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Edicion 2017

 

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1559 Carta del Rey a Fr. Andrés de Urdaneta, encargándole que se embarque en los navíos que el Virrey de Nueva España enviará al descubrimiento de las islas Filipinas. Respuesta.

Valladolid, Septiembre 24 de 1559

 

Carta del Rey á Fr. Andrés de Urdaneta, de orden de San Agustín, en la ciudad de Méjico, encargándole que en atención á la mucha noticia que tenia de las islas del Poniente y entender la navegación, se embarcase en los navios que el Virrey de Nueva España enviaba al descubrimiento de aquellas islas.

 

El Rey = Devoto Padre Fray Andrés de Urdaneta (2) de la orden de Sant Agustín. Yo he sido informado que vos siendo seglar fuistes en el Armada de Loaysa, y pasastes al Estrecho de Magallanes, y á la especería donde estobisteis ocho años en nuestro servicio. Y por que agora Nos habernos encarrgado á D. Luis de Velasco, nuestro Visorrey de esa Nueva España, que embie dos Navios al descubrimiento de las Isla s del Poniente azia los Malucos, y les ordene lo que han de hacer, conforme á la instrucion que se le ha imbiado, y por que según la mucha noticia que diz que teneis de las cosas de aquella tierra y entender, como entendéis bien la Navegación della, y ser buen cosmógrafo, seria de gran efecto que vos fuesedes en los dichos Navios, asi para lo que toca á la dicha Navegación, como para el servicio de Dios nuestro Señor, y nuestro: Yo vos ruego y encargo, que vais en los dichos Navios, y hagais lo que por el dicho Visorrey os fuere ordenado, que demas del servicio que haréis á nuestro Señor, Y o seré muy servido, y mandaré tener cuenta con ello, para que rescibais merced en lo que hobiere lugar. De Valladolid á 24 de Setiem­bre de 559 años. = Yo el Rey. = Refrendada de Eraso. = Señalada de Birviesca. = D. Juan Vázquez

Agreda Jaraba.

 

Notas:

(1) Andrés de Urdaneta nació en Villafranca de Guipúzcoa en 1498, de Dª Gracia de Cerain y Juan de Ochoa Urdaneta, ambos de ilustre linaje. Sus padres querían emprendiese la carrera eclesiástica, para lo cual estudió latinidad y filosofía; pero él, que prefería la militar, se alistó, ya huérfano y en edad conveniente, bajo las banderas de Carlos V, peleando con valor en Alemania é Italia. El estudio que habíá hecho de las matemáticas, astronomía y cosmografía le aprovechó mucho para distinguirse como hábil piloto y de excelente consejo en las expediciones marítimas de que fué parte. Tomóla en la del Comendador Loaisa, que salió de la Coruña el 24 de Julio de 1525, y rota por los tiempos y maltrecha por penalidades que debilitaron las tripulaciones y ocasionaron entre otras muertes la del Comendador y la del afamado Juan Sebastián del Cano, llegó á las Molucas bajo el mando de Martín Iñiguez. En aquellas islas permaneció Urdaneta hasta el año de 1536 en compañía de Alvaro de Saavedra, jefe de la conocida expedición á que dió su nombre, y de Hernando de la Torre.

A su regreso á España por Lisboa le fueron ocupados en esta ciudad, entre otros papeles sobre derroteros y navegaciones, la relación de la verificada-por él de regreso.

Al escapar de Lisboa y llegar a Valladolid para dar cuenta al Emperador de sus viajes, presentó con Macías del Poyo la relación sumaria del que había verificado la desgraciada expedición de Loaisa, y en 26 de Febrero de 1537 presentó la detallada de todos los sucesos de la misma expedición hasta 1535, pero antes de su salida del Moluco.

