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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Villa y Obregón proponen desaparecer la vicepresidencia e inhabilitar a funcionarios y militares en activo para aspirar a la Presidencia.

3 de Septiembre de 1914

Después de la toma de Zacatecas, se agudizaron las tensiones entre Francisco Villa y Venustiano Carranza, discrepancias que tienen un receso temporal por el Pacto de Torreón del 8 de julio de 1914, celebrado entre la División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noroeste, por el que se acuerda que Villa presente disculpas a Carranza por haber intentado fusilar a Chao; que Carranza siga como primer jefe, Villa sea nombrado jefe de la División e independiente de Obregón y Pablo González.

Villa reconocería a Carranza con la condición de que asumiera la presidencia de manera interina, convocara a una convención de generales y gobernadores revolucionarios para acordar la fecha de elecciones y formulara el programa de gobierno.

Los acuerdos no fueron acatados por parte alguna y el conflicto estalló en agosto de 1914. Además, Villa apoya a Maytorena, mientras Obregón, Hill, Calles y Alvarado, reanudan los pasos para la consolidación de su grupo político. En este conflicto, Obregón se salva de ser fusilado por Villa.

Uno de los orígenes de la ruptura Villa-Carranza es la desconfianza con que Villa comenzó a ver al Primer Jefe por algunas medidas administrativas tomadas por él y que le restaban autoridad como lo fue su intervención en el manejo de los ferrocarriles que dependían de la División del Norte –había prohibido el uso de cualquier carro o locomotora, sin que fuera avisado, por lo que Villa estaba completamente inmovilizado y según refiere Silvestre Terrazas en El Verdadero Pancho Villa, se sentía “en condiciones de prisionero”- así como la protección que daba al Gobernador de Chihuahua, Manuel Chao; y, hasta por algunas medidas de carácter militar pues el control impuesto a sus movimientos lo obstaculizaba hasta “en sus más pequeños detalles”. Además, hubo intrigas que favorecieron el clima para que se produjera dicha ruptura, como fue el caso del acercamiento del agente consular especial de los Estados Unidos, George C. Carothers, comisionado por su Gobierno para buscar proteger los intereses norteamericanos, en el área dominada por Villa; además, Carothers recibió instrucciones de que procurara disminuir o desvirtuar el impacto que hubiera podido producir en los constitucionalistas la invasión norteamericana de Veracruz. Carothers informó al Departamento de Estado: "Villa piensa que Carranza puede escribir bellas notas desde Chihuahua, pero que él (Villa) está aquí haciendo todo el trabajo. Si podemos retener a Villa unos cuantos días en Juárez, siempre que no lo haga cambiar el embargo propuesto, tengo la esperanza de asegurar la neutralidad de los constitucionalistas a través de Villa." Es decir, pensaban usar a Villa para neutralizar cualquier acuerdo que no conviniera al Departamento de Estado por lo que un distanciamiento virtual entre Villa y Carranza facilitaría la realización de su encargo de proteger a los intereses norteamericanos.

A esto se aunó la toma de Zacatecas. Villa, convencido de que Pánfilo Natera se hallaba en una situación muy comprometida ante el Ejército Federal; y de que el auxilio de tres o cuatro mil hombres, no servirán para tomar la plaza; arguyó que era necesario enviar más elementos si se quería evitar sufrimiento innecesario a sus tropas; que lo adecuado sería enviar a toda la División del Norte; y que además, su tropa estaba acostumbrada a pelear toda junta “sin mezclas extrañas de contingentes no identificados con ella”; que había que retrasar el ataque pues por deslaves se había arruinado la vía y que por eso no llegarían a tiempo… y Carranza respondía recordándole una de sus derrotas. Después de un intenso intercambio de telegramas en medio del cual, dejó el mando de sus tropas que en ese momento sumaban más de treinta mil efectivos. Francisco J. Múgica refiere que “la desconfianza entre Villa y Carranza iba en crescendo. Don Venustiano era muy celoso de su poder”. Carranza convocó a los generales de la División del Norte para que designaran a un sustituto de Villa; ellos, le pidieron reconsiderar la aceptación de la renuncia de Villa; pero Carranza no cedió; el 14 de junio de 1914, los villistas rehusaron obedecer y decidieron seguir a su Jefe, quien al día siguiente salió de Fresnillo rumbo a Zacatecas desacatando las órdenes de Carranza. Villa ordenó a Tomás Urbina y Felipe Ángeles tomar la vanguardia y esperaran para iniciar el ataque hasta que él llegara. Como resultado inmediato, el 19 de junio, Carranza cesó del cargo de Subsecretario de Guerra a Felipe Ángeles por no haber “sabido corresponder a la confianza que le ha dispensado esta jefatura cometiendo una falta grave de insubordinación”. Entretanto, desde Saltillo, Coahuila, los generales de la División del Noroeste enviaban comunicados a los de la del Norte para persuadirlos a resolver el problema de la desobediencia.

