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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1602 Memorial sobre el descubrimiento del Nuevo México y sus acontecimientos

Años desde 1595 a 1602

Vicente de Zaldívar Mendoza, Maestre de Campo de don Joan de Oñate, Adelantado Gobernador y Capitán General de los reinos y provincias del descobrimiento del Nuevo México, por sí y en nombre del mismo Adelantado sobre que se prosiga el nuevo descobrimiento que hizo desde donde está poblado al norte; pagando Su Majestad trescientos soldados y los pertrechos de guerra necesarios a la expedición, y dándoles religiosos para la doctrina de los naturales; obligándose el Adelantado a pagar otros soldados, cuyo número de cuatrucientos basta para acabar el descobrimiento comenzado.

Caso

En 21 de setiembre de 1595. Don Joan de Oñate, vecino de la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas del Nuevo Reino de Galicia en la Nueva España, ante el visrey don Luis de Velasco, por petición, ofreció servir a Su Majestad con su persona para el descobrimiento del Nuevo México y llevar de ducientos hombres para arriba, aderezados de todo lo necesario, y bastimentos, hasta haber llegado a las poblaciones; todo a su costa y de los dichos soldados, sin que Su Majestad diese sueldo a nenguno, mas del que don Joan de Oñate quisiere darles de su voluntad, de su hacienda; y asimismo llevaría bastimentos, armas, pertrechos y municiones, caballos, mulas, carretas, carros, y otras cosas. El Visrey aceptó el ofrecimiento a las márgenes de los capítulos, en 15 de diciembre de 1595. El tesorero Luis Pérez Núñez y don Cripstóbal de Oñate, vecinos de México, aceptaron en nombre y por poder de don Joan de Oñate, las capitulaciones hechas con el Visrey, y se obligaban en forma al complimiento, en tal manera, que guardarán en todo y por todo, la provisión que el Visrey dio para la entrada y instrución en 21 de octubre de 1595.

Por carta del visrey don Luis de Velasco, de 14 de octubre de 1595, dice tiene asentada la pacificación del Nuevo México con don Joan de Oñate vecino de Zacatecas, hijo de Cripstóbal de Oñate, que fue uno de los prencipales hombres y más ricos de aquel reino; y su edad, suerte y buenas partes, las que el negocio pide, y más a propósito que las de los que antes dél lo han pretendido etc.; y se le respondió al Conde de Monte Rey y encargó, que entendido el estado en que lo dejaba el visrey don Luis, lo procurase favorescer para que se continuase como cosa, que se había deseado e importaba.

Por otra carta del visrey don Luis de Velasco, de 23 de diciembre de 1595, dice: que teniendo hechos los títulos y demás recabdos para esta jornada, le escribió el Conde de Monte Rey desde el camino antes de llegar a México, que le habían dado noticia del estado en que los tenía; y pues no había peligro en la tardanza, lo entretoviese hasta que se viesen, para quedar enterado dello; y que el Visrey lo hizo así, y habiéndole hecho relación de todo, le respondió que lo concluyese, aunque quería ver los papeles, y se los dio, y no lo quiso concluir hasta que los viese.

Por otra carta del Conde de Monte Rey de 28 de febrero de 1596, dice: que la jornada del Nuevo México la tenía asentada el visrey don Luis de Velasco con don Joan de Oñate, y aunque estaba efectuada antes que llegase a verse con el visrey don Luis, de manera que con entregar a don Joan de Oñate sus recabdos, se hacía negocio de justicia, y en que el Conde no podía alterar todavía, el visrey don Luis, deseó su aprobación, y no podiendo resolverse a darla sin llegar a México e informar de las coalidades del subjeto de don Joan de Oñate y de las condiciones del asiento, le pareció entregar a la parte de don Joan de Oñate las patentes y recabdos, tomando el visrey don Luis, para su cargo y cuenta, el acertamiento de la eleción; y con esta condición, tuvo por muy debido permitirlo, por no detener con nota lo que su antecesor tenía acordado y hecho. Prosigue cerca de la reformación de algunos capítulos del asiento en que hay determinación del Consejo, y dice, que con cierta moderación que hizo, consentida por parte de don Joan de Oñate, le dio licencia para usar de sus patentes y levantar gente en México, como en la Nueva Galicia lo había comenzado.

Seis de junio de 1596. El Conde de Monte Rey dio comisión a don Lope de Ulloa y Lemos para visitar la gente, armas, caballos, municiones y pertrechos que don Joan de Oñate tenía junto para la jornada en Zacatecas; y otra comisión para que sacase la gente fuera de lo poblado, corregida, sin que hiciese daño; y don Lope nombró para sacar la gente a Francisco de Esquivel, y le dio comisión en virtud de la suya.

Don Lope comenzó la visita en 20 de julio de 1596; y dio auto para tasar quinientos escudos de medicinas que don Joan de Oñate se obligó a llevar; y tasadas, y estando en Zacatecas en este estado, parece le llegó e invió el Visrey por ocasión de una carta del mismo Conde de Monte Rey de 20 de diciembre de 1595.

Cédula Real de 8 de mayo de 1596; para que don Joan de Oñate no prosiguiese la jornada si la hobiese comenzado, y se entretoviese, hasta que se proveyese lo que parescía convenir.

Comisión del Conde Visrey 12 agosto de 1596. Al mismo don Lope de Ulloa para que notificase a don Joan de Oñate la cédula de supra, y en su complimiento hiciese alto y no pasase de donde se le notificase, ni consintiese pasar la gente que tenía levantada, ni bastimentos; municiones ni otra cosa; y en su defeto, (caso que pasase, si no fuese algunas pocas leguas con expresa orden de don Lope, por escripto, para mejor entretener la gente) revoca y anula los títulos y otros recabdos dados a don Joan de Oñate y los que él dio a sus capitanes y oficiales con penas y apercebimientos.

Notificósele a don Joan de Oñate en 9 de setiembre de 1596 y obedesce la cédula en forma, y dice: que aunque por los grandes y notables daños que a él y a sus soldados se le seguirán de la suspensión de la jornada, ansí en bastimentos, pérdidas de caballos, bueyes, mulas, ganados mayores y menores, que estaba todo junto, como que se ausentarían y huirían muchos soldados, si lo entendiesen o sospechasen. Pudiera suplicar de la Cédula Real y no lo hace.

En 22 de octubre de 1596, dio el Conde Visrey otro mandamiento para notificar a don Joan de Oñate, que por ocasión de no haber ido la flota aquel año, no pretendiese alguna dubda en lo que había de hacer; antes hiciese alto como le estaba mandado etc. Notificósele en las minas del Caxco del Nuevo Reino de Vizcaya donde estaba sito el Real de la jornada, y respondió lo que al mismo mandamiento primero.