Desde Valladolid se trasladó á Nueva España, donde el Virrey D. Antonio de Mendoza, apreciando la capacidad de Urdaneta por el buen desempeño de los cargos que en Méjico le habla confiado, quiso elegirle para mandar la Armada que en unión de Alvarado preparaba para continuar el descubrimiento de las Islas de Poniente, y que por la trágica muerte del célebre Adelantado de Guatemala quedó toda ella por cuenta del Virrey. Urdaneta rehusó por lo pronto, quizá por estar ya decidido á tomar el hábito de San Agustín, como realizó á 20 de Marzo de 1553 en el convento de aquella orden en Méjico. Seis años después, muerto Mendoza, y sustituido en el virreinato por D. Luis de Velasco, recibía Urdaneta la carta de- Rey que se inserta en el texto que motiva esta nota.

Los documentos siguientes dirán la parte principal que el famoso agustino tomó en la expedición de Legaspi, el cual fué propuesto por él para el mando.

También se nos ofrecerán otros documentos en que un Juan Pablo Cardón, Almirante de aquella Armada, hace objeciones á la derrota propuesta por el agustino.

Los documentos sobre la expedición expresada irán completando su biografía y dando luz sobre trabajos importantísimos del afamado explorador navegante, que terminó su vida el día 3 de Junio de 1568 años, á los setenta de edad y diez y seis de religioso.

 

 

Respuesta de Fr. Andrés de Urdaneta ofreciendo hacer el viaje que S. M. le prevenía.

Méjico, mayo 28 de 1560.

Sacra Católica Real Magestad = En principio de Mayo deste presente año de sesenta recevi el mandato de Vuestra Real Magestad hecho en Valladolid á veinte y quatro de Septiembre del año pasado dé cinqüenta y nueve, por el qual es servido mandarme vaya: en los Navios que D. Luis de Velascó Visorréy desta Nueva España por mandado de Vuestra Magestad imbia á las Islas dél Poniente, al qual mandato luego obedecí, como á mandato dé mi Rey y Señor, á quien siempre serví, y beso los Reales pies, y manos de Vuestra Magestad por la merced y favor que es servido hacerme en mandarse servir deste su Capellán y siervo. La información que á Vuestra Real Magestad han hecho de que Yo fui en la Jornada que el Comendador Frey García de Loaysa en servicio de Vuestra Magestad hizo para las Islas de Maluco, asi es, que yo fui en ella el año de veinte y cinco, en la qual me ocupé 11 años hasta que di la; vuelta á España, donde en Valladolid el año de treinta y seis di á Vuestra Real Persona cuenta y relación de lo sucedido en aquella Jornada. Los ocho años de los quales estube de asiento en las Islas de Maluco, y su comarca, sirviendo á V. M. asi de soldado, como de capitán, como en cargos de su Real hacienda hasta en tanto que por una Real cédula nos fué mandado dexasemos la tierra libremente á los Capitanes del Serenísimo Rey de Portugal. Y vuelto de la especería hasta el año de 52 que Nuestro Señor Dios fué servido llamarme al estado de la Religión en que agora vivo me ocupé en servicio de V. M. y lo más del tiempo en esta Nueva España donde por D. Antonio de Mendoza Visorrey de ella me fueron encomendados cargos de calidad, asi en las cosas de la guerra que se ofrescieron, como en tiempo de paz. Y después que estoy en la Religión asi mesmo se han ofrescido negocios importantes del servicio de V. M. en que algunas veces su Visorrey D. Luis de Velasco me ha ocupado. Y agora luego que el mandato de V. M. re- civi di noticia dello al Padre Fray Agustin de Coruña Provincial de la orden de nuestro Padre San Agustin en esta Nueva España, y el y toda la orden con gran voluntad y afición que tienen al servicio de V. M. obedecieron lo á el, y á mi mandado, y me mandó me aparejase á hacer este viaje con otros tres Religiosos. Y dado caso, que segund mi edad que pasa de 52 años (1) y falta de salud que de presente tengo, y los muchos trabajos que desde mi mocedad he pasado, estaba necesitado de pasar lo poco que me resta de vivir en quietud; pero considerado el gran zelo de V. M. para en todo lo que toca al servicio de nuestro Señor Dios, y augmento de su Santa Fé Católica, me he dispuesto para los trabajos desta Jornada solamente confiando en el auxilio Divino, mediante el qual en su misericordia espero que su Divina Magestad y Vuestra Real Persona han de ser servidos muy mucho. El Virrey D. Luis de Velasco me ha comunicado el mandato de Vuestra Real Magestad á cerca de lo que toca á la Navegación que manda hacer al Poniente; y tratado con el lo que me ha parescido que conviene al servicio de nuestro Señor, e de Vuestra Magestad á cerca deste negocio, á su Señoría le ha parecido que Vuestra Magestad será servido en que se dé cuenta á su Real Persona dello. E asi juntamente con esta va mi parescer sobre ello para que Vuestra Magestad mandado ver, provea lo que más fuere su servicio. A V. M. Suplico se resciva de mi la voluntad con que sirvo, que es con deseo de acertar en el servicio de nuestro Señor Dios, y de V. M. cuya Real Persona, y muy gran Estado nuestro Señor guarde y conserve con augmento de muy mayores Reynos y Señoríos y después le lleve á la Gloria Celestial para que goce de aquel Reyno de la Eternidad para donde le crió. De México á 28 de Mayo de 1560.=S. C. R. M.=Beso los Reales pies y manos de V. M. vuestro muy humilde capellán y menor siervo=Fray Andrés de Urdaneta.