El 23 de junio de 1914 a las diez de la mañana las columnas villistas atacan Zacatecas; por la tarde, ya habían tomado la plaza a los federales.

La situación de Carranza era delicada pues la ocupación de Zacatecas, realizada sin su autorización, mermaba su autoridad y la unidad del mando.

Algunos generales constitucionalistas trataron de mediar entre Villa y Carranza para que volvieran a entenderse; de modo que entre el 4 y el 8 de julio, en Torreón Coahuila, tuvieron lugar unas conferencias entre representantes del Cuerpo de Ejército del Noreste y de la División del Norte; de las que resultó el “Pacto de Torreón”. Con este objetivo, en el Banco de Coahuila concurrieron por los villistas, el general José Isabel Robles, doctor Miguel Silva e ingeniero Manuel Bonilla, actuando como secretario el coronel Roque González Garza; y por parte de la División del Noroeste los generales Jacinto B. Treviño, Cesáreo Castro y Antonio I. Villarreal, actuando como secretarios Ernesto Meade y Fierro. Entre los temas que discutieron y aprobaron estaban la falta de cumplimiento del Plan de Guadalupe y pedían que fuera reformado; que a la entrada de los revolucionarlos a la capital de la República, se celebraría una convención de generales que elegiría al presidente interino, cargo que no podría recaer en ninguna persona que hubiera sido encargada del Poder Ejecutivo durante algún tiempo, con lo cual se hacía la tácita exclusión del Primer Jefe. Pero, lo más importante de lo tratado en Torreón fue la consideración de temas sociales, pues se comprometían a luchar por la emancipación económica de los campesinos y de los obreros y la solución del problema agrario y la llamada "Cláusula de Oro", que se agregaría al Plan de Guadalupe y ésta consistía en el compromiso de la División del Norte y del Ejército del Noroeste a combatir hasta acabar con el Ejército Federal, que sería sustituido por el Ejército Constitucionalista; esta cláusula también estipulaba que el Clero que material o intelectualmente hubiera apoyado al usurpador Victoriano Huerta, sería castigado y se les exigirían a los sacerdotes las debidas responsabilidades. También acordaron la permanencia provisional de Carranza como encargado del Poder Ejecutivo; que Villa y la División del Norte tendrían el mismo rango de las columnas de Obregón y Pablo González; que todo el Ejército constitucionalista quedaría bajo las órdenes de Felipe Ángeles; y, que citarían a una Convención de delegados del Ejército Constitucionalista para fijar fecha de elecciones, y discutir un programa de gobierno.

La respuesta de Carranza al Pacto de Torreón, fue la formulación de consideraciones relativas a la organización de la junta de generales con mando de fuerzas del Ejército Constitucionalista; que asistirían también los gobernadores de los Estados; que la junta debería tener por objeto estudiar y resolver lo conducente a las reformas de distinta naturaleza, que debían llevarse a la práctica durante el Gobierno provisional, y fijar la fecha en que tenían que celebrarse las elecciones generales y locales en la República. Al referirse a la cláusula octava del Pacto de Torreón, dijo que los asuntos en ella tratados eran ajenos al incidente que había motivado las conferencias. Sobre la elevación de la División del Norte a Cuerpo de Ejército, dijo estaba comprendida dentro del Cuerpo de Ejército del Noroeste, aunque permaneciera independiente de dicho Cuerpo, y conservara el nombre y carácter que ya tenía. Además, Carranza le negó a Villa el ascenso a General de División y también se negó a reinstalar en el puesto de Subsecretario a Felipe Ángeles. Carranza luchaba por mantener su autoridad.

Por otra parte, estaba el asunto de José María Maytorena, Gobernador de Sonora, quien habiendo estado vinculado a los intereses del gobierno usurpador de Victoriano Huerta, no promovió su desconocimiento y había pedido licencia por seis meses; al volver, hubo crisis de autoridad, pues el congreso local, había decretado su adhesión al Plan de Guadalupe y a Maytorena sólo le quedaba acatarlo, ya que no tenía facultades para desconocerlo. De modo que, en esta situación que obedecía a la tibieza con que Maytorena se había manejado, Obregón detentaba autoridad sobre Maytorena; y Carranza, gobernador de Coahuila, “ejercía actos de gobernante federal que tenían que ser acatados en lo que correspondiera a Sonora”; pero ahora, Maytorena se quejaba de que se había atentado contra la soberanía del Estado y se erigió en su defensor. Dado que este hecho coincidió con el de los villistas respecto al Plan de Guadalupe, fue posible un acercamiento con el punto de vista de Maytorena. El origen de la autoridad de Carranza, estaba en dicho plan. Maytorena, en franca rebeldía, secundado por las fuerzas que sitiaban Guaymas, desconoció a Carranza, apresó al jefe de la Zona Militar, Salvador Alvarado, tomó Nogales que estaba guarnecida por Arnulfo R. Gómez, cuya columna era comandada por Plutarco Elías Calles.