En 28 noviembre de 1596. Don Joan de Oñate hizo un requirimiento a don Lope de Ulloa en que dijo que estaba con su Real y Campo en las minas del Caxco, y tenía mucha parte en Sancta Bárbara, y para poner la jornada en aquel punto había gastado y consumido mucha suma de hacienda; porque habiendo capitulado que el sustento del Campo fuese a su costa, desde Santa Bárbara hasta llegar a las poblaciones del Nuevo México, había más de seis meses que sustentaba el Campo y gente de paz y guerra, de que se le seguía notable desavío, porque los bastimentos se le acababan y consumían, y los soldados y gente de servicio se le huían; y los vestidos y calzado se gastaban; y los caballos, mulas, ganados mayores y menores, se perdían y huían; que le pedía y requería hiciese luego cala y cata de la gente, pertrechos y otras cosas que capituló, y fuese a Sancta Bárbara a hacer lo mismo, para que se viese y entendiese había complido con lo capitulado con muy crescidas ventajas; y protestó lo que le convenía y los daños etc. Notificósele a don Lope de Ulloa y dijo que lo oía.

En el mismo 28 de noviembre de 1596. Don Joan de Oñate hizo el mismo requirimiento a don Lope de Ulloa y respondió que lo oía.

En 2 diciembre de 1596. Don Joan de Oñate hizo otro requirimiento a don Lope de Ulloa sobre que respondiese a los dos requirimientos que le había hecho; y respondió que lo oía.

En 5 diciembre de 1596. Don Joan de Oñate hizo otro requirimiento a don Lope de Ulloa sobre que todavía hiciese la visita, cala y cata; y protestó en forma, y respondió que la oía, y respondería en el tiempo que era obligado.

En 27 de enero de 1597. Don Joan de Oñate hizo otro requirimiento a don Lope de Ulloa, atento, que quería hacer ausencia para México, para que fuese a Sancta Bárbara a tomar visita, muestra, cala y cata de lo que allí tenía; y respondió que si tenía que manifestar otra cosa en aquel paraje de las minas del Caxco lo hiciese luego, que estaba presto de hallarse presente; y que para lo de Sancta Bárbara subdelegaría su comisión en Francisco de Esquivel, Comisario de la Visita, por no poder ir él a ello.

En 30 de enero de 1597. Don Lope de Ulloa dio comisión al dicho Francisco de Esquivel para que en Sancta Bárbara hiciese la visita, cala y cata, atento a la ausencia que hacía a México.

El mismo día, don Joan de Oñate, hizo otro requirimiento a don Lope de Ulloa para que le recebiese información de cómo en los parajes de Sancta Catalina Río de las Nasas y minas del Caxco, se había hallado con más de ducientos cincuenta soldados armados y aviados de todo lo necesario; y más de ducientos caballos de armas y servicio, y más de cuatrucientos bueyes, y más de sesenta mulas, sin otra mucha máquina; de cosas y pertrechos; y que había gastado desde el río de las Nasas hasta las minas del Caxco, más de ocho mil escudos en bastimentos, y más de otros ocho mil en otras cosas y géneros para el avío del campo; sin más de dos mil caballos de particulares, seiscientas mulas y ochucientos bueyes; y que por haberle detenido, no pasase adelante, se había huido mucha parte de la gente y había subcedido en los ganados, hurtos, pérdidas y menoscabos en mucha suma de millares de pesos de oro, etc. Y don Lope de Ulloa respondió, que no había ido a recebir tales informaciones.

En el mismo día 30 de enero de 1597. Don Lope de Ulloa proveyó auto para que don Joan de Oñate no inovase por ocasión de la ausencia que hacía a México. Notificósele a don Joan de Oñate y respondió lo compliría.

En 9 de diciembre de 1596. Don Lope de Ulloa respondiendo a los requirimientos de don Joan de Oñate, dice: que está presto de tomar visita y hacer cala y cata, sin perjuicio del daño que se podría seguir a la Real Hacienda, por estar dividida y separada la jornada, gente, bastimentos y otras cosas tan distantes unas de otras; y sin que por tomar la dicha muestra, fuese visto alterar la Cédula de Su Majestad, autos y mandamientos del Visrey, para que no prosiga la jornada, y mandó se le notificase. Notificósele y consintiolo.

En las minas del Caxco a 9 de diciembre de 1596. Don Lope de Ulloa proveyó auto para que don Joan de Oñate hiciese juramento de hacer la visita y dar la muestra fielmente, y se échase bando para que si alguna persona le hobiese prestado alguna cosa para ella, lo dijese so ciertas penas. Echose el bando, y juró don Joan de Oñate en forma.

En el mismo 9 de diciembre de 1596. Comenzó don Lope de Ulloa a tomar la visita, cala y cata, conforme al asiento; y de los géneros que se ofreció a llevar, parece le sobraron dos mil ciento cuarenta e ocho escudos, cinco tomines y nueve granos.

En 17 de febrero de 1597. El Comisario Francisco de Esquivel prosiguió en las minas del Caxco la visita de la gente y halló ciento treinta e un soldados; y en el Valle de Sancta Bárbara, treinta e nueve; y en el Valle de la Puama, en 24 febrero de 1595, treinta e cinco soldados, que por todos son, doscientos e cinco soldados; cinco más del ofrecimiento y asiento.

En 28 del dicho febrero. Francisco de Esquivel, Comisario, proveyó auto para que don Joan de Oñate, por razón de haber dado la muestra, no inovase ni prosiguiese la jornada. Notificósele y dijo, lo compliría.

En 19 febrero de 1597. Don Joan de Oñate hizo requirimiento al comisario Francisco de Esquivel, para que demás de la visita que le había tomado conforme a la obligación de sus capitulaciones, se la tomase asimismo de más de otros cuarenta mil pesos que llevaba de esclavos negros y chichimecos, vestidos, ropa, plata labrada y otros muchos géneros; y de más de otros ciento cincuenta mil escudos que llevaban sus capitanes y gente, de cosas importantes a la jornada, como el Visrey mandaba en sus comisiones, y el Comisario, respondió, que aunque le constaba, lo mandaba el Visrey, no lo podía hacer por ser subdelegado de don Lope de Ulloa y no le haber dado orden para ello.

