluya con el convoy.

Al mismo, para que no se mueva de Tehuacán, a no ser que sepa de positivo que se acerca el enemigo.

Al mismo, para que cobre el doce por ciento de los frutos y efectos que se trasporten a países enemigos.

Al subdelegado de Acatlán, don Mariano. Aguilar, acusándole recibo del oficio que mandó acerca de lo que obraron los enemigos cuando se acercaron al pueblo de Tehuizingo.

A don Pedro Elías Bearn, para que represente al señor intendente y comandante de Oaxaca; que hagan observar el bando sobre moneda, para que los gastos del salitre puedan sufragarse, se le dice también que active y perfeccione la fábrica de salitre.

Al subdelegado don Mariano Aguilar, de Acatlán, sobre que avise los movimientos que haga la partida enemiga que dice llegó a Tecali; y para que avise a los pueblos estén con la mayor vigilancia.

Día 5.— Al cura de Ometepec, don José Domingo Pascua, sobre que ponga a disposición del comisionado Alfaro el dinero de cordón que haya resultado de la venta, de algodones; que siga cuidando de ellos con empeño, y que las cantidades que invierta sean con cuenta y razón, para rendirla cuando se le pida.

Al comandante del mismo partido, teniente coronel don Juan Diego Bejarano, sobre que no puede satisfacérsele la cantidad que reclama, y que dice suplió al europeo don Francisco Zavala, a no ser que justifique el adeudo.

Al mismo, para que rinda cuentas de los que erogue, ante el intendente de Oaxaca, o a esta capitanía general.

Al señor Moctezuma, sobre que se recibió la noticia de la prisión del doctor Velasco; Ordoño y Solache, que se maneje con ellos con la mayor precaución, y que les instruya la correspondiente sumaria.

Al mismo, para que mande todas las armas que hubiere compuesto, tropa y pertrecho, con la mayor brevedad.

Al cura de Piastla, para que en caso de que peligre su existencia, no espere a los enemigos en su curato.

Al subdelegado de Justlahuaca, don Ventura Torre, para que preste al teniente don Raimundo Alfaro los auxilios que necesite en su comisión.

Al señor intendente don José Antonio Pérez, que comunique las noticias acerca de los movimientos del enemigo de Puebla y Tepeaca, y que recoja y extraiga las armas que pueda conseguir.

Al coronel Rocha, sobre que ya se han tomado las providencias de extraer el algodón de las costas de Ometepec y Jamiltepec, y que el coronel don Victoriano Maldonado ha dado partes continuos de sus operaciones.

Al mismo, sobre que se recibieron las contestaciones de Zacatlán que mandó, y que avise de las noticias que adquiera respecto del convoy y de la tropa que entró en Tepeaca.

Día 6.— Al subdelegado de Justlahuaca, don Ventura Torre, para que aliente a los pueblos de su jurisdicción, y se alarmen para defenderse de los enemigos suscitados en la costa.

Día 7.— Al señor Rocha, sobre que informe de la comisión que dio al capitán don Anselmo Aparicio, y qué armas llevó para verificarla; sobre que remita docena y media de pífanos para la tropa.

Al mismo, sobré que se recibió el oficio original del teniente coronel Carrera, y que se dirija a Huajuapan, como desea, a contestar sobre varios particulares.

A señor intendente Pérez, para que haga ministrar dos pesos diarios al alcabalero de Izúcar, y que lo destine donde pueda desquitarlos; que comunique las posteriores noticias que sepa.

Día 8.— Al coronel don Mariano Jacinto de Aguirre, sobre que exhorte a los pueblos de la costa que se unan y contengan a los revoltosos que se han suscitado en ella, hasta que pueda enviarse una división a que la tranquilice.

Al teniente coronel don Pascual Machorro, que en cuanto recobre su salud, se prepare a dar auxilios con su gente, contra la expedición combinada sobre Oaxaca.

Al teniente coronel don Pedro Farfán de los Godos, para que recoja los soldados sueltos y los reúna, aunque aleguen retiro de sus jefes.

Al coronel don Mariano Ramírez, para que recoja los bienes particulares del señor Matamoros y dé cuenta con una nota de ellos a esta superioridad.

Al subdelegado de Justlahuaca, para que auxilio al coronel Aguirre en la defensa del punto de Santa Rosa para impedir el avance de Reguera.

Al coronel don Miguel Serrano, que mande un estado exacto de su fuerza; y que mande para Tlalpujahua la carta para el señor don Ramón que se le acompañó.

Al coronel don Jacobo González, que mande igualmente un estado de las armas de su mando.

Al señor intendente de Veracruz don José Joaquín de Aguilar, avisándole de la comisión que se le confirió al coronel don José Antonio Bárcena.

Al señor San Martín remitiéndole el expediente y persona del clérigo don Casimiro Guevara.

Al señor Moctezuma, para que proteja la comisión del teniente coronel González sobre compra de armas, y haga que el europeo Pedro Ramírez se dedique a la maestranza.

Comisión al referido González para que compre armas y las mantenga en su poder hasta remitirlas a este cuartel general.

Al coronel Herrera, sobre que no pueden mandársele las otras compañías que pide para invadir a los de Izúcar, y que si no logra aprovechar una sorpresa, se restituya a Huajuapa.

Día 9.— Al teniente coronel don José Miguel Benavides, que ponga a disposición del coronel Ramírez la compañía armada que le entregó el coronel don Rudecindo Gutiérrez; y que mande un estado individual de sus divisiones.

Al señor San Martín, para que sólo envíe la causa de Ordoño y se reserve su persona, estrechando la prisión si continuase su audacia.

Al señor Rocha, sobre que se recibieron los oficios originales que acompañaron a su oficio número 535; y que prevenga de orden de esta capitanía general a todas las divisiones del camino de Veracruz, que no desistan de hostilizar al convoy y a su guarnición.

Al coronel don Jacinto Aguirre, que ya se han tomado providencias para cubrir el punto de Santa Rosa.

Al señor San Martín, negando a su solicitud de que el europeo Esteves se dirija a Puebla percibir un comunicado.

Al señor coronel Moctezuma, aprobándole que haya destacado 50 hombres al mando de Montes de Oca para cubrir el punto de Juquila; amenazado por los revoltosos de la costa.

Al mismo, aprobando el nombramiento interino de subdelegado que hizo la intendencia en favor del comandante de Villa Alta.

Al señor intendente de Oaxaca, acusándole recibo del bando que publicó impidiendo la extracción de algodones de la provincia.

Al señor intendente de Puebla, que marche reunirse a su excelencia con la tropa y armas que haya reunido.

Al señor San Martín, sobre que ya se remedió el amancebamiento de Couto, y sobre que no puede el cura Peláez ir a Oaxaca por las atenciones de su curato.

Al mismo, sobre que se aprobó la determinación tomada por el gobernador de Oaxaca acerca de remitir al teniente coronel Montes de Oca al punto de Juquila, y que ya se ha dispuesto cubrir la cuesta de Santa Rosa.

Al señor San Martín, que se recibió el estado de las existencias de la tesorería de Oaxaca, juntamente el de las armas compuestas desde el 18 del pasado hasta 5 del presente; y que se ministren a don Diego González los auxilios correspondientes para que concluya la máquina de fusiles.

Al mismo, acusándole recibo de la copia del oficio que le pasó el señor provisor en contestación del suyo que le dirigió, a efecto de que removiese al padre Ordoño del curato de Ejutla, adonde lo había destinado el mariscal Velasco.

Al mismo, para que a don Telésforo Urbina y a don Francisco Enrique; notario de la vicaría general castrense, les aumente el sueldo, dando al primero un peso más diariamente, y al segundo cuatro reales.

Al reverendo padre fray Carlos Franco, dándole las gracias por el desempeño de los encargos que le hizo su excelencia.

Día 10.— Al coronel don José Antonio Arroyo, reconviniéndole por la omisión con que se manejó en el tránsito del convoy a Veracruz, y previniéndole se acerque ya para dar auxilió a las fronteras de Oaxaca, picando la retaguardia del enemigo.

Al teniente coronel don Pascual Machorro, reconviniéndole por la omisión con que se manejó en el tránsito del convoy a Veracruz, y previniéndole se acerque ya para dar auxilio a las fronteras de Oaxaca, picando la retaguardia del enemigo.

Al teniente coronel don José Manuel dé Alcocer, lo mismo que los antecedentes.

Al señor mariscal de campo don José Osorno, lo mismo que los anteriores.

Al subdelegado de Teutila, don Ignacio Mariano Medina, sobre que ya se han tomado las providencias concernientes a la defensa de la jurisdicción de su cargo, y que por su parte la entusiasme para que se defienda por sí misma.

Al señor intendente de Oaxaca, insinuándole que va don Pedro Mozol a recoger la grana que está pedida.

Al mismo, para que se ministren las asistencias necesarias al señor Alconedo.

Al mismo, despachándole los expedientes de doña María Catarina Fernández, doña Manuela Ibáñez, y de don Nicolás Rocha y de Vicenta Llaguno.

Al señor Rocha, para que remita los oficios de Arroyo; Machorro, Alcocer y Osorno, y que prevenga a los comandantes que se dispongan a dar auxilio en la invasión que intente el enemigo sobre Oaxaca.

Oficio al ayuntamiento de Oaxaca en contestación al que remitió acerca de los acuerdos particulares del 1° al 3 de marzo, encargándole que deponga la timidez y delibere con resolución en los puntos que juzgue concernientes al bien público.

Al señor Rocha, para que notifique su pronta venida a don José Simón de Chávez, y para que diga las noticias que sepa del convoy.

Día 11.— Al coronel Herrera, que remita el cañón y obús que desenterró en las cercanías de Tehuizingo con la mayor prontitud, y al efecto se libró orden a las justicias y gobernadores de Chila, Acatlán y pueblos inmediatos, para que lo auxilien con bueyes, carretas y cuanto necesite.

A don Manuel Mejía, justicia de Teposcolula, que el coronel don Mariano Jacinto de Aguirre carece de facultades para dictar providencias en su jurisdicción, como se le previene en la misma fecha para que se abstenga en lo sucesivo.

Al señor coronel Aguirre, para que se abstenga en lo sucesivo de tomar providencias en ninguna clase de asuntos, y de librar órdenes a las subdelegaciones inmediatas a su residencia.

Al bachiller don Mariano Lezama, aprobándole que ejerza su ministerio en Tequistepec, y ofreciéndole la habitación necesaria del señor vicario general en cuanto se escriba a Oaxaca.

Al cura de Tequistepec, sobre lo mismo.

Día 12.— Al capitán don Matías Cesáreo de las Cabadas, que dé las gracias a los vecinos de Huazolotitlán por haber derrotado a Zapotillo en Jamiltepec, y que remita los 26 prisioneros que allí se hicieron para Huajuapa.

Al subdelegado da Justlahuaca, que ya se auxilió a las partidas de la costa para pacificar la de Ometepec, y que prevenga por lo mismo lo necesario para la extracción del algodón.

Al señor Rocha, que averigüe la verdad de la noticia que comunicó acerca de la invasión de Tlaxcala por nuestras tropas.

Al mismo, aprobando la deliberación tomada por la junta del vecindario de Tehuacán, sobre proscribir la moneda de cobre con tal que los vecinos sufragasen los gastos de la tropa.

Al subdelegado de Teposcolula, don Manuel Mejía, para que tome las providencias de seguridad en su jurisdicción sin sujeción al coronel Aguirre, pues según se le dijo en oficio de ayer, no tiene comisión en el caso.

Al reverendo padre prior de Santo Domingo de Puebla, negándose a su solicitud de restituirse a su convento de Puebla.

Día 14.— Al comandante Portas, diciéndole que se ha aprobado el que haya quedado a su cargo la plaza de Tehuacán, y que será en propiedad, porque se trata de que el señor Rocha tome otro destino; que cuide la división; que mande un estado de la fuerza; que cele sobre la vigilancia de los caminos y comunique cuanto sepa.

Al mismo, que se espera la venida del teniente coronel don Cecilio Ríos para resolver en vista de su informe lo que convenga a la quietud de Teutila.

Al teniente coronel don Agustín Portas, previniéndole que reúna su gente y armas en el pueblo de Songolica, valiéndose de su gobernador y escribano, y situándose en la hacienda de Tuspango para defender sus intereses.

Al subdelegado de Tlapa, que mande todo el sebo y carne de la matanza que puedan transportar las mulas que recogiere.

Al capitán don Francisco Ararziniega, para que recoja las mulas de los contornos y traiga de Tlapa el sebo que pudiere.

Al señor intendente Pérez, que se restituya a esta plaza a recibir las instrucciones de su excelencia en vista del presente estado de las cosas.

A don Juan José del Corral, presidente de la junta de seguridad de Oaxaca, que no puede dirigirse a aquella ciudad por ahora el cura de Totoltepec; pero que lo hará en cuanto se desembarace de las atenciones que tiene actualmente.

Al señor Moctezuma, aprobándole que al mando de los tenientes coroneles Montes de Oca y don Jacinto Varela haya destacado para la costa un trozo armado y pertrechado, añadiéndole que para sosegar los movimientos de aquel rumbo, ha salido de esta plaza el capitán Mentado con una división proveída de armas y municiones, y el capitán Aparicio con los despachos correspondientes.

Al señor intendente de Oaxaca, sobre que la tesorería de Huajuapa rinda cuentas a la principal de aquella ciudad, y no a la de ejército, con arreglo a lo que en la materia previenen las ordenanzas de intendentes.

Al señor San Martín, relevándolo del conocimiento de la causa de Velasco y socios, que se ha cometido en favor del señor Crespo, porque los reos lo recusan reputándolo su enemigo declarado.

Al señor San Martín y coronel don Juan Moctezuma, relevándolos de la comisión que se les confirió acerca de la causa del doctor don Francisco Velasco; y previniéndoles que pongan a disposición del señor Crespo las actuaciones y demás documentos a dicha causa.

Al señor Moctezuma, avisándole la restitución del señor Rocha al empleo de gobernador de Oaxaca y su provincia, para que ponga a su disposición todo lo perteneciente a este encargo que obtenía interinamente.

Al señor Murguía, acompañándole el expediente de las tres señoras Esperones, a fin de que dé cumplimiento a que se les reintegre en la tercera parte de las granas que reclaman.

