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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1537 Carta del virrey Mendoza sobre el gobierno de las Provincias

Antonio de Mendoza, Diciembre, 1537

"Yo escribí a Vuestra Majestad que convenía ponerse alcaldes mayores eh las provincias y partes que no llegaría el calor de esta Audiencia (de México), para que mirasen por los indios y procurasen su conservación y buen tratamiento; porque a causa de no haberlos, recibían muy grandes molestias y agravios. [...] (Pues) proveyéndose los alcaldes mayores que digo, sería excusar el. mal tratamiento de los indios, y adelantar mucho en su conversión y cristiandad, lo que ahora no se hace, ni aun lespasa por el pensamiento en muchas partes... Si Vuestra Majestad piensa que con ponerse corregidores en los pueblos basta, le hago saber que no hay otra cosa que más conviene, para el descargo de su real conciencia, que quitarlos; porque demás de proveer personas inhábiles, no tienen ningún cuidado de lo que toca a los indios, más que vacarles (es decir, hacerlos tributar al rey y no a encomenderos) y robarles lo más que pueden. Y todo esto carga sobre la real conciencia de Vuestra Majestad [...]

"Los naturales de estas partes tenían en su tiempo la orden y ceremonias en hacerse tecles,... que era una dignidad como de ser caballeros; y ahora al presente, los que tienen principio de cristiandad quedaban bien privados de esta honra, y los que no son buenos cristianos, aunque de temor, no osan hacer todas las ceremonias, hacen las que pueden. Y visto que los que más razón que sean honrados quedaban atrás, con parecer de algunas personas que tienen noticia de las cosas de estos, determiné hacerlos tecles en nombre de Su Majestad; teniendo entendido que ni ellos dejan de tributar, ni adquieren derecho ni señorío sobre macehuales (o gente del común), ni más que sólo un título honroso. Y para esto yo procuro de hacer primero información de cómo viven, y si son buenos cristianos y virtuosos; y habida ésta, hágolos confesar y oír misa, y después recibirles juramento. [...] y les digo que en nombre de Vuestra Majestad les hago tecles, y que pueden traer en sus mantas la divisa de las columnas de Vuestra Majestad, y ponerla en sus casas. Hasta ahora he hecho dos; pienso que ha de ser muy provechoso para incitarlos a cristiandad y virtud, y a que sean fieles y tengan honor a Vuestra Majestad".