El 16 de julio, desde Orizaba, Veracruz, Huerta giró un telegrama a los gobernadores de los estados comunicándoles su renuncia. El 17, Pascual Orozco se levantó en armas contra Carranza; el 19, Zapata expidió el Acta de Ratificación del Plan de Ayala, con la que definía su posición política; comenzó la concentración de fuerzas constitucionalistas en la capital del país y, ante las tendencias divisionistas se imponía como urgencia buscar conservar la unidad revolucionaria.

Álvaro Obregón, como jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste, pidió a Carranza lo comisionara para tratar de acercarse a Villa; Carranza dudó de que fuera idóneo, pues Ángeles, asesor de Villa, estaba distanciado de Obregón. Finalmente, Obregón con una pequeña escolta, salió a Chihuahua el 21 de agosto. Carranza comunicó a Villa el arribo de su enviado y que debía acompañarlo a Sonora, para tratar el asunto de Maytorena. Por la noche del 28 de agosto llegaron a Sonora, y al día siguiente se entrevistaron Obregón y Villa, representantes de Carranza, y Maytorena y Calles como partes interesadas en la situación de Sonora; convinieron en desplazar a Calles de Sonora y en que Maytorena reconociera a Obregón como jefe del Cuerpo del Ejército del Noroeste, quien a su vez nombró a Maytorena jefe de las fuerzas de ese Estado. Refiere Manuel González Ramírez (La Revolución Social en México), “…para Maytorena… había resultado contraproducente… los arreglos con Villa consolidaban la autoridad militar de Obregón y, en último análisis, la autoridad de Carranza, la intriga subterránea fue el recurso puesto en práctica para dejar sin efecto los acuerdos acabados de tomar por Maytorena, Villa y Obregón”. Además, Obregón autorizó que el General Alvarado y su Estado Mayor continuaran presos.

Esa misma noche, amigos del Gobernador, hicieron circular un libelo que injuriaba a Obregón lo cual causó su enojo y en respuesta, destituyó a Maytorena de la Comandancia Militar del Estado; entonces, Villa y Obregón, sugirieron que también sería retirado del gobierno, proposición que fue aceptada por Carranza y nombró en su lugar a Juan G. Cabral, a fin de que pasara a encargarse del Gobierno y de la comandancia militar de Sonora y puso al mando de Benjamín Hill las tropas que estaban bajo las órdenes de Calles. Obregón, en su libro Ocho Mil Kilómetros en Campaña, refiere los hechos pero no abunda en el contexto político. (Ver Documento) El 31 de agosto, Villa y Obregón salen hacia Chihuahua y firman un documento para entregarlo a Carranza.

Aparentemente todo volvía a la tranquilidad; este día 3 de septiembre, Villa y Obregón envían un memorándum al Primer Jefe en el que proponen para la reorganización del país desaparecer la vicepresidencia e inhabilitar a funcionarios provisionales y militares en activo para ser electos a la Presidencia de la República. Evidentemente, Carranza no admitió las propuestas. Analiza Juan Barragán en Historia del Ejército Constitucionalista-, “… volviendo al hecho que se pretende señalar o sea la separación del señor Carranza del poder político y militar que desempeñaba como Jefe Supremo de la Revolución Constitucionalista, cabe observar lo siguiente: … se trataba de eliminar del poder al señor Carranza, en un plazo relativamente corto, dos o tres meses, que sería a lo sumo, lo que se tardaría en convocarse a elecciones. El señor Carranza, [13 de septiembre] en forma, también, inteligente, les dio una contestación (Ver Documento) sensata y que al mismo tiempo estaba de acuerdo con el sentir de la mayoría revolucionaria. Así las cosas, no había otro remedio sino esperar el resultado de la Convención que había convocado [el 14 de septiembre] el Primer Jefe para el día primero de octubre, en la Ciudad de México”.

