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Edicion 2017

Edición Web Limitada

Autora: Doralicia Carmona Dávila.

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1994 Inicia sus trabajos la Convención Nacional Democrática en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

6 de agosto de 1994

 

La Convención fue convocada y organizada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la Caravana de Caravanas y la Coordinadora Nacional de Indígenas de Chiapas.

Rosario Ibarra de Piedra, miembro del consejo del Partido de la Revolución Democrática, PRD, es nombrada para presidir la Convención, colegiadamente con un consejo de cien distinguidos participantes. Los debates tienen lugar en cinco mesas instaladas en las cinco sedes ubicadas en la ciudad: el teatro de San Cristóbal, el Palenque, el auditorio del hotel Maya-Quetzal, el Centro de Convenciones y el Convento San Francisco.

Participan, 6,000 convencionistas, 700 periodistas de 21 países y 200 visitantes y observadores. La desorganización, que impide el acceso fluido a las sesiones, provoca el disgusto de algunos periodistas que comentan que se ha trasladado el estilo “priísta” o del Grupo San Ángel a la Convención, esto es, que se tratará de una reunión en la que únicamente tomarán parte unos cuantos, solo ellos sabrán qué discuten y cómo lo hacen y al final informarán lo que les plazca.

Con gran retraso, la Convención comienza sus sesiones con el consenso fundamental de rechazo a la vía armada para impulsar el cambio democrático en México, y pese a la propuesta de impulsar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática, decide no pronunciarse en favor de algún candidato, de modo que un eventual gobierno de transición deberá emerger de quien resulte electo en los comicios del 21 de agosto siguiente.

También se pronuncian por apoyar en lo general la propuesta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, respecto a la instauración de un gobierno de transición, un Congreso Constituyente que promulgue una nueva Carta Magna, y el establecimiento de vías que faciliten un tránsito a la democracia sin sobresaltos.

Además, los delegados de las 31 entidades federativas y del Distrito Federal acuerdan que de la Convención Nacional Democrática deberá resultar un programa base para la transición pacífica a la democracia, que tendrá que ser acatado por quien a partir del 1° de diciembre próximo asuma la presidencia de México.

A las 05:00 de mañana del día siguiente, convencionistas, periodistas, invitados y observadores abordarán cientos de camiones que los llevarán en un viaje de ocho a once horas a la comunidad de Aguascalientes, situada en el corazón de la selva Lacandona, en donde se llevará a cabo la sesión plenaria de la CDN y se darán a conocer sus conclusiones.

En Aguascalientes, la Convención Nacional Democrática acordará, tras tres días de debates, que la lucha por la transición democrática en México, aun en el supuesto de que el 21 de agosto hubiese fraude electoral, debe darse únicamente por la vía pacífica. En contra de un fraude, el Comité Permanente de la Convención Nacional Democrática, promoverá del 17 al 20 de agosto movilizaciones y acciones de resistencia civil en todo el país para exigir al gobierno elecciones limpias y transparentes, las cuales comprenderán la promoción y el respeto al voto mediante la invitación a la ciudadanía a que participe en los próximos comicios como observadores o funcionarios de casilla.

Otros acuerdos de los miles de delegados de organizaciones indígenas, obreras, campesinas, sindicales, estudiantiles, intelectuales, artistas así como miembros y simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), participantes en la Convención, serán: luchar en contra del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN) y sus propuestas neoliberales mediante el voto en contra de esos dos partidos; pugnar porque se elimine el sistema político de partido de Estado que rige en México; cambiar, por obsoleta, la legislación electoral vigente y "acabar con el autoritarismo que se vive en el país"; tratar de "intervenir los bienes del partido de Estado y que ningún partido use los colores de la Bandera Nacional"; luchar porque se someta a juicio político al presidente Carlos Salinas de Gortari, a Jorge Carpizo, secretario de Gobernación, y al ex gobernador chiapaneco, Patrocinio González Garrido; buscar la independencia real de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y que los funcionarios judiciales sean elegidos por voto directo; exigir el reconocimiento del EZLN como fuerza beligerante y el retiro del ejército de Chiapas.

