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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Se une Chiapas a México

14 de Septiembre de 1824

La unión se realiza conforme a lo resuelto, dos días antes, el pasado día 12, por la comisión encargada de efectuar el plebiscito para que los chiapanecos se manifestaran a favor de su incorporación a México o a Guatemala, en los términos siguientes:

“…teniendo la vista los padrones originales y demás comprobantes á que se contrae la comisión, se resolvió: que la Provincia de Chiapa, compuesta de doce Partidos indicados y en ellos de ciento cuatro pueblos, presenta por base de su población ciento setenta y dos mil novecientas cincuenta y tres almas, Consecutivamente ceñida la calificación y discusión á los indicados pronunciamientos particulares, se tuvieron por legítimamente manifestados en favor de su federación á la República Mexicana á los pueblos siguientes: Ciudad Real, Chamula, Zinacautau, Partido de Llanos, con exclusión dé los pueblos de que se hará mérito en esta acta; el Partido de San Andrés, el de Huistan, el de Simojovel, Yajalon y Petalsingo, En su federación á la República de Guatemala los siguientes: pueblo de San Felipe, Zapaluta, Chico-mucelo, el Partido de Tuxtla, el de Tonalá, el de lstacomitan, el del Palenque, el pueblo de Tila y el Partido de Soconusco. Y habiéndose recorrido las actas de los pueblos del Partido de Ocosingo, Sabanilla, Turabalá, y Moyos, se calificó que no daban opinión ni á una ni á otra parte, y debían, por lo mismo, considerarse como indiferentes. En seguida se pasó á hacer la regulación, y resultaron por la federación de la República Mexicana noventa y seis mil ochocientas veinte y nueve almas, y por la de la República Guatemalana sesenta mil cuatrocientas, con lo que quedó evidenciada la mayoría de población en favor de la primera de dichas Repúblicas; y comparadas las dos sumas con más la que dan de sí los pueblos graduados por indiferentes con la base total de población indicada, se hallaron conformes. En cuya virtud la Suprema Junta provisional, conforme en todo á los sentimientos de su circular de 24 de Marzo último, en que ofreció respetar los votos de los pueblos, ha venido en declarar por legítimamente pronunciada esta Provincia de Chiapa, á fin de que este acto tenga toda la publicidad, carácter y solemnidad que demandan las leyes: para su debida firmeza quedó señalado el mártes 14 del presente para el pronunciamiento solemne…”

Así, hoy tiene lugar el pronunciamiento solemne de federación de Chiapas a la República Mexicana. En el acta respectiva queda asentado que: “el Presidente arengó manifestando que la suprema junta ve con el mayor placer efectuado el principal encargo de su misión con toda la imparcialidad que le es característica, respetando la opinión pública en la mayoría de los votos, bajo la base de población, congratulándose y exhortando á las autoridades y corporaciones á mantener el orden, y la más perfecta unión. Arengó del mismo modo el señor Agente del Supremo Gobierno de la Nación Mexicana ofreciendo al Estado Libre de Chiapa, á nombre del Supremo Gobierno á quien representa, toda su protección para encaminarlo a su mayor rango y felicidad. .. Acto continuo pasó toda la comitiva en unión de la Suprema Junta, y del señor Agente en medio de una gran orquesta, y numeroso pueblo con repique general de campanas, a la Santa Iglesia catedral, en donde en acción de gracias se cantó un solemne té deum, y habiendo regresado al salón por fin del acto, el señor Presidente insinuó lo satisfactorio que era el buen orden y júbilo general que la Suprema Junta advertía en los concurrentes y espectadores, propio de un pueblo libre, y virtuoso, que queriendo perpetuar la memoria de tan fausto suceso, se esmeró en el ornato de las calles y colgaduras, y especialmente en hermosear con dos hileras de árboles artificiales y cuatro arcos triunfales el espacio que media entre la casa de Juntas y la Santa Iglesia. Se leía en caracteres de oro el lema siguiente: Viva la Religión. Viva la Unión. Viva la justa libertad y nuestra federación. Tal fue la solemnidad que brillaba en aquel momento á que siguieron por la tarde regocijos públicos, y orquesta en la noche en las casas consistoriales con iluminación general”.

Culmina así, pacífica y democráticamente, por medio de un inusitado ejercicio de democracia directa, el conflicto iniciado por la declaración de independencia de Chiapas, que motivaron la abdicación del emperador Agustín de Iturbide y el establecimiento de una nueva república federal en México.