Sin embargo, el contexto dio lugar a malos entendidos entre Villa y Obregón pues el primero se sintió traicionado por la remoción de Maytorena y pedía la retirada de Benjamín Hill a Casas Grandes (las tropas de Hill se habían movilizado sobre Nogales, Sonora, en poder de Maytorena) –dice Barragán, “la obsesión de Villa en la salida de las tropas de Sonora, obedecía a sus planes futuros de rebelión… y deseaba… que el señor Maytorena pudiera dominar militarmente en todo el Estado”. El 5 de septiembre Obregón saldrá a la ciudad de México, para entrevistarse con Carranza llegará el 7 acompañado por Silva y Díaz Lombardo, enviados de Villa; el 16 volverá a Chihuahua acompañado por Francisco Serrano, Rafael Villagrán y Carlos Robinson para invitar a Villa a la Convención de México; pero, en secreto avisará a Hill y a Calles que mientras estuviera en Chihuahua, no obedecieran sus órdenes. El 17 de septiembre, Villa pedirá a Obregón ordene a Hill la retirada de las tropas, discutirán acremente por lo que Villa consideraba un acto de traición y le amenazará con fusilarlo. Obregón dará la orden de que Hill concentre sus fuerzas en Casas Grandes. Una vez firmado el telegrama, Villa ordenará de fusilamiento; luego, recapacitará y dirá que no era un cobarde ni acostumbraba matar a los hombres indefensos y lo liberará. Hill responderá que no obedecerá la orden.

Por la mañana del día 21 Obregón notificará a Carranza que la División del Norte no estaba conforme con la convocatoria para la Convención y que irán delegados de Villa como muestra de “subordinación y respetuosa consideración” a Carranza. Por la tarde, Obregón regresará a México, acompañado por los villistas Eugenio Aguirre Benavides y José Isabel Robles. Al día siguiente, Villa pedirá a Carranza explicaciones por su actitud, quien le responderá con una reprimenda por haber hecho prisionero a Obregón; entonces, Vila responderá “…en vista de los procedimientos de usted que revelan un deseo premeditado de poner obstáculos para el arreglo satisfactorio de todas las dificultades y llegar a la paz que tanto deseamos… le participo que esta División no concurrirá a la Convención que ha convocado y desde luego le manifiesto su desconocimiento como Primer Jefe de República, quedando usted en libertad de proceder como le convenga”. Acto seguido, emitirá un Manifiesto (Ver Documento) redactado por Ángeles, en el que desconocerá a Carranza y llamará a que se unan a la División del Norte para separarlo del cargo de Jefe del Ejército Constitucionalista y del Poder Ejecutivo. “Al hacerse pública la ruptura, entre Villa y Carranza, fue instruido Carothers por su Cancillería para que interpusiera sus buenos oficios y evitara el rompimiento”.

Obregón regresará a México y cuando el tren llega a Estación Ceballos, recibirá la orden de Villa de regresar. Aguirre Benavides, Robles y Raúl Madero, intervendrán para salvar –por segunda vez- a Obregón de ser pasado por las armas. (Los demás generales villistas presionarán por la ejecución). Reiniciará el viaje a la ciudad de México y en la Estación Corralitos se recibirá nueva orden para el regreso del tren. Entonces, Obregón dispondrá que su escolta –dice González Ramírez- “cortaran los hilos telegráficos, aprehendieran al telegrafista de la estación y al fin de salvar sus vidas abandonaran el ferrocarril y se dispersaran para, con la fuga, llegar a territorio seguro. Así iban a proceder cuando llegó otro telegrama de Villa ordenando que el tren siguiera. Con zozobra prosiguieron el camino y faltando poco para llegar a Gómez Palacio encontráronse con un tren, del que supusieron sería alguna nueva treta de Villa. Más tarde fueron enterados de que era un convoy mandado por los generales Aguirre Benavides y Robles con un salvoconducto, y a la vez que era portador de la orden para hacerlos continuar con seguridad y garantías a Torreón”. Obregón llegaría a la ciudad de México el 26 de septiembre y de inmediato comunicará a Carranza el resultado de su fracasada intervención dado que no sólo no pudo evitar el distanciamiento entre Villa y Carranza, sino que se dio la ruptura.

Sin embargo, como resultado del Pacto de Torreón, el Plan de Guadalupe será modificado “para garantizar la formación de un gobierno que, representando los intereses del pueblo, fuese el resultado de la voluntad popular”; de ese pacto, surgió la propuesta de la Convención que después sería trasladada –el 10 de octubre- a Aguascalientes; hizo ver que ya era impostergable realizar cambios en la estructura social. Pero, sobre todo, imponer la paz, reconstruir las instituciones, convocar a elecciones y resolver el problema agrario, entre otras cosas. Lo que Obregón aprendió de Villa, lo utilizará en la campaña militar que iniciará contra él y concluirá con su derrota. Finalmente, Villa sí asistirá a la Convención de Aguascalientes. Luego, vendrá la ruptura Sonora-Carranza.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.