Al mismo para que haga cumplir el proveído puesto al expediente de Sánchez Pareja, restituyéndolo a su libertad, empleo y bienes secuestrados.

Al señor Moctezuma, devolviéndole el expediente de Sánchez Pareja para que haga verificar la absolución de la deuda que éste reclama.

Al excelentísimo señor don Manuel Sabino Crespo, para que continúe en la comisión de enjuiciar al señor Velasco con la legalidad y prontitud correspondientes.

Día 15.— A don Bernardo Portas, aprobándole que no haya salido para Cuicatlán, y significándole que va su excelencia para Tehuacán dentro de poco.

Al señor Osorno, dando las gracias por la acción de Tulancingo de los días últimos del pasado.

Al coronel Arroyo, que ya se adoptarán los medios más prudentes de reformar la hacienda nacional en los contornos de su residencia.

Al señor Osorno, acompañándole copia de la comisión que su majestad confirió a su excelencia.

Se hicieron los correspondientes aprestos para partir mañana, en virtud de los repetidos partes de que el enemigo en número de dos mil y más hombres se aproximaba a Huajuapa.

Día 16.— Órdenes al intendente de Oaxaca, al gobernador y a San Martín, para que se extraigan todos los intereses y armas de la nación.

Hoy se emprendió la marcha con toda la tropa y cargamento, y se llegó al pueblo de Camotlán. Su excelencia estuvo algo indispuesto de su resfrío.

Día 17.— Se comisionó al capitán Barrales para que fuese a custodiar el cargamento que viniese de Oaxaca. En seguida se continuó la marcha de ocho leguas hasta el pueblo de Tuapanapan, sin más novedad particular que haber sabido que el enemigo llegó a Petlalcingo, distante siete leguas de aquel.

Día 18.—Para la investigación de los movimientos del enemigo, retrocedió al comandante Terán con diez hombres. Su excelencia y el resto de la tropa siguió el camino hasta el pueblo de Acatepec, distante cuatro leguas del anterior.

Día 19.—Llegó su excelencia al pueblo de Zapotlán sin particular novedad.

Se dio comisión al coronel don José Antonio Bárcena para que transportase las granas a un punto seguro, y extrajese los bienes, armas, pertrechos, azogue etcétera de Oaxaca, obrando de concierto con los señores gobernadores interino y propietario a quienes se ofició al intento.

Se escribió al ayuntamiento de Oaxaca, noticiándole la retirada de Huajuapa y los motivos que obligaron a ella, amonestándole que si los gachupines entraban por fin a aquella ciudad, observase una conducta circunspecta.

Día 20.— Se dio descanso a la tropa, y se pasó revista de comisario.

Día 21.— Habiendo llegado su excelencia al pueblo de Coapa, distante una legua de Tehuacán, fue allí recibido del párroco de esta ciudad, del prior del Carmen y tres vecinos que le acompañaron hasta su ingreso en ella. El recibimiento fue solemne, expresando el vecindario y la tropa del teniente coronel Portas de un modo decisivo el regocijo extraordinario que les causó la llegada de un general tan reconocido. A consecuencia se sirvió un decente refresco por mañana y noche, y una mesa al medio día con esplendidez.

Día 22.— Se libraron los oficios siguientes.

A los señores Rocha y Moctezuma, reiterándoles la prevención que se les hizo el día 19.

Al señor Rocha, acusándole recibo del anteojo que remitió, y previniéndole que libre orden para que se traslade a Tehuacán el botiquín inglés que existe en Cuicatlán.

A don Rafael Benítez, que determine la naturaleza de la comisión que se le confirió, y las operaciones que en cumplimiento de ella ha practicado.

Al teniente coronel don Pedro Farfán de los Godos, que se mantenga en Cuicatlán hasta nueva orden.

Al coronel Bárcena, que practique la comisión que se le dio sin mezclarse en otros asuntos.

Al señor Moctezuma, diciéndole que por ser irremediable se aprueba la expedición que remitió a la costa; pero que aquella gente y armas hacen ahora mucha falta en las fronteras.

Al señor Murguía, acusándole recibo de los estados que remitió de la renta de correos, de la tesorería y del parte que da de haber promulgarlo la circular sobre diezmos y la otra sobre reforma de comisionados. Se le repitió que remitiese existencias de reales y granas de tesorería.

Al cura de Cuicatlán, don Pedro José Vázquez de Ávila, que en cuanto pasen las circunstancias de la invasión de Oaxaca, se accederá a su solicitud de destinar para comandante de aquel punto a Juan Reyes y a su hermano Pantaleón.

Al señor Bustamante, que ya se han tomado las disposiciones convenientes para poner en salvo los intereses de Oaxaca.

Al señor Moctezuma, reprobándole que haya hecho retroceder a las partidas enviadas a la costa.

Al diácono don Jerónimo Carbadillo, negándole el pasaporte para irse a ordenar a México.

Al señor Rocha, para que distribuya en el punto de San Antonio la fuerza de 400 hombres al mando de los oficiales de más valor, para resistir con esta fuerza al enemigo, avisando cuantas ocurrencias tengan para auxiliar por la retaguardia y costados.

Comisión al señor Terán, para que reconozca los puntos del tránsito y la fuerza que hay en ellos; a cuyo efecto se le autorizó con las facultades competentes.

Día 23.— Al teniente coronel don Mariano de la Carrera, que redoble la vigilancia de los caminos inmediatos a Tlacotepec, y avise de la fuerza que hay en Tepeaca.

Al señor intendente de Veracruz, que comunique el éxito del convoy, individualizando las noticias que tenga en la materia.

Al licenciado don Antonio Argüelles, sobre lo mismo.

Al señor Rosáinz, que diga el objeto y fines de su venida al Norte.

Día 24.— Al padre Lezama, acusando recibo de las noticias que comunicó desde Zapotlán acerca del enemigo.

Día 25.— Al cura de Tlacotepec, respondiendo su oficio de ayer, en que expresa su aprecio a su excelencia.

Al señor Osorno, para que se aproxime con sus divisiones a Puebla para llamar la atención del enemigo.

Al mismo, para que no preste reconocimiento al señor Rosáinz, hasta que no se le conceda por esta capitanía general el pasaporte correspondiente.

Al padre fray Carlos Franco, que en un caso afligido se venga a reunir por Cuicatlán, y que entretanto conmueva a los pueblos para que auxilien al coronel Herrera.

Día 26.— Al señor intendente Aguilar, lo mismo que al señor Osorno en cuanto al reconocimiento al señor comisionado Rosáinz.

Al licenciado don Antonio Ames y Argüelles, sobre lo mismo.

Al subdelegado de Teotitlán, don Lucas Marín, aprobando el nombramiento que hizo del capitán Barrales para la custodia de los puntos de Huautla.

Al señor comandante de artillería, don Manuel Terán, que avise de lo que haya practicado consecuente con su comisión.

Salió una partida al mando del coronel Herrera, para contener la división enemiga, que según los partes llegaba hoy mismo a Cipiapo.

Al teniente coronel Luna, acusándole recibo de la noticia que comunica acerca del convoy; y recomendándole lo hostilice en la manera que lo permitan las circunstancias.

Día 27.— De Tehuacán verificó la marcha el ejército hasta la hacienda de Buenavista.

Día 28.— Se libró oficio al señor intendente don José Antonio Pérez, para que reconviniese al coronel Sesma por haber llevado consigo cinco cazadores y seducido a otros varios; y sobre que no le ministre ninguna cantidad hasta que dicho intendente no satisfaciese los preferentes gastos de su cargo.

Salió su excelencia para Coxcatlán, adonde llegó sin novedad alguna en compañía de la tropa.

Por la tarde se libraron los oficios siguientes:

Al señor Bustamante, que se dirigiese para Teotitlán, en donde se reuniría con su excelencia.

Al coronel Bárcena, que permaneciese en Cuicatlán, hasta que acabasen de pasar las cargas y emigrados de Oaxaca, y que no vendiese ninguna cantidad de grana y demás efectos.

Al señor Rosáinz, que no se podría mantener le armonía correspondiente hasta que no se verificase la entrevista con su excelencia y le manifestase la comisión con que vino autorizado.[20]

Al comandante general de artillería, don Manuel Terán, repitiéndole que diese aviso del estado de defensa en que halló los puntos de tránsito para Oaxaca.

Día 29.— Llegó su excelencia a la hacienda de Tilapa, en donde fue recibido del señor Bustamante y otros emigrados de Oaxaca; y después de un rato de descanso, llegó al pueblo de Teotitlán con la tropa. [21]

Día 30.— Se destacó la partida de caballería del capitán Buenbrazo, para que se situase en la hacienda de Ayotla y dirigiese a Teotitlán las restantes cargas y emigrados de Oaxaca.

Se ofició al coronel Sánchez, sobre que filiase su tropa sin alistar casados ni otros impedidos, con lo que evitaría la frecuente deserción de que se queja.

Se repitió al coronel Bárcena lo mismo que el día 28.

Día 31.— Al teniente coronel don Agustín Portas, acusándole recibo de la noticia que mandó acerca de la llegada del enemigo a Chapulco.

Al mismo, para que haga que el sombrerero de Tehuacan remita 200 gorros que estaba haciendo para la tropa.

A don Juan Contreras, previniéndole que no venda ni un grano de la cantidad de grana que tiene a su cargo por orden del coronel Bárcena

Al señor intendente Aguilar, sobre que se prepare a verse con su excelencia, que se aproximará dentro de poco a los puntos en que se halla.

Al señor mariscal Anaya, previniéndole permita la conducción del zacate de la hacienda. Al señor coronel Bárcena, ordenándole se regrese a tomar órdenes luego que haya probabilidad de no venir más cargas de Oaxaca; y previniéndole no disponga de cosa alguna, ni aun de la grana que existía por su disposición depositada en don Rodrigo de Aspra, vecino de Coscatlán, por haber liquidado ya la cuenta con dicho señor.

 

ABRIL

 

Día 1°.—Al coronel Herrera, previniéndole que impida toda extracción de diezmos o sus productos para Oaxaca.

Al mismo, que dirija sus partes a Zongolica; que se haga cargo de las Mixtecas; que cuide las fincas; que mande la tropa y armas que no sean de su división, y que mantenga la debida armonía con Bárcena y Almazán, a quienes se han comisionado para Coxcatlán y la carrera de aquel punto hasta Oaxaca.

Hoy emprendió la marcha nuestra tropa al pueblo de Coxcatlán, y sucesivamente llegó la noticia de hallarse invadido el pueblo por los enemigos que se encaminaban en nuestra persecución. La novedad de ser mayor su número, detuvo a nuestra división una legua del pueblo, hasta que se resolvió la retirada a Teotitlán como se verificó en la noche. Su excelencia con una partida de caballería prosiguió la marcha hasta Coxcatlán, presenció las campamentos y cuarteles del enemigo, oyó las voces de los centinelas, indagó los intentos y fuerzas del enemigo, y por resulta dispuso la retirada de Teotitlán al día siguiente.

Día 2.— En el mayor orden se extrajeron de Teotitlán las existencias del fondo nacional; pero noticiosos de un depósito que había oculto en una casa, cuando por la aproximación del enemigo no había tiempo ni bestias para sacarlo, se publicó por orden que ocurriesen todos a tomar cuanto pudiesen de cuatro barriles de vino, seis de aguardiente de España, dos guacales de limetas vacías, dos baúles de ropa de uso y un costal de harina, de que se componía; con cuya providencia se aprovechó cuanto se pudo, y el resto se disipó para que no lo aprovechase el enemigo. Sucesivamente fue retirándose nuestra tropa, con el orden consiguiente a la serenidad que infunde la ignorancia del peligro. La partida del teniente coronel don Santiago Roc, fue la última que permaneció en el pueblo hasta la llegada del enemigo, que se verificó cubriendo a un tiempo todas las salidas. Sin embargo, el valor que manifestó nuestra tropa al primer encuentro que tuvo en la plaza, llamó la atención del enemigo, que reunió toda su fuerza para atacarla por todos rumbos; pero advertido por Roc el movimiento, mandó a la caballería echar pié a tierra, y con un fuego vivo se hizo claros, hasta granjear la cañada por donde se fue retirando. Ya por el pequeño número de nuestra tropa, o ya por lo retirado que la contemplaron del resto de la división, después de la primera retirada del enemigo, fue acometida nuevamente en la cañada por 300 enemigos, que no lograron más ventaja que su propio escarmiento, pues no pudiendo conseguir sus miras, se vieron obligados a retirarse. Su excelencia, después de haber explorado el caso desde una altura, no advirtiendo otra novedad, se retiró en la tarde hasta el pueblo de San Jerónimo, donde durmió. El ejército nuestro, desde la altura en que se situó, hizo varias tentativas al del enemigo; pero no advirtiendo más movimiento, se retiró al siguiente día hasta el pueblo de San Francisco Huehuetlán y Cuautla.

Día 3.— Emprendida la marcha de este pueblo, [22] llegó su excelencia a almorzar al de Huehuetlán, comió en el de san Juan Cuautla y durmió en Coyomeapan. El ejército sólo llegó a Huehuetlán y Cuautla, aunque mucha parte del cargamento y parque de artillería llegó a Coyomeapan. Esta noche desertó del campo de Huehuetlán el teniente coronel Roc, llevándose consigo 21 hombres y al de igual graduación Lazcano.

Día 4.— Este día descansó su excelencia y llegó todo el ejército atrasado a Coyomeapan.

Día 5.— Su excelencia y el ejército marcharon hasta Zoquitlán, distante tres leguas del anterior.

Día 6.— Este día descansó la tropa, y su excelencia dispuso se solemnizasen los oficios del siguiente día en la parroquia del pueblo.

Día 7, jueves santo.— Su excelencia concurrió a los oficios de la iglesia acompañado de la oficialidad, y la tropa le hizo los honores competentes.

Se libró orden al justicia y gobernador de Coxcatlán, para que en dicho pueblo y en el de Coyomeapan se solicitasen los zurrones de grana extraviados al capitán Vargas con prevención de que notificase a los comerciantes, que si alguno compraba el todo o parte, aun cuando fuese muy corta, se haría responsable a pagar el todo; y al que supiere y no denunciare al usurpador, se haría responsable a la pena de muerte, de que son dignos los delincuentes.