En 18 de septiembre de 1597. El Visrey dio comisión a Joan de Frías de Salazar para tomar muestra y visita a don Joan de Oñate, atento Cédula Real de 2 de abril de 1597, que dice tiene para que si entendiere que don Joan de Oñate tuviese la gente y demás necesario a la jornada, en ser, diese orden para que la prosiguiese; y que don Joan de Oñate le había escripto que estaba y se hallaba muy proveído y prevenido; y habiendo proveído Joan de Frías Salazar ciertos autos de apercebimiento, bandos y otras cosas, comenzó la visita y muestra en 22 diciembre de 1597; (quince meses y medio después que se mandó detener don Joan de Oñate) por donde parece hubo de faltas, quitadas las sobras conforme al ofrecimiento y capitulación, mil ciento cincuenta e cuatro escudos, seis tomines, y un grano; y cuatro quintales y libra y media de pólvora, menos veinte quintales de greta que sirve de plomo; la cual falta reguló el dicho Joan de Frías de Salazar a que a costa de don Joan de Oñate y sus fiadores, levantase y armase el Visrey (si quisiese) ochenta hombres que fuesen en demanda del campo; de que otorgaron escriptura en 27 de enero de 1598. Y para la lista de gente parece que hobo ciento e treinta hombres.

En primero de octubre de 1599. El Visrey dio comisión a Joan de Gordejuela, para la visita, cala y cata del socorro que don Joan de Oñate inviaba a pedir, y se le invió Joan Guerra de Ressa, de artillería, armas, municiones, pertrechos, bastimentos y otras cosas, y setenta e una personas, capitanes oficiales y soldados, que juntos con los ciento e treinta do supra, son duscientos e un soldados, los que metió don Joan de Oñate en la jornada, últimamente.

Parece que con este aparato entró hasta el asiento, y villa que llamó de San Gabriel, tierra que está en treinta e siete grados donde se pobló y asentó el Real, y está poblado, y pacifica mucha cantidad de indios, algunos baptizados; en que ha gastado mucha hacienda.

Desde este paraje, por noticias que tuvo de un indio nombrado Joseph, de Nación Mexicano, que había entrado con los capitanes Leyva y Umaña, que dijo había llegado con ellos a una población de más de dos y medio y tres días de camino; y había sabido de los indios, que adelante había otras mayores, y oro. Un año después de poblada, don Joan de Oñate se determinó a entrar hacia debajo del norte, por junio, con cient hombres con caballos, armas, carros, artillería y todo lo necesario a la jornada; y habiendo caminado duscientas leguas al norte, se verificaron las noticias del indio Joseph, por ser tierra llana, abundantísima de pastos, ríos, fuentes, frutas, caza de aves y animales de todo género, cobiertos los campos de vacas de Cíbola de buena carne, mucha lana de labor y beneficio, y buenos cueros, y una ranchería de hasta seis mil indios que se dio por amiga; dio noticia que adelante había grandes poblaciones, y caminando a ellas, dieron con un pueblo que anduvieron por él un día, y según la relación, pudieran andar tres en cuarenta grados; y viendo que la gente de este pueblo se retiró y que tuvo aviso don Joan de Oñate, que la ranchería de atrás hacía lo mismo con ánimo de cogerle en medio, (como hicieron al Capitán Umaña que le mataron) se retiró, que le fue fuerza, por no ser su gente bastante para tanta infinidad; y fuera temeridad hacer otra cosa.

Y los mismos indios dijiron que las poblaciones al norte eran mayores y no estaban lejos; y había mucha cuantidad de oro, y con esto los capitanes y gente pidieron a don Joan de Oñate le volviese a dar noticia y por socorro de gente.

Y a la vuelta la ranchería que dejaron de paz, los recebió de guerra; con que salió cierto lo que se dijo de su mal intento, y tuvo con ellos una porfiada refriega; de que salió herida la más gente y se cogió en esta ocasión el indio Miguel que trajo el Maestre de Campo.

En diez de abril de mil seiscientos e dos, el maestre de campo, Vicente de Zaldívar, por sí y en nombre de don Joan de Oñate, pidió por petición en la Audiencia de México trecientos soldados de socorro pagados, y ofreció otros ciento a su costa, y se le recibiese información de las capsas que podían justificar ésta su pretensión. Hiciéronse ciertas informaciones de parte y oficio (como se porná adelante) y el Visrey y Audiencia den su parecer.

Vicente de Zaldívar Mendoza, maestre de campo de don Joan de Oñate, Adelantado Gobernador y Capitán General de los Reinos y Provincias del descobrimiento del Nuevo México. Por sí y en nombre del mismo Adelantado.

Sobre

Que se prosiga el nuevo descobrimiento que hizo desde donde está poblado al norte, pagando Su Majestad trecientos soldados y los pertrechos de guerra necesarios a la expedición, y dándole religiosos para la doctrina de los naturales, obligándose el Adelantado a pagar otros cient soldados cuyo número de cuatrocientos basta para acabar el descobrimiento comenzado.

Carta y parecer del Virrey y Audiencia a catorce de mayo. Dicen no conviene se prosiga el descobrimiento con tanta costa; pero tienen por conviniente que se sustente lo pacificado, aunque sea con alguna costa, por ser poca la que bastará y por lo que importaría perpetuarse allí, si fuese posible, alguna población de españoles por el buen natural y mansedumbre de los indios y la conversión de aquellas almas, y tener puerta para la noticia que se desea de las poblaciones que dicen hay al norte, tanta y tan larga tierra, que se puede decir con verdad es una gran parte del mundo; por lo cual puede el Consejo ver si converná aventurar por una vez algún gasto conforme a lo que propone el Visrey en unos discursos a modo de carta, con las condiciones que dice que tiene la Audiencia por necesarias.

Hay los discursos tres cuatro y cinco que tratan de este propósito.

Carta del fiscal de la Audiencia de catorce de mayo. Dice que para que la jornada no se prosiga a costa de Su Majestad, caso que se haya de hacer, advierte que no tiene mejor estado la jornada, ni hay mejores noticias que cuando la cosa estaba entera; antes entonces había más esperanzas de riqueza y poblaciones.

Y que si está mandado no se hagan descobrimientos a costa de Su Majestad, y se guarda aun cuando no se sabe, si lo que se quiere descobrir es rico, ahora que se sabe que este descobrimiento es pobre, no hay nueva capsa que obligue a derogar lo prevenido o dispensar por esta vez.

Que la conservación de lo poblado, ha parecido muy convincente; así por que sea escalón andado, como por algunas almas que hay baptizadas, que aunque no son muchas, sería cosa durísima dejarlas perdidas.