 

Otra de Urdaneta en ampliación de la anterior (fecha ibidem).

S. C. R. M.=Porque paresce que podría haber algún inconveniente ó escrúpulo en hacer la Navegación que V. M. manda hacer para lo del Poniente desde esta Nueva España por el modo que es servido de mandar que se haga, mandando que vayan derechos en busca de la Isla Filipina por la misma razón que V. M. expresa en el mandato que embia, que es que no entren en lo de Maluco porque no parezca que se contraviene al asiento que V. M. tiene tomado con el Serenísimo Rey de Portugal; pues es manifiesto, y está claro, que la Isla Filipina no solamente está dentro ,de los términos de lo del empeño (2), empero la punta que sale de la dicha Isla á la parte del Levante, está en el meridiano de las Islas del Maluco, y la mayor parte de toda la dicha Isla está más al Poniente del meridiano de Maluco; y el asiento ó concierto de lo capitulado sobre lo del empeño es que desde las Islas de Maluco ácia la parte del .Oriente en 17 grados mediendolos por la Equinocial que son 297 leguas y media á respeto de 17 leguas y media cada grado, se eche una linea que vaya de polo á polo; y que al Poniente desta tal linea de aquel semicírculo, ninguna de las Armadas de V. M. ni de sus vasallos puedan entrar, ni poblar, ni contratar, hasta en tanto que se deshaga la venta, ó empeño que esta hecho; é porque como he dicho, la Isla Filipina, no solamente está dentro de lo del empeño, pero aun está la mayor parte della mas al Ocidente del Meridiano de las mismas Islas de Maluco. Por lo qual paresce que podria haber algún inconveniente en mandar V. M. que los dichos Navios, é gente fuesen á la dicha Isla Filipina sin mostrar alguna causa legitima, ó piadosa para ello: por lo qual paresce que V. M. seria mas servido que mandase que fuesen desta Nueva España dos Galeones, y un Patáx, que será menester para hacer el-viaje á descubrir por el Mar del Poniente desta Nueva España, por las partes que á su Visorrey Don Luis de Velasco le pareciere harando la Mar hasta lo que llega á los términos de lo del empeño que está hecho al Serenisimo Rey de Portugal, que es como está dicho hasta lo que señala é divide la linea que va echada de polo á polo mas al oriente de las Islas de Maluco 297 leguas y media, para que Vuestra Real Magestad tenga noticia de las tierras, é Islas, é gentes que hay en su demarcación, para que asi descubierto é sabido lo que hay, V. M. provea y mande lo que mas convenga al servicio de nuestro Señor Dios, y al suyo, é al bien de los naturales de las tierras que asi se descubrieren. Y demas deste mandato paresce que corresponderá bien y será cosa piadosa, que V. M. mande, que por quanto ha seydo informado, que en la Isla Filipina, y en otras Islas comarcanas á ella se perdieron algunos Españoles vasallos de V. M. que fueron á aquellas partes, asi en el Armada de Loaysa, que partió de España el año de 25, como de los Navios que embió el Marques del Valle desde la Nueva España el año de 27 como de los que