Este conflicto estuvo a punto de provocar el derramamiento de sangre, cuando el 19 de julio 1823, los chiapanecos acordaron constituir una Junta Suprema Provisional, en tanto se decidía la unión a México o a Guatemala y el gobierno mexicano envió a Ciudad Real al general Filisola, con las órdenes giradas el 30 de julio anterior, de que “valiéndose de los medios de persuasión y convencimiento”, procediera a disolver esa junta, a reinstalar a la diputación provincial y a reponer al jefe político anterior; en la inteligencia de que en caso de no tener éxito en su misión, dejara todo como estaba y diera libertad a Chiapas para decidir por sí misma su unión con México.

Filisola cumplió cabalmente sus instrucciones el 7 de septiembre siguiente, y creyendo resuelto el problema salió a Oaxaca; dejó al coronel Felipe Codallos con cien infantes y treinta jinetes para mantener el orden y la paz. Pero la indignación de quienes deseaban la unión con Guatemala no tardó en manifestarse.

El 2 de octubre de ese año de 1823, los descontentos, encabezados por Joaquín Miguel Gutiérrez, Fray Matías de Córdoba y Matías Ruiz firmaron el “Plan de Chiapas Libre”, en el que se ratificaban las tres garantías del plan de Iguala, se declaraba libre e independiente Chiapas para decidir lo que le conviniera; se reponíala Junta Suprema Provisional, para seguir gobernando hasta la unión a México, Guatemala u otra provincia; y se autorizaban recursos para su defensa. Asimismo, se otorgaba amnistía general en materia de opiniones políticas, y pese a que se decía que ninguna acción era contra México, se declaró nulo todo juramento de obediencia a su gobierno.

Durante las siguientes semanas, se les unieron grupos de Comitán, Tuxtla, Tonalá y otras localidades, que se armaron e impidieron que se jurara lealtad al gobierno mexicano y que se realizaran elecciones para renovar la diputación provincial, según lo dispuesto por Filisola. Sólo resistió la embestida Ciudad Real. Con este apoyo, la Junta Suprema Provisional repuesta por los descontentos fijó un plazo para que salieran las tropas mexicanas y nombró a Luís Antonio García, jefe político superior, y a Tiburcio José Farrera, comandante del Ejército de Chiapas Libre.

Sin estar enterado de lo que sucedía en Chiapas, el 26 de octubre siguiente, el Congreso mexicano expidió un decreto que liberaba a Guatemala del pacto con México, pero que ratificaba que Chiapas era parte del territorio mexicano. Sin conocerse este decreto en Chiapas, al día siguiente, los rebeldes entregaron su plan a la diputación provincial en funciones desde la disolución de la Junta, y al jefe militar al mando de las tropas mexicanas. Éstos sesionaron el día 28, hasta bien entrada la noche, finalmente, el coronel Codallos decidió no oponerse a la voluntad de la provincia, conforme a las órdenes recibidas el 30 de julio y retirar sus tropas, y la diputación resolvió que la Junta Suprema fuera repuesta.

El 30 de octubre, la Junta Suprema fue reinstalada, y de inmediato resolvió que la diputación continuara en funciones y nombró jefe político a Manuel García y comandante militar a Tiburcio Farrera. El 4 de noviembre de 1823 las tropas mexicanas evacuaron Chiapas. Pero el día 16 siguiente, el alférez Joaquín Velasco llamó a tomar las armas por la unión con México. En respuesta, los militares Matías Ruiz y Zebadúa, así como el civil Basilio Hernández, organizaron las llamadas Tres Divisiones, que integraron las fuerzas de Tuxtla, Los Llanos e Ixtacomitán. Sin derramar sangre, el 27 de noviembre capituló el alférez y espontáneamente sus fuerzas se dispersaron. Al amanecer ocuparon Ciudad Real las llamadas Tres Divisiones y la tropa eligió como su comandante a Zebadúa.

Sin embargo, la tropa de las Divisiones cometía graves abusos contra la población, al grado que el 10 de enero de 1824, el ayuntamiento decretó su salida de la capital chiapaneca. Además, acordó informar al gobierno mexicano de los hechos e inició nuevos esfuerzos para convencer a los disidentes de la unión a México.

Por su lado, el 16 de enero siguiente, la Junta Suprema publicó un manifiesto justificando sus acciones, dictó medidas administrativas, y nombró una comisión formada por Fernando Corona, José Mariano Coello, Manuel de Jesús Zepeda, José Ignacio Larrainzar y Matías Camacho, encargada de analizar las ventajas y desventajas de la unión con México o con Guatemala.

