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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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La televisión llega a México. Inicia sus transmisiones regulares XHTV Canal 4 con el IV Informe del presidente Miguel Alemán Valdés

Septiembre 1 de 1950

 

XHTV Canal 4 está concesionado a Televisión de México, S.A., propiedad del señor Rómulo O’Farril, dueño también del diario "Novedades". Las transmisiones de prueba se realizaron desde el 26 de julio anterior y ayer se inauguró formalmente el primer canal de televisión en México, con un programa especial transmitido en vivo desde el Jockey Club del Hipódromo de las Américas.

El 21 de mayo 1951 comenzará sus transmisiones regulares XEWTV, Canal 2, concesionado a la empresa Televimex, S.A., de Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien también es propietario de las estaciones de radio XEW y XEQ, y accionista mayoritario de Radio Programas de México, la cadena radiofónica más importante del país y también la más grande productora de programas radiofónicos en México. Es el concesionario con la mayor experiencia en la radiodifusión comercial.

El 18 de agosto de 1952, se les unirá la empresa Televisión González Camarena SA, concesionaria de XHGC, Canal 5, propiedad del ingeniero Guillermo González Camarena. Es el concesionario con el mayor conocimiento técnico del nuevo medio.

Desde 1934, González Camarena, experimentó con programas producidos en equipos de televisión construidos por él mismo, en los que participaban las actrices radiofónicas Rita Rey y Emma Telmo. Después, con ayuda del presidente Lázaro Cárdenas trajo a México un equipo de televisión en junio de 1935, y pudo continuar sus experimentos en los estudios de la radiodifusora del Partido Nacional Revolucionario PNR. En 1940 patentó en México y en los Estados Unidos un sistema de televisión a colores denominado Tricromático, basado en los colores verde, rojo y azul. En 1942, lanzó la primera señal experimental de televisión al aire. En 1946 transmitió experimentalmente un programa sabatino mediante un circuito que iba de su domicilio a la XEW, en la cual era jefe de operaciones. En los siguientes años, González Camarena instaló circuitos cerrados de televisión en las tiendas más importantes de la ciudad de México y en cines de la Cadena de Oro, propiedad de Azcárraga Vidaurreta, para dar a conocer al público el nuevo invento y anuncios comerciales. (Mejía Barquera Fernando. 50 años de televisión comercial en México 1934-1984. Cronología).

Las concesiones fueron otorgadas tras conocerse el estudio que encargó el director de Bellas Artes, Carlos Chávez, por instrucciones del presidente Miguel Alemán- a Salvador Novo y a González Camarena sobre los modelos privado-comercial y monopolio estatal de la televisión, que desde finales de los años treinta venían funcionando en Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente.

Según la UNESCO (La radio y televisión pública. ¿Por qué? ¿Cómo?) han existido tres modelos de televisión en el mundo:

"En los Estados Unidos de América, tras muchos debates, se estimó que el interés público sería mejor servido si se dejaba la radio en manos de empresarios privados deseosos de ofrecer a los auditores lo que estos últimos, según se decía, deseaban oír. Se aplicaron a la radiodifusión los principios de mercado que rigen los demás sectores de actividad comercial. Se estimó que la oferta y la demanda podían servir los intereses de los radiodifusores privados y los del público. El recurso a la publicidad como modo de financiación de la radiodifusión aseguraba, según se creía, que los difusores privados procurarían constantemente satisfacer la demanda: ¿acaso el precio que pagan los anunciantes por los espacios publicitarios no está vinculado a la capacidad de atraer el número más elevado posible de oyentes? Y si los oyentes sintonizaban una emisora, era porque estaban satisfechos, de un modo general, con los programas propuestos. El modelo comercial nació, pues, de una gran confianza en la capacidad de los mecanismos del mercado para responder a los gustos de los consumidores, así como de una fuerte renuencia a permitir que el Estado dominara un medio de comunicación de masas al cual se asignaba, por otra parte, un enorme potencial de información y de influencia. En ese momento, la participación directa del Estado en la radiodifusión se percibía como peligrosa.

Esta desconfianza con respecto al Estado, del mismo modo que la confianza en los mecanismos del mercado, no prevalecía en todas partes, empero. En otros países, el modelo estatal se desarrolló según una concepción dirigista del cometido de la radiodifusión en la sociedad. Aunque el control estatal haya podido ejercerse sobre una radio confiada a radiodifusores privados, las más de las veces se optó por una radio gubernamental, bajo la tutela de las autoridades políticas. Centralizada y erigida en monopolio, la radiodifusión, en ese modelo, se construyó sobre la idea de que está justificado que el Estado utilice los medios de comunicación para sus propios fines. En ese contexto, se ve al Estado como garante del interés público, interés que el propio Estado define (Como más de veinte años después sería el Canal 13 del gobierno de Echeverría y después IMEVISION financiados total o principalmente con fondos gubernamentales).

En ciertos países se rechazó pues la idea de que el interés público, en la radiodifusión, pudiera concordar con los intereses particulares de empresas privadas que buscaban en primer lugar la rentabilidad de sus actividades. Pero en esos países no se desconfiaba sólo del mercado, se desconfiaba también del Estado. Debido al potencial de la radio en los planos social, cultural y político, se consideró que la participación demasiado directa del Estado en un ámbito vinculado más ampliamente al pensamiento y la expresión no era deseable. Por lo general, es la distinción entre radio y televisión pública y radio y televisión estatal la que resulta menos evidente cuando llega el momento de comparar los diferentes modelos en la materia. Una noción fundamental para comprender esta diferencia es bien conocida en Gran Bretaña: es la relación “a distancia” entre el Estado y el servicio público de radio y televisión. En vez de situarlo directamente bajo la tutela del Estado, se decidió confiarlo a un organismo que actuaría en el interés público y gozaría de autonomía suficiente para evitar las injerencias políticas o burocráticas". (Como la BBC, financiada mediante una licencia anual pagada por todos los usuarios de este servicio público televisivo).

Novo elogió a la televisión británica estatal British Broadcasting Corporation BBC y González Camarena destacó la conveniencia técnica y comercial de vincularse con la televisión comercial-privada existente en los Estados Unidos. El presidente Miguel Alemán se decidió por desarrollar la televisión por medio de empresas comerciales, como venía funcionando ya la radio, es decir, al estilo norteamericano.

Según Fernández y Paxman (El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa), las concesiones fueron otorgadas en primer lugar a O'Farril, socio y prestanombres del presidente Alemán y yerno del general Maximino Ávila Camacho. El trato fue que los junior de Alemán y O'Farril ingresarían al negocio televisivo. En segundo lugar, se benefició al magnate de la radio Azcárraga Viduarreta, ya que González Camarena, además de ser su empleado, carecía de capital para el desarrollo de su canal, lo cual lo obligó desde el principio a depender de Azcárraga.

Doralicia Carmona. Memoria Política de México.