embió el Visorrey Don Antonio de Mendoza desde la dicha Nueva España el año de 42 demas de otros que se perdieron en un Navio del mismo Marques del Valle que veniendo del Perú para la Nueva España se desderrotó con tiempos contrarios, é se perdió en aquel Arcipiélago. E porque agora V. M. ha seydo informado que algunos de los dichos Españoles que asi se perdieron en algunos de los dichos Navios están presos y cautivos entre los infieles de la dicha Isla Filipina, es V. M. servido por servicio de nuestro Señor Dios, y por hacer bien y merced á sus súbditos y vasallos compadesciendose dellos, que los dichos Navios que asi fueren á descubrir, lleguen hasta la dicha Isla Filipina, donde los dichos Españoles están cautivos, y llegados en la dicha Isla, y surtos en ella sepan de los Indios naturales della, que Españoles hay en aquella Isla, y las demas comarcanas á ella, para que sabido los que hay rescaten, y compren á todos ellos, é á sus hijos si tubieren algunos porque no se pierdan sus Animas; é para los comprar asi lleben algunas mercadurías que sean tales que se sepa que mas agrade á los dichos Indios de las dichas Islas. E asi rescatados los dichos Españoles, é sacados del cautiverio en que están, den la vuelta para la Nueva España quando les paresciere que es tiempo convenible para hacer su Navegación, sin ir á las Islas de Maluco, ni sin ocuparse en tratos, ni mercadurías, ecepto comprando algunas cosas que sean dignas de ver para muestra, ó los bastimentos, é las demás cosas que tubieren necesidad para su Navegación. Y para hacer esta Navegación sea V. M. servido de mandar que se busquen los mejores Pilotos que se pudieren haber, demas de las personas platicas que irán en la Jornada, para que se trahiga la mas cierta relación que posible sea, asi de lo que nuevamente descubrieren, como de la longitud, é camino que hay desde la Nueva España, á la dicha Isla Filipina, y á las demas de su comarca, para qué se tenga entendido hasta donde llegan los 180 grados de longitud de la demarcación de V. R. M. E asi paresce que no solamente que hay justa causa para llegarnos á la Isla Filipina en busca de los dichos sus vasallos, para ponerlos en libertad, sacándolos del cautiverio en que están; pero paresce que hay obligación para ello, pues se perdieron yendo en servicio de V. R. M. Y demas del servicio que á nuestro Señor Dios se hará, é gran bien é merced á ellos en sacallos del poder de los Infieles, podrán aprovechar mucho con la lengua que sabrán y noticias que teman, de que V. R. M. será muy servido=Fray Andrés de Urdaneta.

 

Notas:

(1) Hay una nota que dice: «Esta es equivocación, pues según los escritores de su orden había nacido en 1498; y por tanto debe decir sesenta y dos años. Véase Fr. Gaspar de San Agustin en las conquistas de las Filipinas, lib. Iº, cap. 30.» Compruébase además por una carta del capitán Juan Pablo de Camón que aparecerá en su lugar oportuno.

(2) En documentos posteriores consta rectificada esta opinión de Urdaneta.