Día 8.— Al señor Herrera se le avisa la deserción de Roc, y se le previene, que si fuese por su rumbo lo despoje de la gente y armas, y lo pase por las armas, dándole dos horas para disponerse, y que remita a Lazcano a su excelencia.

Al mismo, previniéndole circule a los colectores de diezmos, del rumbo en que se halla, la orden de que en lo sucesivo no dirijan de estos productos ni un real a la capital de Oaxaca, sino que los mantenga a la disposición de su excelencia para los gastos de la nación.

Al mismo, estrenándole la omisión en no dirigir a su excelencia los partes necesarios, que se le previno produjera independiente de los extraordinarios, cuya culpable omisión en lo sucesivo, le obligarían a relevarlo del mando de la división, debiendo dirigir en contestación los del tiempo pasado.

Al mismo, previniéndole pueda tomar por cuenta, para los gastos precisos, los productos de diezmos en moneda de plata cordón, que será la única que correrá en lo sucesivo; y al mismo tiempo que despache a Zongolica, a reunirse con su excelencia, a la gente que le fue a auxiliar, quedándose sólo con la que sacó de Tehuacán.

Al subdelegado de Huajuapan, ofreciéndole convenir en la súplica, luego que de cuenta al señor coronel Herrera con la causa de la prisión del diezmero indultado.

Día 9.— Al subdelegado de ídem, previniéndole lo relativo a la paga de diezmos, que ya no deberán dirigirse a Oaxaca, según la orden anterior del señor Herrera.

En unión de la tropa, salió su excelencia de Zoquitlán, llegando en la tarde a la comunidad de Alcomonga, distante cinco leguas del primero, donde descansó el resto del día y la noche, habiendo sido recibido y atendido por el teniente de justicia don Clemente Hernández.

Día 10.— En convoy marchó su excelencia de Alcomonga al pueblo de Tehualpango, distante cuatro leguas de la anterior, adonde llegó sin novedad, junto con la tropa; y descansó la tarde, y noche.

Día 11.— La marcha se verificó hasta el pueblo de Tehuipango, distante tres y media leguas del primero. Todos descansaron en el resto del día y en su noche.

Día 12.— Después de caminar dos leguas, llegó la división al pueblo de Zongolica, en donde fue recibida con demostraciones de júbilo, lo mismo que la persona del excelentísimo señor capitán general licenciado don Ignacio López Rayón.

Día 13.— Esta mañana marchó su excelencia a reconocer los puntos de defensa, y volvió a las doce del día a tomar las providencias convenientes al efecto.

Día 14.— Al señor intendente Pérez, sobre que es nula e ilegal la suspensión de su empleo a que ha querido condenarlo Rosáinz, por carecer de autoridad competente; y que está bien se dirija a Zacatlán luego que deje sus órdenes, en cuyo destino le sostendrá su excelencia.

Al mismo, para que remita a Zongolica el maíz, harina, cebada y paja que pueda.

Al capitán don Félix Rivera, reconviniéndole que no haya dado partes continuos, como se le ordenó al conferirle comisión para el rumbo de Teotitlán hasta Oaxaca.

Comisión al capitán don Juan Reyes, para que en calidad de segundo del anterior, recoja armas y correspondencias del enemigo.

Al señor mariscal Osorno, previniéndole que eluda las disposiciones y órdenes del licenciado Rosáinz, porque aunque fue nombrado teniente general por su alteza, y por su majestad el congreso, comandante general de las provincias de Veracruz, Puebla y norte de México, fue desde luego en concepto diferente de la conducta que ha observado, por lo que se debe esperar que su majestad varíe, según la indisposición que manifiesta en las comunicaciones fechas a 17 del anterior marzo, de las que también se le incluyeron copias.

Al mismo, diciéndole que se le despachará al comisionado que solicita contra el cura Cantarines y demás eclesiásticos traidores a la patria

Al mismo, diciéndole que no retarde el detal de las últimas acciones con que se distinguió su departamento en resistir al enemigo; y una instrucción del estado de las barras de Nautla, Papantla y puerto de Tuxpa, con la exactitud más escrupulosa que indique no sólo nuestra fuerza, sino la del enemigo.

Al señor coronel Herrera, repitiéndole la orden sobre que impida la conducción de diezmos a Oaxaca; que se haga cargo de la Mixteca; que reúna las armas repartidas en aquellos puntos y que sin orden expresa de su excelencia no entregue ninguna de ellas.

Al señor coronel Bárcena, previniéndole ocurra a la mayor brevedad a producir cuentas de las cargas que se encargó, y de los gastos que haya tenido, como de los motivos que tuvo para quitar la gente al señor coronel Rocha; en inteligencia, que por lo tocante al retiro que pretende, se reservará, pues no ignora el aprecio que merece de su excelencia.

Al señor intendente Pérez, previniéndole encargue a los subdelegados, comerciantes y demás que transiten los caminos, que donde quiera que encuentren zurrones de grana, o parte de este efecto sin papel de venta, o pase de su excelencia se detenga y de cuenta para providenciar, entendidos de que serán responsables cuando no lo verifiquen.

Día 15.— A don Santiago Cook, que arriende la hacienda de Taxpango a don Manuel Pérez, estipulando las condiciones que le parecieren convenientes.

Al mismo, sobre que avise las noticias que sepa del enemigo, y que practique las órdenes relativas a la aprehensión del administrador general de las haciendas, según se lo previno verbalmente.

Al señor intendente Pérez, que haga transportar para Zongolica las semillas que se le encargaron en el día de ayer.

Día 16.— Hoy salió su excelencia a inspeccionar otros puntos de este pueblo, para disponer de su seguridad.

Día 17.— Orden al señor intendente, para que informe del estado de Huatusco y disponga que ocurran cuantas mulas haya en su inmediato distrito, para que a cargo de persona de confianza, y custodiado de la tropa que tenga a su arbitrio, se trasporten los zurrones de grana al pueblo de Huatusco.

Al señor cura Ames, para que comunique una noticia exacta de las partidas de nuestra tropa que haya en las inmediaciones; comunique cuanto juzgue conveniente a efecto de prevenir un ataque a las villas, y efectúe sus promesas hechas al congreso nacional.

A los señores coroneles Rocha, Moctezuma y Bárcena, para que aceleren su marcha a este pueblo.

Día 18.— Al teniente coronel Ríos, reclamándole los partes que instruyan del éxito de sus operaciones.

Al señor intendente Aguilar para que produzca una noticia de la gente y armas que tenga a su disposición, para disponer las operaciones que convengan, según las noticias que corren por ocurridas en la capital.

Al padre Pedroza, comunicándole la llegada a Zongolica, a resultas de los acontecimientos ocurridos, de los que le instruirá el señor coronel Peredo; y previniéndole que recoja la gente, armas de fuego y blancas que haya en su distrito; y la tenga pronta para las disposiciones ulteriores.

Al seño intendente Aguilar, previniéndole que haga se reúnan las partidas cortas de oficiales sueltos, adonde sólo ofendan al enemigo y no a los vecinos pacíficos, como se ha verificado con don Fernando Osorio, quien para se le devuelvan por los oficiales Jácome y Caracas los cuatro caballos que le cogieron, satisfaciendo el costo que se compute justo, si alguno de ellos se hubiese extraviado.

Al coronel Bárcena, que ya se le tiene repetido que acelere sus marchas hasta presentar en Zongolica los intereses y armas que trae a su cargo.

Al excelentísimo señor Crespo, que se dirija igualmente a Zongolica.

Día 19.— A don Santiago Cook, que vaya a Huatusco a conferenciar con el señor intendente de Veracruz sobre la seguridad y transporte de las granas.

A don Mariano Sainz, para que ponga a disposición de don Juan José del Corral toda la grana que tuviera en su poder.

Comisión a don Juan José del Corral, para que pase a extraer de Zoquitlán y sus contornos cuantas granas haya detenidas pertenecientes a la nación.

Al señor intendente Pérez, insertándole una representación hecha por el bachiller don Ignacio Ordoño para que con arreglo al proveído de la capitanía general le de el giro que corresponda.

Al teniente coronel Ríos, para que reúna cuanta gente y armas tengan las partidas sueltas que haya distribuidas, y dé cuenta de haberlo verificado, con noticia individual de todo.

Al teniente de justicia don Rafael Rocha, para que agite la remisión de las mulas encargadas al gobernador, cuidando de aprehender y dar cuenta con los vecinos del pueblo, o rancheros que por evadirse de algún servicio, falsamente esparzan noticias de que vienen enemigos, lo que no debe entenderse con los que dijeren verdad, como que éstos hacen un servicio interesante.

Día 20.— Al señor intendente Aguilar, para que despache con las mulas que deban conducir la grana 200 hombres de su confianza que la custodien del enemigo.

Al señor coronel Arroyo, previniéndole ocurra a auxiliar estas divisiones, siempre que efectúe el enemigo alguna expedición contra este pueblo, adonde se dice dirigirse, atraído de la codicia de los intereses de la nación, en cuya seguridad se deben interesar todos; y además deberá dar partes oportunos de cuantas novedades advierta concernientes a la materia.

Al teniente coronel Luna, otro del mismo tenor.

Al señor coronel Bárcena y al señor comisionado Corral, que se dirijan con la grana al pueblo de San Antonio Huatusco.

Día 21.— Sabiéndose que el enemigo se aproximaba a Zongolica, se emprendió la retirado al pueblo de San Andrés Mixtla con toda la tropa y cargamentos.

Día 22.— Hoy salió comisionado el señor brigadier Vázquez para acelerar la marcha de la tropa de San Ignacio y providenciar la seguridad de las cargas.

Día 23.— Al señor coronel Herrera, repitiéndole la prevención que se le hizo desde Zoquitlán para que asegurase a los tenientes coroneles Roc y Lazcano, y que asegurados, dirigiese al segundo y pasase por las armas al primero, dando aviso de haberlo verificado.

Al señor coronel Herrera, dándole recibo de sus oficios del 16 del corriente, y previniéndolo dirija un estado de la fuerza que tenga, cada mes, para determinar con conocimiento.

Al subdelegado de Huajuapa, previniéndole que disimule el que no se reciba en el comercio la moneda de cobro, en lo que se igualarán a estos pueblos, en que tampoco se advierte, por las privaciones que les ocasiona.

Día 24.— A Corral, exonerándolo de la comisión de la grana, y previniéndole se reúna a su excelencia.

Orden al señor coronel Herrera, para que con arrieros de confianza dirija a Coxcatlán al señor coronel Bárcena la carga de grana y demás efectos que ha recogido.

Al señor coronel Herrera, acusándole recibo del estado y partes que con atraso se recibieron por el correo, y recordándole el cumplimiento de lo que se le previno relativo a Roc y Lazcano; y que en cada mes forme un estado no sólo de la fuerza de tropa y armas, sino también de las municiones y cuerpos, con distinción de las operaciones que practiquen.

Al señor Crespo, aprobándole que se regrese a Zoquitlán y manifestándole no poder verificar lo mismo la división por varios inconvenientes.

Este día llegó la tropa de San Ignacio, del mando del señor Rocha, en la capital de Oaxaca.

Día 25.— Al capitán Almazán, que remita cada mes un estado de su fuerza; que no admita soldados sin armas; que proceda de acuerdo con el capitán don Félix Rivera, en la comisión que se le libró, formando cabeza el capitán más antiguo.

En este día regresó con su excelencia la tropa y cargas al pueblo de Zongolica, en donde fueron renovadas las demostraciones de júbilo de la primera entrada.

Día 26.— Al señor intendente Pérez, comunicándole el arriendo hecho de la hacienda de Buenavista al teniente coronel don Agustín Portas, al respecto de un cinco por ciento anual del valor, exhibiendo en lo pronto o a plazos cortos el importe de los frutos existentes, que no entrarán en aquel, por ser más útil el arriendo que la administración de fincas, por resultar de lo primero un conocimiento pleno del fondo con que debe contar la hacienda nacional.

Al señor teniente coronel Cook, encargándole comunique si después de la entrada del enemigo a Huatusco prosiguió en la persecución de nuestra tropa, o adónde se dirige, como también las más novedades que ocurran.

Al señor coronel Herrera, recomendándole el trato del capitán Bustamante, que con su hermano y un criado se dirigen a su compañía, por la inmediación con que están a su patria.

Al capitán Almazán, previniéndole entregue las mulas que tomó en Ayotla al teniente coronel don Agustín Portas.

Día 27.— A don Santiago Cook, acusándole recibo de la noticia que comunica, y repitiéndole no omita hacerlo con cuantas más adquiera.

Al señor intendente Pérez, previniéndole haber librado orden a los ministros de las cajas de Tehuacán y san Andrés, para que franqueen al señor coronel Moctezuma las cantidades que necesite para la práctica de la comisión de recoger tropas y armas de jefe que no sea conocido y autorizado.

A los ministros de las cajas citadas, la orden citada en el anterior.

Hoy se fusiló a uno que desertó ayer y aprehendieron anoche; también se verificó la partida de la división hasta San Sebastián, en donde durmió su excelencia.

Día 28.— Verificada la marcha de San Sebastián hasta Cuezala, sobrevino la novedad de la llegada de los enemigos al Naranjal. Se tocó inmediatamente generala, y reunida la tropa, marchó a esperar al enemigo, entretanto que por la retaguardia se trasportaban las cargas, como se verificó, después de lo cual se retiró nuestra tropa sin novedad. Día 20.— En esta fecha salió su excelencia a reconocer el puente del Río Blanco, en donde está puesta la principal fortificación. Día 30.— Orden al señor comandante Quezada para que prosiga en la requisición de armas, y cuente que no está en cantón ajeno para batir y hostilizar a los enemigos. Al señor coronel Bárcena, para que por papeles del teniente coronel Ríos, dirija las granas bajo el romaneaje y carta de envío, y que haga lo mismo con la más que reciba de Huajuapa.

 

MAYO

Día 1°.— Se pasó revista general a la tropa.

Día 2.— Se ofició a su merced lo que consta en borradores de esta fecha.