Que el maestre de campo Vicente de Zaldívar, viene a que se haga merced al Adelantado; y aun, que la merece por su cualidad, muchos años de trabajos en este ministerio y gran cuantidad de hacienda suya y de sus deudos que ha gastado, para que mejor se pueda considerar la que debe hacérsele, (respeto de que todo lo que tiene pacífico y descobierto ha muchos años que lo estaba y tomada posesión por Su Majestad) invía testimonios autorizados de algunos capítulos tocantes a esta jornada, de un libro antiguo impreso sin principio y de otros papeles que se hallaron entre los de un Francisco Domínguez, cosmógrafo; y de otro libro de mano que estaba en poder del Tesorero de México, para que se pueda cotejar como es todo uno, el descobrimiento del Adelantado con los descobrimientos antiguos.

Testimonio sacado y todos los demás de pedimiento del fiscal, con citación del Maestre de Campo, de los capítulos que se hallaron en el libro impreso sin principio, del viaje y entrada que hizo Francisco Vázquez Coronado año de treinta e ocho, hacia el Nuevo México, por donde parece cuan grandísima tierra es la Nueva España, hacia el norte.

Que entró primero fray Marcos de Niza año de treinta e ocho a convertir indios, y anduvo trescientas leguas hasta Cíbola, de donde volvió diciendo maravillas de siete ciudades de Cíbola, y que no tenía cabo la tierra, y cuanto más al Poniente era más poblada y rica de oro, turquesas y ganado de lana.

La tierra de Quivira es pobre y hay en esta provincia, vacas corcovadas y carneros muy grandes.

Otro testimonio de la entrada que hizo al Nuevo México Francisco Sánchez Chamuscado con ocho soldados y tres frailes, año de ochenta e uno, por donde parece, que halló muchas diferencias de gente hasta veinte o nueve grados, de mucha afabilidad.

Que la Nación Cabrí, dio noticia, que muy lejos adelante había mucha gente valiente, poblada, vestida y bastecida.

Que dos caciques viejos dijieron, que la gente de su lengua y tierra eran más de cient leguas; y había otra mucha más gente adelante, y tenían noticia que hacia el norte había otra mucha gente vestida y bastecida y de grandes casas.

Que es gente dócil, aunque desnuda y alárabe, y imprimirá cualquier cosa en ellos; pero será dificultoso reducirlos a población por ser alárabes.

Que vieron entre los indios que salían a recebirlos, coral blanco y colorado aunque no fino, y turquesas, y por señas dijeron que traían de hacia la mar.

Que la tierra adentro había mucha gente vestida, que sembraba y cogía, hilaba y tejía mantas; y que había casas muy grandes con escaleras, y la gente era mucha y muy valiente.

Que cuanto más la tierra adentro, hay más gente, mayores pueblos y casas cuadradas.

Que en lo que vieron, hay cient pueblos, y púsosele nombre a la provincia, Sant Phelipe, de que se tomó posesión; y cuando bebe la gente, dice, Jesús; es gente doméstica y los mejores labradores de la Nueva España, dócil y entendida y de delicado juicio, y si llevaran lenguas se baptizaran.

Que trajeron los indios muchos metales diferentes, uno de ley que terná cada quintal veinte marcos, y los demás a menos, y que los traían cerca; y fueron los españoles y descobrieron muchas minas.

Que hallaron montones, manadas y atajos de a más de quinientas vacas, y toros grandes corcovados de mucha lana, y pesaran de cuarenta arrobas arriba de carne muy delicada y gustosa.

Que hobo días que vieron tres mil toros juntos, linda lana, y cueros los mejores que se han descobierto.

Que les dieron noticia los indios, que adelante andaba la gran suma de ganado que cobre los campus.

Que no fueron a su descobrimiento por ir faltos de bastimentos, y se volvieron a dar noticia.

Que desde donde salieron que fue el valle de Sant Gregorio, termino de las minas de Sancta Bárbara, hasta ver las vacas, caminaron como cuarenta leguas.

Que en estas cuarenta leguas, hay sesenta pueblos, con seis mil ciento e cuarenta e ocho casas, de dos hasta siete altos, encaladas y pintadas por dentro y fuera puertas y ventanas, con plazas y calles, y relación de sus nombres.

Que hallaron unas salinas famosas, mejores que cristianos han descobierto.

Que descobrieron seis puestos y reales de muy buenas minas, y tovieron noticia de otros muchos que no vieron por falta de herramientas.

Otro testimonio de la entrada que hizo Antón de Espexo año de ochenta e dos a estas provincias, con trece compañeros y dos frailes, por donde parece que dieron con minas de buen parecer, que no tomaron, por no haber monte cerca dellas.

Que vieron muchas naciones de gente desnuda y vestida, afable y amorosa y poblada; y que les ofrecieron de lo que tenían.

Que vieron de la otra banda de un río, mucha serranía de metales; y no fueron allá por no poder pasar el río.

Que vieron otra serranía de grandes vetas de minas, las cuales no ensayaron.

Que vieron otra serranía llena de muchas vetas de platas, que corre más de diez o doce leguas.

Que todas las sierras y quebradas están llenas de cedro; que es bueno para el beneficio de la plata.

Que vieron una provincia que no vio Chamuscado, de gente belicosa y poblada de muchos pueblos y de montes de pino y cedro y muchas minas.

Que dieron con trece pueblos, uno nombrado Paula (donde fue el martirio de los frailes de tiempo de Coronado) y no pudieron reducirlos; y los nombres de los demás.

Que les dio noticia la gente de paz que les salió al camino, que diez jornadas adelante había una provincia muy rica y gente mexicana.

Que dieron con una muy principal ciudad de más de mil casas y cuatro mil hombres de quince años arriba, y mujeres y niños, al respeto, nombrada Deziaquabos, con tres caciques de gobierno, cinco plazas grandes, muchas pequeñas, gente vestida y calzada. Tomose posesión por Su Majestad.

Que se les puso † y dio a entender su misterio, y dieron gallinas y maíz; y son las casas de tres o cuatro altos, bien puestas y altas en demasía, y es gente limpia.

Que dieron con el pueblo de Acoma donde los recebieron con fiesta y regocijo y dieron muchas mantas, camuzas, gallinas y maíz, y tenían muchas sementeras de riego con sus acequias y presas como de españoles.

Descobrieron la provincia de Zuni o Sumi, como la nombra Chamuscado con los seis postreros pueblos de su relación, de gente pobre, grandes trabajadores y domésticos; y en todos los pueblos † † muy bien hechas por haber estado allí Coronado y Chamuscado; viven en casas de tres y cuatro altos de piedra, las más, de amolar.

Que hay en esta provincia más de doce mil indios de arco y flecha, y muchos chichanecos, y todos temblaron de diez hombres; y por su mandado hicieron en un día un fuerte de piedra.

Que tomaron posesión del gran pueblo de Aguato, y apenas había parado el Real un cuarto de legua adelante, cuando vinieron mil indios cargados de bastimentos y mantas.

