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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Demetrio Vallejo encabeza el nuevo comité ejecutivo del sindicato de ferrocarrileros

28 de Agosto de 1958

En la Arena México, en una magna asamblea, toma posesión el nuevo comité ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana STFRM. Como secretario general figura Demetrio Vallejo. Al acto  concurren ferrocarrileros, telegrafistas, maestros, petroleros, telefonistas y estudiantes. Vallejo se pronuncia por la depuración del sindicalismo mexicano.

Culmina así el conflicto intergremial iniciado el 8 de julio de este año, cuando después de una serie de paros los días 26, 27 y 28 de junio, organizados por Demetro Vallejo en demanda de aumentos salariales, que fueron solucionados por las autoridades, renunció en masa todo el comité ejecutivo del STFRM y el gobierno anunció que reprimiría sin contemplaciones toda agitación y envió al ejército para evitar que estallara la violencia entre los grupos en pugna. El día 14 siguiente, Vallejo fue electo secretario general del comité ejecutivo del STFRM, pero una fracción disidente se proclamó como la dirigencia legal.

Los líderes que se disputaban la dirección del sindicato eran Demetrio Vallejo y Salvador Quiroz, reconocido oficialmente por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

El 2 de agosto pasado, Vallejo ordenó un paro indefinido hasta que las autoridades reconocieran al comité que encabezaba, pero el gobierno declaró ilegal el paro y la iniciativa privada demandó la represión de los disidentes. El ejército reanudó el servicio, cateó las oficinas de las secciones sindicales 16 y 17, y aprehendió a los dirigentes sorprendidos en actos de violencia y agitación. Por su parte, la gerencia de Ferrocarriles amenazó con despedir a los trabajadores que no se presentaran a trabajar.

Finalmente, ante la fuerza de la disidencia, el 6 de agosto se firmó un convenio entre Vallejo y Roberto Amorós, director de Ferrocarriles, mediante el cual se reanudó el servicio, de modo que ese día comenzaron a moverse 400 de los 546 trenes que corrían diariamente.

Sin embargo, el problema continuó, e inclusive tres diputados denunciaron actos de sabotaje cometidos por vallejistas en diferentes lugares del país. No fue sino hasta después de largas negociaciones que se llegó al reconocimiento del comité encabezado por Demetrio Vallejo.

El 25 de febrero de 1959, ya como secretario general del sindicato ferrocarrilero, Vallejo emplazará  una nueva huelga que será declarada ilegal por los tribunales. Tras el fracaso de las pláticas de última hora, entre los líderes y los secretarios del Trabajo y del Patrimonio Nacional, el 28 de marzo, por la tarde, serán aprehendidos Vallejo, Hugo Ponce de León y Alejandro Pérez, y en la noche no menos de 15 mil ferrocarrileros en varias ciudades del país. En los cuarteles se interrogará y torturará a obreros, estudiantes, y particulares acerca de “las causas verdaderas del movimiento”; dos miembros de la embajada soviética serán expulsados del país, acusados de haber provocado las agitaciones.

Ante la feroz represión, Gilberto Rojo Robles, secretario de organización del STFRM, anunciará que el gobierno pondrá en libertad a los detenidos y desalojará los edificios de las secciones sindicales si se levanta la huelga. Así, el 3 de abril terminará el conflicto con la reanudación de labores de los frustrados huelguistas. El 15 de abril siguiente, Alfredo A. Fabela será “elegido” nuevo secretario general del STFRM.

Terminará así el primer intento de democratización sindical.

Suprimido el sindicalismo independiente, también Rojo Robles será encarcelado y miles de trabajadores serán despedidos. Demetrio Vallejo Martínez será acusado de disolución social y sabotaje; será condenado  y pasará 11 años en la Penitenciaría de Lecumberri. Hasta julio de 1970 será puesto en libertad.

Demetrio Vallejo nació en Espinal, Tehuantepec, Oaxaca, en 1910. En 1934 ingresó como obrero a los Ferrocarriles Nacionales de México. Pese a ser autodidacta, fue autor de libros como “Yo acuso”, “Mis experiencias y decepciones en el palacio negro de Lecumberri” y “Las luchas ferrocarrileras que conmovieron a México”.

Ya libre, Vallejo denunciará la intención gubernamental de privatizar y depauperar los ferrocarriles mexicanos para favorecer el desarrollo del transporte carretero en manos de políticos enriquecidos, como Carlos Hank González. Participará en la fundación del Comité Nacional de Organización y Auscultación, de modo que en 1974 será uno de los fundadores del Partido Mexicano de los Trabajadores, PMT, junto con Heberto Castillo. En 1983 será expulsado del PMT, se afiliará  al Partido Socialista Unificado de México, PSUM, y será diputado federal a la LII Legislatura (1985-1988). Morirá el 25 de diciembre de 1985.

Hugo Gutiérrez Vega, dirigente juvenil panista que salió del PAN tras apoyar la huelga ferrocarrilera de 1959, expresará medio siglo después: “Demetrio Vallejo era un hombre sencillísimo; era un hombre de pueblo, un obrero, tenia facilidad de palabra, pero no pretendía utilizar palabras complicadas, hablaba con palabras llanas, lo entendían perfectamente sus compañeros, bondadosísimo y de un valor a toda prueba, sin hacer alarde de ese valor, con ideas clarísimas de lo que quería. Yo lo ubicaría en una izquierda democrática, porque su proyecto era democratizador del sindicato, pero su posición era obviamente de izquierda...Demetrio fue un hombre excepcional, yo pienso que todavía no lo valoramos lo suficiente y que necesitamos hacer un estudio profundo de sus discursos e intervenciones en reuniones sindicales. De esta manera lograremos ubicarlo en el lugar de honor que se ganó en la historia de la democracia mexicana."

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.