Al señor intendente Aguilar, haciéndolo responsable, si con algún pretexto excusa de contribuir a auxiliar esta división en el próximo ataque que está disponiendo el enemigo; y previniéndole que en caso de que no lo verifique, dirija una relación de la fuerza, armas y pertrechos que tenga para concertar un ataque a las villas.

Día 3.— Al señor Cook, que se recibieron las noticias que comunica; que repita las más que indague, y que envíe las contestaciones de los oficios que se le incluyen para el teniente coronel don Agustín Portas y coronel Rocha.

Al señor Portas, para que remita el dinero que pueda, y diga si necesita de más grana para providenciar su remisión; y que incluya el romaneaje de las granas que quedaron a su cargo para venderse.

Días 4, 5 y 6.— En estos días se recibieron noticias por varios conductos, de que el enemigo, en número considerable, marchaba sobre Omealca.

Día 7.— Fortificados los puntos del río que separa la hacienda de Omealca de las villas de Orizaba y Córdoba, temió el enemigo acometer alguno de ellos, y marchando cinco leguas, quiso repasarlo por el vado que llaman del Coyol, la tarde de este día; pero allí fue vigorosamente rechazado por el destacamento de 15 hombres que cubrían aquel punto, manteniendo un vivo fuego hasta que entró la noche, siendo más de 500 los contrarios. En ella tomó su excelencia las disposiciones convenientes para reforzar la posición con 50 infantes y una pieza, y en seguida se dirigió a reconocerla personalmente, no obstante la espesura casi impracticable del camino, y la lobreguez y lluvia de la noche.

Día 8.— En la mañana de este día empeñó el enemigo la acción en el mismo punto del Coyol, y sin embargo de su crecido número de 500 hombres, fue batido por los 65 nuestros tan felizmente, que no habiendo más de dos heridos, tuvieron aquellos treinta y tantos, con nueve muertos, que llenaron al resto de terror y lo obligaron a hacer una retirada demasiado vergonzosa.

Día 9.— Fue destrozada una partida de 50 hombres que de Córdoba conducía municiones en auxilio del trozo batido ayer; se le tomó un cañón, dos cargas de pertrecho y varias armas de fuego.

Día 10.— Pidió Havia, comandante de la expedición enemiga, que lo auxiliasen de las villas con más fuerza, y a este intento hizo alto hoy en la hacienda de San José del Medio, situada entre Omealca y Córdoba.

Se libró orden a los administradores de las fincas inmediatas a Omealca, que alejasen del enemigo toda clase de auxilios, so pena que serían gravemente castigados si no lo ejecutaban.

Se ofició al intendente Aguilar, al comandante Quezadas y a otros de la costa, noticiándoles los acontecimientos ocurridos y haciéndolos responsables de las resultas si no cooperaban por la retaguardia del enemigo a su destrucción.

Llegaron a la hacienda de Omealca los oficiales Martínez, Falcón, Cadena, Revelo y Acuña, trayendo consigo contestaciones importantes del rumbo de Tlalpujahua.

Día 11.— Se tuvo noticia que el grueso del enemigo se dirigió al puente de Quesala, por donde pasó el río, con el fin desde luego de acometer por el punto del Peñón, que es un estrecho formado en el declive de un cerro áspero y pendiente, por cuya falda corre el río; está dicha fortificación al Poniente, y una legua distante de Omealca: se dedicó a ella toda la atención, la reconoció su excelencia tres ocasiones, y revisó juntamente los diversos pasos inmediatos del río por donde podía intentar vadearle el enemigo.

Día 12.— Al abrigo de la espesura del monte situado al sur de la fortificación del Peñón, penetró la infantería enemiga guiada por algunos perversos prácticos de aquel país. Se batió con ella el destacamento que cubría aquel punto; pero como la fuerza contraria era superior en mucho exceso, se apoderó ésta de la altura y a las dos horas bajó a situarse, cubierta de la espesura del terreno, entre el Peñón y la hacienda para embarazar la comunicación de nuestros destacamentos. Éstos se reunieron inmediatamente para abrir el paso, por medio de un ataque general, a la guarnición del Peñón, que había quedado interceptada. Se le mató mucha gente al enemigo, y entre ella a varios oficiales; pero lo impracticable del campo y la corta extensión en que maniobraba la artillería, produjeron confusión y desorden en la tropa, que ocasionó su inevitable retirada a la hacienda, que distaba media legua, aunque con la sola pérdida de dos piezas de corto calibre, de dos muertos y cuatro heridos. Se hizo la retirada por el rancho del Presidio, adonde de antemano se habían remitido las granas y equipajes.

La noche de este día la pasó su excelencia a distancia de cinco leguas de Omealca, sufriendo los rigores de una copiosa lluvia a campo raso, y con la incomodidad de multitud de sabandijas, de que abunda aquel país caliente.

Día 13.— Llegó su excelencia al pueblo de Mazatiopa, en donde estaba ya todo el cargamento y algunos de los soldados dispersos.

Día 14.— Se hizo alto en Mazatiopa para esperar la reunión de los dispersos que están llegando poco a poco, por la fragosidad y distancia de los caminos.

Día 15.— Se tuvo noticia que el destacamento del Peñón tomó el rumbo de Zongolica, no habiendo tenido quebranto alguno, si no fue la retirada que hizo para Zongolica.

Día 16.— Se libró orden al teniente coronel Ríos, para que se aproximase a Omealca, así para reunir su gente y armas dispersas, como para observar las hostilidades que haya cometido el enemigo. Al efecto se dejaron en su poder dos cañones y dos cargas de pertrecho.

Se ofició al intendente Aguilar y demás jefes de la costa, comunicándoles los acontecimientos de Omealca.

Día 17.— Se libraron las contestaciones de la correspondencia recibida en Tlalpujahua, noticiando en ellas todas las ocurrencias sobrevenidas desde Tehuacán hasta esta fecha.

Día 18.— Se comisionó al comandante don Manuel Terán para que se dirigiese a Omealca a concluir la reunión de los dispersos.

Salió su excelencia con la tropa y cargamento para el pueblo de Santiago, distante tres leguas de Mazatiopa.

Día 19.— La Ascensión del señor.— Después de misa se verificó la marcha para el pueblo de San Miguel Eloxochitlan, cuyo camino demasiado pendiente fatigó sobremanera a la tropa y remonta.

Día 20.— Se hizo alto en San Miguel Eloxochitlan.

Día 21.— El término de la jornada de hoy ha sido Alcomunga. En este pueblo estaba esperando a su excelencia el señor coronel Vázquez, que había reunido en Zongolica la mayor parte de la tropa y oficiales dispersos en el punto del Peñón.

Día 22.— Domingo.— Oyó misa la comitiva, y en seguida se emprendió la marcha para Zoquitlán; pero se dio orden que el cargamento caminase con dirección a Coxcatlán, haciendo alto hasta mañana en la mitad del camino.

Además de la cantidad de grana vendida a don Francisco Alonso, se le consignaron otros zurrones, exigiéndole a cuenta de la primera algunos reales para socorro de la tropa; y dio en efecto un mil pesos.

Se previno al coronel Bárcena, que fuese extrayendo la restante grana de las barrancas de Cacahuapa, en donde estaba oculta. Se comisionó al efecto al coronel Vázquez.

Día 23.— Después de haberse expedido providencias análogas al arreglo de la sierra, salió su excelencia con la tropa para el pueblo de Coxcatlán.

En la tarde hubo noticia que el enemigo había entrado a Tehuacán, lo que hizo mantener a la tropa en prevención de resistir toda la noche. El equipaje de su excelencia tomó otro camino más recto para Tehuacán.

Se expidieron oficios al señor Osorno, al coronel Arroyo y a Luna, trasladándoles las noticias de Omealca, y previniéndoles que estén preparados para auxiliar y proteger con sus divisiones el tránsito de su excelencia a la demarcación de Zacatlán; y que den noticia de los movimientos del enemigo.

Día 24.— Después de haber señalado una avanzada que observase al enemigo y dijese si había llegado en efecto a Tehuacan, salió su excelencia con la tropa y cargas para la hacienda de

Buenavista. En el camino se supo que era falsa la noticia de la aproximación de la tropa contraria, y que ésta no se había movido de San Andrés Chalchicomula.

Día 25.— Hoy llegó su excelencia a Tehuacán con la tropa y cargamento, menos el equipaje, que por la noticia vaga de que estaba inmediato el enemigo, retrocedió hasta cerca de Zoquitlán. El intendente Pérez acompañó desde ayer a su excelencia, y le refirió el estado en que estaba el departamento de Zacatlán, de donde está recién llegado.

Día 26.— Se recibió noticia del teniente coronel Luna, que la partida de San Andrés fue reforzada con 200 hombres que vinieron de Puebla.

Se tomaron las disposiciones convenientes para que no se extraviasen las cargas del equipaje.

Día 27.— El gobernador de Tehuacán presentó una cordillera firmada por el cura Guzmán, en que prevenía a los pueblos que preparasen víveres y forraje para 1,000 infantes y 500 caballos que caminaban para Tehuacán. A consecuencia se dijo que el equipaje había caído en poder de dicho cura, por lo cual se comisionó al capitán Bustamante para que con su partida fuese a investigar la verdad, y que reunido con el comandante Terán escoltasen las cargas, si era falso que habían caído en poder del enemigo.

Día 28.— Llegó el comandante Terán con el equipaje de su excelencia, de que sólo habían extraviádose dos cargas de poca consideración. Terán refirió que al teniente coronel Ríos lo sorprendió. Topete en la Laguna, lugar distante siete leguas de Omealca; que perdió alguna gente y armas, y salió gravemente herido. Uno de sus capitanes, don Eulogio Sánchez, confirmó y pormenorizó después la noticia.

Se ha reencargado a Luna y los demás capitanes, que observen la vigilancia más escrupulosa sobre el enemigo y que den parte a cualquiera movimiento.

Se interceptaron unos pliegos del coronel Sesma a Rosáinz, dirigidos desde Tacachi, en que le daba cuenta de sus operaciones y de las lisonjeras esperanzas que tenía de hacer progresos en la Mixteca; y aunque la conducta de este oficial ha sido delincuente, sin embargo, su excelencia, animado siempre de ideas generosas y del deseo de salvar a la patria, puso a su cargo el mando de aquel país, recogiendo por medio de oficios la comisión que se había librado en favor del coronel Herrera, contra quien se interpusieron amarguísimas quejas por los excesos horrorosos que cometió, abusando de ella. Para hacer más eficaz la providencia, dirigió su excelencia a Sesma una carta familiar, insinuándole los buenos sentimientos de que se halla poseído.

Día 29.— Se dirigió una carta al provincial de la orden de San Alberto, fray Fernando del Espíritu Santo, exhortándolo a que cooperase con sus influjos al logro de nuestras ideas, pues están fundadas en tal equidad y razón, que nuestros enemigos no pueden menos que confesarlas.

Día 30.— Son frecuentes las deserciones de la tropa. No han bastado los castigos más serios para contenerlas; hoy se aprehendieron a tres que iban fugitivos para la Huasteca, y se han puesto en capilla, para que sean pasados por las armas.

Día 31.— Una clemente consideración a los tres desertores encapillados obligó a su excelencia a concederles el perdón.

Oyó misa en el Carmen su excelencia y recibió después los obsequios de los religiosos.

 

JUNIO

 

Día 1°.— Aguardando a que se moviese el trozo de San Andrés Chalchicomula, y dejase expedito el tránsito para Zacatlán, se ha hecho alto en Tehuacán; pero por haber noticias ciertas de que la partida dicha trata de radicarse en aquel punto y de sorprender a su excelencia se han tomado las disposiciones de marcha, que ha de verificarse mañana.

Día 2.— Salió su excelencia con la tropa y numeroso cargamento para la hacienda de Cipiapo, a fin de pasar por las inmediaciones de Puebla para Huamantla.

Se ofició al señor Osorno, comunicándole que está su excelencia en marcha para su departamento, y que procure que algunas de sus partidas de caballería avancen a proteger su arribo.

Día 3.— Por haberse sabido que en gran parte se desmembró el trozo de San Andrés, resolvió su excelencia variar de dirección, y retrocediendo un poco se tomó el camino de Tlacotepec, adonde llegó la división sin novedad alguna notable.

Día 4.— El término de la marcha de hoy ha sido Tecamachalco. El comandante Terán, sus dos hermanos y el tesorero del ejército, cometieron la abominable bajeza de separarse sin beneplácito de su excelencia, con lo cual se descubrió el origen de las continuas deserciones de la tropa, y del extravío de muchas armas. [23]

En este pueblo se vendió a reales efectivos la grana que venía con las demás cargas de la división; y se dio comisión a don José María González, que fue el comprador, para que en las mulas que pudiese conseguir, trasportase al lugar en que se hallara su excelencia, los demás zurrones de grana que aun había existentes. Al efecto se libró orden a Vázquez y a Bárcena.

Día 5.— Domingo.— Después de misa salió su excelencia y la tropa con dirección a Nopaluca. Fue la jornada de más riesgo por haber sido necesario pasar por el pueblo de San Simón, inmediato al Palmar y Acacingo, por el puente de los Chichimecos distante sólo cuatro leguas de San Andrés, y por los demás puntos de los caminos reales que van de Puebla para las Villas y Veracruz. Se anduvieron 14 leguas este día. Cerca de la hacienda de la Rinconada hizo alto la tropa a la oración de la noche; se le repartieron algunos víveres; y después de haber descansado una hora, siguió la marcha basta Nopaluca adonde llegó su excelencia a las tres de la mañana.

Día 6.— Habiéndose descansado la mayor parte del día en Nopaluca, se emprendió la marcha a las cuatro de la tarde, y cerca de las oraciones de la noche entro su excelencia en el pueblo de Huamantla.

Día 7.— Se hizo alto en Huamantla. Se ofició al señor Osorno comunicándole el arribo a esta población, y preguntándole el estado de su departamento.

Se tomaron providencias para vestir parte de la tropa que marchase en la solemnidad del corpus.

Día 8.— Se recibió la contestación del señor Osorno a los oficios que se libraron desde Cipiapo. En ella comunicó que el coronel don Pedro Espinosa batió en las inmediaciones de Otumba a más de 100 enemigos, tan felizmente, que sólo escaparon 20 de ellos por haberse acogido a la iglesia de aquel pueblo, en donde rindieron las armas y pidieron misericordia. Esta acción fue el 17 del pasado.

