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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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EUA desembarca tropas en el puerto de San Pedro, cerca de Los Ángeles, California; la defensa mexicana en el norte del país es casi nula

7 de Agosto de 1846

Cuatrocientos marinos norteamericanos apoyados con artillería y al mando del comodoro Stockton, desembarcan en el puerto de San Pedro, cerca de Los Ángeles, California. Se les unirá el capitán Fremont, que encabeza a los aventureros sublevados que ya se han apoderado del norte de esa provincia. Ambos ocuparán el 15 de agosto siguiente la población de Los Ángeles. Las autoridades civiles y militares mexicanas no pondrán en acción los grupos populares que habían armado, optarán por dispersar esta fuerza y emigrar al Estado de Sonora, dejando en manos del enemigo la artillería y los pertrechos con que contaban. Pocos días después, los invasores tomarán los puertos de San Diego y Santa Bárbara. Se realizará así la ocupación completa de la Alta California sin resistencia alguna por la carencia de recursos y por la división de las autoridades en el centro y las provincias.

El comodoro Stockton se nombrará gobernador del territorio y situará sus fuerzas en los puertos de Monterey y San Francisco. Asimismo, dejará guarniciones en San Diego, Los Ángeles y Santa Bárbara.

A partir del 24 de septiembre del mismo año, la población mexicana armada y comandada por el capitán de auxiliares Cérvulo Varela y el teniente Diego Sepúlveda, iniciará la recuperación de las poblaciones del sur ocupadas por los norteamericanos. El 29 de octubre siguiente, será nombrado gobernador y comandante general interino el capitán José María Flores, quien junto con el capitán Manuel Castro, el comandante José Antonio Carrillo y el comandante Pico, así como los valientes californianos, opondrán una heroica resistencia a los crecientes ataques de los norteamericanos dirigidos por el general Kearny. A pesar de algunas victorias logradas con gran esfuerzo, la falta de armamento y el escaso auxilio que recibieron de parte del gobierno de México harán  que finalmente sean derrotados. El 10 de enero de 1847 Los Ángeles será definitivamente ocupado por las fuerzas norteamericanas. Los mexicanos derrotados huirán a Sonora atravesando el desierto con grandes penalidades.

Desde octubre de 1845, el presidente Polk ordenó al cónsul norteamericano en Monterrey, Thomas O. Larkin, anexar pacíficamente California a Estados Unidos. Aventureros norteamericanos esparcidos por todo el territorio, aguardaban el momento de tomar el poder. En febrero de 1846, el capitán Fremont, ingeniero del ejército de los Estados Unidos, al frente de de una fuerza de rifleros montados, solicitó y obtuvo permiso del comandante general mexicano José Castro, para ingresar al país con una misión científica. Pero el tres meses después, el 14 de mayo, tomaron por las armas Sonoma, apoderándose de la artillería y pertrechos de guerra ahí existentes con el apoyo de un buque de guerra norteamericano anclado en la bahía de San Francisco. Enseguida, convocaron a los aventureros norteamericanos a proclamar la independencia de las dos Californias  el 4 de julio de 1846; tomaron como insignia una bandera encarnada con un oso y una estrella, por lo que el nuevo estado fue conocido como la República del Oso. De modo que cuando Stokton llega a California, ésta ya había sido declarada posesión de Estados Unidos. La defensa del territorio se dejó prácticamente en manos de los propios californianos, pues el coronel Rafael Téllez que desde abril de 1846 había sido enviado a defender la Alta California, decidió permanecer con su tropa en Mazatlán conspirando contra el gobierno establecido y la ciudad de México no podía enviar más soldados, ya que sufría el movimiento de los “polkos”, que se levantaron en contra de las reformas hechas por Gómez Farías, las cuales disponían de los bienes de la iglesia como fuente de recursos para hacer la guerra contra la invasión norteamericana.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.