Que en el pueblo de Gaspe tomaron posesión por Su Majestad, donde los recebieron de paz, con bastimentos, y estaba, en la plaza una † encalada con una plana a nuestro uso, sembrada la peana y suelo. Es tierra fértil de todo lo que se siembra, por ser templada, y la gente es sana.

Que tomaron posesión de los pueblos nombrados Comupaví y Majananí que los salieron a recibir, y hallaron dos † † como las pasadas.

Que tomaron posesión del pueblo de Olalla que es el mayor de la provincia donde los recebieron bien, y dieron comidas y mantas.

Que dieron con gente serrana de guerra que huyó al principio, y después ofreció la paz, en un camino junto a una † grande pintada y cuatro pequeñas a los cantos, y con ellos † † en las cabezas.

Que no se prosiguió la jornada porque se volvió un fraile y le siguieron algunos compañeros.

Que volvieron por los trece pueblos de Puála, referidos que dejaron al pasar, de guerra, y se hizo con ellos diligencia para que viniesen de paz, y no quisieron; y aunque decían que eran amigos pidiéndoles de comer, se burlaban.

Que por lo dicho y que no los matasen, se determinaron a hacer castigo; y se hicieron en Puála, poniendo fuego y dando garrote a diez e seis indios.

Que corrió la voz del castigo y temblaran todas las provincias.

Que dividido el campo, tomó la parte obediente nueva derrota y fueron en demanda de las minas de Sancta Catalina, (que puso nombre Chamuscado) y aunque hallaron algunas, no se corrió la tierra por ser pocos los descobridores; salvo que en pocas partes hay mejor dispusición de minas.

Que no se hallaron más minas en mucha tierra que andovieron donde había diferencias de gente de paz y guerra, desnuda y vestida, poblada y rancheada.

Otra carta del Visrey de catorce de mayo, dice: que importa la breve determinación de lo que tiene a cargo don Joan de Oñate, con que se han mezclado unas noticias que de nuevo le trajo el maestre de campo, Vicente de Zaldívar, que obligado a hacer papeles y juntas y conferir la materia.

La copia del memorial de las noticias que el Adelantado tuvo para la entrada, discurso y subceso della, que el Visrey refiere en la carta precedente y en su primero discurso que vino a sus manos sin firma y no se pudo averiguar el autor, y la parte que le tiene, dice no carece de sospecha.

Por auto del Adelantado se encomendó hacer memorial y relación de su entrada a persona de fidelidad y confianza, (y de la contextura de la scriptura, parece fue fraile) y habiéndola hecho, mandó que se leyese a los frailes y soldados de la jornada para ver si excedía o faltaba de lo que pasó, para informar mejor a Su Majestad, y se les leyó.

Una información que por comisión del Visrey hizo en México el factor don Francisco de Valverde con cinco testigos, después que llegó el Maestre de Campo, de las noticias que tuvo el Adelantado para hacer la entrada donde asiste, que hizo al norte, y lo que vio y descobrió; y hízoles algunas preguntas, como se sigue:

Pregunta: Qué noticias tuvo el Adelantado para hacer la nueva entrada desde donde está poblado; dicen que un año después de como se pobló el Adelantado vino a su Real un indio mexicano nombrado Joseph que había entrado con los capitanes Leyva y Umaña; y dijo, que había llegado con ellos a una población de más de dos y medio y tres días de camino, de mucha gente, donde supo de los indios, que adelante había otras mayores; y uno de los testigos dice que también oro, y que con esto se determinó el Adelantado a entrar.

Pregunta: Qué gente habrá poblada y pacífica en lo que gobierna el Adelantado.

Hay los mismos cinco testigos; uno dice que diez e seis mil indios; otro, doce mil, para guerra y trabajo; otro treinta mil o cuarenta mil; y otro treinta mil; y todos dicen, sin mujeres y niños al respeto.

Pregunta: Qué calidad de gente trajo, y bastimentos tiene la poblada y pacífica.

Hay los cinco testigos que dicen es gente bien dispuesta y agestada, vestida de mantas y cueros y camuza de Cíbola, y anda calzada. Coge maíz y otras semillas, bastantemente; es gente dócil y afable, y reciben la doctrina fácilmente.

Pregunta: Que en lo poblado y pacífico no hay oro ni plata, ni se sabe que lo conozcan los indios, y es gente pobre y hay granjerías. Hay un testigo que lo dice y no se les preguntó a los demás.

Pregunta: La salida que hizo el Adelantado y por qué rumbo y camino.

Hay los cinco testigos; dicen que entre el norte y oriente, que se llama nordeste.

Pregunta: Qué traza y hechura tiene el monstruoso ganado de Cíbola; véase un testigo.

Pregunta: Si un género de indios les dio noticia de muchísima gente a adelante.

Dícenlo cuatro testigos; y al otro no se le preguntó.

Pregunta: Qué traza tiene la gran población que vieron desde donde se volvieron.

Hay los mismos cinco testigos.

Pregunta: Cuánto subió el Adelantado más arriba de la población grande y qué simenteras se vieron.

Hay cuatro testigos.

Pregunta: Qué capsas tuvo el Adelantado para no pasar adelante.

Hay cinco testigos.

Pregunta: Qué utilidad se puede esperar del nuevo descobrimiento.

Hay cuatro testigos.

Pregunta: Dónde se prendió el indio Miguel que trajo a México el Maestre de Campo.

Hay un testigo y no se le preguntó a los demás.

Pregunta: Si son ciertas las noticias que el indio Miguel da, y lo que se entiende dellas.

Hay cinco testigos.

Pregunta: Lo que se trata entre los soldados, del nuevo descobrimiento, sobre volver a él.

Hay tres testigos, y no se les preguntó a los demás.

Pregunta: Qué gente baptizada hay en lo pacífico y poblado.

Hay cinco testigos; uno dice que sesenta varones y hembras; y los demás, setenta de servicio de los españoles, y no se han baptizado más. Un testigo dice que porque les parece a los frailes que la tierra no es permanente; y los demás testigos porque no saben las oraciones; ni los frailes se las muestran.

Pregunta: Que habrá menester cada soldado que vuelva a la jornada para un año.

Hay cuatro testigos; dice uno que quinientos; otros dos, seicientos; y otro cuatrocientos e cincuenta escudos de oro común.

Pregunta: Qué altura tiene lo poblado y pacífico, y la poblazón grande donde llegaron.

Hay un testigo marinero portugués que solo supo decirlo; dice que está lo pacífico (en treinta e seis grados y medio; y la poblazón grande en treinta e nueve o cuarenta.

La diligencia que hizo el factor don Francisco de Valverde con el indio Miguel a quien los testigos se refieren sobre las noticias que trajo a México el Maestre de Campo.