Que el 5 del mismo acometió el mariscal referido con la reunión que hizo, al perverso Conti, que mandaba 600 hombres. El encuentro fue en las inmediaciones de Tlaxco, duró cinco horas, el enemigo huyó precipitado y con pérdida de 23 muertos; cinco prisioneros, algunas armas y caballos. Y por último, que el capitán don Eleuterio Carballo derrotó en la Hausteca una partida de 50 hombres.

Se libraron a su majestad los oficios cuyos borradores de esta fecha paran en el archivo.

Día 9, Corpus Cristi.— Marchó en la procesión la compañía de granaderos bien uniformada; y no asistió su excelencia por estar indispuesto del estómago.

Se recibió contestación de Vázquez, en que comunica que el intendente Aguilar, perseguido por Rosáinz, se le reunió en Alcomunga, y que seguía su camino hasta encontrara su excelencia.

Dice Vázquez también, que está acabando de efectuar su comisión de extraer las granas y darles el destino que se le ordenó.

A las cuatro de la tarde llegó Cobian, oficial del señor Osorno, comunicando que un grueso de enemigos había entrado a Tlaxco; dista siete leguas de Huamantla, por lo que se creyó probable que seguiría para este pueblo el enemigo, particularmente habiendo confirmado la noticia el comandante del destacamento de Piedras Negras. Por esto se preparó para mañana la salida de Huamantla.

Día 10.— Salió su excelencia con la tropa, y a medio día llegó a la hacienda de la Noria, distante seis leguas de Huamantla.

Se ofició al señor Osorno comunicándole este movimiento, y que dentro de dos días estaría su excelencia en Atlamajac.

Día 11.— Destinado el coronel Inclán para recibir con su partida a su excelencia, llegó anoche a las once a la hacienda de la Noria, dejando su división a cuatro leguas de distancia; inmediatamente volvió a reunirse con ella, prevenido de que participase cualquiera movimiento de los de Tlaxco. A las tres de la mañana llegó un oficio suyo en que decía que el enemigo había estado preparándose toda la noche para caer de sorpresa en la Noria, por lo cual se dispuso la marcha a la misma hora, y a las cuatro de la mañana salió la tropa y cargamento.

Tres leguas se habían andado, cuando el brigadier Huesca, que iba sin orden superior a la vanguardia, retrocedió despavorido diciendo que había avistado un trozo de caballería enemiga; el terreno era áspero y montuoso; comenzaron a retroceder las cargas, y para evitar la confusión que ya empezaba a introducirse fue necesario que avanzase con celeridad su excelencia a reconocer la partida que había dado ocasión al trastorno; y como era la del coronel Inclán, se restableció el orden y se continuó la marcha a la hacienda de Ajuluapa.

Se escribió al señor Osorno participándole la aproximación de su excelencia.

Día 12.— Después de misa salió su excelencia y a pocos pasos encontró al señor Osorno que vino a recibirlo; después de los cumplimientos regulares siguió el señor Osorno para Ajuluapa a oír misa, y su excelencia llegó a la hacienda de Atamajac en donde se detuvo a esperarlo.

Reunidos a poco rato, montó su excelencia en el coche que le tenían preparado y siguió para Chicualmapa en donde estaba ya la tropa acuartelada.

Es en vano expresar el extraordinario júbilo así del señor Osorno como de su oficialidad y tropa por el arribo de su excelencia que ha sido un jefe siempre querido y respetado de esta demarcación.

Día 13 San Antonio de Pádua.— Después de misa salió su excelencia acompañado del señor Osorno, a las once de la mañana llegó a Zacatlán, a cuya entrada montó a caballo para recibir los obsequios de la población que con música, repiques y un concurso numeroso, manifestó la singular alegría que le causó este feliz acontecimiento. El señor Osorno y algunos de sus oficiales acompañaron a su excelencia en la mesa.

Día 14.— Habiendo conferenciado el señor Osorno con su excelencia sobre varios puntos importantísimos de su demarcación, salió para Atlamajac con el fin de tomar las disposiciones convenientes para contener al enemigo que por Tlaxcala y Apa amaga invadir este país. Por la mañana fue a oír misa su excelencia en compañía suya a la capilla de Jicolapa.

Día 15.— Se recibieron oficios del intendente Aguilar, en que dice que ha llegado a la cañada de Ixtapa en compañía del señor Crespo y de Rocha; que teme continuar a Zacatlán por los riesgos del camino y corta fuerza que lo acompaña, pues sólo trae 40 hombres. Se le respondió que siguiese sin recelo, porque su tardanza multiplicaría después los riesgos, y eran demasiado importantes los negocios sobre que tenía que conferenciar.

Día 16.— Asistió la tropa a la procesión de la octava de Corpus.

Día 17.— Se recibió oficio del coronel Gómez, en que participa que los enemigos han celebrado con fiestas públicas una noticia que tuvieron de que Fernando VII había vuelto a España; y que a consecuencia publicaron un indulto general. Se le respondió que no diere crédito a las mentiras de los gachupines.

Día 18.— Por la tarde llegó el señor Osorno, y entre otros asuntos sobre que trató dijo, que había tenido noticia de que Barradas con 600 hombres había entrado al pueblo de Apa.

Día 19.— Se puso una carta al comandante de Tulancingo don Francisco Piedras, induciéndolo a que abandonase las injustas banderas de nuestros enemigos, de quienes nada tenía que esperar, supuestos los escasos que contra su persona y autoridad había cometido Barradas por la sola circunstancia de ser éste gachupín y Piedras criollo. Se le dio la carta al señor Osorno para que la remitiese por conducto seguro.

Día 20.— Entraron a saludar a su excelencia los oficiales de la división que manda inmediatamente el señor Osorno, y suplicaron que para celebrar su superior arribo al departamento se les concediese una corrida de toros los tres días siguientes; a lo que se le otorgó dándoles las gracias.

Día 21.— En la mañana y tarde hubo toros; su excelencia asistió a los de la mañana.

Día 22.— Siguieron los toros, y asistió su excelencia por la tarde.

Día 23.— En la mañana de este día llegó el señor Crespo con el intendente Aguilar y Rocha. Pasaron a saludar a su excelencia y habiendo tocado ligeramente sobre los desórdenes y atentados de Rosáinz, se despidieron para después tratar con extensión acerca de todos ellos.

Remitió de Atlamajac el capitán Macon 5 soldados que habían quedado enfermos en Huamantla.

Hoy fue el último día de toros, y asistió por la tarde su excelencia.

Día 24.— En vista de la Gaceta de México en que publicaron los gachupines la noticia de que Fernando estaba restituido al trono, y que con este motivo concedían el indulto general, que debía concluirse a los 30 días, expidió su excelencia la proclama que con esta fecha para en el archivo, con el fin de disuadir a los incautos. [24]

Llegó la división del coronel Serrano a presentarse a su excelencia.

Día 25.— Recibida del intendente Aguilar la representación criminal contra el licenciado Rosáinz, y en vista del ocurso interpuesto por la muerte alevosa que éste infirió al comandante Martínez, unido a los demás documentos que justifican su incorregible depravación, se expidió en esta fecha el decreto de proscripción contra Rosáinz, que existe en el archivo de la secretaría.

Se dio giro al decreto acompañándolo a los correspondientes oficios que se libraron a los intendentes Aguilar y Pérez para que lo hiciesen circular y cumplir en sus respectivas provincias.

Salió Serrano con su tropa después de varias amonestaciones de su excelencia.

Día 26.— Para remediar en la parte posible los perjuicios que infieren a la nación los eclesiásticos infidentes, se expidió a los párrocos y demás clérigos la circular que se conserva en el archivo con fecha de ayer, y de la que se han sacado copias suficientes.

Día 27.— Consultó el señor Osorno, qué debería hacer con los administradores de las haciendas inmediatas a Apa, a quienes los directores del coronel Serrano han prevenido que abandonen las fincas en cuanto se aproxime el enemigo. Se le respondió que impida el cumplimiento de dicha prevención; que observe la conducta de Rueda, a quien delante de Serrano se amonestó seriamente que se manejase con juicio; y que si se nota en él algún nuevo exceso, libre las órdenes concernientes a su prisión y castigo.

Día 28.— Con una carta del señor Osorno se recibió un oficio, dizque muy reservado, que puso el bribón de Ortega a su predilecto Conti comunicándole que su excelencia quería dar muerte a Osorno para apoderarse de todas las armas de su demarcación; pero semejante patraña fue vista por ambos jefes con el alto desprecio que merece. El tal oficio o billete existe en el archivo.

Día 29.— Se ofició al señor Osorno, previniéndole que emplazase al coronel Inclán, para que a principios del mes que entra, acompañase a los señores intendentes Pérez y Aguilar, a que cumpliesen la comisión que se les libró de perseguir y aprehender al licenciado Rosáinz.

En el mismo día se recibió oficio del señor Osorno, en que participa que el enemigo, en número de 2,000 hombres, había llegado al pueblo de Apa con dirección a Zacatlán.

Día 30.— Escribió el señor Osorno, diciendo que la tropa enemiga aún no había llegado a Apa, por haberse detenido en Tepetates; pero que su aproximación era segura, y que por esto, en su concepto, debía su excelencia promover su retirada de Zacatlán, para no aventurarse a un quebranto. Se le respondió que redoblase la vigilancia, que en cuanto la cosa urgiese más se movería su excelencia de dicha población.

Vino el señor Osorno a Zacatlán y se comisionó a Pozos, para que reuniendo las divisiones, atacase la de Apa, que según noticias, sólo son 400 hombres.

 

JULIO

 

Día 1°.—Se recibió noticia del coronel Gómez, que una de sus partidas de 30 y tantos hombres armados, se había acogido al indulto en San Martín Texmeluca. Se le ordenó en contestación, que tuviese en adelante más cuidado con la tropa, y que procurase de las maneras posibles reducirlos a la subordinación y cuartel, para evitar otro quebranto de esta clase.

Día 2.— Se supo que los enemigos se retiraron de Apa para Teotihuacán; por lo cual se devolvieron sesenta mulas, que de orden de su excelencia había embargado el señor Osorno para verificar la retirada.

Llegó el coronel Espinosa con sus oficiales a ver a su excelencia.

Día 3.— Se expidió un bando proscribiendo la moneda de cobre que han comenzado a introducir en México los gachupines; y se libraron a los intendentes los correspondientes ejemplares para que los hiciesen promulgar y cumplir.

Día 4.— Salieron los intendentes dichos con su escolta para reunirse en Atlamajac con el coronel Inclán y su partida, y dirigirse por Huamantla a perseguir a Rosáinz, que no cesa de cometer atentados y fomentar la anarquía.

Día 5.— Volvieron los enemigos al pueblo de Apa, y según sus pruebas de fortificación, pretenden radicarse allí; aunque por las noticias que dio Vázquez y otros, están combinando la expedición sobre Zacatlán, con varias partidas de Zacapoaztla, Puebla y Tlaxcala.

Se le remitieron al intendente Aguilar unos pliegos para el ayuntamiento de Veracruz, en que después de manifestarle la situación del reino, el atraso del comercio y los demás ramos, y las ningunas esperanzas de pacificación que promete el despotismo del gobierno aborrecido, se lo excita a que contribuya por su parte a la terminación de males tan lamentables.

Día 6.— Este día ha sido de acontecimientos o noticias sobremanera interesantes. Llegaron unos correos de Nautla con oficio del padre Pedroza, en que participa que el 19 de junio arribó a aquella barra un buque llamado "tigre," su capitán mister Dominic, que trajo el general Embert, plenipotenciario de los Estados Unidos, quien viene a ofrecer la decidida protección de aquella república. El cargamento de dicho buque es de tres mil arrobas de pólvora; y que tras éste viene la fragata "Dorada," su capitán mister Lartiga; el "Filantro," su capitán mister Ganoy, el "Falaut," su capitán mister Calibron; el "Sarpris," su capitán mister Marc; y otras embarcaciones que ya se han dado a la vela para nuestras costas.

Asimismo se tuvo noticia, que Hevia sorprendió a Rosáinz en el pueblo de San Hipólito, el 2 del corriente, logrando dispersarlo completamente, cogerle las cargas, y hacerle prisionero un número considerable de soldados. Es sensible la noticia por el quebranto que padecemos, y por alcanzar el azote a los inocentes; pero los delitos de Rosáinz no podían acarrearle otras consecuencias.

A poco rato llegó el sargento mayor don Rafael Pozos, comunicando que el enemigo lo había dispersado en las inmediaciones de Apa, por sorpresa; que perdió cuarenta y tantas armas de fuego; y que la división que padeció el quebranto fue la del coronel Serrano. Sin embargo, el coronel Inclán tomó 4 atajos a los enemigos.

Su excelencia ha estado en cama esta tarde, por haberle acometido repentinamente una especie de convulsión apoplética.

Día 7.— Se sacaron copias del oficio del padre Pedroza para remitir al señor Osorno y los intendentes, que aún se hallan en Chigualmapa, previniéndoles además, que por Huamantla se dirigiesen a Huatusco, con el doble objeto de recibir al general inglés para conducirlo adonde se hallare su excelencia, y de dar cumplimiento a su comisión contra Rosáinz.

Se expidió una proclama comunicándole al público las noticias recibidas ayer, y las lisonjeras esperanzas que hay de concluir breve una guerra que ha desolado nuestro país. Se añadió en ella, que todos deben conocer las malas artes de los enemigos por esta plausible noticia, pues sabedoras de ella con anticipación, publicaron para alucinarnos que Fernando VII había sido restituido a su trono.

Se respondió al oficio del sargento mayor, Arroyo.

Día 8.— Para averiguar si la sorpresa que sufrió el sargento mayor don Rafael Pozos, en su comisión, fue ocasionada por indolencia y descuido, o prevenida por otra causa que no lo hiciese delincuente, se ofició al señor Osorno, previniéndole que entablara las pesquisas convenientes y diese parte de su resultado.