También se acordará luchar por reformas constitucionales para otorgar autonomía regional a los indígenas, así como representación en el gobierno; además de establecer el referéndum y el plebiscito como fórmulas de consulta a la sociedad.

Sobre la relación de México con los Estados Unidos, los convencionistas se pronunciarán porque a los mexicanos en el extranjero se les otorgue la doble nacionalidad, para que participen en cuestiones de política mexicana y se propondrá la revisión del Tratado de Libre Comercio en América del Norte, ya que contiene desventajas muy serias para el país.

Si bien entre el grupo de los cien que preside la Convención, estarán intelectuales como Roger Bartra, Octavio Rodríguez Araujo, Luís Javier Garrido y Enrique Semo, políticos como Arnoldo Martínez Verdugo, Pablo Gómez y escritores, de la talla de Elena Poniatowska y Eraclio Zepeda, será el ex rector de la UNMA Pablo González Casanova, quien tendrá la intervención más aclamada por los convencionistas.

Al hacer uso de la palabra, Pablo González Casanova señalará que los puntos emanados de la Convención deben ser apoyados por los partidos políticos y "no la convención la que apoye a estos"; elogiará al subcomandante "Marcos", por "renunciar al caciquismo, al vanguardismo y al caudillismo, hecho único en la historia de México, que hace un fuerte llamado a la sociedad civil para que construya la historia a la que sólo ellos pueden contribuir"; y apurado por el cierre prematuro de las sesiones debido a las malas condiciones climatológicas, concluirá que la Convención es una invitación a la "unidad con pluralismo, a la transición a la democracia con orden y a la creación de la ayuda humanitaria con efectividad [...] un llamado a las fuerzas democráticas, es prioritario, de unidad con todos los pueblos y etnias del mundo, con objeto de crear un proyecto de democracia universal, con justicia social”.

La Convención terminará tres días después en el municipio de Guadalupe Tepeyac, Chiapas.

Con el triunfo de Ernesto Zedillo Ponce De León, como presidente y de Eduardo Robledo Rincón, candidato priísta a la gubernatura de la entidad, en medio de protestas y acusaciones de fraude por parte de la Alianza Cívica Nacional y Chiapaneca, la CND se verá desmovilizada.

El 13 de octubre siguiente, el obispo Samuel Ruiz, presentará una nueva iniciativa de diálogo mediante la creación de una Comisión Nacional de Intermediación CONAI, la cual presidiría y estaría integrada por ocho personajes más, que en noviembre será  saludada positivamente por el EZLN, pero la imposición de Eduardo Robledo obstaculizará la iniciativa porque el candidato perredista a la gubernatura, Amado Avendaño Figueroa, director del periódico local El Tiempo, se declara “gobernador en rebeldía”.

A pesar de todo, el día 14 de diciembre se establecerá la Comisión para el Diálogo y la Mediación por la Paz, integrada por legisladores. La reacción del EZLN será romper el cerco militar, crear 38 Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas MAREZ y posteriormente las Juntas de Buen Gobierno JBG.

El 23 de diciembre, la Secretaría de Gobernación reconocerá a la CONAI como instancia mediadora para el diálogo con los zapatistas, quienes el día 29 replegarán sus fuerzas y ofrecerán una tregua militar hasta el día 6 de enero de del próximo año de 1995.

El EZLN lanzará a principios de 1995 la "Tercera Declaración de la Selva Lacandona", que propone a la sociedad la creación de un Movimiento para la Liberación Nacional. Días después, Esteban Moctezuma, secretario de Gobernación, se reunirá con una delegación zapatista y juntos acordarán buscar un cese al fuego estable y reabrir el proceso de solución política. Al mes siguiente, en febrero, tendrá lugar la tercera sesión de la Convención Nacional Democrática en la ciudad de Querétaro.

Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.