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Autora: Doralicia Carmona Dávila.

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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Se firma el Pacto de Teoloyucan por el que es disuelto el Ejército Federal

13 de Agosto de 1914

Durante los últimos lustros del gobierno de Porfirio Díaz, se comenzó a dar el nombre de Ejército Federal a las fuerzas militares mexicanas que al lado de los “rurales” y las “reservas” –creadas bajo el ministerio de Bernardo Reyes-, se fueron integrando con verdadero espíritu de cuerpo y del deber, al nivel de los ejércitos profesionales.

El Ejército Federal fue leal a los gobiernos emanados de la Constitución, defendió a Díaz contra la rebelión maderista; después a Madero contra los zapatistas y a Huerta contra los revolucionarios, aunque algunos de sus jefes, como Huerta, Mondragón, Reyes y Félix Díaz, faltando a su deber, participaron en el asesinato de Madero.

Este ejército profesional, derrotado por las fuerzas revolucionarias, firma sobre la salpicadera de un automóvil, el acuerdo por el que entrega la capital del país a los constitucionalistas y acepta su propia disolución. (Ver Documento)

“Con este acto simbólico culminó el colapso de un Estado penosamente construido durante el régimen de Porfirio Díaz. La revolución, finalmente, había subvertido todo el orden político de la nación. Habían desaparecido los tres poderes de la Unión; el personal ejecutivo de los cuatro niveles de gobierno había sido cambiado por completo, o iba a terminar de serio al aplicarse los Acuerdos; los partidos políticos, los periódicos nacionales, las organizaciones que respaldaban a la dictadura, el ejército federal, la marina, los rurales de la federación, en fin, todas las instituciones del Estado, fueron barridas por el huracán revolucionario y algunas estaban siendo sustituidas por otras nuevas.

El 13 de agosto de 1914 la revolución se erguía triunfante sobre los restos del antiguo régimen, pero la victoria se empañaba por las diferencias personales y de proyecto que dividían a los vencedores. La más evidente era la que separaba al Ejército Constitucionalista del Ejército Libertador del Sur: aparecía incluso en los Acuerdos de Teoloyucan, donde se especificaba que fuerzas constitucionalistas relevarían a las guarniciones federales que defendían el sur del Distrito Federal frente a la ofensiva del Ejército Libertador. El movimiento suriano nunca había aceptado la preeminencia del Ejército Constitucionalista en la revolución, ni el liderazgo de su Primer Jefe, y ahora, destruido el antiguo régimen, los zapatistas veían frente a sus posiciones militares un nuevo enemigo”. Salmerón Pedro. Los Carrancistas).

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.