Se recibió oficio del intendente Pérez, en que pide ser autorizado con una comisión particular para salir al encuentro del comisionado angloamericano. Se le respondió que era bastante la que llevó para conducirlo a la presencia de su excelencia, pues no tenía que entablar con él ningún tratado. Asimismo se le ordenó que acelerase el paso para impedir que Rosáinz se aprovechase de las primeras ventajas de nuestra alianza, y que en su tránsito para Huamantla solicitase paños, mantas y demás efectos necesarios para uniformar la tropa.

Día 9.— Se recibió otro oficio de Pérez, en que se queja de que no se le han reunido algunas partidas sueltas por la repugnancia y ocultación de sus comandantes, y que no puede por lo mismo, seguir a su destino con solos 100 y tantos hombres. Se le contestó seriamente que se abstuviese por ahora de ingerirse en otro objeto que no fuese el importantísimo de recibir al general inglés, y perseguir a Rosáinz, que derrotado en el pueblo de San Hipólito, no podía oponer ninguna fuerza respetable.

Hubo también carta de Vázquez, en que dice que está agitando a don Francisco Alonso para que pague las granas que se le vendieron; y que tiene noticia cierta de que los de Zacapoaztla, Puebla, Tlaxcala y Apa, están combinando expedición sobre Zacatlán para cortar las retiradas por todas partes.

Día 10.— Se recibió parte del señor Osorno, en que expresa que los enemigos no se mueven de Apa, y que siguen allí fortificándose. Dice también que no cesan de empeñarse por que devuelva las mulas que embargó el coronel Inclán. Se le respondió que no devuelva ninguna de ellas, antes bien, trate como sospechosos de infidencia a los que se interesasen, pues los atajos deben darse por buena presa, en virtud de que estaban trasportando víveres y municiones al enemigo.

Día 11.— En oficio de esta fecha dice el señor Osorno, que los hacendados de las inmediaciones de Tlaxcala, han sido convocados por los gachupines para una junta en que deben comprometerse a ciertas contribuciones; y que le han consultado si deben o no concurrir a ella, teniendo presente que de no concurrir se les seguirán gravísimas extorsiones; en seguida pregunta a su excelencia qué deberá resolver en el caso. Se le respondió, que les permita concurrir a la junta, con tal que comuniquen al pié de la letra cuanto se trate en ella; que los amoneste sobre que rehúsen esforzadamente cooperar con auxilio alguno, valiéndose de cuantos pretextos puedan; pero que si éstos son ineficaces, que se decidan por la justicia, pues ya estamos en circunstancias de exigirlo así de todos los indiferentes.

Día 12.— Con fechas de 10, 11 y la de este día, se extendieron las contestaciones al supremo congreso, cuyos borradores existen en el archivo.

Se recibieron oficios del intendente, en que comunica que va a salir de Huamantla con 200 hombres a cumplir con su comisión; que Rosáinz está en Tehuacán con Arroyo; y que allí interceptó unos cajones de cobre acuñado que venían para su excelencia; que tuvo noticia por un arriero, de que el señor don Francisco Rayón derrotó a Iturbide en Acámbaro, tomándole prisionero, en compañía de su segundo Orrantia; y acompañó unos oficios interceptados de Castillo Bustamante a Ortega, y de éste a Hevia, en que se comunican el desembarco del angloamericano, y la total derrota de Samaniego en Silacayuapan, y su prisión con la de algunos otros oficiales. Paran en el archivo estas constancias.

Con el sargento mayor Pozos y oficio de esta fecha, remitió el señor Osorno a don Rafael Osorno, vecino de Apa, y primo hermano suyo, que con dos compañeros, vino a invitarle con el indulto firmado por Calleja. Se dio orden inmediatamente de que se pusiesen en prisión a estos reos para formarles la sumaria correspondiente.

Informó el coronel Serrano, que en la sorpresa indicada el día 6, no tuvo culpa alguna el sargento mayor Pozos, sino el coronel don Pedro Espinosa, por haber rehusado prestar a tiempo el debido auxilio con sus divisiones.

Día 13.— Salió el sargento mayor de artillería, Arellano, con parte de la escolta de su excelencia, para San Juan de los Llanos, a desempeñar la comisión que se le dio de desenterrar unas cantidades de reales, que según la declaración de una mujer están ocultas por aquellos parajes.

Día 14.— Hoy dedicó su excelencia todo el día a las contestaciones para Tlalpujahua, que unidas a las del congreso, deben salir pasado mañana para su destino.

Día 15.— Repitió el señor Osorno, en oficio de hoy, que los de Tlaxcala están preparándose para salir hacia Zacatlán; que ha redoblado por lo mismo la vigilancia; aunque también ha sabido que Zarzosa salió de Apa para México con 200 hombres y 2 piezas. Se le contestó acusándole el recibo del oficio. Remitió el intendente Pérez veintidós piezas de manta.

Día 16.— Llegó el señor Osorno por la tarde, y en su compañía salió a caballo su excelencia a un rancho inmediato a Jicolapa, en donde estaba preparada una mesa campestre y la música para obsequiarlo. Recibió su excelencia el obsequio con su natural agrado, y se retiró a las oraciones de la noche, no obstante la abundante lluvia que sobrevino.

Día 17.— Se recibieron unas contestaciones interceptadas de Rosáinz para su majestad, en que acumulando las más negras imposturas, se queja de su excelencia para indemnizarse por este inicuo medio, de sus horrorosos atentados. Acompaña igualmente las copias de las cartas que le dirigió el bribón de Anaya, relativas al general Embert y su importante comisión. Estas contestaciones existen archivadas en la secretaría.

Salió el capitán Avilez con pliegos para el señor don Ramón Rayón y para el supremo congreso.

Día 18.— Llegó Arellano sin que hubiese tenido efecto su comisión, por haberse fundado en los mentirosos informes de la mujer que le excitó; bien que ya se preveía, y la tentativa se hizo por no perdonar medio alguno de los que se ordenen al adelanto, aunque no siempre se consiga el fin propuesto.

Día 19.— Los crecidos gastos y ninguna entrada de reales, hicieron escribir a Vázquez previniéndole que estrechase a Alonso a que remitiese alguna cantidad.

Se recibió oficio del señor Osorno, en que comunica que Arroyo había colgado a Rosáinz

en las inmediaciones de Tehuacán, según el informe de un sujeto que acababa de llegar a Atlamajac; que don Pedro Espinosa entró a Pachuca; y que el capitán Carballo derrotó en la sierra a 150 enemigos, matando al comandante de ellos.

Día 20.— Se tornan sin cesar las disposiciones convenientes, así para el arreglo y disciplina de la tropa, como para su uniformidad.

Día 21.— Al intendente Pérez se encarga remita fierro, acero, paño, botones, etcétera, y también reales, y lo mismo al intendente Aguilar.

Se recibió oficio de Arroyo, en que se indemniza de haber tenido parte en los excesos de Rosáinz. Se le contestó reprendiéndole su anterior conducta, y que el modo de borrarla sería practicando lo prevenido en la circular de 25 de junio, a cuyo efecto se le acompañó un ejemplar.

Al señor Osorno, remitiéndole las contestaciones de Arroyo, para que impuesto de ellas, lo reduzca por su parte al cumplimiento de sus obligaciones.

Escribió también aquel jefe con fecha de hoy, acompañando dos oficios del coronel Gómez, en que consulta si debe pasar por las armas a un dragón indultado y a otros dos reos de infidencia, a quienes en un garabato de cargar mulas se les encontró correspondencia de los enemigos, que vino adjunta a los referidos oficios. Se devolvieron estos documentos, para que los que justifican el delito sirvan de cabeza del proceso que debe instruir a los reos, y comprobado sencillamente, se pasen sin remisión por las armas, para escarmiento de los demas. Gómez se queja también en los oficios, de que ya no puede averiguársela con los pulqueros de los contornos de Apa, por su traidora conducta, y que se ha propuesto tratarlos con aspereza. Sobre esto se respondió al señor Osorno, que disimule aunque expresamente no apruebe este rigor de Gómez, quizá con él se logrará la reforma.

Día 22.— En la mañana entregó el capitán Macon 4 cazadores de San Luis, que desertaron de la partida enemiga de Apa y se presentaron al señor Osorno, quien los remite con el correspondiente oficio. Inmediatamente fueron agregados al batallón de la Unión.

Vino también en compañía de Macon un fray Barrera, religioso franciscano, desprendido de las inmediaciones de Apa, con el objeto de recobrar los atajos embargados por el coronel Inclán. Tan lejos de convenirse con las ideas de su paternidad, recibió de su excelencia una fervorosa reconvención por andarse mezclando en negocios tan ajenos de su instituto y tan contrarios a la nación, de que al fin es miembro.

Por la tarde se recibió otra contestación del señor Osorno, a que acompañó dos soldados, que también fueron agregados a la infantería; mandó igualmente copia de la repulsa hecha por Rosáinz, al decreto de 25 de junio expedido por esta superioridad. En la tal repulsa vierte Rosáinz todo el veneno de su alma, y acumulando imposturas, pretende desconceptuar a su excelencia para libertarse del castigo a que sus crímenes lo han hecho acreedor.

Se recibieron oficios de los intendentes, librados desde Quimistlán, en que comunican que el perversísimo Anaya arrestó y confinó al reverendo padre Pedroza para separarlo del comisionada inglés, a quien al mismo tiempo hizo retroceder hasta Acasonica; pero que ya marchaban para aquel punto logrando reunir varias partidas sueltas que habían engrosado la división de Inclán.

Escribió el señor Vázquez, participando que había sido tomado un convoy que iba de Oaxaca a Puebla; que 200 saboyanos se le reunieron a Sesma; que la partida de Meca fue destrozada por los nuestros con pérdida de algunos oficiales que lograron estos matar; que por tierra dentro hemos conseguido triunfos importantes y que Rosáinz está fortificándose en el cerro Colorado, inmediato a Tehuacán.

Día 23.— Informó por escrito el señor Osorno que el comandante Espinosa, presto en Huauchinango, por influjo del señor Bustamante estaba cometiendo excesos y molestando con sus embriagueces y arbitrariedades al comandante de la población y sus vecinos. Se le contestó que ya se había librado orden para que el 24 de este mes marchase con sus reclutas a este cuartel general, en donde sería observada su conducta; y al mismo tiempo se le previno que autorizase al capitán Grageda para que recogiese las armas dispersas en la sierra y remitiese cuanto cobre encontrara para la fundición de cañones.

Día 24.— No ocurrió cosa particular.

Día 25.— Se libró cordillera a las inmediaciones de Acacingo, para que los jefes y justicias averiguasen los autores de un robo hecho a don Luis Santa María, vecino de Zacatlán, y los remitiesen a este punto con seguridad.

Escribió el señor Osorno, comunicando, que los rebeldes indios de Zacapoaztla se reunían y preparaban para salir sobre Zacatlán. Se le respondió que tomase las providencias convenientes, a enfrenar su osadía, pues su excelencia por falta de conocimiento del terreno, no podía adoptar las más eficaces.

Día 26.— Informó verbalmente don Miguel Orta, que don Joaquín Riojano, vecino de Atlangatepec, se comprometía a franquear hasta cien mil pesos, que girados en la negociación de unas minas sirviesen de auxilio a la tropa, manejados con economía. En seguida se le escribió, excitándolo a que realizase la promesa en el todo o en alguna parte, para invertirla en dicho giro o en los objetos importantísimos que ha suscitado la nueva relación con los angloamericanos.

Llegaron los reclutas de Huauchinango, que son 70 hombres de buena talla los más, pero desarmados y desnudos.

Día 27.— Se escribió al señor Osorno, comunicándole la llegada de Espinosa con los reclutas; y previniéndole que con toda diligencia solicite harina, porque se ha acabado ya la que había en el pueblo para surtir de pan a la tropa y vecindario.

Al coronel Ramírez, que diga el ya está aliviado para dedicarse al arreglo de las fincas de Huamantla y a la organización de un cuerpo militar que las defienda.

Día 28.— Se ofició al comandante de la barra de Nautla, don Felipe Álvarez, para que dijese qué novedades habían ocurrido después del 21 del pasado, en que el señor Pedroza comunicó el arribo del general Embert.

Día 29.— Se publicó bando para que el 30 y 31 celebrase el vecindario de Zacatlán la solemnidad de san Ignacio en memoria del serenísimo señor don Ignacio Allende, con arreglo a lo que la soberana junta nacional dispuso al tiempo de su instalación.

Al señor Osorno, aprobándole el arresto de Yañez por los motivos que expuso en su carta de ayer; acusándole recibo de seis bayonetas y las semillas que remitió; y previniéndole que haga extraer de Puebla los efectos expresados en la memoria que dio a Yañez el intendente Pérez.

Día 30.— Se proveyeron varias representaciones.

Día 31.— Se solemnizó este día de San Ignacio con misa de gracias, a que asistió su excelencia en compañía del señor Osorno y oficialidad; se hizo la correspondiente salva de artillería e infantería, y manifestó su regocijo la tropa y vecindario con colgaduras, iluminaciones por la noche, fuegos, música, etcétera.

 

AGOSTO

 

Día 1°.— Se ofició al señor Osorno a fin de que pase personalmente al pueblo y hacienda de Huamantla con una partida competente para que arregle aquel territorio, es decir, los ramos de hacienda, justicia y guerra, que tan deteriorados se hallan en la mencionada demarcación.

Ídem al mismo, orden para que sean embargadas las fincas cuyos dueños se hallen en país enemigo.

Ídem al mismo, para que juntando al pueble de Huamantla, elija éste subdelegado por haber hecho renuncia del mismo empleo el que estaba.

Se confirió comisión a don Marcelo Arroyo para que pase a las haciendas a cobrar los réditos de los principales que reconocen y cuyos accionistas se hallen en los lugares enemigos.

Se ofició al comisionado don José Antonio Trejo para que active el cumplimiento de las instrucciones y providencias que para el arreglo de la Sierra y Huasteca se le han comunicado.

Se dio comisión a don Vicente Espinosa para que a la Sierra, Huasteca y Costa, pase a colectar armas y reclutar gente; todo lo que presentará en este cuartel general.

Al señor Osorno, que prevenga a Espinosa o Manilla remitan diez o doce cajones de pertrechos de fusil.