Información fecha en la Audiencia de México por parte del Adelantado don Joan de Oñate en abril, sobre la entrada y descobrimiento que tiene poblado y pacífico, en virtud de sus capitulaciones y nueva entrada al norte, y sus servicios y gastos; y sobre el socorro que pide para proseguir el nuevo descobrimiento, con citación de fiscal.

Pregunta: Que en virtud de lo capitulado salió al descobrimiento, año de 1596; y pacificó y puso en la Corona Real muchas poblazones en más cuantidad de treinta mil indios que están comenzados a baptizar, en que gastó más de trescientos mil escudos.

Hay cinco testigos oficiales y soldados de la jornada; todos dicen como salió al descobrimiento y pacífico y puso en la Corona Real; dos dicen más de treinta mil indios; otro, más de veinte e nueve mil; otro, veinte e seis mil; y otro, más de veinte; e cinco mil; y todos, que se dispunían a recebir el evangelio; y cuanto al gasto, que fue mucha cuantidad.

Pregunta: Que el Adelantado, un hijo suyo, dos sobrinos y los demás, pasaron grandes trabajos en la jornada, con mucho valor.

Dicen lo mismo cinco testigos.

Pregunta: Que se rebeló el pueblo de Acoma, de la paz que había dado, y fue muerto el maestre de campo don Joan de Zaldívar con otros capitanes y soldados, y se cometió el castigo al maestre de campo, Vicente de Zaldívar y le hizo, y en él, hechos famosos, por ser la fortaleza de Acoma de las mayores que se han visto.

Hay cinco testigos que lo dicen, conforme a la pregunta; los cuatro de vista, y uno de oídas.

Pregunta: Que un indio nombrado Joseph, que los años pasados entró en la tierra adentro con los capitanes Leyva y Umaña, dio noticia de muy grandes poblazones de a seis e diez leguas y grandes riquezas de oro, y pulicía de gente, y con el indio por guía salió el Adelantado en la demanda por junio, llevando un hijo y al Maestre de Campo, y cient hombres con caballos, armas, carros, artillería y todo lo necesario a la jornada.

Dícenlo todos cinco testigos, conforme a la pregunta.

Pregunta: Que habiendo caminado duscientas leguas al norte, se verificaron las noticias del indio Joseph, por ser tierra llana, abundantísima de pastos, ríos y fuentes, frutas, caza de aves y animales de todo género; cobiertos los campos de vacas de Cíbola, de mucha lana y buenos cueros.

Dícenlo cinco testigos con mucha particularidad.

Pregunta: Que una ranchería de hasta seis mil indios que se dio por amiga, dio noticia que adelante había grandes poblazones, y caminando a ellas, dieron con un pueblo que andovieron por él, un día, y segund la relación, pudieran andar tres; y viendo que la gente deste pueblo, se retiró y que tovo aviso el Adelantado que la ranchería de atrás hacia lo mismo con ánimo de cogerle en medio (como hicieron al capitán Umaña que le mataron) se retiró que le fue fuerza, por no ser su gente bastante para tanta infinidad; y fuera temeridad hacer otra cosa.

Dícenlo cinco testigos, conforme a la pregunta.

Pregunta: Que los mismos indios dijeron que las poblaciones al norte eran mayores y no estaban lejos y había mucha cuantidad de oro, y con esto los capitanes y gente pidieron por scripto al Gobernador, que se volviese a dar noticia y por socorro de gente.

Dícenlo cinco testigos.

Pregunta: Que a la vuelta, la ranchería que dejaron de paz, los recebió de guerra; con que salió cierto, lo que se dijo de su mal intento, y tubo con ellos una porfiada refriega, de que salió la más gente herida; y se cogió en esta ocasión el indio Miguel que trajo a México el Maestre de Campo.

Dícenlo cinco testigos.

Pregunta: Que sería de grande importancia al servicio de Dios y de Su Majestad que el Adelantado fuese socorrido con los trescientos soldados que pide, suficiente número con los ciento que ofrece.

Dícenlo cinco testigos.

Otra información de servicios del maestre de campo Vicente de Zaldívar, fecha ante el Adelantado. Diez de diciembre de mil seiscientos uno.

Pregunta: Que fue a un descubrimiento de minas con solos doce compañeros, sesenta leguas del Real, y mucha gente que halló, la puso de paz, y allanó; en que pasó muchos trabajos.

Dícenlo cinco testigos públicos; uno que estaba en el Real cuando salió al descubrimiento, y volvió y lo oyó decir a los compañeros.

Pregunta: Que fue elegido para el castigo de los indios jumanes, por haber muerto a dos soldados, y le hizo sin perder un hombre y sacó muchas heridas. Dícenlo seis testigos.

Pregunta: Que en cinco meses que duró la entrada del Adelantado al norte, acudió a su oficio de maestre de campo y a muchas cosas fuera dél, teniendo de noche y de día, su persona y caballos armados.

Dícenlo seis testigos.

Pregunta: Que en la guerra de los jumanes y jornada, gastó muchos pesos de oro en mulas y caballos que se le murieron y cansaron, y con que avió y socorrió soldados.

Dícenlo cinco testigos.

Pregunta: Que siempre ha sido el primero en las ocasiones de guerra y demás riesgos, que se han ofrecido con mucho peligro de su persona.

Dícenlo cinco testigos.

Pregunta: Que los indios que ha encontrado por donde ha ido, los ha hecho de paz y amistad, dándoles de lo que llevaba y no sintiendo hacerles agravio; y así le estiman y quieren mucho.

Otra información de servicios del mismo Maestre de Campo, siendo sargento mayor, fecha ante el Adelantado.

Pregunta: Que Vicente de Zaldívar, su padre, fue teniente de capitán general del visrey don Martín Enríquez en tiempo de paz y guerra; y de don Luis de Velasco y Conde de Monte Rey; y cuando lo fue don Martín, gastó más de cient mil ducados: porque a él y a más de ducientos soldados, que tenía a su cargo, no les dio Su Majestad sueldo, ni de comer en más de dos años; y en los tiempos de don Luis de Velasco y Conde de Monte Rey, no ha girado más de mil pesos de minas de salario; y así está alcanzado.

Dícenlo once testigos; los seis del tiempo de don Martín; y todos, de los tiempos de don Luis de Velasco y Conde de Monte Rey.

Pregunta: Que el Maestre de Campo fue el primero que levantó gente en México para la jornada, y fue nombrado por sargento mayor della y cabo de todas las compañías para que las trajese de diferentes partes, a donde estaba el Gobernador más de ciento e veinte leguas de México, y hizo muchos viajes a prevenirlo, gente para la lista, y lo estaba cuando llegó el Comisario.