Pero las diferencias continuaban aunque ya era clara la decisión de pertenecer a una nación dentro de la cual Chiapas tuviera mejores oportunidades de vida, pero faltaba el acuerdo sobre cuál podría ser esa nación: el 23 de enero de 1824, el ayuntamiento de Ciudad Real solicitó su unión a México, la que fue seguida de inmediato por el ayuntamiento de Comitán; en tanto que el ayuntamiento de Tuxtla sostenía que era mejor unirse a Guatemala. Por esta grave e indefinida situación, no menciona a Chiapas como integrante de la nación mexicana el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana de 31 de enero de 1824.

A fin de solucionar las diferencias democráticamente, la Junta expidió una convocatoria el 24 de marzo del mismo año, para un plebiscito en que todos los habitantes de la provincia, incluyendo niños y mujeres, decidieran la unión a México o a Guatemala. Para que el voto no se diera en forma irresponsable e impensada, se fijó el plebiscito para el 12 de septiembre de 1824, a efecto de dar tiempo al debate. Se trataba de “explorar la opinión de los partidos, dirigiéndoles una circular para que cada uno de ellos dijese con franqueza si se declaraba por México ó por Guatemala, fundando su voto”… las actas y contestaciones de los pueblos servirían de base a la declaración final de la Junta Suprema.

Por su parte, el Soberano Congreso Constituyente mexicano, en un antecedente del principio de no intervención y respeto a la autodeterminación de los pueblos, decretó el 26 de mayo siguiente, la absoluta libertad de Chiapas para unirse o no a México. Las condiciones que dio el Poder Ejecutivo para que “la agregación de la provincia fuese la expresión fiel de la voluntad libre y espontánea” fueron: el desarme de todas las fuerzas de la provincia y la aceptación de José Javier Bustamante como mediador ante la Junta. México invitó a Guatemala a participar en el plebiscito, pero el gobierno guatemalteco, que reclamaba Chiapas y el Soconusco como integrantes de su territorio, no aceptó la invitación.

El plebiscito continuó pese a que el 24 de julio en Tapachula se levantó un acta por la que se separaba de Chiapas, se incorporaba a las provincias unidas de Centro-América, se nombraba jefe político y comandante militar; se autorizaba organizar tropas, y se acordaba jurar obediencia al gobierno de Guatemala. Por esos días también, el Soconusco trató de unirse a Guatemala, intento rechazado por el Congreso local, pero sorpresivamente, el 18 de agosto la Asamblea Constituyente de la América Central incorporó el Soconusco a Guatemala.

Para culminar el proceso de consulta mediante el plebiscito, el 28 de agosto la Junta nombró una comisión compuesta por Martín Esponda, Joaquín Miguel Gutiérrez y Manuel Espinosa para que examinaran las actas y respuestas de los pueblos al plebiscito; y otra por Fernando Corona, Manuel Robles e Ignacio Ruiz, para que reconocieran los padrones. El 4 de septiembre se dio primera lectura al dictamen, y en las sesiones de los días 9 y 11, se acordó tomar de base los padrones de 1821, y que los faltantes se suplieran con el estado presentado por el ministro de hacienda. Por su lado, la Junta acordó el desarme de las tropas y declaró amnistía por la conducta política observada durante el plebiscito.

Fue así que el 12 de septiembre finalizó el plebiscito con la elaboración del acta de resultados a favor de la reincorporación a México, lo que dio base al pronunciamiento solemne que hoy tiene lugar.

El 2 de octubre de 1824, el Congreso mexicano aprobará la reforma del artículo 5º constitucional para incluir a Chiapas dentro de los estados de la federación mexicana. Chiapas jurará la Constitución Política de México el 13 de noviembre de 1824. El primer Congreso Constituyente chiapaneco se instalará el 5 de enero de 1825, el cual expedirá la Constitución del nuevo estado el 19 de noviembre del mismo año.

Guatemala no validará el plebiscito y el Soconusco será considerado como “territorio debatido”. Hasta 1842 el Soconusco quedará anexado a Chiapas en los hechos y jurídicamente, hasta la firma del tratado de límites México-Guatemala el 27 de septiembre de 1882, cuando también quedará definitivamente reconocida Chiapas como parte integrante del territorio mexicano.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.