Día 2.— Se contestó al intendente Pérez, acusándole recibo del oficio en que participó haber regresado a la barra de Nautla mister Humbert con el mariscal Anaya, quien llevó consigo más de ciento sesenta mil pesos de lo quitado al convoy que subía de Veracruz pocos días antes; y previniéndole que promoviese el arreglo de aquellas provincias y se dirigiese después a Tehuacán en persecución de Rosáinz.

Al brigadier Alarcón, respondiéndole que no puede por ahora su excelencia situarse en San Andrés Chalchicomula a esperar las resultas de Humbert, que dijo volvería con una armada dispuesta en Orleans para proteger nuestra independencia; pero que cuando llegue el caso, ya estará su excelencia expedito para situarse en un punto proporcionado.

Se libró orden al comandante de Huauchinango, para que en vista de las filiaciones que se le remitieron, asegure y mande a 20 desertores de los reclutados en aquel pueblo.

Al señor Osorno, aprobándole que difiera por cinco días su expedición al valle de Huamantla, particularmente con el fin de que exija los estados generales pedidos a los comandantes de las divisiones; que se recibió también un oficio de Arroyo, y que le exija por su parte a que cumpla lo que en él ofreció contra Rosáinz.

Al mismo, acusándole recibo de la causa instruida a Pedro Maciel Zeferino y Albino Rafael Pinto.

Al mismo, sobre que no se ha librado en favor de don Miguel Orta ninguna comisión para ramo y beneficio de minas; y que puede por lo mismo demandarle la cantidad que reconoce a la tesorería del departamento.

Día 4.— Al señor Osorno, devolviéndole aprobada la sentencia que pronunció en la causa remitida ayer.

Al mismo, repitiéndole la escasez en que se halla la tesorería para que solicite la cantidad de reales suficiente; haciéndole saber la queja que contra Serrano produjo el coronel Ramírez, para que separe y castigue a Rueda por depravado consejero y autor de los desaciertos de Serrano; y reiterándole que extrañe a los jefes la omisión de no remitir los estados generales que se les tienen pedidos.

Día 5.— Se comenzó a extender una representación a su majestad, cuyo objeto es la total vindicación de las abominables calumnias que vomitó Rosáinz en el exceso de su venganza por medio del libelo que tituló "Justa repulsa," y con el que intentó evadirse del golpe de la justicia que por todas partes lo amaga.

Día 6.— Se concluyó la representación empezada ayer, de la que se han sacado copias para que circule.

Día 7.— Se recibió con un oficio del señor Osorno, a que acompañó nueve estados militares de otras tantas divisiones, la contestación de Vázquez, en que participó que Rosáinz está fortificado en el cerro Colorado de los contornos de Tehuacán, y Hevia en la población, sin que hayan tenido encuentro todavía; que se dice vagamente que Oaxaca está recobrada; y que tuvo noticia de que el regimiento de Zamora, repuesto en México con criollos, venía a reforzar el destacamento de Apa. Se le contestó acusándole recibo, y previniendo a Vázquez que estimule a don Francisco Alonso sobre la pronta remisión de los encargos que se le tienen hechos.

Día 8.— Llegó el coronel Ramírez y contestó con su excelencia sobre varios puntos concernientes al arreglo del valle de Huamantla y organiza cien del cuerpo militar que está levantando.

Se concedió licencia al capitán Buenbrazo para que se dirija a la provincia de Guadalajara.

Día 9.— Por haberse recibido varias queja sobre que el teniente de cura de Zacatlán rehusaba administrar el matrimonio a los dependientes del servicio nacional, obedeciendo el esto las inicuas disposiciones del cabildo de Puebla, se le ofició amonestándole que variase de conducta, y apercibiéndolo que si no lo hacía se señalaría otro eclesiástico que cumpliese con sus obligaciones. Su respuesta fue significarse preparado a variar de conducta en lo sucesivo, como de facto lo ha hecho.

Día 10.— Se contestó a don Mariano Hidalgo sobre la consulta que hizo acerca de las gravosas exacciones que ha impuesto Rosáinz en la jurisdicción de Tecamachalco, de que es Hidalgo justicia. Se le acompañó el decreto expedido en 25 de junio y la copia del informe hecho a su majetad, de que se trató en los días 5 y 6 del presente, para que en vista de estos documentos arregle su conducta a las providencias que se han tomado en la materia.

Se respondió al teniente coronel don Pascual Machorro, previniéndole que devuelva a don Luis Martínez, vecino de Zacatlán, la circular que se extendió a su favor para el recobro de ciertos efectos que injustamente se le embargaron en las cercanías de Acacingo. Se le dijo también que avisara quién lo había desarmado y por qué motivo, pues sólo expuso en su oficio que había sido despojado de su fuerza y que se hallaba enfermo.

Día 11.— Al señor Osorno, que por haberse notado en los estados remitidos por el coronel Espinosa ser más la gente que las armas, le prevenga separe los sobrantes para alivio del fondo y dedicación de ellos a la agricultura y demás ramos que casi expiran ya; y que asimismo comunique la orden, si no lo ha hecho, de que las fincas de intervención cuyos dueños viven entre los enemigos o los favorecen, sean incorporadas al fondo, y tanto de ellas como de las demás, se remitan los correspondientes inventarios, pues también esto se echó menos en los estados de Espinosa.

A Vázquez, acusándole recibo de las noticiad que dio con fecha 5 del presente, y reiterándole que avive a don Francisco Alonso sobre la remisión de dinero y de los encargos que se le hicieron.

Al señor intendente Pérez, que avise si en efecto ha llegado con la tropa a San Andrés; qué operaciones practicó antes de este movimiento, y si ha dedicado toda la atención, como se le previno, al arreglo del ramo de hacienda. Se le copió un párrafo de las contestaciones que Rosáinz remitía al congreso por ser relativo a difamar a los dos intendentes, y se le acompañó copia del informe hecho a su majestad contra el libelo de Rosáinz, para que por su medio y del señor intendente Aguilar se propague por todas partes.

Al mismo, sobre que nombre administrador de diezmos, alcabalas y demás rentas nacionales en la jurisdicción de Acacingo, que según informe verbal del capitán Santi Esteban, se hallan en un estado deplorable.

Al intendente Aguilar, ordenándole que escriba con frecuencia cuanto ocurra en su provincia, y que remita el plomo y demás encargos que se le hicieron; que prepare las divisiones para acometer un convoy de siete millones que va a salir de Puebla para Veracruz.

Día 12.— Se proveyeron varias representaciones.

Día 13.— Se recibió contestación del señor intendente Pérez, puesta en San Andrés, en que comunicó su llegada a aquel punto, los motivos que lo obligaron a este movimiento, la situación de Rosáinz en los contornos de Tehuacán, y los movimientos de Hevia sobre él.

Día 14.— Al señor Osorno, contestándole su oficio, hecho en Huamantla, a que acompañó una carta que le dirigió Rosáinz, y otra de un vecino de las inmediaciones de Apa; en que le comunicó que se preparaban los enemigos de esta plaza para invadir a Zacatlán; y que por esto había librado orden al coronel Inclán para que regresase con su partida a dar auxilio a la demás divisiones. No se aprobó esta providencia, en consideración a ser el único apoyo con que cuentan los intendentes para sostener su disposiciones. Se acusó recibo de los efectos que remitió; y sobre Rosáinz se le dijo, que no era la ambición el resorte de las operaciones de su excelencia, sino el amor al orden y deseo del beneficio de los pueblos.

Al mismo, acompañándole una carta de Vázquez en que se quejó de los robos de las partidas de Huamantla, para que los remedie, pues este fue el objeto de su expedición.

A Vázquez, en contestación, diciéndole que se había acompañado su carta al mariscal, remitiéndole tres resguardos en blanco, parque los distribuya entre sujetos que los merezcan.

Día 15.— Escribió el señor Pérez, quejándose de que la partida de Inclán, por orden del señor Osorno, lo había abandonado; y añadiendo, que había tenido una entrevista con el coronel Arroyo, en que éste se significó muy dispuesto a obedecer. Se le respondió que ya se había desaprobado el regreso de Inclán; pero que entre tanto aprovechase la buena disposición de Arroyo, y lo hiciese reunir sus partidas para engrosar con ellas la fuerza. Se le extrañó que no hubiese remitido los pliegos que le manifestó Arroyo haber interceptado, relativos a Rosáinz.

Se contestó al señor Osorno acusándole recibo de 500 pesos, un cuarterón de paño y algunas mantas que remitió.

Día 16.— Hoy se despacharon las contestaciones al congreso y a Tlalpujahua.

Día 17.— Salió don Ignacio Martínez con las contestaciones entendidas ayer, y con oficios para el señor Osorno y coronel Espinosa, contraídos a que le franqueen guías y demás auxilios que necesite en el tránsito.

Al señor Osorno, manifestándole desagrado por la conducta de Benavides, motor principal de que abandonase a los intendentes la partida del coronel Inclán; y diciéndole que previniese seriamente a Benavides no demorase nada en Huamantla, sino que inmediatamente pasase a reunirse con su coronel Espinosa.

Día 18.— Se expidió una proclama exhortando a los europeos, que en vista del mal aspecto que presentan los negocios de España, se decidan a abrazar el partido de la independencia, con la que sería la América envidiada de las demás partes del mundo. Se sacaron varias copias.

Día 19.— Se proveyeron varias representaciones.

Día 20.— Se recibieron algunos impresos del gobierno intruso, en que se descubre la agitación de los negocios de España, con motivo de la vuelta de Fernando, que ha anulado la constitución de cortes.

Día 21.— Se contestó la carta del señor Osorno, que presentó el teniente coronel Lozada, juntamente con cuatro fusiles que cambió por otras tantas carabinas. La carta, que para en el archivo con fecha de 19, tocó puntos a que se dio la correspondiente contestación.

Día 22.— Se contestó al señor intendente Pérez el oficio de recomendación en favor de don Antonio Sotarriva, previniéndole que se encargase del asunto de éste, y averiguadas las causas que motivaron el secuestro de sus bienes, a que procedió el coronel Arroyo, se le reintegrase en ellos, o se incorporasen a la masa del fondo nacional. Se lo previno también, que no omitiese proceder al embargo de las fincas de los infidentes Bretones, y que no olvidase los encargos que se le tienen hechos de remisión de dinero, etcétera.

Día 23.— Se recibieron 1,500 pesos que colectó el comisionado don Miguel de la Orta, en la jurisdicción de Pahuatlán; y se le contestó dando las gracias, y previniéndole determinase el número y nombres de los vecinos contribuyentes, para que este servicio lo recompense la nación, cuando se halle en disposición de hacerlo.

A don Antonio Gálvez, residente en Ahuacatlán, que ocurra en lo que hace presente al señor Osorno, que lo destinó en aquel punto de subdelegado.

Se recibieron los papeles quo interceptó Gómez de Calleja y otros a Ortega.

Día 24.— Se recibieron las contestaciones del congreso que, con fecha de 24 de julio, existe en el legajo correspondiente del archivo.

Al señor Osorno, que reclame a Gómez el que hubiese abierto los papeles que interceptó a los gachupines y no los hubiese remitido todos, pues según el contexto, se extrañan varias cosas importantes que debió remitir; y que se le encarga la vigilancia en los caminos, sin que dejase pasar a frailes, clérigos ni otras personas que por cualquier motivo se hagan sospechosas.

Al coronel Arroyo, acusándole recibo del estado de su fuerza, que remitió, y previniéndole que la aumente de la manera posible, que procure la reposición de la caballada y mantenga una escrupulosa vigilancia en los caminos.

Día 25.— Llegó el brigadier don Francisco Arroyaba con las contestaciones de Tlalpujahua. Vino comisionado por el congreso para la comandancia general de Puebla, así como el señor Vázquez para la de Veracruz, sustituyendo ambos al delincuente Rosáinz, que quedó sujeto a una comisión formada por los señores Crespo y Bustamante, para que conociesen de su causa y diesen cuenta en estado de sentencia.

Llegó igualmente el señor Osorno con su familia, y conferenció con su excelencia sobre varios puntos interesantes, regresándose por la tarde a la hacienda de Atlamajac.

En vista de los trastornos ocasionados en España por el regreso de Fernando, que en un decreto dado en Valencia, el 4 de mayo, anuló las cortes y su constitución, se expidió una proclama a las corporaciones del estado eclesiástico y secular de la nación, excitándolas a que hagan esfuerzos por proteger nuestra independencia.

Día 26.— Al padre Pedroza, acompañándole copia de la comisión que el congreso dio a su excelencia en Chilpancingo, y extrañándole la sediciosa conducta que posteriormente ha observado en Nautla. Se le comunicó también la separación que ha hecho el congreso de Rosáinz.

Al capitán don Francisco Bermúdez, acompañándole abierta la contestación del padre Pedroza, para que impuesto en ella, vea cómo la justicia triunfa de la iniquidad, y espere ver dentro de poco tiempo remediados los males de que se queja y que embarazan los adelantos de la costa.

Día 28.— Se recibieron 1,300 pesos que remitió el comisionado don Miguel de la Orta, recogidos en la jurisdicción de Pahuatlán. Se lo acusó recibo, y se le repitió que mandase una nota de los individuos que contribuyeron, para tenerlos presentes por este importante servicio hecho a la nación.

Día 29.— Salió su excelencia para la hacienda de Amoltepec, distante de Zacatlán dos leguas, con el fin de verse con el señor Osorno y conferenciar sobre varios puntos, especialmente sobre una representación que hizo este jefe al congreso, haciendo dimisión de la comandancia general.

Allí se recibió la noticia de haber sido destrozada una partida enemiga de 200 hombres que convoyaba diversos efectos para el pueblo de Apa, por las divisiones de los coroneles Serrano y Espinosa, con muy corta pérdida de nuestra parte y la de setenta y tantos de los enemigos, entre ellos dos oficiales perversísimos. Se les tomaron las cargas que conducían, y muchas armas y vestuarios que dejaron en el campo de la acción, que fue a distancia de tres leguas de Apa.

A las cinco de la tarde regresó su excelencia para Zacatlán.

Día 30.— Escribió el coronel Serrano, pormenorizando la acción referida ayer, y acompañando un paquete de contestaciones interceptadas en ella a los enemigos. Se le contestó por medio del señor Osorno, dándole las debidas gracias, y alentándolo a que continúe con el mismo brío persiguiendo al enemigo.