Dícenlo diez testigos; los ocho conforme a la pregunta, y los dos, parte della.

Pregunta: Que fue a prender y castigar a Andrés Martín y otros, porque sin orden juntaban gentes para entrar en el Nuevo México, y lo hizo con mucho riesgo de su persona.

Dícenlo ocho testigos.

Pregunta: Que fue a prender y castigar unos soldados que habían desamparado el estandarte real, y lo hizo con mucho riesgo, por ser gente belicosa; en qué se ocupó un año.

Dícenlo seis testigos.

Pregunta: Que fue con diez e ocho compañeros a descobrir camino de carretas, y andovo muchos días padesciendo trabajos insufribles de hambre y sed, que hobo vez que les faltó el agua tres días; y otras, dos y más; y se cansaron los caballos y le obligó la necesidad a volver a inviar al Real la mitad de los compañeros y matar caballos para comer; y sobretodo llevando los caballos cansados les salió gente de guerra y pasó adelante, hasta hallar camino y aguajes. Vuelto al Real, salió otra vez en busca de mejor camino con nueve compañeros, en que padesció nuevos trabajos, y dio con una ranchería de más de quinientos indios de la misma nación, con quien peleó; y con su buen proceder y darles de lo que llevaba hasta sus vestidos, le dieron gulas y descobrió el Río del Norte y buenos caminos.

Dícenlo once testigos, los más de los compañeros que fueron con él, ambas veces.

Pregunta: Que habiendo llegado el Real al Río del Norte para asigurar más la gente dél (que es mucha) salió con cinco compañeros desarmados y trajo de paz muchos indios con buen tratamiento que les hizo y dándoles sus vestidos.

Dícenlo trece testigos.

Pregunta: Que caminando el ejército demás de acodir a las cosas de su oficio, veló por su persona.

Dícenlo trece testigos.

Pregunta: Que descobrió nueve o diez pueblos y unas salinas de sal blanca, cerca de las minas de la Anunciación, y otros descobrimientos de minas.

Dícenlo doce testigos.

Pregunta: Que descobrió la infinidad de ganado de Cíbola, en que pasó muchos trabajos por ser muchas leguas las que andovo; y por su buen modo que tovo con los vaqueros dándoles de lo que llevaba, hizo paz la tierra y vienen a rescatar con los indios pacíficos.

Dícenlo once testigos, cinco de los que fueron con él, y los demás que le vieron salir al descobrimiento, y volver; y lo oyeron y fue público.

Pregunta: Que con veinte e cinco hombres, fue a descobrir el poniente, y en más de ducientas leguas, pasó por muchas naciones belicosas que hizo de paz, dándoles muchas cosas; por lo cual se guiaban y daban razón de la tierra.

Dícenlo cuatro testigos de los veinte e cinco, y otros muchos que le vieron salir y volver, y lo oyeron y fue público.

Pregunta: Que en las salidas que ha hecho no ha consentido hacer agravio a los indios, y por el buen trato y dádivas, le estiman y quieren mucho, y gustan que asista en sus pueblos, por el amparo que hallan en él.

Dícenlo doce testigos.

Pregunta: Que descobrió las minas de Sanc Mateo y de la Anunpciación y es el primero que ha sacado plata y labrado minas y ha hecho otros descobrimientos dellas.

Dícenlo trece testigos.

Pregunta: Que estando en el Real y haciendo salidas y descobrimientos, ha socorrido muchos soldados, de caballos, mulas, ropa, calzado y armas.

Dícenlo once testigos.

Pregunta: Que por acodir a lo que se le ha encomendado, se le han huido sesenta piezas de esclavos que valían más de diez mil pesos de oro.

Dícenlo doce testigos.

Pregunta: Que todos los negocios de importancia de la jornada se le han encomendado y han tenido muy buen subceso.

Dícenlo doce testigos.

Pregunta: Que en las ausencias del Gobernador, ha quedado por su Teniente General, y no ha hecho agravio a naide; antes los ha conservado en paz y amistad.

Dícenlo trece testigos.

Pregunta: Que en el Real, salidas y descobrimiento, siempre ha tenido su persona y caballo armados de día y noche, así por dar ejemplo como por guarda de su persona; con lo cual nunca se han atrevido ni ha subcedido desgracia.

Dícenlo trece testigos.

Pregunta: Que siempre ha servido a su costa, en que ha gastado más de veinte e cinco mil pesos de oro, sin los diez mil de la otra pregunta.

Dícenlo trece testigos.

Información de oficio, fecha por la Audiencia en diez e ocho de abril de mil seicientos e dos.

Pregunta: Si cumplió el gobernador don Joan de Oñate con las capitulaciones de su jornada y por qué capsa se detuvo sin hacerla.

Hay la visita, cala y cata que por comisión del Visrey le comenzó a tomar don Lope de Ulloa en las minas del Caxco, nueve de diciembre de 1596, de los bastimentos, armas, municiones y pertrechos de guerra; y de los géneros que visitó, conforme al asiento y capitulación que está en los autos, parece le sobraron dos mil ciento cuarenta e ocho escudos, cinco tomines y nueve granos.

Prosiguió Francisco de Esquivel la visita de la gente por comisión y absencia de don Lope de Ulloa y faltó alguna para los ducientos hombres del ofrecimiento; y don Joan de Oñate requirió al Comisario, fuese por el Valle de la Puana donde estaba la demás gente que no venía aunque había inviado por ella por ser la más casada y estarse aprestando y vendiendo su hacienda; y el Comisario dijo que no había lugar.

Otro requirimiento que don Joan de Oñate hizo al dicho Francisco de Esquivel, comisario, para que demás de la visita que le había tomado conforme a la obligación de sus capitulaciones, se la tomase, asimismo, demás de otros cuarenta mil pesos que llevaba de esclavos negros y chichemecos, vestidos, ropa, plata labrada y otros muchos géneros; y demás de otros ciento cincuenta mil pesos que llevaban sus capitanes y gente, de cosas importantes a la jornada, como el Visrey mandaba en sus comisiones; y el Comisario respondió, que aunque le constaba lo mandaba el Visrey, no lo podía hacer por ser subdelegado de don Lope de Ulloa y no le haber dado orden para ello.

Hay más cédulas de Su Majestad en Azeca ocho de mayo de 1596, para que don Joan de Oñate no prosiguiese en la jornada, en el estado que la toviese; y mandamiento del Visrey. Notificación en nueve de septiembre de 1596, obedecimiento y respuesta.

Requirimiento que hizo don Joan de Oñate para que se le tomase muestra de lo que tenía en ser, porque se le consumía.

