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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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El PRI pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Septiembre 1º 1997

Por primera vez en su historia el Partido Revolucionario Institucional PRI, hasta ahora hegemónico, pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Comenzará así una nueva etapa de gobierno sin mayoría o “gobierno dividido”, en el que el titular del poder ejecutivo no dispondrá para gobernar de la mayoría parlamentaria de su mismo partido, por lo que toda nueva legislación tendrá que ser negociada por el presidente o los diputados de su partido con los diputados de oposición y ya no será posible el acostumbrado “mayoriteo”.

En las elecciones pasadas, el PRI obtuvo el 39% de los votos; tendrá 239 diputados (47.8%); el PRD, ganó el 25% de los votos y contará con 125 diputados (25%), el Partido de Acción Nacional PAN con el 24.2% de los votos, obtendrá 121 diputados (24.2%); el Partido Verde Ecologista PVEM con un 4% de votos, tendrá 8 diputados (2%) y el Partido del Trabajo PT con 3% de los votos, contará con 7 diputados (1.4%).

Ante la ausencia de una mayoría parlamentaria que instaure la gobernabilidad de la Cámara, durante los últimos días del mes pasado, los grupos parlamentarios de los partidos de oposición hicieron un frente común para acordar con los del PRI nuevas reglas para manejar esta situación plural que por primera vez se registra en la Cámara de Diputados. Inclusive los diputados priístas amagaron con un golpe constitucional para que la Cámara no se integrara, no presentándose el grupo del PRI a la apertura de  sesiones. Finalmente, los grupos de oposición lograron que la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política se constituya en el órgano de gobierno de la Cámara en sustitución de la Gran Comisión, que hasta la legislatura pasada realizaba esta importante función. Es así como Porfirio Muñoz Ledo será elegido como presidente de la Cámara, responderá el III Informe de Gobierno del presidente Ernesto Zedillo y terminará su breve intervención recordándole al presidente que el cambio democrático se sintetiza en la mutación “del súbdito en ciudadano'', y evocará las palabras de la justicia mayor de Aragón ante el monarca: “Cada uno de nosotros somos tanto como vos, y todos juntos valemos más que vos''.

Una de las primeras decisiones de la nueva legislatura será la de instalar tableros electrónicos para agilizar y hacer públicas las votaciones nominales de los asuntos votados por el pleno. Se iniciará así una nueva etapa de pluralismo parlamentario.

Meses antes, durante la jornada electoral del pasado domingo 6 de julio, los ciudadanos votaron para renovar toda la Cámara de Diputados; 32 de 126 senadores; las gubernaturas de seis estados con sus congresos locales; 220 presidencias municipales y, por primera vez, elegir democráticamente al jefe de gobierno del Distrito Federal. Los resultados sorprendieron tanto que de inmediato la elección fue considerada como “histórica”.

En el Senado, el PRI perdió la mayoría calificada necesaria para aprobar reformas a la Constitución: tendrá 77 de los 128 senadores (60%). Aunque el PRI conserva la mayoría simple en la Cámara de Diputados y la mayoría absoluta en el Senado, deberá equilibrar su fuerza y cambiar la forma de relación con los otros partidos y con el gobierno. Sin embargo, a pesar de que la votación cambió la geografía electoral y la correlación de fuerzas políticas, no será suficiente para que la oposición pueda modificar la política económica neoliberal seguida por el gobierno priísta.

En cuanto a la elección para el cargo del gobierno de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas (PRD) obtuvo el 48.11% de los votos; los otros candidatos, Alfredo del Mazo (PRI), el 25.59%; y Carlos Castillo Peraza (PAN), el poco más del 15.53% de los votos.

En cuanto a las gubernaturas, en seis (Campeche, Colima, Querétaro, Sonora, San Luis Potosí y Nuevo León) de los treinta y un Estados, el PAN ganó las de Querétaro y Nuevo León. Además, el PRI perdió también la mayoría de las capitales de los Estados, pues en esta elección sumó cuatro capitales perdidas, por lo que el PRI tendrá sólo 15 de las 31 que hay; el PAN, 14, el PRD, 1; y el PT, 1.

Respecto a las presidencias municipales, el PRI también perdió la mayoría de la población localmente gobernada: PRI: 40.2%; PAN, 40.1%; PRD, 19.2% y otros partidos 0.5%. Esto significa que de los 2 mil 378 ayuntamientos del país, el PRI gobernará en 1 mil 755, el PAN a 311 y el PRD a 251; esto significa también que las capitales de los Estados con mayor población e importancia política y económica, excepto Chihuahua y Toluca, estarán localmente gobernadas por la oposición.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.