Igualmente se le dijo al señor Osorno, que ya estaban tomándose providencias para corregir la escandalosa negativa del cura de Ixtacamastitlan y otros acerca de la colación de los sacramentos en favor de los que han abrazado el partido de la nación.

Día 31.— En este día se honró la alma de la excelentísima señora doña María Antonia Berra, esposa que fue del excelentísimo señor teniente general don Ramón Rayón, con las correspondientes exequias, a que asistió toda la oficialidad y vecindario. [25]

Se contestaron los oficios de 25 y 29 del corriente, remitidos por el señor intendente Pérez, en que se queja de los desarreglados procedimientos del coronel Arroyo, y de los excesos abominables de Benavides. Añade también, que en virtud de las últimas contestaciones del congreso, en que lo declara excluido de todo conocimiento militar, está resuelto a interponer renuncia de su empleo, como que sin fuerza armada no puede sostenerlo con decoro, y se expone a sufrir los mayores ultrajes sin beneficio alguno de la hacienda nacional. Se le contestó, que para allanar estos puntos era necesaria su presencia; y que acerca de Benavides, ya se habían tomado las providencias convenientes.

Al señor Osorno, trasladándole noticia de los crímenes cometidos por Benavides, en virtud de no haberse cumplido la orden sobre que pasase a reunirse a su cuerpo; y se le previno que inmediatamente apercibiese a este oficial pasase a Zacatlán a responder sobre los cargos que le resultan.

 

SEPTIEMBRE

 

Día 1º.— Se previno al señor Osorno que procediese al embargo de la hacienda y molino de San Diego, ubicada en los contornos de Tlaxcala, y trabase ejecución contra los bienes del brigadier don Mariano Soto, arrendatario de ella, por no haber satisfecho a la heredera doña Francisca Camino, viuda de don Antonio Cruzado, seis años que debe de renta, excediendo en un año a lo estipulado en la escritura. Para en el archivo el borrador de esta contestación.

Se escribió en francés al señor Hembert, lo que consta en los borradores del archivo con esta fecha.

Al mariscal Anaya, copiándole en castellano el oficio remitido a Hembert, y estimulándolo a que informe sobre los varios puntos de importancia que se tocan en él.

Al capitán Grageda, que asegure la persona del teniente coronel Espinosa y la remita a Zacatlán, para castigarle los enormes excesos de que está acusado ante esta superioridad.

La misma orden al señor coronel don Serafín Olarte.

Día 2.— Al señor Osorno, que mande asegurar y remitir al capitán Buenbrazo, que está acusado de ciertos delitos; y al artillero desertor Andrés Avelino. Se le encargó también que diese orden para que se mandasen cuantas arrobas de lana pudiese proporcionar, para labrar frazadas para la tropa.

La misma orden en cuanto a Buenbrazo, y el desertor al coronel Ramírez.

Se recibieron contestaciones de Arroyo, en que participó que Hevia volvió a San Andrés con más de 1,000 hombres y un repuesto abundante de municiones; que estaba aumentado con empeño su división, y que se le habían reunido la mayor parte de los soldados y oficiales que habían quedado con Rosáinz. Acompañó unas contestaciones, planes y despachos que interceptó a éste, y paran en el archivo.

Día 3.— Se contestó al coronel Arroyo, acusándole recibo de los papeles y noticias que comunicó, previniéndole que no se ingiera en asuntos de hacienda y que se acerque a Zacapoaxtla, cuyos patriotas, según noticias recibidas por varios conductos, han hecho fuego a una partida enemiga de Perote y han aprisionado al gachupín que tenían de comandante.

Al intendente Pérez, que comunique en qué ha quedado Corral, acerca de la comisión que traía de Rosáinz, relativa a la conciliación, y si se ha retraído de mediar en este asunto, como escribió Argüelles al intendente Aguilar. [26] Asimismo se le previno, que si había llegado a Huamantla el lego Chávez, que se indultó en Tehuacán y comunicó a Hevia los movimientos y disposiciones de marcha de su excelencia, lo asegurase y diese cuenta con la mayor brevedad.

Día 4.— Escribió Vázquez comunicando que se habían indultado en Puebla los gachupines Vidal y Neri; que Velasco estaba preso en el convento de Santo Domingo con centinela de vista; y que se decía en aquella ciudad que habían desembarcado o estaban para desembarcar cerca de 2;000 negros de la isla de Santo Domingo para favorecernos.

Día 5.— A Sesma, extrañándole que no haya dado contestación a la orden que se le puso desde Tehuacán, sobre que se hiciera cargo de la división del coronel Herrera, y acompañándole una carta de su padre. Se le previno que diese noticia del estado de la provincia de Oaxaca.

A Terán, extrañándole también que no haya dado cuenta de los motivos que tuvo para su total separación desde Tlacotepec; y previniéndole que avise de las más notables ocurrencias de aquellos contornos de Huajuapa, donde se halla.

Día 6.— A don Miguel de la Ortega, que ya se previene con esta fecha al comandante de Huauchinango, Grageda, se abstenga de todo procedimiento contra él; y acusándole recibo de las listas que mandó de los sujetos que contribuyeron en la jurisdicción de Palmatlán.

 

 

 

Notas:
1.- Véanse la intimación y otros detalles de esta acción, en Bustamante, Cuadro Histórico, tom 2°, folio 235 y siguientes, y Alamán, Historia de México, tomo 30, folio 346 y siguientes, que aunque abunda en comentarios y alusiones ofensivas no conviene en manera alguna al general Rayón.
2.- A la insubordinación de este jefe, se debió el mal éxito de la expedición sobre Ixmiquilpa.
3.- Acaso esta correspondencia importante fue relativa al acomodamiento que propuso el virrey Venegas, de que habla Bustamante al fol. 202 y siguientes, tomo 2º del Cuadro Histórico.
4.- Morelos y las autoridades establecidas en Oaxaca, juraron solemnemente la obediencia a la junta de Zitácuaro, que gobernaba en nombre de Fernando VII.
5.- En el diario que copio comienza este año en cuaderno separado con la misma carátula que en el anterior.
6.- Verdusco había recibido la orden de Rayón para que no acometiese la plaza de Valladolid hasta su llegada; pero la desobedeció anticipando el ataque con la confianza de una victoria en que no quería dar parte a aquel jefe. Esto, el mal éxito de su desobediencia, la reciente en que habiéndosele prevenido marchase para Puruarán no lo hizo sino para Urecho; el empeño que Rayón tuvo para arreglar los abusos y desórdenes; el desarreglo y la disipación de los jefes que existían en la provincia de Michoacán al cargo de Berdusco, y la reciente enemistad del intendente Delgado, hombre de influencia con este jefe, lo determinaron a rebelarse contra Rayón, y poniéndose de acuerdo con Liceaga, a declararle una guerra atroz, que Rayón tuvo de repeler porque así lo exigían su deber, su dignidad y su decoro. ¡Triste es, por cierto, tener que lamentar estas diferencias en los antiguos caudillos: pero el descrédito caerá sobre los que imprudentemente las provocaron!
7.- ¿Podrá, reprobarse a Rayón que hubiese resistido esas hostilidades?
8.- Con esta fecha firmó Rayón el poder conferido a don Francisco Antonio Peredo, para tratar con los Estados Unidos, cuyo original con los de las cartas que remitió al presidente de dichos Estados y al emperador de Haití, se hallan en la causa formada a Rayón en Cuernavaca.
9.- Liceaga pudo prestar auxilio a don Ramón Rayón, y no lo hizo.
10.- En esta circunstancia convienen los historiadores.
11.- En blanco en el original.
12.- Liceaga salió libre a poco, y marchó para su hacienda de la Laja, cerca de León.
13.- Con este mes y la misma carátula que los anteriores, comienza el tercer cuaderno del original del presente diario.
14.- Ya antes había formado otra el mismo Rayón, quien la remitió a Morelos en consulta.
15.- Esta es la única vez que en el presente diario se da a Rayón el título de príncipe; y sin embargo, Alamán en la nota al folio 208, tomo 3° su Historia de México, dice con relación a dicho diario, que es "pródigo en adjetivos," y nunca habla de éste (Rayón) sin llamarle "héroe, libertador; insigne príncipe, etcétera."
16.- 16 Si Rayón tuvo la firmeza debida para sostener y hacer respetar su autoridad, haciéndose digno de ella y de la confianza que en él depositaron los primeros caudillos de la revolución, y después los electores de la junta de Zitácuaro; también tuvo la generosidad necesaria para desprenderse de esa suma de poder, cuando lo exigieron las circunstancias y vio que su resistencia podía perjudicar a su misma causa, y granjearle la nota de aspirante o enemigo del orden porque hacía tantos sacrificios.
17.- Este diario se halla interrumpido desde el 11 de noviembre de 1813 hasta el 17 de enero de 1814, tiempo en que el general Rayón estuvo exclusivamente consagrado al desempeño de las funciones de vocal del congreso de Chilpancingo. Entre sus trabajos de esos días se hace muy notable la exposición que presentó al congreso resistiendo la declaración de independencia absoluta que acordó este cuerpo y que firmó el mismo Rayón. Alamán en el tomo 3° de su Historia de México, página 561 y siguientes habla de ella y elogia la cordura de Rayón, que desde entonces previó la dificultad que envolvía aquella declaración, y que el transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto. No se olvide lo que ya queda aceptado con respecto a las ideas de Rayón sobre la independencia.
18.- En el original faltan los números.
19.- Hasta esta parte del "Diario" tuvo a la vista don Lucas Alamán, y se aprovechó de ella para su "Historia de México;" la que sigue no pudo proporcionársela, porque no la tenía, y a una casualidad debo el haberla encontrado últimamente en el Archivo General.
20.- El licenciado don Juan Nepomuceno Rosáinz, comisionado por el congreso de Chilpancingo para la comandancia general de Veracruz, Puebla y Norte de México, pretendió hacerse del mando de toda las provincias, y desconocer la autoridad de Rayón, quien ni se creyó, ni de hecho fue relevado del mando con que el mismo congreso lo invistiera cuando lo comisionó para la de Oaxaca. Esto provocó graves diferencias entre ambos caudillos se cambiaron y publicaron sangrientos escritos, chocaron sus mismas armas; y por último, la justicia se declaró a favor de Rayón, según lo acordado por el congreso, y que se asienta el 25 de agosto de este diario y año.
21.- En este día, el coronel realista don Melchor Álvarez entró a la capital de Oaxaca. Con motivo de esto, el licenciado Rosáinz en su manifiesto titulado "Justa repulsa, etcétera," hace un cargo a Rayón con estas palabras: ¿"Por qué se perdió Oaxaca sin un tiro?" y Rayón en su "Informe a la suprema junta, etcétera," contestó lo siguiente: "Para absolver este cargo pudiera responder, que porque no me acomodan los tiros como los que su excelencia ha empleado en Chichihualco, Huatusco, san Hipólito, etcétera, pero contestaré directamente. El verdadero motivo de haberse perdido aquella provincia, fue el haberse quedado sin tropas ni armas, y que habiéndoseme dado la comisión a fines de enero en Chilpancingo, salí de allí con sólo diez hombres, y llegué a Huajuapa el siguiente mes de febrero, en donde hice alto, sin atreverme a continuar la marcha, por saber que se preparaba la expedición enemiga que llego a este punto el 14 de marzo. No se defendió Oaxaca, porque como llevo dicho, después de haberse puesto el mayor empeño en desarmarla quedaron seriamente notificadas las rateras partidas de los señores Bravos, de no obedecer otras órdenes que las del señor Morelos, como con encogimiento contestó el brigadier don Miguel cuando le oficié para que se me reuniera, cuyo documento, con algunos otros de no menor entidad paran en mi poder, según tengo insinuado a vuestra merced en mis contestaciones anteriores. Se perdió Oaxaca, porque residiendo allí el mariscal Anaya, el canónigo y mariscal Velasco y otros dignos émulos de Rosáinz, persuadieron y aun instaron al intendente, tribunales y oficinas, que no debía obedecerse al congreso, a mí ni a otro alguno que no fuese el señor Morelos, con lo cual carecía de los auxilios que podía franquear para su defensa aquella desgraciada capital. No se defendió Oaxaca, porque despechados sus habitantes con los robos, estupros, violencias, obscenidades y picardías de cuatro infames aduladores, no sólo ofrecieron la cantidad de 60,000 pesos para costear la expedición, sino que tuvieron la osadía de retirar a pedradas a los que habían quedado cuando se acercó el enemigo. Por último, no se defendió Oaxaca, porque estaban perdidos y en poder de los contrarios Villa Alta, la costa de Tehuantepec, los pueblos de Chilapa, Tlapa, etcétera, y por otras muchas que reservo para mejor ocasión, contentándome con decir que Rosáinz jamás probará que he declarado guerra al señor Morelos, y lo único que se averiguará es que conmigo no tienen lugar los bandidos, voluptuosos, los impíos y personas de esta calaña." Véanse los documentos citados en el cuaderno titulado "Verdadero origen, carácter, causas, etcétera, de la revolución de Nueva España."
22.- San Jerónimo.
23.- En la segunda de las manifestaciones que más adelante y en mejor época dio Terán, confiesa que cometió una falta en abandonar a Rayón en su mala suerte; pero la cree demasiado compurgada con haber tenido que estar bajo la dependencia de Rosáinz, a quien se unió.
24.- No fue este el único indulto que vio con desprecio Rayón. Más adelante se le brindó en lo particular ofreciéndole entre otras cosas, que salvaría la vida de su hermano don Francisco a quien tenía preso el coronel realista don Martín Matías Aguirre; pero prefirió ver decapitar a su hermano antes que quebrantar los compromisos que lo habían ligado a la revolución.
25.- Existen hoy tres huérfanas del general don Ramón Rayón y la señora Berra, recibiendo como premio de los servicios de su padre un absoluto olvido, que acaso las habría conducido a la más espantosa miseria, si no supieran contrapesarla con su constante y personal trabajo.
26.- Esto indica que Rayón deseaba reconciliarse con Rosáinz, lo que le hace mucha honra.

 

 

Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la guerra de independencia de México de 1808 a 1821. Tomo V. Documento 177.