Otra visita, cala y cata que por comisión del Visrey, diez e ocho de septiembre de 1597, le tomo Joan de Frías Salazar, para proseguir la jornada diez e siete meses y días después que se mandó detener, donde parece que hobo de faltas, quitando las sobras mil ciento cincuenta e cuatro escudos y seis tomines y un grano; cuatro quintales de pólvora, menos veinte quintales de greta que sirve de plomo; la cual falta reguló el dicho Joan de Frías Salazar, a que a costa de don Joan de Oñate y sus fiadores, levantase y armase el Visrey, si quisiese ochenta hombres que fuesen en demanda del campo; de que otorgaron scriptura en forma, en veinte e siete de enero de 1598.

Otras dos visitas, calas y catas que por comisiones del Visrey hicieron los capitanes Sotelo y Gordejuela, una por octubre de 1599, y otra por agosto de 1600, en el paraje de donde comenzó a marchar el Campo; y no resulta dellas cosa alguna.

Hay más cuatro testigos; y cuanto así complió se remiten al asiento, calas y catas; y que se detovo el Gobernador sin hacer jornada un año y más, por orden del Visrey, hasta que diese muestra.

Pregunta de oficio: Qué oficios llevó en la jornada Vicente de Zaldívar y en qué riesgos y trabajos se vio.

Hay cuatro testigos. Todos dicen que entró por capitán y sargento mayor y cabo de todas las compañías; y después fue Maestre de Campo, y refieren diferentes hechos de valor.

Pregunta: Qué pasó en la guerra de Acoma y por qué se rebeló, y quién murió en la refriega, y qué castigo se hizo.

Hay cuatro testigos; dicen todos, que por haber ido el maestre de campo don Joan de Zaldívar con gente a pedir a los indios de Acoma que estaban de paz, bastimentos, por no querer darlos, se rebelaron y acometieron mucha cuantidad de indios, peleando; y mataron al maestre de campo y once soldados; y a pedimento de todo el ejército y religiosos, se cometió el castigo al maestre de campo Vicente de Zaldívar que con su gente tomó el alto de Acoma que parece inexpugnable; y peleó con los indios, tres días, y los venció, subjetó y castigó, deszocando con algunos con que quedaron en obidiencia.

Pregunta: Qué pasó en la nueva entrada al norte por la noticia que dio Joseph, indio, que se hizo por junio de 1601; y qué gente, armas y pertrechos llevó.

Hay cuatro testigos. Dicen que por las noticias que dio Joseph, indio, entró el Gobernador desde donde está poblado entre el norte y oriente por junio de 1601, con ochenta hombres y llevó dos testigos, dicen, ocho carros, otro seis y otro siete, de artillería, bastimentos, armas, municiones y pertrechos; y él primero, dice, que además de los carros, llevó cient bestias cargadas de bastimentos.

Pregunta: Qué tierra vieron en la jornada y su fertilidad, y qué hicieron los indios de la ranchería antes de la poblazón grande, y cómo recibieron, el ejército; y cómo habiendo estado un día en la poblazón grande, se retiró el Gobernador sin efetuar el fin a que iba.

Hay cuatro testigos; dicen que las duscientas veinte leguas de los llanos de Cíbola, son fertilísimas, de mucho ganado, vacuno de mejor carne que carnero, y la lana de labor y beneficio, y de pastos arboledas, ríos de mucho pescado, fuentes, caza de liebres, conejos y perdices, fructas de Castilla, etc.; y que la ranchería los recebió bien y dio noticia de la poblazón grande, y fueron en su demanda, y habiendo llegado y inviado gente que entrase dentro y la viese, volvió diciendo que corría la poblazón más de doce leguas y se retiraban los indios por lo cual y tener noticia el Gobernador que los de la ranchería hacían lo mismo con ánimo de venir todos sobre el ejército, los capitanes y soldados, dél, pidieron por scripto al Gobernador, se volviese a dar noticia y por socorro de gente, y que por ser poca la que llevaba lo permitió el Gobernador.

Pregunta: Qué capsa hobo para que la ranchería que al pasar los recebió de paz, estoviese de guerra a la vuelta.

Hay cuatro testigos; dicen que la capsa fue haberse ido algunos indos tras el ejército a la poblazón grande de quien eran enemigos, y comenzando a quemar algunas casas y a hacer daño, prohibirlo el Maestre de Campo y la gente que llevaba; por lo cual pelearon con todo el ejército desde las diez de la mañana hasta la noche, de que salieron heridos treinta soldados.

Pregunta: Si será servicio de Dios y augmento de la corona Real, proseguir el nuevo descobrimiento dando Su Majestad el socorro que se pide, y si con la industria y traza del Gobernador, Maestre de Campo y soldados y sus servicios, se conseguirá; y cuando no se diese el socorro en que pudieran ser remunerados de los trabajos y gastos que han tenido.

Hay cuatro testigos; dicen que Dios Nuestro Señor será servido de la prosecución de la jornada por ser mucha cuantidad de gente, y la Corona de Su Majestad muy acrecentada, dando el socorro que pide el Gobernador; y caso que no se diese, merecen Gobernador y Maestre de Campo ser muy remunerados por lo mucho que han gastado y trabajado con tanto riesgo de sus personas.

Véanse dos descripciones, una de la que tiene poblado y pacífico el Adelantado, hasta treinta e siete grados; y otra del nuevo descobrimiento hasta cuarenta grados.

Cartas del Visrey al Consejo, y de frailes y otras personas, de lo poblado del Nuevo México, al Visrey; y papeles hechos en el Real, sobre retirarle a tierra de paz, estando el Adelantado ausente en el nuevo descobrimiento; e información de oficio, fecha por comisión del Visrey en México, y las dubdas que se ofrecieron sobre el castigo de la gente que se vino del Real, sin orden; y conservar lo poblado; y resolución que se tomó por teólogos en México sobre ello, en que parece por decreto del Consejo, tiene dada orden al Visrey de lo que ha de hacer.

Carta del visrey don Luis de Velasco y Conde de Monte Rey, y papeles sobre la reformación que hizo el Conde de los capítulos del asiento de don Joan de Oñate, tocantes a la independencia del Visrey en Guerra y Hacienda; y de la Audiencia en Justicia y Gobierno que le concedió el visrey don Luis de Velasco en el asiento que con él, hizo, en que parece hay determinación del Consejo, por Cédula de ocho de julio de 1602.

Carta del Visrey, mayo de 1596, y Memorial que le dio sobre pretender el Obispo de Guadalaxara que por caer las provincias del Nuevo México en confines de su Obispado, le pertenece la fundación y erección de las iglesias, y inviar clérigos para administrar los sacramentos, etc.