Home Page Image
 

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

El contenido de la Memoria está a disposición como apoyo didáctico para los docentes de historia. Solicítelo en el siguiente enlace:

Solicitud de Descarga

Contacto:
MemoriaPoliticadeMexico@gmail.com

 

Comentarios:
MePolMex@gmail.com

 
 

 


 


Se establece la Suprema Junta Nacional Americana en Zitácuaro, Michoacán.

Agosto 19 de 1811

A iniciativa de Ignacio López Rayón, los principales jefes y oficiales del ejército insurgente, reunidos en una asamblea representativa de carácter cuasi constituyente, declaran que asumen las atribuciones de la soberanía en nombre de Fernando VII, a quien “otorgan reconocimiento político como monarca de la América mexicana, del mismo modo que los españoles lo habían hecho en España; a condición de que la nación americana, no la española, ejerciera el gobierno del reino”, según asienta José Herrera Peña (Raíces -históricas, políticas, constitucionales- del Estado Mexicano). Se pronuncian por la “monarquía con monarca, reconocida y declarada, aunque limitada -o moderada- por una ley nacional. El rey detentaría la jefatura del Estado, pero no la del gobierno, reservado éste para la nación y ejercido por sus notables”.

Esta posición abandona la idea de una “monarquía sin monarca -en dirección hacia la república a través del protectorado-, iniciada, fomentada y proseguida hasta entonces por Hidalgo”, quien sostenía que el monarca español "era un ente que no existe" y realizaba sus actos legislativos, administrativos, militares y judiciales en nombre de la Nación.

Asisten a la asamblea el teniente general José Ma. Liceaga y el doctor José Sixto Berdusco -como apoderado del señor teniente general José Ma. Morelos-; los mariscales de campo Ignacio Martínez y Benedicto López; los brigadieres José Ma. Vargas y Juan Albarrán; Remigio Yarza representante del general José Antonio Torres; coronel Miguel Serrano; general Toribio Huidobro; capitán Manuel Manzo por el comisionado Mariano Ortiz; comisionado Tomás Ortiz; cuartel-maestre Ignacio Ponce y subinspector Vicente Izaguirre.

Se trata de unificar a la insurgencia bajo un proyecto común, pues a partir de la ejecución de Miguel Hidalgo, ha venido actuando de manera dispersa y aislada. López Rayón, exsecretario de Hidalgo, que había logrado escapar con tres mil efectivos y establecer su base de operaciones en Zitácuaro, Michoacán, toma la iniciativa de convocar a la reunión de caudillos que hoy se realiza.

La asamblea decide constituir un órgano colegiado denominado Suprema Junta Nacional Americana o Congreso Nacional Americano Gubernativo, que asumirá la soberanía nacional para ejercer facultades legislativas, ejecutivas y judiciales en nombre de Fernando VII dentro de la jurisdicción dominada por las armas insurgentes. De modo que podrá expedir leyes, gobernar civil y militarmente a la población bajo su custodia y hacer justicia en nombre del rey. “No del rey de España sino del rey de la América mexicana, que aún siendo el mismo, lo será para dos entidades, dos continentes, dos Estados o dos naciones diferentes”.

La Junta queda integrada por cinco vocales: Ignacio López Rayón como presidente y ministro universal de la Nación para todo lo referente al gobierno civil, como una contraparte del ministro universal del gobierno de España y de las Indias. El gobierno militar se distribuirá entre los otros cuatro vocales, que recibirán el grado de capitanes generales, dividiéndose entre ellos el territorio del país en cuatro zonas geográficas, de acuerdo con los puntos cardinales. Dos de estos vocales serán el teniente general José Ma. Liceaga y el doctor José Sixto Berdusco. Las otras dos vocalías serán provistas "cuando la actitud, mérito y representaciones de los ausentes lo exijan".

Más tarde, Morelos será el cuarto vocal, una vez nombrado por la Junta teniente general, primero, y capitán general después, a pesar de no estar de acuerdo con la línea política monárquica, ya que en esos momentos del sitio de Cuautla, el movimiento insurgente requería unir sus fuerzas para hacer frente al enemigo común, pero insistirá constantemente en que “la proposición de Fernando VII es hipotética" y en que “se le quite la máscara a la independencia”. Pero López Rayón tratará de convencerlo de la importancia estratégica de atraer a los criollos para el triunfo del movimiento.

El quinto vocal será José María Cos.

Durante los siguientes dos años la Junta de Zitácuaro asumirá todas las atribuciones de la soberanía nacional, aunque será desalojada por el realista Calleja de su sede original. Sus cuatro vocales ejercerán de consuno o por su lado, amplias facultades legislativas, ejecutivas y judiciales dentro de sus jurisdicciones.

Para proteger a los pueblos, los insurgentes adoptarán el sistema de sitio, que consistirá en fortificarse en una localidad importante o en un punto estratégico y allí resistir al enemigo; y se sostendrán de las contribuciones impuestas a los pueblos y de la confiscación de los bienes de los enemigos. Para 1812 el territorio insurgente estará gobernado militarmente de la siguiente manera: Liceaga en el norte cubrirá Guanajuato, parte de Valladolid, San Luís Potosí y Zacatecas; Morelos en el sur se extenderá a lo largo de la Sierra Madre del Sur y Tierra Caliente, Nueva Galicia, Puebla y Oaxaca; en el oriente, la capitanía encabezada por Rayón, comprenderá los pueblos de las intendencias de México, Guanajuato, Valladolid, el norte de Puebla y centro de Veracruz; y la capitanía de Valladolid comandada por Verduzco. Dado que los asuntos más importantes durante ese tiempo serán los de la guerra, los mayores logros alcanzados serán los de Morelos, capitán general de los ejércitos del Sur.

En lo que corresponde al ámbito del gobierno civil, López Rayón ordenará emitir moneda en grandes cantidades e intentará negociar nuevamente el reconocimiento y la alianza con el gobierno de Estados Unidos. Asimismo mantendrá un servicio de espionaje en las principales ciudades del país y, sobre todo, en la capital del virreinato, a través de la organización de "Los Guadalupe". También realizará una amplia difusión de sus pronunciamientos políticos, especialmente para atraerse a la oligarquía criolla frente a los europeos y para apaciguar su miedo a la rebelión popular.

Con el Congreso nacional reunido en Chilpancingo en 1813 a iniciativa de Morelos, que proclamará la independencia, rechazará la monarquía y establecerá la república, la Junta se disolverá.

Doralicia Carmona. Memoria Política de México.